Judas Iscariote
| Judas Iscariote | |
|---|---|
| Nacimiento | Siglo I, probablemente en Keriot, Judea, Imperio romano |
| Fallecimiento | 29 o 33 d. C., Jerusalén, Judea, Imperio romano |
| Causa de muerte | Ahorcamiento, según Mateo 27:5; caída y derramamiento, según Hechos 1:18 |
| Conocido por | Protagonizar la traición a Jesús y el beso en Getsemaní; dar nombre al Evangelio de Judas |
| Padres | Simón Iscariote (según Juan 6:71); Ciborea (según la Leyenda dorada) |
| Grupo | Uno de los Doce Apóstoles |
| Lengua de origen | Arameo, con fuentes griegas |
1. Resumen[editar]
Judas Iscariote fue, según los cuatro evangelios canónicos, uno de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret y el discípulo que lo entregó al Sanedrín a cambio de treinta piezas de plata. Su nombre se ha convertido en la tradición cristiana en sinónimo de traición, y el gesto con el que identificó a Jesús en el huerto de Getsemaní —un beso— se conoce como «el beso de Judas».
En los relatos evangélicos, Judas ocupaba el cargo de tesorero del grupo de los apóstoles. El Evangelio de Juan señala que sustraía dinero de la bolsa común. Tras la entrega de Jesús, Mateo narra que Judas se arrepintió, devolvió las monedas y se ahorcó; Hechos de los Apóstoles presenta una versión distinta de su muerte, con una caída y el derramamiento de sus entrañas. Ambas tradiciones han generado siglos de debate teológico y exegético.
Más allá del Nuevo Testamento, la figura de Judas aparece en textos apócrifos, en la tradición islámica y en numerosas obras literarias, musicales y cinematográficas. El descubrimiento y publicación del Evangelio de Judas en 2006 reactivó el interés mundial por su figura, al presentar una interpretación alternativa de la traición según la cual Judas habría actuado en obediencia a una petición de Jesús. Los especialistas posteriores, sin embargo, han discutido el tono positivo de esa lectura.
2. Nombre y origen[editar]
El nombre «Judas» es la forma helenizada del nombre hebreo Judá, que significa «Yahveh alabado». En el siglo I de nuestra era un nombre masculino muy común entre los judíos, en parte por la fama de Judas Macabeo, el militar que lideró la revuela que recuperó el culto en el Segundo Templo.[1] Por ello, los evangelios mencionan a varias personas llamadas Judas; el epíteto «Iscariote» sirve para distinguir a este apóstol de otras figuras como Judas Tadeo.
El significado exacto de «Iscariote» es incierto. La explicación más difundida lo hace derivar de la expresión hebrea que significa «hombre de Keriot», es decir, natural de una localidad de ese nombre.[2] Esta interpretación se apoya en el Evangelio de Juan, donde Judas es llamado «hijo de Simón Iscariote». Otra hipótesis conecta el término con la palabra latina sicarius, «hombre de daga», y lo relaciona con los sicarios, un grupo de rebeldes judíos activos en los años 40 y 50 d. C. Esa explicación presenta problemas: el Nuevo Testamento nunca llama a Judas sicario y no hay evidencia de que los sicarios existieran ya durante la vida de Jesús. Los evangelios, por su parte, subrayan siempre el papel de Judas como traidor, no como asesino.
3. Judas en los evangelios canónicos[editar]
3.1 Llamado y función entre los Doce[editar]
Los evangelios no narran cómo ni cuándo fue llamado Judas a seguir a Jesús, aunque lo mencionan como uno de los doce apóstoles. El Evangelio de Juan aporta un dato significativo sobre su función: era el tesorero del grupo. En Juan 12:6 se afirma que se apropiaba del dinero destinado a los pobres, lo que sugiere un antecedente de la felonía narrada en la pasión. Ningún pasaje lo muestra como un seguidor menos cercano que el resto.
3.2 La traición[editar]
Los cuatro evangelios coinciden en que Judas guió a los guardias enviados por los sacerdotes hasta el lugar donde se encontraba Jesús y lo identificó por medio de un beso, saludándolo como rabbí o «maestro» (Marcos 14:43-46). Por la entrega recibió treinta piezas de plata (Mateo 26:15).
