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Miguel Primo de Rivera

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Miguel Primo de Rivera
II marqués de Estella, grande de España
Nombre completo Miguel Primo de Rivera y Orbaneja
Nacimiento 8 de enero de 1870
Jerez de la Frontera, provincia de Cádiz, España
Fallecimiento 16 de marzo de 1930 (60 años)
París, Francia
Nacionalidad Española
Ocupación Militar, político
Rango Teniente general
Capitan general póstumo (1947)
Partido Unión Patriótica (1924-1930)
Cónyuge Casilda Sáenz de Heredia y Suárez de Argudín (1902-1908)
Hijos 6, entre ellos José Antonio, Miguel, Pilar y Fernando
Cargos Presidente del Directorio Militar (1923-1925)
Alto comisario de España en Marruecos (1924-1925)
Presidente del Consejo de Ministros (1925-1930)
Ministro de Estado (1927-1928)

1. Resumen[editar]

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera, 8 de enero de 1870 - París, 16 de marzo de 1930) fue un militar y político español que gobernó como dictador entre 1923 y 1930. Durante ese período ejerció los cargos de presidente del Directorio Militar, alto comisario de España en Marruecos, presidente del Consejo de Ministros y ministro de Estado. Fue II marqués de Estella y grande de España.

Nacido en una familia jerezana de tradición militar y aristocrática, ingresó joven en la Academia de Infantería de Toledo y desarrolló buena parte de su carrera en los territorios coloniales españoles de Marruecos, Cuba y Filipinas. Su hoja de servicios incluyó la Cruz Laureada de San Fernando por su actuación en la guerra de Margallo (1893) y una serie de ascensos que lo llevaron hasta teniente general en 1919. Antes del golpe de Estado, fue gobernador militar de Cádiz, senador por la provincia de Cádiz y capitán general de Valencia, Madrid y Cataluña.

El 13 de septiembre de 1923, como capitán general de Cataluña, encabezó un pronunciamiento militar que contó con la aquiescencia del rey Alfonso XIII. La conspiración se produjo en un clima de crisis política agravado por el desastre de Annual, la guerra del Rif y las investigaciones del expediente Picasso. Tras el golpe, Primo de Rivera suspendió la Constitución de 1876, implantó un Directorio Militar (1923-1925) y posteriormente un Directorio Civil (1925-1930), gobernando de forma autoritaria. Su régimen se caracterizó por el intervencionismo estatal, el proteccionismo económico, una intensa inversión en obras públicas y una política represiva contra los movimientos sindicales y los nacionalismos periféricos, particularmente el catalán.

La dictadura obtuvo éxitos iniciales, como la pacificación del Protectorado español de Marruecos tras el desembarco de Alhucemas de 1925 y la creación de monopolios como CAMPSA. Sin embargo, la falta de institucionalización del régimen y la creciente oposición de las élites políticas, los intelectuales y sectores del Ejército desgastaron su autoridad. El 28 de enero de 1930, tras perder el respaldo del monarca y de buena parte de los mandos militares, Primo de Rivera presentó su dimisión y se exilió en París, donde falleció seis semanas después, el 16 de marzo de 1930, a causa de complicaciones derivadas de la diabetes.

Su dictadura fue un antecedente directo de las tensiones políticas que desembocaron en la proclamación de la Segunda República en 1931. Varios de sus hijos, particularmente José Antonio Primo de Rivera y Pilar Primo de Rivera, tuvieron después un papel destacado en la fundación y dirección de la Falange Española.

2. Primeros años y formación[editar]

Miguel Primo de Rivera nació el 8 de enero de 1870 en Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz, en el seno de una familia de tradición militar. Fue hijo de Miguel Primo de Rivera y Sobremonte, coronel retirado, y de Inés Orbaneja y Pérez de Grandallana. Pertenecía a una estirpe jerezana vinculada a la aristocracia terrateniente andaluza, con una larga trayectoria castrense. Su abuelo fue el general José Primo de Rivera, y su tío Fernando Primo de Rivera y Sobremonte llegó a ser capitán general y primer marqués de Estella. También su hermano Fernando Primo de Rivera y Orbaneja siguió la carrera militar y murió en el desastre de Annual.

