Platón
| Platón | |
|---|---|
| Busto de Platón. Copia romana de un original griego del siglo IV a. C. | |
| Nacimiento | c. 427 a. C., Atenas o Egina |
| Fallecimiento | 347 a. C., Antigua Atenas |
| Nacionalidad | Griega |
| Ocupación | Filósofo |
| Movimiento | Platonismo |
| Alumno de | Sócrates; también se le relaciona con Crátilo, Teodoro de Cirene y Hermógenes |
| Estudiantes | Aristóteles, Eudoxo de Cnido, Jenócrates, Heráclides Póntico, Espeusipo, Filipo de Opunte y León de Bizancio |
| Cargo | Escolarca de la Academia de Atenas (387-347 a. C.) |
| Padres | Aristón de Atenas y Perictione |
| Obras destacadas | Diálogos de Platón |
1. Resumen[editar]
Platón fue un filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles. A diferencia de sus contemporáneos, se cree que toda su obra escrita ha sobrevivido íntegra, mayoritariamente en forma de diálogo. En 387 a. C. fundó la Academia de Atenas, institución que continuaría durante más de novecientos años y a la que Aristóteles acudiría desde Estagira para estudiar filosofía hacia el 367 a. C.[1]
Su pensamiento se desarrolló en torno a la teoría de las Ideas o Formas: el mundo sensible es solo una sombra de otro más real, perfecto e inmutable, del cual provienen los conceptos universales que estructuran la realidad a partir de la Idea del Bien. Según su teoría de la reminiscencia, el alma inmortal ya conoce las Ideas y la razón las recuerda por anamnesis. Platón también es considerado uno de los fundadores de la filosofía política, pues sostuvo que la ciudad justa debería ser gobernada por filósofos reyes. Intentó plasmar ese proyecto en Siracusa, Sicilia, pero fracasó en dos ocasiones y tuvo que escapar corriendo peligro su vida.
Su influencia sobre la historia de la filosofía occidental ha sido enorme. Alfred North Whitehead llegó a afirmar que la caracterización general más segura de la tradición filosófica europea es que consiste en una serie de notas al pie de página de Platón.[2] De Platón también provienen conceptos como el amor platónico y los sólidos platónicos.
2. Biografía[editar]
2.1. Nacimiento y familia[editar]
Platón nació hacia el año 427 a. C. en Atenas o en la isla de Egina, en el seno de una familia aristocrática ateniense. Era hijo de Aristón, que se decía descendiente de Codro, el último de los reyes de Atenas, y de Perictione, cuya familia estaba emparentada con Solón. Fue hermano menor de Glaucón y de Adimanto, hermano mayor de Potone —madre de Espeusipo, su futuro discípulo y sucesor en la dirección de la Academia— y medio hermano de Antifonte, nacido del segundo matrimonio de Perictione con Pirilampes. Critias y Cármides, miembros de la dictadura oligárquica de los Treinta Tiranos, eran respectivamente tío y primo de Platón por parte de su madre.[3]
En consonancia con su origen, Platón adopta posiciones fuertemente antidemocráticas en escritos como la República, el Político y las Leyes. Sin embargo, rechazó las acciones violentas de sus parientes oligárquicos y rehusó participar en su gobierno.
2.2. Nombre[editar]
Según una tradición transmitida por Diógenes Laercio, su nombre verdadero habría sido Aristocles, igual que su abuelo. La misma fuente ofrece tres explicaciones para el apodo «Platón»: habría sido puesto por su profesor de gimnasia por sus anchas espaldas, por la amplitud de su manera de hablar o por la anchura de su frente.[4] Sin embargo, Diógenes Laercio escribió casi seis siglos después de la muerte de Platón y no confirma ninguna de las versiones. Algunos historiadores modernos consideran que Platón era realmente su nombre de pila, y el historiador Robin Waterfield ha señalado que el nombre Aristocles habría correspondido en todo caso al hermano mayor.
2.3. Educación[editar]
Espeusipo, sobrino de Platón, elogia la rapidez mental y la modestia que tuvo de niño, así como su amor por el estudio. En su juventud se habría interesado por la pintura, la poesía y el drama. Se conserva un conjunto de epigramas que suelen aceptarse como auténticos, y la tradición refiere que Platón tenía interés en escribir tragedias, afán que habría abandonado al comenzar a frecuentar a Sócrates.