Existe un debate sobre qué monedas fueron exactamente esas «treinta piezas de plata». Donald Wiseman ha sugerido que pudieron ser tetradracmas de Tiro, usualmente llamados siclos, o estáteros de Antioquía con el rostro de César Augusto.[3] Dado que en el templo de Jerusalén se atesoraban principalmente didracmas y tetradracmas de Tiro para el pago del tributo anual, la hipótesis más probable es que el Sanedrín pagara a Judas con monedas de la ceca de Tiro. El siclo de plata usado como referencia habría pesado alrededor de 14,4 gramos, lo que daría un total aproximado de 432 gramos de plata.[4]
Según Mateo, poco después Judas se arrepintió, intentó devolver las monedas a los sacerdotes y, al no ser aceptadas, las arrojó en el templo. Luego, desesperado, se suicidó ahorcándose (Mateo 27:5). El texto sitúa la acción en el contexto de la pasión, en torno a abril del año 29 o 33.
3.3 Muerte según las fuentes[editar]
Las fuentes cristianas no ofrecen un relato único de la muerte de Judas. Mateo 27:5 dice simplemente que «fue y se ahorcó». Hechos 1:18, en cambio, afirma que Judas adquirió un campo con el salario de su iniquidad y que, al caer de cabeza, se reventó por en medio y «todas sus entrañas se derramaron». El campo recibió el nombre de Aceldama, que quiere decir «Campo de sangre» (Hechos 1:19).
Una armonización tradicional sostiene que la cuerda se rompió y el cuerpo cayó al suelo, reventándose. Sin embargo, el texto no dice que eso haya ocurrido, y numerosos exégetas señalan que Mateo y Lucas —el autor de Hechos— probablemente tomaron modelos literarios distintos: Mateo, al dirigirse a un público judío, se habría inspirado en la muerte de Ajitofel en 2 Samuel 17:23; Lucas, al escribir para un público pagano, habría seguido un lenguaje cercano al libro deuterocanónico de Sabiduría (Sabiduría 4:19).[5]
Sobre la compra del campo, el mismo conjunto de textos ofrece dos explicaciones: Mateo dice que los sacerdotes compraron el campo con el dinero devuelto por Judas, de modo que era de algún modo una adquisición suya (Mateo 27:3-10); Hechos dice que Judas lo adquirió directamente con el salario de su maldad. Cada evangelista da además una razón distinta para llamarlo «Campo de sangre».
4. Judas en los textos apócrifos[editar]
Los evangelios apócrifos son textos que no fueron aceptados por las primeras iglesias cristianas o que circularon de manera restringida. En ellos, la figura de Judas despertó gran interés. En los grupos gnósticos, especialmente, Judas podía ser portador de un significado oculto: para los cainitas, por ejemplo, era un instrumento de la sabiduría divina y su traición un triunfo sobre el mundo material.
4.1 Evangelio de Judas[editar]
El Evangelio de Judas es un texto copto sahídico redactado probablemente en griego en el siglo II. Fue citado por Ireneo de Lyon a finales de ese siglo y atribuido por Epifanio de Salamina a la secta cainita. El texto actualmente conocido procede del Códice Tchacos, descubierto en la década de 1970 en Egipto, y vendido de forma clandestina en los años ochenta. El radiocarbono arrojó una fecha calibrada de alrededor del año 280±60 d. C., aunque la composición original se dataría no antes del siglo II.[6]
El Evangelio de Judas no se presenta como escrito por el apóstol ni contiene mucho material narrativo: consiste sobre todo en una serie de diálogos entre Jesús y Judas. Su introducción lo define como «discurso secreto de la declaración que hizo Jesús a Judas Iscariote durante ocho días, tres días antes de celebrar la Pascua». En el texto se dice que Judas es el único de los discípulos capaz de entender con precisión las palabras de su maestro, y se presenta su entrega de Jesús como un acto que permitió el arresto y la crucifixión, que era el propósito divino.[7]
La obra desarrolla una breve doctrina gnóstica: el Dios verdadero habita en un reino de luz fuera del mundo material; uno de los dioses inferiores, el Demiurgo, llamado Saklas, crea el cuerpo humano; el hombre pierde el conocimiento de Dios y Jesús es enviado como Hijo del Dios verdadero para mostrar el camino de la salvación. El texto rechaza los sacrificios, la eucaristía y el martirio, y describe a los otros once discípulos como apegados al mundo físico.
Una frase del final del manuscrito se ha vuelto central en el debate contemporáneo. Jesús dice a Judas: «tú harás más que todos ellos, pues ofrecerás en sacrificio al hombre que me sirve de envoltura carnal». Ireneo de Lyon cita esta misma frase, lo que permitió identificar el texto.
