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Judaísmo

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Judaísmo
TipoMonoteísta, religión abrahámica
DeidadDios (YHWH)
Textos sagradosTorá, Tanaj, Talmud
Lengua litúrgicaHebreo; además, yidis, judeoespañol (ladino) y ge'ez en ciertas comunidades
Lugar de origenMesopotamia, Canaán
Lugares sagradosJerusalén, Safed, Tiberíades, Hebrón
País con mayor población judíaIsrael: 6,98 millones[sin verificar]
Número de seguidores15,2 millones[sin verificar] (2022)
Ramas principalesJudaísmo ortodoxo (incluido ultraortodoxo), conservador, reformista, reconstruccionista; también caraísmo, judaísmo etíope y judaísmo secular
SímbolosEstrella de David, Menorá
CleroRabino, jazán
TemploSinagoga
Religiones relacionadasSamaritanismo, cristianismo, islam

1. Resumen[editar]

El judaísmo es la religión, tradición y cultura del pueblo judío. Se trata de la más antigua de las principales religiones abrahámicas, grupo que incluye también al cristianismo y al islam.[1] Aunque no existe un cuerpo único que fije de manera dogmática el contenido de la fe judía, su práctica se fundamenta en las enseñanzas de la Torá, llamada también Pentateuco, compuesta por cinco libros. La Torá forma parte del Tanaj, el conjunto de 24 libros sagrados que los cristianos denominan Antiguo Testamento, al cual los creyentes atribuyen inspiración divina.

Una característica distintiva del judaísmo es que se considera no solo una religión, sino también una tradición, una cultura y una nación. A diferencia de otras religiones que trascienden varias naciones, el judaísmo fue concebido, según su propia tradición, para un pueblo específico: el pueblo judío. Esto no impide que existan conversos, reconocidos como judíos en pleno sentido, ni que los no judíos (gentiles) puedan cumplir los preceptos del judaísmo sin convertirse mediante la opción del noajismo.[2]

En la práctica religiosa ortodoxa, la tradición oral desempeña un papel central. Según esta creencia, dicha tradición fue entregada a Moisés junto con la Torá y transmitida de generación en generación. Posteriormente fue transcrita en la Mishná, base del Talmud y de un amplio cuerpo exegético desarrollado hasta hoy. El compendio de leyes extraídas de estos textos constituye la ley judía o Halajá.

2. Identidad judía[editar]

La identidad judía es objeto de debate entre religiosos, filósofos y sociólogos. El término judío suele emplearse para referirse a tres grupos: quienes practican la religión judía, quienes descienden de personas que la practicaron y quienes se identifican como judíos por motivos culturales o históricos. Las distintas ramas del judaísmo tienen criterios diferentes sobre quién es reconocido como judío.

El judaísmo ortodoxo sostiene que la Halajá establece que es judío quien nace de madre judía o quien realiza un proceso de conversión (guiur) conducido por un rabino, una comunidad y finalizado ante un beit din (tribunal judío) ortodoxo. Una persona nacida de madre judía sigue siendo considerada judía aunque se convierta a otra religión o se declare atea. El judaísmo ortodoxo también prohíbe los matrimonios entre judíos y no judíos. El judaísmo conservador defiende criterios similares, aceptando tanto las conversiones ortodoxas como las realizadas por sus propios tribunales rabínicos. El judaísmo reformista, en cambio, considera judíos a quienes han nacido de padre o madre judíos y han recibido algún tipo de educación judía, o a quienes se han convertido ante un rabino reformista u otro tribunal reconocido. Los judíos caraítas, citando prácticas del Tanaj, consideran judío a todo aquel que nazca de padre judío.[3]

En la Antigüedad y la Edad Media se produjeron conversiones masivas al judaísmo. Se estima que alrededor del 7 % de la población del Imperio romano llegó a practicar el judaísmo. Algunos casos fueron conversiones forzadas, como la de los edomitas, pero la mayoría fueron voluntarias. Entre los conversos más conocidos figura Aquila de Sinope, traductor de la Biblia hebrea al griego. También hubo reinos enteros que adoptaron el judaísmo, como el imperio jázaro en Europa Oriental y el reino de Himyar en el actual Yemen.[4] Desde la Edad Media, sin embargo, el judaísmo ya no fomenta el proselitismo, aunque la conversión sigue siendo posible bajo criterios estrictos que exigen un conocimiento amplio de la Torá.

