Palestina (región)
| Palestina (región) | |
|---|---|
| Tipo | Región geográfica e histórica |
| Localización | Oriente Próximo, entre el mar Mediterráneo y el valle del río Jordán |
| Límites aproximados | Norte: río Litani Sur: desierto del Néguev Oeste: mar Mediterráneo Este: valle del río Jordán |
| Principales ciudades históricas | Jerusalén, Gaza, Jaffa, Hebrón, Naplusa, Acre, Jericó |
| Religiones principales | Judaísmo, cristianismo, islam |
| Nombres históricos | Canaán, Tierra de Israel, Siria Palestina, Tierra Santa, Mandato británico de Palestina |
| Situación actual | Territorio dividido entre Israel, el Estado de Palestina y, parcialmente, otras entidades políticas |
1. Resumen[editar]
Palestina, desde un punto de vista geográfico e histórico, es el nombre que recibe el territorio comprendido aproximadamente entre el mar Mediterráneo y el valle del río Jordán (de oeste a este), y entre el río Litani y el desierto del Néguev, sin incluir la península del Sinaí (de norte a sur). Se trata de una región del Oriente Próximo que ha funcionado históricamente como encrucijada entre África, Asia y el mundo mediterráneo.
La región ha tenido numerosos nombres desde la Antigüedad. En el siglo V a. C., el historiador griego Heródoto menciona la región como Παλαιστίνη (Palaistínē) en el Libro III de su obra Historias, al tratar las guerras médicas, refiriéndose al territorio asociado a los filisteos.[1] El nombre «Palestina» se consolidó cuando el emperador romano Adriano sofocó la revuelta de Bar Kojba en el año 135 d. C. y decretó nombrar como Provincia de Siria Palestina la zona que anteriormente se había llamado Provincia de Judea.[2]
Desde entonces y hasta la creación del Estado de Israel y de las entidades políticas palestinas en el siglo XX, la región fue casi siempre parte de algún reino o imperio mayor, por lo que ha ido cambiando de nombre y, solo excepcionalmente, constituyó por sí misma una unidad política independiente, como el Reino de Jerusalén durante las Cruzadas.
En hebreo, la región se sigue llamando en la mayoría de los casos Eretz Yisra'el (Tierra de Israel), y se reserva la palabra «Palestina» para las entidades político-territoriales contemporáneas, como los territorios palestinos o el Estado de Palestina.[3]
2. Etimología[editar]
El término «Palestina» tiene su origen en el pueblo filisteo, que se asentó en la zona en el siglo XII a. C. Los judíos aludían a ellos como «P'lishtim», los acadios como «Palastu» y los egipcios como «Palusata».[4] Sin embargo, el pueblo filisteo había dejado de existir como entidad autónoma en el siglo VI a. C., cuando la federación filistea perdió su autonomía tras la conquista asiria del 722 a. C.[5]
El nombre de Palestina fue una nueva denominación utilizada por los romanos para borrar el nombre de Israel como parte de la represión y la damnatio memoriae decretada por Roma tras la revuelta de Bar Kojba. Por eso, la tradición posterior habla de la expulsión de los judíos de «Palestina». El nuevo nombre de la provincia (así como el de Jerusalén, que fue renombrada Aelia Capitolina) tuvo como fin completar la disociación del pueblo judío con Judea.[2:1][6]
La región recibió diversos nombres desde la Antigüedad. Los egipcios la llamaron Canaán, los hebreos Israel, y los romanos la dividieron en tetrarquías, entre las que estuvieron las de Galilea y Judea —nombres preexistentes para esas zonas en la lengua y tradición hebrea—, para luego darle el nombre de Palestina en el siglo II d. C. Por su parte, los cruzados la denominaron Tierra Santa.
3. Geografía[editar]
En la región se distinguen tres zonas geomorfológicas de oeste a este: la llanura litoral mediterránea, la cordillera central y el valle del Jordán, la depresión más profunda de la Tierra. A estas tres regiones hay que sumar la del desierto del Néguev, constituido por una planicie y montañas de naturaleza calcárea, situado al sur de la zona.
