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Plan Andinia

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Plan Andinia
TipoTeoría conspirativa antisemita
RegiónArgentina y Chile (Patagonia)
OrigenMediados del siglo XX
Primera menciónCirca 1960[sin verificar]
EstadoSin evidencia de existencia real
AlcanceArgentina, Chile
CirculaciónGrupos de extrema derecha y sectores conspiracionistas; ocasionalmente en la izquierda

1. Resumen[editar]

El Plan Andinia es una teoría conspirativa antisemita que postula la existencia de un plan internacional para establecer un Estado judío en la Patagonia, región dividida actualmente entre Argentina y Chile. El supuesto plan no tiene ninguna evidencia documental que lo respalde y ha sido desmentido sistemáticamente por historiadores, organizaciones judías y gobiernos de ambos países.

La teoría se basa en parte en propuestas históricas reales de migración judía organizada hacia Argentina a finales del siglo XIX y principios del XX, impulsadas por la Jewish Colonization Association y conocidas por la figura del «gaucho judío». Sin embargo, dichas colonias agrícolas nunca tuvieron como objetivo la creación de un Estado autónomo, sino que se desarrollaron dentro del marco legal de fomento de la inmigración establecido por el Estado argentino. Tampoco se ubicaron en la Patagonia, sino en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.

El mito del Plan Andinia ha sido utilizado en Argentina como recurso retórico por círculos de extrema derecha para atacar a judíos y a instituciones judías. Durante la dictadura militar argentina de 1976-1983, la existencia del plan fue considerada un hecho evidente por algunos oficiales, y varios detenidos judíos fueron torturados para que aportaran detalles del supuesto complot. La falsedad del plan ha sido señalada por investigadores y organizaciones dedicadas al monitoreo del antisemitismo, que lo clasifican como un caso de desinformación y una actualización del libelo antisemita de Los protocolos de los sabios de Sion.[1]

El nombre y el contenido del plan circulan ampliamente en algunos círculos de la izquierda y la derecha argentina y chilena, pero nunca se ha presentado prueba de su existencia real.[2]

2. Origen histórico y uso indebido[editar]

La base histórica del mito proviene de distorsiones de hechos reales vinculados a la inmigración judía a la Argentina durante fines del siglo XIX y comienzos del XX. Estos episodios, documentados y de carácter público, no implicaron jamás un proyecto de secesión territorial ni de creación de un Estado.

2.1. La inmigración judía y las colonias agrícolas[editar]

A partir de la década de 1890, el empresario y filántropo alemán Moritz von Hirsch auf Gereuth impulsó la creación de colonias agrícolas para judíos que huían de la persecución en Europa del Este. A través de la Jewish Colonization Association, se establecieron asentamientos en las provincias argentinas de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, en el marco de la política de fomento de la inmigración europea promovida por la Constitución argentina de 1853.[3]

Estas colonias no tuvieron carácter autónomo ni soberanía propia: formaban parte del territorio provincial y sus habitantes se integraron al tejido productivo rural. Con el tiempo, los inmigrantes judíos de la región pampeana llegaron a ser conocidos como «gauchos judíos», epíteto popularizado por el libro homónimo de Alberto Gerchunoff, publicado en 1910.[4]

La teoría conspirativa del Plan Andinia distorsiona este capítulo histórico para presentar las colonias como la primera etapa de un proyecto de colonización territorial con fines estatales. No hay evidencia histórica de que la Jewish Colonization Association ni el gobierno argentino contemplaran la creación de un Estado judío en Sudamérica.

2.2. La mención de Argentina en El Estado Judío de Theodor Herzl[editar]

Otro elemento distorsionado por los promotores del mito es un pasaje de El Estado Judío, obra publicada en 1896 por Theodor Herzl. En ese libro, Herzl compara dos posibles lugares para la creación de un hogar nacional judío: Palestina, entonces parte del Imperio otomano, y la Argentina, que en ese momento llevaba adelante una activa campaña de inmigración.[5]

Los difusores del Plan Andinia sostienen que el plan se originó en el Primer Congreso Sionista Internacional celebrado en Basilea en 1897. Sin embargo, en dicho congreso no se trató la emigración judía a la Argentina ni a Chile. El programa aprobado en Basilea establecía el objetivo de «establecer un hogar para el pueblo judío en Palestina», sin mencionar territorio sudamericano alguno.[6]

El propio Herzl consideró un «fracaso» la iniciativa de colonización agrícola de Moritz von Hirsch, al atribuirle una «falta de ideales» en comparación con su proyecto político sionista.[7]

3. El mito[editar]

Según la teoría conspirativa, existiría un complot internacional destinado a lograr la secesión de la Patagonia — un territorio de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados repartido entre Argentina y Chile — para crear allí un Estado judío. Los relatos varían en los detalles, pero comparten una estructura narrativa: una supuesta conspiración que involucraría a organismos internacionales, potencias extranjeras, organizaciones no gubernamentales y turistas israelíes.

