Luis Alfredo Garavito
| Luis Alfredo Garavito | |
|---|---|
| Nombre completo | Luis Alfredo Garavito Cubillos |
| Apodos | «La Bestia», «El Monstruo de Génova», «Tribilín», «Conflicto», «Bonifacio Morera Lizcano», entre otros |
| Nacimiento | 25 de enero de 1957 Génova, Quindío, Colombia |
| Fallecimiento | 12 de octubre de 2023 Valledupar, Cesar, Colombia |
| Causa de muerte | Afecciones múltiples: leucemia y cáncer ocular; otras fuentes añaden tuberculosis y falla cardíaca[sin verificar] |
| Nacionalidad | Colombiana |
| Ocupación | Vendedor ambulante |
| Años activos | 1992-1999 (homicidios); agresiones previas desde 1980 |
| Cargos | Homicidio, violación, torture, secuestro, robo de identidad |
| Condena | 1853 años y 9 días de prisión (2001), conmutada a 40 años; Ecuador: 22 años (2007) |
| Padres | Manuel Antonio Garavito Rosa Delia Cubillos |
| Situación penal | Fallecido el 12 de octubre de 2023 |
| Lugar de reclusión | Cárcel de Máxima y Mediana Seguridad de Valledupar, conocida como La Tramacúa |
1. Resumen[editar]
Luis Alfredo Garavito Cubillos (Génova, Quindío, 25 de enero de 1957 – Valledupar, Cesar, 12 de octubre de 2023), conocido como «La Bestia» o «El Monstruo de Génova», fue un asesino en serie y agresor sexual colombiano. Las autoridades colombianas lo consideran el mayor homicida en serie de niños registrado en la historia del país y uno de los más prolíficos del mundo.[1]
Según la Fiscalía General de la Nación, Garavito asesinó a 200 menores. De ese universo, 138 casos tenían fallo condenatorio, 32 se hallaban en instrucción, uno en apelación y otro pendiente de sentencia.[2] La cifra total de víctimas varía según la fuente: los cargos iniciales hablaban de 172 menores en Colombia, otras mediciones sitúan en 189 o 192 los menores asesinados en Colombia, más al menos dos en Ecuador, y hasta 221 si se acepta la confesión que hizo en 2003.[1:1]
Fue capturado el 22 de abril de 1999 en una zona rural de Villavicencio, Meta, por la tentativa de agresión sexual de un menor. Después de meses de investigación, confesó los crímenes el 28 de octubre de 1999. En 2001 fue sentenciado a 1853 años y 9 días de prisión, la condena más alta registrada en Colombia, aunque la legislación colombiana limitó el cumplimiento efectivo a un máximo de 40 años, con reducciones posteriores por colaboración.[3] En Ecuador se le impusieron 22 años adicionales por dos homicidios cometidos en 1998.
Garavito padecía trastorno antisocial de la personalidad. Los expedientes clínicos y las entrevistas describen conductas de pedofilia, sadismo, necrofilia, mutilación y rituales satánicos. Murió el 12 de octubre de 2023 en una clínica de Valledupar a causa de múltiples afecciones de salud, según el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC).
2. Primeros años y formación[editar]
Nació el 25 de enero de 1957 en Génova, Quindío, hijo de Rosa Delia Cubillos y Manuel Antonio Garavito. Fue el primogénito varón y el segundo de siete hermanos; tuvo tres hermanos y tres hermanas.[4] Debido al conflicto armado interno que sacudía a Colombia en esa época, la familia se trasladó a Ceilán, corregimiento del Valle del Cauca, antes de que Garavito ingresara a la escuela primaria.
Estudió hasta quinto de primaria en el Instituto Agrícola del corregimiento de Ceilán y luego asistió a la escuela Simón Bolívar. De niño, sus compañeros lo apodaron «Garabato» por sus gafas y su carácter tímido. Sufría burlas e intimidaciones, y reaccionaba con rabietas y brotes de violencia. Los maestros observaron que su deseo de aprender chocaba con una marcada frustración por la dificultad para comprender las materias. Alrededor de 1968 su padre lo retiró de quinto grado para que ayudara económicamente a la familia, lo que aumentó el resentimiento de Garavito, a quien además se le prohibió tener amigos o novia.
