Martín Lutero
| Martín Lutero | |
| Nombre de nacimiento | Martin Luder |
| Fecha de nacimiento | 10 de noviembre de 1483 |
| Lugar de nacimiento | Eisleben, Sacro Imperio Romano Germánico |
| Fecha de fallecimiento | 18 de febrero de 1546 |
| Lugar de fallecimiento | Eisleben, Sacro Imperio Romano Germánico |
| Religión | Católico (hasta 1519); protestante (desde 1519) |
| Ocupación | Teólogo, filósofo y traductor |
| Cónyuge | Catalina de Bora (1525-1546) |
| Padres | Hans Luder y Margarethe Luder |
| Obras destacadas | Las noventa y cinco tesis (1517), La libertad cristiana (1520), Catecismo Menor (1529), Catecismo Mayor (1529), Sobre los judíos y sus mentiras (1543) |
1. Resumen[editar]
Martín Lutero (en alemán: Martin Luther; Eisleben, 10 de noviembre de 1483-Eisleben, 18 de febrero de 1546), nacido como Martin Luder, fue un teólogo, filósofo y fraile católico agustino alemán que comenzó e impulsó la Reforma protestante en Alemania y cuyas enseñanzas inspiraron la doctrina teológica y cultural denominada luteranismo. Su figura es decisiva para comprender la historia religiosa, política, lingüística y cultural de Occidente.
Lutero exhortaba a la Iglesia a regresar a las que consideraba enseñanzas originales de la Biblia, lo que produjo una reestructuración de las iglesias cristianas en Europa. La reacción de la Iglesia católica ante la Reforma protestante fue la Contrarreforma. Sus contribuciones a la civilización occidental se extienden más allá del ámbito religioso: su traducción de la Biblia al alemán ayudó a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtió en un modelo en el arte de la traducción. Su matrimonio con Catalina de Bora, celebrado el 13 de junio de 1525, inició un movimiento de apoyo al matrimonio sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas.
Tres años antes de morir, en 1543, escribió varios tratados de antijudaísmo cristiano, siendo el más famoso Sobre los judíos y sus mentiras. En este tratado, Lutero calificó a los judíos como "un pueblo abyecto y despreciable", afirmó que su jactancia de linaje, su circuncisión y su ley eran "pura vanidad", y describió la sinagoga como "una novia impura, una ramera y una mujerzuela impía". Propugnó que las sinagogas y escuelas rabínicas fueran consumidas por el fuego, que sus libros de oración fueran destruidos, que se prohibiera a los rabinos predicar y enseñar, que sus casas fueran arrasadas y sus propiedades y dinero confiscados. Por estos escritos, Lutero es considerado uno de los grandes voceros históricos del antisemitismo cristiano.[1]
Su retórica no solo estaba dirigida contra los judíos, sino también contra los católicos, los anabaptistas (especialmente contra los revolucionarios liderados por Thomas Müntzer) y los cristianos no trinitarios. Lutero murió en 1546 acompañado de sus amigos y dos de sus hijos.
2. Primeros años y formación[editar]
Hijo de Hans y Margarethe Luder, Martín Lutero nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben, ciudad del Sacro Imperio Romano Germánico que en la actualidad lleva el nombre oficial de Lutherstadt Eisleben (ciudad de Lutero-Eisleben). Fue bautizado a la mañana siguiente, día de San Martín de Tours, por lo que le dieron el nombre de ese santo.
En 1484 la familia se trasladó a Mansfeld, donde su padre, Hans Luder, dirigía varias minas de cobre. Habiéndose criado en un medio campesino, Hans Luder ansiaba que su hijo llegara a ser funcionario civil para darle más honores a la familia. Con este fin, envió al joven Martín a varias escuelas en Mansfeld, Magdeburgo y Eisenach. En Eisenach vivió entre los catorce y diecisiete años mientras asistía a una escuela privada.
En 1501, a los 18 años, Lutero ingresó en la Universidad de Erfurt, donde tocaba el laúd y recibió el apodo de "el filósofo". Recibió el grado de bachiller en 1502 y una maestría en 1505, como el segundo de 17 candidatos. Siguiendo los deseos de su padre, se inscribió en la Facultad de Derecho de esa universidad.
Todo cambió durante una tormenta eléctrica el 2 de julio de 1505. Un rayo cayó cerca de él mientras regresaba de una visita a la casa de sus padres. Aterrorizado, gritó: "¡Ayuda Santa Ana! ¡Me haré monje!" Salió con vida y abandonó la carrera de Derecho, vendió sus libros —con excepción de los de Virgilio— y entró en el monasterio agustino de Erfurt el 17 de julio de 1505.[2]
3. Vida monástica y académica[editar]
Lutero pertenecía a la orden de los agustinos. Su actividad monacal consistía en rezar, ayunar, peregrinar y confesarse. Johann von Staupitz, el superior de Lutero, concluyó que el joven necesitaba más trabajo para distraerse de su excesiva reflexión, y le ordenó que comenzara una carrera académica.
En 1507 Lutero fue ordenado sacerdote y en 1508 comenzó a enseñar teología en la Universidad de Wittenberg. Recibió su grado de bachiller en Estudios Bíblicos el 9 de marzo de 1508. El 21 de octubre de 1512 fue recibido en el Senado de la Facultad de Teología, lo que le otorgó el título de Doctor en Biblia. En 1515 fue nombrado vicario de su orden, quedando a su cargo once monasterios.