Las regiones áridas ocupan más de la mitad del territorio. No obstante, aun siendo desierto buena parte del territorio, en los valles abundan los lirios y los árboles, entre ellos pinos, eucaliptos, olivos y acacias. Las retamas crecen esporádicamente en el desierto del Néguev.[7]
El valle del Jordán constituye una de las características geográficas más singulares de la región. Se trata de una fosa tectónica que forma parte del Gran Valle del Rift, y en su tramo más profundo, a orillas del mar Muerto, alcanza aproximadamente unos 430 metros bajo el nivel del mar, lo que la convierte en la depresión más profunda de la superficie terrestre emergida.
3.1. Relieve e hidrografía[editar]
La llanura litoral mediterránea se extiende de norte a sur a lo largo de la costa, desde la frontera con el actual Líbano hasta la zona de Gaza. Su anchura varía considerablemente: es más amplia en el sur, en la zona que corresponde a la antigua Filistea, y se estrecha hacia el norte, cerca del monte Carmelo, donde la cordillera central se acerca al mar.
La cordillera central recorre la región de norte a sur. En el norte incluye la región de Galilea, con cumbres que superan los 1.000 metros sobre el nivel del mar, y en el sur se bifurca en las colinas de Judea y Samaria, que descienden progresivamente hacia el Néguev.
El principal curso de agua es el río Jordán, que nace en las estribaciones del monte Hermón, atraviesa el lago de Tiberíades y desemboca en el mar Muerto. El Jordán tiene una longitud aproximada de unos 360 kilómetros, aunque su curso es muy sinuoso y la distancia recta entre sus extremos es aproximadamente un tercio de esa cifra.
3.2. Clima[editar]
La región está situada entre los desiertos de África y de Asia, de una parte, y el mar Mediterráneo, cálido y húmedo, de la otra, lo que produce una encrucijada de influencias climáticas que han permitido distinguir hasta cuarenta tipos distintos de clima en tan reducida superficie. El régimen térmico varía notablemente con la altitud y la continentalidad, especialmente en invierno: de oeste a este se va pasando de un clima típico mediterráneo a uno continental.[8]
Las regiones montañosas suelen ser ventosas y muy frías, a veces con nevadas. El pico del monte Hermón está cubierto de nieve la mayor parte del año.[8:1] Las zonas costeras tienen un típico clima mediterráneo con inviernos templados y húmedos y veranos muy calurosos y secos. En el extremo sur, en el golfo de Áqaba, el clima es desértico.
En general se aprecia una estación seca entre abril y octubre y una lluviosa desde octubre-noviembre hasta abril. De mayo a septiembre son raras las precipitaciones en la región.[9][10] El mayor porcentaje de lluvias se alcanza entre mediados de enero y principios de marzo. La pluviosidad se incrementa de sur a norte y de este a oeste, de modo que las áreas más húmedas son la Alta Galilea y las laderas occidentales de la cordillera, mientras que el Néguev y el valle del Jordán son semiáridos o directamente desérticos.
4. Historia[editar]
Palestina es cuna de civilizaciones y de religiones, encrucijada de caminos. Es la Tierra Santa de cristianos, judíos y musulmanes. Históricamente ha sido una región de conflictos religiosos y territoriales que aún perduran de forma muy aguda en el llamado conflicto árabe-israelí.