El propio Garavito describió a su padre como un hombre mujeriego, machista, estricto y, con frecuencia, abusivo física y emocionalmente. Sostuvo que fue atado a un árbol a los seis o siete años y golpeado con un machete, y que en otras ocasiones recibió castigos con un palo macizo durante horas. Algunos de esos maltratos, según su relato, ocurrieron por intentar defender a su madre, a quien Manuel golpeaba durante el embarazo. También afirmó que su madre fue una mujer violenta que le brindó poco cariño y cuidado.
En 1969, durante una visita de vacunación acompañada por su padre, Garavito habría sido agredido sexualmente por un farmaceuta, quien además era vecino de la familia y hombre devotamente religioso. El agresor lo habría atado a una cama, quemado con una vela, cortado con una navaja y mordido en varias ocasiones. La gravedad de este abuso fue luego cuestionada por algunos expertos y entrevistadores. Después de ese primer episodio, Garavito mató y diseccionó dos aves por frustración. En la misma época habría abusado de un niño de seis años. Familiares y conocidos lo describieron entonces como una persona retraída, extremadamente agresiva y «dispuesta a vengarse del mundo».
3. Adolescencia y primeros delitos[editar]
La familia se mudó a Trujillo, Valle del Cauca, en 1971. Garavito declaró haber abusado sexualmente de hermanos menores mientras dormían en la cama compartida. En 1972 intentó de forma repetida y agresiva iniciar relaciones sexuales con mujeres de la localidad, pero fue rechazado. Ese mismo año su madre lo echó de la casa tras sorprenderlo intentando violar a un niño de cinco años. En 1973 volvió a ser expulsado después de un intento de agresión sexual contra un niño de seis años en una estación de tren de Bogotá. El menor gritó y Garavito fue detenido brevemente; alegó que solo quería abusar «ligeramente» del niño. Según su versión, su padre lo reprendió por no elegir a una mujer como víctima en lugar de un niño. Finalmente fue echado de la vivienda por «comportamiento homosexual».
Trabajó como asistente en una caja de compensación y después en una cadena de tiendas, al tiempo que estudiaba marketing. Tuvo conflictos con compañeros, clientes y jefes, que escalaron hasta altercados físicos. Tras perder el empleo, se dedicó a la venta ambulante de objetos religiosos y a trabajos migratorios. En Trujillo trabajó en una plantación de café y se relacionó con Luz María Ocampo Orozco, maestra y madre soltera, con quien asistía a misa semanalmente. Varias de las mujeres con las que se hizo amigo tenían hijos, a quienes Garavito, según testigos, criaba como si fueran propios. No obstante, en estado de embriaguez ejercía violencia física contra sus parejas y se mostraba celoso, controlador y humillante.
4. Crímenes[editar]
4.1 Primeros homicidios[editar]
Aunque las agresiones sexuales comenzaron antes, el primer homicidio confirmado se registró en octubre de 1992 en Jamundí, Valle del Cauca. La víctima fue un niño de 13 años identificado como Juan Carlos, al que Garavito convenció para acompañarlo a una zona apartada. El cuerpo fue hallado con golpes, cortes profundos en el recto y la garganta, y los genitales cercenados. El 10 de octubre de 1992 asesinó a Jhon Alexander Peñaranda, de 12 años, en el camino hacia la vivienda de su hermana en Tuluá.
En 1993 llevó a ocho menores de entre 9 y 11 años desde una escuela del distrito de La Victoria, Valle del Cauca, a un lote boscoso cercano. Ese año también cometió homicidios en el sureste de Bogotá y en el barrio Meissen, y cerró el año con la muerte de Mauricio Monedero Mejía, de 13 años. A partir de 1993 comenzó a abrir el vientre de las víctimas y a conservar trofeos como los dedos amputados, hábito que luego abandonó por temor a que los perros rastreadores siguieran su rastro.
4.2 Víctimas y expansión geográfica[editar]
Los crímenes atribuidos a Garavito en Colombia se repartieron por once departamentos: Valle del Cauca, Boyacá, Meta, Quindío, Risaralda, Cundinamarca, Nariño, Huila, Caquetá, Antioquia y Caldas. Las víctimas fueron casi en su totalidad varones, aunque también se registraron menores de sexo femenino. Eran, en su mayoría, niños de escasos recursos, vendedores ambulantes, lustrabotas, huérfanos o campesinos.
