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Maria Callas

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Maria Callas
Nombre completoMaría Ánna Kaikilía Sofía Kalogeropoúlou
(griego: Μαρία Άννα Καικιλία Σοφία Καλογεροπούλου)
Nombre artísticoMaria Callas
Apodo"La Divina"
Nacimiento2 de diciembre de 1923
Manhattan, Nueva York, Estados Unidos
Fallecimiento16 de septiembre de 1977
París, Francia
Causa de muerteOficialmente crisis cardíaca; no se descarta sobredosis de tranquilizantes[nota]
NacionalidadGriega
Estadounidense (1923–1966)
Italiana (por matrimonio, 1949–1959)
EducaciónConservatorio Nacional de Atenas
Conservatorio de Atenas
OcupaciónCantante de ópera (soprano)
Años activa1942–1974 (debut profesional en febrero de 1942 en el Teatro Lírico Nacional de Atenas; último concierto el 11 de noviembre de 1974 en Sapporo)
Tipo de vozSoprano dramática de agilidad / soprano sfogato
CónyugeGiovanni Battista Meneghini
(matr. 21 de abril de 1949; div. 1959)
ParejaAristóteles Onassis (1959–1968)
PremiosPremio Grammy a la carrera artística[nota]

1. Resumen[editar]

Maria Callas, cuyo nombre completo era María Ánna Kaikilía Sofía Kalogeropoúlou (en griego: Μαρία Άννα Καικιλία Σοφία Καλογεροπούλου), fue una soprano griega nacida en Estados Unidos, considerada una de las cantantes de ópera más influyentes y célebres del siglo XX. Nació en Manhattan, Nueva York, el 2 de diciembre de 1923 y falleció en París el 16 de septiembre de 1977, a los 53 años de edad.

Conocida como "La Divina", Callas revolucionó la interpretación operística al combinar una técnica de bel canto excepcional con un talento dramático y actoral inusual en su época. Su repertorio abarcó desde óperas del bel canto romántico italiano —Donizetti, Bellini, Rossini— hasta obras de Verdi, Puccini e incluso Wagner en sus primeros años. Fue especialmente recordada por rescatar óperas olvidadas y por devolver a los personajes su dimensión teatral y expresiva, en un momento en que la ópera tendía a interpretaciones rutinarias y puramente vocales.

Su vida privada, marcada por la difícil relación con su madre, su matrimonio con el industrial Giovanni Battista Meneghini y su tormentosa relación con el magnate naviero Aristóteles Onassis, alimentó durante décadas a la prensa del corazón. A menudo, el escándalo eclipsó su aportación artística, pero críticos y colegas coinciden en que Callas redefinió el oficio de cantante-actriz y abrió camino a sucesivas generaciones.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1 Familia e infancia[editar]

Maria Callas nació en el Flower Fifth Avenue Hospital de Manhattan, Nueva York, el 2 de diciembre de 1923, hija de los inmigrantes griegos George Kalogerópulos y Evangelía Dimitriadis.[1] El matrimonio ya tenía dos hijos mayores: Yakinthy, nacida en 1917 y llamada familiarmente "Jackie", y Vassilis, nacido en 1920 y fallecido por meningitis en el verano de 1922.

Los Kalogerópulos llegaron a Estados Unidos en julio de 1923, pocos meses antes del nacimiento de Maria. George era farmacéutico de profesión y, según los biógrafos, un hombre tranquilo y poco ambicioso. Evangelía, en cambio, era vivaz, socialmente ambiciosa y soñaba con una vida ligada a las artes. La pareja distaba de ser armoniosa: las infidelidades de George y el carácter dominante de Evangelía deterioraron el matrimonio de forma progresiva. En 1929, George abrió una farmacia en un barrio griego de Manhattan y, por la complejidad del apellido, lo acortó primero a Kalos y luego a Callas.[2]

El nacimiento de una tercera hija fue una decepción para Evangelía, que esperaba un varón. Según el biógrafo Nicholas Petsalis-Diomidis, la madre se negó incluso a mirar a la recién nacida durante cuatro días.[1:1] Maria fue bautizada tres años más tarde, en 1926, en la Catedral Arquidiocesana de la Santísima Trinidad de Nueva York, con el nombre de Maria Anna Cecilia Sophia Kalogeropoulos.

El talento musical de Maria se manifestó a una edad muy temprana. Según su propio testimonio, su madre la obligaba a cantar desde los cinco años, algo que ella odiaba. La infancia de Callas estuvo marcada por la presión materna y por la sensación de ser la hija menos querida, en contraste con su hermana Yakinthy, a quien la madre consideraba más atractiva y sociable. Maria se describía a sí misma como "el patito feo, gorda, torpe y poco popular".

2.2 Marcha a Grecia y estudios musicales[editar]

En 1937, tras la separación definitiva de los padres, Evangelía regresó a Atenas con sus dos hijas y volvieron a adoptar el apellido Kalogeropulu, la variante femenina de Kalogerópulos. Maria tenía entonces trece años.