Interpretación
Cuando National Geographic publicó en 2006 la traducción del Evangelio de Judas, el equipo editorial difundió una lectura positiva del personaje: al entregar a Jesús, Judas habría obedecido fielmente la voluntad de su maestro. En palabras de Bart Ehrman, «el acto de “traición” de Judas es de hecho su fiel obediencia a la voluntad de Jesús».[8]
Sin embargo, esa interpretación no ha sido aceptada de manera unánime. En un congreso internacional celebrado en la Universidad Rice en 2008, al que asistieron algunos miembros del equipo de National Geographic, se concluyó que el texto no presenta a Judas de manera favorable. Según esta lectura, Judas es llamado el «decimotercer daimon» —demonio o ser sobrenatural— y se lo describe como un hombre regido por el destino y las estrellas, que «gobernará sobre aquellos que lo maldicen». A pesar de recibir instrucciones personales de Jesús, sigue siendo un ser material y comete un acto peor que el de los once: sacrificar la envoltura carnal de su maestro. En esta interpretación, Judas no resulta reivindicado, sino condenado con plena conciencia de su acto.[9]
4.2 Evangelio de Bernabé[editar]
El Evangelio de Bernabé es un apócrifo tardío, conservado en versiones italiana y española posteriores al siglo XIV. Su extensión es similar a la de los cuatro evangelios canónicos juntos, y la mayor parte se dedica al ministerio de Jesús. El texto presenta a Bernabé no como compañero de Pablo, sino como uno de los doce apóstoles.
Este evangelio sostiene que quien fue crucificado no fue Jesús, sino Judas. Según el relato, la apariencia de Judas se transformó por completo en la de Jesús cuando condujo a los soldados para arrestarlo. La transformación fue tan completa que los discípulos y hasta María, la madre de Jesús, creyeron que se trataba de Jesús. Éste, sin embargo, había sido arrebatado al cielo. El evangelio relata que tres días después del entierro, el cuerpo de Judas fue robado de la tumba y se difundió el rumor de que Jesús había resucitado. Ante eso, Jesús pidió regresar a la tierra y se mostró ante su madre y sus discípulos para revelar lo sucedido; luego regresó a los cielos, desde donde volvería al final de los tiempos como rey justo.[10]
Estudios académicos han señalado que el Evangelio de Bernabé no puede remontarse más allá del siglo XIV, dados los anacronismos y el desconocimiento de la historia y la geografía de Galilea y Judea. Algunos autores creen posible que al menos una parte dependa de fuentes más antiguas. Entre los estudiosos musulmanes se lo ha citado como apoyo de la interpretación islámica de Jesús, aunque la crítica académica suele invertir la influencia: el evangelio utiliza motivos y creencias islámicas. Informes periodísticos de 1985 y 2000 anunciaron hallazgos de copias siríacas o arameas del Evangelio de Bernabé cerca de Hakkâri (Turquía) y en Chipre, pero en 2012 el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía confirmó que el manuscrito custodiado en el Museo Etnográfico de Ankara contenía en realidad una Biblia canónica y que la inscripción de tapa databa de 1500 d. C., confirmando la datación tardía.[11]
4.3 Evangelio árabe de la Infancia[editar]
La versión árabe del Evangelio de la infancia de Tomás, originalmente procedente de Siria, pone en escena a Judas como un niño poseído por el demonio que mordía a quienes estaban cerca. En un episodio, Judas muerde a Jesús niño y queda inmediatamente exorcizado. El relato precisa que la mordedura fue en el mismo lugar que después sería perforado por la lanza durante la crucifixión.[12]
5. Judas en el islam[editar]
