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Monstruo de Florencia

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Monstruo de Florencia
Nombre en italianoMostro di Firenze
TipoAutor o autores no identificados de una serie de asesinatos
Periodo de actividad1968–1985
ZonaProvincia de Florencia, Toscana, Italia
Víctimas confirmadas16 en 8 asesinatos dobles
Arma característicaPistola Beretta calibre .22 Long Rifle, munición Winchester serie H
Estado del casoSin resolver, con varias líneas de investigación fallidas

1. Resumen[editar]

El Monstruo de Florencia —en italiano, Mostro di Firenze— es el nombre con el que los medios italianos se refirieron al autor o autores de una serie de ocho asesinatos dobles cometidos entre 1968 y 1985 en la provincia de Florencia, en la región de Toscana, Italia.[1]

El patrón atribuido al agresor era generalmente el mismo: disparaba contra parejas jóvenes en lugares aislados y, después, apuñalaba a las víctimas. A las mujeres les mutilaba los órganos sexuales con precisión, en una práctica descrita como propia de un trofeo. El arma utilizada habría sido siempre una misma pistola Beretta calibre .22 Long Rifle, con la que se dispararon unos 66 proyectiles de la marca Winchester serie H.[2]

A lo largo de décadas se produjeron detenciones, condenas, absoluciones y nuevas hipótesis. Aunque varios hombres fueron señalados y juzgados, a fecha de 2026[sin verificar] se mantiene la sospecha de que el verdadero criminal o grupo de criminales no llegó a ser identificado de forma concluyente. El caso es uno de los más conocidos de la crónica negra italiana del siglo XX.

2. Hechos[editar]

Los asesinatos atribuidos al Monstruo de Florencia ocurrieron en distintos puntos de la campiña toscana. Nunca actuó dos veces en el mismo lugar, y en los escenarios se describía un método repetido: ataque a parejas durante encuentros íntimos, disparos a corta distancia y posterior mutilación de los cuerpos de las mujeres.[2:1]

Las fechas y lugares que suelen citarse como la serie de ocho asesinatos dobles son:

  • Antonio Lo Bianco y Bárbara Locci, 21 de agosto de 1968, en Signa.
  • Pasquale Gentilcore y Stefania Pettini, 15 de septiembre de 1974, en Borgo San Lorenzo.
  • Giovanni Foggi y Carmela Di Nuccio, 6 de junio de 1981, en Vía dell’Arrigo.
  • Stefano Baldi y Susanna Cambi, 6 de octubre de 1981, en Campos de Bartoline.
  • Paolo Mainardi y Antonella Migliorini, 19 de junio de 1982, en Montespertoli.
  • Horst Meyer y Uwe Rush, 9 de septiembre de 1983, en Giogoli.
  • Claudio Stefanacci y Pia Rontini, 29 de julio de 1984, en Vicchio.
  • Nadine Mauriot y Jean Michel Kravechvilj, 8 de septiembre de 1985, en Scopeti.[3]

Sobre el asesinato de 1968 existen dudas acerca de si fue obra del mismo asesino que el resto de la serie. Se ha señalado que fue la primera vez que se habría utilizado el arma, una Beretta calibre .22 que luego habría reaparecido en los crímenes posteriores.[4]

La investigación se prolongó durante años; según las cifras que circularon en la prensa, fueron interrogados más de 100.000 sospechosos.000 sospechosos. A pesar de ello, nadie fue condenado como autor único y definitivo de toda la serie.[5]

3. Las víctimas[editar]

Los ocho ataques dejaron dieciséis víctimas mortales si se cuentan tanto a los hombres como a las mujeres. La lista de parejas se repite en casi todas las reconstrucciones del caso, aunque no todos los expertos coinciden en incluir el doble crimen de 1968 dentro de la serie del Monstruo.[3:1]