4.1. Prehistoria y Edad Antigua[editar]
La presencia humana en esta región data de decenas de miles de años. Se han encontrado restos de una primera migración procedente del norte de África de hace unos 90.000 años, de la cual probablemente no hubo descendientes vivos. Desde hace aproximadamente 40.000 años arribaron poblaciones diferentes que pasaron del África oriental al suroeste de Asia y migraron desde las costas del golfo Pérsico hacia el Medio Oriente.[11]
Durante la Edad de Bronce y hacia el IV milenio a. C. ya había en la región ciudades como Jericó, Gezer, Meguido y Laquis, y áreas densamente pobladas. Se cultivaba el trigo, olivos, chufa, higos y uvas. Se han encontrado abundantes muestras de alfarería, metalurgia y evidencias claras de intensa domesticación de animales y desarrollo de la ganadería.[12]
Hacia el 2000 a. C. la región fue ocupada por pueblos de lenguas semíticas. Está demostrado el origen común del idioma fenicio, las lenguas cananeas y el idioma hebreo, lo que sugiere que estas lenguas procedían de una corriente de población común que conquistó la región. Los fenicios establecieron sus ciudades y redes comerciales en la costa del mar Mediterráneo, en tanto los cananeos dominaron las ciudades antiguas y fundaron otras.
Las poblaciones que compartieron la cultura material cananea pueden ser consideradas como descendientes de dos fuentes: las poblaciones neolíticas locales anteriores y las poblaciones relacionadas con los montes Zagros de la Edad del Cobre o el Cáucaso de la Edad de Bronce, época de la llegada de pueblos de lenguas semíticas a la región. La contribución no local aumentó con el tiempo. Diferentes grupos cananeos se parecían genéticamente entre sí más que a otras poblaciones. Se estableció que los genomas de las poblaciones modernas relacionadas con el Levante, como la gran mayoría de los grupos judíos actuales y los grupos de habla árabe de la región, coinciden en un 50 % o más con esta ascendencia.[13]
Desde el 1150 a. C., numerosos documentos egipcios se refieren a un pueblo vecino llamado peleset (transliterado en los jeroglíficos como prst, usualmente vocalizado como parusata) durante la dinastía XX de Egipto. Se cree que la primera mención se encuentra en los textos del templo de Medinet Habu, que indica que un pueblo llamado peleset formaba parte de los pueblos del mar que invadieron Egipto durante el reinado de Ramsés III. La última mención conocida está en la estatuilla de Padiiset. Los asirios llamaban Palashtu o Pilistu a este mismo país. En el 800 a. C., el rey Adad-Nirari III (en las tablas de Nimrud) los menciona. Un siglo después también lo hizo Sargón II en sus Anales. Los peleset se identifican generalmente con los filisteos mencionados en la Biblia. Hablaban un idioma al parecer no relacionado con las lenguas cananeas, el filisteo, y se establecieron en cinco ciudades-estado, entre las cuales estaban Gaza y Ascalón. La convivencia entre peleset y hebreos se caracterizó por conflictos periódicos por el dominio del país, lo que obligó a los hebreos a unirse y formar un reino con Saúl.[14]
Los hebreos eran pastores y campesinos henoteístas, una parte de los cuales descendía de grupos de lengua semita que habían emigrado a Egipto, donde fueron esclavizados según relata la Biblia, y luego retornaron a Canaán. Algunos historiadores los identifican con los apiru, grupos nómadas marginales que surtían a los cuerpos mercenarios o de esclavos por todo el Creciente fértil.[15] A partir del 1200 a. C. los hebreos comienzan a conquistar las ciudades cananeas y a derrocar a sus reyes, proceso que se culminó hacia el año 1000 a. C. con la toma de Jerusalén.