El Corán no menciona a Judas por su nombre, pero niega que Jesús fuera asesinado o crucificado, como se lee en la azora 4:157: «Y por haber dicho: Nosotros matamos al Ungido, hijo de María, mensajero de Dios. Pero, aunque así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron...». La tradición islámica interpreta que alguien tomó la identidad de Jesús y fue crucificado en su lugar. En algunas narraciones tempranas, como el Tafsīr de Muqātil ibn Sulaymān, se identifica a esa persona con Judas Iscariote, castigado con la sustitución por su traición. Ibn Kathir, en cambio, considera esta versión solo una de cuatro posibles sobre la supuesta muerte de Jesús. Al-Tabari recuerda que existe acuerdo en que alguien sustituyó a Jesús, pero hay diferencias sobre quién fue y cómo se produjo el cambio.[13]
6. Rechazo popular y tradición antijudía[editar]
Judas pasó a la tradición cristiana como el traidor por antonomasia. La hostilidad popular hacia su figura se expresa en la quema, apedreamiento o linchamiento ritual de muñecos llamados Judas durante el Carnaval, la Semana Santa u otras fiestas. En el mundo hispanohablante existen manifestaciones muy concretas: el «Día del Judas» en Robledo de Chavela, en España, y «El Judas» de Samaniego, en Álava; en México, las Festividades de los Judíos en Purísima del Rincón y las reconstrucciones de la Semana Santa en Texcoco. En Brasil, la «Queima do Judas» se celebraba ya a comienzos del siglo XX, con registros fotográficos de Juiz de Fora en 1909.[14]
Esta animadversión, transferida también a los sacerdotes judíos que pagaron a Judas, contribuyó a reforzar un estereotipo negativo sobre el pueblo judío, al relacionar el nombre de Judas con Judea y con el término «judío». Ello a pesar de que el propio Jesús era judío y procedía de Belén, en Judea. El vínculo Judas-judea-judío se convirtió en uno de los motivos del antijudaísmo cristiano medieval.
La Leyenda dorada, de Jacobo de la Vorágine, recoge una leyenda medieval sobre la vida oculta de Judas: su madre, Ciborea, soñó que el hijo que tendría sería una amenaza para su padre, para Dios y para su pueblo, por lo que lo abandonó recién nacido en una cesta que arrojó al mar. La cesta llegó a la isla de Iscariote, donde la reina, sin hijos, adoptó al niño. Tiempo después, la reina dio a luz a un hijo; Judas maltrató y luego mató a ese hermanastro. Huyó a Jerusalén, donde al servicio de Pilato mató por accidente a su propio padre y, más tarde, se casó con su madre. Al descubrir su verdadera identidad, trató de expiar su culpa uniéndose a los apóstoles, pero terminó traicionando a su maestro. La leyenda reúne motivos de parricidio, fratricidio e incesto, con resonancias del mito de Edipo.[15]
7. Reivindicaciones modernas[editar]
Entre los siglos XIX y XX, varios autores ensayaron la reivindicación de Judas. El italiano Ferdinando Petruccelli della Gattina publicó en 1867 Las memorias de Judas, donde presenta al apóstol como un revolucionario y líder de la resistencia judía contra Roma. En 1944, Jorge Luis Borges publicó el cuento «Tres versiones de Judas», en el que un teólogo explora tres interpretaciones no convencionales y termina convencido de la última: Dios no encarnó en Cristo, sino en Judas. En 1955, el escritor dominicano Juan Bosch, en Judas Iscariote el calumniado, revisó la tradición evangélica y presentó a Judas como víctima de una interpretación errónea de los hechos.[16]
El cine también ha ofrecido facetas distintas del personaje, especialmente en La última tentación de Cristo, dirigida por Martin Scorsese y basada en la novela de Nikos Kazantzakis. En 2006, la publicación del Evangelio de Judas dio un nuevo impulso a la lectura positiva, al proponer que el propio Jesús pidió a Judas que lo traicionara y que Judas cumplió la orden como un acto supremo de obediencia. En 2007, C. K. Stead publicó la novela My Name Was Judas (Mi nombre fue Judas), narrada por un Judas octogenario que recuerda su amistad con Jesús desde la infancia.