Durante esta época estudió el griego y el hebreo para profundizar en el significado y los matices de las palabras utilizadas en las Escrituras, conocimientos que luego emplearía para la traducción de la Biblia al alemán.
4. Teología de la gracia[editar]
Las ansias de obtener grados académicos llevaron a Martín Lutero a estudiar las Escrituras en profundidad. Influido por la vocación humanista de ir ad fontes ("a las fuentes"), se sumergió en el estudio de la Biblia y de la Iglesia primitiva. Debido a esto, términos como la penitencia y la probidad tomaron un nuevo significado para Lutero, convencido ahora de que la Iglesia había perdido la visión de varias verdades centrales que el cristianismo enseñaba en las Escrituras, siendo una de las más importantes la doctrina de la justificación solo por la fe.
Lutero empezó a enseñar que la salvación es un regalo exclusivamente de Dios, dado por la gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. Más tarde definió y reintrodujo el principio de la distinción propia entre la Ley de Moisés y los Evangelios que reforzaban su teología de la gracia. Como consecuencia, Lutero creía que su principio de interpretación era un punto inicial esencial en el estudio de las Escrituras. Notó que la falta de claridad al distinguir la Ley Mosaica de los Evangelios era la causa de la incorrecta comprensión del Evangelio de Jesús en la Iglesia de su época, institución a la que responsabilizaba de haber creado y fomentado muchos errores teológicos fundamentales.
Un momento clave en este desarrollo fue la lectura de la Carta a los Romanos 1:16-17: "Porque no me avergüenzo del mensaje del evangelio porque es poder de Dios para que todos los que creen alcancen la salvación [...] El justo por la fe vivirá". Para Lutero, este pasaje clarificaba que la salvación se recibe por fe y no por obras humanas.
5. La controversia por las indulgencias[editar]
Además de sus deberes como profesor, Martín Lutero servía como predicador y confesor en la iglesia de Santa María de la ciudad de Wittenberg. Predicaba habitualmente en la iglesia del palacio, llamada también "de todos los santos", debido a que tenía una colección de reliquias proveniente de una fundación creada por Federico III de Sajonia, conocido como Federico el Sabio. Fue durante este periodo cuando el joven sacerdote se dio cuenta de los efectos negativos de ofrecer indulgencias a los feligreses a cambio de una limosna.
Una indulgencia es la remisión (parcial o total) del castigo temporal que aún se mantiene por los pecados después de que la culpa ha sido eliminada por absolución. En aquella época cualquier persona podía obtener indulgencias, ya fuera para sí misma o para sus parientes muertos que permanecían en el Purgatorio a cambio de una limosna. El fraile dominico Johann Tetzel había sido reclutado para viajar por los territorios episcopales de Alberto de Brandeburgo (arzobispo de Maguncia) ofreciendo indulgencias a quienes colaboraran caritativamente. Con esto se esperaba financiar la edificación de la basílica de San Pedro en Roma y comprar un obispado para Alberto de Hohenzollern.
Lutero vio en este acto no solo un abuso de poder, sino una mentira que, al no tener base directa en las Escrituras, podría confundir a la gente y llevarla a confiar solamente en las indulgencias, dejando de lado el sacramento de la confesión y el arrepentimiento verdadero. Lutero predicó tres sermones contra las indulgencias en 1516 y 1517.
Según la tradición, el 31 de octubre de 1517 fueron clavadas las noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas.[3] Las tesis condenaban la avaricia y el paganismo como un abuso que él creía estaban presentes en la Iglesia, y pedían una disputa teológica sobre lo que las indulgencias podían dar. Sin embargo, en sus tesis no cuestionaba directamente la autoridad del papa para conceder indulgencias.
Las noventa y cinco tesis fueron traducidas rápidamente al alemán y ampliamente copiadas e impresas. Al cabo de dos semanas se habían difundido por toda Alemania y, pasados dos meses, por toda Europa. Este fue uno de los primeros casos de la Historia en los que la imprenta tuvo un papel importante, pues facilitaba una distribución más sencilla y amplia de cualquier documento.
6. Respuesta del papa y la controversia de Leipzig[editar]
Después de hacer caso omiso a Lutero diciendo que era un "borracho alemán quien escribió las tesis" y afirmando que "cuando esté sobrio cambiará de parecer", el papa León X ordenó en 1518 al profesor dominico de teología Silvestre Mazzolini que investigara el tema. Este denunció que Lutero se oponía de manera implícita a la autoridad del sumo pontífice, al mostrar desacuerdo con una de sus bulas, por lo que declaró a Lutero hereje y escribió una refutación académica de sus tesis.
Mientras tanto, Lutero escribió su Sermón sobre la indulgencia y la gracia y posteriormente tomó parte en la convención agustina en Heidelberg, donde presentó una tesis sobre la esclavitud del hombre al pecado y la gracia divina. En el curso de la controversia por las indulgencias, el debate se elevó hasta el punto de que puso en duda el poder absoluto y la autoridad del papa. Llamado a Roma para responder de sus ideas, el viaje no se realizó por problemas políticos.
Deseando mantenerse en términos amistosos con el protector de Lutero, Federico el Sabio, el papa realizó un intento final de alcanzar una solución pacífica al conflicto. Una conferencia con el chambelán papal Karl von Miltitz en Altenburgo, en enero de 1519, llevó a Lutero a decidir guardar silencio en tanto así lo hicieran sus oponentes, escribir una humilde carta al papa y componer un tratado demostrando sus respetos a la Iglesia católica. La carta escrita nunca fue enviada porque no contenía retractación alguna.
