Pedro III de Rusia
| Pedro III de Rusia | |
|---|---|
| Nombre completo | Pedro Fiódorovich Románov |
| Nombre de nacimiento | Carlos Pedro Ulrico de Schleswig-Holstein-Gottorp |
| Título | Emperador y Autócrata de Todas las Rusias |
| Reinado | 5 de enero de 1762 – 9 de julio de 1762 |
| Predecesor | Isabel I de Rusia |
| Sucesor | Catalina II de Rusia |
| Nacimiento | 21 de febrero de 1728, Kiel, Ducado de Holstein-Gottorp |
| Fallecimiento | 18 de julio de 1762, Ropsha, Imperio ruso |
| Sepultura | Exhumado y actualmente sepultado en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo |
| Religión | Iglesia ortodoxa rusa (como heredero al trono); luteranismo (criado y bautizado) |
| Dinastía | Casa de Románov |
| Padre | Carlos Federico de Holstein-Gottorp |
| Madre | Ana Petrovna Románova |
| Cónyuge | Sofía Augusta Federica de Anhalt-Zerbst, luego Catalina II de Rusia |
| Descendencia | Pablo I de Rusia; Ana Petrovna, fallecida en la niñez |
| Título previo | Duque de Holstein-Gottorp (1739–1762) |
1. Resumen[editar]
Pedro III de Rusia (nacido Carlos Pedro Ulrico de Schleswig-Holstein-Gottorp; Kiel, 21 de febrero de 1728 – Ropsha, 18 de julio de 1762) fue emperador de Rusia por un breve período, desde el 5 de enero hasta el 9 de julio de 1762. Su reinado, sin haber llegado a celebrarse la ceremonia de coronación, fue interrumpido por un golpe de Estado encabezado por su esposa Catalina, quien ascendió al trono como Catalina II, conocida después como Catalina la Grande.
Nacido en la ciudad alemana de Kiel, Pedro era hijo del duque Carlos Federico de Holstein-Gottorp y de la gran duquesa Ana Petrovna, hija de Pedro el Grande. Por su ascendencia era bisnieto de Carlos XI de Suecia y nieto de Pedro I de Rusia, y fue el primer representante de la rama Oldenburgo dentro de la Casa de Románov. Antes de llegar al trono ruso, desempeñó desde 1739 el título de duque de Holstein-Gottorp.
Una vez emperador, aplicó una política fuertemente favorable a Prusia, lo que lo volvió un líder controvertido. Durante la guerra de los Siete Años, Rusia y Prusia formaban parte de bandos opuestos, y las tropas rusas amenazaban Berlín cuando Pedro accedió al trono. Pedro cambió de inmediato la orientación de la política exterior, retiró las tropas y llegó a un acuerdo de paz con Federico II de Prusia. En política interna impulsó reformas que, aunque beneficiaron en parte al campesinado y a las confesiones religiosas disidentes, le enajenaron el apoyo de la nobleza, del clero ortodoxo y de la guardia imperial, factores que facilitaron su derrocamiento.
Pedro murió en cautiverio pocos días después del golpe. La causa oficial difundida por el gobierno de Catalina fue que falleció a consecuencia de problemas hemorroidales, explicación recibida con escepticismo tanto en Rusia como en el extranjero. El consenso historiográfico mayoritario sostiene que su muerte fue ordenada por Catalina o, al menos, se produjo con su conocimiento, durante su reclusión en Ropsha.
2. Primeros años y formación[editar]
Pedro nació el 21 de febrero de 1728 en Kiel, dentro del Ducado de Holstein-Gottorp. Su nombre de nacimiento fue Karl Peter Ulrich von Schleswig-Holstein-Gottorp, castellanizado como Carlos Pedro Ulrico de Schleswig-Holstein-Gottorp. Su madre, la gran duquesa Ana Petrovna Románova, falleció cuando Pedro tenía apenas tres meses de edad, por lo que quedó huérfano de madre casi desde el nacimiento. Su padre, el duque Carlos Federico de Holstein-Gottorp, murió cuando Pedro tenía once años, de modo que el joven quedó totalmente huérfano.
