Óscar García Guzmán
| Óscar García Guzmán | |
|---|---|
| Nombre completo | Óscar García Guzmán |
| Alias | El Monstruo de Toluca |
| Nacimiento | 2 de febrero de 1990 |
| Lugar de nacimiento | Toluca, Estado de México |
| Nacionalidad | Mexicana |
| Ocupación | Estudiante de psicología al momento de su captura |
| Cargos | Feminicidio, homicidio, privación ilegal de la libertad, inhumación ilegal de restos humanos, violación |
| Condena | 91 años por las tres primeras condenas; otras fuentes reportan 217 años y 6 meses |
| Situación penal | Preso |
| Víctimas confirmadas | 6 |
| Años activo | 2006–2019 |
| Fecha de captura | 6 de diciembre de 2019 |
1. Resumen[editar]
Óscar García Guzmán (Toluca, Estado de México, 2 de febrero de 1990), conocido mediáticamente como El Monstruo de Toluca, es un asesino serial mexicano. Fue identificado por primera vez como sospechoso en octubre de 2019, a raíz de la desaparición de una compañera de universidad. El 30 de octubre de ese año, tras un cateo en su vivienda de la colonia Villa Santín, en Toluca, Estado de México, las autoridades encontraron los cuerpos estrangulados de tres mujeres: dos estaban enterrados en el patio trasero, debajo de una perrera, y uno más se hallaba en el baño.
Tras el hallazgo, García permaneció prófugo y fue detenido el 6 de diciembre de 2019 en la Ciudad de México. Después de su captura, aceptó haber asesinado no solo a las tres mujeres encontradas en su casa, sino también a una joven y al padre de esta en Otzolotepec en 2012, y a su propio padre en 2006, cuando tenía 16 años. En total, entre homicidios y feminicidios, el caso se vinculó con seis víctimas confirmadas. En 2021 y 2022 recibió condenas que suman 91 años de prisión por violación, desaparición y asesinato; algunas fuentes periodísticas mencionan sentencias adicionales que elevarían la condena total a 217 años y 6 meses.
El caso tuvo amplia cobertura en México y en medios internacionales en español, debido a la gravedad de los crímenes, la actividad del agresor en redes sociales y el contexto de crisis de feminicidios en el Estado de México.
2. Primeros años y formación[editar]
Se conoce poco sobre la vida de Óscar García Guzmán antes de sus crímenes. Algunas versiones periodísticas señalan que su padre habría ejercido violencia sobre su madre y sobre él cuando era niño[1]. El propio García declaró que desde su juventud le atrajo la idea de matar. A diferencia de otros asesinos seriales, también mostró interés y apego por los animales: al momento de su captura tenía como mascotas a dos perros y un gato, y durante su fuga manifestó repetidamente preocupación por ellos[2].
La doctora Feggy Ostrosky Shejet, investigadora mexicana especializada en neuropsicología y violencia, consideró que su inclinación por los animales podía estar relacionada con un narcisismo patológico. En esa lectura, García se veía a sí mismo como un "protector": al cuidar de los animales podía ejercer ese papel sin resistencia por parte de sus protegidos. La especialista lo describió como psicópata y narcisista, ávido de atención[3].
Entre las aficiones que se le atribuyeron estaban el krav magá —disciplina que habría practicado activamente durante al menos cuatro años y en la que llegó a fungir como instructor—, el death metal, el satanismo y la lectura de historias de asesinos seriales, a quienes dijo admirar por su "inteligencia". Aunque vivía solo desde hacía años, dependía económicamente de su madre. Vecinos lo describieron como un hombre tranquilo, que no hablaba con nadie y vestía siempre de negro.
Para el momento de su captura, estudiaba psicología en la UNITEC[sin verificar], según reportes de prensa. Este detalle resultó relevante porque al menos una de sus víctimas estudiaba en la misma institución.
3. Crímenes[editar]
3.1 Primer homicidio: su padre (2006)[editar]
La primera víctima atribuida a Óscar García fue su propio padre. El homicidio habría ocurrido en 2006, cuando García tenía 16 años. Las circunstancias exactas de la muerte no fueron difundidas públicamente.
