Jueves Santo
| Jueves Santo | |
|---|---|
| Tipo | Celebración religiosa cristiana |
| Celebración | Cristianismo |
| Fecha | Variable, entre el 19 de marzo y el 22 de abril |
| Motivo | Última Cena del Señor |
| Precedida por | Miércoles Santo |
| Seguida por | Viernes Santo |
| Relacionada con | Semana Santa, Triduo Pascual |
1. Resumen[editar]
El Jueves Santo, llamado también Jueves Santo y Grande, Jueves de Alianza, Jueves Puro y Jueves de Misterios, es el día de la Semana Santa en el que el cristianismo conmemora dos acontecimientos centrales de la vida de Jesús de Nazaret: el lavatorio de los pies y la Última Cena con sus apóstoles. En esa cena, según relatan los evangelios canónicos, Jesús instituyó la Eucaristía y entregó a sus discípulos el llamado mandamiento nuevo del amor.[1]
La celebración corresponde al quinto día de la Semana Santa, precedida por el Miércoles Santo y seguida por el Viernes Santo. Por su posición dentro del calendario litúrgico, su fecha varía cada año, pero siempre se sitúa entre el 19 de marzo y el 22 de abril inclusive. La variación depende del calendario gregoriano o juliano que utilice cada tradición cristiana; las iglesias orientales suelen regirse por este último.[2]
La tarde del Jueves Santo marca el inicio del Triduo Pascual, el periodo de tres días que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús. El Triduo comprende, además de la tarde del Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo, y concluye con la Vigilia Pascual, ya en la celebración de la Pascua.
En muchos países de tradición cristiana, y de manera particular en América Latina y España, el Jueves Santo se manifiesta en la vida pública mediante procesiones, misas vespertinas, adoración del Santísimo Sacramento y visitas a los llamados "monumentos". En varias naciones hispanoamericanas constituye un día feriado, lo que ha favorecido que sus expresiones religiosas y culturales tengan amplia visibilidad social.
2. Nombres y fecha[editar]
El nombre más difundido en español es "Jueves Santo", aunque no es el único. En distintas regiones y tradiciones se le conoce también como "Jueves Santo y Grande", "Jueves de Alianza", "Jueves Puro" o "Jueves de Misterios". Estas denominaciones subrayan diferentes aspectos del relato evangélico: la grandeza del misterio eucarístico, la nueva alianza sellada en la Última Cena, la pureza ritual y el carácter misterioso de la víspera de la Pasión.
En inglés, la expresión Maundy Thursday convive con Holy Thursday. "Maundy" proviene del francés antiguo mandé y este del latín mandatum, en referencia al mandato de amor que Jesús pronunció durante la Última Cena. La frase latina que da origen al nombre es Mandatum novum do vobis ut diligatis invicem sicut dilexi vos, que significa "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado". En la liturgia católica de rito romano, esta fórmula se utiliza como antífona durante el rito del lavatorio de los pies.
En el mundo anglicano existe una particularidad: "Holy Thursday" puede referirse tanto al Jueves Santo como a la Fiesta de la Ascensión, según la provincia eclesiástica. En la Iglesia de Inglaterra y en la Iglesia episcopal de los Estados Unidos, el uso varía de acuerdo con el calendario litúrgico de cada comunidad. En los ordinariatos personales católicos de herencia anglicana se conserva la denominación tradicional Maundy Thursday.
La fecha del Jueves Santo está ligada al domingo de Pascua y, por tanto, se calcula mediante el sistema conocido como cómputo eclesiástico. En la práctica, el Jueves Santo cae siempre cuarenta días después del Miércoles de Ceniza y tres días antes del domingo de Resurrección. Para la mayoría de los cristianos occidentales que siguen el calendario gregoriano, el día se ubica entre el 19 de marzo y el 22 de abril.