Cuando Johann Eck retó a Andreas Karlstadt, un amigo de Lutero, a un debate en Leipzig, Lutero se sumó a este debate (27 de junio-18 de julio de 1519), en el curso del cual negó el derecho divino del solio papal y la autoridad de poseer el "poder de las llaves", que según él había sido otorgado a la Iglesia como congregación de fe. Negó que la pertenencia a la Iglesia católica romana bajo la autoridad del papa fuera necesaria para la salvación, manteniendo la validez de la Iglesia ortodoxa griega. Después del debate, Johann Eck aseguró que Lutero se vio forzado a admitir la similitud de su propia doctrina con la de Jan Hus, quien había sido quemado en la hoguera.
7. Los tratados de 1520[editar]
La controversia en Leipzig (1519) hizo que Lutero tomara contacto con los humanistas, particularmente Melanchthon, Reuchlin y Erasmo de Róterdam, y que mantuviera conversaciones con el caballero Ulrich von Hutten. Bajo estas circunstancias de crisis y confrontando a los nobles alemanes, Lutero redactó tres escritos capitales en 1520.
A la nobleza cristiana de la nación alemana[editar]
En A la Nobleza Cristiana de la Nación Alemana (agosto de 1520), Lutero encomendaba al laicado, como un sacerdocio espiritual, la reforma requerida por Dios pero abandonada por el papa y el clero. Por primera vez, Lutero se refirió públicamente al papa como el Anticristo. Las reformas que Lutero proponía no solo se referían a cuestiones doctrinales, sino también a abusos eclesiásticos: la disminución del número de cardenales y demandas de la corte papal; la abolición de los ingresos del papa; el reconocimiento del gobierno secular; la renuncia del papado al poder temporal; la abolición de los interdictos y abusos relacionados con la excomunión; la supresión de los conventos de monjas, de la mendicidad y de la suntuosidad; la reforma de las universidades; la abrogación del celibato del clero; y una reforma general de la moral pública.
Preludio en el cautiverio babilónico de la Iglesia[editar]
En este escrito, Lutero desarrolló polémicas doctrinales, especialmente con respecto a los sacramentos. En lo que se refiere a la eucaristía, apoyaba que se devolviera el cáliz al laicado; en la cuestión del dogma de la transustanciación, afirmaba la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo en la eucaristía, pero rechazaba la enseñanza de que la eucaristía fuera el sacrificio ofrecido a Dios.
Con respecto al bautismo, enseñó que traía la justificación solo si se combinaba con la fe salvadora en el receptor. Sobre la penitencia, afirmó que su esencia consiste en las palabras de la promesa de exculpación recibidas por la fe. Para él, solo el bautismo y la eucaristía podían ser considerados sacramentos, dado que solo ellos tienen un "signo visible divinamente instituido". Lutero negaba en su documento que la confirmación, el matrimonio, la ordenación sacerdotal y la extremaunción fueran sacramentos.[4]
La libertad cristiana[editar]
El desarrollo completo de la doctrina de Lutero sobre la salvación y la vida cristiana se expuso en su opúsculo La libertad cristiana (publicado el 20 de noviembre de 1520), donde exigía una unión completa con Cristo mediante la palabra a través de la fe, la entera libertad de un cristiano como sacerdote y rey sobre todas las cosas externas, y un amor para con el prójimo.
8. La excomunión y la Dieta de Worms[editar]
El papa advirtió a Martín Lutero el 15 de junio de 1520, con la bula Exsurge Domine, de que se arriesgaba a la excomunión, a menos que en un plazo de sesenta días repudiara 41 puntos de su doctrina seleccionados de sus escritos. En octubre de 1520 Lutero envió su escrito En la Libertad de un Cristiano al papa, añadiendo la significativa frase: "Yo no me someto a leyes al interpretar la palabra de Dios". El 12 de diciembre Lutero arrojó personalmente al fuego la bula y el decreto papal en Wittenberg. Durante la quema de esa bula, parafraseando el Salmo 9, exclamó: "Ya que has confundido la verdad de Dios, hoy el Señor te confunde a ti. Al fuego contigo."
El papa León X excomulgó a Lutero el 3 de enero de 1521 mediante la bula Decet Romanum Pontificem.[5]
El emperador Carlos V inauguró la Dieta imperial de Worms el 22 de enero de 1521. Lutero fue llamado a renunciar o reafirmar su doctrina y le fue otorgado un salvoconducto para garantizar su seguridad. Se presentó ante la Dieta el 16 de abril. Johann Eck, un asistente del arzobispo de Tréveris, presentó a Lutero una mesa llena de copias de sus escritos y le preguntó si los libros eran suyos y si todavía creía en lo que esas obras enseñaban. Lutero pidió tiempo para pensar su respuesta, el cual le fue concedido. Oraó, consultó con sus amigos y mediadores, y se presentó ante la Dieta al día siguiente.
Cuando se le pidió que respondiera explícitamente, Lutero dio su célebre respuesta:
"Que se me convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón —porque no le creo ni al papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos— por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable."
De acuerdo con la tradición, Lutero entonces dijo: "¡No puedo hacer otra cosa; esta es mi postura! ¡Que Dios me ayude!"[6]
En los siguientes días se hicieron conferencias privadas para determinar el destino de Lutero. Antes de que la decisión fuese tomada, Lutero abandonó Worms. Durante su regreso a Wittenberg desapareció. El emperador redactó el Edicto de Worms el 25 de mayo de 1521, declarando a Martín Lutero prófugo y hereje, y prohibiendo sus obras.
