Machu Picchu
| Machu Picchu | |
|---|---|
| Llaqta de Machu Picchu | |
| Ubicación | Distrito de Machupicchu, provincia de Urubamba, departamento del Cusco, Perú |
| Coordenadas | 13°09′48″S 72°32′44″O |
| Altitud | 2 430 m s. n. m. |
| Tipo | Llaqta (asentamiento incaico) |
| Construcción | c. 1450–1470 |
| Abandono | c. 1532–1565 |
| Cultura | Civilización incaica |
| Descubrimiento | Agustín Lizárraga (1902) Hiram Bingham (1911) |
| Gestión | Ministerio de Cultura del Perú |
| Estado | Conservado |
| Visitantes | Más de 1,5 millones en 2025 |
| Patrimonio de la Humanidad — Unesco | |
| Denominación | Santuario histórico de Machu Picchu |
| Región | América Latina y el Caribe |
| Criterios | Mixto: i, iii, vii, ix |
| Identificación | 274 |
| Inscripción | 1983 |
| Superficie | 38 160,87 ha |
Machu Picchu (en quechua cusqueño, Machu Pikchu, 'pico anciano' o 'cumbre anciana') es el nombre contemporáneo de una llaqta —antiguo poblado incaico— construida antes del siglo XV en la cordillera Oriental del sur del Perú, en la cadena montañosa de los Andes, a 2 430 metros sobre el nivel del mar. Se localiza en el distrito de Machupicchu, provincia de Urubamba, departamento del Cusco, sobre el Valle Sagrado de los Incas, a unos 80 kilómetros al noroeste de la ciudad del Cusco y junto al río Urubamba, que forma allí un cañón profundo con clima subtropical de montaña. Frecuentemente es presentada como la «ciudad perdida de los incas», aunque modernamente los estudiosos prefieren describirla como una propiedad real del soberano Pachacútec, construida en el estilo clásico incaico con muros de piedra seca finamente trabajada.
El sitio forma parte de un área de conservación arqueológica y ecológica mayor, el santuario histórico de Machu Picchu. Perú lo declaró santuario histórico en 1981 y la Unesco lo inscribió en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en 1983, con criterios mixtos que reconocen tanto su valor cultural como natural. En 2007, tras una votación internacional en la que participaron más de cien millones de personas, fue reconocida como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno. Es, en el siglo XXI, el destino turístico internacional más visitado del Perú, con más de 1,5 millones de visitantes anuales en 2025.
1. Resumen[editar]
Machu Picchu se levanta sobre una cresta angosta entre dos montañas: el cerro Machu Picchu y el cerro Huayna Picchu. La ciudad edificada ocupa una franja de aproximadamente 530 metros de largo por 200 de ancho e incluye al menos 172 recintos en su área urbana.[1] Los arqueólogos dividen el conjunto en una zona agrícola, al sureste, dominada por terrazas de cultivo o andenes, y una zona urbana, al noreste, con residencias, almacenes, recintos rituales y una plaza principal que articula el espacio. Entre las estructuras más conocidas se encuentran el Intihuatana —un bloque de piedra labrada vinculado al calendario ceremonial—, el Templo del Sol y el Templo de las Tres Ventanas.
La construcción del sitio se ha fechado tradicionalmente hacia 1450, dentro del reinado de Pachacútec Inca Yupanqui, aunque estudios de radiocarbono publicados en 2021 sitúan su ocupación aproximadamente entre 1420 y 1530, es decir, algo antes de lo que proponían las cronologías documentales clásicas.[2] El lugar fue abandonado alrededor de la época de la conquista española, probablemente por el colapso del poder incaico y por el impacto de las enfermedades introducidas desde Europa.
Aunque desde el siglo XIX existían mapas y referencias locales sobre el sitio, la historia popular asocia su difusión internacional al historiador estadounidense Hiram Bingham, quien llegó el 24 de julio de 1911 guiado por el agricultor local Melchor Arteaga. Sin embargo, el explorador peruano Agustín Lizárraga había llegado antes, el 14 de julio de 1902, y dejó su firma registrada en el Templo de las Tres Ventanas. El propio Bingham escribió en su diario de campo: «Agustín Lizárraga es el descubridor de Machu Picchu y vive en el puente de San Miguel, justo antes de pasar…».[3]
2. Etimología y nombre original[editar]
En quechua, machu significa 'viejo' u 'hombre mayor', mientras que pikchu designa una cumbre, pico o prominencia con base amplia que termina en puntas agudas. El nombre del sitio suele traducirse, por tanto, como 'cumbre anciana' o, más comúnmente, 'montaña vieja'. La forma quechua Machu Pikchu se corresponde con la grafía española «Machu Picchu», que es la recomendada en español por la Fundéu RAE.[4]
El nombre original que le dieron sus constructores sigue siendo discutido. Una investigación de 2021 publicada en la revista Ñawpa Pacha: Journal of the Institute of Andean Studies propuso que el sitio probablemente se llamó originalmente «Huayna Picchu», por la montaña más pequeña situada junto al conjunto, o simplemente «Picchu». Según este estudio, la asociación del nombre Machu Picchu con las ruinas se habría popularizado sobre todo a partir de las publicaciones de Hiram Bingham en 1911, conclusión respaldada por las notas de campo del propio Bingham, mapas tempranos y documentos históricos.[5]
Otras hipótesis han manejado denominaciones como Llaqta Pata o Pata Llaqta. Documentos de mediados del siglo XVI aluden al carácter privado de una serie de centros poblados de la región de «Picchu»; uno de ellos, un documento judicial de 1565, ha sido usado para situar a Machu Picchu dentro de las posesiones personales de los gobernantes incas.[6]
3. Ubicación geográfica[editar]
3.1. Emplazamiento[editar]
Machu Picchu se encuentra a 13°09′48″ de latitud sur y 72°32′44″ de longitud oeste, en la región sur del Perú. La ciudad importante más cercana es el Cusco, capital regional y antigua capital del Tahuantinsuyo, a unos 80 kilómetros al noroeste. El sitio arqueológico está situado en la margen izquierda del Cañón del Urubamba, conocido antiguamente como Quebrada de Picchu. El río Vilcanota-Urubamba rodea la cresta por tres de sus lados y corre al fondo del valle, unos 450 metros por debajo del nivel de la ciudad inca.
