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Juegos Bolivarianos de 2025

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XX Juegos Bolivarianos
Ayacucho – Lima 2025
EdiciónXX (vigésima)
SedesLima Metropolitana y Ayacucho, Perú
País anfitriónPerú
Lema“¡Súmate al equipo que está detrás de cada logro!”
Países participantes17
AtletasAproximadamente 4,000
Deportes45
Apertura22 de noviembre de 2025
Clausura7 de diciembre de 2025
Inaugurado porRenzo Manyari
Estadio principalFortaleza del Real Felipe
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1. Resumen[editar]

Los XX Juegos Deportivos Bolivarianos, oficialmente denominados XX Juegos Bolivarianos Ayacucho – Lima 2025, se celebraron en Perú entre el 22 de noviembre y el 7 de diciembre de 2025. La sede principal fue Lima Metropolitana, que incluyó los departamentos de Lima y Callao y algunos escenarios en Ica; Ayacucho actuó como sede secundaria. El evento fue organizado por la Organización Deportiva Bolivariana (ODEBO), con el Instituto Peruano del Deporte (IPD) como ente ejecutor en el país anfitrión.

Participaron 17 delegaciones nacionales y alrededor de 4,000 atletas en 45 deportes. Los Juegos Bolivarianos constituyen uno de los principales certámenes multideportivos regionales de América; en esta edición se integraron delegaciones de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, lo que amplió la representación tradicional de los países bolivarianos.

El lema oficial fue “¡Súmate al equipo que está detrás de cada logro!”, una frase orientada a visibilizar a entrenadores, personal técnico y público como parte del proceso deportivo.

Los Juegos se desarrollaron bajo una organización que mezcló sedes ya construidas para los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de 2019 con instalaciones adaptadas en Ayacucho, en un contexto de críticas por demoras y por el estado de algunos recintos. Aun así, la competición llegó a término y Perú logró su mayor cosecha de medallas en la historia de los Bolivarianos desde la primera edición de 1938.

2. Proceso de elección[editar]

2.1 Primer proceso y elección de Guayaquil[editar]

Inicialmente se presentaron dos candidaturas para albergar los Juegos de 2025: una encabezada por Guayaquil, Ecuador, y otra por Ayacucho, Perú. La elección tuvo lugar el 18 de diciembre de 2021 en la ciudad ecuatoriana. Coincidentemente, la designación recayó en la propia Guayaquil. La ODEBO oficializó a Guayaquil como sede de los XX Juegos Bolivarianos en esa misma fecha, tal como lo confirmó el Comité Olímpico Ecuatoriano.

El proyecto de Ayacucho había sido presentado desde mediados de 2021 por Yuri Gutiérrez, entonces alcalde provincial de Huamanga, y respaldado por el presidente del Comité Olímpico Peruano, Pedro Del Rosario. La propuesta se inspiraba en la experiencia organizativa de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y buscaba impulsar el desarrollo de la zona centro-sur del Perú. Sin embargo, la votación de la ODEBO favoreció a la candidatura ecuatoriana.

2.2 Retiro de Guayaquil[editar]

La sede asignada a Guayaquil comenzó a flaquear en la medida en que el Gobierno de Ecuador enfrentaba dificultades para garantizar los recursos económicos del evento. El 4 de agosto de 2023, el presidente del Comité Olímpico Ecuatoriano, Jorge Delgado Panchana, anunció la decisión de desistir de la organización de los Juegos.

Entre las razones se mencionó la falta de un documento que asegurara que los recursos comprometidos por el gobierno del entonces presidente Guillermo Lasso estarían disponibles en 2024, cuando Lasso ya no estaría en funciones, como consecuencia de la crisis institucional derivada del proceso de “muerte cruzada” aplicado en mayo de 2023. A ello se sumó la posición del nuevo alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, quien manifestó públicamente que la ciudad no contaba con recursos para los Juegos.

El Comité Olímpico Ecuatoriano remitió a la ODEBO un documento firmado por Jorge Delgado y por el secretario general John Zambrano, en el que se formalizaba el desistimiento. El comité organizador de Guayaquil 2025 intentó pedir una postergación del evento para 2029, pero la ODEBO rechazó la solicitud de manera categórica.