9. Exilio en el castillo de Wartburg[editar]
La desaparición de Lutero durante el viaje de regreso de Wittenberg fue planeada. Federico el Sabio dispuso que una escolta enmascarada a caballo capturase a Lutero y lo llevase al castillo de Wartburg en Eisenach, donde permaneció cerca de un año. Le creció una amplia y brillante barba, tomó el atuendo de un caballero y se asignó el pseudónimo de Junker Jörg (Caballero Jorge). Durante este periodo de estadía forzada, Lutero trabajó a paso firme en la traducción del Nuevo Testamento.
La estancia de Lutero en Wartburg fue el comienzo de un periodo constructivo de su carrera como reformador. En su "desierto" o "Patmos" de Wartburg (como le llamaba en sus cartas), empezó a traducir la Biblia, imprimiéndose el Nuevo Testamento en septiembre de 1522. Además de otros escritos, preparó la primera parte de su guía para párrocos y su Von der Beichte (Sobre la confesión), en la que niega la obligación de la confesión y admite la validez de las confesiones privadas voluntarias. También escribió en contra del arzobispo Albrecht, a quien obligó a desistir de reiniciar la venta de indulgencias.
En sus ataques a Jacobus Latomus, avanzó en su visión de la relación entre la gracia y la ley, así como en la naturaleza comunicada por Cristo. Al mismo tiempo puso énfasis en la insuficiencia del "principio de justificación", en la persistencia del pecado después del bautismo y en la inherencia del pecado en cada buena obra.
Lutero a menudo escribía cartas a sus amigos y aliados respondiendo o preguntándoles por sus puntos de vista o por consejos. El 1 de agosto de 1521 le escribió a Melanchthon:
"Si eres un predicador de la misericordia, no predicas una misericordia imaginaria, sino una verdadera. Si la misericordia es verdadera, debes padecer el pecado verdadero, no imaginario. Dios no salva a aquellos que son solo pecadores imaginarios. Sé un pecador y deja que tus pecados sean fuertes, pero deja que tu confianza en Cristo sea más fuerte."
Mientras tanto, algunos sacerdotes sajones habían renunciado al voto del celibato, en tanto que otros atacaron la validez de los votos monásticos. Lutero, en su De votis monasticis (Sobre los votos monásticos), aconsejó tener más cautela, aceptando en el fondo que los votos eran generalmente tomados "con la intención de la salvación o la búsqueda de justificación". Con la aprobación de Lutero en su De abroganda missa privata (Sobre la abrogación de la misa privada), pero en contra de la oposición firme de su prior, los agustinos de Wittenberg realizaron cambios en las formas de adoración y suprimieron las misas.
10. Matrimonio y familia[editar]
El 8 de abril de 1523, Lutero le escribió a un amigo: "Ayer recibí a nueve monjas de su cautiverio en el convento de Nimbschen". Lutero había decidido ayudar a escapar a doce monjas del monasterio cisterciense en Nimbschen, cerca de Grimma en Sajonia, sacándolas del convento dentro de barriles. Tres de ellas se marcharon con sus parientes, mientras que las otras nueve fueron llevadas a Wittenberg. En este último grupo se encontraba Catalina de Bora.
Entre mayo y junio de 1523 se pensó que Catalina se casaría con un estudiante de la Universidad de Wittenberg, Jerome Baumgartner, aunque probablemente su familia se lo negó. El Dr. Caspar Glatz era el siguiente pretendiente, pero Catalina no sentía "ni deseo ni amor" por él. Se supo que se quería casar con Lutero o con Nicolás von Amsdorf. Lutero sentía que no era un buen marido, ya que había sido excomulgado por el papa y era perseguido por el emperador.
En la mañana del martes 13 de junio de 1525 se casó legalmente con Catalina, a quien afectuosamente llamaba "Katy". Ella se mudó a la casa de su marido, el antiguo monasterio agustino en Wittenberg, y comenzaron a vivir en familia. Los Lutero tuvieron seis hijos:
- Johannes, nacido el 7 de junio de 1526, quien posteriormente estudiaría leyes y llegaría a ser funcionario de la corte, falleciendo en 1575.
- Elizabeth, nacida el 10 de diciembre de 1527, murió prematuramente el 3 de agosto de 1528.
- Magdalena, nacida el 5 de mayo de 1529, murió en los brazos de su padre el 20 de septiembre de 1542. Su muerte fue muy dura para Lutero y Catalina.
- Martín, nacido el 9 de noviembre de 1531, estudió Teología pero nunca tuvo un llamado pastoral regular antes de su muerte en 1565.
- Paul, nacido el 28 de enero de 1533, fue médico, padre de seis hijos y murió el 8 de marzo de 1593, continuando la línea masculina de la familia de Lutero.
- Margaretha, nacida el 17 de diciembre de 1534, casada con el noble prusiano George von Kunheim, falleció en 1570 a los 36 años; es el único linaje de Lutero que se mantiene hasta la actualidad.[7]
11. La guerra de los campesinos[editar]
La guerra o revuelta de los campesinos (1524-1525) fue una respuesta a la doctrina luterana, la cual influyó fuertemente en la clase baja trabajadora, compuesta principalmente por campesinos. Esta clase trabajadora retó de manera implícita la autoridad que los nobles tenían sobre ellos. Las revueltas de los campesinos se habían producido a pequeña escala desde el siglo XIV, pero ahora muchos campesinos creían erróneamente que los ataques de Lutero a la Iglesia y a su jerarquía significaban que los reformadores les ayudarían en su ataque a las clases dominantes.