Garavito también reconoció haber cometido asesinatos en Ecuador y Venezuela. En Ecuador, durante el verano de 1998, mató a Abel Gustavo Loor Vélez, de 14 años, y a Jimmy Leonardo Palacios Anchundia, de 12 años, en la zona de Chone. Ambos desaparecieron al mediodía. En Santo Domingo, Ecuador, se hallaron dos cuerpos con un patrón similar al de Garavito antes de que este huyera de las autoridades ecuatorianas, que ya preparaban un operativo para capturarlo.[5]
En 2003 admitió haber asesinado a otras 28 personas: 23 menores y 5 adultos, entre estos un limpiabotas. Con ello, según la Fiscalía, la cifra de víctimas mortales alcanzaría las 200 personas. Algunos investigadores creen que pudo haber matado a 300 personas o más, entre niños y adultos, aunque no todos los casos llegaron a esclarecerse.
4.3 Modus operandi[editar]
Garavito seleccionaba niños de origen humilde, preferentemente de rostro «inocente», piel clara y cabello rubio, según declaró él mismo. Los abordaba de día en calles concurridas o en zonas rurales, les ofrecía dinero, dulces o trabajos temporales y los alejaba a lugares apartados. Para evitar sospechas, usaba disfraces: en ocasiones se presentaba como sacerdote, maestro o anciano, y cambiaba de apariencia con frecuencia.
Solía beber entre un sorbo y media botella de aguardiente o brandy antes de cada crimen. Una vez ganada la confianza del menor, lo caminaba hasta un matorral, cañaduzal o zona boscosa, lo hacía hablar de su vida personal hasta dejarlo vulnerable, y luego lo ataba y amedrentaba con un cuchillo. Durante la agresión, mientras violaba a la víctima, la apuñalaba, la golpeaba, la quemaba y, en varios casos, le cercenaba los genitales y se los introducía en la boca. Los cuerpos aparecían completamente desnudos, con mordiscos, signos de sodomía y evidencias de tortura prolongada. Cerca se hallaban envases de lubricante y botellas vacías de brandy.
En una de sus confesiones, Garavito narró así el asesinato de un menor llamado Julián Pinto:
«Voy al hotel a las nueve de la noche; empiezo a sentir esa fuerza extraña que me domina, saco el cuchillo, consigo unas cabuyas, llevo licor y me dispongo a andar por las diferentes calles aledañas a la galería. Había un niño llamado Julián Pinto cerca, él estudiaba en el SENA donde había ido a vender ambientadores el año pasado. Estaba vendiendo tintos, le hablo, lo convenzo para que me acompañe. Deja su termo y se va conmigo. Lo introduzco al cañaduzal, lo amarro, lo acaricio y después lo violo. Julián Pinto grita, lo acaricio, él sigue gritando y posteriormente lo mato. Me acuerdo tanto de este niño por una situación: en ese sitio hay una cruz, regreso para el pueblo y de un momento a otro siento una voz que me dice: “eres un miserable, no vales nada”. Regresé y miré lo que había hecho. En ese momento me arrodillé, me arrepentí, y enterré el cuchillo».
Garavito afirmó haber hecho un «pacto con el diablo» y practicar ritos satánicos con algunos menores asesinados. En su vida cotidiana, sin embargo, leía la Biblia, asistía a iglesias y consultaba a psiquiatras y adivinos. También llevaba un cuaderno azul en el que anotaba los nombres de sus víctimas y rezaba por ellas; en otras bolsas guardaba fotografías, agendas, ropa, cédulas y recibos como trofeos.
5. Investigación y captura[editar]
Desde los años ochenta, comenzaron a desaparecer numerosos menores de contextos empobrecidos en Colombia. Debido al conflicto armado interno, muchos casos no fueron denunciados. El 7 de noviembre de 1998, un grupo de niños encontró un esqueleto mientras jugaba fútbol en Pereira; el 15 de noviembre se descubrieron fosas comunes con restos de hasta 36 menores, casi todos varones, con signos de ataduras, agresión sexual y tortura prolongada. En Risaralda se hallaron 41 cuerpos y en el Valle del Cauca otros 27.