3. Liturgia del día[editar]
3.1 Misa crismal[editar]
En la liturgia católica de rito romano, el Jueves Santo se caracteriza por la celebración de dos liturgias de acento distinto. En primer lugar, la misa crismal, que habitualmente se celebra en la catedral diocesana por la mañana, aunque en algunas diócesis puede trasladarse a otro día de la Semana Santa. Esta misa reúne al obispo con los sacerdotes, diáconos y fieles de la diócesis.[3]
Durante la misa crismal se bendicen los santos óleos que se usarán a lo largo del año en la vida sacramental: el santo crisma, el óleo de los catecúmenos y el óleo de los enfermos. El crisma se consagra, mientras que los otros dos óleos se bendicen. El crisma se utiliza en el Bautismo, la Confirmación y la Ordenación, además de emplearse en la consagración de altares y en la dedicación de iglesias; el óleo de los catecúmenos se asocia al Bautismo; y el óleo de los enfermos se destina a la Unción de los Enfermos.
La misa crismal es también ocasión para que los sacerdotes y diáconos renueven las promesas ministeriales y para que la asamblea reafirme su compromiso bautismal. En la renovación litúrgica del rito, el papa Pablo VI describió esta celebración como una de las principales expresiones de la plenitud del sacerdocio del obispo y un signo de la cercanía de los presbíteros con su ordinario.
El crisma se prepara con aceite de oliva mezclado con bálsamo, una resina aromática. El bálsamo imprime al óleo un aroma particular, que la tradición litúrgica interpreta como invitación a que quienes son ungidos con él aspiren al llamado "olor de santidad" propio de la vida cristiana.
3.2 Misa de la Cena del Señor[editar]
La celebración propia de la tarde del Jueves Santo es la misa de la Cena del Señor, que introduce formalmente el Triduo Pascual. Se trata de una misa vespertina, centrada en la institución de la Eucaristía y en el mandamiento del amor. En la Iglesia católica, por razones pastorales, su comienzo puede anticiparse, pero no antes de las 18:00 horas. En muchos lugares se acostumbra celebrarla en torno a las 21:00, como forma de recordar que la Última Cena tuvo lugar durante la cena pascual de Jesús con sus discípulos.
El Jueves Santo permanece en tiempo de Cuaresma hasta la hora nona, es decir, hasta aproximadamente las tres de la tarde. A partir de ese momento comienza el Triduo Pascual, que se extiende desde la tarde del Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección. Desde el punto de vista litúrgico, la tarde del Jueves Santo ya pertenece al primer día del Triduo.
En la misa vespertina se canta de nuevo el "Gloria", que había estado ausente durante la Cuaresma, y se hacen sonar las campanas. Cuando concluye el himno, las campanas dejan de tocar y no vuelven a sonar hasta la Vigilia Pascual. Este silencio expresa la sobriedad que acompaña la entrada en la Pasión.
Las lecturas bíblicas del día están orientadas a la institución de la Eucaristía. La primera lectura corresponde al libro del Éxodo, con las prescripciones sobre la cena pascual; la segunda, a la Primera Carta a los Corintios, con la proclamación de la muerte del Señor cada vez que se come el pan y se bebe el cáliz; y el salmo responsorial recuerda el cáliz de bendición como comunión con la sangre de Cristo. El Evangelio narra el lavatorio de los pies, gesto que el sacerdote reproduce a continuación lavando los pies de doce personas, en recuerdo de los doce apóstoles.[4]
El color litúrgico de esta misa es el blanco, en alusión al carácter eucarístico de la celebración. Con ello se abandona temporalmente el morado propio de la Cuaresma. El clima es festivo, pero contenido, ya que la alegría por el don de la Eucaristía está atravesada por la cercanía del prendimiento y de la Pasión.
En la forma ordinaria del rito romano, el rito del lavatorio de los pies tiene lugar entre la homilía y el ofertorio, y se omite el Credo. Desde 2016, tras la revisión autorizada por el papa Francisco, se permite que participen mujeres entre las personas a quienes el celebrante lava los pies; antes el grupo podía estar integrado por doce varones.