Las revueltas comenzaron en Suabia, Franconia y Turingia en 1524, obteniendo apoyo entre los campesinos y nobles afectados. Cuando Thomas Müntzer llegó a acaudillar el movimiento, las revueltas desembocaron en una guerra, que jugó un papel importante en la fundación del movimiento anabaptista.
Inicialmente Lutero parecía apoyar a los campesinos, condenando las prácticas opresivas de la nobleza que habían incitado a muchos campesinos a rebelarse. Sin embargo, debido a la dependencia del apoyo y la protección de los príncipes y la nobleza, tenía miedo de disponerlos en su contra. En Contra los campesinos asaltantes y asesinos (1525) incentivó a la nobleza a que castigara rápida y sangrientamente a los campesinos:
"Todo el que pueda debe aplastarlos, degollarlos y ensartarlos, en secreto y abiertamente, lo mismo que se mata a un perro rabioso. Por eso, amados señores, acudid en ayuda nuestra, salvadnos; que todos cuantos puedan, hieran, golpeen y degüellen, y si alguien alcanza la muerte, bienaventurado de él, pues no puede existir muerte mejor."
La represión costó al pueblo alemán un número estimado de muertos que según diversas estimaciones oscila entre 100.000 y 130.000.[8] Muchos de los revolucionarios consideraron las palabras de Lutero como una traición. La guerra en Alemania terminó en 1525, cuando las fuerzas rebeldes fueron masacradas por los ejércitos de Felipe I de Hesse y de Jorge de Sajonia en la batalla de Frankenhausen, en la que 6.000 sublevados perdieron la vida.
12. La Biblia alemana de Lutero[editar]
Cuando Lutero tradujo la Biblia al idioma alemán, la mayoría de la sociedad era analfabeta. La Iglesia tenía el depósito del conocimiento; sus miembros eran estudiosos y educados, en contraste con la sociedad analfabeta que adquiría sus conocimientos a través de la transmisión oral, la memorización y la repetición de los textos bíblicos. Lutero hizo posible el acceso a la Biblia en alemán apoyado en el uso de la imprenta, facilitando la propagación del protestantismo.
La intención de Lutero era que el pueblo tuviera acceso directo a la fuente en lengua vernácula sin la necesidad de conocimientos de latín, haciendo posible la interpretación libre de los textos sagrados. La traducción de la Biblia la inició durante su estancia en el castillo de Wartburg en 1521. La Biblia oficial de ese entonces era la Vulgata Latina, traducida del hebreo, arameo y griego al latín por San Jerónimo. Lutero deseaba traducirla del hebreo, arameo y griego directamente al alemán, con la intención de hacerla accesible al pueblo.
Inicialmente solo incluyó el Nuevo Testamento, ya que los textos originales del Antiguo Testamento estaban escritos en hebreo y arameo. Lutero utilizó una edición griega del Nuevo Testamento que originalmente fue editada por Erasmo de Róterdam, texto que más tarde fue llamado Textus Receptus. Durante el proceso de traducción, Lutero visitó pueblos y mercados cercanos con la intención de investigar el dialecto común de la lengua alemana. Escuchaba a las personas hablar, para así poder transcribir en lenguaje coloquial.
La traducción del Nuevo Testamento se publicó en septiembre de 1522, lo que causó gran conmoción en la Iglesia católica. La primera traducción completa al alemán, inclusive el Antiguo Testamento, se publicó en 1534 en seis tomos y fue producto del esfuerzo común de Lutero, Johannes Bugenhagen, Justus Jonas, Caspar Creuziger, Philipp Melanchthon, Matthäus Aurogallus y George Rörer. La edición tenía 117 grabados o ilustraciones del pintor y grabador Lucas Cranach el Viejo, amigo de Lutero, y fue impresa en Wittenberg.
Lutero continuó refinando su traducción durante el resto de su vida, trabajo que fue tomado como referencia para la edición de 1546, el año de su muerte. El trabajo de traducción de Lutero ayudó a estandarizar el alemán del Sacro Imperio —lo que facilitaría la unificación de la nación alemana en el siglo XIX— y es considerado como uno de los pilares de la literatura alemana.
Lutero tenía una mala percepción de los libros de Ester, Hebreos, Santiago, Judas y del Apocalipsis. Llamaba a la epístola de Santiago una "epístola de paja", encontrando que era muy poco lo que apuntaba a Cristo y su obra salvadora. También tenía duras palabras para el Apocalipsis, del que decía que no podía "de ninguna forma detectar que el Espíritu Santo lo haya producido". Aun así, Lutero no los eliminó de su edición de las Escrituras.[9]
13. Transformaciones en la liturgia y la organización eclesiástica[editar]
Lutero revisó la liturgia en su Deutsche Messe (Misa Alemana) de 1526, estipulando cómo debían ser los cultos diarios y la catequesis. Aun así, se oponía a una nueva ley de formas e instó a que se mantuvieran las otras liturgias. Aunque Lutero apoyaba la libertad cristiana en estas materias, también estaba a favor de mantener y establecer uniformidad litúrgica entre aquellos que compartían la misma fe en un área dada. Vio en la uniformidad litúrgica una expresión física de unidad en la fe, mientras que la variación litúrgica era un posible indicador de variación doctrinal.
