Ludwig van Beethoven
| Nombre de bautismo | Ludovicus van Beethoven |
|---|---|
| Nacimiento | Bonn, Sacro Imperio Romano Germánico; probablemente el 16 de diciembre de 1770 [sin verificar] (bautizado el 17 de diciembre de 1770) |
| Fallecimiento | Viena, Imperio austríaco; 26 de marzo de 1827 (56 años) |
| Nacionalidad | Alemana |
| Ocupación | Compositor, pianista, director de orquesta y profesor de piano |
| Causa de muerte | Cirrosis hepática [sin verificar] |
| Obras destacadas | Nueve sinfonías, treinta y dos sonatas para piano, la ópera Fidelio, Missa Solemnis, dieciséis cuartetos de cuerda |
1. Resumen[editar]
Ludwig van Beethoven (Bonn, probablemente el 16 de diciembre de 1770 - Viena, 26 de marzo de 1827) fue un compositor, pianista, director de orquesta y profesor de piano alemán. Su legado musical abarca desde el Clasicismo hasta los inicios del Romanticismo, y se le considera uno de los compositores más importantes de la historia de la música. Su influencia fue decisiva en la evolución posterior del arte sonoro occidental, especialmente en el desarrollo de la sinfonía, la sonata para piano y el cuarteto de cuerda.
Fue el último gran representante del clasicismo vienés, después de Christoph Willibald Gluck, Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart, y consiguió llevar la música hacia el Romanticismo, influyendo en gran cantidad de obras del siglo XIX. Aunque las sinfonías fueron la fuente principal de su popularidad internacional, su impacto fue especialmente significativo en sus obras para piano y en la música de cámara.
Su producción incluye obras para piano, música de cámara, conciertos, música sacra, lieder, música incidental y orquestal. Entre sus piezas más conocidas figuran la Sinfonía n.º 5, la Sinfonía n.º 9 con su Oda a la Alegría, la Sonata para piano n.º 14 (Claro de luna), la bagatela Para Elisa y la ópera Fidelio.
2. Primeros años y formación[editar]
2.1 Familia[editar]
La familia de Beethoven vivía en condiciones modestas. Su abuelo paterno, también llamado Ludwig, había nacido en Malinas en 1712 y era descendiente de campesinos y granjeros de Brabante, en Flandes, que se trasladaron a Bonn en el siglo XVIII. En marzo de 1733 el abuelo emigró a Bonn, donde trabajó como director y maestro de capilla de la orquesta del príncipe elector de Colonia. El apellido van no implicaba origen noble; van es la preposición neerlandesa equivalente a «de». Sobre el origen del apellido, una hipótesis liga Beethoven a una localidad de Lieja, mientras que otra lo asocia a las raíces flamencas beeth («remolacha») y hoven (plural de hof, «granja»), dando a entender «granjas de remolachas».[1]
El abuelo Ludwig se casó con Maria Josepha Ball el 17 de septiembre de 1733. Tuvieron hijos, de los cuales solo Johann, nacido probablemente a finales de 1739 o comienzos de 1740, sobrevivió a la infancia. Johann van Beethoven fue músico y tenor de la corte electoral.
El 12 de noviembre de 1767, Johann se casó en la iglesia de San Remigio de Bonn con Maria Magdalena Keverich, hija de un cocinero de Tréveris. La madre de Beethoven nació el 19 de diciembre de 1746 y murió el 17 de julio de 1787. El matrimonio se mudó al número 515 de Bonngasse, en Bonn. En 1769 nació su primer hijo, Ludwig Maria, que falleció a los seis días de su bautizo. El 17 de diciembre de 1770 fue bautizado el segundo hijo, con el nombre latino «Ludovicus van Beethoven». La fecha de nacimiento generalmente aceptada, el 16 de diciembre de 1770, no cuenta con documentación histórica que la respalde; se supone que el bautismo se realizó al día siguiente, según la costumbre de la época y de la región.[2]
Maria Magdalena tuvo otros cinco hijos, de los cuales solo sobrevivieron dos: Kaspar Anton Karl, bautizado el 8 de abril de 1774, y Nikolaus Johann, bautizado el 2 de octubre de 1776. Ludwig fue el segundo hijo y el mayor de los supervivientes.