Durante el resto de su infancia y primeros años de juventud vivió bajo la custodia de su tío Adolfo Federico de Holstein, obispo de Lübeck. Fue criado y bautizado en la fe luterana, en el ambiente propio de los pequeños principados alemanes del siglo XVIII. A muy temprana edad se convirtió en un personaje con posibles derechos sucesorios en dos tronos: por la rama materna era nieto de Pedro I de Rusia, y por la rama paterna tenía vínculos con la Casa de Holstein-Gottorp y, a través de su abuela paterna, con la monarquía sueca. Su posición como heredero potencial fue motivo de atención diplomática desde su infancia.
A los once años, en 1739, asumió formalmente el título de duque de Holstein-Gottorp, aunque la administración del ducado quedó en manos de tutores y regentes dada su minoría de edad.[1]
3. Llegada a Rusia y conversión a la ortodoxia[editar]
El panorama de Pedro cambió drásticamente cuando su tía materna, Isabel, hija de Pedro el Grande, encabezó en 1741 un golpe de Estado en Rusia y ascendió al trono como Isabel I. La nueva emperatriz no tenía hijos y vio en su sobrino alemán al heredero más conveniente. Hizo llevar a Pedro a la corte de San Petersburgo con la intención de instruirlo y convertirlo en sucesor al trono.
A partir de 1742, Pedro adoptó la fe ortodoxa rusa como heredero al trono, aunque su formación religiosa original había sido luterana. En este contexto se le impuso el nombre rusificado de Pedro Fiódorovich, reemplazando su nombre de nacimiento alemán. El cambio de nombre y de confesión formaba parte de la estrategia de Isabel para presentar a Pedro como un heredero legítimo y claramente ruso ante la corte y la aristocracia de San Petersburgo.
Por decisión de su tía, contrajo nupcias en 1745 con la princesa alemana Sofía Augusta Federica de Anhalt-Zerbst. Ella se convirtió a la fe ortodoxa con el nombre de Catalina Alekséievna y, con el tiempo, llegaría a ser la emperatriz Catalina II de Rusia. El matrimonio no fue feliz: los esposos llevaron vidas cada vez más distantes. Mientras la gran duquesa Catalina participaba de la vida palaciega y sostenía vínculos amorosos, Pedro dedicaba su tiempo a la caza, a la instrucción militar y a sus colecciones, incluidas batallas ficticias organizadas en sus aposentos con soldaditos de plomo.
De este matrimonio nacieron dos hijos. En 1754 nació el futuro emperador Pablo I, y después nació la gran duquesa Ana Petrovna, quien murió durante la niñez. La relación entre los grandes duques se deterioró al punto de que circularon con insistencia rumores sobre una posible repudiación de Catalina por parte de Pedro, quien habría alegado no ser el verdadero padre del gran duque Pablo. Pedro, por su parte, mantenía una relación con Elizaveta Vorontsova, hermana de Catalina Dáshkova, y planeaba —según esos rumores— casarse con ella.
4. Reinado[editar]
Pedro III sucedió a Isabel I tras la muerte de esta, el 5 de enero de 1762 según el calendario moderno. Su reinado duró 186 días, sin que llegara a celebrarse la ceremonia de coronación. Desde el primer momento adoptó decisiones que rompieron con la política de su predecesora y alteraron profundamente el escenario político ruso.
4.1. Giro pro-prusiano y fin de la guerra[editar]
La decisión más simbólica de Pedro III fue la de acercarse al Reino de Prusia, con el que Rusia estaba formalmente en guerra dentro del conflicto más amplio de la guerra de los Siete Años. Rusia y Prusia luchaban en bandos opuestos, y las tropas rusas llegaron a amenazar Berlín en los últimos años del reinado de Isabel I. Al asumir el trono, Pedro cambió inmediatamente de bando, retiró las tropas rusas de Prusia y suspendió las hostilidades militares, alcanzando un entendimiento con Federico II el Grande.
Este giro, que Federico II percibió como una salvación providencial, ha sido vinculado por la historiografía al denominado «Milagro de la Casa de Brandeburgo». El fallecimiento de Isabel I y la llegada al poder de un emperador admirador de Prusia cambiaron de golpe la suerte de Federico II, que hasta ese momento se hallaba en una posición militar y estratégica muy difícil.[2]
La conducta pro-prusiana de Pedro provocó rechazo entre sectores influyentes de la corte, la nobleza y el ejército rusos. Para muchos contemporáneos, la política exterior del nuevo zar era una traición a los intereses de Rusia y a la memoria de Isabel I.