Las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu forman parte del batolito de Vilcabamba, una gran formación orográfica de la cordillera Central andina, compuesta principalmente de granito blanco a grisáceo con vetas de tonalitas y talcesquistos. El macizo está cortado por fallas y diaclasas que contribuyeron a modelar el relieve actual. Algunos estudios han señalado que el emplazamiento sobre fallas pudo ser intencional, pues las zonas fracturadas proporcionaron piedra ya exfoliada y más fácil de trabajar para la mampostería incaica.[7]
El santuario histórico de Machu Picchu se extiende sobre la cuenca del Vilcanota-Urubamba. Las cifras de superficie han variado según la época: fuentes peruanas durante años citaron 32 592 hectáreas (325,92 km²), mientras que la Unesco registra en su listado actual 38 160,87 hectáreas.[8] El santuario protege una serie de especies biológicas amenazadas y varios establecimientos incaicos, entre los que Machu Picchu es considerado el principal.
3.2. Clima[editar]
La zona tiene clima subtropical de montaña, con aire húmedo durante el día y temperaturas frescas por la noche. La temperatura media anual ronda los 18 °C, con máximas que oscilan entre los 20 °C y los 23 °C y mínimas que pueden bajar de los 10 °C en junio y julio. La precipitación media anual es de aproximadamente 2 010 mm, concentrada sobre todo entre noviembre y marzo. Las lluvias, copiosas, alternan con rapidez con períodos de intenso brillo solar. La humedad relativa suele situarse entre el 80 % y el 90 %, y las nieblas matinales que ascienden del valle son frecuentes, rasgo típico del bosque de neblina.
[ Desplegar tabla climática 1991–2020 ]
| Mes | T. máxima (°C) | T. mínima (°C) | Precipitación (mm) |
|---|---|---|---|
| Enero | 20,6 | 11,8 | 340,7 |
| Febrero | 20,6 | 11,9 | 324,5 |
| Marzo | 21,0 | 11,9 | 340,6 |
| Abril | 21,5 | 11,7 | 184,1 |
| Mayo | 21,9 | 10,8 | 73,4 |
| Junio | 22,0 | 10,0 | 50,8 |
| Julio | 22,1 | 9,4 | 54,2 |
| Agosto | 23,1 | 10,0 | 60,6 |
| Septiembre | 23,4 | 11,1 | 76,2 |
| Octubre | 22,8 | 11,5 | 163,0 |
| Noviembre | 22,8 | 12,0 | 172,5 |
| Diciembre | 21,2 | 12,0 | 275,4 |
Fuente: Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), normales 1991–2020.
4. Historia[editar]
4.1. Época preincaica[editar]
La quebrada de Picchu, situada a medio camino entre los Andes y la floresta amazónica, fue colonizada por poblaciones andinas provenientes de las regiones de Vilcabamba y del Valle Sagrado. Las evidencias arqueológicas indican que la agricultura se practicaba en la región desde al menos el 760 a. C. Hacia el año 900 de la era actual, en el Horizonte Medio, se produjo una expansión demográfica protagonizada por grupos no documentados históricamente, probablemente vinculados a la etnia tampu del Urubamba. Se piensa que estos pueblos pudieron formar parte de la federación ayarmaca, rival de los primeros incas del Cusco. La cresta específica donde se asienta Machu Picchu, sin embargo, no muestra huellas de haber tenido edificaciones antes del siglo XV.
