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Masacre de Puerto Hurraco

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Suceso Masacre de Puerto Hurraco
También conocido como Crimen de Puerto Hurraco
Fecha Domingo 26 de agosto de 1990
Hora 22:15 – 22:30 (UTC+1)
Lugar Puerto Hurraco, Benquerencia de la Serena, provincia de Badajoz, Extremadura, España
Tipo Tiroteo, asesinato múltiple
Fallecidos 9
Heridos 12
Autores Emilio Izquierdo (1934–2006)
Antonio Izquierdo (1938–2010)
Motivo Venganza por una disputa familiar

1. Resumen[editar]

La masacre de Puerto Hurraco, también conocida como el crimen de Puerto Hurraco, fue un asesinato múltiple perpetrado al anochecer del domingo 26 de agosto de 1990 en la pedanía del mismo nombre, situada en la provincia de Badajoz, en la comunidad autónoma de Extremadura, España. Los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, naturales de la localidad, mataron a tiros por las calles del pueblo a nueve personas, varias de ellas miembros de la familia Cabanillas, su rival histórica. Otras doce personas resultaron heridas, algunas de gravedad extrema.[1]

El suceso fue el clímax de una larga cadena de rencillas entre dos familias de la localidad, los Izquierdo —conocidos como «los Patas Pelás»— y los Cabanillas —llamados «los Amadeos»—, que se remontaba a finales de la década de 1960. La disputa, originada por un conflicto de lindes y agravada por un desengaño amoroso, desembocó en una espiral de venganzas que incluyó un asesinato, un incendio mortal y un apuñalamiento antes de la masacre definitiva.

2. Antecedentes[editar]

2.1. El conflicto de lindes y el desengaño amoroso[editar]

El origen de la enemistad entre las familias Cabanillas e Izquierdo se remonta a una disputa por lindes de fincas ocurrida en 1967. Según los relatos del caso, Amadeo Cabanillas entró con el arado en una finca propiedad de Manuel Izquierdo en Puerto Hurraco, lo que desencadenó las primeras hostilidades entre ambos clanes.[2]

A este conflicto territorial se sumó una historia de amor no correspondido entre el propio Amadeo Cabanillas y Luciana Izquierdo. Ambos se enamoraron, pero finalmente Amadeo rechazó casarse con ella, lo que afectó profundamente a Luciana y alimentó el resentimiento de la familia Izquierdo.[3]

2.2. El asesinato de Amadeo Cabanillas[editar]

Pocos días después del rechazo amoroso, el 22 de enero de 1967, Amadeo Cabanillas fue asesinado a manos de Jerónimo Izquierdo, el mayor de los hermanos Izquierdo. Jerónimo ingresó en prisión por este crimen y cumplió una condena de catorce años.

2.3. El incendio mortal y la venganza frustrada[editar]

Tras cumplir su condena, Jerónimo Izquierdo regresó a Puerto Hurraco en 1986 con la intención de vengar la muerte de su madre, Isabel Izquierdo Caballero, fallecida en un incendio en su vivienda de la calle Carrera número 9 el 18 de octubre de 1984. La familia Izquierdo culpaba a Antonio Cabanillas, hermano de Amadeo, de haber provocado el fuego, pese a que la investigación policial no halló culpables.[4]

Jerónimo intentó asesinar a Antonio Cabanillas con un cuchillo, hiriéndole de gravedad, aunque la víctima consiguió sobrevivir. Por este hecho, Jerónimo Izquierdo ingresó en el hospital psiquiátrico el 8 de agosto de 1986 y falleció nueve días después, el 17 de agosto de 1986.

3. El tiroteo del 26 de agosto de 1990[editar]

3.1. La salida hacia Puerto Hurraco[editar]

El domingo 26 de agosto de 1990, seis años después del incendio y cuatro tras el apuñalamiento de Antonio Cabanillas a manos de Jerónimo Izquierdo, los dos hermanos varones de este, Emilio y Antonio Izquierdo, de 56 y 52 años respectivamente, se despidieron de sus hermanas Ángela y Luciana en su casa de Monterrubio de la Serena. Aseguraron que «vamos a cazar tórtolas» y, vestidos de cazadores y armados con escopetas repetidoras del calibre 12, se dirigieron hacia Puerto Hurraco.[5]

3.2. La emboscada y los disparos[editar]

Al anochecer, los hermanos Izquierdo se escondieron en un callejón del pueblo y, alrededor de las 22:15, salieron y comenzaron a disparar en la calle principal contra miembros de la familia Cabanillas que se encontraban allí. Su objetivo principal era Antonio Cabanillas Rivera, a quien consideraban responsable del incendio que mató a su madre. Sin embargo, el tiroteo se extendió contra cualquier persona que se cruzara accidentalmente por la calle.