El reino hebreo de David y Salomón se dividió en los reinos de Israel al norte y Judá al sur. El primero fue destruido por el imperio de Asiria en 721 a. C. y el segundo por Nabucodonosor en 587 a. C., quien estableció la dominación de Babilonia en toda la región y deportó a una parte de sus habitantes. Babilonia fue conquistada por el Imperio persa en 539 a. C. El rey Ciro II el Grande y sus sucesores permitieron el retorno de los deportados y otorgaron autonomía a sus habitantes hebreos. Entre los que volvieron y los que se habían quedado se produjeron roces; se establecieron las autoridades de los samaritanos en Siquem (hoy Nablus) y las autoridades judías en Jerusalén.[16]
Alejandro Magno conquistó la región en 331 a. C. Durante el llamado período helenístico, esta región estuvo bajo el dominio de sus sucesores: primero de los lágidas de Egipto hasta el 197 a. C., y luego de los seléucidas hasta el 142 a. C.[17]
Los judíos se rebelaron en repetidas ocasiones, principalmente por motivos religiosos, encabezados por los macabeos o asmoneos, y en algunos momentos consiguieron gobernar parte del país hasta el 63 a. C. En esa fecha, Pompeyo ocupó Judea, conquistó Jerusalén al aprovechar las disputas entre saduceos y fariseos, y estableció la dominación romana, primero bajo reyes «autónomos» como Herodes el Grande, y luego bajo la forma de provincia romana. La derrota de las rebeliones judías en los años 70 y 135 causó grandes deportaciones de judíos, que dieron inicio a la Diáspora. Asimismo, tras la segunda de estas guerras (la rebelión de Bar Kojba), Adriano eliminó la provincia romana de Judea, fusionándola con la provincia romana de Siria para constituir la provincia de Siria Palestina.[18]
4.2. Edades Media y Moderna[editar]
Al dividirse el Imperio romano, Palestina quedó bajo la dominación del Imperio de Oriente hasta el 636, cuando se produjo la conquista islámica de la región por los árabes.[19] Los árabes dividieron el Levante mediterráneo en cuatro provincias y llamaron Yund Filastin a la ubicada en Palestina. La región estuvo sucesivamente bajo el dominio de la dinastía omeya (661-750), el califato abasí y los turcos selyúcidas (1071).[20]
Las Cruzadas fracasaron en establecer el dominio europeo duradero en Tierra Santa. La Primera Cruzada logró derrotar a los selyúcidas en 1098, tras lo cual el califato fatimí ocupó Jerusalén. Los cruzados lograron tomar de nuevo la ciudad y establecieron allí el Reino de Jerusalén del 15 de julio de 1099 al 2 de octubre de 1187, cuando la ciudad fue reconquistada por el sultán Saladino, que estableció la dinastía de los ayubíes en Egipto y Siria. Esta fue reemplazada por la dinastía de los mamelucos, también en Egipto, que dominó la región hasta 1516, cuando fueron derrotados por los turcos otomanos dirigidos por Selim I.[21]
La región de Palestina fue parte de la Siria Otomana, bajo dominio del Imperio otomano durante cuatro siglos, hasta la Primera Guerra Mundial. Desde los años 1880, el sur era parte del sanjacado separado de Jerusalén, mientras el norte dependía del vilayato de Beirut y el este del río Jordán dependía del vilayato de Damasco.[22]
Durante el período otomano tardío, la región experimentó cambios administrativos y demográficos. A partir de mediados del siglo XIX, las reformas otomanas (Tanzimat) modificaron la organización territorial y el estatus de las comunidades religiosas. La creciente intervención de las potencias europeas en los lugares santos y la lenta integración de la región en los circuitos económicos mediterráneos prepararon el terreno para los cambios del siglo XX.[23]
4.3. Edad Contemporánea[editar]
En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña conquistó la región. Al finalizar la guerra (1918), Francia e Inglaterra dirigieron la partición del Imperio otomano. La Conferencia de San Remo y el Mandato de la Sociedad de Naciones crearon el Mandato Británico de Palestina.[24]
Durante la guerra, los británicos buscaron el apoyo del sionismo con la Declaración Balfour y, en consecuencia, favorecieron la creación en Palestina del «hogar nacional judío». De él quedó excluida la parte situada al este del río Jordán, donde colocaron a uno de sus aliados hachemíes, Abdullah ibn Husayn, como emir de Transjordania. Aun así, la creciente inmigración judía provocó levantamientos de la población árabe, respondidos por los judíos, con un aumento de la violencia entre ambas comunidades.[25]