4.2. Época incaica (c. 1450–1534)[editar]
Hacia 1430, durante su campaña hacia Vilcabamba, la quebrada de Picchu fue conquistada por Pachacútec, primer inca del Tahuantinsuyo. La localización del actual Machu Picchu, de particular significación dentro de la geografía sagrada cusqueña, habría impresionado al soberano, quien habría mandado construir allí un complejo urbano de notable calidad civil y religiosa. La datación tradicional, basada en la reconstrucción histórica del reinado de Pachacútec, sitúa el inicio de la construcción hacia 1450. Dataciones radiocarbónicas más recientes, en cambio, indican que la ocupación principal del sitio se extiende desde alrededor de 1420 hasta 1530, y que la construcción pudo corresponder a dos soberanos sucesivos: Pachacútec y su hijo Túpac Inca Yupanqui.[9]
La mayoría de los arqueólogos coincide en que Machu Picchu funcionó como propiedad real, probablemente como retiro estacional de la élite incaica, dentro de un programa más amplio de establecimiento de haciendas reales a lo largo del río Urubamba. Se estima que durante su uso como residencia vivieron allí alrededor de 750 personas, la mayoría de ellas personal de servicio (yanaconas) que permanecía de forma estable junto con especialistas religiosos y trabajadores temporales. Durante la estación más fría, la dotación se reducía a unos pocos cientos de sirvientes y especialistas dedicados al mantenimiento.[10]
Los estudios de restos óseos hallados en el sitio muestran una población genéticamente diversa, procedente de distintas regiones de los Andes, la costa, el altiplano e incluso la Amazonía. Se trata de un rasgo coherente con los mitmaqkuna o mitimaes: colonos reclutados por el Estado inca y desplazados a zonas alejadas de sus tierras de origen. Los estudios indican que estas personas convivieron, se reprodujeron y fueron enterradas juntas en el sitio. La dieta de los residentes incluía maíz, papas, granos, legumbres y pescado, con una proporción comparativamente alta de maíz.[11]
La agricultura se realizaba sobre todo en andenes artificiales, construidos con muros de piedra y capas de material que facilitaban el drenaje y evitaban desmoronamientos en un clima de lluvias intensas. El área de terrazas cultivables era relativamente pequeña, por lo que parte de los alimentos debía llegar de los valles vecinos. Las excavaciones y análisis de suelos realizados en los años noventa por Kenneth Wright mostraron que las terrazas tenían una base de piedras grandes cubierta por grava suelta, una capa intermedia de arena y grava compactada y, arriba, tierra fértil probablemente transportada desde el fondo del valle.[12]
En cuanto a la práctica religiosa, el registro arqueológico de Machu Picchu muestra abundantes ofrendas de camélidos, especialmente en el Templo del Cóndor y en cuevas cercanas, mientras que la evidencia directa de sacrificios humanos es escasa. Las excavaciones documentaron alrededor de 104 cuevas y abrigos rocosos usados como cámaras funerarias, con restos de unos 174 individuos, interpretados en su mayoría como yanaconas de orígenes diversos más que como miembros de la élite incaica.[13]
4.3. Abandono y época colonial[editar]
Machu Picchu comenzó a perder importancia al competir con las propiedades personales de los soberanos sucesores. La apertura de una ruta más segura y amplia entre Ollantaytambo y Vilcabamba por el valle de Amaybamba redujo además el uso de la ruta de la quebrada de Picchu. La guerra civil incaica (1531–1532) y la irrupción española en el Cusco en 1534 afectaron profundamente a la región: los colonos mitmaqkuna aprovecharon la caída del sistema cusqueño para regresar a sus tierras de origen.
Se cree que Machu Picchu fue abandonada a mediados del siglo XVI, alrededor de la época de la conquista, probablemente por el colapso del dominio incaico y por el impacto de las enfermedades traídas por los europeos. Aun así, la región no quedó del todo despoblada. Documentos coloniales mencionan a Juan Mácora, quizá el último curaca de Machu Picchu, en 1568; el nombre «Juan» sugiere que había sido al menos nominalmente bautizado y era considerado tributario de la encomienda española de Ollantaytambo.[14] Otros documentos indican que el inca Titu Cusi Yupanqui, refugiado en Vilcabamba, pidió hacia 1570 que frailes agustinos acudieran a evangelizar «Piocho», topónimo que algunos autores vinculan con Picchu.
El soldado español Baltasar de Ocampo describió a fines del siglo XVI un poblado «en lo alto de una montaña» de edificios «suntuosísimos» que albergaba un gran acllahuasi —casa de las escogidas— y al que llamó Pitcos. La descripción se ha querido relacionar con Picchu, aunque otros la vinculan con Vitcos. No hay consenso definitivo al respecto.[15]
Durante los siglos XVII y XVIII, Machu Picchu se mantuvo dentro de la jurisdicción de diferentes haciendas y luego, desde 1821, dentro de la república, pero se convirtió en un lugar remoto, alejado de los nuevos caminos y ejes económicos del virreinato del Perú. Los principales edificios de la zona urbana fueron cubiertos por la vegetación del bosque de neblina, aunque el sector agrícola no parece haber quedado del todo abandonado: documentos de 1657 y de 1782 aluden a Machu Picchu como tierra de interés agrícola.