En el ataque de 1985, las víctimas fueron dos turistas franceses: Nadine Mauriot y Jean Michel Kravechvilj. El agresor los sorprendió dentro de una tienda de campaña, rasgó la lona con un cuchillo y disparó primero contra la mujer. El hombre, de 25 años y condición atlética, logró salir huyendo, pero fue alcanzado y rematado por la espalda con el cuchillo. A la mujer le fueron cercenados un seno y la vagina.[6]

Poco después del asesinato de los turistas franceses, la fiscal del caso, Silvia della Monica, recibió una carta hecha con letras recortadas de una revista que contenía un trozo del seno de la víctima. Della Monica se retiró del caso.[7]

4. La pista sarda[editar]

La línea de investigación conocida como pista sarda se centró en un grupo de inmigrantes procedentes de Cerdeña y en la pistola Beretta utilizada presumiblemente en los asesinatos. El punto de partida fue el doble homicidio de 1968, en el que murieron Antonio Lo Bianco y Bárbara Locci.[8]

El 23 de agosto de 1968 fueron asesinados dentro de un automóvil Bárbara Locci, mujer casada, y su amante, el albañil Antonio Lo Bianco. En el vehículo se encontraba el hijo pequeño de Bárbara, Natalino Mele, todavía niño, que quedó como testigo. Por el crimen fue condenado Stefano Mele, marido de Bárbara, quien confesó su participación. Según las investigaciones del periodista Mario Spezi, a Mele le habrían acompañado Salvatore y Francesco Vinci.[9]

Los hermanos Vinci procedían de Villacidro, en Cerdeña, y arrastraban un historial violento. Se casó con Barbarina, una adolescente a la que había forzado, y con la que tuvo un hijo, Antonio Vinci. Barbarina fue hallada muerta el 14 de enero de 1961 en lo que se presentó como un suicidio con gas, episodio del que el pueblo sospechó y que se atribuyó a Salvatore.[10]

Tras la muerte de Barbarina, el grupo familiar emigró a Toscana siguiendo a Giovanni Vinci, quien les había precedido y se habría alojado en casa de la familia Mele. Salvatore trabajaba como albañil, mientras que Francesco se movió en ambientes de pequeña delincuencia. Stefano Mele vivía con sus padres y con Bárbara Locci, casada a la fuerza y reiteradamente infiel. Bárbara tuvo relaciones con Salvatore Vinci, más tarde con Francesco y después con Antonio Lo Bianco.[10:1]

En el curso de la investigación del homicidio de 1968, el hijo de Bárbara declaró que su padre, Stefano Mele, había estado en la escena del crimen. Mele contó a los carabineros que Salvatore Vinci había matado a la pareja y le había dado el arma para que rematara a su mujer. Sin embargo, el testimonio del hijo y una prueba de parafina que mostraba pólvora en su mano llevaron a Mele a retractarse y asumir el doble homicidio como único autor. Sobre la pistola declaró que la había tirado a una acequia, pero la policía no logró encontrarla. La Beretta habría salido de su escondite seis años más tarde, con la misma caja de balas, para convertirse en el arma del Monstruo de Florencia.[9:1]

El arma era descrita como una Beretta calibre .22, vieja y gastada, con un percutor defectuoso que dejaba una marca característica en la base del cartucho. Las balas eran de la clase Winchester serie H.[11]

En 1974, cuatro meses antes del primer crimen atribuido con seguridad al Monstruo, Salvatore Vinci acudió al cuartel de los carabineros para denunciar un robo en su casa. Ante la pregunta de qué le habían robado, respondió que no sabía. Según Mario Spezi, la denuncia tenía el propósito de cubrirse ante un posible mal uso del único objeto de valor que poseía: la Beretta y sus dos cajas de balas. En la denuncia habría mencionado a su hijo Antonio Vinci como la persona que había entrado en la casa.[12]

