María Cristina de Habsburgo-Lorena
| María Cristina de Habsburgo-Lorena | |
|---|---|
| Nombre completo | María Cristina Desirée Enriqueta Felicitas Rainiera[sin verificar] |
| Tratamiento | Su Majestad |
| Títulos | Archiduquesa de Austria; princesa de Hungría, Bohemia, Eslavonia, Croacia y Dalmacia; reina consorte de España; reina regente de España; reina madre |
| Reina consorte de España | 29 de noviembre de 1879 – 25 de noviembre de 1885 |
| Predecesora | María de las Mercedes de Orleans |
| Sucesora | Victoria Eugenia de Battenberg |
| Regente de España | 25 de noviembre de 1885 – 17 de mayo de 1902 |
| Predecesor | Alfonso XII, rey de España |
| Sucesor | Alfonso XIII, rey de España |
| Nacimiento | 21 de julio de 1858 Castillo Židlochovice, Groß Seelowitz, Moravia, Imperio austriaco |
| Fallecimiento | 6 de febrero de 1929 (70 años) Palacio Real de Madrid, España |
| Sepultura | Cripta Real del Monasterio de El Escorial |
| Cónyuge | Alfonso XII de España (matrimonio 1879; fallecido 1885) |
| Descendencia | María de las Mercedes, princesa de Asturias; infanta María Teresa; Alfonso XIII, rey de España |
| Casa real | Habsburgo-Lorena |
| Padre | Carlos Fernando, archiduque de Austria-Teschen |
| Madre | Isabel Francisca, archiduquesa de Austria |
| Residencia | Palacio Real de Madrid |
1. Resumen[editar]
María Cristina de Habsburgo-Lorena, también llamada María Cristina de Austria, nació el 21 de julio de 1858 en Groß Seelowitz, Moravia —actual Židlochovice, en la actual República Checa— y falleció el 6 de febrero de 1929 en Madrid. Fue la segunda esposa del rey Alfonso XII de España y madre de Alfonso XIII. Tras la muerte de su esposo, ejerció la regencia del Reino de España entre 1885 y 1902, durante la minoría de edad de su hijo.
Por vía materna guardaba parentesco con las familias reales española y austriaca: era tataranieta de Carlos III de España, igual que su marido, y bisnieta de Leopoldo II del Sacro Imperio Romano Germánico. Su regencia coincidió con la guerra hispano-estadounidense de 1898, en la que España perdió las últimas posesiones de su imperio en América y Asia.
María Cristina pertenecía a la rama Teschen de la casa de Habsburgo-Lorena. En el ámbito español, su figura quedó asociada a una etapa de alternancia política pactada entre conservadores y liberales y a un esfuerzo de consolidación de la monarquía restaurada tras la crisis del reinado de Isabel II.
2. Primeros años y formación[editar]
María Cristina fue hija del archiduque Carlos Fernando de Austria-Teschen y de la archiduquesa Isabel Francisca de Austria. Era prima segunda de los emperadores de Austria y de México: Francisco José I y Maximiliano I. Pertenecía a la rama Teschen de la casa de Habsburgo-Lorena.
Fue bautizada el 3 de agosto de 1858 por el obispo de Brünn —actual Brno— en la capilla del palacio de Seelowitz. Fueron sus padrinos los archiduques Raniero y María Carolina de Austria. En el ámbito familiar era llamada Christa.
Durante su infancia se la consideró estudiosa y discreta; según algunas fuentes, esa imagen contrastaría con la supuesta falta de luces que más tarde le atribuyeron sus detractores en España. A los dieciocho años, el emperador Francisco José I la nombró abadesa de la Institución de Damas Nobles del Castillo de Praga,[1] cargo que no implicaba vida religiosa, sino una posición honorífica dentro de la corte austriaca.
3. Matrimonio y reinado de Alfonso XII[editar]
María Cristina se casó con el rey Alfonso XII de España el 29 de noviembre de 1879 en la basílica de Nuestra Señora de Atocha, en Madrid. El matrimonio la convirtió en la segunda esposa del monarca, que había enviudado de María de las Mercedes de Orleans. La unión respondió a razones de Estado y se celebró pocos meses después del fallecimiento de la primera esposa del rey.