La infancia de Miguel transcurrió en un ambiente acomodado, aunque una súbita quiebra económica familiar obligó al núcleo Primo de Rivera a mudarse a una vivienda más modesta. En 1882 se trasladó a Madrid, donde fue acogido por su tío José. A los catorce años ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, de la que egresó como oficial. De acuerdo con los datos biográficos disponibles, su graduación se produjo hacia 1884[1].

Desde muy joven, Miguel mostró admiración por la figura de su tío Fernando, quien había regresado de Filipinas en 1883 y representaba para él un modelo de éxito militar y social.

3. Trayectoria militar[editar]

3.1. Primeros destinos y guerra de Margallo[editar]

Tras su graduación, Primo de Rivera fue destinado en 1893 a Melilla, en el norte de África. Allí participó en la llamada guerra de Margallo, un conflicto derivado de las tensiones con las cabilas rifeñas en torno al fuerte de Cabrerizas Altas. El 28 de octubre de 1893 se distinguió durante la toma de Cabrerizas Altas, acción que le valió la Cruz de Primera Clase de la Orden de San Fernando y el ascenso a capitán. La prensa ilustrada de la época, como La Ilustración Española y Americana y Blanco y Negro, recogió la acción heroica del joven teniente.

Durante la guerra de Margallo murió el general Juan Margallo, gobernador militar de Melilla, alcanzado por un disparo. Circunstancias no aclaradas alimentaron el rumor de que el propio Primo de Rivera habría sido el autor del disparo, versión considerada sin base por buena parte de la historiografía, entre ella Stanley G. Payne y James H. Rial[2]. La explicación aceptada mayoritariamente atribuye la muerte del general a las fuerzas rifeñas.

3.2. Cuba, Filipinas y el desastre colonial[editar]

Primo de Rivera desarrolló una parte importante de su carrera en los territorios ultramarinos del imperio español. Estuvo destinado en Cuba en dos estancias independientes entre 1895 y 1897. La primera acompañó al general Arsenio Martínez Campos hasta el cese de este en enero de 1896; la segunda, junto a su tío Fernando Primo de Rivera, entre septiembre de 1896 y marzo de 1897. En la isla caribeña conoció de primera mano la guerra de independencia cubana y la dificultad del dominio colonial español.

Posteriormente fue enviado a Filipinas, donde tuvo que negociar con grupos de insurgentes filipinos sin escolta de apoyo. Junto con su tío Fernando, se embarcó de regreso a la península antes del estallido de la guerra hispano-estadounidense de 1898, evitando así quedar atrapado en el conflicto que pondría fin al imperio español de ultramar. La pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas marcó profundamente a Primo de Rivera y a una generación de militares que consideraban degradado el sistema político de la Restauración.

3.3. Matrimonio, ascensos y gobiernos militares[editar]

En 1902 contrajo matrimonio con Casilda Sáenz de Heredia y Suárez de Argudín, hija de quien había sido el último alcalde español de La Habana. El matrimonio tuvo seis hijos: José Antonio, Miguel, Carmen, Pilar, Ángela y Fernando. Casilda falleció en 1908, poco después del nacimiento de Fernando.

En 1908 fue ascendido a coronel y al año siguiente fue destinado al norte de África, donde tomó parte en la guerra de Melilla. En octubre de 1911, durante la campaña del Kert, fue herido en acción mientras lideraba el regimiento de infantería San Fernando. Ese mismo año obtuvo el ascenso a general de brigada, y en 1914 a general de división.

En 1915 fue nombrado gobernador militar de Cádiz, cargo que ejerció hasta marzo de 1917[3]. Durante esos años empezó a perfilarse su posición crítica respecto a la presencia colonial española en Marruecos. En 1917 sugirió por primera vez la posibilidad de un intercambio territorial con el Reino Unido por el que España cedería Ceuta a cambio de Gibraltar, una tesis abandonista que le costaría destituciones en 1917 y nuevamente en 1921, cuando siendo capitán general de Madrid insistió en la idea.