La brutalidad de los hallazgos llevó a los investigadores a pensar, en un comienzo, que se trataba de una red de tráfico infantil o de un culto satánico. Sin embargo, la repetición de un mismo patrón —cuerdas de nailon y tapas de botellas de licor en todas las escenas— apuntó a un solo responsable. El 6 de febrero de 1999, cerca de Palmira, Valle del Cauca, se hallaron dos cuerpos desnudos de niños; al día siguiente apareció otro a pocos metros. Las víctimas tenían las manos atadas y presentaban signos de abuso sexual. Junto a los cuerpos estaba el arma y huellas de que Garavito se había quedado ebrio, parcialmente desnudo, sobre el cadáver de un niño, con un cigarrillo en la mano; el cañaduzal se incendió y él sufrió quemaduras. En el lugar dejó dinero, gafas quemadas, pantalones, zapatos, ropa interior y un papel con la dirección de Graciela Zabaleta, su entonces compañera.
Las gafas permitieron inferir que el asesino era de mediana estatura, entre 1,63 y 1,67 metros, con astigmatismo en el ojo izquierdo y una cojera. Las autoridades detuvieron por error a un delincuente sexual local, Pedro Pablo Ramírez García, de 44 años, que también cojeaba; fue liberado al comprobarse que los crímenes continuaban en Bogotá. El detective Aldemar Durán comenzó a sospechar de Garavito. La entonces compañera de Garavito entregó una maleta negra de tela con fotografías de niños, diarios, marcas de conteo y recibos. La vivienda de Garavito estaba vacía.
El 22 de abril de 1999, Garavito fue capturado en una zona rural de Villavicencio, Meta. Horas antes había raptado a un menor, John Iván Sabogal, de 12 años, a quien amenazó con un cuchillo y llevó a una colina apartada. Un joven en situación de calle escuchó los gritos del menor, lanzó piedras contra Garavito y logró que ambos huyeran. La Policía Nacional inició una búsqueda con brigadas por la zona. Horas más tarde, Garavito salió caminando del monte, fue identificado por el niño e interceptado.
En el comando de policía se identificó como Bonifacio Morera Lizcano, un supuesto vendedor ambulante de la zona. Con ese nombre se inició la investigación por la tentativa de acceso carnal. En junio de 1999, un equipo interdisciplinario del CTI, el DAS, la Sijín y Medicina Legal evaluó los casos y estableció que el sospechoso principal era Garavito. En los meses siguientes se recolectaron muestras de ADN en su celda, las cuales coincidieron con el material hallado en las víctimas. Las gafas halladas en la escena también coincidían con su astigmatismo particular.
6. Confesión y proceso judicial[editar]
El 28 de octubre de 1999, la fiscal Lily Naranjo y el investigador Aldemar Durán interrogaron a Garavito, quien desconocía que la investigación ya apuntaba hacia él. La indagatoria duró entre ocho y nueve horas. Hacia el final, Garavito confesó los homicidios por los que se le preguntó, incluidos los casos de Santa Bárbara en Palmira, los tres niños de Génova, el caso de Tunja y el de Villavicencio.
La confesión permitió establecer que era responsable de la muerte de Ronald Delgado Quintero, un niño de 11 años asesinado en Tunja en 1996, y de otros 172 crímenes cometidos contra menores en once departamentos colombianos. El caso de Tunja fue particularmente recordado porque Garavito se hizo pasar por discapacitado usando muletas y gafas para acercarse a la víctima sin levantar sospechas.
Garavito también admitió haber cometido asesinatos en Ecuador y Venezuela. En el curso de los meses siguientes, empezó a narrar la secuencia de homicidios y a señalar la ubicación de cuerpos que aún no habían sido hallados. La Fiscalía, en asociación con psiquiatras de Medicina Legal, construyó la evidencia probatoria que sustentó el esclarecimiento de los hechos.