3.1. Primeras formulaciones[editar]

Los investigadores sitúan las primeras apariciones del mito en Argentina y Chile en torno a la década de 1960. Según el historiador Ernesto Bohoslavsky, la idea fue esbozada por primera vez por el Frente Nacional Socialista Argentino, un pequeño partido nacionalista creado por los hijos de Adolf Eichmann después del secuestro y juicio de su padre en Israel.[8]

En esa publicación partidaria se encuentra la primera mención documentada del Plan Andinia. La idea volvió a aparecer en una publicación anónima de 1965 titulada El Plan Andinia o El nuevo estado judío, editada por Editorial Nuevo Orden de Buenos Aires.[9]

Según este libelo, la creación de «Andinia» tendría lugar en la Patagonia mediante los mismos métodos usados para establecer el Estado de Israel. La narrativa presentaba a los judíos argentinos y a las instituciones comunitarias como agentes de ese supuesto designio.

3.2. Versiones posteriores[editar]

A partir de la creación y consolidación del Estado de Israel en 1948, surgieron nuevas versiones del plan. En ellas, el complot ya no se atribuye únicamente al movimiento sionista, sino que se presenta como un proyecto israelí con colaboración estadounidense o de organismos internacionales de crédito. Algunas variantes sostienen que la Patagonia podría ser adquirida a cambio de una condonación de la deuda externa argentina, y que diversas ONG ambientalistas apoyarían el plan con el argumento de proteger la biodiversidad.

Una de las versiones más difundidas entre los grupos de extrema derecha sostiene que los numerosos turistas israelíes que visitan la Patagonia — muchos de ellos después de completar su servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Israel — serían agentes encubiertos encargados de relevar el territorio con vistas a implementar el plan. Esta acusación no se apoya en ninguna prueba y ha sido refutada por analistas, que señalan que la presencia ostensible de turistas israelíes contradice la idea de una conjura secreta.[10]

La circulación de estas versiones ha sido documentada tanto en Argentina como en Chile. Medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos han advertido que el mito se reactiva en momentos de crisis ambiental, económica o política, aprovechando la incertidumbre para instalar narrativas de chivos expiatorios.

4. Uso político y represión[editar]

El Plan Andinia no es solo una fantasía marginal: ha sido invocado por actores políticos y militares para legitimar discursos de odio y, en algunos casos, como justificación de la persecución de ciudadanos judíos.

4.1. Walter Beveraggi Allende y el panfleto de 1971[editar]

En 1971, un profesor de economía de la Universidad de Buenos Aires, Walter Beveraggi Allende, escribió un panfleto en el que retomaba algunas de las afirmaciones de Los protocolos de los sabios de Sion, aplicadas a la situación argentina de la época. El panfleto circuló entre oficiales del Ejército Argentino y presentaba al Plan Andinia como una amenaza real contra la soberanía nacional.[11]

La difusión de este folleto contribuyó a instalar la idea del Plan Andinia en sectores militares y nacionalistas. Aunque el panfleto no aportaba pruebas, su tono seudocientífico y su formato de denuncia lo hicieron atractivo para quienes ya compartían prejuicios antisemitas.

4.2. La dictadura de 1976-1983[editar]

Tras el golpe de Estado de 1976, la existencia del Plan Andinia fue asumida como un hecho evidente por numerosos oficiales del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Grupos de tareas interrogaban a los detenidos desaparecidos de origen judío sobre el supuesto plan y les exigían detalles sobre los preparativos de una presunta invasión israelí a la Patagonia.

El caso más documentado es el del periodista Jacobo Timerman, director del diario La Opinión, secuestrado en 1977 por un grupo de tareas de la dictadura. Timerman relató que durante las torturas le exigían aportar información sobre el Plan Andinia, una experiencia que, según su testimonio, se repetía con otros detenidos clandestinos judíos.[12]

El uso del Plan Andinia durante la dictadura no fue un hecho aislado, sino parte de un patrón más amplio de antisemitismo institucionalizado. Los detenidos judíos eran sometidos a interrogatorios específicos sobre temas religiosos y políticos vinculados a Israel, y en muchos casos recibían un trato especialmente violento.