2.2 Infancia en Bonn[editar]
El padre de Beethoven estaba impresionado por el hecho de que Mozart diera conciertos a los siete años y quiso que su hijo siguiera sus pasos. Con la intención de convertirlo en un niño prodigio, Johann comenzó a enseñarle piano, órgano y clarinete a edad temprana. El rigor del estudio coartó el desarrollo afectivo del joven, que apenas se relacionaba con otros niños. Era frecuente que Ludwig fuera sacado de la cama por la noche y obligado a tocar el piano para los conocidos de su padre, lo que provocaba cansancio y ausencias escolares.
El 26 de marzo de 1778, a los siete años, Beethoven realizó su primera actuación pública en Colonia. Su padre lo presentó como si tuviera seis años para acentuar la precocidad del niño; por ello, durante mucho tiempo se creyó que Beethoven era más joven de lo que en realidad era. En los carteles de la primera actuación pública, Johann rebajó la edad de Ludwig de siete a seis años.[3]
El talento pedagógico del padre era limitado, así que Ludwig comenzó a recibir clases de otros profesores. En 1780 o 1781 inició estudios con Christian Gottlob Neefe, su maestro más influyente en Bonn. Neefe le enseñó composición y le dio a conocer obras de pensadores antiguos y contemporáneos. En 1782, con once años, Beethoven publicó su primera composición: Nueve variaciones sobre una marcha de Ernst Christoph Dressler, catalogada como WoO 63. Un año después, Neefe escribió en la Revista de Música que, si continuaba así, Beethoven se convertiría seguramente en un segundo Mozart.
En junio de 1784 fue contratado como intérprete de viola en la orquesta de la corte del príncipe elector de Colonia, Maximiliano Francisco, por recomendación de Neefe. Este puesto le permitió frecuentar la música de los maestros de capilla y entrar en nuevos círculos sociales, como la familia Ries, los von Breuning y el doctor Franz Gerhard Wegeler, con quienes mantendría amistad durante toda su vida. En la casa de los von Breuning conoció a los clásicos y aprendió a valorar la poesía y la literatura.
En 1787, a los dieciséis años, Beethoven viajó por primera vez a Viena con el apoyo de su mecenas, el conde Ferdinand von Waldstein. Durante ese viaje pudo haber tenido un fugaz encuentro con Mozart, aunque solo existen textos de dudosa autenticidad. La leyenda dice que Mozart habría dicho: «Recuerden su nombre, este joven hará hablar al mundo». Sin embargo, no hay prueba documental firme del encuentro.[4]
Al poco tiempo, su madre enfermó gravemente de tuberculosis y su padre le pidió que regresara a Bonn. La madre murió el 17 de julio de 1787. Tras este hecho, el padre entró en depresión y su alcoholismo se agravó, hasta el punto de que fue detenido y encarcelado. El joven Ludwig tuvo que responsabilizarse de sus hermanos menores y mantenerlos tocando el violín en una orquesta y dando clases de piano durante cinco años. Su padre falleció el 18 de diciembre de 1792.
2.3 De aprendiz a maestro[editar]
En 1792, el príncipe elector de Bonn volvió a financiar un viaje de Beethoven a Viena, ciudad en la que permaneció el resto de su vida. Allí recibió clases de composición con Joseph Haydn, de contrapunto con Johann Georg Albrechtsberger y Johann Baptist Schenk, y de lírica con Antonio Salieri.
Durante este período participó en varios duelos musicales con otros pianistas. El primero fue en 1792, durante un viaje con la orquesta de la corte, cuando tocó con Franz Sterkel. En 1800 tuvo lugar el famoso duelo en el palacio Lobkowitz, en el que el pianista y compositor Daniel Steibelt lo retó; Beethoven tomó partituras de una obra de Steibelt y las modificó mientras tocaba, con tanta habilidad que Steibelt declaró que no volvería a Viena mientras Beethoven viviera allí, y se trasladó a París.[5]
A los veinticuatro años publicó su primera obra importante: tres tríos para piano, violín y violonchelo (Opus 1). En 1795 realizó su primer concierto público en Viena como compositor profesional, interpretando sus propias obras. Ese mismo año se lo vinculó sentimentalmente con Magdalena Willman, pero la propuesta matrimonial fue rechazada. Después realizó una gira por Praga, Dresde, Leipzig, Berlín y Budapest. En 1796 publicó tres sonatas para piano (Opus 2). La corte, la nobleza y la Iglesia vienesas acogieron la música de Beethoven y se convirtieron en mecenas y protectores del joven músico. Entre sus mecenas se encontraban el príncipe Karl von Lichnowsky y el barón Gottfried van Swieten.