Entre 1917 y 1919 su carrera se consolidó. En julio de 1919 fue ascendido a teniente general. Ese mismo año se informó de que ocupó las capitanías generales de Valencia (III Región Militar), Madrid (I Región Militar) y Cataluña (IV Región Militar) en diferentes etapas. En Valencia se enfrentó al terrorismo anarcosindicalista y ordenó métodos expeditivos de represión. En 1920 resultó elegido senador por la provincia de Cádiz. Ya por entonces albergaba aspiraciones de entrar en el Gobierno.

En noviembre de 1921, durante un debate en el Senado, pronunció una frase que sintetizaba su postura: "Yo estimo, desde un punto de vista estratégico, que un soldado más allá del Estrecho, es perjudicial para España". Estas declaraciones causaron un enorme revuelo y motivaron su destitución como capitán general de Madrid. A pesar de ello, heredó de su tío Fernando el marquesado de Estella y la grandeza de España.

3.4. Capitán general de Cataluña[editar]

En mayo de 1922, Primo de Rivera fue nombrado capitán general de Cataluña. Desde su destino en Barcelona estrechó vínculos con Severiano Martínez Anido, gobernador civil de la provincia de Barcelona, y con Joaquín Milans del Bosch, excapitán general. Su gestión favoreció a los Sindicatos Libres en el marco de la represión sindical y le ganó la simpatía de los propietarios industriales y agrícolas catalanes. La convivencia en Cataluña con la creciente agitación social y el pujante nacionalismo periférico reforzó su convicción de que el régimen parlamentario era incapaz de mantener el orden.

4. Golpe de Estado de 1923[editar]

Los preparativos del golpe de Estado se desarrollaron en un contexto de crisis del régimen de la Restauración. El desastre de Annual de 1921 había desprestigiado a la clase política y al Ejército, y el denominado expediente Picasso amenazaba con señalar responsabilidades en la derrota marroquí. En ese ambiente, Primo de Rivera, entonces capitán general de Cataluña, comenzó a organizar un pronunciamiento militar.

En septiembre de 1923 se trasladó a Madrid para recabar apoyos. No los logró del general Francisco Aguilera y Egea, militar veterano con aspiraciones de "salvar España", pero sí de un grupo de generales africanistas opuestos a aquel, conocido como el Cuadrilátero. En Barcelona, el día 12 de septiembre, Juan O'Donnell se sumó a última hora a la conspiración, decantando también a Diego Muñoz Cobos en Madrid.

A la medianoche del 12 al 13 de septiembre de 1923, Primo de Rivera proclamó en Barcelona el estado de guerra y sacó a las tropas a la calle, que fueron ocupando los edificios clave de la ciudad. El movimiento se repitió en las capitales catalanas y en Zaragoza y Huesca. En Cataluña contó con el respaldo de los militares, del somatén, de los industriales y de los sectores conservadores. En Aragón, José Sanjurjo logró convencer al capitán general Palanca para que se abstuviera de intervenir.

Durante las primeras horas, el pronunciamiento no encontró oposición frontal. El Gobierno de Manuel García Prieto se mostró dividido: solo dos ministros, Portela Valladares y el almirante Juan Bautista Aznar-Cabañas, se opusieron abiertamente. Aznar se negó a que la Armada bombardease Barcelona.

El 14 de septiembre, el rey Alfonso XIII regresó a Madrid desde San Sebastián y no respaldó la propuesta de García Prieto de convocar a las Cortes y destituir a los mandos militares rebeldes. El jefe de gobierno dimitió acto seguido. Tras diversas gestiones, el monarca llamó a Primo de Rivera a Madrid. A la una y cuarto de la tarde, Alfonso XIII otorgó el poder al general sublevado, y a continuación el capitán general Muñoz Cobos declaró el estado de guerra en Madrid.