En 1948, los británicos decidieron retirarse dejando el problema en manos de la ONU, pues era un territorio bajo mandato internacional. La ONU acordó el reparto del Mandato Británico en dos Estados, uno judío y otro árabe, aproximadamente iguales en extensión, según la resolución 181 (II) de la Asamblea General de 1947. Tras la retirada británica, los judíos proclamaron la independencia del Estado de Israel en mayo de 1948, mientras que los árabes no aceptaron el reparto y declararon la guerra. La guerra árabe-israelí de 1948, la primera de una serie de contiendas, culminó en un armisticio en 1949, que tuvo como consecuencia la ampliación del territorio de Israel y de Transjordania (que se anexionó Cisjordania). Por su parte, Egipto pasó a administrar la Franja de Gaza.[26]
La reivindicación explícita de una nación palestina independiente data de principios del siglo XX, con la creación de periódicos y sociedades nacionalistas.[27][28] Cabe destacar que, hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, la reivindicación nacional palestina convivió en conflicto con la tendencia política baasista, que reivindicaba a Palestina como la parte sur de la Gran Siria.[29] Esta corriente fue perdiendo su influencia, hasta desaparecer por completo con la fundación de la OLP en 1964.[30]
En 1967, Israel lanzó un ataque preventivo contra Egipto, Siria y Jordania, lo que dio lugar a la guerra de los Seis Días. El resultado de dicha guerra fue que Israel tomó el control de Cisjordania y Gaza, conquistó los Altos del Golán, la península del Sinaí y se anexionó Jerusalén Este, incluida la Ciudad Vieja. Israel devolvió el Sinaí a Egipto tras los acuerdos de Camp David y se retiró unilateralmente de la Franja de Gaza en el verano de 2005.[31]
A raíz de los Acuerdos de Oslo, en los territorios palestinos de la Franja de Gaza y Cisjordania se estableció la Autoridad Nacional Palestina, una administración autónoma palestina reconocida internacionalmente y que tiene el mandato de sentar las bases del futuro Estado palestino.[32]
El Gobierno de Israel construyó una barrera física, cuyo trazado fue denunciado ante la Corte Internacional de Justicia. El Tribunal Supremo de Israel anuló diversas ampliaciones e introdujo cambios en su trazado. Un informe de Naciones Unidas estima que dicha barrera redibujaría la línea de armisticio de 1948, la llamada Línea Verde, pudiendo llegar a aislar un 14,5 % del territorio de Cisjordania y alterando así la vida de cientos de miles de palestinos.[33][34]
5. Demografía y divisiones administrativas históricas[editar]
A lo largo de su historia, la región ha sido un mosaico de comunidades étnicas y religiosas. En la época del Mandato Británico, la población total de Palestina (excluida Transjordania) se estimaba en aproximadamente 1,8 millones de personas hacia 1945, con una mayoría árabe y una minoría judía en rápido crecimiento debido a la inmigración.[35]
La distribución urbana ha estado históricamente marcada por ciudades de gran valor simbólico y estratégico. Jerusalén es el centro religioso y cultural más importante de la región, compartido por las tres religiones abrahámicas. Gaza, en la costa sur, ha sido un puerto y centro comercial desde la Antigüedad. Jaffa, históricamente ligada a Tel Aviv desde comienzos del siglo XX, fue durante siglos el principal puerto de la Palestina otomana. Acre, en la costa norte, fue un bastión cruzado y, posteriormente, un importante centro administrativo otomano. Naplusa y Hebrón son centros urbanos del interior con raíces antiguas.
Los cambios políticos del siglo XX alteraron profundamente esta distribución. Tras la guerra de 1948, una gran parte de la población árabe palestina se desplazó o fue expulsada de las zonas que quedaron bajo control israelí, un proceso que los palestinos denominan Nakba («catástrofe»). La creación del Estado de Israel y la anexión de Cisjordania por Transjordania, junto con la administración egipcia de Gaza, reconfiguraron la demografía regional.[36]
Desde el punto de vista de las divisiones históricas, la región ha sido subdividida de diversas maneras según la época: las tribus de Israel, las tetrarquías romanas, las provincias bizantinas, los yunds árabes, los sanjacados otomanos y los distritos del Mandato Británico. Esta diversidad administrativa refleja la falta de una frontera única y estable a lo largo de la historia.