Los hermanos Izquierdo mataron a nueve personas, entre las cuales se encontraban dos niñas hermanas de la familia Cabanillas, Encarnación y Antonia, hijas de Antonio Cabanillas, de 13 y 14 años respectivamente. Ambas estaban jugando en la calle y fueron alcanzadas a corta distancia sin miramientos. Una docena de personas resultaron heridas de diversa consideración, algunas de las cuales quedaron tetrapléjicas en silla de ruedas para el resto de sus vidas. La tercera hija de Antonio Cabanillas, María del Carmen, se salvó por encontrarse en casa de una de sus primas en el momento del tiroteo.[6]

Un niño de seis años, Guillermo Ojeda Sánchez, fue alcanzado en el cráneo y quedó en coma.[7]

La munición empleada era de postas: cartuchos con nueve gruesos perdigones de plomo, especialmente letales a corta distancia.

3.3. El enfrentamiento con la Guardia Civil[editar]

Tras la matanza, los hermanos Izquierdo huyeron al monte, a la Sierra del Oro, una zona sembrada de olivares cercana a la localidad. Una unidad de la Guardia Civil acudió desde la casa cuartel de Monterrubio de la Serena, alertada por los vecinos, y fue recibida a tiros. Los dos agentes resultaron gravemente heridos en el interior de su vehículo antes de poder dar el alto a los asesinos o intentar defenderse con sus armas reglamentarias.

3.4. La detención[editar]

Nueve horas después del inicio de la tragedia, los agentes de la Guardia Civil que los buscaban encontraron a los hermanos Izquierdo durmiendo en la Sierra del Oro y fueron detenidos sin resistencia. Fueron conducidos al juzgado de Castuera, en la provincia de Badajoz, cerca de Puerto Hurraco.

Emilio Izquierdo, tras su detención, no mostró ningún signo de arrepentimiento y declaró: «Ahora que sufra el pueblo como yo he sufrido durante todo este tiempo». Su hermano Antonio, por su parte, aseguró que aún tenían intención de continuar con la matanza: «Si no nos hubieran detenido habríamos vuelto al pueblo a dispararles durante el entierro de los muertos».[8]

Los hermanos creían haber matado a una veintena de personas. En realidad, dispararon contra veintiuna, pero en el acto asesinaron a siete; otros dos heridos fallecieron al cabo de un par de semanas en el Hospital Infanta Cristina de Badajoz, elevando la cifra final a nueve fallecidos.

3.5. La huida de las hermanas Izquierdo[editar]

Las dos hermanas de los asesinos, Luciana y Ángela, de 62 y 49 años respectivamente, huyeron con rapidez de su casa de Monterrubio de la Serena y llegaron en tren a Madrid. Sin embargo, cuatro días después, el 30 de agosto de 1990, tuvieron que regresar a Castuera para declarar ante el juez. A las puertas del juzgado esperaba Antonio Cabanillas, el padre de las dos niñas asesinadas, con un gran cuchillo oculto. Fue desarmado y detenido por la Guardia Civil, que custodiaba el edificio ante las probables represalias.

4. El juicio[editar]

4.1. La condena[editar]

El juicio se celebró tres años y medio después de los hechos, en enero de 1994. Los dos hermanos Izquierdo fueron condenados a 684 años de cárcel y al pago de 300 millones de pesetas en concepto de indemnización a los familiares de las víctimas.[9]

En su sentencia, el magistrado destacó los siguientes elementos:

  • «Su inteligencia está dentro de lo normal, hecho que queda corroborado porque eran capaces de manejar un rebaño de unas mil ovejas, tenían fincas arrendadas y poseen, con la crisis que atraviesa el campo, una cartilla de diez millones de pesetas.»
  • «Los acusados perfilaron un plan de exterminio del mayor número de habitantes posibles de la localidad de Puerto Hurraco.»
  • «Eligieron el callejón y la noche porque conocían las costumbres de sus vecinos y sabían que a esa hora y desde ese lugar, podrían matar a más gente.»
  • «Un primitivismo cultural y un empobrecimiento afectivo que determina el desprecio por la vida humana.»
  • «Los acusados alimentaban sus propias fobias y obsesiones debido a un anormal aislamiento social y a la convivencia en un grupo cerrado» (en referencia a todos los hermanos).

4.2. Las hermanas Izquierdo[editar]

En un primer momento, la fiscalía imputó a las hermanas Luciana y Ángela Izquierdo como supuestas inductoras del crimen. Sin embargo, dos años después fueron exculpadas al no encontrar el juez pruebas que demostraran su implicación directa en los hechos. A pesar de ello, fueron ingresadas en el Hospital Psiquiátrico de Mérida por recomendación médica, al serles diagnosticado un proceso paranoide y un trastorno delirante compartido relacionado con la venganza por la muerte de su madre, Isabel Izquierdo, en el incendio de 1984.