Antes de conocer a Sócrates, según Aristóteles, Platón había tratado con el heraclíteo Crátilo, quien sostenía que todo lo sensible está en devenir y que, por tanto, no es posible un conocimiento científico de ello. Luego, influido por Sócrates y por su insistencia en definir qué es cada cosa, se convenció de que existen realidades cognoscibles y permanentes de naturaleza inteligible. Aristóteles identifica en esto el origen de la teoría de las Ideas.[5]
Según Diógenes Laercio, Platón conoció a Sócrates a los veinte años, aunque el historiador W. K. C. Guthrie cree que pudo frecuentarlo antes. El primer encuentro puede situarse entre el 412 y el 407 a. C. Platón se integró así al círculo socrático. En 399 a. C. Sócrates fue condenado a muerte por el tribunal popular ateniense, acusado de impiedad y de corromper a la juventud. La Apología muestra a Sócrates ante el tribunal y menciona, entre los amigos presentes, a Platón. En cambio, en el Fedón, Platón hace decir a Fedón que «Platón estaba enfermo, creo», para explicar su ausencia en las últimas horas de Sócrates antes de beber la cicuta.[6]
Tras la muerte de Sócrates, Platón, que tenía unos veintiocho años, se retiró con otros discípulos a Megara, a la casa de Euclides, fundador de la escuela megárica. Habría viajado después a Cirene, donde se reunió con el matemático Teodoro y con Aristipo, fundador de la escuela cirenaica, y también a Egipto, aunque estos dos últimos viajes son puestos en duda por muchos especialistas. Se consideran más seguros los viajes a Italia y a Sicilia, por existir más testimonios y por la decisiva Carta VII. En Italia habría tenido contacto con eleatas y pitagóricos, en especial con Filolao, Eurito y Arquitas de Tarento.
En 387 a. C. viajó por primera vez a Sicilia, a la ciudad de Siracusa, gobernada por el tirano Dionisio. Allí conoció a Dión, cuñado de Dionisio, por quien sintió una fuerte afinidad y a quien transmitió las doctrinas socráticas sobre la virtud y el placer. Según Filodemo, Platón habría sido esclavizado y vendido alrededor del 404 a., y habría sido rescatado por el cirenaico Anníceris en Egina.[7]
2.4. La Academia y vejez[editar]
Al regresar de Sicilia, Platón compró una finca en las afueras de Atenas, en un lugar dedicado al héroe Academo, y fundó allí la Academia. La institución funcionó de manera ininterrumpida hasta el 86 a.. Al ser destruida por los romanos, fue restituida y continuada por los platónicos hasta que en el 529 d. C. fue cerrada definitivamente por el emperador Justiniano, que veía en las escuelas paganas una amenaza para el cristianismo.[8] Numerosos filósofos se formaron en ella, incluido Aristóteles, que trabajó junto a Platón unos veinte años.
La Academia no se parecía a una institución moderna. Guthrie la compara con las antiguas universidades europeas, por sus conexiones religiosas y por el ideal de vida en común. Para poder constituir una sociedad con tierra y locales propios, Platón la habría registrado como thíasos, es decir, como asociación de culto dedicada a las Musas. Las comidas en común eran famosas por su combinación de alimentos sanos y moderados con conversaciones memorables. En la Academia no se aceptaban personas sin conocimientos matemáticos previos, y se impartían aritmética, geometría, astronomía y armonía como preparación para la dialéctica, el método propio de la investigación filosófica. También se formaba a los filósofos en política, para que fueran capaces de legislar, asesorar y, en algunos casos, gobernar.[9]
Platón murió en 347 a. C., a los 80 u 81 años, dedicando sus últimos años a la enseñanza en la Academia. Tras su muerte, la dirección quedó a cargo de su sobrino Espeusipo. En 2024 se anunció que un papiro sobre la historia de la Academia, atribuido a Filodemo de Gadara, indicaba que su tumba habría estado en un jardín privado cercano a la capilla dedicada a las Musas, dentro de la escuela.[10]
3. Influencias filosóficas[editar]
3.1. Sócrates[editar]
Platón fue uno de los seguidores jóvenes y devotos de Sócrates. Aristóteles distingue sus respectivas doctrinas sobre las Formas: las de Sócrates podían descubrirse mediante la investigación del mundo natural, mientras que las de Platón existirían más allá del alcance ordinario de la comprensión humana. En la Carta VII, Platón describe a Sócrates como «el más justo de los hombres de su tiempo».[11] La Carta II atribuye a Platón esta afirmación: «yo nunca he escrito nada, y no hay ni habrá jamás obras de Platón; las que se me atribuyen son de Sócrates». Esa última carta, sin embargo, suele considerarse una falsificación.[12]
3.2. Pitágoras[editar]
Además de la influencia directa de Sócrates, la de Pitágoras —o, en sentido amplio, la de los pitagóricos como Arquitas— parece haber sido significativa. Aristóteles afirmó que la filosofía de Platón siguió de cerca las enseñanzas de los pitagóricos, y Cicerón repitió esa apreciación. Pitágoras sostenía que todas las cosas son números y que el cosmos proviene de principios numéricos; introdujo el concepto de forma como algo distinto de la materia y la idea de que el mundo físico es una imitación de un mundo matemático eterno. El filósofo Numenio de Apamea, en el siglo II d. C., aceptaba a Pitágoras y a Platón como las dos grandes autoridades filosóficas, aunque consideraba subordinada la autoridad de Platón a la de Pitágoras.