4.3. El episodio de Roberto Bendini[editar]

En 2003, el entonces jefe del Ejército Argentino, general Roberto Bendini, se vio envuelto en una polémica tras difundirse supuestos dichos suyos en los que mencionaba el Plan Andinia. La controversia llevó a que distintas asociaciones judías emitieran protestas y a que el gobierno argentino publicara un desmentido oficial.[13]

El episodio evidenció que la creencia en el Plan Andinia no había desaparecido del todo de los cuarteles ni de los sectores nacionalistas, a pesar de décadas de desmentidos.

5. Reapariciones contemporáneas[editar]

5.1. El incendio de Torres del Paine (2011-2012)[editar]

En diciembre de 2011, un turista israelí provocó de manera accidental un incendio forestal en el Parque Nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena. El hecho fue aprovechado por algunos políticos y figuras mediáticas locales para vincularlo falsamente con el Plan Andinia. La Liga Antidifamación condenó esas acusaciones, calificándolas de injuriosas y sin ningún sustento.[14]

El turista fue procesado por la justicia chilena por su responsabilidad en el siniestro, pero las autoridades descartaron cualquier motivación política o conspirativa.[15]

5.2. Los incendios forestales de 2026[editar]

A comienzos de 2026, en el contexto de una serie de incendios forestales de gran magnitud en la Patagonia argentina, el mito del Plan Andinia volvió a circular con fuerza en redes sociales y en espacios conspirativistas. La reaparición se produjo en un clima político marcado por las declaraciones abiertamente proisraelíes del gobierno del presidente Javier Milei en los conflictos de Gaza e Irán.

Publicaciones sin sustento probatorio vincularon los incendios con supuestos intereses sionistas o con la presencia de turistas israelíes en la región, retomando narrativas antisemitas históricamente desacreditadas. Medios periodísticos señalaron el fenómeno como un caso de desinformación amplificada en situaciones de crisis ambiental y social.[16]

Analistas y organizaciones especializadas en el monitoreo del antisemitismo advirtieron que la reaparición del Plan Andinia responde a un patrón recurrente de búsqueda de chivos expiatorios durante catástrofes, más que a hechos verificables. Investigaciones periodísticas y declaraciones públicas descartaron cualquier vínculo entre el Estado de Israel, las comunidades judías o los visitantes extranjeros y el origen de los incendios.

En ese contexto, una comunicadora argentina se retractó públicamente tras haber vinculado de manera infundada a ciudadanos israelíes con los siniestros, luego de recibir críticas por difundir una teoría conspirativa.[17]

5.3. El Plan Andinia en la era digital[editar]

La era de las redes sociales ha facilitado la difusión del mito a una escala que no tenía en décadas anteriores. Comunidades virtuales conspiracionistas, canales de mensajería y sitios de extrema derecha reproducen versiones renovadas del Plan Andinia, muchas veces combinadas con otros tropos antisemitas contemporáneos.

Investigadores del antisemitismo han observado que el mito se adapta a los temas del momento: crisis de deuda, conflictos por recursos naturales, incendios forestales, turismo masivo y geopolítica de Medio Oriente. Esta plasticidad le permite sobrevivir a los desmentidos y reactivarse cuando las condiciones sociales lo favorecen.

6. Análisis y crítica[editar]

La comunidad académica y las organizaciones dedicadas al estudio del antisemitismo coinciden en que el Plan Andinia carece por completo de base documental. Se lo considera una variante sudamericana de las teorías conspirativas europeas sobre un complot judío mundial, adaptada a las particularidades geográficas y políticas del Cono Sur.

El historiador Ernesto Bohoslavsky, uno de los principales investigadores del tema, ha mostrado que el mito fue creado y difundido por grupos nacionalistas y antisemitas, y que su función no es describir una amenaza real sino construir un enemigo interno. La figura del judío como agente extranjero que conspira contra la nación se repite en los distintos momentos de reactivación del mito, desde los años sesenta hasta la actualidad.

La persistencia del Plan Andinia también revela tensiones más amplias en las sociedades argentina y chilena: desconfianza hacia las élites, temor a la pérdida de soberanía territorial, y una larga historia de antisemitismo que, aunque minoritaria, ha encontrado expresión tanto en la extrema derecha como en algunos sectores de la izquierda.