Inicialmente, la madre intentó inscribirla en el prestigioso Conservatorio de Atenas, pero la audición no fue exitosa: el director Filoktitis Oikonomidis rechazó aceptarla sin que antes cumpliera los requisitos teóricos de solfeo. En el verano de 1937, Evangelía acudió al Conservatorio Nacional de Grecia, donde la soprano Maria Trivella aceptó dar clases a la joven con una tarifa modesta.

Trivella, que al principio creyó que se trataba de una contralto, pronto identificó a Callas como soprano dramática y comenzó a trabajar en el ascenso de la tesitura y en el aligeramiento del timbre. La profesora recordaría más tarde a la estudiante como "fanática, intransigente, dedicada a sus estudios con alma y corazón", con progresos "fenomenales" tras estudiar entre cinco y seis horas diarias.[3] El 11 de abril de 1938, Callas participó en el recital de fin de curso de Trivella en la sala de conciertos Parnassos, interpretando un dúo de Tosca.

Dos años más tarde, Callas se trasladó al Conservatorio de Atenas para estudiar con la soprano española de coloratura Elvira de Hidalgo, quien la formó en la tradición del bel canto romántico italiano. Para inscribirse, fue necesario falsear la edad, ya que no alcanzaba los dieciséis años mínimos exigidos. De Hidalgo recordaba la audición: "torrentes de sonido tempestuosos y extravagantes, aún no controlados, pero llenos de drama y emoción".[4] Callas permaneció en su clase y atribuyó a De Hidalgo —más que a Trivella— el desarrollo de sus graves de pecho y del dominio del bel canto. En 1968, ya consagrada, declaró: "De Hidalgo tenía la verdadera gran formación, quizá la última verdadera formación del verdadero bel canto".

3. Trayectoria[editar]

3.1 Inicios en Grecia[editar]

El debut profesional de Callas se produjo en febrero de 1941 en el Teatro Lírico Nacional de Atenas, con un papel secundario —Beatrice— en la opereta Boccaccio de Franz von Suppé. A partir de ahí, comenzó a aparecer en papeles menores de la Ópera Nacional de Grecia. La soprano Galatea Amaxopoulou, que cantaba en el coro, recordaba que "incluso en los ensayos, la fantástica capacidad interpretativa de Maria era evidente", lo que despertó hostilidad entre las sopranos ya consolidadas, que intentaban impedir su aparición.[5]

Su primer papel protagonista llegó en agosto de 1942 con Tosca, de Puccini, en el Teatro Olympia de Atenas. Poco después interpretó a Marta en Tiefland, de Eugen d'Albert, con excelentes críticas; el crítico Spanoudi la describió como "una artista extremadamente dinámica, poseedora de los más raros dones dramáticos y musicales". Fue por entonces cuando incluso sus detractores comenzaron a llamarla "la elegida por Dios".

En 1943 cantó Smaragda en O protomastoras, de Manolis Kalomiris, en el Odeón de Herodes Ático al pie de la Acrópolis, su único papel en una ópera contemporánea y una de sus contadas incursiones en la música del siglo XX. Entre agosto y septiembre de 1944 interpretó a Leonore en una producción en griego de Fidelio, de Beethoven, también en el Odeón. El crítico alemán Friedrich Herzog, que asistió a las funciones, calificó la interpretación como "el mayor triunfo" de Callas y elogió la manera en que su soprano "se elevaba a las alturas más sublimes".[6]

Tras la liberación de Grecia, la maestra De Hidalgo le aconsejó establecerse en Italia, pero Callas decidió regresar a Estados Unidos para reencontrarse con su padre. Dejó Grecia el 14 de septiembre de 1945, dos meses antes de cumplir veintidós años, tras haber ofrecido 56 representaciones en siete óperas y una veintena de recitales.

3.2 Salto a Italia y consagración[editar]

En diciembre de 1945, Callas audicionó ante Edward Johnson, director general de la Metropolitan Opera House de Nueva York. La impresión fue excelente: "Voz excepcional: debe ser escuchada muy pronto en escena".[7] Sin embargo, Callas rechazó la oferta de debutar con Madama Butterfly y Fidelio en Filadelfia, cantadas en inglés — argumentó que se sentía demasiado corpulenta para Butterfly y que no le gustaba la idea de la ópera en inglés.

En 1946, fue contratada para reabrir la ópera de Chicago con Turandot, pero la compañía quebró antes del estreno. El bajo Nicola Rossi-Lemeni, que también participaría en la producción, la recomendó al empresario Giovanni Zenatello, director de la Arena de Verona, que buscaba una soprano dramática para La Gioconda de Ponchielli. La audición fue entusiasta; Zenatello, emocionado, se levantó y se unió a Callas en el dúo del cuarto acto.[8]

El debut italiano de Callas tuvo lugar en la Arena de Verona en 1947, con La Gioconda, bajo la batuta de Tullio Serafin. El éxito fue considerable, pero no se tradujo de inmediato en nuevos contratos. Fue en Verona donde conoció a Giovanni Battista Meneghini, un acaudalado industrial de la construcción nacido en Verona en 1896, treinta años mayor que ella, que se convertiría en su esposo, mentor y administrador de su carrera.