3.3. Heráclito y Parménides[editar]
Heráclito y Parménides, siguiendo la senda de los filósofos presocráticos, se apartaron de la mitología y comenzaron la tradición metafísica que influyó fuertemente en Platón. Los fragmentos supervivientes de Heráclito sugieren que todas las cosas cambian o devienen continuamente, imagen célebre del río de aguas siempre cambiantes. Platón recibió estas ideas a través de Crátilo, discípulo de Heráclito, que sostenía una visión más radical: el cambio continuo justifica el escepticismo porque no se puede definir algo que no tiene naturaleza permanente.
Parménides adoptó una postura contraria: argumentó a favor del Ser inmutable y sostuvo que el cambio es una ilusión. Estas ideas sobre el devenir y el ser, o el cambio y la permanencia, influyeron en Platón al formular su teoría de las Formas. El diálogo Parménides es el más autocrítico de Platón: en él aparece Parménides y su alumno Zenón, y el diálogo Sofista incluye a un eleático seguidor de Parménides. Platón argumenta allí que el movimiento y el reposo «son», contra los eleatas que afirmaban que el reposo es y el movimiento no es.
4. Pensamiento[editar]
4.1. Teoría de las Ideas[editar]
La doctrina central de Platón afirma que el mundo sensible es solo una sombra de otro más real, perfecto e inmutable. Ese ámbito inteligible está poblado por las Ideas o Formas, realidades universales que estructuran la realidad a partir de la Idea del Bien. La célebre alegoría de la caverna, expuesta en la República, presenta a los seres humanos como prisioneros que ven sombras en una pared y toman esas sombras por lo real; el filósofo, liberado de las cadenas, asciende hacia la luz y conoce las cosas verdaderas.
Platón desarrolló sus doctrinas mediante mitos y alegorías. El mundo inteligible no es de naturaleza sensible —el ámbito de lo que siempre deviene y nunca es—, sino de naturaleza inteligible. Según Aristóteles, esta convicción surgió de la conjunción de la enseñanza de Crátilo y de la insistencia de Sócrates en definir qué es cada cosa.
4.2. Teoría de la reminiscencia[editar]
Según la teoría de la reminiscencia, las Ideas son innatas en el alma y la razón las recuerda mediante la anamnesis. El Menón ilustra este proceso: un esclavo que jamás ha estudiado geometría llega a resolver un problema geométrico con las preguntas adecuadas, lo que Platón interpreta como recuerdo de conocimientos que el alma ya poseía. El alma humana es inmortal, pero está «encarcelada» en el cuerpo. El Fedón desarrolla esta idea y presenta la primera elaboración completa de la teoría de las Ideas, en el marco de las últimas horas de Sócrates antes de beber la cicuta.
4.3. Psicología y ética[editar]
En la República, Platón expone una psicología tripartita del alma: la parte racional, la parte irascible o fogosa y la parte apetitiva o concupiscible. A cada parte le corresponde una virtud: la sabiduría, el valor y la moderación, respectivamente. La justicia consiste en la armonía entre esas partes. Platón sostiene que la maldad es una forma de ignorancia y que solo el conocimiento puede dirigir al ser humano hacia la virtud. En el Filebo examina la buena vida y la relación del bien con la sensatez y el placer, distinguiendo placeres puros e impuros. En el Fedro desarrolla una influyente teoría psicológica que aborda el deseo, el amor, la locura, la memoria y la relación entre retórica y filosofía.