7. Véase también[editar]

  • Antisemitismo en Argentina
  • Antisemitismo en Chile
  • Historia de los judíos en Argentina
  • Historia de los judíos en Chile
  • Los protocolos de los sabios de Sion
  • Teoría conspirativa
  • Gaucho judío
  • Jacobo Timerman
  • Theodor Herzl
  • Jewish Colonization Association

8. Referencias[editar]

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  1. Méndez Shiff, Pablo. «In Argentina, a Decades-old Antisemitic Conspiracy Theory Has Been Reignited by Patagonia's Wildfires». Haaretz, 13 de enero de 2026.
  2. Casals Meseguer, Xavier. Ultrapatriotas: extrema derecha y nacionalismo de la guerra fría a la era de la globalización. Barcelona, Crítica, 2003, pp. 188-190.
  3. López Göttig, Ricardo. «La sombra del Plan Andinia». Infobae, 29 de enero de 2015.
  4. Kiernan, Sergio. Delirios argentinos: las ideas más extrañas de nuestra política. Buenos Aires, Marea Editorial, 2006, p. 72.
  5. Bohoslavsky, Ernesto. «Contra la Patagonia judía. La familia Eichmann y los nacionalistas argentinos y chilenos frente al Plan Andinia (de 1960 a nuestros días)». Cuaderno Judaico, nº 25, Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, 2008, pp. 223-248.
  6. Anónimo. El Plan Andinia o El nuevo estado judío. Buenos Aires, Editorial Nuevo Orden, 1965.
  7. Krebs, Sigifredo; Arcavi, Issac. Páginas escogidas. Buenos Aires, Ed. Israel, 1949, pp. 50-51.
  8. Caro, Isaac. Extremismos de derecha y movimientos neonazis. Santiago, Lom Ediciones, 2007, pp. 100-101.
  9. Herzl, Theodor. El Estado Judío. Edición en español del Departamento de Hagshamá y Departamento de Actividades Sionistas de la Organización Sionista Mundial, pp. 45-46.
  10. Jewish Virtual Library. «Zionist Congress: First Zionist Congress & Basel Program».
  11. Korin, Moshé. «El Barón Hirsch, un filántropo que lo dio todo por su pueblo». delacole.com.
  12. La Nación (Argentina). «El padre de los "gauchos judíos"». 11 de julio de 2004.
  13. Timerman, Jacobo. Preso sin nombre, celda sin número. Nueva York, Alfred A. Knopf, 1981, pp. 29-30, 73-74.
  14. Feierstein, Ricardo. Historia de los judíos argentinos. Buenos Aires, Editorial Galerna, 2006.
  15. Calabrese, Frank J. The Palestine Legacy: A Politico-Legal History, 1917-1990. UNIFO Publishers, 1994, p. 10.
  16. Liga Antidifamación. «ADL Outraged by Anti-Semitic Conspiracies Circulating in Connection with Tragic Fire in Chilean Patagonia». 5 de enero de 2012.
  17. T13.cl. «Corte Suprema ratifica condena a turista que provocó incendio en Torres del Paine». 4 de agosto de 2015.
  18. El Mundo. «El israelí que causó el incendio en Torres del Paine paga 7.530 € para no ser juzgado». 8 de febrero de 2012.
  19. Latin American Post. «Los incendios en Argentina reavivan la mitología antisemita que nunca murió del todo». 2026.
  20. JNS. «Comunicadora argentina se disculpa por vincular incendios con israelíes». 2026.
  21. Congreso Judío Latinoamericano. «Plan Andinia. El mito antisemita de un falso plan judío para instalarse en la Patagonia Argentina».
  22. Página/12. «El Gobierno investigó a Bendini y dice que no cometió antisemitismo». 18 de septiembre de 2003.
  23. Hamon, Alexandre. «Un nuevo Israel en la Patagonia: el mito de la conspiración judía». El Mostrador, 21 de junio de 2015.

9. Bibliografía complementaria[editar]

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  • Caro, Isaac. Extremismos de derecha y movimientos neonazis. Lom Ediciones, 2007.
  • Casals Meseguer, Xavier. Ultrapatriotas: extrema derecha y nacionalismo de la guerra fría a la era de la globalización. Crítica, 2003.
  • Feierstein, Ricardo. Historia de los judíos argentinos. Editorial Galerna, 2006.
  • Kiernan, Sergio. Delirios argentinos: las ideas más extrañas de nuestra política. Marea Editorial, 2006.
  • Timerman, Jacobo. Preso sin nombre, celda sin número. Alfred A. Knopf, 1981.