En 1800 Beethoven organizó un nuevo concierto en Viena en el que presentó su Primera sinfonía. Su actividad musical iba en aumento, y también impartió clases de piano a jóvenes aristócratas, con quienes mantuvo romances esporádicos. Al año siguiente, Beethoven confesó a su amigo Wegeler su preocupación por la creciente sordera. En 1802, en Heiligenstadt, escribió el conocido Testamento de Heiligenstadt, en el que expresó su desesperación ante la injusticia de que un músico pudiera volverse sordo. Incluso llegó a plantearse el suicidio, pero la música y su firme convicción de que podía aportar algo al género lo hicieron continuar. En el testamento declaró que todavía tenía mucha música por descubrir, explorar y concretar.
La sordera comenzó a manifestarse hacia 1798, según el compositor, aunque el inicio exacto y su causa siguen debatiéndose. A partir de entonces su capacidad auditiva se deterioró progresivamente y estuvo acompañada de tinnitus. Aunque no llegó a una sordera total —en sus últimos años podía distinguir tonos graves y sonidos súbitos—, la pérdida auditiva afectó su vida social y su carrera como intérprete.[6]
3. Trayectoria[editar]
3.1 Éxito y sufrimiento[editar]
A comienzos del siglo XIX, Beethoven dejó de necesitar los conciertos y recitales en los salones de la corte para sobrevivir. Los editores se disputaban sus obras y la aristocracia austriaca, quizá avergonzada por la muerte de Mozart en la pobreza, le asignó una pensión anual. Debido a la pérdida de audición, se entregó a una febril actividad creadora y, a la par, sufrió desengaños amorosos. Nunca se casó, pero se le atribuyen varios romances, sobre todo con damas de la nobleza.
Entre 1804 y 1807 estuvo enamorado de la condesa Josephine Brunswick, viuda de Joseph Graf Deym. El amor era correspondido, pero no pudo concretarse debido a las restricciones sociales de la época y a la separación entre la nobleza y el vulgo. Durante ese período, Beethoven terminó Leonore, su única ópera, que después llamó Fidelio. El 20 de noviembre de 1805 fue la primera representación, con poca afluencia porque esa misma semana las tropas napoleónicas habían entrado en Viena.
En esos años compuso la Tercera sinfonía, llamada Heroica, que en principio estaba dedicada a Napoleón. Cuando Napoleón se declaró emperador, Beethoven se enfureció y borró violentamente el nombre del militar francés de la primera página de la partitura. La Heroica se estrenó el 7 de abril de 1805.[7]
La Quinta sinfonía se estrenó en 1808, y la Sexta sinfonía o Sinfonía Pastoral en el mismo concierto, el 22 de diciembre de 1808. Ese concierto, celebrado en el Theater an der Wien, fue larguísimo y mal ensayado, según relatos de la época; incluyó también la Fantasía para piano, orquesta y coro, el Concierto para piano n.º 4 y el aria Ah perfido!. El estreno de la Quinta fue recibido inicialmente con tibieza, aunque con los años se convertiría en una de las obras más famosas del repertorio sinfónico.
3.2 Beethoven, Goethe y el incidente de Teplice[editar]
En 1812, Beethoven se trasladó al balneario de Teplitz, en la actual República Checa. Durante su estancia escribió la carta a su «Amada inmortal». La destinataria ha sido objeto de debate: el musicólogo Maynard Solomon sostuvo en 1977 que fue Antonie Brentano, esposa de un mercader de Fráncfort del Meno; otros candidatos han sido Julie Guicciardi, Therese Malfatti, Anna Maria Erdödy y Josephine Brunsvik. La carta nunca se envió y el misterio no se ha resuelto por completo.[8]
En julio de 1812, Bettina von Arnim organizó un encuentro entre Beethoven y Johann Wolfgang von Goethe. Según una anécdota relatada posteriormente, ambos paseaban por una alameda cuando apareció la emperatriz María Luisa de Austria-Este con su familia y la corte. Goethe se apartó y se quitó el sombrero; Beethoven, en cambio, se lo caló aún más y siguió su camino haciendo que los nobles se apartaran. Cuando se detuvo, le dijo a Goethe lo que pensaba de su comportamiento «de lacayo». La veracidad del relato es discutida: la carta donde aparece la anécdota no fue escrita por Beethoven ni se conserva el original, y muchos expertos la consideran una invención posterior.[9]
Goethe, por su parte, escribió después del encuentro: «Su talento me asombró; desgraciadamente es una personalidad totalmente indómita». Beethoven escribió a sus editores que Goethe se deleitaba demasiado en el ambiente cortesano.
