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Nueva Zelanda

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Nueva Zelanda
New Zealand · Aotearoa
Capital Wellington
Ciudad más poblada Auckland
Idiomas oficiales Inglés, maorí y lengua de señas neozelandesa
Gentilicio Neozelandés, -esa; kiwi (coloquial)
Forma de gobierno Monarquía constitucional parlamentaria unitaria
Rey Carlos III
Gobernadora general Cindy Kiro[sin verificar]
Primer ministro Christopher Luxon[sin verificar]
Superficie 268 838 km²
Población (est. 2020) 5 006 020 hab.[sin verificar]
Densidad 18,3 hab./km²
PIB nominal (2022) 267 626 millones de USD
PIB nominal per cápita 51 707 USD
PIB PPA (2022) 249 495 millones de USD
PIB PPA per cápita 48 202 USD
IDH (2023) 0,938 (muy alto, puesto 17)
Moneda Dólar neozelandés (NZD)
Huso horario UTC+12; verano: UTC+13
Islas Chatham: UTC+12:45; verano: UTC+13:45
Dominio de internet .nz
Código telefónico +64
Código ISO 554 / NZL / NZ
Himno nacional God Defend New Zealand

1. Resumen[editar]

Nueva Zelanda (en inglés, New Zealand; en maorí, Aotearoa, «tierra de la gran nube blanca») es un país soberano insular de Oceanía, situado en el suroeste del océano Pacífico, a unos 2 000 kilómetros al sureste de Australia. Está formado por dos grandes islas —la isla Norte y la isla Sur— junto a un número considerable de islas menores, entre las que destacan la isla Stewart y las islas Chatham. El Reino de Nueva Zelanda, entidad más amplia vinculada a la Corona, incluye además las islas Cook y Niue (estados autónomos en libre asociación), el archipiélago de Tokelau y la dependencia antártica Ross. La capital es Wellington, situada en el extremo sur de la isla Norte, mientras que la ciudad más poblada es Auckland.

El país es una monarquía constitucional y una democracia parlamentaria. El rey Carlos III es el jefe de Estado con el título de rey de Nueva Zelanda, y está representado por un gobernador general; el poder ejecutivo recae en el gabinete encabezado por el primer ministro. Los idiomas oficiales son el inglés, el maorí y la lengua de señas neozelandesa, aunque el inglés es con amplia diferencia el más hablado.

Debido a su prolongado aislamiento geográfico, Nueva Zelanda desarrolló una fauna endémica dominada por aves, muchas de las cuales se extinguieron tras la llegada de los seres humanos y de los mamíferos que estos introdujeron. La mayor parte de la población es de ascendencia europea; los maoríes constituyen la minoría más numerosa, seguidos por asiáticos y otros polinesios, especialmente en las zonas urbanas. Nueva Zelanda es un país desarrollado, con un índice de desarrollo humano muy alto, y sus ciudades suelen figurar entre las de mejor calidad de vida del mundo.

2. Etimología[editar]

Los maoríes se refieren a la isla Norte como Te Ika-a-Māui («el pez de Maui») y a la isla Sur como Te wai pounamu («las aguas de piedra verde») o Te Waka o Aoraki («la canoa de Aoraki»). Hasta principios del siglo XX, la isla Norte fue también conocida como Aotearoa, que se traduce de manera coloquial como «tierra de la gran nube blanca»; en el maorí moderno, este nombre se aplica a todo el país. Aotearoa también se usa en el inglés neozelandés, solo o combinado con el nombre inglés: Aotearoa New Zealand.[1]

El primer nombre europeo del territorio fue Staaten Land, dado por el explorador neerlandés Abel Tasman, quien en 1642 se convirtió en el primer europeo en ver las islas. Tasman supuso que formaban parte del «continente austral» avistado por Jacob Le Maire en 1615 frente a la punta meridional de América del Sur, que también había sido llamado Staten Landt («tierra de los Estados generales neerlandeses»).