5. Fallecimiento de los autores y sus hermanas[editar]

5.1. Las hermanas Izquierdo[editar]

Luciana Izquierdo falleció el 1 de febrero de 2005 en el psiquiátrico de Mérida a los 77 años. Nacida en 1928, fue considerada por muchos la verdadera inductora moral de los crímenes, al haber sido rechazada en su juventud por Amadeo Cabanillas.

Su hermana Ángela Izquierdo falleció diez meses después, en noviembre de 2005, a los 64 años, en la misma institución psiquiátrica.

5.2. Emilio Izquierdo[editar]

Emilio Izquierdo falleció por causas naturales el 13 de diciembre de 2006 en la prisión de Badajoz a los 72 años, debido a problemas cardíacos. Fue hallado sin vida en su celda por un funcionario de prisiones. Su hermano Antonio acudió al entierro y pronunció ante su tumba la siguiente frase: «Hermano, te vas con la satisfacción de que tu madre ha sido vengada».[10]

5.3. Antonio Izquierdo[editar]

Antonio Izquierdo, el último de los hermanos Izquierdo vivos, se suicidó el 25 de abril de 2010 en la prisión de Badajoz, a los 72 años, ahorcándose en su celda del módulo de enfermería con sábanas anudadas. Los funcionarios de la cárcel encontraron el cadáver durante una ronda a las dos de la madrugada. El interno se encontraba en el módulo de enfermería debido a su delicado estado de salud.

Antonio Izquierdo se quitó la vida el mismo día en que habría podido salir en libertad de no haberse aplicado a su caso la denominada doctrina Parot, establecida por el Tribunal Supremo de España en 2006, que retrasó su excarcelación. Antonio cumplía una condena de 25 años, por lo que aún le quedarían cinco años de cárcel. El preso había manifestado en varias ocasiones su malestar por la aplicación de esta doctrina a su caso.[11]

5.4. El destino de las familias[editar]

Ninguno de los cinco hermanos Izquierdo —Jerónimo, Emilio, Antonio, Luciana y Ángela— tuvo descendencia, por lo que su linaje se extinguió con la muerte del último de los hermanos. De los Cabanillas, solo sobrevivió a la masacre una hija, María del Carmen, que tuvo dos hijas y reside en una localidad cercana a Puerto Hurraco. Al llevar estas el apellido Cabanillas en segundo lugar, ambos apellidos, Izquierdo y Cabanillas, desaparecerán con el tiempo en estas dos familias. Sin embargo, los Izquierdo no lograron su objetivo de acabar con la familia Cabanillas.[12]

6.1. Cine[editar]

El suceso fue recreado en el cine catorce años después en la película El séptimo día (2004), dirigida por Carlos Saura y con guion de Ray Loriga. La película contó con las actuaciones de José Luis Gómez y Juan Diego en el papel de los dos hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, y de Victoria Abril y Ana Wagener en los papeles de Luciana y Ángela Izquierdo respectivamente. El actor Ramon Fontserè interpretó a Jerónimo Izquierdo, el quinto hermano, asesino anterior a la masacre de 1990.[13]

6.2. Música[editar]

La masacre también fue fuente de inspiración para varias obras musicales:

  • La canción «Veraneo en Puerto Hurraco» del grupo estatal Def Con Dos, que trata el suceso de manera sarcástica.
  • Una mención esporádica en la canción «Hong Kong» del artista C. Tangana, en colaboración con el cantautor argentino Andrés Calamaro.
  • El grupo de grindcore El Kaso Urkijo incluyó en su álbum La España negra de los crímenes rurales un tema titulado «Vakaciones en puerto hurrako (en el hostal de las hermanas izquierdo)», basado directamente en este suceso.

6.3. Televisión y documentales[editar]

El suceso ha sido reconstruido y analizado en diversos programas de televisión de crónica y misterio en España, así como en documentales sobre crímenes rurales y la denominada «España profunda». La masacre ha sido abordada en programas como Cuarto Milenio, que dedicó un espacio a la tragedia de Puerto Hurraco.[14]

7. Repercusión y legado[editar]

7.1. Impacto en la opinión pública[editar]

La masacre de Puerto Hurraco conmocionó a la sociedad española de comienzos de la década de 1990, no solo por el número de víctimas, sino por el contexto en el que se produjo: una pequeña pedanía rural de Extremadura, una disputa familiar que arrastraba décadas de resentimiento y la participación de niños entre las víctimas mortales. El suceso puso en el centro del debate público la persistencia de la violencia rural en zonas aisladas, así como la dificultad de resolver conflictos vecinales enquistados durante generaciones.