4.2. Política interna[editar]
En política interna, Pedro III impulsó medidas de signo contradictorio que le granjearon tanto simpatías como fuertes enemistades. En primer lugar, ordenó al clero ortodoxo que se afeitase la barba, un gesto cargado de simbolismo en una cultura en la que la barba representaba sabiduría y tradición religiosa. La medida fue interpretada como una afrenta a la Iglesia.
Asimismo, puso en marcha una política de secularización de bienes que afectaba a la Iglesia ortodoxa, lo que acabó por retirar a esta institución el apoyo al zar. En paralelo, la nobleza rusa y los poderosos boyardos se vieron apartados del poder y sustituidos en parte por personajes de origen alemán. Pedro introdujo además a militares prusianos en el ejército ruso, una decisión que le ganó el rechazo de la guardia imperial, cuerpo decisivo en las crisis políticas de la corte.
Por otra parte, el campesinado ruso se vio beneficiado por algunas de sus disposiciones. Pedro III puso fin a la servidumbre de los campesinos eclesiásticos, medida que fue interpretada por el resto del campesinado como el inicio de una posible liberación general. La historiografía posterior ha considerado a Pedro un precursor de la emancipación campesina en Rusia. Catalina II retrocedería luego sobre aquella reforma, y el descontento campesino se expresaría, en parte, durante la Rebelión de Pugachov, en la que una de las consignas sería la «restauración del verdadero zar», aludiendo a Pedro III.[3]
Pedro III también se proponía reformar los métodos represivos del Estado. Según la historiografía que ha revalorizado su figura, abolió la policía secreta, se opuso a los arrestos masivos, a las torturas y a las ejecuciones sin proceso legal, y promovió cierta tolerancia religiosa, incluida la detención de la persecución de los viejos creyentes, una comunidad religiosa ortodoxa disidente que había sufrido duramente la represión estatal. No todas estas medidas llegaron a consolidarse, y algunas se conocen sobre todo por proyectos y decretos emitidos en un reinado que duró apenas seis meses.
5. Golpe de Estado y derrocamiento[editar]
La caída de Pedro III fue consecuencia directa de la crisis generada por sus propias decisiones y por la ruptura con su esposa. Hacia mediados de 1762 circulaban cada vez con más fuerza rumores de que Pedro planeaba repudiar a Catalina, alegando no ser el verdadero padre del gran duque Pablo. De esta manera, quedaría libre para casarse con su amante, Elizaveta Vorontsova, hermana de Catalina Dáshkova.
En ese contexto, Pedro ordenó a su esposa Catalina que se retirara a un pabellón imperial en el palacio de Peterhof, a la espera de que el zar se reuniera con ella. Catalina obedeció, alejándose de San Petersburgo. Sobre los planes de repudio, el duque de Almodóvar, Pedro de Góngora y Luján, embajador de España en San Petersburgo y testigo de la intriga, dejó constancia en su correspondencia diplomática. Según sus notas, se decía que la emperatriz Catalina, desde Peterhof, donde estaba arrestada, debía ser conducida a un convento, y que también el gran duque Pablo quedaría aislado. El propio embajador registró que al día siguiente se haría la declaración del repudio por el emperador, quien declararía al mismo tiempo como esposa y emperatriz a la condesa Yelizaveta Vorontsova.[4]
Mientras Pedro III se retiraba unos días al palacio de Oranienbaum, Catalina inició un golpe de palacio. El movimiento fue apoyado por su amante, el oficial Grigori Orlov, y por la guardia imperial, descontenta con el zar. Catalina se dirigió a San Petersburgo, donde fue proclamada emperatriz por los regimientos y por las autoridades civiles, mientras Pedro quedaba aislado y sin apoyos suficientes para resistir.
Pedro fue apresado y obligado a renunciar. Según la correspondencia diplomática y las crónicas de la época, su derrocamiento se produjo el 28 de junio del calendario juliano, equivalente al 9 de julio del calendario moderno.[5]
6. Muerte[editar]
Pedro, apresado y vencido, redactó una carta a la emperatriz en la que pedía regresar a la región donde había nacido, junto con su amante, y poder vivir allí en paz. Catalina II, consciente del peligro que representaba el depuesto emperador a pesar de haber sido derrocado, ordenó que fuera llevado en secreto al palacio de Ropsha, donde supuestamente viviría cómodamente. Pocos días después del golpe de Estado, Catalina II recibió la noticia de la muerte de su esposo.