2.3 Segundo proceso y designación de Lima y Ayacucho[editar]

Ante el retiro de Guayaquil, el Comité Ejecutivo de la ODEBO abrió un nuevo proceso de candidaturas. Finalmente, el 8 de agosto de 2023, la ODEBO designó a Lima y Ayacucho como sedes de la edición de 2025 en reemplazo de Guayaquil. La decisión devolvió el certamen a Perú apenas un año después de los Juegos Bolivarianos de 2024, que ya se habían celebrado en Ayacucho.

En febrero de 2025, el Gobierno de Perú anunció que el Instituto Peruano del Deporte asumiría el liderazgo en la planificación de los XX Juegos Deportivos Bolivarianos Ayacucho y Lima 2025. El IPD quedó así como el principal responsable operativo del evento.

3. Símbolos[editar]

3.1 Mascota[editar]

La mascota oficial de los Juegos fue Chiribaya, presentada por el Instituto Peruano del Deporte. El personaje estuvo inspirado en el pastor chiribaya, un perro preinca originario de la costa sur del Perú. La elección buscó conectar el evento con el patrimonio cultural peruano y con la biodiversidad de la región andina y costera.

3.2 Logotipo[editar]

El IPD elaboró el diseño de la imagen oficial. El logotipo incluyó una llama que hacía referencia al fuego olímpico y a los principios deportivos que inspiran la competición. La identidad visual tuvo como eje a Ayacucho y Lima, las dos ciudades que compartieron la organización.

4. Sedes[editar]

Los Juegos se desarrollaron en 43 escenarios deportivos, distribuidos entre Lima Metropolitana, el Callao, la región Lima, Ica y Ayacucho. Las instalaciones principales fueron los recintos construidos o mejorados para los Juegos Panamericanos de Lima 2019, junto con espacios locales y adaptaciones temporales.

4.1 Sedes en Lima Metropolitana[editar]

El núcleo de la competición en la capital peruana fue la Villa Deportiva Nacional (VIDENA), en el distrito de San Luis. Allí funcionaron el Estadio Atlético Panamericano (atletismo) y el Centro Acuático Panamericano, que albergó natación, natación artística y clavados. Además, los polideportivos de la VIDENA recibieron balonmano, esgrima, bádminton, tenis de mesa, levantamiento de pesas y judo. El velódromo nacional de la misma villa fue la sede del ciclismo en pista y de la lucha. En el complejo también se disputó boliche.

En la Costa Verde, a la altura del distrito de San Miguel, se ubicaron los escenarios de voleibol de playa, ciclismo BMX, patinaje de velocidad y skateboarding. En el distrito de Barranco, la playa Los Yuyos se utilizó para remo costero y remo; en Chorrillos, la playa Agua Dulce fue el punto de partida para las pruebas de atletismo en ruta y triatlón.

El Polideportivo Villa El Salvador, en el distrito del mismo nombre, albergó gimnasia artística, gimnasia rítmica, gimnasia acrobática y squash. En Villa María del Triunfo, el Complejo Deportivo Villa María del Triunfo recibió béisbol, sóftbol, pentatlón moderno, waterpolo, hockey sobre césped, rugby 7, tiro con arco y pelota vasca.

Otros escenarios de Lima Metropolitana fueron el Coliseo Eduardo Dibós (San Borja), que acogió esports y voleibol; la Escuela de Equitación del Ejército (La Molina), para equitación; el Lima Polo Club (Santiago de Surco), para críquet; la Base Aérea Las Palmas (Santiago de Surco), para tiro deportivo; las instalaciones de la Universidad San Ignacio de Loyola (Pachacámac), para karate; el Club Lawn Tenis de la Exposición (Jesús María), para tenis; el Lima Golf Club (San Isidro), para golf; el Estadio Nacional (Lima), para billar; y el Club Metropolitano Cahuide (El Agustino), para fútbol sala.

4.2 Sedes en el Callao, la región Lima e Ica[editar]

Fuera del casco urbano central de Lima, los Juegos utilizaron el Polideportivo Callao, en el Callao, para racquetbol, y la Escuela Naval del Perú, también en el Callao, para canotaje en aguas tranquilas y remo. En la provincia de Cañete se disputaron natación en aguas abiertas y esquí acuático en la laguna Bujama, y canotaje en eslalon en el río Cañete, a la altura de Lunahuaná. La bahía de Paracas, en la región Ica, acogió la vela, mientras que Punta Rocas, en el distrito de Punta Negra, fue la sede del surf.