El 15 de septiembre de 1974 se produjo en Borgo San Lorenzo el primer crimen del posteriormente llamado Monstruo de Florencia. Los siguientes ocurrieron el 6 de junio y el 6 de octubre de 1981, y el 19 de junio de 1982. En ese último año, los investigadores, siguiendo la pista sarda, elaboraron una lista de sospechosos que incluía a Salvatore y Francesco Vinci. Se determinó que Francesco y su sobrino Antonio habían estado cerca de los escenarios de los crímenes de 1974 y 1981. Posteriormente se encontró el coche de Francesco escondido bajo ramas en el bosque el 21 de junio de 1982.[10:2]

Francesco fue arrestado en agosto de 1982, dos meses después de los asesinatos de Montespertoli. No obstante, el 10 de septiembre de 1983 se halló en Giogoli una furgoneta Volkswagen con dos hombres asesinados siguiendo el método del Monstruo; Francesco Vinci se encontraba en prisión y no pudo cometer el crimen.[13]

Tanto el juez de instrucción Mario Rotella como la fiscal Silvia della Monica consideraban que el Monstruo podía ser algún integrante de la pista sarda, y que Francesco y Antonio Vinci sabían quién era. Tras los asesinatos de Giogoli, la prensa informó de que Antonio Vinci había sido detenido por posesión ilícita de armas de fuego. El juez y la fiscal intentaron enfrentarlos en prisión para quebrar su mutua lealtad, sin éxito. Antonio quedó en libertad.

El 28 de julio de 1984, mientras varios sospechosos estaban en la cárcel, el Monstruo volvió a matar. Las sospechas se dirigieron entonces a Salvatore Vinci. Se abrió una investigación en Cerdeña sobre la muerte de Barbarina y se planteó que el supuesto suicidio habría sido un montaje para matar a la mujer.[14]

Salvatore Vinci fue detenido el 11 de junio de 1986. La estrategia consistía en demostrar primero su culpabilidad en la muerte de Barbarina en 1961 y después avanzar sobre los demás crímenes. El juicio comenzó el 12 de abril de 1988, pero fue absuelto del crimen de su esposa por falta de pruebas.[15]

La pista sarda terminó debilitada por la ausencia de pruebas concluyentes y por los errores en la recogida de material forense: las escenas de los crímenes no siempre se preservaron adecuadamente, y se describieron escenas en las que curiosos caminaron sobre los lugares, fumaron y dejaron colillas, pelos y restos de fibras.[16]

5. Pietro Pacciani y los "compañeros de merienda"[editar]

Tras el fracaso de la pista sarda, el nuevo jefe policial, Ruggero Perugini, aplicó herramientas informáticas y datos estadísticos. Se introdujeron variables como condenas por delitos sexuales, edades entre 30 y 60 años y residencia en un entorno cercano a los crímenes. Entre una docena de sospechosos figuraba Pietro Pacciani, un agricultor que había sido condenado por la muerte de un hombre y que fue señalado en una de las numerosas cartas anónimas recibidas.[17]

Pacciani fue investigado entre 1989 y 1992 sin que se hallara una prueba definitiva. Tras un registro en su casa y jardín, se encontró una bala Winchester serie H completamente oxidada que no había sido utilizada. Según Mario Spezi, el jefe de carabineros consideró que esa bala y otras pruebas habían sido colocadas por la propia policía.[18]

El 16 de junio de 1993 Pacciani fue arrestado bajo la acusación de ser el Monstruo. El juicio comenzó el 14 de abril de 1994 con gran expectación mediática. Fue condenado por asesinato a catorce cadenas perpetuas el 1 de noviembre de 1994.[19]

Durante el juicio aparecieron los nombres de Mario Vanni, ex cartero de San Casciano apodado il Torsolo ("corazón de la manzana"), y Giancarlo Lotti, apodado Katanga. Vanni declaró reiteradamente que era compagno di merende ("compañero de merienda") de Pacciani. La expresión, repetida en el juicio, se convirtió con el tiempo en una forma italiana para referirse a compañeros de fechorías que fingen hacer algo inocente. Lotti, considerado el tonto del pueblo de San Casciano, declaró haber ayudado a Pacciani en varios asesinatos.[20]