4.4. Filosofía política[editar]
Platón es considerado uno de los fundadores de la filosofía política. En la República ataca el sistema democrático, al que culpaba de la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso por la indecisión de las masas, que votaban incluso las estrategias militares. En su lugar proponía una sociedad jerarquizada en tres niveles: trabajadores, guardianes y filósofos, en orden ascendente de importancia. La ciudad justa estaría gobernada por filósofos reyes, capaces de conocer la Idea del Bien. Intentó plasmar su teoría política en un Estado real y viajó dos veces a Siracusa con esa intención, pero fracasó en ambas ocasiones y logró escapar con dificultad y corriendo peligro su vida. En las Leyes, su obra más extensa y también la última, presenta una teoría madura y más realista sobre la constitución del Estado.[13]
4.5. Cosmología y física[editar]
El Timeo es un influyente ensayo de cosmogonía, cosmología, física y escatología, influido por la tradición pitagórica. En él presenta al demiurgo o artesano como creador, padre y gobernante del mundo. El demiurgo, sin embargo, está subordinado ontológicamente a las Ideas: crea el mundo sensible tomándolas como modelos, sin poder modificarlas. El Timeo fue el diálogo más influyente durante la Edad Media, ya que una parte de él fue casi lo único de Platón traducido al latín durante más de mil años.[14] En él se esbozan nociones importantes como la causa eficiente, el espacio-recipiente como sustrato del cambio y el límite que informa lo ilimitado, predecesoras del sistema causal aristotélico.
5. Obra escrita[editar]
5.1. El diálogo platónico[editar]
Toda la obra de Platón, con las excepciones de las Cartas y de la Apología, está escrita en forma de diálogo, y aun la Apología contiene pasajes dialogados. En los diálogos aparece una figura principal, casi siempre Sócrates, que desarrolla debates filosóficos con distintos interlocutores. Platón emplea el comentario indirecto, los excursos, el relato mitológico y los monólogos de cierta extensión. El diálogo como género de investigación filosófica fue inaugurado por él.
5.2. Diálogos más influyentes[editar]
Entre los diálogos más influyentes se cuentan:
- Crátilo: examen de la relación entre el lenguaje y la realidad.
- Menón: investigación sobre la virtud como conocimiento y su posibilidad de ser enseñada, con una exposición de la teoría de la reminiscencia.
- Fedón: demostración de la naturaleza divina e imperecedera del alma y primer desarrollo completo de la teoría de las Ideas.
- El banquete: principal exposición de la doctrina platónica sobre el amor, origen de la expresión «amor platónico».
- La república: diálogo extenso en el que desarrolla una filosofía política sobre el Estado ideal, una psicología del alma, una psicología social, una teoría de la educación y una epistemología, todo fundamentado en una ontología sistemática.
- Fedro: teoría psicológica compleja e influyente sobre el deseo, el amor, la memoria, la retórica y la limitación del lenguaje escrito frente al oral.
- Teeteto: indagación sobre la naturaleza del conocimiento.
- Parménides: crítica de Platón a su propia teoría de las Ideas, puesta en labios del filósofo eleata, que prepara la reformulación de diálogos posteriores.
- Sofista: reestructuración del mundo de las Ideas y presentación de la teoría del no ser como diferencia, con la fundamentación de la posibilidad del juicio y de la opinión falsa.
- Político: exposición del método dialéctico maduro, de la teoría de la justa medida y del auténtico político y del auténtico Estado.
- Timeo: ensayo de cosmogonía, cosmología, física y escatología.
- Filebo: investigación sobre la buena vida y la relación del bien con la sensatez y el placer.
- Leyes: teoría extensa y madura sobre la constitución del Estado, más realista que la de la República.
Además, Platón escribió la Apología de Sócrates, Critón, Eutifrón, Ion, Lisis, Cármides, Laques, Hipias mayor, Hipias menor, Protágoras, Gorgias, Menéxeno, Eutidemo y Critias.