En la Alemania nazi, las Leyes de Núremberg definieron a los judíos no por la religión de la madre o del padre, sino por la de los abuelos: una persona con tres o cuatro abuelos judíos era clasificada como judía; con uno o dos, como "mezclada". Para los nazis no existía ninguna manera de que alguien declarado judío pudiera dejar de serlo.

En el Estado de Israel, fundado en 1948, se adoptó inicialmente la definición ortodoxa de judío, incluida la prohibición de los matrimonios mixtos. A partir de los años ochenta, con la llegada de cientos de miles de inmigrantes de la extinta Unión Soviética, muchos de ellos ateos y sin madre judía, el Tribunal Supremo flexibilizó las normas al aceptar conversiones conservadoras y reformistas. En reacción, rabinos ultraortodoxos pusieron en duda la validez de los certificados de judaísmo emitidos por el Ministerio del Interior, lo que dejó a muchos inmigrantes con un estatus ambiguo de "judío no judío".[5]

Según el judaísmo ortodoxo, no existe modo de perder la condición de judío, ni siquiera tras cometer pecados considerados graves. Sí existe el castigo de la expulsión de la comunidad (jerem o nidui), que data de la época del Segundo Templo. Baruch Spinoza y Uriel da Costa son dos de los judíos más famosos que fueron excomulgados. La Halajá considera que quien se convierte a otra religión o se declara ateo sigue siendo formalmente judío, aunque puede perder ciertos derechos comunitarios, como ser sepultado en un cementerio judío.

3. Fundamentos y textos sagrados[editar]

3.1 La Torá y el Tanaj[editar]

El judaísmo se basa en el Tanaj, compendio de 24 libros que narra la historia del pueblo judío desde la Creación hasta la construcción del Segundo Templo, e incluye preceptos religiosos, morales, jurídicos, filosofía, profecías y poesía. Sus cinco primeros libros, conocidos como Torá o Pentateuco, son considerados de origen divino y su lectura pública en la sinagoga los lunes, jueves y sábados forma parte esencial del culto, lo que ha valido al pueblo judío el nombre de "Pueblo del Libro".

La Torá es la fuente primera de los siete preceptos morales básicos que obligan a todo ser humano (los siete preceptos de los hijos de Noé) y de los 613 preceptos religiosos que obligan a los judíos: 365 prohibiciones y 248 mandamientos positivos. Los preceptos bíblicos son comentados y ampliados por las exégesis que plasmaron por escrito las tradiciones orales: la Mishná y, posteriormente, el Talmud.

3.2 La Torá oral y el Talmud[editar]

La tradición oral, según la creencia, fue entregada a Moisés en el monte Sinaí y transmitida de generación en generación. Ante el riesgo de que se perdiera, el rabino Yehudá Hanasí la compiló alrededor del año 200 d. C. en la Mishná. A esta se añadió la Guemará, comentarios rabínicos escritos durante los tres siglos siguientes, formando el Talmud. Existen dos versiones: el Talmud de Jerusalén, compilado probablemente en el siglo IV d. C., y el Talmud de Babilonia, compilado hacia el año 500 d. C. y que es el más utilizado cuando se habla de "Talmud" sin precisar.

En la Edad Media surgieron obras centrales de la literatura halájica. El Shulján Aruj, compilación y codificación de toda la Halajá por temas, fue escrito por el rabino Yosef Karo en el siglo XVI y es aceptado prácticamente por la totalidad de los judíos. El Mishné Torá de Maimónides (Moshé Ben Maimón, conocido como Rambam) es la obra preferida por los judíos yemenitas. Para la Cábala judía destacan el Zóhar y el Séfer Ietzirá.