El punto de inflexión llegó en Venecia en enero de 1949. Callas estaba contratada para cantar a Brunilda en Die Walküre en el Teatro La Fenice, cuando la soprano Margherita Carosio, que debía interpretar a Elvira en I puritani de Bellini, enfermó. Serafin le pidió a Callas que la sustituyera con solo seis días de preparación, pese a que no conocía el papel y a que aún tenía tres funciones de Brunilda por delante. La noche del 19 de enero de 1949, tras la primera representación de I puritani, Callas se convirtió en "la voz de Italia". Un crítico escribió: "Incluso los más escépticos tuvieron que reconocer el milagro que Maria Callas logró (...) la flexibilidad de su voz límpida y bellamente equilabrada, y sus espléndidas notas agudas".[9]

El director Franco Zeffirelli calificó la hazaña equiparándola a pedirle a una soprano wagneriana famosa que sustituyera de la noche a la mañana a una gran soprano de coloratura. La capacidad de Callas para saltar entre repertorios tan dispares como el Wagner más pesado y el bel canto más ligero se convirtió en una de sus señas de identidad.

3.3 La Scala y los años de plenitud[editar]

En 1950, Callas debutó en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México cantando Norma, el 23 de mayo. En ese mismo escenario intercaló un célebre Mi bemol al final del segundo acto de Aida, conocido como "el agudo de México", junto al tenor Mario del Monaco.[10] Allí cantó también las dos únicas funciones de Rigoletto de toda su carrera y formó pareja artística con el tenor siciliano Giuseppe Di Stefano, con quien grabaría nueve óperas completas y realizaría su última gira.

El debut oficial en La Scala de Milán, el teatro más prestigioso de Italia, se produjo el 7 de diciembre de 1951, con I vespri siciliani de Verdi, en la apertura de la temporada 1951–1952. La función fue un triunfo y dio origen al apelativo "La Divina". A partir de entonces, La Scala se convirtió en su hogar artístico durante la década de 1950, con montajes concebidos específicamente para ella por directores como Luchino Visconti, Franco Zeffirelli, Herbert von Karajan y Margherita Wallmann.

En julio de 1952, Callas firmó un contrato de grabación exclusiva con Walter Legge, productor de EMI. Ese mismo año realizó su debut londinense en la Royal Opera House de Covent Garden con Norma, junto a la mezzosoprano Ebe Stignani y con la joven Joan Sutherland en el pequeño papel de Clotilde. La relación de Callas con el público londinense fue especialmente estrecha; ella la describió como "una historia de amor".

En 1953 y 1954, Callas se sometió a una drástica pérdida de peso, que según distintas fuentes osciló entre 30 y 36 kilogramos.[11] La transformación física fue radical; cuando reapareció como Violetta en La traviata dirigida por Visconti, el director orquestal Carlo Maria Giulini no la reconoció. Visconti encontró en ella a la cantante-actriz ideal para sus puestas en escena de carácter cinematográfico, dirigida posteriormente en La sonnambula, Anna Bolena e Ifigenia en Táuride.

3.4 Debut en Estados Unidos y escándalos[editar]

El debut estadounidense de Callas se produjo en la Lyric Opera de Chicago en 1954, con Lucia di Lammermoor. El crítico John von Rhein escribiría años después que "con la Norma de Callas nació la Lyric Opera of Chicago".[12]

El 28 de octubre de 1956, Callas debutó en la Metropolitan Opera House de Nueva York, nuevamente con Norma, abriendo la septuagésima segunda temporada del teatro. La historia de la portada de la revista Time que precedió a su debut mezclaba su temperamento, su supuesta rivalidad con Renata Tebaldi y su difícil relación con su madre, consolidando en el público estadounidense la imagen de diva temperamental.

El 2 de enero de 1958, en una representación de Norma en la Ópera de Roma en honor del presidente italiano Giovanni Gronchi, Callas salió a escena a pesar de estar enferma y con la voz en malas condiciones, después de que el teatro le asegurara que "nadie puede sustituir a la Callas". Abandonó el escenario al final del primer acto, desatando un escándalo. La prensa la trató con dureza, pero la primera dama italiana la exculpó públicamente.

Poco después, el 27 de marzo de 1958, Callas ofreció en Lisboa una de las representaciones más aclamadas de La traviata, junto al joven tenor canario Alfredo Kraus y bajo la dirección de Franco Ghione. A pesar de la precaria calidad sonora de la grabación, esa función es considerada por muchos críticos como la mejor versión discográfica de la ópera.

El año 1958 se cerró con un recital en la Ópera Garnier de París el 19 de diciembre, transmitido a más de una docena de países, que inició la relación entrañable de Callas con la ciudad donde residiría hasta su muerte.

3.5 Relación con Onassis y declive vocal[editar]

El 3 de noviembre de 1959, Callas abandonó a su esposo Meneghini por el magnate naviero griego Aristóteles Onassis, con quien había iniciado una relación amorosa. La prensa de la época cubrió exhaustivamente el idilio, convertido en una "tragedia griega" mediática.