Aunque María Cristina no congenió plenamente con el carácter extrovertido de Alfonso XII debido a su talante tímido y tranquilo, la relación de la pareja real fue normalizándose con los años. Durante los primeros años en la corte, la reina soportó las continuas infidelidades del monarca. Una de las relaciones más conocidas de Alfonso XII fue la que mantuvo con la cantante de ópera española Elena Sanz, con quien tuvo dos hijos. María Cristina logró, según las crónicas de la época, que Elena Sanz se exiliara en París.[2] Con el tiempo, la pareja real vivió momentos de mayor acercamiento, especialmente en los últimos años de convivencia.
María Cristina se mantuvo alejada de la política durante el reinado de Alfonso XII. Su papel en la corte fue discreto y, según los testimonios disponibles, soportó con mucho autocontrol las tensiones matrimoniales. Solo en contadas ocasiones se recogen escenas de la reina recriminando la conducta de su esposo.
4. Regencia (1885-1902)[editar]
4.1. Inicio de la regencia[editar]
El 25 de noviembre de 1885 falleció Alfonso XII, dejando a España en una situación de incertidumbre sobre el futuro de la monarquía restaurada apenas una década antes. En ese momento, María Cristina se encontraba embarazada de tres meses. Para el jefe de gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, era preferible esperar el nacimiento del hijo póstumo antes de proclamar reina a la princesa María de las Mercedes, hija mayor del matrimonio. Finalmente, el 17 de mayo de 1902, Alfonso XIII alcanzó la mayoría de edad y fue proclamado rey de España.
María Cristina asumió la regencia con poca experiencia política. Se dejó aconsejar por las dos figuras más influyentes del sistema de la Restauración: Antonio Cánovas del Castillo, líder conservador, y Práxedes Mateo Sagasta, líder liberal. Con el objetivo de evitar los errores que habían llevado a la crisis del reinado de Isabel II, se alcanzó el Pacto de El Pardo, mediante el cual se instituyó el sistema de turnos pacíficos en el ejercicio del poder entre liberales y conservadores. Ese pacto consolidó la Restauración borbónica hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
4.2. Política interior y papel institucional[editar]
El principal apoyo de María Cristina durante la regencia fue la Iglesia católica y el ejército. La reina regente era consciente de los problemas que habían afectado al reinado de Isabel II y procuró mantenerse dentro del papel moderador que le otorgaba la Constitución española de 1876. Su piedad contribuyó a reanudar las relaciones entre la Santa Sede y el gobierno español y a restar fuerza al carlismo. Por esta actitud, sus enemigos políticos le pusieron el mote de «Doña Virtudes».[3]
El papel de María Cristina en el sistema político fue fundamentalmente representativo. No participó en los enfrentamientos entre los partidos dinásticos y respetó el turno a la hora de llamar a los candidatos a formar gobierno. Aunque se sintió más cercana a Sagasta, no puso dificultades al mantenimiento de largos períodos de gobierno del Partido Liberal. Durante la regencia se promulgaron, entre otras, la Ley de Sufragio Universal y la Ley de Asociaciones.
María Cristina afianzó la figura de la Corona con diversos actos que la acercaban al pueblo. Se trasladó a las Cortes para la apertura de las legislaturas y realizó numerosos viajes por el país. Esa actividad contribuyó a sentar las bases del ideal de monarca que, según algunos historiadores, perdura en la España contemporánea.[4]
4.3. Crisis de fin de siglo[editar]
Durante los últimos años de la regencia se agravaron el problema marroquí y la conflictividad social. De esa época datan también los inicios del catalanismo político. La pérdida de las dos últimas colonias hispanoamericanas —Cuba y Puerto Rico— y de las islas Filipinas en 1898, junto con el comienzo de la descomposición de los dos partidos del turno tras las muertes de Cánovas y Sagasta, sumieron al país en una grave crisis que evidenció la inoperancia del régimen de la Restauración a la altura del cambio de siglo.
María Cristina no intervino directamente en la conducción de la guerra hispano-estadounidense, pero su regencia quedó marcada por aquella derrota. La firma del Tratado de París en diciembre de 1898 supuso la renuncia de España a su soberanía sobre Cuba y la cesión de Puerto Rico, Filipinas y Guam a Estados Unidos. La crisis posterior alimentó el debate regeneracionista que dominó la vida política española de comienzos del siglo XX.