4. Principios de fe y práctica[editar]

4.1 Dios y el monoteísmo[editar]

El rasgo principal de la fe judía es la creencia en un Dios único, omnisciente, omnipotente, personal y providente, creador del universo y que eligió al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos y en las prescripciones rituales de la Torá. La plegaria más solemne, el Shemá Israel, resume esta creencia: "Oye, Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno" (Deuteronomio 6:4). Los creyentes la recitan dos veces al día, en las oraciones matutinas y nocturnas.

El judaísmo ortodoxo basa sus creencias en los trece principios de fe de Maimónides: la existencia de Dios; su eternidad, singularidad y unidad; su naturaleza espiritual; la obligación de dirigir las oraciones solo a Él; que Moisés es el mayor profeta; que la Torá fue entregada en el Sinaí y no puede ser cambiada; que Dios conoce los actos humanos; que recompensa la bondad y castiga la maldad; que enviará un Mesías; y que resucitará a los muertos.

4.2 La Halajá y los preceptos[editar]

La Halajá es la ley judía derivada de la Torá y de su explicación en la Mishná y el Talmud. Su fuente compilativa principal es el Shulján Aruj. Los mandamientos halájicos rigen el ciclo completo de la vida judía observante: desde la circuncisión al nacer, pasando por la alimentación (cashrut), la vida íntima, la vestimenta, hasta la muerte. Las normas varían mucho de unos grupos a otros.

4.3 El Shabat y las festividades[editar]

El día de la semana llamado Shabat (del hebreo shabat, "reposo") es considerado sagrado y es la fiesta religiosa más importante del año, junto con Yom Kipur, el Día del Perdón, llamado "Sábado de sábados". El calendario hebreo, basado en la combinación del ciclo lunar y el solar, rige las festividades y los ritos hasta hoy. Jerusalén es el principal lugar de devoción, especialmente los restos del Templo de Salomón, el Muro de los Lamentos. También son consideradas ciudades santas, en menor medida, Hebrón, Safed y Tiberíades.

5. Símbolos[editar]

El símbolo judío más difundido en la actualidad es la estrella de David (Maguen David, "escudo de David"), llamada así por la creencia de que el rey David lo adoptó como emblema en su escudo de guerra. Sin embargo, su uso con el significado actual es muy posterior, de la Edad Media. El símbolo conocido más antiguo del judaísmo es la Menorá, el candelabro ritual de siete brazos emplazado antiguamente en el Tabernáculo y luego en los Templos de Jerusalén.

La Torá y gran parte de la literatura religiosa judía están escritas en hebreo, considerado por algunos "lengua sagrada" (leshón hakódesh). Hasta el siglo XX, las comunidades judías empleaban cotidianamente lenguas derivadas del alemán (yidis), de lenguas romances (judeoespañol, judeoportugués, ladino), de lenguas semíticas (judeoarameo, judeoárabe) y otras. El hebreo permaneció durante siglos como lengua de oración, literatura y textos jurídicos. El movimiento sionista lo adoptó y modernizó como lengua nacional del futuro Estado judío.

6. Historia[editar]

6.1 Orígenes bíblicos[editar]

El judaísmo remonta sus orígenes al pueblo de los antiguos Israel y Judá y a su relación con Dios, identificado con el nombre YHWH. La Biblia hebrea (Tanaj) presenta los orígenes y la historia primitiva del pueblo de Israel desde la creación del mundo hasta el período de restauración posterior al exilio babilónico de 587/586 a. C. Según el Génesis, Abraham es considerado el primer hebreo y padre del pueblo judío. Dios le prometió que su hijo Isaac heredaría la tierra de Canaán. Jacob, hijo de Isaac, fue rebautizado Israel y engendró doce hijos que se convirtieron en los antepasados de las doce tribus de Israel.

Posteriormente, los descendientes de Jacob fueron esclavizados en Egipto, y Dios ordenó a Moisés dirigir el Éxodo. En el monte Sinaí recibieron la Torá. Con el tiempo, según la Biblia, Dios los condujo de regreso a la tierra de Israel. Tras la conquista y división entre las tribus, el tabernáculo fue trasladado a Silo, donde permaneció durante el período de los jueces bíblicos, estimado en 300 a 350 años.