El nombre «Nueva Zelanda» fue acuñado por cartógrafos neerlandeses, que llamaron a las islas Nova Zeelandia («nueva tierra del mar») en honor a la provincia neerlandesa de Zelanda (Zeeland). No está claro quién usó exactamente la expresión por primera vez, pero apareció en 1645 y pudo haber sido elegida por el cartógrafo Joan Blaeu.[2] En español se consideran válidas las formas «Nueva Zelanda» (usada en España, Guinea Ecuatorial y México) y «Nueva Zelandia» (usada en otras partes de Hispanoamérica).[3]

3. Historia[editar]

3.1 Asentamientos polinesios[editar]

Nueva Zelanda fue uno de los territorios más tardíamente poblados del mundo. Los primeros pobladores conocidos fueron polinesios que, según la mayoría de los investigadores, llegaron en canoa entre los años 1250 y 1300. A lo largo de los siglos siguientes, esos inmigrantes polinesios desarrollaron una cultura distinta, hoy conocida como maorí. La población se organizaba en iwi (tribus) y hapū (subtribus), que cooperaban, competían y en ocasiones guerreaban entre sí. En algún momento, un grupo maorí emigró a las islas Chatham, donde desarrolló una cultura diferenciada, la moriori.[4]

Algunos investigadores han planteado la posibilidad de una ola migratoria anterior, hacia el año 150 d. C., cuyos integrantes habrían muerto o abandonado las islas después; sin embargo, esta hipótesis no tiene aceptación mayoritaria y la datación de la colonización polinesia sigue siendo objeto de debate entre arqueólogos y genetistas.

3.2 Exploradores europeos[editar]

Existen teorías, no comprobadas de manera concluyente, de que navegantes españoles avistaron las costas neozelandesas antes que los neerlandeses. Se ha sugerido que Francisco de Hoces, a bordo de la carabela San Lesmes, pudo llegar a la zona en 1526, y que una expedición asociada a Juan Fernández y probablemente a Juan Jufré, partiendo desde Chile, pudo tocar una tierra montañosa situada a 40° de latitud sur hacia 1576. Ninguna de estas hipótesis cuenta con pruebas documentales definitivas.[5]

El primer avistamiento europeo confirmado corresponde al neerlandés Abel Tasman y su tripulación en 1642. Los maoríes mataron a cuatro miembros de la expedición y ningún europeo regresó hasta el primer viaje del explorador inglés James Cook, quien en 1769 llegó a Nueva Zelanda y cartografió prácticamente toda la costa. Después de Cook, el territorio fue visitado por numerosos cazadores de ballenas y focas y por buques comerciales de Europa y Estados Unidos. Estos intercambiaban alimentos, herramientas, metales y armas por madera maorí, agua, alimentos, artefactos y, en ocasiones, servicios sexuales.

La introducción de la papa y el mosquete transformó la agricultura y la guerra. La papa resultó especialmente adecuada para el clima frío y las zonas altas del país, y permitió campañas militares más largas y agresivas. Como resultado, las guerras de los Mosquetes abarcaron más de 600 batallas entre 1801 y 1840 y causaron entre 30 000 y 40 000 muertes maoríes.[6] No obstante, las enfermedades introducidas por los colonizadores tuvieron un papel aún mayor en el declive demográfico maorí, que cayó cerca de un 40 % durante el siglo XIX. Desde comienzos de ese siglo, los misioneros cristianos comenzaron a llegar al país y acabaron por convertir a la mayoría de la población maorí, aunque sus avances iniciales fueron principalmente entre los sectores más descontentos de la sociedad.

3.3 Tratado de Waitangi[editar]

La naturaleza desordenada del asentamiento europeo y el creciente interés francés por el territorio llevaron al gobierno británico a enviar a James Busby como representante en 1832. Busby no pudo imponer el orden entre los colonos, pero supervisó la adopción de la primera bandera nacional el 20 de marzo de 1834. En octubre de 1835, tras un anuncio destinado a impedir una eventual soberanía francesa, la efímera nación llamada Tribus Unidas de Nueva Zelanda envió al rey Guillermo IV del Reino Unido la Declaración de independencia de Nueva Zelanda, pidiendo su protección.

Los continuos disturbios y las implicaciones legales de la Declaración llevaron a la Oficina Colonial a enviar al capitán William Hobson para reclamar la soberanía de la Corona británica y negociar un tratado con los maoríes. El Tratado de Waitangi se firmó en la bahía de las Islas el 6 de febrero de 1840. Su redacción fue apresurada y aún existen confusiones y desacuerdos en torno a su traducción; pese a ello, es reconocido como uno de los documentos fundacionales del país y es considerado por los maoríes como una garantía de sus derechos.[7]

En respuesta al intento de la Compañía de Nueva Zelanda de establecer un asentamiento independiente en Wellington y a la «compra» de tierras en Akaroa por colonos franceses, Hobson declaró la soberanía británica sobre todo el territorio el 21 de mayo de 1840, aunque todavía circulaban copias del Tratado. Con la firma del Tratado y la declaración de soberanía, el número de inmigrantes, sobre todo británicos, comenzó a aumentar.