6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La diáspora palestina tiene una presencia significativa en América Latina y, en particular, en el mundo hispanohablante. Las comunidades palestinas más numerosas de la región se encuentran en Chile, El Salvador, Honduras, Colombia y Guatemala, entre otros países.[37]
Chile alberga la comunidad palestina más grande fuera del mundo árabe, con una cifra estimada de entre 400.000 y 500.000 personas. Esta comunidad tiene una influencia visible en el ámbito empresarial, deportivo y social. El club de fútbol Club Deportivo Palestino, fundado en Santiago en la década de 1920, es uno de los equipos tradicionales del fútbol chileno y un símbolo de la identidad palestina en el país.[38]
En Centroamérica, la comunidad palestina es particularmente influyente en Honduras y El Salvador, donde numerosos descendientes de inmigrantes palestinos ocupan posiciones destacadas en la vida empresarial y política. La migración palestina a América Latina comenzó principalmente a finales del siglo XIX y se intensificó durante el período del Mandato Británico y tras la guerra de 1948.[39]
En el ámbito cultural, la región de Palestina tiene un vínculo constante con el mundo hispanohablante a través del turismo religioso. Miles de peregrinos latinoamericanos visitan cada año los lugares santos de Jerusalén, Belén y Nazaret. La presencia de instituciones religiosas españolas y latinoamericanas en Tierra Santa se remonta a siglos atrás, con la Custodia Franciscana de Tierra Santa como una de las instituciones más antiguas.[40]
En cuanto a los nombres de lugar, varias ciudades y pueblos de América Latina llevan el nombre de «Palestina» o de lugares bíblicos de la región, como Belén, Jericó o Nazaret, lo que refleja la influencia de la tradición bíblica y la conexión simbólica con la Tierra Santa en la cultura hispanoamericana.
7. Véase también[editar]
- Israel
- Territorios palestinos
- Autoridad Nacional Palestina
- Conflicto árabe-israelí
- Mandato Británico de Palestina
- Guerra árabe-israelí de 1948
- Guerra de los Seis Días
- Acuerdos de Oslo
- Liga Árabe
- Tierra Santa
8. Bibliografía[editar]
- Heródoto, Los nueve libros de la historia, Editores Mexicanos Unidos, 2025, ISBN 9786071443861.
- Goldreich, Yair, The Climate of Israel: Observation, Research and Application, Springer, 2003, ISBN 0-306-47445-X.
- Krämer, Gudrun, Historia de Palestina. Desde la conquista otomana hasta la fundación del Estado de Israel, traducción de José Luis Gil Aristu, Siglo XXI, Madrid, 2006, ISBN 978-84-323-1274-8.
- Ramos Tolosa, Jorge, Una historia contemporánea de Palestina-Israel, Catarata, Madrid, 2020, ISBN 978-84-9097-936-5.
- Roldán Hervás, José Manuel et al., El Imperio romano, Ediciones Cátedra, Madrid, 1989, ISBN 84-376-0844-9.
- Sharon, Moshe, The Holy Land in History and Thought, 1998, ISBN 90-04-09441-1.
- Kayyali, Abdul Wahhab, Palestine: A Modern History, Routledge, 1978, ISBN 0-85664-635-0.
- Agranat-Tamir, Lily et al., «The Genomic History of the Bronze Age Southern Levant», Cell, vol. 181, pp. 1146-1157, 2020.
- Redmount, Carol A., «Bitter Lives: Israel in and out of Egypt», en The Oxford History of the Biblical World, ed. Michael D. Coogan, Oxford University Press, 1999.