Conservó el bautismo de infantes, por tradición, en contra de la oposición anabaptista, la cual solo admitía el bautismo de adultos. Asimismo, permanecieron los cuadros y adornos en las iglesias, como los retablos pintados por Lucas Cranach el Viejo. Lutero predicaba que las imágenes de los santos en sí no eran malas, sino que todo dependía de la actitud de los creyentes; los cuadros podían ser educativos e inspiradores, pero no había que adorarlos.
En mayo de 1525 tuvo lugar en Wittenberg la primera ordenación evangélica. Lutero había rechazado la visión católica de la ordenación como un sacramento. Un servicio de ordenación, con la imposición de manos junto con una oración en un servicio congregacional solemne, era considerado suficiente.
Para suplir la falta de altas autoridades eclesiásticas —debida a que muy pocos obispos adoptaron la doctrina reformadora en tierras alemanas—, Lutero sostuvo a partir de 1525 que las autoridades seculares deberían tomar parte en la administración de la iglesia. Estas tareas no eran necesariamente exclusivas de las autoridades seculares, y Lutero hubiera preferido que recayeran en manos de un episcopado evangélico. Declaró en 1542 que los príncipes evangélicos solo serían "obispos de urgencia".
En 1529 Lutero compuso el himno "Castillo fuerte es nuestro Dios" (Ein feste Burg ist unser Gott), que se popularizó y llegó a ser el himno de la Reforma, ya que estaba en alemán y hasta entonces la música sacra era en latín.
Lutero tuvo especial interés por la educación. En sus diálogos con George Spalatin en 1524 se planeó un sistema escolar, declarando que era deber de las autoridades civiles proveer escuelas y velar porque los padres enviaran a sus hijos a ellas. También apoyaba el establecimiento de escuelas primarias para la educación femenina.
14. Controversias eucarísticas[editar]
La naturaleza de la eucaristía se convirtió en un tema importante en la vida de Lutero. Rechazaba la doctrina católica de la transubstanciación, pero mantenía la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo bajo el pan y el vino de misa. Apoyaba el significado literal de las palabras "Este es mi cuerpo", "Esta es mi sangre". Sintetizó sus creencias sobre el tema en su Catecismo Menor, al escribir: "¿Qué es el Sacramento del Altar? Es el verdadero cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo en el pan y el vino, entregado a nosotros cristianos para comer y beber, instituido por Cristo mismo".
Rehusando definir el misterio de la Eucaristía con conceptos como la consubstanciación, Lutero utilizó la analogía patrística de la doctrina de la Unión Personal de dos naturalezas en Jesucristo para ilustrar su doctrina eucarística: "por analogía del hierro puesto en el fuego donde ambos, fuego y hierro, unidos en el hierro al rojo vivo, se mantienen a pesar de todo sin cambio", un concepto que él llamó "Unión Sacramental".
La doctrina de Lutero se diferenciaba de la de Karlstadt, Zuinglio, Leo Jud y Ecolampadio, quienes rechazaban la presencia real. En la controversia que se suscitó, Lutero le respondió a Ecolampadio en el prefacio de Syngramma Suevicum (Escritos Suabos), exponiendo sus puntos de vista en el Sermón en el Sacramento... Contra los Espíritus Fanáticos y en Estas Palabras... Todavía se Mantienen Firmes, y más exhaustivamente en Confesión con respecto a la Cena del Señor (1528).
Debido a los peligros de las medidas tomadas en la Segunda Dieta de Espira en 1529 contra el protestantismo, y a la coalición del emperador con Francia y el papa, el Landgrave Felipe deseaba una unión de todos los reformistas. Lutero se declaró opuesto a cualquier alianza que ayudara a la herejía, aunque aceptó la invitación del Landgrave a asistir a un coloquio en Marburgo (1529) para resolver las materias en controversia.
En Marburgo, Lutero se enfrentó a Ecolampadio, mientras que Melanchthon fue antagonista de Zuinglio. Aunque establecieron una armonía no esperada en otros aspectos, no se pudo alcanzar un acuerdo en la Eucaristía. Lutero rehusó llamar a sus oponentes "hermanos", aunque les deseaba paz y amor. Estaba convencido de que Dios había cegado los ojos de Zuinglio, por lo que no podía ver la doctrina verdadera de la Cena del Señor.
Lutero sostuvo que la sola recepción de la comunión es inútil sin fe. Insistió en que los impíos e incluso las bestias que toman y beben los elementos consagrados comen y beben la sangre y el cuerpo de Cristo, pero el beber y comer "indignamente" les sería juzgado (1.ª Corintios 11:29).
15. Catecismos, Dietas de Espira y Augsburgo[editar]
Federico III pidió a Lutero en 1528 que visitara las iglesias locales para determinar la calidad de la educación cristiana que recibía el campesinado. Lutero escribió en el prefacio del Catecismo Menor:
"¡Piedad! ¡Buen Dios! ¡Qué miseria tan abundante he observado! La gente común, especialmente en las villas, no tiene conocimiento de ninguna doctrina cristiana, y muchos pastores unidos son incapaces e incompetentes para enseñar."
Como respuesta, Lutero preparó los Catecismos Menor y Mayor. Se trata de materiales de instrucción y devoción que Lutero consideraba como los fundamentos de la fe cristiana, entre los que se encontraban los Diez Mandamientos, el Credo apostólico, el Padrenuestro, el bautismo, la confesión y absolución, la eucaristía y oraciones. El Catecismo Menor iba dirigido a la gente sencilla, mientras que el Mayor a los pastores.