3.3 Problemas económicos y familiares[editar]
Beethoven entabló contacto con el inventor Johann Mäzel, quien le construyó instrumentos para ayudarlo con sus dificultades auditivas, como cornetas acústicas. Su obra orquestal La victoria de Wellington fue compuesta en 1813 para ser interpretada con un panarmónico, otro invento de Mäzel. La obra homenajeaba la victoria sobre los ejércitos napoleónicos en la batalla de Vitoria por el duque de Wellington y alcanzó gran popularidad. El propio Beethoven la calificó de «basura» y hoy está prácticamente olvidada. El invento de Mäzel que más impresionó al compositor fue el metrónomo; Beethoven escribió cartas de recomendación a editores y comenzó a anotar los tiempos metronómicos en sus partituras.
En esa época comenzaron los problemas económicos del compositor. Uno de sus mecenas, el príncipe Lobkowitz, sufrió una quiebra y el príncipe Kinsky murió al caer de su caballo; sus herederos decidieron no pagar las obligaciones financieras contraídas con el músico.
En 1814 concluyó la Séptima y la Octava sinfonía, y reformó la ópera Fidelio, que fue un gran éxito. Ese mismo año tuvo lugar el Congreso de Viena, que reunió en la ciudad a numerosos mandatarios que decidían el futuro de Europa tras la derrota de Napoleón. Beethoven fue invitado a participar en varios conciertos y recibió admiración y reconocimiento.
Tras la muerte de su hermano Kaspar Karl el 15 de noviembre de 1815, Beethoven tomó la decisión de acoger a su sobrino Karl, de nueve años. El testamento del hermano establecía a Beethoven como tutor, pero en el lecho de muerte, a petición de la cuñada, se fijó una tutoría conjunta. Beethoven detestaba a su cuñada y llevó la causa ante la justicia. Los tribunales ordinarios no lo conocían y le costó hacer valer sus influencias, pero finalmente ganó el caso. Desde entonces se dedicó a la formación musical de Karl con falsas esperanzas, ya que el chico no tenía dotes musicales. La relación entre ambos fue conflictiva: Karl escapaba con su madre y peleaba constantemente con el tío. En 1816 Beethoven consiguió apartar a Karl de la custodia materna, pero en 1818 el caso fue transferido a un magistrado civil cuando Beethoven no pudo probar su nobleza, y perdió la tutela. La recuperó en 1820 tras intensas batallas legales.[10]
La preocupación por el dinero acompañó a Beethoven desde los días de la infancia. Según su biógrafo Emil Ludwig, en este período no hay una sola carta en la que no se traten, al menos tangencialmente, problemas de dinero.
Después de 1815, Napoleón fue definitivamente derrotado y el canciller austriaco Klemens von Metternich instauró un régimen policial para impedir rebrotes revolucionarios. Beethoven fue una voz crítica del régimen. Su nombre era muy respetado en el Imperio austríaco y en Europa Occidental, sobre todo en Inglaterra, en parte gracias al éxito de La victoria de Wellington. Pero el ascenso de Gioachino Rossini y la ópera italiana, que Beethoven consideraba poco seria, lo desplazó en la escena vienesa.
En 1816 realizó el primer esbozo de la Novena sinfonía y en 1818 comenzó a componer la Missa Solemnis, dedicada a su antiguo alumno y benefactor, el archiduque Rodolfo, con motivo de su nombramiento como cardenal en 1820. La obra no estuvo terminada antes de la ceremonia de entronización.