La dictadura quedó así formalizada con la bendición inicial de la Corona. Primo de Rivera presentó el régimen como un paréntesis temporal en la vida constitucional, con la promesa inicial de durar solo unos meses, aunque acabaría prolongándose por más de seis años.

5. Dictadura[editar]

5.1. Directorio Militar (1923-1925)[editar]

El primer gabinete de la dictadura fue un Directorio Militar compuesto por ocho militares y presidido por el propio Primo de Rivera. El nuevo poder suspendió las garantías constitucionales, declaró el estado de guerra y sustituyó a los gobernadores civiles provinciales por gobernadores militares. A su llegada a Madrid, Primo de Rivera decidió sobre la marcha mantener el Directorio Militar, en lugar de instaurar el directorio civil previsto inicialmente.

El régimen tomó medidas para desmontar las instituciones representativas locales y provinciales. En septiembre de 1923 extendió el somatén, la milicia tradicional catalana, a todo el territorio español mediante la creación del Somatén Nacional. El 30 de septiembre ordenó el cese de todos los concejales de los ayuntamientos, sustituidos por juntas de vocales no elegidos democráticamente que, a su vez, elegían al alcalde y a los cargos municipales. En enero de 1924 disolvió las diputaciones provinciales, con la excepción de las de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra.

En el plano político, el régimen impulsó la creación de la Unión Patriótica en abril de 1924 como partido oficial. Sus orígenes se remontaban a la Unión Patriótica Castellana de Ángel Herrera Oria. El lema del partido, de resonancias carlistas, era "Patria, Religión y Monarquía". La Unión Patriótica aglutinó a sectores diversos, desde la burguesía rural hasta funcionarios y labradores, con una destacada presencia de oportunistas. El periódico La Nación, fundado en octubre de 1925, se convirtió en portavoz de la dictadura y del partido.

La dictadura mostró una clara impronta autoritaria en el orden público. Buscó la anulación de la anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT), aumentando las medidas represivas contra sus militantes. En cambio, logró atraer al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a la Unión General de Trabajadores (UGT) a una política de colaboración con el régimen. El Partido Comunista de España, de relevancia limitada entonces, fue ilegalizado de facto; sus sedes fueron saqueadas y cerradas a finales de 1923.

5.2. Política en Marruecos y desembarco de Alhucemas[editar]

La política colonial de Primo de Rivera en el Protectorado español de Marruecos careció de un plan estratégico definido y se basó en decisiones pragmáticas. En un primer momento se mostró partidario del abandono de la presencia española en el norte de África y ordenó repliegues territoriales. En noviembre de 1924 se produjo la retirada de Xauen, ciudad que cayó el día 17, en una operación que costó un número elevado de bajas. España concentró entonces sus fuerzas en las zonas costeras más defendibles.

En octubre de 1924, tras la dimisión del alto comisario Luis Aizpuru, Primo de Rivera se nombró a sí mismo alto comisario de España en Marruecos. La presión de Abd el-Krim y de las cabilas rifeñas llevó a un cambio de coyuntura cuando los rifeños atacaron el protectorado francés. Eso abrió la posibilidad de una cooperación franco-española, a la que Primo de Rivera se avino después de ser convencido por sus colaboradores Antonio Magaz y Francisco Gómez-Jordana Sousa. No obstante, existieron diferencias entre el plan integral de ocupación propuesto por el mariscal francés Philippe Pétain y la idea más optimista de Primo de Rivera, que confiaba en pacificar el Rif con un desembarco en Alhucemas sin necesidad de internarse demasiado lejos de la costa.

El desembarco de Alhucemas se produjo en septiembre de 1925. Fue comandado por el propio Primo de Rivera y formó parte de una operación combinada con el Ejército francés para acabar con la rebelión rifeña. El rey Alfonso XIII se había mostrado contrario a la operación. El desembarco resultó exitoso y constituyó el punto de inflexión de la guerra. Tras la operación, Primo de Rivera se cesó a sí mismo como alto comisario en noviembre de 1925, siendo sustituido por José Sanjurjo. La pacificación total del protectorado se completó en la primavera de 1927[4].