4.4. Redescubrimiento (1894–1911)[editar]
En 1865, el naturalista italiano Antonio Raimondi pasó al pie de las ruinas durante sus viajes por el Perú sin llegar a identificarlas. Investigaciones divulgadas a fines de los años 2000 señalan al empresario alemán Augusto Berns, quien en 1867 no solo habría visitado el lugar, sino que habría fundado la «Compañía Anónima Explotadora de las Huacas del Inca» para explotar presuntos tesoros prehispánicos. La existencia y el alcance de esta empresa siguen siendo objeto de estudio.[16]
En 1870, el estadounidense Harry Singer ubicó por primera vez el cerro Machu Picchu en un mapa de prospección minera y se refirió al Huayna Picchu como «Punta Huaca del Inca». Un segundo mapa de 1874, elaborado por el alemán Herman Gohring, situó ambas montañas en su posición correcta. En 1880, el explorador francés Charles Wiener confirmó la existencia de restos arqueológicos en la zona —anotó que le habían hablado de «Huayna Picchu» y «Machu Picchu»—, aunque no pudo llegar al emplazamiento. La evidencia cartográfica y documental indica, por tanto, que la existencia del sitio no se había olvidado del todo.[17]
La primera visita documentada del siglo XX corresponde al arrendatario cusqueño Agustín Lizárraga, quien llegó el 14 de julio de 1902 guiando a Gabino Sánchez, Enrique Palma y Justo Ochoa. El grupo dejó una inscripción en carbón, «A. Lizárraga 1902», en uno de los muros del Templo de las Tres Ventanas. Hiram Bingham la halló en 1911 y lo dejó escrito en sus notas. Existen informaciones que sugieren que Lizárraga habría visitado el lugar ya en 1894, acompañado de Luis Béjar, aunque la naturaleza de sus actividades no ha sido investigada en profundidad.[18]
4.5. Expediciones de Bingham (1912–1915)[editar]
En 1909, Hiram Bingham, profesor estadounidense de historia ligado a la Universidad de Yale, viajó por primera vez a Perú tras participar en un congreso científico en Santiago. En 1911 organizó la Expedición Peruana de Yale con el objetivo de localizar la capital perdida del Estado neoinca de Vilcabamba, que entonces se buscaba cerca de la localidad de Torontoy. De regreso en el Cusco, Bingham preguntó a propietarios locales por los lugares mencionados en las crónicas coloniales, en particular por una «gran roca blanca sobre una fuente». En Mandor Pampa, el agricultor y posadero Melchor Arteaga le habló de ruinas excelentes en la cumbre del Huayna Picchu. Al día siguiente, 24 de julio de 1911, Arteaga condujo a Bingham y al sargento Carrasco hasta el sitio. En la parte alta encontraron a dos familias campesinas, los Recharte y los Álvarez, que cultivaban los andenes y bebían agua de un canal incaico aún en funcionamiento. Pablo Recharte, uno de los niños que vivían allí, guio a Bingham hacia la zona urbana cubierta por maleza.[19]
Bingham quedó impresionado por la calidad de la mampostería y gestionó el auspicio de la Universidad de Yale, la National Geographic Society y el Gobierno peruano para iniciar trabajos científicos. Entre 1912 y 1915 dirigió labores de limpieza, mapeo y excavación. El primer trabajo de campo, entre julio y noviembre de 1912, se realizó bajo la supervisión de George Eaton y Ellwood Erdis, con el apoyo de trabajadores locales. Durante las expediciones se retiraron miles de piezas arqueológicas hacia la Universidad de Yale: vasijas de cerámica, estatuillas de plata, joyas, cuchillos ceremoniales de bronce de bismuto y restos humanos. Bingham actuaba bajo criterios legales de la época, pero el traslado de materiales generó un largo conflicto con el Perú.[20]
4.6. Investigación moderna y repatriación[editar]
Tras las expediciones de Bingham, entre 1929 y 1971 predominaron los proyectos estatales e institucionales dedicados a la restauración y a excavaciones limitadas. Las fotografías de Martín Chambi y Juan Manuel Figueroa, tomadas entre 1924 y 1928, fueron difundidas en revistas peruanas y contribuyeron a convertir Machu Picchu en un símbolo nacional. En 1948 se abrió una vía carrozable desde la estación de tren hasta las ruinas, lo que impulsó el turismo. A partir de los años setenta, nuevas generaciones de arqueólogos, historiadores, astrónomos y antropólogos avanzaron en el estudio de la ciudadela y su entorno, con aportes de autores como Chávez Ballón, Lorenzo, Valencia, Gibaja, Glave y Remy, Rowe, Angles, Dearborn, Thomson y Reinhard.