3.4 Primeros gobiernos[editar]

Bajo dominio británico, Nueva Zelanda formó parte inicialmente de la colonia de Nueva Gales del Sur, pero en 1841 se convirtió en colonia separada. En 1840 Hobson eligió Okiato como capital; un año después, la sede de gobierno se trasladó a Auckland. Al principio, los maoríes estaban deseosos de comerciar con los colonos y muchos iwi prosperaron. En las décadas de 1860 y 1870, el aumento de inmigrantes y los conflictos por la tierra desembocaron en la guerra de las Tierras de Nueva Zelanda, que terminó con la pérdida y confiscación de numerosas propiedades maoríes.

En 1852 se creó un gobierno representativo para la colonia, tras la aprobación por el Reino Unido de la Ley Constitucional de Nueva Zelanda de 1852. En 1854 se reunió el primer parlamento neozelandés y hacia 1856 la colonia se volvió efectivamente autónoma, con un gobierno responsable de todos los asuntos nacionales salvo la legislación local. En 1863, ante el temor de que la isla Sur pudiera formar una colonia separada, se propuso trasladar la capital a una localidad del estrecho de Cook. Varios comisionados de Australia opinaron que Wellington era la ciudad adecuada por su puerto y su ubicación central, y en 1865 el parlamento se reunió allí por primera vez de manera oficial. En 1893, Nueva Zelanda se convirtió en la primera nación del mundo en conceder a todas las mujeres el derecho al voto.[8]

3.5 Siglos XX y XXI[editar]

En 1907, Nueva Zelanda se proclamó dominio dentro del Imperio británico, y en 1947 adoptó el Estatuto de Westminster, que la convirtió en miembro de la Mancomunidad de Naciones con plena autonomía formal, aunque en la práctica el Reino Unido había dejado de desempeñar un papel importante en su gobierno desde hacía tiempo. Mientras el país ganaba independencia política, crecía su dependencia económica: desde la década de 1890, el transporte refrigerado permitió exportar carne y productos lácteos al Reino Unido, comercio que sustentó el crecimiento económico neozelandés.

Los soldados neozelandeses combatieron junto al Imperio británico en la guerra de los Bóeres, en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda Guerra Mundial. La campaña de Galípoli tuvo un papel central en la formación de una identidad nacional y fortaleció la tradición del ANZAC compartida con Australia. En 1951, Nueva Zelanda se unió a Australia y Estados Unidos en el tratado de seguridad ANZUS, y más tarde combatió junto al ejército estadounidense en las guerras de Corea y Vietnam.

La economía siguió en gran medida las tendencias mundiales y sufrió la Gran Depresión de la década de 1930. La crisis condujo a la elección de un gobierno del Partido Laborista, que estableció un amplio estado de bienestar y una economía proteccionista. Tras la Segunda Guerra Mundial, el país experimentó una prosperidad creciente, pero también se desarrollaron problemas sociales: los maoríes comenzaron a abandonar la vida rural para trasladarse a las ciudades en busca de trabajo. Surgió así un movimiento de protesta maorí que criticó el eurocentrismo y reclamó un mayor reconocimiento de la cultura maorí y del Tratado de Waitangi. En 1975 se creó el Tribunal Waitangi para investigar denuncias de violaciones del Tratado, y en la década de 1980 seguía activo en el examen de agravios históricos.

El ingreso del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea en 1973 redujo drásticamente las exportaciones neozelandesas hacia el que había sido su principal mercado. Ese hecho y la crisis del petróleo de 1973 provocaron cambios económicos y sociales profundos durante la década de 1980, bajo el cuarto mandato laborista y la dirección del ministro de Hacienda Roger Douglas. Las medidas de liberalización, conocidas popularmente como Rogernomics, se aplicaron desde 1984 y transformaron la economía del país. Las nuevas políticas evitaron una crisis mayor y permitieron a Nueva Zelanda diversificar sus relaciones diplomáticas y comerciales. Para inicios del siglo XXI, el país se mantiene entre los de mejor calidad de vida según la ONU, aunque enfrenta desafíos como la inmigración, la desigualdad social y la fuga de cerebros.[9]