Según el Tanaj, el nivel espiritual decayó y Dios permitió que los filisteos capturaran el tabernáculo. El pueblo pidió un rey, y Samuel nombró a Saúl. Luego Dios designó a David en su lugar. Bajo Saúl se estableció una monarquía unida, continuada por David y Salomón, con capital en Jerusalén. David llevó el arca de la alianza a Jerusalén, y su hijo Salomón construyó el Primer Templo para albergarla. En esta etapa, las doce tribus quedaron unidas bajo un monarca elegido por Dios.

6.2 Período del Primer Templo[editar]

El Templo de Jerusalén era el centro sagrado del Estado israelita y de la creación. A través de un sistema de festivales, con el Shabat semanal y tres fiestas de peregrinación (Pésaj, Shavuot y Sucot), se solidificaba la identidad del pueblo israelita. El Templo era también fuente de leyes sagradas y sociales.

Tras el reinado de Salomón, la nación se dividió en dos reinos: el Reino de Israel al norte y el Reino de Judá al sur. El Reino de Israel fue destruido alrededor del año 720 a. C. por el Imperio neoasirio. El Reino de Judá continuó como estado independiente hasta su conquista por Nabucodonosor II en 586 a. C. Los babilonios destruyeron Jerusalén y el Primer Templo, y los habitantes de Judá fueron exiliados a Babilonia, en lo que se considera la primera diáspora judía.[6]

6.3 Exilio babilónico y Segundo Templo[editar]

Las invasiones asirias y babilónicas plantearon un desafío teológico: la posibilidad de que Dios no protegiera más a su pueblo. Los profetas comenzaron a interpretar las invasiones como castigo divino por no respetar la relación con Dios. Tras la conquista de Babilonia por el Imperio persa aqueménida, muchos exiliados regresaron setenta años después en el llamado Retorno a Sion. Se construyó un Segundo Templo y se reanudaron las prácticas religiosas. Durante los primeros años del judaísmo del Segundo Templo, la máxima autoridad religiosa fue la Gran Asamblea, dirigida por Esdras el Escriba, época en la que se escribieron los últimos libros de la Biblia y se selló el canon bíblico.

6.4 Dominación helenística y romana[editar]

El final del período persa se fecha convencionalmente con la conquista de Alejandro Magno en 333-332 a. C. Tras su muerte, Judea quedó bajo los Ptolomeos de Egipto. La vida judía recibió influencia de la cultura helenística, dando lugar al judaísmo helenístico. El principal producto literario de este contacto fue la Septuaginta, traducción de la Biblia hebrea al griego koiné.

En el año 200 a. C., Israel y Judea fueron tomadas por los seléucidas. Hacia el 167 a. C., el rey Antíoco IV Epífanes intentó suprimir el culto judío, lo que provocó la revuelta de los macabeos. La dinastía asmonea estableció un reino poderoso y semiautónomo. En el 63 a. C., los romanos intervinieron y convirtieron el reino en estado cliente. En el siglo I a. C., los romanos sustituyeron a los asmoneos por Herodes el Grande y, a su muerte, en el año 6 d. C., Judea se convirtió en provincia romana.

Los elevados impuestos y la insensibilidad religiosa provocaron la primera guerra judeo-romana (66-73 d. C.), durante la cual los romanos saquearon Jerusalén y destruyeron el Segundo Templo en el año 70 d. C. Más tarde, Adriano construyó un ídolo pagano en el Monte del Templo y prohibió la circuncisión, lo que desató la revuelta de Bar Kojbá (132-136 d. C.). Tras ella, los romanos prohibieron el estudio de la Torá y la celebración de las fiestas judías, y expulsaron a la mayoría de los judíos de Judea. La historia de Masada ilustra el arrojo de los combatientes judíos de la época.

Antes de la destrucción del Segundo Templo, el judaísmo estaba dividido en facciones: fariseos, saduceos, zelotes y otras. Tras la destrucción, el culto dejó de organizarse en torno al Templo; la oración sustituyó a los sacrificios y el culto se reconstruyó en torno a la comunidad y a la autoridad de los rabinos. El judaísmo rabínico se convirtió en la forma predominante, enfatizando la teología de la Torá dual: escrita y oral. La Mishná fue puesta por escrito por Yehudá Hanasí hacia 200 d. C., y la Guemará se desarrolló en dos centros: Palestina y Babilonia, produciendo los dos Talmudes. Las academias talmúdicas (yeshivot) se convirtieron en parte principal de la cultura judía.