Heródoto, Los nueve libros de la historia, Libro III. La mención aparece en el contexto de las guerras médicas y se refiere al territorio vinculado a los filisteos. ↩︎
Clayton Miles Lehmann, «Palestine: History: 135-337: Syria Palaestina and the Tetrarchy», The On-line Encyclopedia of the Roman Provinces, University of South Dakota. La provincia fue creada tras la revuelta de Bar Kojba, en 135 d. C. ↩︎ ↩︎
Esta distinción terminológica es habitual en hebreo moderno, donde «Eretz Yisra'el» designa la región histórica y bíblica, mientras que «Palestina» se usa para referirse a las entidades políticas surgidas en el siglo XX. ↩︎
Douglas Harper, Online Etymology Dictionary, entrada «Philistine». ↩︎
La conquista asiria del reino de Israel se fecha tradicionalmente en 722 a. C., cuando la federación filistea perdió su autonomía. La desaparición del pueblo filisteo como entidad política diferenciada se produjo gradualmente durante los siglos siguientes. ↩︎
Moshe Sharon, The Holy Land in History and Thought, 1998, p. 4: «Ansioso por hacer olvidar el nombre de la rebelde Judea», las autoridades romanas (el emperador Adriano) renombraron la región como Palestina o Siria Palestina. ↩︎
La descripción de la vegetación se apoya en fuentes botánicas generales sobre la región. Las acacias y las retamas son especies adaptadas a las condiciones semiáridas y desérticas del Néguev. ↩︎
Yair Goldreich, The Climate of Israel: Observation, Research and Application, Springer, 2003, ISBN 0-306-47445-X. ↩︎ ↩︎
The Weather Channel, «Average Weather for Tel Aviv-Yafo». ↩︎
The Weather Channel, «Average Weather for Jerusalem». ↩︎
La datación de las primeras migraciones humanas fuera de África y su paso por el Levante es objeto de debate arqueológico. Los restos de la región se inscriben en los debates sobre las rutas de salida de África del Homo sapiens. ↩︎
El desarrollo urbano y agrícola de la región durante la Edad de Bronce está bien documentado arqueológicamente. Jericó es considerada una de las ciudades más antiguas del mundo con ocupación continua. ↩︎
Lily Agranat-Tamir et al., «The Genomic History of the Bronze Age Southern Levant», Cell, vol. 181, pp. 1146-1157, 2020, doi:10.1016/j.cell.2020.04.024. ↩︎
La identificación entre los peleset egipcios y los filisteos bíblicos es ampliamente aceptada, aunque persisten debates sobre su origen geográfico exacto. La mención de Medinet Habu corresponde al reinado de Ramsés III, hacia el siglo XII a. C. ↩︎
Carol A. Redmount, «Bitter Lives: Israel in and out of Egypt», en The Oxford History of the Biblical World, ed. Michael D. Coogan, Oxford University Press, 1999, p. 98. ↩︎
El retorno de los deportados judíos tras el edicto de Ciro se produjo a partir de 538 a. C. La autonomía concedida por los persas no implicó independencia política, sino un régimen de autogobierno limitado bajo supervisión imperial. ↩︎
El dominio lágida sobre la región, también llamado ptolemaico, abarcó desde la conquista de Alejandro Magno hasta la batalla de Panio en 198 a. C., cuando los seléucidas se impusieron. La cifra de 197 a. C. que aparece en algunas fuentes corresponde a la consolidación del control seléucida. ↩︎
José Manuel Roldán Hervás et al., El Imperio romano, Ediciones Cátedra, Madrid, 1989, p. 209. ↩︎
La conquista islámica de Siria y Palestina culminó con la batalla del Yarmuk en 636 d. C., que abrió el paso a la ocupación árabe de la región. ↩︎
La división del Levante en yunds o provincias militares se atribuye a la administración del califa Umar. El Yund Filastin incluía aproximadamente la zona de Palestina, con capital en Ramla. ↩︎
Las fechas corresponden a la conquista cruzada de Jerusalén (15 de julio de 1099) y a la reconquista de Saladino (2 de octubre de 1187). El Reino de Jerusalén subsistió con capital en Acre hasta 1291, cuando cayó ante los mamelucos. ↩︎
