Pueblos del mar
| Pueblos del mar | |
|---|---|
| Periodo | Edad del Bronce, en torno a hacia 1200 a. C. |
| Ámbito | Mediterráneo oriental, Anatolia, Levante y Egipto |
| Pueblos citados | Shardana, Lukka, Ekwesh, Teresh, Shekelesh, Peleset, Tjeker, Denyen, Weshesh |
| Fuentes principales | Inscripciones egipcias de Medinet Habu, Karnak, papiro Harris I, cartas de Ugarit |
| Término acuñado por | Gaston Maspero, a partir de Emmanuel de Rougé [sin verificar] |
1. Resumen[editar]
Pueblos del mar es la denominación con la que la historiografía moderna designa a un conjunto de pueblos de la Edad del Bronce que, durante las últimas décadas del segundo milenio antes de Cristo, se desplazaron por la costa oriental del Mediterráneo y atacaron Egipto, especialmente en el año octavo del reinado de Ramsés III, de la dinastía XX, así como durante la dinastía XIX.[1]
Su aparición se relaciona tradicionalmente con el colapso de la civilización micénica y del Imperio hitita, a finales del siglo XIII a. C., y con el inicio de la llamada Edad Oscura griega. Sin embargo, esa relación causal es controvertida: las fuentes de la época son escasas, suelen narrar los hechos desde la perspectiva egipcia y no siempre coinciden con la arqueología.[2]
El término es de origen académico, no un nombre que los propios pueblos se dieran a sí mismos. Fue difundido por el egiptólogo francés Gaston Maspero a fines del siglo XIX, apoyándose en una lectura anterior de Emmanuel de Rougé. Desde entonces ha quedado instalado en la literatura especializada, aunque algunos investigadores contemporáneos han puesto en duda tanto la utilidad del concepto como la existencia de una oleada cohesionada de invasores.[3]
2. Denominación y etimología[editar]
El nombre «pueblos del mar» procede de la traducción de textos egipcios. El egiptólogo parisino Emmanuel de Rougé (1811-1872), conservador del Louvre y sucesor de Champollion en la cátedra de Arqueología egipcia del Collège de France, lo utilizó a mediados del siglo XIX para referirse a distintos pueblos que aparecían en inscripciones egipcias de Medinet Habu, fechadas a finales del Imperio nuevo.[4]
La expresión se apoyó en la traducción de John Baker Greene de una fórmula egipcia interpretada como «procedentes de las islas de en medio del mar». Más tarde, Gaston Maspero acuñó el término en el sentido moderno, vinculando a esos grupos con una gran migración que habría recorrido desde el mar Egeo hacia el Mediterráneo oriental y relacionando a los invasores con pueblos mencionados en la historia y la leyenda griegas.[5]
En la Gran inscripción de Karnak del faraón Merenptah, los enemigos procedentes del norte son llamados «países extranjeros» o «pueblos de la mar» (en egipcio nȝ ḫȝt.un pȝ ym). La denominación ha perdurado en la historiografía, pero desde al menos 2005 se ha planteado abiertamente si se trata de una categoría artificial creada por los investigadores de los siglos XIX y XX.[6]
3. Contexto histórico[editar]
El final del Bronce Reciente en el mar Egeo y el Mediterráneo oriental se caracteriza por la presencia de movimientos migratorios y por el posterior reasentamiento y asimilación de grupos foráneos en las regiones conquistadas. La identidad precisa de esos pueblos sigue siendo un enigma, porque la información disponible procede casi exclusivamente de la arqueología y de registros escritos fragmentarios de las civilizaciones que los enfrentaron.[7]
Las fuentes egipcias indican que los egipcios no desconocían a estos grupos: muchos de ellos actuaron como mercenarios, mantuvieron relaciones diplomáticas o terminaron sometidos al faraón. Además, no todos los migrantes llegaron por mar. Algunos grupos migraron por tierra y no fueron incluidos en las listas egipcias de pueblos del mar, como los denominados apiru o habiru, que aparecen en inscripciones egipcias y cuneiformes. Para esa rama terrestre se ha usado a veces el término análogo «pueblos de la tierra».[8]