Durante su relación con Onassis, Callas redujo drásticamente su actividad operística. En 1961, interpretando Medea en Epidauro y en La Scala, su voz evidenciaba ya signos de fatiga. El 11 de septiembre de ese año, durante un dúo con Jon Vickers, el público comenzó a pifiar. Callas ignoró el alboroto hasta que llegó la escena en que denuncia a Jasón con la palabra "Crudel!". Tras el primer "Crudel!", se detuvo, miró al público y lanzó un segundo "Crudel!" dirigido a la galería; la audiencia dejó de silbar y estalló en una ovación al final.

El 20 de octubre de 1968, Onassis abandonó abruptamente a Callas para casarse con Jacqueline Kennedy, viuda del presidente estadounidense John F. Kennedy. El golpe fue devastador para Callas, que nunca superó la humillación, pese a que Onassis intentó retomar la relación en años posteriores.

En 1964, Callas grabó Carmen de Bizet en estudio, un papel que nunca cantó en escena. El 5 de julio de 1965, ofreció su última representación operística: Tosca en la Royal Opera House de Covent Garden, junto al barítono Tito Gobbi, en una producción diseñada para ella por Franco Zeffirelli. Tenía cuarenta y un años.

3.6 Últimos años y muerte[editar]

En 1966, Callas renunció a la ciudadanía estadounidense para adoptar la nacionalidad griega,[13] una decisión que, según la legislación italiana, anulaba técnicamente su matrimonio con Meneghini. Conservaba la esperanza de que Onassis le propusiera matrimonio, pero el magnate dilató la relación sin llegar a concretarlo.

En 1969, Callas protagonizó la película Medea, dirigida por Pier Paolo Pasolini, en un papel hablado en el que no canta. El rodaje fue físicamente agotador; llegó a desmayarse tras correr bajo el intenso sol. El filme tuvo una recepción fría en su estreno, pero con el tiempo fue revalorizado como una de las mejores obras de Pasolini.

En 1971 y 1972, Callas intentó dedicarse a la dirección escénica con una puesta de Las vísperas sicilianas que no alcanzó éxito, y luego impartió una serie de clases magistrales en la Juilliard School de Nueva York, que inspiraron el drama teatral Master Class de Terrence McNally. Se instaló definitivamente en París, en un apartamento de la Avenue Georges Mandel, en una creciente soledad.

Entre 1973 y 1974, Callas realizó una gira mundial de conciertos con el tenor Giuseppe Di Stefano, acompañados al piano por el anciano Ivor Newton. La gira fue un fracaso artístico —la voz de Callas era ya un vestigio de su esplendor— pero un éxito nostálgico de público. El último concierto tuvo lugar el 11 de noviembre de 1974 en Sapporo, Japón, y marcó la última vez que Callas cantó en público.

Maria Callas falleció en su apartamento de París el 16 de septiembre de 1977, a los 53 años. La versión oficial señaló una «crisis cardíaca», pero nunca se descartó por completo una sobredosis de tranquilizantes.[14] Su funeral se celebró el 20 de septiembre y su cuerpo fue incinerado en el cementerio de Père Lachaise. La urna funeraria fue robada y recuperada días después. El 3 de junio de 1979, cumpliendo uno de sus últimos deseos, sus cenizas fueron esparcidas en el mar Egeo.[15]

4. Estilo y características vocales[editar]

La voz de Maria Callas fue, y sigue siendo, objeto de controversia. Poseía un registro amplísimo —alrededor de tres octavas— que le permitía abordar roles de soprano ligera, soprano dramática e incluso de mezzosoprano, como Carmen, Dalila, Eboli o Santuzza. Su timbre, alejado de los cánones convencionales de belleza vocal, era penetrante, metálico y con un squillo característico.

El musicólogo Kurt Pahlen describió su canto como "una herida abierta, que sangra entregando sus fuerzas vitales, como si ella fuese la memoria del dolor del mundo".[16] Esa capacidad para habitar dramáticamente cada personaje fue quizá su mayor aportación: Callas restauró la dimensión teatral y expresiva de la ópera, en contra de una tradición que privilegiaba la belleza sonora por encima del sentido dramático.

Técnicamente, se la ha clasificado como soprano sfogato, heredera de figuras como María Malibrán y Giuditta Pasta, musas de Vincenzo Bellini. Su facilidad para las notas sobreagudas —hasta el Mi6— y para los graves reforzados en voz de pecho le permitía transitar con agilidad entre registros. Sin embargo, la rápida pérdida de peso de 1953–1954, los constantes cambios de repertorio y los problemas personales son citados a menudo como causas del deterioro vocal que se hizo evidente a finales de la década de 1950.

Varias colegas aportaron interpretaciones distintas sobre el declive. Giulietta Simionato, amiga cercana de Callas, creía que los pesados papeles wagnerianos de los primeros años debilitaron su diafragma y dificultaron el control del registro agudo. La soprano Joan Sutherland, que escuchó a Callas en su apogeo, opinó que tras la pérdida de peso el cuerpo parecía "demasiado frágil" para sostener el gran sonido anterior: "No creo que nadie que oyera a Callas después de 1955 oyera realmente la voz de Callas".[17] En cambio, Tito Gobbi sostenía que la voz no había sufrido daño alguno, sino que Callas había perdido la confianza bajo una presión insostenible.