8. Judas en la ficción y en los medios[editar]
8.1 Representaciones cinematográficas[editar]
La figura de Judas ha sido interpretada por actores muy distintos en el cine. Una lista orientativa de películas y videos con sus directores y actores es la siguiente:
[ Desplegar / Plegar ]
| Año | Película / video | Director | Actor |
|---|---|---|---|
| 1912 | From the Manger To the Cross | Sidney Olcott | Robert G. Vignola |
| 1927 | El rey de reyes | Cecil B. DeMille | Joseph Schildkraut |
| 1942 | Jesús de Nazareth | José Díaz Morales | José Pidal |
| 1945 | Reina de reinas: La Virgen María | Miguel Contreras Torres | Tito Junco |
| 1945 | María Magdalena: pecadora de Magdala | Miguel Contreras Torres | Tito Junco |
| 1952 | El mártir del calvario | Miguel Morayta | Manolo Fábregas |
| 1954 | El beso de Judas | Rafael Gil | Rafael Rivelles |
| 1961 | Rey de Reyes | Nicholas Ray | Rip Torn |
| 1963 | El Evangelio según san Mateo | Pier Paolo Pasolini | Otello Sestili |
| 1965 | The Greatest Story Ever Told | George Stevens | David McCallum |
| 1965 | El proceso de Cristo | Julio Bracho | Sergio Jurado |
| 1969 | Jesús, nuestro Señor | Miguel Zacarías | Juan Gallardo |
| 1973 | Jesucristo Superstar | Norman Jewison | Carl Anderson |
| 1977 | Jesús de Nazaret | Franco Zeffirelli | Ian McShane |
| 1988 | La última tentación de Cristo | Martin Scorsese | Harvey Keitel |
| 1993 | La Biblia Visual: Mateo | Regardt van den Bergh | Dawid Minnaar |
| 1997 | The Kiss of Judas | Videoclip de Stratovarius | Timo Tolkki y Timo Kotipelto |
| 2000 | Drácula 2000 | Patrick Lussier | Gerard Butler |
| 2004 | La Pasión de Cristo | Mel Gibson | Luca Lionello |
| 2004 | Judas | Charles Robert Carner | Johnathon Schaech |
| 2007 | Uno de vosotros me traicionará | Óscar Parra de Carrizosa | Julian Teurlais |
| 2011 | Judas, videoclip de Lady Gaga | Laurieann Gibson / Lady Gaga | Norman Reedus |
| 2014 | La espina de Dios | Óscar Parra de Carrizosa | Alexandro Valeiras |
8.2 En la televisión[editar]
La serie original de Netflix El mundo oculto de Sabrina menciona a Judas en los capítulos 6 y 7 de su tercera temporada: Sabrina debe encontrar las treinta monedas y Judas le dice que para encontrarlas debe traicionar a alguien o buscarlas donde él las había dejado. La serie española 30 monedas toma su título del pago de la traición. La producción argentina OKUPAS incluye un episodio llamado «El beso de Judas», en el que se explica la historia del apóstol y se establecen metáforas con la trama. La serie The Chosen, centrada en la vida de Jesús, desarrolla asimismo la figura de Judas.
8.3 En la música[editar]
La figura de Judas es una metáfora recurrente en canciones de desamor y traición. En 1970, Andrew Lloyd Webber y Tim Rice lanzaron el álbum conceptual Jesus Christ Superstar, una ópera rock que resume la última semana de Jesús casi desde la perspectiva de Judas; en esa primera grabación, Murray Head interpretó al personaje. En la versión cinematográfica de 1973, el papel fue de Carl Anderson, y en la versión española de 1975 fue interpretado por Teddy Bautista.
El personaje aparece en canciones de géneros muy diversos: «Judas» (1986) de la banda alemana Helloween; «Judas Smile» (2001) de Prince; «Museum of Iscariot» (2001) de Virgin Black; «Judas» (2011) de Lady Gaga, cuyo videoclip suscitó críticas de colectivos católicos; «Jeremías 17:5» (2012) del rapero venezolano Canserbero; «Judas» (2017) de Fozzy; «Judas» (2021) de la española Bad Gyal junto a Khea; «Please Don't Judas Me» (1975) de Nazareth, y «Judas Be My Guide» (1992) de Iron Maiden. También el reguetonero puertorriqueño Ozuna aludió a Judas en su canción «Cambio» (2019) junto a Anuel AA.
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Más allá de la Semana Santa, Judas aparece en celebraciones populares de España e Hispanoamérica con particular intensidad. En Robledo de Chavela (Madrid) se celebra el «Día del Judas»; en Samaniego, en Álava, la fiesta de «El Judas»; en Purísima del Rincón, en México, las Festividades de los Judíos. En todos estos casos se queman, apedrean o linchan simbólicamente muñecos llamados Judas, tradición que mezcla religiosidad popular y crítica social. En México, la Semana Santa de Texcoco incluye representaciones del ahorcamiento de Judas, uno de los episodios más difundidos de la festividad.
La literatura hispanoamericana también ha hecho contribuciones notables al tema. «Tres versiones de Judas», de Jorge Luis Borges, es una de las piezas más citadas sobre la posibilidad de un Judas redimido. En el Caribe, Juan Bosch dedicó al personaje un ensayo de tono vindicatorio, Judas Iscariote el calumniado. En Costa Rica, la novela La espina de Dios y su adaptación cinematográfica de Óscar Parra de Carrizosa forman una producción reciente dedicada al entorno de Judas y la pasión.