La cobertura mediática fue extensa y prolongada, con especial atención a la declaración de los autores, que no mostraron arrepentimiento, y a la figura de las hermanas Izquierdo, consideradas por la opinión pública como posibles instigadoras morales del crimen, aunque nunca fueran condenadas.

7.2. Contexto social y geográfico[editar]

Puerto Hurraco era, en el momento de los hechos, una pedanía de unos 135 habitantes censados, perteneciente al municipio de Benquerencia de la Serena, en la comarca de La Serena, provincia de Badajoz. La economía local se basaba fundamentalmente en la agricultura y la ganadería ovina. El aislamiento geográfico y la ausencia de servicios básicos contribuyeron, según los análisis posteriores, a crear un entorno propicio para la persistencia del conflicto entre ambas familias.

7.3. Memoria del suceso[editar]

La masacre de Puerto Hurraco se ha convertido en uno de los casos más paradigmáticos de la crónica negra española contemporánea, citado con frecuencia en obras sobre la «España profunda» y los conflictos rurales. El nombre del pueblo ha quedado asociado de forma indeleble al suceso, de tal manera que la localidad tuvo que lidiar durante décadas con el estigma de la masacre y con la llegada de curiosos y periodistas.

Años después, la pedanía ha mostrado su deseo de pasar página y de no ser recordada exclusivamente por este capítulo trágico de su historia.[15]

8. Véase también[editar]

[ Desplegar / Plegar ]
  • Conflictos rurales en España
  • Crímenes de la España profunda
  • La Serena (Badajoz)
  • Crónica negra en España

9. Notas[editar]

Las fechas y cifras incluidas en este artículo proceden de la cobertura periodística contemporánea de los hechos y de la posterior reconstrucción judicial y cultural del suceso. Algunas discrepancias entre fuentes se han señalado donde procede.


  1. Puerto Hurraco era una pedanía de unos 135 habitantes censados, cifra que se duplicaba durante los meses de verano. ↩︎

  2. La disputa de lindes entre familias campesinas era un conflicto frecuente en las zonas rurales extremeñas, donde la propiedad de la tierra determinaba la subsistencia económica. ↩︎

  3. Algunas crónicas posteriores sostienen que el rechazo amoroso fue el verdadero detonante del ciclo de violencia, por encima del conflicto de tierras. ↩︎

  4. La imposibilidad de demostrar la autoría del incendio no impidió que la familia Izquierdo mantuviera su convicción, lo que alimentó aún más el ciclo de venganza. ↩︎

  5. La excusa de la caza era verosímil en la zona, pues la actividad cinegética era común entre los varones de la comarca. ↩︎

  6. Las edades de las niñas asesinadas, 13 y 14 años, fueron uno de los elementos que más conmocionaron a la opinión pública española. ↩︎

  7. El niño Guillermo Ojeda Sánchez no pertenecía a ninguna de las dos familias enfrentadas; fue alcanzado de forma accidental. ↩︎

  8. Las declaraciones de los dos hermanos fueron recogidas por varios medios y reflejan la total ausencia de arrepentimiento, así como la intención de continuar la venganza incluso durante el entierro de las víctimas. ↩︎

  9. La condena de 684 años fue simbólica en gran medida, pues la legislación española establece un máximo de cumplimiento efectivo de 30 años; la cifra refleja la acumulación de delitos y las circunstancias agravantes. ↩︎

  10. La frase fue recogida por el diario Hoy de Extremadura el 16 de diciembre de 2006. ↩︎

  11. La doctrina Parot fue una interpretación jurisprudencial del Tribunal Supremo español que alargó la estancia en prisión de numerosos condenados por delitos graves, al descontar los beneficios penitenciarios del total de años de condena en lugar de del máximo de cumplimiento efectivo. Fue posteriormente anulada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. ↩︎

  12. El final del linaje de los Izquierdo fue interpretado por algunos observadores como una derrota simbólica de los asesinos, que no consiguieron su objetivo de exterminio. ↩︎

  13. El séptimo día se basó en la historia del crimen de Puerto Hurraco, adaptando los nombres y la narrativa. ↩︎

  14. Los programas de misterio y crónica negra de la televisión española suelen abordar el caso por su dimensión simbólica: el enfrentamiento entre dos familias en una comunidad rural tradicional. ↩︎

  15. En reportajes conmemorativos de los 25 años del suceso, varios vecinos y familiares expresaron su voluntad de dejar atrás la tragedia y evitar que Puerto Hurraco sea sinónimo de la masacre. ↩︎