A pesar de las reservas, sus grabaciones de estudio y las funciones en vivo de Norma, La traviata, Tosca, Lucia di Lammermoor, Medea, La sonnambula o Anna Bolena son consideradas versiones de referencia por amplios sectores de la crítica y del público.

5. Repertorio y grabaciones[editar]

5.1 Repertorio[editar]

Callas cantó, según las fuentes, un total de 47 personajes a lo largo de su carrera, incluyendo su único papel en una ópera contemporánea —Smaragda, en O protomastoras de Manolis Kalomiris, en 1943—.

Sus papeles más celebrados fueron Norma, Medea, Violetta en La traviata, Lucia di Lammermoor, Tosca, Elvira en I puritani, Lady Macbeth, La Gioconda, Il trovatore, La sonnambula, Anna Bolena, Ifigenia, Turandot y Madama Butterfly, entre otros.

Entre los compositores más frecuentados se encuentran Vincenzo Bellini (Norma, I puritani, La sonnambula, Il pirata), Gaetano Donizetti (Lucia di Lammermoor, Anna Bolena, Poliuto), Giuseppe Verdi (Nabucco, Macbeth, Rigoletto, Il trovatore, La traviata, I vespri siciliani, La forza del destino, Aida, Don Carlo, Un ballo in maschera), Giacomo Puccini (Tosca, Turandot, Madama Butterfly, Suor Angelica) y Luigi Cherubini (Medea). En sus primeros años abordó también a Richard Wagner (Tristán e Isolda, Parsifal, La Valquiria) y a Beethoven (Fidelio).

5.2 Las óperas más representadas[editar]

Según los registros disponibles, las quince óperas que más interpretó en escena fueron las siguientes:[18]

[ Desplegar / Plegar ]
  1. Norma — 89 funciones (1948–1965)
  2. La traviata — 63 funciones (1951–1958)
  3. Tosca — 51 funciones (1942–1965)
  4. Lucia di Lammermoor — 46 funciones (1952–1959)
  5. Aida — 33 funciones (1948–1953)
  6. Medea — 31 funciones (1953–1962)
  7. Turandot — 24 funciones (1948–1949)
  8. La sonnambula — 22 funciones (1955–1957)
  9. Il trovatore — 20 funciones (1950–1956)
  10. I puritani — 16 funciones (1949–1955)
  11. La Gioconda — 13 funciones (1947–1953)
  12. Cavalleria rusticana — 13 funciones (1939–1944)
  13. Anna Bolena — 12 funciones (1957–1958)
  14. Tristán e Isolda — 12 funciones (1947–1950)
  15. I vespri siciliani — 11 funciones (1951–1952)

Los restantes treinta y dos personajes fueron interpretados en menos de diez funciones cada uno.

5.3 Discografía esencial[editar]

La carrera discográfica comercial de Callas comenzó en noviembre de 1949 con un disco para el sello Cetra y se extendió hasta las últimas grabaciones con EMI en marzo de 1969. Entre sus registros de estudio más valorados se encuentran los siguientes:

[ Desplegar / Plegar ]
  • Puccini, Tosca — con Giuseppe Di Stefano y Tito Gobbi, dir. Victor de Sabata (EMI, 1953)
  • Verdi, La traviata — dir. Franco Ghione (Lisboa, 1958)
  • Bellini, Norma — con Mario del Monaco y Giulietta Simionato, dir. Antonino Votto (La Scala, 1955)
  • Bellini, I puritani — dir. Tullio Serafin (EMI, 1953)
  • Donizetti, Lucia di Lammermoor — dir. Tullio Serafin (EMI, 1953)
  • Cherubini, Medea — dir. Tullio Serafin (EMI, 1957)
  • Puccini, Turandot — dir. Tullio Serafin (EMI, 1957)
  • Verdi, Il trovatore — dir. Herbert von Karajan (EMI, 1956)
  • Bellini, La sonnambula — dir. Antonino Votto (EMI, 1957)
  • Donizetti, Anna Bolena — dir. Gianandrea Gavazzeni (La Scala, 1957)
  • Bizet, Carmen — dir. Georges Prêtre (EMI, 1964)

Además, se conservan numerosas grabaciones en vivo, muchas de ellas de calidad sonora precaria pero con valor documental excepcional, como la Aida del Palacio de Bellas Artes de 1951 o la Norma del Covent Garden de 1952 con Joan Sutherland en un papel secundario.

6. Palmarés y legado[editar]

6.1 Reconocimientos[editar]

Callas recibió en vida pocos premios formales en comparación con su estatura artística. Póstumamente fue distinguida con el Premio Grammy a la carrera artística, uno de los reconocimientos más importantes de la industria discográfica.[19] Su nombre figura además en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Más allá de los galardones, el legado de Callas se mide en el impacto transformador de su arte. Leonard Bernstein la llamó "la Biblia de la ópera". La revista Opera News escribió en 2006, casi treinta años después de su muerte: "Sigue siendo la definición de la diva como artista, y una de las vocalistas de música clásica más vendidas de todos los tiempos".