3.3 Traslado del Santísimo Sacramento y Hora Santa[editar]
Después de la comunión, la misa concluye sin el rito habitual de despedida, pues la celebración litúrgica continuará al día siguiente. El Santísimo Sacramento se lleva en procesión dentro del templo hasta un altar de la reserva, también llamado "monumento", preparado especialmente para la ocasión. Ese altar debe ubicarse fuera del presbiterio y de la nave central. Durante la procesión se suele entonar algún himno eucarístico, como el "Tantum ergo". El celebrante deposita el copón con el Santísimo, lo inciensa y permanece un tiempo en oración silenciosa. No se imparte la bendición con el Santísimo en ese momento.
La reserva del Santísimo en el monumento evoca la agonía de Jesús en Getsemaní y su arresto. Por ello, durante la noche se mantiene la adoración y se acostumbra celebrar la llamada Hora Santa, en especial cerca de la medianoche. El Santísimo permanece reservado allí hasta la celebración del Viernes Santo.
Tras la misa, el altar es despojado de sus manteles y de las velas, y, si es posible, se retiran las cruces del templo. Esta práctica representa la humillación de Jesús y el abandono progresivo al que se encamina la liturgia del Viernes Santo. En las ediciones anteriores a 1970 del Misal Romano, el despojo del altar se realizaba de forma ceremonial; la costumbre se conserva en iglesias luteranas y anglicanas de tradición anglocatólica.
Entre las devociones populares asociadas a esta noche figura la visita a siete iglesias o monumentos, que recorre distintos templos de una misma localidad. La práctica se inspira en las tradicionales estaciones que meditan los momentos de la agonía, el prendimiento y el juicio de Jesús. En muchos centros urbanos de América Latina y España, la visita se convierte en uno de los actos más concurridos de la jornada.
Desde hace algunos años, la Conferencia Episcopal Española y otros organismos católicos promueven además en este día el llamado "Día del Amor Fraterno", con llamados a la solidaridad y a la caridad concretas.
4. Indulgencia plenaria[editar]
En la Iglesia católica, el Jueves Santo está unido a dos modos de obtener indulgencia plenaria, según las disposiciones ordinarias y bajo las condiciones acostumbradas. En primer lugar, puede obtenerse si, durante la reserva solemne del Santísimo Sacramento que sigue a la misa de la Cena del Señor, se recita o canta el himno eucarístico "Tantum ergo". En segundo lugar, si se adora el Santísimo Sacramento solemnemente reservado durante al menos media hora.
Esta concesión refleja el vínculo entre la noche del Jueves Santo y la adoración eucarística ante el monumento, una de las manifestaciones más visibles de la jornada en numerosas parroquias.
5. Celebraciones por confesión cristiana[editar]
5.1 Iglesias protestantes y anglicanismo[editar]
En el Reino Unido, el Jueves Santo se asocia con el servicio de la Royal Maundy, en el que el monarca entrega limosnas a personas mayores. La tradición, que se remonta al reinado de Eduardo I, conserva un alto valor simbólico. El soberano da a los beneficiarios un hombre y una mujer por cada año de su edad; las monedas, conocidas como dinero de la Royal Maundy, se distribuyen en monederos rojos y blancos. El monedero rojo contiene moneda corriente, en lugar de alimentos y ropa; el blanco contiene monedas acuñadas especialmente para la ocasión. Hasta la muerte del rey Jacobo II, el monarca también lavaba los pies a los pobres seleccionados, una tradición que dejó de practicarse en la corte británica.
En muchas denominaciones protestantes, el lavatorio de los pies se practica como rito conmemorativo del gesto de Jesús. Comuniones anglicanas, episcopalianas, luteranas, metodistas, menonitas, presbiterianas y otras tradiciones lo incluyen en sus liturgias diarias o en celebraciones particulares. El fundamento bíblico se encuentra en el capítulo 13 del Evangelio de Juan, donde Jesús lava los pies a sus discípulos y les instruye para que hagan lo mismo unos con otros.
El despojo del altar, practicado también por metodistas y otras iglesias, se interpreta como signo del abandono de Jesús por sus discípulos y del despojo sufrido antes de la crucifixión. En iglesias luteranas se acostumbra acompañar este rito con la lectura o el canto del salmo 22.