5.3. Directorio Civil (1925-1930)[editar]

En diciembre de 1925, Primo de Rivera sustituyó el Directorio Militar por un Directorio Civil. A partir de entonces pasó a ocupar formalmente el cargo de presidente del Consejo de Ministros. El Directorio Civil contó con figuras civiles destacadas, entre ellas José Calvo Sotelo en Hacienda.

El régimen intentó institucionalizarse mediante la creación de una Asamblea Nacional Consultiva en 1927. La Asamblea, reunida por primera vez en octubre de 1927, carecía de poder legislativo y funcionaba como órgano asesor. En 1929 elaboró un anteproyecto de Constitución de carácter antiliberal y autoritario, hecho público en julio de ese año. El proyecto encontró el rechazo mayoritario de las fuerzas liberales, monárquicas y republicanas, así como críticas entre los propios miembros de la Asamblea. El propio Primo de Rivera no quedó satisfecho con varios aspectos del texto.

En política exterior, el régimen intentó mejorar la posición internacional de España. En 1926, ante la prevista incorporación de Alemania a la Sociedad de Naciones, Primo de Rivera reclamó para España un puesto permanente en el Consejo y la incorporación de Tánger al protectorado español. Tras el acercamiento con la Italia fascista, plasmado en un tratado de amistad en agosto de 1926, elevó el tono de sus demandas. Al ser rechazadas por Francia y el Reino Unido, decidió retirar a España de la Sociedad de Naciones en la asamblea de septiembre de 1926. España regresó al organismo un año y medio después, en marzo de 1928. En febrero de 1927, tras la dimisión del ministro de Estado José Yanguas Messía, Primo de Rivera asumió las funciones de la cartera de Estado, cargo que mantuvo formalmente hasta noviembre de 1928.

5.4. Política económica y obras públicas[editar]

La dictadura basó gran parte de su propaganda en los logros económicos. El crecimiento económico de aquellos años se vio favorecido por la coyuntura expansiva internacional de los "felices años veinte". Las políticas de Primo de Rivera fueron intervencionistas y proteccionistas. Se creó el Consejo de Economía Nacional en 1924, organismo sin cuyo permiso no podía instalarse ninguna industria nueva. Se fortaleció la producción nacional frente a la competencia exterior.

Dos logros relevantes de la política económica fueron la creación en junio de 1927 de la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (CAMPSA) y de la Compañía Telefónica Nacional de España, esta última con capital mayoritario de la estadounidense International Telephone and Telegraph (ITT). En obras públicas, la dictadura impulsó obras hidráulicas mediante la creación de las Confederaciones Hidrográficas y mejoró la red de carreteras con el Circuito Nacional de Firmes Especiales, fundado en 1926, que construyó unos 7000 kilómetros de carreteras. En ferrocarriles se aprobó en 1926 el llamado Plan Guadalhorce, un ambicioso proyecto de construcciones ferroviarias. También se extendió la electricidad al mundo rural.

Sin embargo, la financiación de estas políticas resultó problemática. Incapaz de recaudar lo suficiente mediante los impuestos, perjudicado por el fraude fiscal, el régimen recurrió a la emisión de deuda pública y al maquillaje presupuestario. La peseta, que entre 1926 y 1927 había mostrado una tendencia al alza, cambió de signo en 1928 y entró en una fase de devaluación. El cambio respecto a la libra esterlina casi se triplicó, lo que disipó la mejora económica. Esta situación contribuyó al desgaste y dimisión del ministro de Hacienda José Calvo Sotelo.

5.5. Represión y vida política[editar]

La dictadura desarrolló una política represiva contra la disidencia. La CNT fue declarada ilegal y sus militantes perseguidos. El régimen también reprimió el nacionalismo catalán: proscribió el uso de símbolos catalanes en actos públicos, prohibió la celebración del 11 de septiembre y clausuró asociaciones regionalistas. Se tomaron medidas para imponer el idioma castellano en ámbitos como el educativo. La Mancomunidad de Cataluña fue abolida el 12 de marzo de 1925. La actuación contra la lengua y la cultura catalanas fue descrita por algunos historiadores como sistemática, aunque no exenta de arbitrariedad.