Hacia el 1200 a. C., la historiografía sitúa la aparición de estos pueblos, vinculados a la crisis y desaparición de distintas culturas, imperios y reinos del Bronce Reciente. De esa crisis surgieron nuevas entidades políticas, entre ellas los filisteos y los israelitas, aunque la identificación arqueológica de estos grupos es compleja y no admite lecturas étnicas simples. La llamada «cultura material filistea» es ecléctica y no representa necesariamente a un nuevo grupo étnico dominante desde el punto de vista político y demográfico.[9]
El fenómeno afectó especialmente al Próximo Oriente. Egipto, el único Estado que logró repeler la invasión según las fuentes conservadas, perdió definitivamente su imperio en Siria-Israel y su protagonismo histórico en la región. La crisis también alcanzó al Egeo, donde concluyó el mundo micénico, y al Mediterráneo central, integrado hasta entonces en las redes comerciales del Bronce Reciente.[10]
4. Testimonios de la época[editar]
4.1 Obelisco de Biblos[editar]
El primer grupo étnico que más tarde fue considerado parte de los pueblos del mar aparece en los jeroglíficos de un obelisco hallado en el templo de Biblos. La inscripción menciona a «Kukun, hijo de Ruqq», leída por algunos como «Kukunnis, hijo de Lukka» o «Kukunnis, el licio». Las dataciones propuestas para el monumento oscilan entre el 2000 y el 1700 a. C., lo que lo convertiría en la mención más antigua de uno de los grupos después asociados a los pueblos del mar.[11]
4.2 Documentos de Amarna[editar]
Los lukka y los shardana aparecen en las Cartas de Amarna, fechadas a mediados del siglo XIV a. C., durante los reinados de Amenhotep III o Ajenatón. En las cartas EA 81, EA 122 y EA 123 se narra la ejecución de un shardana y otros tres hombres, aparentemente mercenarios renegados, por orden de un supervisor egipcio. La carta EA 38 acusa a los lukka de atacar a los egipcios aliados con los alasiya, cuyas aldeas habrían incautado después. La carta EA 151 menciona a los danuna, aunque solo en una referencia a la muerte de su rey.[12]
4.3 Documentos de Ramsés II[editar]
Durante el reinado de Ramsés II hay varias menciones a los pueblos del mar o a grupos concretos. En el año segundo de su reinado, un ataque de los shardana en el delta del Nilo fue rechazado por el faraón, que capturó a algunos de los atacantes. El suceso quedó registrado en la Estela II de Tanis, que describe a los shardana como navegantes audaces llegados «desde el medio del mar» y como una amenaza constante para la costa mediterránea egipcia.[13]
Los prisioneros shardana fueron incorporados posteriormente al ejército egipcio y destinados a la frontera con los hititas. Otra estela, la Estela de Asuán, menciona operaciones del faraón contra varios pueblos, incluidos los del Gran Verde. Si «Gran Verde» significa mar, ello indicaría que ya en ese momento se empleaba una denominación marítima para estos grupos. Generalmente se supone que las estelas de Tanis y Asuán se refieren al mismo suceso.[14]
En el año quinto de su reinado, Ramsés II enfrentó a los hititas y sus aliados en la batalla de Qadesh. El Poema de Pentaur y el Boletín de guerra que conmemoran la campaña consignan la presencia de shardanas entre las tropas egipcias. Según el poema, el faraón les habría encargado formular un plan de batalla, idea de la que habría surgido la división del ejército en cuatro columnas. No hay indicio de que colaboraran con los hititas ni de que tramaran en secreto la ruina de Egipto.[15]
El poema incluye además una lista de pueblos aliados de los hititas en Qadesh, entre los que aparecen algunos de los que después figurarían en las inscripciones de la gran migración del siglo XII a. C.