5.2 Iglesias ortodoxas[editar]
En las iglesias ortodoxas, el Jueves Santo es uno de los días más importantes del año litúrgico. El servicio principal combina las Vísperas con la Liturgia de San Basilio el Grande. En esta celebración se lee una composición evangélica que integra pasajes de Mateo, Juan y Lucas, como el lavatorio de los pies y la oración de Jesús con sudor de sangre. Varios himnos ordinarios de la Divina Liturgia se sustituyen por un troparion que dice: "De tu Cena Mística, oh Hijo de Dios, acéptame hoy como comulgante; pues no hablaré de tu Misterio a tus enemigos, ni te daré un beso como Judas. Sino que, como el ladrón, te confesaré: Acuérdate de mí, oh Señor, en tu Reino."
En las catedrales y monasterios ortodoxos, el lavatorio de los pies se realiza normalmente como ceremonia principal. Los patriarcas y jefes de las iglesias autocéfalas consagran el crisma cuando es necesario hacerlo en esta fecha. Por la tarde, los tapices y vestimentas se cambian a colores negros o oscuros, como signo del inicio de la Pasión.
Los Doce Evangelios de la Pasión, leídos en este día, corresponden a doce perícopas de los relatos evangélicos que presentan las últimas instrucciones de Cristo a sus discípulos, la oración en Getsemaní y el drama de la cruz. En la tradición ortodoxa, desde el Jueves Santo y Grande se suspende el servicio conmemorativo por los difuntos hasta después del Domingo de Tomás.
En las iglesias ortodoxas orientales, el Jueves Santo se denomina a menudo Jueves de la Alianza. Durante la Semana Santa, estas comunidades celebran diariamente alabanzas y vísperas; el jueves y el sábado permanecen en el templo leyendo y alabando, con especial atención a la primera Liturgia y a la traición de Judas. El sábado, en cambio, la alabanza se concentra en la entrada del Mesías en el Hades para liberar a los fieles, incluidos Moisés y Abraham.
5.3 Testigos de Jehová[editar]
Los Testigos de Jehová conmemoran la Cena del Señor, también llamada Memorial de la Muerte de Cristo, en la fecha correspondiente al 14 de Nisán del calendario judío. La conmemoración se realiza, por tanto, en una fecha independiente del Jueves Santo gregoriano, de acuerdo con su lectura del calendario bíblico. El Memorial es una de las celebraciones más significativas para esta confesión.
6. Costumbres asociadas[editar]
En distintos países, el Jueves Santo ha recibido nombres que revelan costumbres alimentarias y rituales propias. En Alemania, el nombre popular Gründonnerstag puede interpretarse como "jueves de luto" o "jueves verde"; la segunda acepción alude a la costumbre de consumir hierbas verdes durante este día. En la República Checa y Eslovaquia, el nombre Zelený čtvrtek o Zelený štvrtok significa también "Jueves Verde". En estas regiones, las campanas de las iglesias enmudecen desde el Jueves Santo hasta el Sábado Santo, y se acostumbra decir que "han volado a Roma"; en algunas localidades, grupos de niños sustituyen su sonido con matracas de madera para llamar a los fieles.
En Luxemburgo existe una tradición similar: las campanas se silencian hasta la Pascua y los niños recorren las calles con matracas para anunciar las celebraciones. En las culturas eslavas orientales, el Jueves Santo recibía el nombre de "Jueves Limpio" y estaba asociado a ceremonias de purificación.
En el estado de Kerala, India, el día se conoce como Pesaha, palabra derivada de la tradición aramea o siríaca que significa Pascua. La celebración es especialmente relevante para los cristianos de Santo Tomás, que durante la noche preparan el Pesaha appam, un pan elaborado con harina sin levadura, y el Pesaha Paal, una bebida dulce de leche de coco y panela. El pan se cuece al vapor en un recipiente nuevo y es cortado por el cabeza de familia para ser compartido tras las oraciones. En las parroquias de la diáspora se practica también el lavatorio de los pies, en memoria del gesto de Jesús.