La devolución de piezas arqueológicas a Perú fue uno de los asuntos más prolongados. En 2006, Yale devolvió una parte de los objetos, aunque retuvo piezas consideradas «de calidad de museo». En 2007 se alcanzó un acuerdo preliminar para un museo y centro de investigación en el Cusco, y en noviembre de 2010 Yale aceptó devolver las piezas en disputa. El tercer y último lote fue entregado en noviembre de 2012. Los objetos se exhiben de manera permanente en el museo Machu Picchu–Casa Concha, en el centro colonial del Cusco, propiedad de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.[21]
Entre 2014 y 2017, el Programa de Investigación Arqueológica e Interdisciplinaria en el Santuario Histórico de Machu Picchu realizó excavaciones sistemáticas, estudios de polen y análisis arquitectónicos que permitieron precisar fases constructivas y afinar la interpretación de la función del sitio. Las dataciones radiocarbónicas publicadas en 2021 refinaron además la cronología: Machu Picchu habría sido construida y utilizada principalmente a inicios y mediados del siglo XV, algo antes de lo que sugerían las cronologías documentales tradicionales.[22]
5. Descripción del sitio[editar]
El área edificada de Machu Picchu mide unos 530 metros de largo por 200 de ancho. El conjunto se divide en dos grandes zonas: la agrícola, al sur, formada por conjuntos de terrazas de cultivo, y la zona urbana, al norte, donde se desarrollaban las principales actividades civiles y religiosas. Un muro de unos 400 metros separa la ciudad del área agrícola; paralelo a él corre un canal usado como drenaje principal, y en lo alto del muro se abre la puerta de Machu Picchu, que contaba con un mecanismo de cierre interno.
5.1. Zona agrícola[editar]
Los andenes de Machu Picchu, construidos como grandes escalones sobre la ladera, combinan un muro de piedra con un relleno de capas de piedra grande, piedra menor, cascajo, arcilla y tierra de cultivo. Este diseño facilitaba el drenaje y evitaba que el agua se empozara, amenaza constante en una zona de alta pluviosidad. Sobre los andenes al este del camino incaico se sitúan cinco grandes construcciones que servían como colcas o almacenes; al oeste se encuentran otros dos conjuntos importantes, uno de andenes concéntricos de corte semicircular y otro de andenes rectos. Otros andenes de menor ancho rodean la ciudad en la parte baja con una función de contención más que agrícola.
5.2. Zona urbana[editar]
La zona urbana fue dividida por el arqueólogo Chávez Ballón en 1961 en un sector hanan (alto) y otro hurin (bajo), según la bipartición tradicional de la sociedad andina. El eje físico de esa división es una plaza alargada, construida sobre terrazas en distintos niveles según el declive de la montaña. Un segundo eje cruza el anterior de este a oeste: una ancha escalinata que funciona como «calle principal» y un conjunto de fuentes de agua que corre paralelo. En la intersección de ambos ejes se encuentran la residencia del inca, el templo-observatorio del torreón y la primera y más importante de las fuentes.
El sector hanan contiene la Plaza Sagrada, un patio cuadrado en cuyo entorno se disponen el Templo Principal y el Templo de las Tres Ventanas, además de una plataforma escalonada sobre la que se levanta el Intihuatana. El sector hurin se caracteriza por vanos trapezoidales y pequeñas kanchas rectangulares organizadas simétricamente, junto con un gran edificio de una sola entrada interpretado como acllahuasi y el Templo del Cóndor, que incluye cuevas rituales y una gran roca tallada que evoca la figura de un cóndor.[23]
5.3. Templo del Sol[editar]
Al Templo del Sol, o Torreón, se accede por una portada de doble jamba que permanecía cerrada con un mecanismo de seguridad. La edificación presenta un muro curvo de bloques finamente labrados y fue usada para ceremonias vinculadas al solsticio de junio. Una de sus ventanas conserva huellas de ornamentos incrustados que fueron arrancados en algún momento; también hay señales de un gran incendio. El Torreón está construido sobre una gran roca bajo la cual se abre una pequeña cueva forrada con mampostería fina. Se cree que pudo funcionar como mausoleo y que en sus hornacinas reposaban momias; el arqueólogo Luis Lumbreras llegó a plantear que pudo tratarse del mausoleo de Pachacútec.[24]
5.4. Intihuatana y otros recintos[editar]
El Intihuatana se sitúa sobre una colina cuyos flancos fueron convertidos en terrazas, lo que le da el aspecto de una pirámide de base poligonal. En lo alto se conserva un bloque de piedra labrada, asociado a observaciones astronómicas y al calendario ceremonial andino. Muy cerca se encuentra la residencia real, considerada la más fina y mejor distribuida de Machu Picchu, con puertas de acceso hacia la primera fuente de la ciudad. La Plaza Sagrada, en el sector hanan, incluye el Templo Principal —recinto ceremonial compuesto por bloques regulares de gran tamaño— y el Templo de las Tres Ventanas, cuyos muros de grandes bloques poligonales fueron ensamblados como un rompecabezas.
Otros espacios relevantes son el llamado Acllahuasi, el Conjunto de los Morteros, la cárcel, el Templo del Cóndor y la zona conocida como sector industrial, con talleres y habitaciones de servicio. Muchos de los edificios periféricos han sido reconstruidos para dar a los visitantes una idea más clara del aspecto original; las reconstrucciones, sin embargo, han sido criticadas por algunos autores cuando se realizaron con criterios que hoy se consideran superados.