El régimen sufrió varios intentos de derrocamiento. En junio de 1926 se produjo el golpe fallido conocido como "la Sanjuanada", que se desarrolló simultáneamente a la llamada cuestión artillera, originada por la anulación de la escala de promoción por antigüedad en los cuerpos de artilleros e ingenieros. La oposición constitucionalista pasó a ser liderada por Rafael Sánchez Guerra. El escritor y médico Gregorio Marañón fue señalado por Primo de Rivera como conspirador, lo que contribuyó al deterioro de las relaciones entre la dictadura y los intelectuales. Miguel de Unamuno fue desterrado y también se tomaron medidas contra Luis Jiménez de Asúa y Fernando de los Ríos.

En enero de 1929 se produjo otro intento de golpe fallido, liderado por José Sánchez Guerra. El político fue encarcelado en un barco-prisión en Valencia y juzgado por un tribunal militar presidido por el general Federico Berenguer. La sentencia, que absolvió a Sánchez Guerra y al resto de procesados, fue interpretada simbólicamente como una condena a muerte de la dictadura.

6. Caída y exilio[editar]

A finales de la década de 1920, el régimen de Primo de Rivera se encontraba crecientemente impopular. Había perdido el apoyo del rey Alfonso XIII y del grueso de los mandos militares, con excepciones como el general Sanjurjo. La salud del dictador se agravó debido principalmente a la diabetes. En enero de 1930 se preparaba en Andalucía una conspiración para el día 28, que iba a ser dirigida por el general Manuel Goded, gobernador militar de Cádiz, y en la que probablemente estaba al tanto el propio monarca. Aunque el golpe no llegó a producirse, Primo de Rivera presentó su dimisión el 28 de enero de 1930, alegando razones de salud.

El rey Alfonso XIII asignó el gobierno al general Dámaso Berenguer, iniciando el período conocido como la "Dictablanda", que pretendía volver gradualmente a la normalidad constitucional previa a 1923. Primo de Rivera se exilió en París, donde se alojó en el hotel Pont Royal, en la calle du Bac.

El 16 de marzo de 1930, seis semanas después de su dimisión, Primo de Rivera falleció en París, a los 60 años, a causa de las complicaciones de la diabetes en conjunción con una gripe. Según el relato biográfico, sus hijas lo encontraron sentado en el sillón, con las gafas a punto de caer, el correo sobre el pecho y una mano en el brazo del asiento, tras regresar de una salida. El médico que acudió determinó el fallecimiento.

Al día siguiente, el féretro fue llevado a la estación de Austerlitz para su traslado a España. El cortejo fúnebre desfiló por París con honores, pues Primo de Rivera ostentaba el gran cordón de la Legión de Honor. Estuvieron presentes el ministro francés de la Guerra, André Maginot, y el general Philippe Pétain, con quien había comandado el desembarco de Alhucemas. Sin embargo, cuando el tren llegó a Irún, no había representación oficial española, lo que motivó las quejas de José Calvo Sotelo en un artículo publicado en ABC: "Al descender en la estación de Irún... no aparecía en forma alguna la España oficial, ¡ni un pelotón de tropa! Guardias Civiles y Carabineros, sí; pero nosotros no éramos delincuentes ni contrabandistas".

Los restos de Primo de Rivera fueron enterrados inicialmente en el cementerio de San Isidro, en Madrid, y más tarde trasladados a la Basílica de la Merced de Jerez de la Frontera, conforme a su deseo expresado en vida: "Si cien veces naciera, desearía fuese en Jerez, a Jerez quiero venir a morir, y en Jerez deseo se guarden mis cenizas".

En 1947, diecisiete años después de su fallecimiento, el gobierno de Francisco Franco lo nombró capitán general del Ejército a título póstumo.