García reconoció el crimen en una llamada telefónica con su madre efectuada desde prisión en enero de 2020[4]. La fiscalía confirmó posteriormente que estaba relacionado con la muerte de su padre. La grabación de esa llamada circuló ampliamente y generó cobertura de prensa nacional e internacional.
3.2 Mónica y Tomás (2012)[editar]
La segunda y tercera víctimas fueron un hombre identificado como "Tomás" y su hija, identificada como "Mónica". De acuerdo con las confesiones difundidas, García conoció a Mónica el 10 de septiembre de 2012 en una preparatoria de Otzolotepec, Estado de México. Rápidamente se interesó en ella y comenzó a seguirla.
Llegó a la casa de Mónica y ese mismo día decidió allanarla, pero el domicilio no estaba vacío: el padre de ella, Tomás, se encontraba ahí. Tras ser descubierto, García decidió asesinarlo. Lo apuñaló en repetidas ocasiones y posteriormente lo remató con un hacha. Después se sentó a esperar a la hija, todavía con los restos del padre en el lugar. Cuando Mónica llegó, la sometió valiéndose de sus habilidades en krav magá y la condujo a su casa de la colonia Villa Santín.
De acuerdo con las versiones periodísticas, García mantuvo a Mónica con vida cerca de dos semanas, periodo durante el cual la agredió sexualmente y la torturó. La mató a golpes dos días antes de su cumpleaños. Luego descuartizó el cuerpo y dispuso los restos en cajas de cartón, que arrojó en un barranco de El Mirador, en Huixquilucan, Estado de México[sin verificar].
3.3 Adriana González Hernández (2017)[editar]
La cuarta víctima fue Adriana González Hernández, de 27 años, estudiante de psicología de la Universidad Insurgentes de Toluca. Desapareció el 24 de marzo de 2017, después de salir de su casa en la colonia El Ranchito, en Toluca de Lerdo.
Días antes de su desaparición, según relataron familiares, Adriana había presentado a Óscar García como su "novio" en una reunión familiar. El agresor confesó posteriormente a la activista Frida Guerrera Villalvazo que mantuvo con vida a Adriana, al menos hasta febrero de 2018[5]. Ese dato sugiere un periodo de cautiverio prolongado, uno de los rasgos que la cobertura periodística destacó del caso.
3.4 Martha Patricia "Patty" Nava Sotelo (2019)[editar]
La quinta víctima fue Martha Patricia "Patty" Nava Sotelo, de 25 años, criminóloga y estudiante de leyes. Desapareció el 9 de febrero de 2019 en Huixquilucan, Estado de México.
Meses antes de su desaparición, Patty había expresado a su familia su preocupación porque sentía que alguien la seguía; mencionó haber visto en varias ocasiones una camioneta negra aparentemente rondándola. Las investigaciones periodísticas señalan que García conocía a la familia Nava, ya que su madre era vecina de ellos.
Después de la desaparición, la última conexión detectada del teléfono celular de Patty se ubicó en las cercanías de la casa de García en Villa Santín. Se informó que habría estado cautiva en ese lugar, dopada con Rivotril —nombre comercial del clonazepam—, durante varios días hasta su muerte, la cual se habría producido en el mismo mes de su desaparición.
3.5 Jéssica Guadalupe Jaramillo Orihuela (2019)[editar]
La sexta y última víctima del caso fue Jéssica Guadalupe Jaramillo Orihuela, de 23 años, estudiante de psicología en la misma universidad que el agresor. Desapareció el 24 de octubre de 2019, después de salir de su casa en la colonia 5 de Mayo, en Toluca de Lerdo.
García había comenzado a acosarla meses antes de su desaparición. Cuando la familia de Jéssica inició su búsqueda, sospechó de él desde el principio. Acudieron a su domicilio en varias ocasiones; García negó haberla visto y terminó amenazándolos para que dejaran de "molestarlo".