En 1996, la corte de apelación revisó el caso. El fiscal Piero Tony descartó una por una las pruebas contra Pacciani. El 13 de febrero de 1996, el tribunal de apelación anunció la absolución de Pacciani, a pesar de que en la misma jornada se difundió la detención de Mario Vanni como presunto cómplice.[21]

La absolución no cerró el caso. El asunto pasó al Tribunal de Casación. La nueva investigación, dirigida por Michele Giuttari, se apoyó en los testimonios de cuatro testigos secretos identificados con los nombres Alfa, Beta, Gamma y Delta. Se trataba, según las reconstrucciones, de personas de los bajos fondos con escasa credibilidad: un débil mental, una prostituta alcohólica, un proxeneta y el propio Giancarlo Lotti, quien se autoinculpó. Sus testimonios, al principio contradictorios, se fueron ajustando con el tiempo.[22]

El juez Francesco Ferri, presidente del tribunal de apelación, dimitió y publicó en 1996 un libro titulado El caso Pacciani. Consideraba que los testimonios eran retorcidos y que la investigación estaba dirigida con ideas preconcebidas.[23]

El 22 de febrero de 1998 Pietro Pacciani murió de un ataque al corazón. Giuttari ordenó la exhumación del cadáver y sostuvo que Pacciani había sido asesinado con sus propias medicinas para impedir que revelara lo que sabía.[24]

Vanni y Lotti fueron juzgados como presuntos cómplices. La acusación sostenía que los crímenes tenían relación con una secta satánica formada por personas adineradas y poderosas que encargaban los asesinatos. Giancarlo Lotti quedó en libertad en marzo de 2002 por razones de salud y murió pocas semanas después a causa de un cáncer de hígado. Mario Vanni falleció el 13 de abril de 2009.[25]

6. Otras líneas e hipótesis[editar]

Además de la pista sarda y la de los "compañeros de merienda", el caso generó múltiples hipótesis. Se citó la existencia de teorías que vinculaban los crímenes con una secta satánica. En agosto de 2001, algunos investigadores retomaron el caso y declararon a la prensa que el Monstruo podía ser un grupo de unas diez o doce personas adineradas, miembros de una secta, que habrían ordenado y pagado los crímenes a los campesinos.[26]

La lista de sospechosos e implicados mencionada en las crónicas incluyó, entre otros, a Stefano Mele, a los hermanos Vinci, a Giovanni Mele y Piero Mucciarini, a Pietro Pacciani, Mario Vanni y Giancarlo Lotti. También apareció el nombre de Francesco Narducci, médico de Perugia cuyo cuerpo fue hallado flotando en el lago Trasimeno en octubre de 1985 y de quien se rumoreó que podía ser el Monstruo. El periodista Mario Spezi, autor de investigaciones sobre el caso, llegó a ser acusado por el juez Giuliano Mignini de ser el Monstruo, pero fue puesto en libertad tras demostrarse su inocencia.[27]

En 2014, un suceso con algunas similitudes volvió a inquietar a la ciudad de Florencia, según informó la prensa española de la época, que habló de la posibilidad de un imitador.[28]

7. Impacto mediático y obras relacionadas[editar]

El caso del Monstruo de Florencia recibió una amplia cobertura en la prensa italiana e internacional, incluida la prensa en español. El diario español El País publicó reportajes y crónicas sobre las investigaciones y los juicios.[29]

La literatura y el audiovisual han mantenido vivo el caso en el mundo hispanohablante. Mario Spezi y el escritor estadounidense Douglas Preston publicaron en 2008 The Monster of Florence, a True Story, traducida al castellano y publicada como El Monstruo de Florencia en 2019. En la obra defienden la pista sarda a partir de la continuidad del arma utilizada.[30]