6.5 Edad Media[editar]

En la temprana Edad Media, el reino jázaro adoptó el judaísmo como religión oficial, aunque el alcance de esa conversión es discutido. La hegemonía del cristianismo en Europa significó numerosas persecuciones y expulsiones. Muchas comunidades vivieron en guetos, si bien en otros períodos gozaron de mayor tolerancia. Durante el Medievo, muchos judíos se dedicaron al comercio de especias y telas preciosas, y las palabras judaeus y mercator llegaron a ser casi sinónimas en el contexto carolingio.

En el mundo musulmán, los judíos fueron tolerados como "Pueblos del Libro" a cambio del pago de tributos y bajo numerosas restricciones. Ocuparon en algunos casos altos puestos en la administración califal en Damasco, Bagdad y Córdoba, pero nunca dejaron de ser dhimmíes, lo que los condenaba a discriminación y sumisión.

Los judíos españoles, conocidos como sefardíes, fueron obligados a convertirse al cristianismo o expulsados en 1492 de los reinos de Castilla y Aragón mediante el Edicto de Granada. Muchos encontraron refugio en el Imperio otomano; aún hoy viven en ciudades como Estambul o Esmirna judíos sefardíes que conservan el español medieval como lengua.

6.6 Edad Moderna y contemporánea[editar]

No existió otro Estado judío en Israel hasta 1948, cuando fue declarada la independencia del Estado de Israel. El movimiento sionista, surgido a fines del siglo XIX, promovió el retorno a la tierra de Israel y la revitalización del hebreo como lengua nacional. La Shoá (Holocausto) durante la Segunda Guerra Mundial marcó profundamente la historia judía contemporánea. Tras la fundación de Israel, el país se convirtió en el principal centro demográfico judío del mundo.

7. Corrientes del judaísmo[editar]

7.1 Judaísmo ortodoxo[editar]

El judaísmo ortodoxo se distingue por su adhesión rigurosa a la Halajá. Carece de autoridad doctrinal central, lo que permite cierta variación. Se divide informalmente en ortodoxo moderno, sionismo religioso y haredí (ultraortodoxo). Nació como respuesta al crecimiento del judaísmo reformista en la Alemania del siglo XIX. No acepta como judío a quien se convierte por reglas distintas de la Halajá, y solo un rabino ortodoxo puede celebrar un matrimonio religioso en Israel.

7.2 Judaísmo conservador[editar]

El judaísmo conservador (también llamado masortí) defiende criterios similares al ortodoxo en cuanto a la definición de judío, pero acepta conversiones realizadas por sus propios tribunales rabínicos o por la ortodoxia. Mantiene la observancia de la Halajá, pero con una mayor apertura a los cambios históricos y al análisis académico.

7.3 Judaísmo reformista[editar]

El judaísmo reformista considera judíos a quienes nacen de padre o madre judíos y reciben educación judía, o a quienes se convierten ante un rabino reformista u otro tribunal reconocido. En Estados Unidos, los rabinos reformistas establecieron que los hijos de padre judío (aunque no de madre) podían ser considerados judíos si recibían educación judía, en parte porque el 57 % de los hombres judíos estadounidenses se casaba con mujeres no judías.

7.4 Otras corrientes[editar]

Existen además el judaísmo reconstruccionista, que entiende el judaísmo como una civilización religiosa en evolución; el judaísmo humanista, que enfatiza la cultura y la ética judías sin teísmo; el caraísmo, que se basa exclusivamente en el Tanaj y rechaza la tradición oral; y el judaísmo etíope, practicado por los Beta Israel, con liturgia en ge'ez.