La versión oficial difundida por el gobierno de la emperatriz al pueblo ruso fue que el depuesto Pedro III había muerto por problemas hemorroidales, explicación que fue recibida con gran escepticismo tanto en Rusia como en los demás países. Los estudiosos y los observadores contemporáneos apuntaron más bien a un asesinato. Las hipótesis más difundidas atribuyen la muerte a los hermanos Orlov, allegados al favorito de la emperatriz. En particular, se señaló la posibilidad de que Pedro hubiera sido estrangulado, teoría que encontró cierto respaldo cuando, durante el entierro, se le colocó una bufanda en el cuello, supuestamente para cubrir las marcas del estrangulamiento.
El consenso historiográfico mayoritario coincide en que la muerte fue ordenada por Catalina o, cuando menos, ejecutada por personas cercanas a ella como parte del golpe de Estado. No existe certeza documental plena sobre la forma exacta en que se produjo la muerte, pero la explicación oficial de las hemorroides es considerada ampliamente como un encubrimiento.
7. Legado[editar]
Olvidado y denigrado durante el reinado de Catalina la Grande, Pedro III permaneció presente en la memoria de su hijo legítimo, el gran duque Pablo. El futuro Pablo I despreció pronto a su madre por la supuesta implicación de esta en la muerte de su padre e imitó las costumbres prusianas que habían caracterizado al emperador depuesto. Cuando Pablo ascendió al trono como Pablo I, exhumó el cadáver de Pedro y le brindó una ceremonia fúnebre con honores en 1796, tras la muerte de Catalina, en un acto de reivindicación paterna y simbólica.
Durante mucho tiempo la personalidad y las actividades de Pedro III fueron ignoradas o ridiculizadas por la historiografía, muy influida por la imagen construida durante el reinado de Catalina. Sin embargo, tras la disolución de la Unión Soviética, se ha prestado más atención a los decretos que firmó y a las líneas reformistas que impulsó. En esta relectura, Pedro aparece menos como un monarca caprichoso y más como un gobernante que intentó transformar aspectos del Estado autocrático ruso en un sentido modernizador, aunque su ausencia de arraigo en la corte y su política pro-prusiana hicieran inviable la continuidad de su gobierno.
Entre las medidas revalorizadas se cuentan la adopción de la doctrina militar prusiana, la supresión de la policía secreta, la oposición a los métodos represivos arbitrarios, la tolerancia religiosa y el fin de la persecución de los viejos creyentes. También se destaca la disposición que castigaba con exilio al terrateniente que se atreviera a matar a un siervo, una muestra de sensibilidad hacia la suerte del campesinado ruso.
8. Títulos y tratamientos[editar]
A lo largo de su vida, Pedro III acumuló varios títulos y tratamientos, que reflejan la doble condición de príncipe alemán y heredero de la corona rusa. La tabla siguiente resume las etapas más relevantes.
| Período | Tratamiento | Título |
|---|---|---|
| 21 de febrero de 1728 – 18 de junio de 1739 | Su Alteza | Príncipe Carlos Pedro Ulrico de Schleswig-Holstein-Gottorf |
| 18 de junio de 1739 – 17 de noviembre de 1742 | Su Alteza | Duque de Schleswig-Holstein-Gottorf |
| 17 de noviembre de 1742 – 5 de enero de 1762 | Su Alteza Imperial | Gran príncipe Pedro Fiódorovich de Rusia |
| 5 de enero de 1762 – 9 de julio de 1762 | Su Majestad Imperial | Emperador y autócrata de toda Rusia |
| 9 de julio de 1762 – 18 de julio de 1762 | — | El exemperador Pedro Fiódorovich |
Las fechas de transición de títulos, en particular la de adopción del título de gran príncipe de Rusia, varían ligeramente según las fuentes, en función del calendario utilizado.[6]
9. Ancestros[editar]
Pedro III descendía de casas reales y ducales del norte de Europa y de la dinastía imperial rusa. Su ascendencia combinaba las líneas de Holstein-Gottorp, Suecia, Dinamarca y Rusia.