7. Jueves Santo como día festivo[editar]
El Jueves Santo es feriado en la mayoría de los países que formaron parte del Imperio español, incluidos Argentina, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. También lo es en Filipinas y en varias naciones de tradición colonial danesa, como Dinamarca, Islandia y Noruega. España lo contempla como festivo, con excepciones según la comunidad autónoma; por ejemplo, Cataluña y la Comunidad Valenciana no lo mantienen en todos los casos como feriado.[5]
En Alemania, algunos estados lo declaran festivo para los empleados del sector público. En el Reino Unido, los funcionarios públicos solían recibir medio día de licencia en esta fecha, un privilegio que fue eliminado por el gobierno de David Cameron después de 2012.
En América Latina, la condición de feriado civil del Jueves Santo refuerza su alcance cultural y facilita la participación en procesiones, liturgias y tradiciones locales. Las ciudades de tradición católica concentran en la tarde y la noche del jueves una de las mayores afluencias a los templos de todo el año.
8. Presencia en el mundo hispanoamericano[editar]
En los países de habla hispana, el Jueves Santo se manifiesta tanto en la liturgia como en expresiones de piedad popular. La misa vespertina de la Cena del Señor suele celebrarse en parroquias y catedrales; la visita a los siete monumentos convoca a familias enteras durante la noche; y en muchas ciudades se organizan procesiones con imágenes de la Última Cena, la Oración en el Huerto o Jesús atado a la columna.
En España, la jornada forma parte del ciclo procesional de la Semana Santa, con especial arraigo en regiones como Andalucía, Castilla y León o Murcia. La Conferencia Episcopal Española ha impulsado en los últimos años el Día del Amor Fraterno como modo de enlazar la celebración litúrgica con la acción social.
En México, Perú, Colombia, Venezuela y otros países americanos, las tradiciones varían según la región, pero coinciden en el protagonismo de la adoración eucarística y de las representaciones de la Pasión. En algunas comunidades se preparan altares y se conserva la costumbre de visitar los templos cercanos como acto penitencial. En Filipinas, antiguo territorio de la monarquía hispánica, el Jueves Santo está precedido por el Miércoles Santo y es una de las fechas más importantes del año litúrgico.
9. En resumen[editar]
El Jueves Santo es una de las jornadas de mayor densidad ritual del año cristiano. Conmemora la Última Cena, la institución de la Eucaristía y el lavatorio de los pies, y abre litúrgicamente el Triduo Pascual. Su fecha, variable entre el 19 de marzo y el 22 de abril, lo sitúa siempre en la recta final de la Cuaresma, a las puertas del Viernes Santo y de la Pascua.
Las tradiciones católicas, ortodoxas y protestantes coinciden en el núcleo evangélico del día, aunque difieren en los ritos y en los acentos teológicos. A la solemnidad litúrgica se suman, en buena parte del mundo hispánico, feriados civiles, procesiones y devociones que convierten al Jueves Santo en un hecho cultural de primer orden, más allá de su significado estrictamente religioso.
El nombre inglés Maundy Thursday, frecuente en Irlanda, Escocia, Canadá y Estados Unidos, deriva del latín mandatum, palabra inicial de la antífona Mandatum novum do vobis, "Un mandamiento nuevo os doy". Véase la sección de nombres. ↩︎
El rango 19 de marzo a 22 de abril corresponde al calendario gregoriano. En las comunidades que se rigen por el calendario juliano, el día varía de manera distinta. ↩︎
La misa crismal se celebra también en el luteranismo y en el anglicanismo, donde puede estar presidida por un obispo sinodal o diocesano. En muchas diócesis anglicanas, la consagración del crisma y la reafirmación de los votos de ordenación se realizan durante la Semana Santa, habitualmente en este mismo marco. ↩︎
La selección de doce personas alude simbólicamente al número de los apóstoles. No se trata de una recreación exacta de la escena histórica, sino de un signo litúrgico de servicio y humildad. ↩︎
La relación de países hispanoamericanos corresponde a la información general disponible sobre feriados del Jueves Santo. Los regímenes laborales y educativos pueden variar dentro de cada país. ↩︎