Dentro del judaísmo ultraortodoxo destaca el jasidismo, movimiento creado en Polonia a principios del siglo XVIII por el rabino Israel ben Eliezer, conocido como Baal Shem Tov. Los jasídicos se dividen en varias dinastías, entre las más conocidas Jabad-Lubavitch y Breslev. El movimiento Jabad se distingue por sus esfuerzos para acercar a judíos no practicantes a la observancia, y tiene representación en más de mil ciudades en ochenta países. Breslev sigue las enseñanzas de Rabí Najman, con énfasis en la alegría y la fe, y la práctica de la oración no estructurada (hitbodedut).

8. Prácticas religiosas[editar]

8.1 Oración y sinagoga[editar]

El culto judío se celebra en la sinagoga, que sirve también como lugar de reunión comunitaria. En hebreo se llama Bet Haknéset ("lugar de reunión"). El rezo en público requiere un mínimo de diez varones (minián). La sinagoga sustituyó al Templo de Jerusalén como lugar de oración tras la destrucción de este en el año 70. Los sacrificios rituales fueron reemplazados por plegarias que el judío piadoso eleva tres veces al día: al alba (Shajarit), por la tarde (Minjá) y al anochecer (Arvit). En días festivos se agrega una cuarta (Musaf), y en Yom Kipur se cierra con una quinta (Ne'ilá).

8.2 Alimentación y vestimenta[editar]

Las normas de alimentación cashrut regulan qué alimentos son aptos (kosher) para el consumo. Derivan de la Torá, especialmente del Levítico. Incluyen la prohibición de mezclar carne y leche, la prohibición de ciertos animales y la exigencia de un sacrificio ritual para carnes permitidas. En cuanto a la vestimenta, los varones observantes suelen cubrirse la cabeza con kipá; durante la oración matutina usan talit y tefilín. Las comunidades ortodoxas tienen normas estrictas sobre la vestimenta modesta.

8.3 Ciclo de vida[editar]

La Halajá acompaña todos los hitos de la vida: circuncisión al nacer, bar mitzvá a los 13 años, matrimonio bajo palio nupcial (jupá) y duelo con rituales precisos. La alimentación, la vida íntima y la vestimenta están reguladas por los 613 preceptos. El Shabat se observa desde el atardecer del viernes hasta la salida de las estrellas del sábado, con prohibición de trabajos y con comidas festivas.

9. Festividades[editar]

9.1 Fiestas mayores[editar]

Las principales festividades incluyen Rosh Hashaná (Año Nuevo), Yom Kipur (Día del Perdón), Sucot (Fiesta de las Cabañas), Shavuot (Fiesta de la entrega de la Torá), Pésaj (Pascua judía) y Purim. Pésaj, Shavuot y Sucot son las tres fiestas de peregrinación (Shalosh Regalim), en las que antiguamente los israelitas debían acudir al Templo de Jerusalén. Jánuca (Fiesta de las Luminarias) y Tu B'Shvat no aparecen en la Torá. También se conmemoran Yom Hashoá (día de duelo por las víctimas del Holocausto) y Yom Hazikarón (día de duelo por los caídos en las guerras), así como Yom Yerushalayim, día de la reunificación de Jerusalén.

9.2 Ayunos[editar]

Entre los ayunos principales figuran el de Guedaliá, el del 10 de Tebet, el de Ester, el del 17 de Tamuz y el del 9 de Ab (Tishá BeAv), que conmemora la destrucción del Templo. El ayuno de Yom Kipur es el más solemne del año.

10. Demografía[editar]

Según el profesor Sergio Della Pérgola, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en 2001 vivían en el mundo 13,2 millones de judíos, de los cuales 4,9 millones residían en Israel (aproximadamente el 37 %) y el resto en la diáspora. La mayor concentración urbana era el área metropolitana de Gush Dan (Gran Tel Aviv), con 2,5 millones, seguida de Nueva York con 1,9 millones, Haifa con 655 000, Los Ángeles con 621 000, Jerusalén con 570 000 y el sudeste de Florida con 514 000.