Sus ancestros inmediatos fueron:
- Padre: Carlos Federico, duque de Holstein-Gottorp.
- Madre: Ana Petrovna Románova, hija del emperador Pedro I de Rusia y de la emperatriz Catalina I.
- Abuelo paterno: Federico IV, duque de Holstein-Gottorp.
- Abuela paterna: Eduviges Sofía de Suecia, hija del rey Carlos XI de Suecia.
- Abuelo materno: Pedro I de Rusia, el Grande.
- Abuela materna: Catalina I de Rusia, de origen humilde.
- Bisabuelos: entre ellos figuran Carlos XI de Suecia, Ulrica Leonor de Dinamarca, el zar Alejo I de Rusia y Natalia Naryshkina, entre otros.
La pertenencia de Pedro a la Casa de Románov se dio por vía materna, a través de la hija de Pedro el Grande. Su rama paterna, la de Holstein-Gottorp, se integró de esta manera en la línea sucesoria rusa, lo que con el tiempo consolidaría la rama denominada Casa de Holstein-Gottorp-Románov.
10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La figura de Pedro III ha llegado al ámbito hispanohablante sobre todo a través de las grandes biografías de Catalina la Grande y de las historias generales de Rusia, en las que su breve reinado aparece como un episodio de transición entre Isabel I y Catalina II. No se trata, sin embargo, de un personaje central en la cultura popular en español, a diferencia de su esposa, Catalina II, más presente en cine, literatura y televisión.
Una conexión temprana puede rastrearse en la correspondencia diplomática del duque de Almodóvar, Pedro de Góngora y Luján, embajador español en San Petersburgo en 1762. Sus cartas, conservadas en la Biblioteca Nacional de España, registran de primera mano la intriga que condujo al derrocamiento del zar. Se trata de una de las pocas fuentes de época en español sobre el golpe de Estado, y muestra el temprano interés que la crisis rusa despertó en la diplomacia hispánica.
Las referencias posteriores en español suelen situar a Pedro III en el marco de la política europea de la guerra de los Siete Años, destacando su retirada de la coalición contra Prusia y su admiración por Federico II el Grande. La valoración historiográfica en español ha sido, como en el resto de Europa, ambivalente: oscila entre la imagen tradicional de un monarca inmaduro y germanófilo, difundida por sus enemigos durante el reinado de Catalina, y una mirada más matizada que subraya el carácter reformista de varias de sus disposiciones.
La sucesión del ducado de Holstein-Gottorp recayó en Pedro tras la muerte de su padre, Carlos Federico, en 1739. El título, sin embargo, tenía en la práctica una dimensión más diplomática y simbólica que de gobierno efectivo para un niño de esa edad. ↩︎
La expresión «Milagro de la Casa de Brandeburgo» se refiere a la inesperada mejora de la situación de Prusia luego de la muerte de la zarina Isabel I. La retirada rusa del conflicto, ordenada por Pedro III, dejó a Federico II sin uno de sus enemigos más poderosos. ↩︎
La Rebelión de Pugachov (1773–1775) fue una gran insurrección campesina y cosaca durante el reinado de Catalina II. Su líder, Yemelián Pugachov, se presentó en algunas proclamas como el emperador Pedro III, supuestamente salvado del golpe de 1762. ↩︎
La correspondencia del marqués de Almodóvar, embajador español en San Petersburgo, se conserva en la Biblioteca Nacional de España. Se trata de una de las fuentes tempranas en lengua española sobre la intriga que condujo al derrocamiento de Pedro III. ↩︎
Algunas fuentes sitúan la deposición de Pedro III el 28 de junio de 1762, mientras que otras usan el 9 de julio del calendario gregoriano como referencia. La diferencia obedece al uso simultáneo del calendario juliano (vigente entonces en Rusia) y del calendario moderno. En esta voz se usan como referencia la fechas gregorianas, sin perjuicio de que las fuentes rusas de la época utilicen las julianas. ↩︎
Las fechas de los títulos reproducen la tabla habitual de tratamientos de Pedro III. Algunas referencias rusas sitúan el cambio de 17 de noviembre de 1742 como resultado de su conversión y de la decisión de Isabel I de nombrarlo heredero. ↩︎