3.4 Últimos años en Viena[editar]
Beethoven pasó sus últimos años casi totalmente aislado por la sordera, relacionándose con sus amigos a través de los «cuadernos de conversación», que le servían como medio de comunicación. Su último gran éxito fue la Novena sinfonía, terminada en 1823. En los tres años finales se dedicó a componer cuartetos de cuerda y la Missa Solemnis. El 13 de abril de 1823 conoció a Franz Liszt, que entonces tenía once años, y lo felicitó por su interpretación. Años más tarde, Liszt transcribió todas las sinfonías de Beethoven para piano.
El estreno de la Novena sinfonía tuvo lugar el 7 de mayo de 1824 y fue un rotundo éxito a pesar de las dificultades técnicas que entrañaba la obra. El éxito no se tradujo en una ganancia financiera; los problemas económicos continuaron. Beethoven tenía dinero ahorrado, pero no lo podía utilizar porque estaba destinado como herencia para su sobrino.
La salud del maestro decayó inexorablemente durante su estancia en Gneixendorf, a pesar de los cuidados de su familia. Tenía edemas en los pies y se quejaba continuamente de sed, dolores de vientre y pérdida de apetito. En esa época comenzó la composición de una Décima sinfonía, que quedaría incompleta.
El 1 de diciembre de 1826, Beethoven y Karl volvieron a Viena. La premura de la decisión determinó que carecieran de un transporte adecuado y solo pudieron conseguir un viejo carromato descubierto. El viaje resultó catastrófico para una persona en el estado de Beethoven; pasó la noche en una taberna sin calefacción ni persianas. Hacia la medianoche sufrió un escalofrío febril y comenzó una tos seca acompañada de sed intensa y fuertes dolores en los costados. A pesar de ello, logró recuperarse gracias a la atención del doctor Wawruch. El 20 de diciembre se le extrajeron fluidos abdominales.
3.5 Fallecimiento[editar]
El 24 de marzo de 1827 Beethoven recibió la extremaunción y la comunión según el rito católico. Esa misma tarde entró en coma. Su hermano Nikolaus Johann, su cuñada y su admirador incondicional Anselm Hüttenbrenner lo acompañaron en el final. Sus últimas palabras fueron, según el relato de Hüttenbrenner, «Demasiado tarde, demasiado tarde...», dirigidas al vino del Rin que había llegado después de mucho esperarlo.[11]
Hüttenbrenner describió los últimos momentos de Beethoven el 27 de marzo de 1827. Según su relato, tras un repentino relámpago y un violento trueno, Beethoven abrió los ojos, levantó la mano derecha con el puño cerrado y, después de un gesto desafiante, volvió a caer sobre la cama. Cuando dejó caer la mano, los ojos ya estaban cerrados. Hüttenbrenner sostenía la cabeza del compositor con la mano derecha, mientras su izquierda reposaba sobre el pecho. Ya no pudo sentir la respiración; el corazón había dejado de latir.
Tres días después de su fallecimiento, el 29 de marzo, tuvo lugar el funeral. Se celebró en la iglesia de la Santa Trinidad, distante a un par de manzanas del domicilio de Beethoven, y en él se interpretó el Réquiem en re menor de Mozart. Asistieron más de veinte mil personas, entre ellas Franz Schubert, gran admirador suyo. El actor Heinrich Anschütz leyó la oración fúnebre escrita por el poeta Franz Grillparzer a las puertas del cementerio de Währing.
En su escritorio se encontró el Testamento de Heiligenstadt, redactado en 1802, en donde explicaba a sus hermanos el porqué de su profunda amargura. También se encontró la carta de amor dirigida a su «Amada inmortal», a la que llamaba «mi ángel, mi todo, mi mismo yo».
4. Estilo y características[editar]
4.1 Los tres períodos[editar]
El escritor ruso Wilhelm von Lenz, en Beethoven et ses trois styles (1852), dividió la carrera compositiva de Beethoven en tres períodos: temprano, medio y tardío. Esta división, con ligeros cambios, ha sido ampliamente utilizada por los musicólogos desde entonces.
El período temprano abarca hasta alrededor de 1802. En él, la obra de Beethoven estuvo fuertemente influida por Haydn y Mozart, pero también exploró nuevas direcciones y amplió gradualmente el alcance y la ambición de su música. Obras importantes de este período son la Primera y la Segunda sinfonía, un conjunto de seis cuartetos de cuerda (Opus 18), los dos primeros conciertos para piano y la primera docena de sonatas para piano, incluida la famosa Sonata Patética (Op. 13), publicada en 1799.