4. Gobierno y política[editar]

4.1 Sistema de gobierno[editar]

Nueva Zelanda es una monarquía constitucional y una democracia parlamentaria. El rey Carlos III es el actual jefe de Estado y ostenta el título de rey de Nueva Zelanda, de acuerdo con la ley de títulos reales de 1974. Las funciones y poderes del monarca están limitados por la constitución. Aunque Nueva Zelanda carece de una constitución escrita única, la Ley Constitucional de 1986 es la principal declaración formal de su estructura constitucional. El monarca es representado por un gobernador general, nombrado por él con el asesoramiento exclusivo del primer ministro. La gobernadora general en funciones es Cindy Kiro y el primer ministro es Christopher Luxon, según la información disponible a 2024.

El gobernador general puede ejercer poderes de prerrogativa real, como la revisión de casos de injusticia y el nombramiento de ministros del gabinete, embajadores y otros funcionarios públicos clave. En raras ocasiones puede ejercer poderes de reserva, como destituir a un primer ministro, disolver el parlamento o negar el consentimiento real a un proyecto de ley. El rey y el gobernador general normalmente no pueden ejercer ningún poder sin el asesoramiento del gabinete, salvo en circunstancias en las que no hay gabinete o este ha perdido la confianza del parlamento.

El parlamento de Nueva Zelanda representa el poder legislativo y está formado por el soberano (representado por el gobernador general) y la Cámara de Representantes. Desde 1950 consta de una sola cámara; anteriormente existía una cámara alta, el Consejo Legislativo. La Cámara de Representantes es elegida democráticamente y de ella se forma el gobierno del partido o coalición que posee la mayoría de escaños. El gobernador general nombra a los ministros de la Corona con el asesoramiento del primer ministro, que por convención es el líder del partido o coalición gobernante, es decir, de la mayoría parlamentaria. El gabinete, encabezado por el primer ministro, es el máximo órgano de formulación de políticas y está integrado por la mayoría de los ministros de la Corona.

Casi todas las elecciones parlamentarias generales entre 1853 y 1996 se celebraron por sufragio directo. La única excepción fue la elección de 1908, en la que se usó un sistema con segunda vuelta. Desde la década de 1930, la política estuvo dominada por dos partidos, el Partido Nacional y el Partido Laborista. Las críticas al sistema de sufragio directo se intensificaron después de que el Partido Laborista perdiera las elecciones de 1978 y 1981 pese a obtener más votos que el Partido Nacional. En 1992 se celebró un referéndum consultivo para cambiar el sistema de votación, que condujo a un referéndum vinculante durante las elecciones de 1993. Se adoptó entonces una forma de representación proporcional llamada representación proporcional mixta, vigente desde entonces. Bajo este sistema, cada elector tiene dos votos: uno para elegir 65 escaños electorales (de ellos, siete reservados para los maoríes) por sufragio directo, y otro para elegir un partido político. Los 55 escaños restantes se asignan para que la representación en el parlamento refleje el resultado del segundo voto. Un partido debe obtener al menos el 5 % de los votos para acceder a uno de los 120 escaños del parlamento.

El poder judicial está formado por jueces y funcionarios nombrados bajo normas estrictas y no por criterios políticos, con el fin de mantener su independencia frente al gobierno. Hasta 2004, el Consejo Privado del Reino Unido en Londres fue la corte final de apelación; ese año fue reemplazado por la Corte Suprema de Nueva Zelanda, actualmente la más alta del país. El poder judicial incluye también el Tribunal de Apelación, el Tribunal Superior y los tribunales inferiores. Entre marzo de 2005 y agosto de 2006, Nueva Zelanda fue el único país del mundo en el que todos los cargos más altos del Estado estuvieron ocupados simultáneamente por mujeres: Isabel II (reina), Silvia Cartwright (gobernadora general), Helen Clark (primera ministra), Margaret Wilson (presidenta de la Cámara de Representantes) y Sian Elias (presidenta del Tribunal Supremo).[10]

4.2 Relaciones exteriores[editar]

Durante la época colonial, el gobierno británico determinaba la política exterior y comercial. En las Conferencias Imperiales de 1923 y 1926 se otorgó a Nueva Zelanda la libertad de negociar sus propios tratados internacionales; el primero de ellos se firmó con Japón en 1928. Pese a esa autonomía, el país siguió rápidamente al Reino Unido al declarar la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939. En aquella ocasión, el primer ministro Michael Savage proclamó: «Donde ella va, vamos; donde ella se encuentra, estamos.»