4.3 Sedes en Ayacucho[editar]

La ciudad de Ayacucho concentró cuatro disciplinas de combate y una modalidad de ciclismo. El Centro de Convenciones y Exposiciones de Ayacucho albergó kickboxing y boxeo en su Pabellón 1, y taekwondo y wushu en su Pabellón 2. El cerro Campanayoc fue el escenario del ciclismo cross country.

Las ceremonias de inauguración y clausura tuvieron una distribución singular: la Fortaleza del Real Felipe, en Lima, fue escenario de la ceremonia de inauguración, mientras que la Villa Deportiva Nacional (VIDENA), también en Lima, acogió la clausura. Por su parte, el Estadio Las Américas de Ayacucho aparece registrado como sede tanto de actos de inauguración como de clausura, lo que da cuenta de una organización con dos frentes ceremoniales.[1]

5. Deportes[editar]

Los Juegos Bolivarianos de 2025 incluyeron 45 deportes, con un total de atletas estimado entre 4,000 y 5,000. La lista combinó deportes olímpicos tradicionales con especialidades de fuerte presencia sudamericana y otras de reciente incorporación al programa bolivariano.

[ Desplegar / Plegar lista de deportes ]
  • Atletismo
  • Bádminton
  • Balonmano
  • Béisbol
  • Billar
  • Bowling
  • Boxeo
  • Canotaje en aguas tranquilas
  • Canotaje en eslalon
  • Ciclismo BMX
  • Ciclismo en pista
  • Ciclismo en ruta
  • Ciclismo cross country
  • Clavados
  • Críquet
  • Deportes electrónicos (esports)
  • Equitación
  • Esgrima
  • Esquí acuático
  • Fútbol sala
  • Gimnasia acrobática
  • Gimnasia artística
  • Gimnasia rítmica
  • Gimnasia en trampolín
  • Golf
  • Hockey sobre césped
  • Judo
  • Karate
  • Kickboxing
  • Levantamiento de pesas
  • Lucha
  • Natación
  • Natación artística
  • Natación en aguas abiertas
  • Patinaje de velocidad
  • Pelota vasca
  • Pentatlón moderno
  • Raquetbol
  • Remo
  • Remo costero
  • Rugby 7
  • Skateboarding
  • Sóftbol
  • Squash
  • Surf
  • Taekwondo
  • Tenis
  • Tenis de mesa
  • Tiro con arco
  • Tiro deportivo
  • Triatlón
  • Vela
  • Voleibol
  • Voleibol de playa
  • Waterpolo
  • Wushu

La amplitud del programa reflejó una tendencia de los Juegos Bolivarianos a sumar disciplinas urbanas y de exhibición, como el skateboarding y los deportes electrónicos, junto con especialidades de raíz regional como la pelota vasca y el wushu.

6. Países participantes[editar]

En total tomaron parte 17 delegaciones nacionales, una de las cifras más altas en la historia del evento multideportivo bolivariano. La lista incluyó a los países tradicionales de la ODEBO y a naciones invitadas de Centroamérica y el Caribe.

  • Barbados
  • Bolivia
  • Chile
  • Colombia
  • Costa Rica
  • Curazao
  • Ecuador
  • El Salvador
  • Guatemala
  • Jamaica
  • Panamá
  • Paraguay
  • Perú (país anfitrión)
  • República Dominicana
  • Trinidad y Tobago
  • Uruguay
  • Venezuela

La presencia de delegaciones como Barbados, Curazao, Jamaica y Trinidad y Tobago amplió la competencia más allá del núcleo bolivariano clásico, integrando a comités olímpicos del Caribe anglófono y neerlandófono.[2]

7. Medallero[editar]

La tabla final de medallas se actualizó el 8 de diciembre de 2025 a las 4:00 p. m. (hora de Perú, GMT -5). Colombia encabezó el medallero con una ventaja notable, seguida por Venezuela y el país anfitrión, Perú.

[ Desplegar / Plegar medallero completo ]
Pos. País Oro Plata Bronce Total
1 Colombia 142 122 76 340
2 Venezuela 104 91 116 311
3 Perú 78 80 104 262
4 Chile 53 58 63 174
5 Ecuador 40 49 44 133
6 Guatemala 30 26 33 89
7 República Dominicana 12 17 45 74
8 Paraguay 8 15 13 36
9 Panamá 7 8 21 36
10 El Salvador 5 7 15 27
11 Uruguay 4 8 7 19
12 Bolivia 1 7 25 33
13 Trinidad y Tobago 1 4 1 6
14 Jamaica 1 0 2 3
15 Barbados 1 0 1 2
16 Curazao 0 1 1 2
17 Costa Rica 0 0 0 0
Total 487 493 567 1,547