En 2010, la población judía mundial se estimaba en 13 430 000 personas. En América residían 6 039 600 (5 275 000 en Estados Unidos), en Asia 5 741 500 (5 703 700 en Israel), en Europa 1 500 000, en Oceanía 115 100 y en África 76 200. Para 2022, la Agencia Judía estimó la población mundial en 15,2 millones, con Israel como el país con mayor número de judíos (6,98 millones a inicios de 2022) y Estados Unidos con alrededor de 6 millones. Estas cifras cambian permanentemente según fuentes y metodologías.[7]

11. Judaísmo en el mundo hispanohablante[editar]

La presencia judía en el mundo hispanohablante es antigua y significativa. La comunidad sefardí, descendiente de los judíos expulsados de España en 1492, conservó durante siglos el judeoespañol o ladino, lengua que aún hoy hablan algunas comunidades, especialmente en Turquía, Grecia, los Balcanes y el norte de Marruecos. En América Latina, los primeros judíos llegaron durante la época colonial, aunque muchos debieron practicar su fe en secreto debido a la Inquisición.

En los siglos XIX y XX, grandes oleadas migratorias procedentes de Europa Central y Oriental, así como del Imperio otomano, dieron origen a importantes comunidades judías en Argentina, México, Brasil, Uruguay y Chile. Argentina alberga la mayor comunidad judía de América Latina, con estimaciones que la sitúan entre 180 000 y 250 000 personas, concentradas principalmente en Buenos Aires.[8] México cuenta con una comunidad numerosa en la Ciudad de México, y Brasil tiene una presencia destacada en São Paulo y Río de Janeiro. Estas comunidades mantienen sinagogas, escuelas, centros culturales y organizaciones comunitarias, y han contribuido notablemente a la vida cultural, académica y económica de la región.

En España, la comunidad judía contemporánea es reducida pero activa, con presencia en Madrid, Barcelona, Málaga y otras ciudades. En 2015, España aprobó una ley que permite la adquisición de la nacionalidad a los descendientes de sefardíes que acrediten su vínculo con la comunidad, lo que ha generado un gran interés en América Latina y en países como México y Argentina.

12. Legado y relevancia cultural[editar]

El judaísmo ha ejercido una influencia profunda en la civilización occidental a través del cristianismo, el islam y el pensamiento filosófico y ético. Su énfasis en la ley, la justicia social y la educación ha dejado una huella duradera. Conceptos como el Shabat, el año sabático, los derechos de los trabajadores y la dignidad de la persona encuentran eco en muchas tradiciones jurídicas y morales. La literatura rabínica, la Cábala y la filosofía judía medieval, con figuras como Maimónides, han enriquecido el patrimonio intelectual de la humanidad.

En el mundo hispanohablante, el legado sefardí se manifiesta en la lengua, la literatura y la música, así como en el renovado interés por la historia compartida entre España, América Latina y el pueblo judío.


  1. Algunas obras de referencia sitúan el origen del judaísmo en el segundo milenio a. C.; la expresión "más antigua de las principales religiones abrahámicas" se usa con frecuencia, aunque el samaritanismo comparte raíces muy antiguas con el judaísmo. ↩︎

  2. El noajismo es una opción religiosa para gentiles que desean cumplir los preceptos del judaísmo sin convertirse; se basa en los siete preceptos de los hijos de Noé. ↩︎

  3. La definición de quién es judío varía incluso dentro de una misma rama; el reformismo en Estados Unidos adoptó la línea paterna en 1983, pero la decisión final queda a criterio de cada rabino. ↩︎

  4. La conversión del reino jázaro está documentada en fuentes medievales, pero su alcance exacto sigue siendo objeto de debate académico. ↩︎

  5. El término "judío no judío" no es oficial; refleja la situación de inmigrantes que, según la ortodoxia, no cumplen los requisitos halájicos de judaísmo, pero que son ciudadanos israelíes en virtud de la Ley del Retorno. ↩︎

  6. La fecha exacta de la caída de Jerusalén se suele fijar en 586 a. C., aunque algunos autores proponen 587 a. C. ↩︎

  7. Las cifras de población judía varían según se utilice el criterio halájico, el de autoidentificación o el de elegibilidad para la Ley del Retorno israelí. Las estimaciones de 2022 son provisionales. ↩︎

  8. La estimación de la comunidad judía argentina varía según la fuente; algunas la sitúan por encima de 200 000, otras por debajo de 180 000, y el número ha disminuido por la emigración y los matrimonios mixtos. ↩︎