5. Reinado de Alfonso XIII y últimos años[editar]
El deseo más ferviente de María Cristina era traspasar la Corona a su hijo. Lo vio cumplido en 1902, cuando Alfonso XIII alcanzó la mayoría de edad y fue proclamado rey de España. Desde entonces, se consagró a las obras de caridad y a la vida familiar. A partir de 1906, tras el matrimonio de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, utilizó el título de «Reina Madre».
La reina madre mantuvo una relación estrecha con San Sebastián. En 1887 había inaugurado el Casino de San Sebastián, actual sede del ayuntamiento donostiarra. Al año siguiente, en 1888, ordenó la construcción del Palacio de Miramar en la misma ciudad. Le gustó tanto el lugar que no dudó en visitarlo todos los veranos. En su memoria se dio nombre a un puente —el Puente de María Cristina— y al Hotel María Cristina, principal hotel de la ciudad, que además la nombró alcaldesa honoraria en 1926.
El 5 de febrero de 1929 asistió por última vez al Teatro de la Zarzuela junto a la reina Victoria Eugenia y sus hijas. La familia real cenó como de costumbre en el Palacio Real de Madrid. Durante la cena, María Cristina se mostró contenta y nada hacía presumir anormalidad alguna en su salud. Tras la cena, la familia pasó al salón donde se celebraba una sesión de cine que terminó a las doce y media de la noche. Al retirarse a sus habitaciones y acostarse, la reina madre sintió un fuerte dolor en el pecho que casi le impedía respirar. Su doncella le preguntó si deseaba avisar a Alfonso XIII, y María Cristina respondió que no. Poco después sufrió otro fortísimo dolor, perdió el sentido y se desplomó. Falleció ese mismo 6 de febrero de 1929.
Su funeral tuvo lugar el 8 de febrero en Madrid, ante una multitud que se arremolinó en torno al Palacio Real. El día anterior, más de 30.000 personas habían visitado la capilla ardiente.[5] Fue enterrada en el Monasterio de El Escorial.
6. Descendencia[editar]
María Cristina tuvo tres hijos con Alfonso XII:
- María de las Mercedes (1880-1904), infanta de España y princesa de Asturias.
- María Teresa (1882-1912), infanta de España.
- Alfonso XIII (1886-1941), rey de España.
El nacimiento de Alfonso XIII, menos de seis meses después de la muerte de su padre, fue decisivo para asegurar la continuidad dinástica. Durante los meses previos al parto, la regencia se mantuvo a la espera de que se confirmara el sexo del bebé, ya que de haber sido niña la sucesión habría recaído en la infanta María de las Mercedes.
7. Títulos y tratamientos[editar]
A lo largo de su vida, María Cristina ostentó los siguientes tratamientos y títulos:
- 21 de julio de 1858 – 29 de noviembre de 1879: Su Alteza Imperial y Real, la archiduquesa María Cristina de Austria, princesa de Hungría, Bohemia, Eslavonia, Croacia y Dalmacia.
- 29 de noviembre de 1879 – 25 de noviembre de 1885: Su Majestad, la reina de España.
- 25 de noviembre de 1885 – 17 de mayo de 1902: Su Majestad, la reina regente de España.
- 17 de mayo de 1902 – 6 de febrero de 1929: Su Majestad, la reina madre.
En los documentos oficiales austriacos de la época, su nombre se registraba en la forma alemana Maria Christina (Henriette Desideria Felicitas Raineria), con el título honorífico de dama de la Orden de la Cruz Estrellada y gran cruz de honor de la Soberana Orden de Malta.[6]
8. Distinciones honoríficas[editar]
María Cristina recibió, entre otras, las siguientes distinciones:
- Reino de España: Gran Maestre de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa.
- Santa Sede: Rosa de Oro de la Cristiandad, concedida por León XIII en 1886.
- Imperio austrohúngaro: Dama de primera clase de la Orden de la Cruz Estrellada.
- Imperio austrohúngaro: Dama gran cruz de la Orden de Isabel (1898).
- Reino de Portugal: Dama de la Orden de la Reina Santa Isabel.
- Reino de Baviera: Dama de la Orden de Teresa y Dama de la Orden de Santa Isabel.