Spezi ya había publicado en 1983, en Italia, un libro titulado Il Mostro di Firenze. Otras obras citadas en las bibliografías sobre el caso son La sospecha (1992), de Laura Grimaldi, The Monster of Florence (1996), de Magdalen Nabb, y El caso Pacciani (1996), de Francesco Ferri.[31]

En 2025 se estrenó una miniserie italiana de cuatro episodios titulada El monstruo de Florencia, disponible en el catálogo de Netflix.[32]



  1. Denominación utilizada por los medios italianos para referirse al autor o autores de los ocho asesinatos dobles. La forma italiana es Mostro di Firenze. ↩︎

  2. Según las reconstrucciones del modus operandi, el agresor disparaba a parejas jóvenes en lugares aislados, apuñalaba después a las víctimas y mutilaba los órganos sexuales de las mujeres. El arma era una Beretta calibre .22 Long Rifle. El total de disparos se ha cifrado en 66, todos de la marca Winchester serie H. Las cifras exactas deben verificarse con fuentes policiales o judiciales italianas. ↩︎ ↩︎

  3. La serie de ocho asesinatos dobles abarca de 1968 a 1985. Algunas fuentes excluyen o matizan el ataque de 1968 por falta de certeza sobre si fue realizado por el mismo autor. Los nombres y lugares de la lista corresponden a los difundidos por la prensa y las crónicas del caso. ↩︎ ↩︎

  4. Sobre el doble homicidio de 1968 no existe consenso pleno. La pistola Beretta y las balas Winchester serie H habrían aparecido de nuevo en crímenes posteriores, lo que ha servido de base para conectarlos. ↩︎

  5. La cifra de más de 100.000 sospechosos interrogados proviene de informaciones periodísticas italianas. Debe verificarse su origen exacto. ↩︎

  6. Así fue descrito el ataque a los turistas franceses en las crónicas: la tienda fue rasgada con un cuchillo, la mujer recibió disparos a bocajarro y el hombre huyó antes de ser alcanzado y apuñalado por la espalda. ↩︎

  7. El episodio de la carta con el resto humano fue recogido por la prensa italiana y española. Derivó en la retirada de la fiscal Silvia della Monica del caso. ↩︎

  8. La pista sarda se basó en la posible conexión entre el homicidio de 1968 y el resto de crímenes a partir del arma, y en los vínculos de los hermanos Vinci con Cerdeña. ↩︎

  9. La reconstrucción del papel de Stefano Mele y de los hermanos Vinci procede principalmente de la investigación de Mario Spezi. Los detalles de las confesiones y testimonios deben contrastarse con los autos judiciales italianos. ↩︎ ↩︎

  10. Los antecedentes de los hermanos Vinci y la muerte de Barbarina son parte de la reconstrucción de la pista sarda. La muerte de Barbarina fue considerada inicialmente un suicidio con gas. ↩︎ ↩︎ ↩︎

  11. La descripción del arma como una Beretta .22 con percutor defectuoso es central en la pista sarda. La marca en la base del cartucho habría permitido relacionar los crímenes. ↩︎

  12. La denuncia de robo presentada por Salvatore Vinci en 1974 ha sido interpretada por Mario Spezi como una coartada preventiva. No existe prueba concluyente de esa intención. ↩︎

  13. Francesco Vinci fue arrestado en agosto de 1982. El crimen de Giogoli de 1983, ocurrido mientras estaba en prisión, debilitó la hipótesis de que él fuera el Monstruo. ↩︎

  14. Salvatore Vinci fue detenido en junio de 1986 y juzgado a partir de 1988. La estrategia judicial se centró primero en la muerte de Barbarina. ↩︎

  15. Salvatore Vinci fue absuelto del crimen de su esposa Barbarina en el juicio iniciado el 12 de abril de 1988. Las fechas y resultados deben verificarse en fuentes judiciales italianas. ↩︎