7. Condenas y situación penitenciaria[editar]
La justicia colombiana impuso a Garavito una primera condena acumulada de 835 años en 2000 y, en 2001, una pena total de 1853 años y 9 días de prisión, la más alta registrada en Colombia hasta entonces.[3:1] Sin embargo, el sistema penal aplicable a los delitos limitaba la pena máxima a 40 años. Por su colaboración en la identificación de otros asesinos y en la recuperación de cadáveres, la condena fue reducida dentro de ese límite.[3:2]
Ecuador también le impuso una condena de 22 años de prisión por la violación y el homicidio de dos menores en 1998.[5:1] En Colombia llegó a acumular cerca de 48 condenas, y organismos judiciales de Ecuador mantenían abiertas investigaciones y pedidos de extradición.
Garavito permaneció recluido en la Cárcel de Máxima y Mediana Seguridad de Valledupar, conocida como La Tramacúa, separado de los demás internos por temor a que fuera asesinado. En 2011 se conoció que una de sus condenas habría vencido en noviembre de ese año, pero cerca de veinte procesos pendientes impedían su libertad. En 2021 un juez negó una solicitud de liberación anticipada por buena conducta, con el argumento de que Garavito no había pagado una multa a favor de las víctimas.
La posibilidad de una eventual liberación condicional generó rechazo nacional. El entonces presidente Iván Duque declaró:
«Tengo profunda indignación con esa posibilidad de que esa bestia de Garavito salga de prisión. Ese es un bandido, un delincuente, una rata apestosa».
En julio de 2021, Colombia aprobó la cadena perpetua para asesinos y abusadores sexuales de niños, pero la norma no se aplicó a Garavito por el principio de no retroactividad.
8. Perfil psicológico[editar]
Un estudio de la Universidad Pontificia Bolivariana concluyó que Garavito presentaba trastorno antisocial de la personalidad. Entre los síntomas detectados por los psicólogos y psiquiatras se encuentran:
[ Desplegar / Plegar: síntomas identificados ]
- Ausencia de empatía en las relaciones interpersonales
- Ausencia de miedo
- Ausencia de remordimiento
- Autoestima distorsionada
- Búsqueda de sensaciones
- Deshumanización de la víctima
- Desconsideración de las consecuencias
- Egocentrismo
- Narcisismo
- Impulsividad
- Locus de control externo
- Manipulación
- Autojustificación
- Pedofilia
- Necrofilia
- Sadismo
- Megalomanía
- Psicopatía
- Sociopatía
En las entrevistas, Garavito atribuyó sus crímenes a supuestas órdenes del diablo y relató haber escuchado voces. A lo largo de su vida sufrió síntomas de psicosis, paranoia y depresión. Desde finales de los años setenta asistió a Alcohólicos Anónimos y consultó psiquiatras en varias ocasiones. Estuvo hospitalizado en 1980 en el hospital San Juan de Dios, donde lo trataron principalmente por depresión, aunque presentaba síntomas de psicosis y bulimia, y le prescribieron medicación antipsicótica. El 25 de enero de 1984, el día de su cumpleaños 27, fue internado durante 33 días tras una crisis mental.
En 2006, en una entrevista con Guillermo Prieto La Rotta «Pirry», negó haber violado a sus víctimas y aseguró estar rehabilitado tras su conversión religiosa. Afirmó que esperaba salir de prisión, ejercer como pastor pentecostal e incluso aspirar a una curul en el Congreso de la República. Sus declaraciones fueron recibidas con escepticismo por la opinión pública y por los familiares de las víctimas.
9. Muerte[editar]
El 10 de marzo de 2020, Garavito fue trasladado al hospital Rosario Pumarejo de López, en Valledupar, por un cuadro de leucemia no especificado. En los años siguientes su estado se deterioró; también padeció cáncer ocular, que le causó ceguera, debilidad y fatiga, y requirió transfusiones de sangre frecuentes.
Murió el 12 de octubre de 2023 a la 1:00 p. m. en la Clínica Nueva Santo Tomás del Caribe de Valledupar, como consecuencia de múltiples afecciones de salud, según el INPEC. Tenía 66 años.[6] Las fuentes no coinciden del todo en el diagnóstico terminal: algunas mencionan leucemia y cáncer ocular, y otras añaden tuberculosis y falla cardíaca.