6. Arquitectura e ingeniería[editar]
Machu Picchu es considerada una obra maestra de la arquitectura y de la ingeniería civil incaica. La mayoría de sus muros son de piedra seca pulida, ensamblados sin mortero, con bloques poligonales que encajan con gran precisión. Los incas emplearon diseños trapezoidales en vanos, puertas y ventanas, una solución estructural que otorgaba mayor estabilidad en una zona sísmicamente activa. El 20 de septiembre de 2006, durante la XXX Convención Panamericana de Ingenieros, Machu Picchu fue declarada, junto con el complejo inca de Tipón, monumento histórico de la ingeniería civil.[25]
Una de las realizaciones más notables es el sistema de drenaje y de fuentes de agua. El agua llegaba desde un manantial a través de un canal incaico que aún funcionaba cuando Bingham llegó al sitio; una serie de fuentes rituales la conducía a través de la ciudad. Algunas estimaciones indican que para 1976 se había restaurado el 30 % de Machu Picchu, tarea que continuó en las décadas siguientes. El sitio está vinculado a una red amplia de caminos incaicos: al menos diez caminos conectaban la ciudadela con centros cercanos, siendo el acceso principal la puerta del Sol o Inti Punku.
7. Santuario histórico y biodiversidad[editar]
En 1981, Perú declaró un área de 325,92 km² alrededor de Machu Picchu como santuario histórico nacional. El santuario incluye, además de las ruinas, una porción amplia del territorio adyacente, rico en flora y fauna de las ecorregiones de yungas peruanas y puna andina. En 1983, la Unesco inscribió el santuario histórico de Machu Picchu en la Lista del Patrimonio de la Humanidad, con una superficie registrada de 38 160,87 hectáreas y criterios mixtos i, iii, vii y ix.[26]
La diversidad biológica del área es considerable. Se han registrado más de 420 especies de aves, como el gallito de las rocas y el cóndor andino; más de 550 especies de árboles de 74 familias, incluyendo helechos, gimnospermas y palmeras; y mamíferos como el zorro andino, el puma, la vizcacha, el oso de anteojos y el venado de cola blanca. Entre las setenta especies de mamíferos del santuario se encuentra Lagidium peruanum, un roedor nativo de los roquedales altoandinos.[27]
8. Turismo y conservación[editar]
8.1. Formas de acceso[editar]
La zona arqueológica es accesible por vía férrea hasta el pueblo de Aguas Calientes, oficialmente llamado Machu Picchu Pueblo, situado al pie de las ruinas junto al río Urubamba. Desde allí, buses ascienden por la carretera Hiram Bingham hasta la entrada del sitio. No existe una carretera directa desde la red nacional hasta la ciudadela; la ausencia de acceso vial directo ha sido vista históricamente como una forma de controlar el flujo de visitantes. A Aguas Calientes se llega principalmente por tren desde el Cusco o desde Ollantaytambo, o mediante caminatas de varios días por el Camino Inca.
Una de las rutas de trekking más conocidas es el Camino Inca clásico, que parte del km 82 de la vía férrea y recorre en cuatro días parte de la antigua red vial incaica hasta Machu Picchu. Existen otras rutas, como la de Salkantay, la del km 104, la de la hidroeléctrica y combinaciones por Santa Teresa. Los precios de los tours varían según la ruta, el operador y el servicio; para la temporada 2025 los paquetes del Camino Inca se movían comúnmente entre 700 y 1 500 dólares estadounidenses, con descuentos para estudiantes, mayores de 60 años y personas con discapacidad.[28]
8.2. Gestión de visitantes[editar]
Machu Picchu es el atractivo turístico más visitado del Perú y una fuente importante de ingresos para el Cusco y el país. En 2025 recibió más de 1,5 millones de visitantes, lo que equivale a un promedio de más de 4 000 personas diarias.[29] Para reducir el impacto, en julio de 2011 se estableció un límite de 2 500 visitantes diarios a la ciudadela. En 2018, un nuevo sistema de ingreso reguló los horarios y circuitos internos. En 2024, el límite diario se aumentó oficialmente a 4 500 visitantes, con hasta 5 600 en temporada alta, decisión que generó preocupación entre especialistas en conservación.[30]
La relación entre turismo y conservación ha sido tensa en distintos momentos. En los años noventa se otorgaron concesiones para proyectos de teleférico y hoteles de lujo cerca del sitio, planes que despertaron protestas por el posible impacto ecológico. El tema del teleférico volvió a debatirse en 2018, esta vez con el argumento de incentivar el turismo interno. Existe además una zona de exclusión aérea sobre el área. En 2017, la Unesco consideró incluir Machu Picchu en la Lista del Patrimonio en Peligro por la presión turística, aunque finalmente no lo hizo.