6.2 Rescate del bel canto[editar]

El mayor legado de Callas fue la revalorización del repertorio belcantista, que a mediados del siglo XX estaba relegado por considerarse anticuado y puramente ornamental. Junto con directores como Tullio Serafin, Francesco Molinari-Pradelli o Vittorio Gui, y escenógrafos como Luchino Visconti, Callas devolvió a los escenarios óperas que llevaban décadas fuera del repertorio habitual: Anna Bolena, Il pirata, Armida, La vestale, Poliuto o Medea.

Su influencia fue reconocida por colegas de la talla de Montserrat Caballé, quien afirmó: "Ella abrió una nueva puerta para nosotros, para todos los cantantes del mundo, una puerta que había estado cerrada. Detrás de ella dormía no solo gran música, sino una gran idea de interpretación. Que me comparen con Callas es algo que nunca me atreví a soñar. No es justo. Yo soy mucho más pequeña que Callas".[20]

6.3 Ícono LGBT[editar]

Callas es considerada un ícono de la comunidad LGBT, especialmente entre los hombres gay. El culto a su figura se vincula a la combinación de glamur, sufrimiento, talento y desafío a las normas que encarnó tanto en su vida como en su arte.

La obra La Traviata de Lisboa de Terrence McNally (1986) tiene como protagonistas a cuatro hombres homosexuales unidos por la devoción a Callas. El aria La mamma morta, de la ópera Andrea Chénier de Umberto Giordano, fue utilizada en la película Philadelphia (1993) para expresar la relación del personaje de Tom Hanks con el sida y la muerte, y consolidó su estatus como ícono gay.

El crítico cultural Wayne Koestenbaum, en su ensayo The Queen's Throat (1994), argumentó que los hombres gay se sienten atraídos por la ópera como espacio de expresión emocional y que Callas, con su vida y su arte, encarna la extravagancia y el sufrimiento que desafían las convenciones de la masculinidad heterosexual. La crítica feminista Catherine Clément, en cambio, cuestionó esa devoción, sugiriendo que algunos hombres se aprovechan de la figura de Callas para alimentar fantasías reprimidas; Koestenbaum defendió el culto como parte legítima de la identidad sexual y cultural gay.

El director Gus Van Sant utilizó la grabación de Callas de Tosca como banda sonora de gran parte de su película Milk (2008), sobre el activista por los derechos civiles de los homosexuales Harvey Milk.

7. Vida pública y legado[editar]

7.1 Relación con la prensa y escándalos[editar]

La vida privada de Callas alimentó durante décadas a la prensa rosa y a la prensa musical. Su temperamento, sus cancelaciones, su supuesta rivalidad con Renata Tebaldi y su relación con Onassis generaron un flujo constante de titulares.

El episodio de la Ópera de Roma de 1958, cuando abandonó el escenario enferma ante el presidente italiano, se convirtió en uno de los escándalos más recordados. La cancelación de su contrato en la Metropolitan Opera por diferencias con el entonces director Rudolf Bing generó otro cisma mediático; Bing y Callas se reconciliaron años más tarde, y ella regresó al Met en 1965 para dos funciones de Tosca.

La supuesta rivalidad con Renata Tebaldi fue más una construcción de la prensa que una enemistad real. Ambas sopranos se admiraron mutuamente; Callas llegó a decir que admiraba "el tono de Tebaldi, es hermoso, y también algunas frases hermosas. A veces desearía tener su voz". Tebaldi, por su parte, declaró tras la muerte de Callas que la rivalidad "la construyeron realmente los periódicos y los fanáticos", y que la publicidad "fue muy buena para ambas". El episodio de las declaraciones sobre "champán y coñac" atribuidas a Callas es, según testigos, una distorsión: Callas solo habría dicho "champán y coñac", y fue un tercero quien añadió "no, con Coca-Cola".[21]

7.2 La relación con Onassis[editar]

El romance con Aristóteles Onassis definió la última etapa de la vida de Callas. Convirtió a la soprano en personaje habitual de la prensa del corazón y, según numerosos biógrafos, aceleró su retiro y su deterioro emocional. Onassis la abandonó el 20 de octubre de 1968 para casarse con Jacqueline Kennedy. Tras la muerte del hijo de Onassis, Alexander, en un accidente en enero de 1973, el magnate intentó retomar la relación, pero Callas lo rechazó.

Ella vivió sus últimos años en París, en el apartamento de la Avenue Georges Mandel, con una soledad creciente. La sección de la calle donde se ubica su residencia lleva hoy el nombre de Allée Maria Callas.

7.3 Legado y representaciones póstumas[editar]

La figura de Callas ha sido recreada en numerosas obras. La soprano fue interpretada por la actriz Fanny Ardant en la película biográfica Callas Forever (2002), dirigida por su amigo Franco Zeffirelli. El dramaturgo Terrence McNally escribió dos obras inspiradas en ella: The Lisbon Traviata y Master Class, esta última centrada en las clases magistrales de la Juilliard School.

En el siglo XXI, la tecnología de hologramas ha permitido realizar giras póstumas en las que una representación digital de Callas interpreta algunas de sus arias, un fenómeno que ha suscitado tanto interés como debate sobre los límites de la recreación digital de artistas fallecidos.[22]

8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Callas tuvo una relación significativa con el mundo hispano, tanto en escenarios como en el ámbito discográfico y cultural.