Entre el 26 y el 30 de octubre, varios familiares permanecieron frente a la casa. Aseguraron haber llegado a ver a Jéssica a través de las ventanas. La policía, sin embargo, no podía entrar legalmente sin una orden judicial, y la orden tardó días en llegar. El 30 de octubre, antes de que ingresaran las autoridades, García salió de su casa y ya no volvió.
Cuando la policía entró al domicilio, encontró el cuerpo de Jéssica en el baño. La víctima presentaba signos de estrangulamiento y habría sido asesinada en las horas previas al hallazgo[6].
4. Perfil psicológico y modus operandi[editar]
El perfil psicológico de Óscar García Guzmán fue analizado por la doctora Feggy Ostrosky Shejet. La especialista lo definió como una persona con rasgos de psicopatía y narcisismo, ávida de atención, violenta y manipuladora. En particular, subrayó que distorsionaba el cuidado de sus mascotas como una forma de verse a sí mismo como protector, sin reconocer el contraste con la violencia que ejercía contra mujeres[3:1].
García fue descrito como un asesino hedonista motivado por el control, organizado y sedentario. Mantenía a algunas víctimas con vida durante periodos prolongados, en los que ejercía control físico, sexual y psicológico. Su entrenamiento en krav magá le permitió someter a varias de sus víctimas. También utilizó clonazepam para mantener cautivas a algunas de ellas, como en el caso de Martha Patricia Nava Sotelo.
Otro elemento distintivo del caso fue su conducta durante la fuga. García no se mantuvo en silencio después de la búsqueda de su domicilio, sino que se burló de las autoridades en redes sociales, reveló su identidad y amenazó con continuar matando mujeres si no se garantizaba la seguridad de sus mascotas[2:1]. Esa exposición pública, inusual en este tipo de casos, fue señalada por analistas como coherente con su perfil narcisista y su necesidad de atención.
5. Captura y proceso judicial[editar]
Tras el cateo del 30 de octubre de 2019, Óscar García permaneció prófugo poco más de un mes. Durante ese periodo, su actividad en redes sociales y sus amenazas públicas aumentaron la presión mediática sobre las autoridades.
Fue detenido el 6 de diciembre de 2019 en la colonia Cascos de Santo Tomás, en la Ciudad de México[sin verificar], por agentes de la Fiscalía. Algunas versiones señalan que fue localizado después de conectarse a una red wifi pública durante un festival de música. La activista Frida Guerrera Villalvazo fue señalada en la prensa como una figura clave para mantener visible el caso y facilitar la captura[5:1].
En cuanto al proceso judicial, la cronología de sentencias fue la siguiente:
- En septiembre de 2021, García fue condenado a 12 años de prisión por el delito de violación.
- Tras nuevas investigaciones, recibió una condena adicional de 17 años por su responsabilidad en la desaparición de una mujer.
- El 31 de marzo de 2022, se le impuso otra condena de 62 años por el asesinato de una mujer de 23 años.
La suma de esas tres primeras condenas es de 91 años de prisión. No obstante, algunas fuentes periodísticas en inglés reportan que, tras admitir más homicidios durante la llamada con su madre, se le impusieron sentencias adicionales, con lo cual el total ascendería a 217 años y 6 meses. Esa diferencia debe leerse con cautela: los reportes periodísticos mexicanos e internacionales no siempre coincidieron en el número de causas acumuladas ni en el modo de sumar las penas. Además, en México la suma aritmética de condenas no equivale necesariamente al tiempo efectivo de reclusión, ya que la legislación local y federal establece topes y beneficios que pueden modificar la duración real de la pena[7].
6. Cobertura mediática y presencia en el mundo hispanohablante[editar]
El caso de Óscar García Guzmán se volvió ampliamente conocido en México y en el mundo hispanohablante a finales de 2019. Varios factores alimentaron la cobertura: el hallazgo de tres cuerpos en una vivienda de Toluca, la aparente demora en la orden de cateo mientras la familia de Jéssica vigilaba la casa, y la conducta del agresor en redes sociales.