Los neozelandeses lucharon en las dos guerras mundiales, con actuaciones notables en Galípoli, Creta, El Alamein y Montecassino. En Galípoli murieron 2 721 neozelandeses en más de nueve meses de combate. La campaña contribuyó a forjar una identidad nacional y fortaleció la tradición del ANZAC con Australia. El ejército neozelandés también participó en la batalla del Río de la Plata y en la batalla de Inglaterra. Durante la guerra del Pacífico, Estados Unidos llegó a estacionar a más de 400 000 militares en Nueva Zelanda.

En 1951, Nueva Zelanda se unió a Australia y Estados Unidos en el tratado ANZUS, y más tarde combatió junto al ejército estadounidense en Corea y Vietnam. Sin embargo, la influencia estadounidense se debilitó tras las protestas por la guerra de Vietnam, el hundimiento del Rainbow Warrior y las desavenencias sobre política ambiental y comercio agrícola. En febrero de 1985, el país negó la entrada del buque estadounidense U.S. Buchanan a sus aguas, en aplicación de su nueva política antinuclear. En respuesta, Estados Unidos anunció que suspendería sus obligaciones en el marco del ANZUS si no se restablecía el acceso a los puertos. Nueva Zelanda reforzó su postura con la aprobación de la Ley de Zona Libre de Energía Nuclear, Desarme y Control de Armas de 1987, convirtiéndose en el primer Estado occidental en promulgar una norma de ese tipo.[11] En 2010, ambos países firmaron la Declaración de Wellington, una nueva asociación estratégica que, según el primer ministro neozelandés, no supuso un regreso a un tratado de seguridad al estilo del ANZUS.

La relación con Australia es la más estrecha. El tratado comercial de Relaciones Económicas más Estrechas permite el libre comercio entre ambos países, y el Acuerdo de Viaje Trans-Tasman de 1973 otorga a sus ciudadanos libertad para visitar, vivir y trabajar en cualquiera de los dos. Más de 500 000 neozelandeses viven en Australia, mientras que unos 65 000 australianos residen en Nueva Zelanda. Aunque Estados Unidos ya no reconoce sus obligaciones en el ANZUS, el tratado sigue vigente entre Australia y Nueva Zelanda.

5. Geografía[editar]

Nueva Zelanda ocupa una superficie de 268 838 km² y no tiene fronteras terrestres; su línea de costa se extiende por 15 134 kilómetros. El territorio principal comprende dos grandes islas separadas por el estrecho de Cook: la isla Norte y la isla Sur. Junto a ellas se cuentan cientos de islas menores, entre las que sobresalen la isla Stewart, al sur de la isla Sur, y las islas Chatham, al este. El Reino de Nueva Zelanda abarca además territorios del Pacífico y la dependencia antártica Ross.

La isla Norte es de origen volcánico y concentra la mayor parte de la población. Su zona central alberga un cinturón volcánico activo con géiseres y fuentes termales, y en su extremo norte se extienden penínsulas boscosas y bahías. La isla Sur es más montañosa: los Alpes del Sur la recorren de norte a sur y albergan la mayor parte de los glaciares del país. El punto más alto de Nueva Zelanda es el Aoraki/monte Cook, de 3754 m s. n. m. El lago más extenso es el lago Taupō, en la isla Norte, con unos 616 km², y el río más largo es el Waikato, con unos 425 kilómetros.

El clima es de tipo templado marítimo: la isla Norte es más cálida y húmeda, mientras que la isla Sur es más fría, con inviernos nevados en las zonas altas. Nueva Zelanda se encuentra en el anillo de fuego del Pacífico, por lo que la actividad sísmica es frecuente. El aislamiento geográfico favoreció la evolución de numerosas especies endémicas, en especial aves como el kiwi, el kakapo y el extinto moa. Antes de la llegada del ser humano, los únicos mamíferos terrestres nativos eran murciélagos; los mamíferos introducidos posteriormente, como ratas, zarigüeyas y armiños, han causado graves daños a la fauna local.