4.4 Documentos de Merenptah[editar]
El principal acontecimiento del reinado de Merenptah fue la lucha, durante los años quinto y sexto, contra una confederación de los Nueve Arcos en la zona occidental del Delta. Según la Gran inscripción de Karnak, las destrucciones fueron tan graves que la región quedó «abandonada como lugar de pastoreo para el ganado» y desolada «como en tiempos de los antepasados».[16]
La campaña se registró en cuatro inscripciones: la propia Gran inscripción de Karnak, el obelisco de El Cairo y la Estela de Atribis, más una estela hallada en Tebas, la llamada Estela de Merenptah, que describe la paz resultante de la victoria. Entre los Nueve Arcos se mencionan varios de los pueblos del mar: ekwesh, teresh, lukka, shardana y shekelesh, provenientes del norte «de todas las tierras».[17]
Merenptah afirma haber derrotado a los invasores en seis horas, matando a 6.000 soldados y capturando a 9.000 prisioneros. Para contabilizar las bajas, el faraón ordenó cortar los penes de los enemigos muertos no circuncidados y las manos de los circuncidados, entre ellos los ekwesh, que aparecen expresamente identificados como circuncidados.[18]
En la Estela de Merenptah se menciona además una campaña en Canaán al año siguiente, con referencias a hititas, sirios y, por primera vez en la historia, a los israelitas.
4.5 Cartas de Ugarit[editar]
Varios pueblos del mar aparecen mencionados en cartas encontradas en Ugarit, un importante puerto del Levante. Tres de esas cartas parecen haber sido escritas poco antes de la destrucción de la ciudad, que tuvo lugar alrededor del 1175 a. C. El último rey de Ugarit era Ammurapi, según las fuentes un hombre bastante joven.[19]
La primera carta, RS 34.129, fue enviada por el gran rey hitita Suppiluliuma II al prefecto de la ciudad. En ella se queja de que no ha recibido a un tal Ibnadushu, secuestrado y perteneciente a «un pueblo de Shikala», probablemente los shekelesh, que «vivían en los buques».[20]
Las tres cartas siguientes, RS L 1, RS 20.18 y RS 20.238, pertenecen al archivo del escriba Rap'anu. En una de ellas, Eshuwara, supervisor de Alasiya, responde a Ammurapi sobre el avistamiento de una flota enemiga de 20 naves. Ninguna de las dos entidades pudo defenderse y ambas fueron destruidas.[21]
En otra carta, Ammurapi describe desesperadamente la situación de Ugarit al rey de Alasiya: los barcos del enemigo habían llegado, sus ciudades fueron quemadas, las tropas y carros estaban en la tierra de Hatti y todos sus barcos en la tierra de Lukka, de modo que el país quedó abandonado. La carta concluye afirmando que «los siete barcos del enemigo que vinieron aquí nos han causado enormes daños».[22]
4.6 Documentos de Ramsés III[editar]
La fuente principal sobre los pueblos del mar es el templo funerario de Ramsés III en Medinet Habu, donde el faraón registró sus batallas. Las inscripciones describen cuatro campañas:
- En el año quinto contra tribus libias, quizá apoyadas por pueblos del mar.
- En el año octavo, en dos enfrentamientos: uno en la desembocadura del Nilo y otro por tierra en Canaán.
- En el año noveno, de nuevo contra los libios.
- Finalmente, en el Levante, contra una alianza de peleset, thekel, shardana y teresh con dos pueblos sirios, amoritas y shashu, y con los hititas.[23]
Sobre la invasión del año octavo, el texto conservado afirma que «los países extranjeros conspiraron en sus islas» y que ningún país pudo sostenerse frente a sus armas: Hatti, Qode, Carchemish, Arzawa y Alashiya fueron destruidos. La confederación invasora la formaban peleset, tjeker, shekelesh, denyen y weshesh.[24]
El llamado papiro Harris I describe parte de los mismos acontecimientos, aunque cambia el nombre de uno de los pueblos mencionados en el ataque del año octavo. El papiro informa de la muerte del rey de Dnjn «en sus islas», lo que sugiere que la victoria egipcia no fue total y que parte de los vencidos se asentó en tierras egipcias. La mención a los shardana en el papiro se interpreta generalmente como un error del escriba por shekelesh, pues los shardanas estaban documentados como aliados y soldados egipcios desde Ramsés II.[25]
Los relieves de Medinet Habu muestran a guerreros peleset y tjeker acompañados por mujeres y niños que viajan en carretas de bueyes, lo que refuerza la idea de un movimiento de población y no solo de ejércitos.[26]
5. Hipótesis sobre su origen[editar]
Las hipótesis sobre la identidad y la motivación de los pueblos del mar son múltiples y no necesariamente excluyentes: algunas pueden ser ciertas en todo o en parte.