En el cine mexicano de época, Judas aparece en títulos como El mártir del calvario (1952), Reina de reinas: La Virgen María (1945) y Jesús, nuestro Señor (1969). En España, Rafael Gil dirigió en 1954 El beso de Judas, una de las películas clásicas del cine religioso español; la serie 30 monedas, por su parte, trasladó la figura de Judas y sus monedas a un relato de terror contemporáneo.
10. Legado y referencias culturales[editar]
Judas Iscariote se ha convertido en un arquetipo cultural. Su nombre funciona en español y en muchas lenguas como sinónimo de traidor; la expresión «beso de Judas» describe una muestra de afecto falsa o traicionera, y las «treinta piezas de plata» se usan para hablar del soborno o del precio de una deslealtad. La figura aparece en la iconografía cristiana desde la Edad Media, en la literatura moderna desde los ejercicios de reivindicación del siglo XIX y en la cultura popular contemporánea a través del cine, la televisión y la música.
La ambigüedad de su figura explica su enorme duración: es, al mismo tiempo, el discípulo elegido y el traidor; el tesorero que roba y el que devuelve las monedas; el que se arrepiente y el que muere de forma violenta. Los textos apócrifos y la tradición islámica añadieron capas alternativas que hoy conviven en el imaginario global. El Evangelio de Judas, publicado en 2006, renovó el debate académico y mediático, y devolvió al personaje su calidad de enigma teológico.
En las tradiciones hispanoamericanas, Judas es también un personaje de la cultura festiva: el muñeco que se quema en Semana Santa cumple una función catártica que no siempre tiene contenido estrictamente religioso. La persistencia de estas celebraciones muestra que Judas no es solo una figura del pasado bíblico, sino un significante vivo para hablar de traición, culpa, redención y linchamiento público.
El nombre Judas aparece en numerosos pasajes del Nuevo Testamento referido a figuras distintas; el uso de un epíteto distintivo era necesario en el mundo judío del siglo I. ↩︎
La identificación de Keriot con una aldea de Judea no es unánime; algunos proponen otras localidades o una lectura simbólica del término. ↩︎
Wiseman, Donald J. (1958), Illustrations from Biblical Archaeology, Londres: Tyndale Press, pp. 87-89. ↩︎
El peso del siclo varió con los siglos entre 9 y 17 gramos; la cifra de 14,4 gramos corresponde a una estimación común del siclo de Tiro en aquella época. ↩︎
Álvarez Valdés, Ariel (2007), «¿Cómo murió Judas?», en ¿Qué sabemos de la Biblia? Nuevo Testamento, Buenos Aires: Editorial San Pablo, pp. 112-119. ↩︎
Puech, H.-C. y Blatz, Beate (1991), New Testament Apocrypha, vol. 1, p. 387. ↩︎
Verhoeven, Paul (2015), Jésus de Nazareth, versión francesa, pp. 36-37. ↩︎
Ehrman, Bart D. (2006), The Lost Gospel of Judas Iscariot, cap. 6. ↩︎
DeConick, April D. (2007), «Gospel Truth», The New York Times, 1 de diciembre. ↩︎
Ragg, L & L (1907), The Gospel of Barnabas, Oxford, pp. xi y xxvii. ↩︎
Marco Tosatti, «The Gospel of Barnabas ‘hoax’», La Stampa, 5 de marzo de 2012. ↩︎
The First Gospel of the Infancy of Jesus Christ XIV, 2 y 10, en The Apocryphal Books of the New Testament (1901). ↩︎
Reynolds, Gabriel S. (2009), «The Muslim Jesus: Dead or Alive?», Bulletin of the School of Oriental and African Studies, 72 (2), pp. 237-258. ↩︎
La «Queima do Judas» de Juiz de Fora fue fotografiada en 1909 en la Academia de Comércio de la ciudad. ↩︎
Santiago de la Vorágine, La leyenda dorada, cap. XLV: San Matías Apóstol, edición española de Alianza, 1982, pp. 180-182 del tomo I. ↩︎
Juan Bosch publicó Judas Iscariote el calumniado en 1955; la obra reinterpreta los datos evangélicos como malentendidos históricos. ↩︎