6. Economía[editar]

Nueva Zelanda es una economía desarrollada y de ingresos altos, fuertemente integrada al comercio internacional. El PIB nominal se estimó en 267 626 millones de USD en 2022, con un PIB per cápita nominal de 51 707 USD; en paridad de poder adquisitivo, el PIB fue de 249 495 millones de USD, con 48 202 USD por habitante. La moneda es el dólar neozelandés.

Históricamente, la economía dependió de las exportaciones agropecuarias al Reino Unido. A finales del siglo XIX, el transporte refrigerado permitió el envío de carne y productos lácteos, base del crecimiento durante décadas. Tras el ingreso británico a la Comunidad Económica Europea en 1973, el país se vio obligado a diversificar mercados. Las reformas liberalizadoras de los años ochenta redujeron el proteccionismo y los subsidios, y orientaron la economía hacia una mayor competencia.

En la actualidad, los productos lácteos, la carne, la lana, la silvicultura y la horticultura (incluido el kiwi como fruta de exportación) siguen siendo pilares del sector primario. El turismo tiene un peso considerable, atraído por los paisajes del país y por actividades como el esquí, el senderismo y el turismo de naturaleza. Los principales socios comerciales son China, Australia, la Unión Europea, Estados Unidos y Japón. Los servicios, en particular los financieros, tecnológicos y educativos, ocupan una proporción creciente de la economía.

7. Demografía[editar]

La población de Nueva Zelanda supera los cinco millones de habitantes según las estimaciones de la década de 2020. El censo de 2018 registró 4 699 755 personas. La densidad es baja, de 18,3 habitantes por km², y la población se concentra en las ciudades de la isla Norte, sobre todo en Auckland y Wellington.

La mayor parte de la población es de ascendencia europea, principalmente británica e irlandesa. Los maoríes son la minoría más numerosa y representan alrededor del 17 % del total. Los asiáticos constituyen cerca del 15 %, y los pueblos del Pacífico, alrededor del 8 %. La inmigración, especialmente desde Asia y las islas del Pacífico, ha aumentado la diversidad étnica de las zonas urbanas.

El inglés es el idioma más hablado con gran diferencia. El maorí es lengua oficial y se enseña en escuelas, pero su uso cotidiano es minoritario: lo habla una fracción pequeña de la población maorí y no maorí. La lengua de señas neozelandesa completó el trío de idiomas oficiales. En materia religiosa, la sociedad neozelandesa es cada vez más secular: en el censo de 2018, cerca del 48 % declaró no profesar ninguna religión, frente a un porcentaje menor de cristianos, principalmente anglicanos, católicos y presbiterianos.[12]

8. Cultura[editar]

La cultura neozelandesa combina una base anglosajona y británica con el legado maorí y, en menor medida, con las aportaciones de los pueblos del Pacífico y de la inmigración asiática reciente. El término kiwi se usa de manera afectuosa para designar a los neozelandeses y remite a un ave endémica convertida en símbolo nacional.

La lengua y las prácticas maoríes ocupan un lugar creciente en la vida pública. El haka, danza ceremonial maorí, es conocido internacionalmente por su ejecución antes de los partidos del equipo nacional de rugby, los All Blacks. El maorí es lengua oficial y su presencia es visible en nombres de lugares, ceremonias oficiales y medios de comunicación. Aun así, su revitalización sigue siendo un desafío social y educativo.

Nueva Zelanda ha alcanzado reconocimiento global en el cine y la música. El director Peter Jackson y su equipo rodaron en el país las trilogías de El Señor de los Anillos y El hobbit, lo que convirtió los paisajes neozelandeses en un destino turístico cinematográfico. En la música popular destaca la cantante Lorde, y en la lírica, la soprano Kiri Te Kanawa. Edmund Hillary, montañista neozelandés, fue junto al sherpa Tenzing Norgay uno de los primeros en coronar el Everest en 1953.

El deporte más popular es el rugby, en el que los All Blacks son una potencia mundial. Otros deportes con fuerte arraigo son el críquet, el netball, el rugby league y el remo. La cultura del aire libre, el senderismo y los deportes náuticos forman parte de la vida cotidiana de buena parte de la población.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El nombre del país presenta una particularidad para los hispanohablantes: mientras que en España, Guinea Ecuatorial y México predomina «Nueva Zelanda», en amplias zonas de Hispanoamérica es frecuente la forma «Nueva Zelandia», ambas válidas. Esta doble grafía es uno de los puntos que más llama la atención en los materiales educativos y diplomáticos en español.