7. Pensamiento y estilo político[editar]

El régimen de Primo de Rivera se presentó inicialmente como regeneracionista y de carácter provisional. El propio dictador afirmó que su Directorio Militar duraría solo tres meses. Sin embargo, pronto creó un partido político, la Unión Patriótica, como base de apoyo, y buscó institucionalizarse durante el Directorio Civil.

Primo de Rivera se veía a sí mismo como el "cirujano de hierro" invocado por Joaquín Costa, y añadió a su ideario el concepto de "revolución desde arriba" de Antonio Maura. Quedó impresionado por el fascismo italiano y durante una visita a Italia llamó a Benito Mussolini "mi inspiración y maestro". Alfonso XIII, por su parte, presentó a Primo de Rivera como "mi Mussolini" en ese contexto.

Sin embargo, la dictadura no fue una copia del fascismo. Según el historiador Pedro Carlos González Cuevas, fue más bien un régimen burocrático-conservador o militar-corporativista, sin las inquietudes culturales ni el aparato ideológico del fascismo italiano. Primo de Rivera manifestó un desprecio recurrente hacia la intelectualidad, que según Gabriele Ranzato estaba animado por un complejo de inferioridad. Ejemplo de ello fue su discurso de aceptación del doctorado honoris causa de la Universidad de Salamanca en 1926: "Pero, yo, perdonadme la inmodestia, soy doctor en la ciencia de la vida, y en ella y de ella recogí las enseñanzas que me prepararon para el ejercicio del Gobierno".

Martin Blinkhorn lo describió como un "benevolente y sincero paternalista". Stanley G. Payne señaló que, pese a no buscar un calco del fascismo italiano, ese fue el modelo más cercano de la dictadura. Para Gonzalo Fernández de la Mora, el régimen constituyó "un híbrido de pretorianismo decimonónico y de regeneracionismo finisecular". Raúl Morodo lo interpretó como la "institucionalización regeneracionista del bonapartismo".

En el plano ideológico, Primo de Rivera fue un nacionalista español que ya desde 1916 defendía el adoctrinamiento popular. Durante la dictadura utilizó al Ejército como herramienta para nacionalizar a las masas, promoviendo la propaganda de ideas patrióticas por oficiales en todo el país. Su pensamiento político ha sido descrito por Raymond Carr como "primitivo, personal y naíf". Richard Herr lo consideró "demasiado campechano como para poder compararse con Mussolini". A pesar de dedicar muchas horas al gobierno, sus hábitos de vida eran desordenados.

8. Vida familiar y personal[editar]

De su matrimonio con Casilda Sáenz de Heredia y Suárez de Argudín, Primo de Rivera tuvo seis hijos: José Antonio, Miguel, Carmen, Pilar, Ángela y Fernando. Tras la muerte de su esposa en 1908, Primo de Rivera no volvió a casarse, aunque en 1928 obtuvo real licencia para contraer matrimonio con Mercedes Castellanos, conocida como "Niní" Castellanos, matrimonio que finalmente no se celebró.

Varios de sus hijos tuvieron relevancia política posterior. José Antonio Primo de Rivera fundó Falange Española en 1933 y fue ejecutado en 1936, durante la guerra civil. Pilar Primo de Rivera dirigió la Sección Femenina de Falange durante décadas y fue una figura central del franquismo. Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia tuvo una carrera política y diplomática durante la dictadura franquista; Fernando Primo de Rivera y Sáenz de Heredia fue también dirigente falangista y murió en 1936.

9. Legado[editar]

La dictadura de Primo de Rivera representa uno de los momentos clave de la crisis de la Restauración borbónica en España. Su régimen suspendió el orden constitucional de 1876 y mostró la debilidad del sistema parlamentario para hacer frente a las tensiones sociales, militares y territoriales del primer tercio del siglo XX. La colaboración inicial de Alfonso XIII con el golpe de 1923 desprestigió a la Corona y facilitó el advenimiento de la Segunda República en 1931.