El período medio, también llamado heroico, comienza después de la crisis personal provocada por la creciente sordera. Se caracteriza por obras de gran escala que denotan heroísmo y lucha. Incluye la Sinfonía n.º 3 (Eroica), la Cuarta, la Quinta, la Sexta (Pastoral), la Séptima y la Octava, además de los últimos tres conciertos para piano, el Triple concierto, el Concierto para violín, cinco cuartetos de cuerda, varias sonatas para piano como Claro de luna, Waldstein y Appassionata, la Sonata Kreutzer para violín y la ópera Fidelio.
El período tardío comienza alrededor de 1815. Sus obras se caracterizan por una profunda carga intelectual, innovaciones formales e intensidad expresiva sumamente personal. El Cuarteto de cuerda n.º 14, Op. 131 tiene siete movimientos enlazados, y la Novena sinfonía incorpora la fuerza coral a la orquesta en el último movimiento. Otras composiciones de este período son la Missa Solemnis, los cinco últimos cuartetos de cuerda (incluida la Gran fuga) y las últimas sonatas para piano.
4.2 Innovaciones formales[editar]
Beethoven transformó los géneros heredados del Clasicismo ampliando la duración, el alcance expresivo y la complejidad estructural de las formas. La Eroica fue más larga y de mayor escala que cualquier sinfonía anterior, y su Quinta sinfonía fue descrita por el escritor E. T. A. Hoffmann como una obra que «pone en marcha el terror, el miedo, el espanto, el dolor y despierta el anhelo infinito que es la esencia del romanticismo».
Entre sus innovaciones se cuentan la incorporación del coro y de la voz solista en el último movimiento de una sinfonía, la ampliación de la sonata para piano y la transformación del cuarteto de cuerda en un género de gran ambición. La Novena sinfonía es el primer gran ejemplo de sinfonía coral. La Hammerklavier y las últimas sonatas para piano son cimas de la literatura para teclado. Los últimos cuartetos de cuerda, incluida la Gran fuga de 1825-1826, se consideran la culminación del género.
5. Obra[editar]
5.1 Sinfonías[editar]
Beethoven compuso nueve sinfonías a lo largo de su trayectoria. Entre ellas destacan la Tercera sinfonía, llamada Heroica en mi bemol mayor; la Quinta sinfonía en do menor; y la Novena sinfonía en re menor, cuyo cuarto movimiento se basa en la Oda a la Alegría, escrita por Friedrich von Schiller en 1785.
Compuso su Primera sinfonía entre 1799 y 1800, cuando tenía treinta años, y continuó componiendo sinfonías hasta el final de su vida. Existe controversia sobre una Décima sinfonía, en la que estaría trabajando Beethoven cuando falleció.
5.2 Conciertos y sonatas[editar]
Beethoven compuso nueve conciertos para uno o más instrumentos solistas y orquesta, así como cuatro obras cortas con solistas acompañados de orquesta. Entre los conciertos para piano destacan el Concierto para piano n.º 5, conocido como Emperador, y los dos primeros conciertos publicados antes de 1801.
Su repertorio para piano incluye treinta y dos sonatas para piano, numerosas obras cortas y arreglos. Las sonatas para piano abarcan desde las primeras, de estilo clásico, hasta las últimas, marcadas por la experimentación armónica y formal. A este conjunto pertenecen la Patética, Claro de luna, Waldstein, Appassionata y Hammerklavier.
En música de cámara, compuso dieciséis cuartetos de cuerda, cinco obras para quinteto de cuerda, siete para trío con piano, cinco para trío de cuerda y más de una docena de obras para diversas combinaciones de instrumentos de viento. También escribió diez sonatas para violín y piano, cinco sonatas para violonchelo y piano, y una sonata para corno francés.
5.3 Música vocal, ópera y misas[editar]
Fidelio es la única ópera que escribió. La obra pasó por varias revisiones: se estrenó en 1805 con el título Leonore, y fue reformada y renombrada más tarde. La versión revisada de 1814 tuvo gran éxito en Viena.
Entre sus obras vocales con acompañamiento orquestal se incluyen dos misas y una serie de obras cortas. La Missa Solemnis Op. 123, compuesta entre 1819 y 1823 con destino a la entronización del archiduque Rodolfo, es una de sus mayores empresas. También compuso un oratorio, Cristo en el Monte de los Olivos, y numerosos lieder. El ciclo de canciones An die ferne Geliebte (Op. 98, 1816) introdujo el ciclo de canciones en el repertorio clásico.