La presencia hispanoamericana en Nueva Zelanda es modesta en términos relativos, pero ha crecido de forma sostenida. Existen pequeñas comunidades de inmigrantes procedentes de Chile, Argentina, Uruguay, Colombia y otros países hispanohablantes, concentradas sobre todo en Auckland. El español no figura entre los idiomas más hablados del país, aunque se ofrece como lengua extranjera en algunas universidades y centros de idiomas.[13]

Nueva Zelanda mantiene relaciones diplomáticas con los países hispanohablantes y ha diversificado sus vínculos comerciales hacia América Latina, sobre todo en productos lácteos y tecnológicos. La selección neozelandesa de rugby y otras delegaciones deportivas han visitado la región con cierta regularidad, y la relación con Argentina es conocida por los duelos entre los All Blacks y los Pumas en el rugby de alto nivel. Pese a la distancia geográfica, los intercambios educativos y los programas de trabajo temporal para jóvenes con algunos países hispanohablantes han contribuido a un conocimiento mutuo creciente.


  1. La traducción «tierra de la gran nube blanca» es la más difundida, aunque el significado preciso del término maorí y su historia han sido objeto de debate. Algunos autores prefieren entender Aotearoa como «tierra de la larga nube blanca» o lo vinculan al nombre de una isla concreta en la tradición maorí. ↩︎

  2. El origen neerlandés del nombre es ampliamente aceptado, pero la atribución exacta a Blaeu u otro cartógrafo de la década de 1640 varía según las fuentes. La conexión con la isla danesa de Selandia es puramente casual. ↩︎

  3. La Real Academia Española, en su Diccionario panhispánico de dudas, reconoce ambas grafías. La forma «Nueva Zelanda» es la que sigue este artículo por ser la más extendida en México y en los textos hispanoamericanos de referencia. ↩︎

  4. La relación entre los moriori y los maoríes continentales ha sido a menudo malinterpretada. La evidencia lingüística y arqueológica indica que los moriori fueron un grupo maorí que se estableció en las Chatham y desarrolló una cultura propia, no una población premaorí distinta. ↩︎

  5. La idea de un descubrimiento español anterior a Tasman aparece en la historiografía chilena y neozelandesa, pero se basa en testimonios indirectos y en la interpretación de derroteros imprecisos. Las fuentes contemporáneas no permiten afirmarlo con certidumbre. ↩︎

  6. Las cifras de muertos de las guerras de los Mosquetes varían mucho según el autor. El rango de 30 000 a 40 000 es citado por estudios clásicos, pero resulta difícil de verificar por la ausencia de registros maoríes escritos. ↩︎

  7. La versión inglesa y la versión maorí del Tratado de Waitangi difieren en aspectos clave, especialmente en lo referido a soberanía y a la protección de las tierras y los recursos. Esas diferencias han sido la base de numerosas reclamaciones ante el Tribunal Waitangi. ↩︎

  8. El reconocimiento de 1893 se refiere al sufragio femenino en elecciones nacionales. Otros territorios habían reconocido antes derechos parciales o locales, pero Nueva Zelanda es considerada el primer Estado en otorgar el voto nacional a todas las mujeres adultas. ↩︎

  9. La «fuga de cerebros» neozelandesa, especialmente hacia Australia, es un tema recurrente en el debate público. Las cifras varían según la medición: durante la década de 2010, la migración neta entre ambos países fue fluctuante. ↩︎

  10. El dato se refiere a los cargos de jefa de Estado, gobernadora general, primera ministra, presidenta de la Cámara y presidenta del Tribunal Supremo. Es un hecho notable en la historia institucional del país, citado en medios y en publicaciones oficiales. ↩︎

  11. La política antinuclear neozelandesa, impulsada en especial por el gobierno laborista de David Lange, marcó un punto de inflexión en la relación con Estados Unidos. El conflicto se limitó al ámbito de la seguridad: los vínculos comerciales y diplomáticos continuaron. ↩︎

  12. Los datos censales sobre religión reflejan una tendencia sostenida de aumento de la población sin afiliación religiosa. Las proporciones exactas por denominación pueden variar según la fuente y el año del censo. ↩︎

  13. Las cifras de hispanohablantes en Nueva Zelanda varían según la fuente y suelen incluir tanto a inmigrantes de países hispanohablantes como a estudiantes internacionales. No existe una comunidad hispana de magnitud comparable a la de Australia o Estados Unidos. ↩︎