El apodo "El Monstruo de Toluca" fue adoptado por medios mexicanos y de otros países de habla hispana. La llamada telefónica en la que García confesó a su madre haber matado a su padre circuló ampliamente y se convirtió en tendencia en redes sociales[4:1]. Medios como BBC Mundo, El País, El Universal, Excélsior, Infobae y Telemundo, entre otros, dieron seguimiento al caso. En México, el caso se insertó en la conversación pública sobre la crisis de feminicidios en el Estado de México y sobre la respuesta de las autoridades ante denuncias de familiares de mujeres desaparecidas.
La activista Frida Guerrera Villalvazo fue una de las voces más visibles. Su labor de difusión de las desapariciones y su interacción con el agresor —quien le hizo confesiones directas— fueron consideradas decisivas para que el caso no quedara en el olvido[5:2]. La cobertura también puso el foco en las fallas institucionales: pese a las advertencias de la familia de Jéssica y a los señalamientos de que la habían visto por las ventanas, la intervención policial se retrasó hasta la llegada de la orden de cateo, y para entonces el sospechoso ya había huido[6:1].
En la discusión pública hispanohablante, "El Monstruo de Toluca" fue mencionado a menudo junto a otros casos de feminicidas seriales mexicanos, como el llamado "Monstruo de Ecatepec", dentro de un contexto más amplio de violencia de género y desapariciones en México.
7. Fuentes[editar]
Las principales referencias utilizadas para este artículo provienen de la cobertura periodística del caso:
- BBC News Mundo: "Cómo ayudé a atrapar al 'monstruo de Toluca'", 9 de enero de 2020.
- Chicago Tribune (Tribune News Services): "La llamada del 'Monstruo de Toluca' a su madre es tendencia en redes sociales", 13 de enero de 2020.
- El Universal: "Una activista provocó la captura del feminicida de Toluca", 10 de diciembre de 2019.
- El País: "Cuatro noches frente a la casa del asesino de su hija", 19 de noviembre de 2019.
- Excélsior: "'Monstruo de Toluca' también mató a su padre; van seis víctimas", 11 de diciembre de 2019.
- Infobae: cobertura del caso entre diciembre de 2019 y 2020.
- La Silla Rota: "Me fascina matar: las confesiones del 'Monstruo de Toluca'", 7 de diciembre de 2019.
- Vanguardia: "El Monstruo de Ecatepec, El Coqueto y El Monstruo de Toluca...", 27 de febrero de 2020.
Las fuentes disponibles no aclaran si se trató de denuncias formales o de versiones recogidas por la prensa. La doctora Ostrosky mencionó esa posible historia de violencia familiar como un dato contextual, no como un diagnóstico causal. ↩︎
Esta aparente contradicción entre el apego a sus mascotas y la violencia contra mujeres fue comentada por varios medios. García mostró preocupación por el bienestar de sus perros y su gato durante la fuga y después de su captura. ↩︎ ↩︎
Feggy Ostrosky Shejet es investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autora de estudios sobre psicopatía, violencia y neuropsicología. Su análisis del caso fue citado por Infobae en diciembre de 2019. ↩︎ ↩︎
La llamada entre Óscar García y su madre, difundida en enero de 2020, incluyó la confesión de haber matado a su padre. El interrogante de su madre durante la conversación alcanzó gran difusión en plataformas sociales. ↩︎ ↩︎
Frida Guerrera Villalvazo es una activista mexicana dedicada a la difusión de casos de mujeres desaparecidas y feminicidios. En algunos medios se la describió como clave para impedir que el caso pasara desapercibido. ↩︎ ↩︎ ↩︎
La familia de Jéssica permaneció frente a la casa del sospechoso durante varias noches, en un contexto de frustración por la demora de la orden judicial. Ese hecho fue subrayado por la prensa para ilustrar las dificultades que enfrentan los familiares de personas desaparecidas. ↩︎ ↩︎
En México, la acumulación de condenas no significa necesariamente que la persona vaya a cumplir la totalidad de los años de prisión de manera consecutiva. Existen topes legales, beneficios penitenciarios y reglas de compurgación que pueden modificar el tiempo efectivo de reclusión. ↩︎