El régimen dejó una mezcla de éxitos y fracasos. En Marruecos consiguió la pacificación del protectorado; en economía impulsó obras públicas, monopolios estatales y una modernización parcial del país; pero no logró construir un sistema político estable ni legitimarse constitucionalmente. La represión de la CNT, la censura de prensa y las políticas contra el catalanismo generaron un amplio descontento. La falta de reforma agraria, señalada por historiadores como Gerald Brenan, dejó intactos los intereses de la gran propiedad, que el dictador no se atrevió a tocar. Richard Herr apuntó que "Primo no era de los que despiertan a los perros dormidos, especialmente si son grandes".

La caída de Primo de Rivera no restauró el sistema anterior, sino que abrió una fase de transición inestable que desembocó en la proclamación de la Segunda República. El golpe de Estado de 1923 y la dictadura posterior fueron vistas con simpatía por sectores autoritarios y sirvieron de precedente para el franquismo. En 1947, Franco ascendió póstumamente a Primo de Rivera a capitán general del Ejército, reconociendo una afinidad ideológica y simbólica.

En el plano cultural e historiográfico, la figura de Primo de Rivera sigue siendo objeto de debate. Algunos lo consideran un regeneracionista fallido; otros, un dictador oportunista que sembró las semillas del autoritarismo posterior. Su régimen ha sido estudiado por historiadores como Shlomo Ben-Ami, Raymond Carr, Alejandro Quiroga y Javier Tusell, entre otros.

10. Reconocimientos[editar]

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  • Cruz de Primera Clase de la Orden de San Fernando (1894)
  • Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar (1913)
  • Gran Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando (1925)
  • Gran Cruz de la Orden del Mérito Naval con distintivo rojo (1925)
  • Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo (1925)
  • Doctorado honoris causa por la Universidad de Salamanca (1926)
  • Gran Cruz de la Orden de Cristo de Portugal (1927)
  • Collar de la Orden de Isabel la Católica (1929)
  • Gran Cruz de la Orden de la Torre y de la Espada, del Valor, Lealtad y Mérito de Portugal (1929)

11. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Miguel Primo de Rivera es conocida en todo el mundo hispanohablante, especialmente en España e Hispanoamérica, por su papel como precursor del autoritarismo español del siglo XX y como padre de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange. En América Latina, su nombre aparece con frecuencia en estudios sobre los fascismos europeos y sobre las relaciones entre España y el Cono Sur durante la época. Sin embargo, su vínculo directo con América Latina es limitado: su esposa Casilda era hija del último alcalde español de La Habana, lo que lo conectaba personalmente con la historia colonial española en Cuba, y su carrera militar lo llevó a la isla y a Filipinas, pero no a países continentales hispanoamericanos.

La dictadura de Primo de Rivera coincidió con un período de reformulación de las relaciones entre España y sus antiguas colonias. Aunque no se documentan giras o actos panhispanistas de primer orden lideradas por Primo de Rivera, la época estuvo marcada por discursos del hispanismo y de la "madre patria", que serían retomados con más fuerza durante el franquismo. Su figura y su régimen son tratados hoy en universidades y medios hispanoamericanos como parte de la historia política española, sin que exista una conmemoración propia destacada en los países latinoamericanos.

12. Notas[editar]


  1. La fecha exacta del ingreso en la Academia de Infantería de Toledo se sitúa en 1884 según algunas fuentes, pero otras biografías no precisan el año exacto. [sin verificar] ↩︎

  2. El rumor de que Primo de Rivera habría disparado contra el general Margallo es citado por David S. Woolman y James H. Rial; Stanley G. Payne lo considera sin fundamento. [sin verificar] ↩︎

  3. Fue nombrado gobernador militar de Cádiz en octubre de 1915 y cesó en marzo de 1917, según la Gaceta de Madrid. [sin verificar] ↩︎

  4. La pacificación total del protectorado se dio en la primavera de 1927 según la historiografía; algunas fuentes citan también el verano de 1927. [sin verificar] ↩︎