8.1 Actuaciones en América Latina[editar]

El debut americano de Callas fuera de Estados Unidos se produjo en el Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina, el 20 de mayo de 1949, durante el receso estival europeo. Cantó Aida, Turandot y Norma bajo la dirección de Tullio Serafin, acompañada por Mario del Monaco, Fedora Barbieri y Nicola Rossi-Lemeni. Fueron sus únicas actuaciones en el célebre teatro porteño.

El 23 de mayo de 1950 debutó en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México con Norma. En ese mismo escenario ofreció las funciones de Rigoletto, La traviata, La bohème y Lucia di Lammermoor junto a Giuseppe Di Stefano, y realizó el célebre "agudo de México" en Aida.[10:1] Fue en México donde formó una de las parejas artísticas más recordadas de la historia de la ópera con Di Stefano.

8.2 Actuaciones en España[editar]

Callas actuó en España en contadas ocasiones. El 5 de mayo de 1959 ofreció un único recital en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, un acontecimiento que despertó una enorme expectación en la ciudad, donde existía un fuerte núcleo de partidarios de Renata Tebaldi. La primera parte fue decepcionante, y se escucharon gritos de "¡Viva la Tebaldi!" durante el aria Vissi d'arte de Tosca; sin embargo, en la segunda parte, con páginas de Il pirata, se impuso al público y terminó cubierta de flores.[23]

El 17 de septiembre de 1959 cantó en el teatro Coliseo Albia de Bilbao, con la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceo, en un concierto que no obtuvo el éxito esperado.

8.3 Colaboraciones y vínculos[editar]

Callas compartió escenario con el tenor canario Alfredo Kraus en la histórica Traviata de Lisboa de 1958, una de las funciones más aclamadas de su carrera. Kraus tenía entonces treinta y dos años y se encontraba en los inicios de su trayectoria internacional.

La soprano catalana Montserrat Caballé reconoció en repetidas ocasiones la influencia decisiva de Callas en su propia carrera y en la reapertura del repertorio belcantista.

9. Bibliografía selecta[editar]

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  • Callas, Evangelia. My Daughter Maria Callas. Fleet, Nueva York, 1960.
  • Galatópulos, Stelios. Callas la Divina. Art that Conceals Art-Cunningham, Londres, 1963.
  • Ardoin, John. Callas, the Art and the Life. The Great Years. 1974.
  • Ardoin, John. The Callas Legacy. 1977.
  • Stasinópulos, Arianna. Maria — Beyond the Callas Legend. 1980.
  • Meneghini, Giovanni Battista. Maria Callas — Mia moglie. 1981.
  • Callas, Jackie. Sisters: A Revealing Portrait of the World's Most Famous Diva. St. Martin's Press, 1990.
  • Scott, Michael. Maria Meneghini Callas. Northeastern University Press, 1992.
  • Kesting, Jürgen. Maria Callas. Northeastern University Press, 1993.
  • Galatópulos, Stelios. Maria Callas, Sacred Monster. Simon and Schuster, 1998.
  • Edwards, Anne. Maria Callas, An Intimate Biography. St. Martin's Press, 2001.
  • Petsalis-Diomidis, Nicholas. La Callas inconnue. 2001.

10. Obras basadas en Maria Callas[editar]

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  • McNally, Terrence. The Lisbon Traviata (obra de teatro, 1986).
  • McNally, Terrence. Master Class (obra de teatro, 1995).
  • Bond, Alma. Autobiography of Maria Callas (novela, 1998).
  • All About Callas — The Musical (libro y letras de Eduardo H. Román, música de Gabriel Mores).
  • Víllora, Pedro. Maria Callas, sfogato (obra de teatro).
  • Callas Forever (película, 2002, dirigida por Franco Zeffirelli).

  1. El biógrafo Nicholas Petsalis-Diomidis sitúa el nacimiento el 2 de diciembre de 1923 en el Flower Fifth Avenue Hospital de Manhattan. La partida de nacimiento neoyorquina registra el nombre como "Sophie Cecilia Kalos", aunque la cantante fue bautizada como Maria Anna Cecilia Sophia Kalogeropoulos. ↩︎ ↩︎

  2. George Kalogerópulos acortó el apellido familiar primero a "Kalos" y luego a "Callas" para facilitar su negocio en Nueva York. Al regresar a Grecia, la familia retomó la forma original griega. ↩︎

  3. Maria Trivella recordó: "El tono de la voz era cálido, lírico, intenso; se arremolinaba y estallaba como una llama y llenaba el aire de reverberaciones melodiosas como un carillón. Era, sin duda, un fenómeno asombroso, o más bien un gran talento que necesitaba control, formación técnica y disciplina estricta". ↩︎

  4. Elvira de Hidalgo describió la audición de Callas como "cascadas de sonido tempestuosas y extravagantes, aún no controladas, pero llenas de drama y emoción". ↩︎

  5. La animadversión de las sopranos ya establecidas en la Ópera Nacional de Grecia se documenta en varios testimonios. La soprano Maria Alkeou recordó que Nafsika Galanou y Anna Remmoundou "se paraban entre bastidores mientras Callas cantaba y hacían comentarios sobre ella, murmuraban, reían y la señalaban con el dedo". ↩︎