El sitio ha sufrido cierres temporales por fenómenos naturales y por crisis sociales. En enero de 2010, lluvias intensas vinculadas a El Niño provocaron inundaciones que dejaron a unas 4 000 personas incomunicadas y obligaron a cerrar temporalmente el acceso; la reapertura se produjo el 1 de abril de 2010. La pandemia de COVID-19 mantuvo el sitio cerrado desde marzo de 2020; en octubre del mismo año se abrió por una jornada especial para un único turista japonés varado, y la reapertura general se produjo en noviembre de 2020 con aforo inicial reducido a 675 visitantes diarios. Durante las protestas peruanas de 2022–2023, las rutas a Machu Picchu quedaron bloqueadas y miles de turistas quedaron varados o fueron evacuados; el sitio cerró indefinidamente el 22 de enero de 2023 y reabrió el 15 de febrero de 2023.[31]
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Machu Picchu ocupa un lugar central en el imaginario turístico y patrimonial de los países de habla hispana, en particular en el Perú y en América Latina. Para los visitantes latinoamericanos, el sitio suele promocionarse como el destino emblemático del Perú y una escala frecuente en los circuitos por el Cusco, el Valle Sagrado y el lago Titicaca. Las guías y operadores peruanos distinguen entre las temporadas de alta y baja afluencia, y promueven rutas complementarias como el Camino Inca, Salkantay o el valle de Lares.
La difusión moderna del sitio en español también pasó por el cine, la música y la televisión. En julio de 2003, la cantante Gloria Estefan visitó Machu Picchu y grabó allí el videoclip del tema «Hoy», compuesto por el cantautor peruano Gian Marco, para el álbum Unwrapped. En junio de 2007, la actriz estadounidense Cameron Diaz visitó el lugar para un documental del programa 4Real de la cadena canadiense CTV.[32] La elección de Machu Picchu como una de las nuevas siete maravillas, el 7 de julio de 2007, fue celebrada en Perú con la creación del «Día del Santuario Histórico de Machu Picchu, Nueva Maravilla del Mundo», establecido por decreto gubernamental.
Desde 2015, Machu Picchu Pueblo mantiene un acuerdo de hermanamiento con Otama, una localidad de la prefectura de Fukushima, Japón, donde nació el primer alcalde del distrito, Yokichi Nouchi. El sitio también ha firmado hermanamientos o acuerdos de cooperación con otras localidades, entre ellas Petra, en Jordania, y Tinum, municipio donde se sitúa la zona arqueológica de Chichén Itzá, en México.[33]
10. Legado[editar]
Machu Picchu es uno de los símbolos más difundidos de la civilización incaica y del Perú. Su combinación de arquitectura pétrea, paisaje de montaña y vegetación de ceja de selva lo ha convertido en un referente frecuente de la ingeniería prehispánica y en un caso de estudio sobre la relación entre urbanismo inca y territorio. La literatura arqueológica ya no lo define como «fortaleza» ni lo asume como una «ciudad perdida» en sentido estricto, sino como una propiedad real de élite integrada a una red de caminos y centros administrativos del Valle Sagrado.[34]
El sitio ha servido también de espejo a debates contemporáneos sobre el patrimonio. La repatriación de las piezas llevadas por Bingham a Yale, culminada en 2012, se volvió un referente en América Latina sobre la restitución de bienes culturales. Los debates sobre aforo, infraestructura turística y conservación se mantienen vivos: en 2019, la Unesco pidió explicaciones al gobierno peruano por el proyecto del aeropuerto de Chinchero, cercano al Valle Sagrado, por su posible impacto sobre el sitio y su entorno.[35]
Reconocimientos internacionales han reforzado su estatus. Además del título de Patrimonio de la Humanidad (1983) y de nueva maravilla mundial (2007), Machu Picchu ha encabezado encuestas de preferencia turística entre lectores de publicaciones de viajes y audiencias de medios públicos de varios países, y es objeto frecuente de documentales, series y reportajes en español. Pese a la presión del turismo, sigue siendo el principal motor cultural y económico de la región del Urubamba y una de las mayores atracciones patrimoniales del hemisferio.