5.3. Clasificación cronológica[editar]
La obra de Platón suele ordenarse según las etapas de su madurez. Calonge Ruiz y García Gual proponen el siguiente orden:
[ Desplegar / Plegar ]
Época de juventud (393-389 a. C.)
- Apología de Sócrates.
- Critón.
- Laques.
- Lisis.
- Cármides.
- Eutifrón.
- Ión.
- Protágoras.
Época de transición (388-385 a. C.)
- Gorgias.
- Crátilo.
- Hipias mayor.
- Hipias menor.
- Eutidemo.
- Menón.
- Menéxeno.
Época de madurez (385-370 a. C.)
- Fedón.
- Banquete.
- República.
- Fedro.
Época de vejez (369-347 a. C.)
- Parménides.
- Teeteto.
- Sofista.
- Político.
- Filebo.
- Timeo.
- Critias.
- Las Leyes.
- Carta VII.
Hay varios escritos cuya autenticidad sigue en discusión. Los más importantes son Alcibíades I y Epínomis. También se debaten las trece cartas conservadas, aunque hay casi unanimidad en aceptar la autenticidad de la Carta VII. Existe además un grupo de diálogos claramente apócrifos, entre ellos Epínomis, Alcibíades II, Hiparco, Minos, Los rivales, Téages y Clitofonte.
5.4. Doctrinas no escritas[editar]
Aristóteles menciona en varios lugares teorías que no aparecen en la obra escrita de Platón. Esa es la fuente más antigua de las llamadas «doctrinas no escritas». Se trataría de la enseñanza metafísica más fundamental de Platón, revelada solo oralmente y, según algunos, únicamente a sus compañeros más confiables. Una razón para no ponerla por escrito se discute parcialmente en el Fedro, donde Platón critica la transmisión escrita del conocimiento como defectuosa y favorece el logos hablado. El mismo argumento se repite en la Carta VII: «todo hombre serio al tratar temas realmente serios evita cuidadosamente la escritura».
Se cuenta que Platón reveló ese conocimiento públicamente en un discurso titulado Sobre el Bien, en el que identificó el Bien con el Uno. Aristóxeno describe el desconcierto del público: los asistentes esperaban oír hablar de riqueza, salud o felicidad, pero recibieron demostraciones matemáticas, números, figuras geométricas y la afirmación de que el Bien es Uno. Muchos lo rechazaron.[15]
5.5. Sistema de citación[editar]
Las obras de Platón se citan actualmente mediante la paginación de Stephanus, empleada en las ediciones y traducciones modernas de sus obras, así como en las de Plutarco. Las obras se dividen en números, y cada número en secciones de igual tamaño identificadas con las letras a, b, c, d y e. Así, por ejemplo, la Carta VII se cita como 324e o 341c según el pasaje.
6. Recepción y legado[editar]
6.1. Platonismo medio y neoplatonismo[editar]
En el siglo I a. C., Antíoco de Ascalón retomó las ideas de Platón absorbiendo doctrinas de la escuela peripatética y estoica, y formó el llamado platonismo medio, seguido por Filón de Alejandría y Plutarco. Ese platonismo medio fue a su vez la base del neoplatonismo, defendido por filósofos como Plotino y Porfirio. Tras la muerte de Platón, la Academia antigua fue abandonando progresivamente el platonismo y, ya en la Nueva Academia, dio un giro hacia el escepticismo, hasta ser clausurada definitivamente por Justiniano en 529 d. C.
6.2. Influencia en el cristianismo, el judaísmo y el islam[editar]
Las doctrinas platónicas influyeron en las religiones cristiana, judía e islámica durante la Edad Media y la Edad Moderna, en figuras como san Agustín, Avicena, Maimónides, Marsilio Ficino, Henry More y Hegel. El platonismo fue criticado después por filósofos como Nietzsche, Heidegger y Popper. Pese a ello, su influencia como autor y sistematizador ha sido incalculable en la historia de la filosofía occidental, disciplina que con frecuencia se dice que alcanzó su identidad gracias a sus trabajos.