- Imperio ruso: Dama gran cruz de la Orden de Santa Catalina.
- Orden de Malta: Dama gran cruz de honor y devoción.
- Reino Unido: Dama de la Real Orden de Victoria y Alberto.
9. Legado y homenajes[editar]
El nombre de María Cristina quedó inscrito en la geografía urbana y en la nomenclatura institucional de numerosas ciudades españolas. Entre los homenajes más conocidos se encuentran:
- Buque: Reina Cristina (1890).
- Alcora: embalse de María Cristina.
- Algeciras: Hotel Reina Cristina.
- Barcelona: Avenida de la Reina María Cristina y Plaza de la Reina María Cristina.
- Madrid: Paseo de la Reina Cristina.
- Málaga: Sala María Cristina.
- Melilla: Fuerte de María Cristina.
- San Lorenzo de El Escorial: Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial.
- San Sebastián: Hotel María Cristina y Puente de María Cristina.
- Orden militar: Orden naval de María Cristina.
En muchas otras ciudades españolas existen calles, avenidas y plazas con el nombre de la reina. Además, su figura formó parte de la memoria de la Restauración y de la monarquía alfonsina, aunque su papel como regente terminó quedando relativamente oscurecido por la larga etapa posterior del reinado de Alfonso XIII.
10. Presencia en la ficción[editar]
María Cristina ha sido representada en varias obras audiovisuales españolas:
- En la película ¿Dónde vas, triste de ti?, fue interpretada por Marga López.
- En la serie de televisión Acacias 38, fue interpretada por Ángela del Salto.
- En la serie de televisión Ena, fue interpretada por Elvira Mínguez.
11. Ancestros y parentescos[editar]
María Cristina era miembro de la casa de Habsburgo-Lorena, rama Teschen. Su padre, Carlos Fernando de Austria-Teschen, era hijo del archiduque Carlos de Austria-Teschen, uno de los principales militares austriacos de las guerras napoleónicas. Su madre, Isabel Francisca de Austria, pertenecía a la rama húngara de la familia imperial.
Por vía materna, María Cristina descendía directamente del emperador Leopoldo II del Sacro Imperio Romano Germánico y de la infanta María Luisa de Borbón, hija de Carlos III de España. Ese parentesco la situaba en una posición genealógica doblemente vinculada a la corona española: era tataranieta de Carlos III por la rama materna, al igual que su esposo Alfonso XII, que también descendía de ese monarca. Este doble vínculo reforzaba la legitimidad dinástica del matrimonio y, posteriormente, de la regencia en nombre de Alfonso XIII.
Entre sus antepasados directos figuran, además del emperador Leopoldo II, la emperatriz María Teresa I de Austria y Francisco I del Sacro Imperio Romano Germánico, así como varios príncipes de Nassau-Weilburg y duques de Wurtemberg. Esta red de parentesco la conectaba con las principales casas reales europeas, en particular con la dinastía Habsburgo y con la casa de Borbón.
El cargo de abadesa de la Institución de Damas Nobles del Castillo de Praga era una dignidad reservada a mujeres de la alta aristocracia y de la familia imperial. No suponía profesar votos monásticos. ↩︎
La relación de Alfonso XII con Elena Sanz no era un asunto estrictamente privado: la cantante llegó a ser una figura conocida en los círculos cortesanos y su alejamiento a París fue comentado por la prensa y por los memorialistas de la época. ↩︎
El apodo «Doña Virtudes» tenía una doble lectura: elogiosa para los sectores católicos y conservadores, y burlesca para los sectores liberales y anticlericales que criticaban la cercanía de la regente con la Iglesia. ↩︎
La historiadora Mónica Moreno Seco ha estudiado la construcción de la imagen pública de María Cristina durante la regencia y su contraste con la figura de la regente anterior, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Véase Moreno Seco, M. (2009), “Discreta regente, la austriaca o Doña Virtudes”, Historia y Política, n.º 22, pp. 159-184. ↩︎
La cifra de 30.000 visitantes procede de las crónicas de prensa de la época y debe tomarse como una estimación, no como un recuento oficial. ↩︎
La versión alemana del nombre completo aparece en el Schematismus für das kaiserliche und königliche Heer und für die kaiserliche und königliche Kriegsmarine de 1904, p. 22. ↩︎