La cifra de 172 recintos proviene de la nomenclatura usada por el antiguo INC-Cuzco; otras descripciones redondean a unos 200 edificios en el conjunto. ↩︎
El estudio de 2021, encabezado por Richard L. Burger, midió 26 muestras radiocarbónicas de restos humanos por AMS y situó la ocupación entre ca. 1420 y 1530. ↩︎
Bingham, en Inca Land (1922) y en sus notas de campo, reconoció de manera temprana a Lizárraga como descubridor; en su versión posterior de 1952, Lost City of the Incas, fue matizando ese reconocimiento. ↩︎
Fundéu RAE recomienda la grafía «Machu Picchu», con doble c, para el topónimo en español. ↩︎
La investigación de 2021 fue publicada por Amado Gonzales y Bauer en Ñawpa Pacha. La prensa internacional la difundió como la tesis de que el sitio «habría tenido nombre equivocado» durante más de cien años. ↩︎
El documento fue exhumado por Glave y Remy (1983) y ampliado por Rowe (1990). La interpretación de Machu Picchu como propiedad personal de Pachacútec tiene consenso amplio entre Rowe, Burger, Lumbreras, Wright, Valencia, Rostworowski y Reinhard, aunque Kauffmann discrepó. ↩︎
La hipótesis fue divulgada en 2019 por la revista Science: la cercanía a fallas habría proporcionado material pétreo ya fracturado y más fácil de aprovechar. ↩︎
SERNANP y documentos peruanos citaron durante años 32 592 ha para el santuario. El valor de 38 160,87 ha corresponde al área registrada por la Unesco para el bien del Patrimonio Mundial. La diferencia refleja cambios en la delimitación y en los censos del área protegida. ↩︎
La datación tradicional deriva de Rowe (1945) y de los documentos publicados por Glave y Remy; las dataciones radiocarbónicas la han corregido ligeramente hacia atrás. ↩︎
La cifra de 750 habitantes procede de estimaciones modernas sobre la población estable de apoyo; las fuentes más antiguas manejaban un rango de 300 a 1 000 residentes. ↩︎
Los análisis de Turner y Armelagos mostraron que la dieta de los residentes variaba según su origen, con una última dieta de corto plazo más rica en maíz que en pescado. ↩︎
Kenneth Wright fue el ingeniero que encabezó esos estudios de drenaje y terrazas en los años noventa, con la colaboración de Alfredo Valencia. ↩︎
El número de 104 cuevas funerarias y 174 individuos proviene de los estudios de Salazar (2007). La interpretación como entierros de yanaconas es la más aceptada. ↩︎
El dato se apoya en un documento colonial de 1568; el curaca Juan Mácora aparece mencionado en fuentes virreinales de la región. ↩︎
La identificación de «Pitcos» con Picchu es plausible, pero no está demostrada; la descripción de Ocampo a menudo se asocia a Vitcos, en Vilcabamba. ↩︎
La investigación sobre Berns fue encabezada por Paolo Greer y difundida en 2008. La existencia de la empresa y el supuesto saqueo esperan confirmación adicional. ↩︎
Los mapas se documentan en Mould de Pease (2003) y en la literatura reciente sobre la historia cartográfica del área. ↩︎
La referencia a 1894 aparece en bibliografía especializada, aunque con menos respaldo documental que la visita de 1902. ↩︎
Los nombres de los campesinos aparecen en las crónicas de Bingham como «Richarte» y «Alvarez»; la grafía quechua es Recharte y Álvarez. ↩︎
Se ha citado la cifra de al menos 46 332 piezas trasladadas. El conflicto Perú–Yale es conocido como «disputa de las piezas de Machu Picchu». ↩︎
El último lote llegó en noviembre de 2012. La Casa Concha, museo de exhibición permanente, está en la calle Santa Catalina Ancha del Cusco. ↩︎
El Programa de Investigación Arqueológica e Interdisciplinaria (PIAISHM) operó entre 2014 y 2017 bajo la dirección de arqueólogos peruanos. Las dataciones de 2021 se publicaron en Science Advances. ↩︎
La interpretación del edificio de una sola entrada como acllahuasi sigue a la nomenclatura arqueológica del sitio; otros autores han propuesto funciones alternativas. ↩︎
La hipótesis del mausoleo de Pachacútec se atribuye a Lumbreras y se apoya en la presencia de una cueva forrada y hornacinas de gran tamaño. ↩︎
La declaración fue realizada el 20 de septiembre de 2006 por la convención panamericana de ingenieros. ↩︎
La inscripción de 1983 fue la primera del Perú en la categoría de patrimonio mixto (cultural y natural) del país. ↩︎
Las cifras de biodiversidad se basan en los inventarios del santuario publicados por el SERNANP y compilados por Ochoa y colaboradores. ↩︎
Los precios de los tours son referenciales de temporada 2025 y dependen del operador, del tipo de servicio y de la anticipación de compra. Los boletos de ingreso al sitio se gestionan por separado. ↩︎
Los datos de visitación los publica el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú (MINCETUR). En 2025 la cifra superó 1,5 millones de visitantes. ↩︎
El aforo de 4 500 visitantes diarios fue aprobado en 2024; en temporada alta se autorizaron hasta 5 600. El límite anterior era de 2 500 visitantes. ↩︎
El cierre de enero de 2010, el cierre por COVID-19 de 2020 y el cierre por protestas de enero-febrero de 2023 corresponden a los episodios recientes más documentados. ↩︎
El videoclip de «Hoy» fue grabado en 2003; la visita de Cameron Diaz se realizó en 2007 para el programa 4Real. ↩︎
El acuerdo con Otama se firmó en 2015. El hermanamiento con Tinum (Chichén Itzá) data de 2019; el acuerdo con Petra, de 2018. ↩︎
La expresión «ciudad perdida» sigue usándose como etiqueta turística, pero los arqueólogos la consideran imprecisa por la evidencia de una densa red de asentamientos alrededor. ↩︎
El proyecto del aeropuerto internacional de Chinchero, cercano al Valle Sagrado, fue cuestionado por la Unesco en 2019 por su posible impacto sobre el patrimonio. ↩︎