  16. Las deficiencias en la recogida de pruebas forenses mencionadas por los cronistas incluían contaminación de las escenas por parte de curiosos y falta de muestras orgánicas. Esto condicionó la solidez de las acusaciones. ↩︎

  17. Pietro Pacciani era un agricultor toscano, apodado il Vampa. Había matado a un hombre en 1951 y fue señalado por cartas anónimas. Su condena inicial y posterior absolución marcaron el periodo más mediático del caso. ↩︎

  18. La bala Winchester serie H oxidada hallada en el jardín de Pacciani fue considerada determinante por la acusación, pero Mario Spezi recogió testimonios según los cuales pudo ser colocada por la policía. Este punto sigue siendo controvertido. ↩︎

  19. Pacciani fue condenado a catorce cadenas perpetuas el 1 de noviembre de 1994. La condena se leyó con una gran cobertura televisiva en Italia. ↩︎

  20. La expresión compagni di merende proviene de la declaración de Mario Vanni. Pasó al lenguaje italiano como sinónimo de compañeros de tropelías que simulan estar haciendo algo inocente. ↩︎

  21. La absolución de Pacciani el 13 de febrero de 1996 se produjo en la corte de apelación. Ese mismo día se anunció la detención de Mario Vanni, en un movimiento que la crónica judicial describió como una jugada de última hora. ↩︎

  22. Los testigos secretos Alfa, Beta, Gamma y Delta fueron identificados respectivamente como Pucci, Giancarlo Lotti, Ghiribelli y Galli. Su credibilidad fue muy cuestionada por el juez Francesco Ferri. ↩︎

  23. El juez Francesco Ferri criticó duramente la investigación en su libro El caso Pacciani, publicado a fines de 1996. Sostuvo que las confesiones estaban motivadas por la esperanza de impunidad u otros beneficios. ↩︎

  24. La muerte de Pacciani se produjo el 22 de febrero de 1998. La tesis de Giuttari de que fue asesinado no fue confirmada de manera oficial. ↩︎

  25. Lotti murió en 2002 tras salir de prisión por enfermedad. Vanni, cuya condena fue reducida por motivos de salud, murió el 13 de abril de 2009. Fue el último de los "compañeros de merienda". ↩︎

  26. La hipótesis de la secta satánica fue promovida desde algunos sectores de la investigación, especialmente en la etapa de Giuttari, pero no condujo a una resolución definitiva del caso. ↩︎

  27. La lista de sospechosos varía según las fuentes. Incluyó a varios miembros de la familia Vinci, a los "compañeros de merienda" y a personas ajenas al entorno rural, como Francesco Narducci, un médico de Perugia. ↩︎

  28. En mayo de 2014, medios españoles como El Mundo informaron sobre un suceso en Florencia que recordaba al Monstruo y plantearon la hipótesis de un imitador. No se confirmó que guardara relación con el caso original. ↩︎

  29. El País publicó, entre otras piezas, un reportaje en abril de 1986 y una crónica sobre el juicio en abril de 1994. La prensa en español mantuvo el interés por el caso en los momentos judiciales clave. ↩︎

  30. Preston, D. J. y Spezi, M. (2019 [ed. en castellano]). El monstruo de Florencia. Barcelona: Random House Mondadori. La obra original en inglés es de 2008. Defiende la pista sarda y critica la investigación posterior. ↩︎

  31. Las obras citadas aparecen en las bibliografías sobre el caso. La novela de Angremy, Une ville inmortelle, data de 1984 y fue escrita por Jean Pierre Angremy, cónsul de Francia en Florencia. ↩︎

  32. El monstruo de Florencia (2025) es una miniserie italiana de 4 episodios. La disponibilidad en Netflix debe verificarse en cada país hispanohablante, ya que los catálogos regionales varían. ↩︎