10. Enlaces externos[editar]

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  1. El vínculo con la literatura antisemita europea es directo: el panfleto de 1971 que difundió el Plan Andinia retomaba afirmaciones de Los protocolos de los sabios de Sion, una falsificación difundida desde comienzos del siglo XX para acusar a los judíos de conspirar por el dominio mundial. ↩︎

  2. Diversas publicaciones nacionalistas y conspirativistas sostienen la existencia del plan, pero ninguna ha aportado documentos oficiales, registros diplomáticos ni testimonios verificables que lo acrediten. ↩︎

  3. El artículo 25 de la Constitución argentina de 1853 disponía que el gobierno federal fomentaría la inmigración europea. El Preámbulo expresa que la Constitución está destinada «a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino». ↩︎

  4. La obra Los gauchos judíos del escritor Alberto Gerchunoff, nacido en una colonia agrícola judía de Entre Ríos, retrata la integración de estos inmigrantes al campo argentino. El título del libro contribuyó a consolidar la figura del «gaucho judío» como expresión de asimilación. ↩︎

  5. En el capítulo «¿Palestina o Argentina?», Herzl describe a la Argentina como «uno de los países más ricos de la tierra, de superficie inmensa, población escasa y clima moderado». No obstante, opta por Palestina, a la que llama «nuestra inolvidable patria histórica». ↩︎

  6. El Programa de Basilea, aprobado en el Primer Congreso Sionista de 1897, define el objetivo del movimiento sionista como la creación de un hogar nacional judío en Palestina. No contiene ninguna referencia a la Patagonia ni a Sudamérica. ↩︎

  7. La opinión de Herzl sobre las colonias de Hirsch aparece citada en ediciones y estudios de El Estado Judío. La crítica no se refería a la validez legal de los asentamientos, sino a que no perseguían la creación de un Estado. ↩︎

  8. El trabajo de Bohoslavsky, «Contra la Patagonia judía. La familia Eichmann y los nacionalistas argentinos y chilenos frente al Plan Andinia (de 1960 a nuestros días)», explica que los hijos de Adolf Eichmann participaron en la fundación del Frente Nacional Socialista Argentino y que en la revista de esa agrupación apareció la primera mención del Plan Andinia. ↩︎

  9. El panfleto anónimo de 1965 circuló en círculos nacionalistas argentinos y presentaba el supuesto plan como un documento conspirativo real, aunque sin aportar ninguna fuente verificable. ↩︎

  10. La hipótesis de los turistas como agentes encubiertos fue difundida por publicaciones nacionalistas como las de Adrián Salbuchi. Los investigadores la consideran inconsistente: una operación secreta de espionaje no utilizaría como pantalla un flujo turístico masivo y fácilmente identificable. ↩︎

  11. Walter Beveraggi Allende fue un economista y profesor universitario que posteriormente publicó el libro La inflación argentina. En la cubierta de ese libro, la Argentina aparece representada como un cuerpo crucificado por un judío que usa estrellas de David en lugar de clavos. ↩︎

  12. Jacobo Timerman narró su experiencia en el libro Preso sin nombre, celda sin número. En él relata que durante los interrogatorios le preguntaban por el Plan Andinia y por los supuestos preparativos de las Fuerzas de Defensa de Israel para invadir la Patagonia. Timerman subrayó lo absurdo de la acusación y la vinculó con el trato diferenciado que recibían los presos judíos. ↩︎

  13. El episodio de Bendini motivó una investigación por parte del gobierno argentino, que concluyó que no había pruebas de que el general hubiera incurrido en manifestaciones antisemitas. El caso mostró, sin embargo, el peso que el mito aún tenía en ciertos ámbitos militares. ↩︎

  14. La Liga Antidifamación (ADL, por sus siglas en inglés) emitió un comunicado en el que condenó las teorías conspirativas que circulaban en Chile sobre el incendio de Torres del Paine y su supuesta relación con el Plan Andinia. La organización insistió en que no existía ningún vínculo entre el accidente y un complot judío. ↩︎

  15. La justicia chilena condenó al turista israelí por el incendio ocasionado por negligencia, no por una acción intencional. El pago de una compensación económica evitó el juicio penal en una etapa posterior. ↩︎

  16. El medio Latin American Post documentó cómo los incendios en Argentina reactivaron la «mitología antisemita que nunca murió del todo», con publicaciones que atribuían los siniestros a intereses israelíes sin ninguna evidencia. ↩︎

  17. La agencia de noticias JNS informó sobre la disculpa pública de una comunicadora argentina que había relacionado los incendios con israelíes. La retractación se produjo tras una ola de críticas por la difusión de una teoría sin fundamento. ↩︎