El medallero final mostró una clara hegemonía de Colombia, que superó ampliamente la barrera de las 100 medallas de oro. Perú, con 78 preseas doradas y 262 en total, logró su mejor producción histórica en unos Juegos Bolivarianos desde la primera edición de 1938 y regresó al podio entre los tres primeros, una posición que no alcanzaba desde hacía 28 años.[3]

8. Controversias y organización[editar]

La organización de los XX Juegos Deportivos Bolivarianos estuvo marcada por fuertes críticas en las semanas previas a la inauguración. Diversos informes locales señalaron que varias sedes no estaban terminadas y que no ofrecían garantías suficientes para la celebración del evento.

El consejero regional de Ayacucho, Julio Valdés, afirmó que el Estadio Cuna de la Libertad tenía apenas un 20 % de avance de obra. También se informó sobre el estado incompleto del Estadio Las Américas y del Centro de Recreación Canaan. En el caso de la Casa Bolivariana, se denunció que el recinto no estaba correctamente acondicionado y que su contratación directa por S/ 3.5 millones presentaba servicios precarios y escasa fiscalización.

Poco antes del inicio, el IPD recibió una partida adicional de S/ 35 millones para la remodelación de instalaciones deportivas, aprobada en un periodo de apenas dos días. El organismo fue muy criticado por la improvisación, las demoras y la falta de preparación de las sedes. La presión llevó al IPD a ofrecer disculpas públicas y a asegurar que estaba “acelerando los procesos administrativos y operativos para garantizar la correcta realización del evento”.

El presidente de Perú, José Jerí, había señalado inicialmente que el país acogería la competición “con los brazos abiertos”. Sin embargo, con el avance de las jornadas y la acumulación de deficiencias, Jerí manifestó su incomodidad por los problemas de organización, según publicaron medios peruanos.

Pese a ese contexto, los Juegos se celebraron sin incidentes que impidieran la realización de la mayoría de las disciplinas. La capital peruana concentró gran parte de las competencias. Perú cerró con su mejor producción de medallas desde 1938 y un histórico tercer lugar general, resultado que fue leído como un consuelo deportivo frente a las críticas organizativas. No obstante, un homenaje o ceremonia adicional planificada para el equipo peruano, a cargo del IPD, fracasó y el organismo tuvo que volver a pedir disculpas.[4]

9. Repercusión y legado[editar]

Los Juegos Bolivarianos de 2025 dejaron un balance ambivalente. Deportivamente, sirvieron para consolidar a Colombia como potencia regional, para reafirmar el crecimiento de Venezuela y para dar a Perú un resultado histórico. En el plano organizativo, el evento expuso las dificultades del modelo de gestión del IPD y la debilidad de las sedes en provincias como Ayacucho, que ya había albergado la edición anterior.

La celebración de dos ediciones consecutivas en Perú, en 2024 y 2025, generó un debate sobre la sostenibilidad de encadenar certámenes multideportivos en la misma infraestructura sin una planificación de largo plazo. Aun así, el uso de escenarios heredados de los Panamericanos de 2019 permitió mantener a Lima como un centro deportivo de referencia en América del Sur.

El legado para el deporte local se vio reflejado en la ampliación del programa bolivariano hacia disciplinas urbanas y en la mayor participación de países del Caribe, una tendencia que podría consolidarse en la edición de 2029.


  1. Existe una discrepancia en las fuentes: el artículo de Wikipedia en español y la propia página de la ODEBO llaman “XX” a esta edición, pero algunos materiales oficiales y la plantilla de sucesión la registran como “XXI”. El número definitivo de edición debe verificarse con el listado oficial de la ODEBO. ↩︎

  2. La incorporación de países como Barbados, Curazao, Jamaica y Trinidad y Tobago responde a una política de invitación de la ODEBO a comités olímpicos del Caribe y Centroamérica, que ya se había aplicado en ediciones recientes de los Juegos Bolivarianos. ↩︎

  3. La referencia periodística indica que Perú obtuvo su mejor producción de medallas desde la primera edición de 1938 y que el tercer lugar general fue el primero en 28 años para el país. ↩︎

  4. La información sobre el fracaso de una ceremonia propia organizada por el IPD procede de una nota periodística fechada en abril de 2026. Conviene verificar la fecha exacta del acto y si se trató de un evento posterior a la clausura oficial. ↩︎