  6. El crítico alemán Friedrich Herzog escribió: "Cuando la Leonore de Maria Kaloyeropoulou dejó volar su soprano radiante en el júbilo sin trabas del dúo, se elevó a las alturas más sublimes". ↩︎

  7. Edward Johnson escribió en su informe: "Voz excepcional: debería ser escuchada muy pronto en escena". La oferta de Madama Butterfly y Fidelio, cantadas en inglés, fue rechazada por Callas; según el propio Johnson, "no le gustó por el contrato, no por los papeles. Y tenía razón al rechazarlo: era francamente un contrato de principiante". ↩︎

  8. Nicola Rossi-Lemeni recomendó a Callas: "Era asombrosa: tan fuerte física y espiritualmente, tan segura de su futuro. Sabía que en un gran teatro al aire libre como el de Verona, esa muchacha, con su coraje y su enorme voz, causaría un impacto tremendo". ↩︎

  9. La sustitución de Margherita Carosio en I puritani en el Teatro La Fenice de Venecia en enero de 1949 es uno de los episodios más citados de la carrera de Callas. Un crítico escéptico llegó a ironizar: "Oímos que Serafin ha aceptado dirigir I puritani con una soprano dramática... ¿Cuándo podremos esperar una nueva edición de La traviata con la Violetta del barítono Gino Bechi?". ↩︎

  10. El llamado "agudo de México" fue un Mi bemol interpolado por Callas al final del segundo acto de Aida en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, junto al tenor Mario del Monaco. La función quedó documentada en grabaciones no comerciales. ↩︎ ↩︎

  11. Las cifras sobre la pérdida de peso varían según las fuentes. El biógrafo Nicholas Petsalis-Diomidis habla de unos 30 kilogramos entre 1953 y 1954, mientras que otras fuentes citan hasta 36 kilogramos. La propia administración del legado de Callas estima 30 kilogramos. ↩︎

  12. El crítico John von Rhein escribió en Opera News: "Con la Norma de Callas nació la Lyric Opera of Chicago". ↩︎

  13. La renuncia a la ciudadanía estadounidense se formalizó en 1966, cuando Callas adoptó la nacionalidad griega. La prensa de la época informó que la decisión buscaba, entre otros fines, anular su matrimonio con Meneghini. ↩︎

  14. La causa oficial de la muerte de Callas fue una crisis cardíaca, pero varias fuentes biográficas no descartan una sobredosis intencional de barbitúricos o tranquilizantes. El director Franco Zeffirelli llegó a afirmar, sin pruebas concluyentes, que pudo ser envenenada, una hipótesis que no ha sido verificada. ↩︎

  15. La urna con las cenizas de Callas fue robada del cementerio de Père Lachaise y recuperada días después. El 3 de junio de 1979, sus cenizas fueron esparcidas en el mar Egeo, cumpliendo un deseo expresado en vida. ↩︎

  16. La cita del musicólogo Kurt Pahlen procede de un homenaje publicado en la revista Opus Musica con motivo del trigésimo aniversario de la muerte de Callas. ↩︎

  17. Joan Sutherland, en una entrevista con la BBC, recordó: "Fue una conmoción, una conmoción maravillosa. Te daba escalofríos de arriba abajo. Era un sonido más grande en aquellas funciones tempranas, antes de que perdiera peso. Creo que intentó recrear la 'gordura' del sonido que tenía cuando estaba gorda. Pero cuando perdió el peso, no pudo sostener el gran sonido que había producido, y el cuerpo parecía demasiado frágil para sostener ese sonido". ↩︎

  18. Los registros de representaciones se basan en el trabajo documental de Frank Hamilton, citado por la Wikipedia en español. Las cifras exactas pueden variar ligeramente según la fuente consultada. ↩︎

  19. El Premio Grammy a la carrera artística (Grammy Lifetime Achievement Award) se otorga a artistas que han hecho contribuciones sobresalientes a la grabación. Callas lo recibió de manera póstuma. ↩︎

  20. Montserrat Caballé pronunció estas palabras en varias entrevistas. La cita completa subraya la deuda de las sopranos posteriores con Callas: "Ella abrió una nueva puerta para nosotros... Que me comparen con Callas es algo que nunca me atreví a soñar. No es justo. Yo soy mucho más pequeña que Callas". ↩︎

  21. El episodio de la comparación entre Callas y Tebaldi con "champán y coñac" fue ampliamente reproducido, pero los testigos de la entrevista a Time afirmaron que Callas solo dijo "champán y coñac", y que fue un tercero quien añadió la broma "no, con Coca-Cola". ↩︎

  22. Las giras con hologramas de Maria Callas comenzaron en la segunda década del siglo XXI, con representaciones en las que una imagen digital de la soprano interpreta arias pregrabadas. La tecnología ha generado debate sobre la ética de recrear a artistas fallecidos sin su consentimiento explícito. ↩︎

  23. El recital de Callas en el Liceo de Barcelona el 5 de mayo de 1959 es recordado por la hostilidad parcial del público en la primera parte y la reconciliación en la segunda. La prensa local documentó el episodio de los gritos a favor de Tebaldi. ↩︎