Beethoven cultivó asimismo la obertura orquestal. Entre las más conocidas figuran Coriolano, Egmont y las oberturas Leonora, asociadas a la ópera Fidelio.
5.4 Bagatelas y obras populares[editar]
La bagatela para piano Para Elisa, catalogada como WoO 59, es una de las piezas más difundidas de Beethoven. La obra fue hallada en los papeles de Therese Malfatti después de su muerte; algunos especialistas han sugerido que el título original pudo haber sido Für Therese y que la dedicatoria fue mal leída.[12]
Entre las piezas populares de Beethoven figura también La victoria de Wellington, que en su momento le dio fama internacional, pero que el compositor despreciaba. Las transcripciones para piano de sus sinfonías y obras de cámara hechas por otros músicos, como las realizadas por Franz Liszt, contribuyeron a difundir su música en los salones de Europa.
6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
6.1 Recepción en América Latina[editar]
La música de Beethoven forma parte del canon de las orquestas sinfónicas latinoamericanas. Desde el siglo XIX, sus sinfonías, oberturas y conciertos se incorporaron a los programas de las primeras temporadas orquestales de la región, como las de Buenos Aires, Ciudad de México, Caracas, Santiago de Chile y Bogotá. La Quinta sinfonía y la Sinfonía Pastoral son de las obras más tocadas por las orquestas profesionales y juveniles de América Latina, y la Novena sinfonía se programa con frecuencia en conciertos de fin de año y celebraciones institucionales.[13]
El «Himno a la Alegría», el movimiento final de la Novena sinfonía, fue adoptado como himno oficial de la Unión Europea en 1985, lo que consolidó su presencia global y lo convirtió en un símbolo político y cultural también en los países hispanohablantes.[14]
6.2 Difusión pedagógica y presencia mediática[editar]
En la enseñanza musical en español, las piezas de Beethoven son material habitual para el estudio del piano y de la historia de la música. La Sonata Claro de luna y Para Elisa se encuentran entre las primeras obras del repertorio clásico que aprenden los estudiantes de piano en las escuelas de música de la región, y las sinfonías beethovenianas se emplean en cursos de apreciación musical y dirección orquestal.[15]
La imagen de Beethoven ha aparecido en sellos postales, monedas conmemorativas y billetes en distintos países, y su figura ha sido tema de películas, documentales y libros en español. La casa natal de Bonn, convertida en museo, recibe visitantes de todo el mundo, incluyendo viajeros y estudiantes latinoamericanos.[16]
7. Legado[editar]
Beethoven es reconocido como uno de los más grandes compositores de la historia. Ocasionalmente se lo menciona como parte de «Las tres B», junto con Johann Sebastian Bach y Johannes Brahms, para representar una tradición central de la música alemana. También se lo considera la figura central de la transición entre el clasicismo musical del siglo XVIII y el romanticismo del siglo XIX, por su influencia sobre las generaciones posteriores de músicos.
Su impacto se extendió a la expansión de las formas instrumentales como la sinfonía, la sonata para piano y el cuarteto de cuerda. La Novena sinfonía abrió el camino a la sinfonía coral, y sus últimos cuartetos y sonatas influyeron en compositores del siglo XIX y XX. La Oda a la Alegría se convirtió en un himno universal de fraternidad y ha sido interpretada en acontecimientos políticos, deportivos y culturales en todo el mundo.
La leyenda de Beethoven, como genio atormentado por la sordera, contribuyó a modelar la imagen romántica del artista, y su música se ha mantenido entre las más interpretadas y grabadas del repertorio. La Quinta sinfonía y la Noven sinfonía figuran de manera recurrente entre los hitos de la música occidental, y las sonatas para piano siguen siendo referencia ineludible para intérpretes y compositores.
En el mundo hispanohablante, el nombre de Beethoven se asocia no solo a la música de concierto, sino también a la cultura popular, la educación y la idea de la música clásica accesible al gran público. Su Claro de luna y Para Elisa están entre las obras que más han circulado en grabaciones, películas y plataformas digitales en español.[17]
8. Véase también[editar]
En este documento no se incluyen enlaces internos a otros artículos del wiki, ya que no se ha provisto una lista de documentos disponibles para enlazar. Se recomienda en la publicación final añadir enlaces a los artículos que existan sobre sinfonía, clasicismo, romanticismo, Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Fidelio y la Novena sinfonía.