6.3. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En el ámbito hispanohablante, Platón ha sido leído y enseñado desde hace siglos, y sus diálogos forman parte habitual de los programas de filosofía de la enseñanza secundaria y universitaria en numerosos países de América Latina y de España. Expresiones como «amor platónico» son de uso corriente en español y derivan del tratamiento del amor en El banquete. La editorial Gredos publicó en 1981[sin verificar] el volumen I de Platón. Diálogos. Obra completa, bajo el sello Biblioteca Clásica, en una edición bilingüe que se ha convertido en referencia para los estudios de filosofía antigua en lengua española.[16] Los diálogos, en particular la Apología de Sócrates, el Menón, el Fedón, el Banquete y la República, son lecturas frecuentes en los cursos introductorios de filosofía en Hispanoamérica.
Referencias[editar]
En el 529 d. C. la Academia fue cerrada por un decreto del emperador romano Justiniano que ordenaba la clausura de todas las escuelas paganas de enseñanza, es decir, no cristianas. La institución había continuado a lo largo de más de novecientos años. ↩︎
La frase original inglesa citada por Whitehead es: «The safest general characterization of the European philosophical tradition is that it consists of a series of footnotes to Plato». ↩︎
W. K. C. Guthrie detalla las conexiones familiares de Platón con Critias y Cármides, miembros de la dictadura oligárquica de los Treinta Tiranos que usurpó el poder en Atenas después de la guerra del Peloponeso. ↩︎
Diógenes Laercio, en su obra Vida de los filósofos ilustres, libro III, recoge las tres explicaciones del apodo «Platón». La primera lo traduce como «aquel que tiene anchas espaldas»; la segunda, por la amplitud de su forma de hablar; la tercera, por la anchura de su frente. ↩︎
Aristóteles refiere en Metafísica, 987a32-987b10, que Platón trató antes con Crátilo y que, influido por Sócrates, concluyó que existían realidades cognoscibles y permanentes de naturaleza inteligible. Esa es, según Aristóteles, la génesis de la teoría de las Ideas. ↩︎
En Fedón 59b, Platón hace decir a Fedón que «Platón estaba enfermo, creo». Guthrie comenta que juzgarlo desfavorablemente por esa ausencia sería injusto, pues la devoción de Platón a Sócrates queda fuera de toda duda en el conjunto de sus diálogos. ↩︎
Según un papiro descifrado en 2024 y atribuido a Filodemo, Platón fue esclavizado y vendido alrededor de 404 a. C., cuando los espartanos conquistaron Egina, o alternativamente en 399 a. C. Antes de ese hallazgo se pensaba que el episodio había ocurrido en 387 a. C. ↩︎
La Academia funcionó como tal de modo ininterrumpido hasta el año 86 a. C. Destruida por los romanos, fue restituida y continuada por los platónicos hasta el 529 d. C., cuando Justiniano ordenó su clausura definitiva. ↩︎
Guthrie describe la Academia como una comunidad con conexiones religiosas y vida en común. Para constituirla legalmente, Platón la habría registrado como thíasos, una asociación de culto dedicada a las Musas. Se dice que un invitado afirmó que quienes habían cenado con Platón se sentían bien al día siguiente. ↩︎
En 2024 se anunció que un papiro de la Historia de la Academia de Filodemo de Gadara, hallado en Herculano, indicaba el lugar de la tumba de Platón: un jardín privado cercano a la capilla dedicada a las Musas en su escuela. ↩︎
Platón, en la Carta VII, se refiere a Sócrates como «el más justo de los hombres de su tiempo» (324e). ↩︎
La Carta II afirma que «las que se me atribuyen son de Sócrates»; sin embargo, la mayoría de los especialistas considera que esa carta es una falsificación. ↩︎
En las Leyes, Sócrates está completamente ausente. Platón abandona el idealismo puro de la República y presenta una teoría política más realista, con un detallado código de leyes. ↩︎
El Timeo fue el diálogo más influyente en la Edad Media. Una parte de él fue casi lo único de Platón traducido al latín durante más de mil años, lo que explica su enorme eco en la filosofía y la teología medievales. ↩︎
Aristóxeno describe así la conferencia «Sobre el Bien»: los asistentes esperaban oír hablar de bienes humanos, pero recibieron demostraciones matemáticas y la declaración de que el Bien es Uno; unos lo menospreciaron y otros lo rechazaron. ↩︎
La colección Biblioteca Clásica de Gredos, dedicada a la edición bilingüe de autores griegos y latinos, incluyó la obra completa de Platón en varios volúmenes, con traducciones de Calonge Ruiz, García Gual, Lledó y otros. ↩︎