El sanjacado de Jerusalén dependía directamente de Estambul, lo que reflejaba la importancia simbólica y política de la ciudad. Esta división administrativa otomana se consolidó en la década de 1880. ↩︎
Las reformas otomanas del siglo XIX incluyeron cambios en la administración provincial, la propiedad de la tierra y los derechos de las minorías religiosas. Su impacto en Palestina ha sido estudiado por historiadores como Gudrun Krämer, Historia de Palestina. Desde la conquista otomana hasta la fundación del Estado de Israel, Siglo XXI, Madrid, 2006. ↩︎
El Mandato Británico de Palestina fue formalizado por la Sociedad de Naciones en 1922. La Conferencia de San Remo (1920) había asignado a Gran Bretaña el mandato provisional sobre el territorio. ↩︎
La Declaración Balfour fue emitida por el gobierno británico en noviembre de 1917, durante la Primera Guerra Mundial. El texto respaldaba el establecimiento de un «hogar nacional judío» en Palestina. ↩︎
La guerra de 1948 terminó formalmente con los armisticios firmados en 1949 entre Israel y sus vecinos. Las líneas de armisticio se conocen como la Línea Verde. ↩︎
El periódico Falastin, fundado en Jaffa en 1911 por la familia Al-Issa, es considerado uno de los primeros órganos de prensa del nacionalismo palestino. ↩︎
Entre ellas, Jamyyat al-Ikha' wal-'Afaf (Hermandad y Pureza), al-Jam'iyya al-Khayriyya al-Islamiyya, Shirkat al-Iqtissad al-Falastini al-Arabi y Shirkat al-Tijara al-Wataniyya al-Iqtisadiyya. Véase Abdul Wahhab Kayyali, Palestine: A Modern History, Routledge, 1978, p. 33. ↩︎
Por ejemplo, en 1956, el futuro presidente de la OLP, Ahmed Shukeiri, afirmaba que «Palestina no es más que Siria del sur». El baasismo consideraba a Palestina como parte de la Gran Siria, una posición que fue perdiendo fuerza a medida que se consolidaba el nacionalismo palestino autónomo. ↩︎
La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) fue fundada en 1964 bajo los auspicios de la Liga Árabe. ↩︎
La guerra de los Seis Días se desarrolló del 5 al 10 de junio de 1967. La retirada unilateral israelí de Gaza se completó en septiembre de 2005. ↩︎
Los Acuerdos de Oslo, firmados en 1993 y 1995, establecieron un proceso de paz por fases y la creación de la Autoridad Nacional Palestina. ↩︎
«La Asamblea de la ONU condena el muro de Israel en los territorios palestinos», El País, 23 de octubre de 2003. ↩︎
«La ONU denuncia que el muro de seguridad redibuja las fronteras de Israel», El País, 11 de noviembre de 2003. ↩︎
Las estimaciones de la población de la Palestina del Mandato en 1945 oscilan entre 1,7 y 1,9 millones, con aproximadamente un tercio de población judía y dos tercios de población árabe. La cifra exacta depende de las fuentes y de la inclusión o exclusión de la población nómada. ↩︎
El término «Nakba» se refiere al éxodo palestino de 1948. Según las estimaciones de la ONU, alrededor de 700.000 palestinos se convirtieron en refugiados como consecuencia de la guerra de 1948. ↩︎
Las cifras de la diáspora palestina en América Latina varían según las fuentes. Se estima que en toda la región viven entre 500.000 y 700.000 personas de origen palestino, con Chile como principal país de acogida. ↩︎
El Club Deportivo Palestino fue fundado por inmigrantes palestinos en Santiago de Chile. Es conocido por su camiseta con los colores de la bandera palestina (blanco, negro, rojo y verde). La década de fundación es 1920, aunque la fecha exacta varía según las fuentes. ↩︎
La primera ola migratoria palestina a América Latina se produjo durante el período otomano tardío, motivada por factores económicos y políticos. Una segunda ola importante llegó después de 1948. ↩︎
La Custodia de Tierra Santa es una provincia franciscana con sede en Jerusalén, fundada en 1342, responsable del cuidado de los lugares santos en nombre de la Iglesia católica. Mantiene una relación estrecha con las comunidades católicas de España y América Latina. ↩︎