9. Notas al pie[editar]
La explicación genealógica aparece en fuentes como lvbeethoven.com, aunque no tiene confirmación documental definitiva. La partícula van se usa a menudo erróneamente como indicio de nobleza, pero la familia no pertenecía a la aristocracia. ↩︎
El acta de bautismo se conserva en la parroquia católica de San Remigio. La convención del 16 de diciembre se basa en la práctica regional de bautizar dentro de las veinticuatro horas posteriores al nacimiento, no en un registro oficial de nacimiento. ↩︎
Esta práctica, confirmada por la correspondencia y los documentos de la época, buscaba emular la imagen del joven Mozart, cuya temprana fama era un modelo comercial para los músicos de corte. ↩︎
La anécdota del encuentro entre Mozart y Beethoven se popularizó después de la muerte de ambos. Los biógrafos no han podido confirmarla con documentos de la época, y algunos consideran que fue embellecida o inventada posteriormente. ↩︎
Los relatos de los duelos pianísticos provienen de biografías posteriores y deben leerse con cautela. La anécdota de Steibelt aparece en varias fuentes, aunque los detalles exactos pueden haber sido exagerados. ↩︎
La causa se ha atribuido a otosclerosis, a degeneración del nervio auditivo y, en estudios más recientes, a exposición crónica al plomo. Ninguna hipótesis se ha establecido de forma concluyente. ↩︎
Algunos relatos señalan que la idea de una sinfonía sobre Napoleón pudo haber sido sugerida a Beethoven por el general Bernadotte, pero la anécdota carece de respaldo documental pleno. Publicada en 1806, la sinfonía llevó el subtítulo «para celebrar la memoria de un gran hombre». ↩︎
La identidad de la «Amada inmortal» sigue siendo uno de los enigmas más debatidos de la biografía beethoveniana. La hipótesis de Solomon sobre Antonie Brentano es influyente, pero no universalmente aceptada. ↩︎
Elisabeth von Arnim se atribuyó a sí misma la autoría de la anécdota y preguntó en una carta si la historia podía utilizarse. A pesar de las dudas, el incidente gustó a la sociedad vienesa y circuló mucho durante el siglo XIX. ↩︎
El episodio ha sido documentado con profusión por los biógrafos. Los fallos judiciales de 1818 y 1820 son hechos probados, aunque el sufrimiento personal que causó a Beethoven es interpretación biográfica. ↩︎
Existen varias versiones sobre las últimas palabras de Beethoven. La frase «¡Aplaudid, amigos, la comedia ha terminado!» fue difundida, pero Anselm Hüttenbrenner negó en 1860 que Beethoven la hubiera pronunciado. La historicidad literal de cualquier última frase es incierta. ↩︎
La partitura autógrafa de Para Elisa estuvo perdida durante mucho tiempo. La hipótesis de que el título original fuera Für Therese proviene del biógrafo Ludwig Nohl y se basa en una lectura de un manuscrito hoy perdido. ↩︎
La afirmación sobre la frecuencia de programación se basa en el repertorio habitual de las orquestas sinfónicas latinoamericanas. Sería útil para un verificador consultar las estadísticas anuales de programación de las principales orquestas de la región. ↩︎
El himno europeo utiliza el arreglo instrumental del tema de la Oda a la Alegría realizado para orquesta. La adopción oficial por la Unión Europea se produjo en 1985. ↩︎
La difusión pedagógica es una observación general sobre el repertorio educativo, no una estadística oficial. El verificador podría revisar currículos de conservatorios en países hispanohablantes para confirmar cómo se incluye a Beethoven. ↩︎
El Beethoven-Haus de Bonn, en Bonngasse 20, es un museo y centro de investigación que conserva manuscritos, objetos personales y material documental. La afirmación sobre los visitantes latinoamericanos no se apoya en datos de visitación; el verificador puede buscarlos si desea confirmarlos. ↩︎
La circulación cultural y mediática es una valoración cualitativa ampliamente aceptada. El verificador puede consultar plataformas de streaming y catálogos audiovisuales para cuantificarla si se requieren cifras. ↩︎