La aparición de un enemigo común a todo el Sacro Imperio —el ejército turco— cambió el escenario político: ahora Carlos V buscaba la unidad para poder hacer frente a la nueva amenaza, para lo cual se convocó en 1530 la Dieta de Augsburgo, con el fin de aclarar de forma definitiva la relación del Imperio con el protestantismo. Lutero, prófugo del Imperio, permanecía a salvo en Coburgo, inspirando desde allí el discurso de Melanchthon ante el Emperador.
El emperador, forzado por la guerra contra los turcos y contra la Liga de Esmalcalda (un ejército organizado por los príncipes en defensa del protestantismo), consiguió asegurar la unidad mediante la Paz de Núremberg de 1532, que retrasaba la solución definitiva del problema hasta que se celebrara un Concilio General.
En la Dieta de Espira de 1526 se había consagrado la tolerancia religiosa bajo el lema Cuius regio, eius religio ("a cada región la religión de su Señor"). Nuevamente en la Dieta de Espira de 1529, y ante la intención de los católicos de anular la tolerancia adoptada en 1526, los reformistas emitieron una airada queja de protesta, motivo por el cual se les llama desde entonces "protestantes".[10]
16. Últimos años y muerte[editar]
En sus últimos años, Lutero continuó escribiendo, predicando y participando en la organización de las comunidades evangélicas. Su salud se deterioró progresivamente. Murió el 18 de febrero de 1546 en Eisleben, la misma ciudad donde había nacido, acompañado de sus amigos y dos de sus hijos.
El último sermón de Martín Lutero, pronunciado tres días antes de morir, fue una Advertencia contra los judíos (1546), en la que declaró:
"Si los judíos se convirtieran y dejaran de blasfemar y de hacer todo lo demás que nos han hecho, entonces los perdonaríamos gustosamente. Si no, entonces no debemos tolerarlos ni permitir que estén con nosotros."
17. Escritos antisemitas[editar]
A lo largo de su carrera, Lutero modificó gradualmente su postura hacia los judíos. En sus primeros años como reformador, manifestó cierta esperanza de convertirlos al cristianismo reformado. Sin embargo, al no producirse esa conversión, y tras leer las publicaciones de Anton Margaritha y la traducción del Talmud, su postura se endureció radicalmente.
En 1543 publicó tres tratados antijudíos: Sobre los judíos y sus mentiras, Sobre el nombre inefable y la genealogía de Cristo y Sobre los últimos días de David y la estirpe de Cristo. En el primero y más famoso de ellos, Lutero calificó a los judíos como "un pueblo abyecto y despreciable", negando que fueran el pueblo de Dios. Afirmó que su jactancia de linaje, su circuncisión y su ley eran pura vanidad. Describió la sinagoga como "una novia impura, una ramera y una mujerzuela impía".
En Sobre los judíos y sus mentiras, Lutero propugnó siete medidas contra los judíos:
- Quemar sus sinagogas y escuelas.
- Destruir sus casas.
- Confiscar sus libros de oración y el Talmud.
- Prohibir a sus rabinos predicar y enseñar.
- Quitarles los salvoconductos para viajar.
- Confiscar su dinero y sus propiedades.
- Obligarlos a realizar trabajos forzados.
Escribió: "No se les debe facilitar protección legal alguna" y calificó a los judíos como "estos infectos gusanos venenosos" que "deben prepararse para el trabajo forzado o la expulsión definitiva". Su retórica no solo estaba dirigida a los judíos, sino también a los católicos, anabaptistas y cristianos no trinitarios.
Esta dimensión de la vida de Lutero ha sido objeto de intenso debate histórico. Algunos estudiosos han trazado una línea de continuidad entre el antijudaísmo de Lutero y el antisemitismo racial moderno, mientras que otros han insistido en distinguir el antijudaísmo teológico medieval del antisemitismo racial contemporáneo. En cualquier caso, los escritos antisemitas de Lutero fueron citados y utilizados por la propaganda nazi en el siglo XX.[11]
18. Legado[editar]
El legado de Martín Lutero es vasto y complejo. En el plano religioso, su movimiento dio origen al protestantismo, que hoy es una de las tres grandes ramas del cristianismo junto con el catolicismo y la ortodoxia. El luteranismo se estableció en Alemania, Escandinavia y partes de Europa oriental, y posteriormente se extendió a América del Norte, América Latina, África y Asia.
En el plano lingüístico, su traducción de la Biblia al alemán unificó los dialectos alemanes y sentó las bases del alemán estándar moderno. En el plano cultural, su defensa del acceso directo de los fieles a la Escritura impulsó la alfabetización y la educación universal, particularmente la educación femenina.
Su matrimonio con Catalina de Bora estableció un modelo de vida familiar pastoral y contribuyó a la revalorización del matrimonio y la familia dentro de las corrientes protestantes. Su música, especialmente el himno "Castillo fuerte es nuestro Dios", sigue siendo una pieza central del repertorio litúrgico luterano.
Sin embargo, el legado de Lutero también incluye sus escritos antisemitas, que han sido condenados por las iglesias luteranas contemporáneas. La Federación Luterana Mundial y varias iglesias luteranas nacionales han emitido declaraciones públicas rechazando el antisemitismo de Lutero y reafirmando su compromiso con el diálogo judeo-cristiano.
19. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La obra de Martín Lutero llegó tempranamente al mundo hispanohablante, aunque de manera limitada debido al predominio del catolicismo en España y en las colonias americanas. Los escritos de Lutero circularon en español durante el siglo XVI, principalmente a través de traducciones realizadas en centros protestantes europeos como Ginebra y Amberes.[12]
En la América española colonial, la circulación de obras luteranas estuvo prohibida por la Inquisición. Sin embargo, existen registros de procesos inquisitoriales contra personas acusadas de leer o poseer libritos luteranos contrabandeados, especialmente en los puertos del Caribe y en el Virreinato del Perú.
El luteranismo como denominación establecida comenzó a arraigar en América Latina a partir de los siglos XIX y XX, principalmente a través de comunidades de inmigrantes alemanes y escandinavos. En países como Argentina, Chile, Brasil (aunque lusófono), Venezuela, Colombia, Guatemala y México se establecieron iglesias luteranas que hoy forman parte de la Federación Luterana Mundial. Muchas de estas iglesias no remontan su origen directamente a Lutero, sino a movimientos misioneros posteriores, pero reconocen su herencia teológica.
En el ámbito académico hispanoamericano, la figura de Lutero es objeto de estudio en facultades de Teología, Historia y Filosofía. Su Catecismo Menor y sus escritos principales han sido traducidos al español en numerosas ocasiones, y la Reforma protestante es un tema obligado en los programas de historia universal.
La efeméride de los 500 años de la publicación de las noventa y cinco tesis, en 2017, fue conmemorada en varios países hispanoamericanos con conferencias, publicaciones y actos ecuménicos entre iglesias luteranas y católicas, continuando el espíritu del diálogo impulsado por la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación firmada por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia católica en 1999.[13]
Los escritos antijudíos de Lutero, particularmente Sobre los judíos y sus mentiras, fueron reimpresos y difundidos ampliamente por la propaganda del régimen nazi en Alemania entre 1933 y 1945. Diversas iglesias luteranas del siglo XX han emitido condenas formales del antisemitismo de Lutero. ↩︎
La historia del rayo se ha transmitido como parte de la narrativa tradicional sobre la conversión de Lutero. Existe debate entre los historiadores sobre si el episodio debe entenderse como un hecho histórico verificado o como una elaboración hagiográfica posterior. ↩︎
La imagen tradicional de Lutero clavando físicamente las noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del palacio ha sido objeto de discusión historiográfica. La publicación de tesis para una disputatio era una práctica académica común de la época, aunque el gesto de fijarlas a la puerta pudo haberse llevado a cabo de esa manera. La pintura decimonónica de Julius Hübner que recrea la escena contribuyó a popularizar la imagen. ↩︎
La reducción luterana de los sacramentos a dos (bautismo y eucaristía) se convirtió en uno de los puntos de diferenciación más claros con la doctrina católica, que reconoce siete sacramentos. ↩︎
La bula Decet Romanum Pontificem fue publicada en Roma el 3 de enero de 1521. Existe una discrepancia entre los estudiosos sobre si la fecha de la excomunión debe fijarse en esa fecha o en la de la Exsurge Domine del año anterior, que contenía la advertencia formal. ↩︎
La frase completa que la tradición atribuye a Lutero ante la Dieta de Worms ha sido reconstruida con variantes. Algunas fuentes incluyen la frase "No puedo hacer otra cosa" (Hier stehe ich, ich kann nicht anders), mientras que otras la consideran una adición posterior. ↩︎
La línea femenina a través de Margaretha Lutero (casada con George von Kunheim) es la que sobrevive hasta la actualidad, mientras que la línea masculina directa se extinguió en 1759 con Juan Ernesto Lutero. ↩︎
Las cifras de muertos varían según las fuentes. Algunas estimaciones sitúan el número total de sublevados muertos en la guerra de los campesinos entre 100.000 y 130.000 personas, mientras que otras investigaciones recientes proponen cifras menores. ↩︎
La frase "epístola de paja" aparece en las ediciones de la Biblia de Lutero de 1522, en el prefacio al Nuevo Testamento. En ediciones posteriores, el comentario fue atenuado. Lutero no eliminó el libro de Santiago ni ningún otro de su canon, aunque los ubicó al final de la edición del Nuevo Testamento. ↩︎
El nombre "protestante" proviene de la "protesta" formal presentada por los príncipes y ciudades luteranos contra la decisión de la Dieta de Espira de 1529 de derogar la tolerancia religiosa. Originalmente el término se refería a los partidarios de Lutero en Alemania, antes de extenderse a otros movimientos reformados. ↩︎
Sobre la relación entre el antijudaísmo de Lutero y el antisemitismo moderno, véanse los debates en la historiografía del siglo XX. Autores como Heiko Oberman han analizado el contexto apocalíptico del antijudaísmo de Lutero, mientras que otros historiadores han señalado la utilización instrumental de los textos luteranos por parte del régimen nazi. ↩︎
La circulación de obras de Lutero en español durante el siglo XVI está documentada principalmente a través de incautaciones inquisitoriales y listas de libros prohibidos. Francisco de Enzinas, conocido humanista español, tradujo el Nuevo Testamento al español desde la versión griega de Erasmo en 1543. ↩︎
La Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación firmada en Augsburgo el 31 de octubre de 1999 por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia católica estableció un consenso sobre la doctrina de la justificación por la fe, uno de los puntos centrales de la controversia original de la Reforma. ↩︎