10. Impacto y legado[editar]
El caso Garavito provocó un fuerte debate en Colombia sobre la respuesta del sistema penal frente a los asesinos en serie de menores. Muchos sectores consideraron insuficiente la condena, ya que la legislación de la época no contemplaba la cadena perpetua ni la pena de muerte. El Congreso aumentó después la pena máxima para ese tipo de delitos y, en 2021, aprobó la cadena perpetua para violadores y asesinos de niños, aunque no retroactiva.
Las familias de las víctimas y amplios sectores sociales rechazaron cualquier posibilidad de liberación anticipada. El temor a que Garavito recuperara la libertad llevó a movilizaciones ciudadanas y a reiterados pronunciamientos de políticos y autoridades. La discusión puso en evidencia la tensión entre los beneficios penales por colaboración y la gravedad de los crímenes contra menores.
11. Presencia en el mundo hispanohablante y en la cultura[editar]
El caso Garavito ha sido documentado extensamente en medios de habla hispana. Discovery Channel emitió el programa «Rastro de un asesino», que repasa su vida, víctimas y confesiones. En 2024 se estrenó en HBO Max la miniserie documental «Garavito: La Bestia Serial», en cuatro episodios, dirigida por José Ángel Montiel.[7]
El programa «Los informantes», de Caracol Televisión, relató el testimonio de William Trujillo, una de las pocas víctimas sobrevivientes junto a John Iván Sabogal y Brand Ferney Álvarez. La entrevista de Pirry a Garavito, emitida por el Canal RCN, se convirtió en uno de los materiales periodísticos más recordados sobre el caso.
Entre los libros que tratan el tema se encuentran «El gran fracaso de la Fiscalía: 192 niños asesinados. Captura y confesión de Garavito “La Bestia”», de Mauricio Aranguren Molina, y «Los monstruos en Colombia sí existen», de Esteban Cruz Niño.[7:1] También circulan estudios psicológicos y criminológicos que analizan la personalidad de Garavito como caso paradigmático de asesino en serie pedófilo.
El caso sigue siendo una de las referencias más citadas en América Latina cuando se discuten crímenes contra menores, fallas en los sistemas de búsqueda de desaparecidos y los límites del sistema penitenciario.
Las cifras varían según las fuentes. La Fiscalía General de la Nación manejó la cifra de 200 menores asesinados; documentos periodísticos y académicos mencionan 172, 189, 192 o 193 víctimas confirmadas entre Colombia y Ecuador. Si se acepta la confesión de 2003, el total ascendería a 221 personas, incluidos cinco adultos. ↩︎ ↩︎
La enumeración de 138 casos condenados, 32 en instrucción, uno en apelación y uno pendiente de sentencia suma 172 casos, que corresponden a los cargos iniciales. La cifra de 200 incluye casos adicionales atribuidos después, especialmente a partir de la confesión de 2003. ↩︎
Las cifras de la condena varían en los reportes. La sentencia más conocida es de 1853 años y 9 días, impuesta en 2001. El sistema penal colombiano limitaba el cumplimiento efectivo a 40 años; algunos informes mencionan una reducción adicional a 22 años por colaboración con la justicia. También se cita una condena previa de 835 años impuesta en 2000. ↩︎ ↩︎ ↩︎
El orden exacto entre los hermanos varía en las fuentes. La Wikipedia en español lo describe como «hijo mayor y segundo de siete hermanos», lo que es ambiguo. Se ha preferido la fórmula «primogénito varón y segundo de siete hermanos» a la espera de verificación. ↩︎
En Ecuador, Garavito fue condenado a 22 años de prisión por dos homicidios de menores cometidos en 1998. Sin embargo, la investigación ecuatoriana incluyó otros hallazgos en Santo Domingo; el número exacto de víctimas en ese país sigue debatido. ↩︎ ↩︎
La causa de muerte presenta discrepancias entre las fuentes. El INPEC habló de «múltiples afecciones de salud»; medios citaron leucemia y cáncer ocular, y otros añadieron tuberculosis y falla cardíaca. En el cuerpo del artículo se reflejan ambas versiones. ↩︎
Los títulos, directores y fechas de estreno de los documentales y libros sobre Garavito provienen de los resúmenes de Wikipedia citados. Deben verificarse contra las páginas oficiales de las plataformas y las fichas bibliográficas de las editoriales, porque la información sobre estrenos y ediciones puede variar. ↩︎ ↩︎