5.1 Desplazados climáticos[editar]
Algunas propuestas atribuyen el movimiento a una crisis climática: el deshielo de glaciares, un ascenso del nivel del mar y grandes tsunamis habrían inundado costas del Mediterráneo y provocado migraciones en busca de nuevas tierras. Como apoyo se menciona el caso de Pavlopetri, una ruina micénica sumergida en el extremo sudoriental del Peloponeso, excavada por un equipo de la Universidad de Cambridge. Esta hipótesis asocia el fenómeno al colapso de la Edad del Bronce Final.[27]
5.2 Filisteos[editar]
La evidencia arqueológica en la llanura costera del sur de Palestina, la antigua Filistea, muestra una interrupción de la cultura cananea y la integración de elementos de origen extranjero, principalmente egeo. Los cambios incluyen la aparición de una cerámica de estilo micénico HR III C que evolucionó hacia un estilo propiamente filisteo. Para algunos investigadores, los productores de cerámica micénica IIIC en Filistea deben identificarse directamente con los filisteos, quienes serían un grupo de griegos micénicos migrados hacia el este.[28]
Otros autores, como Sandars, advierten que sería preferible hablar de «cerámica de los pueblos del mar» o de «cerámica extranjera», sin comprometerse con un grupo particular. Sherratt y Drews han cuestionado que la cultura filistea sea inmigrante, proponiendo que se desarrolló in situ a partir de la cultura cananea. La discusión sigue abierta. La estatuilla de Padiiset, datada alrededor del siglo X a. C., todavía menciona a los filisteos como distintos del resto de los cananeos.[29]
5.3 Minoicos[editar]
Dos de los pueblos que se asentaron en el Levante tienen tradiciones que se han relacionado con Creta: los tjeker y los peleset. Los tjeker podrían haber abandonado Creta para instalarse en Anatolia y continuar después hasta Dor. Según la Biblia, el Dios de los israelitas sacó a los filisteos de Caphtor, geralmente identificado con Creta. En la época, Creta estaba poblada por hablantes de varias lenguas, entre ellas el griego micénico y el minoico. Se ha sugerido, sin demostrarlo, que tjeker y peleset pudieron hablar y escribir minoico.[30]
5.4 Emigrantes griegos[editar]
La identificación de los denyen y los ekwesh con los aqueos micénicos es una cuestión muy debatida. Michael Wood ha señalado los paralelismos entre los equipos de guerra griegos y los de los pueblos del mar, y ha observado que hubo migraciones de pueblos de habla griega en el mismo período hacia zonas como Chipre y Sicilia. Su hipótesis principal es que la guerra de Troya se libró contra Troya VI y Troya VIIa, y que la ciudad fue saqueada por pueblos del mar griegos.[31]
Wood también sugiere que Odiseo podría representar a cretenses nómadas que volvían a su hogar tras luchar en Egipto y ser capturados allí. Señala que varios lugares destruidos en Chipre, como Kition, fueron reconstruidos por una nueva población de lengua griega y no minoica.
5.5 Troyanos[editar]
La posible relación de los teresh con los tirrenos y con la cultura etrusca, así como con los taruisas hititas, que podrían referirse a Troya, es una idea antigua. Virgilio, al describir a Eneas huyendo de Troya hacia el Lacio, refuerza literariamente esa conexión. Eberhard Zangger ha propuesto que los pueblos del mar pudieron ser los troyanos y sus aliados, y que la tradición de la guerra de Troya reflejaría el esfuerzo griego por contrarrestar sus ataques.[32]
Otra hipótesis, derivada también de la guerra de Troya, sostiene que los aqueos ganaron la guerra pero quedaron debilitados, y que mientras las poblaciones de la esfera troyana migraban, ellos sucumbieron a nuevas oleadas provenientes del norte.
5.6 Huidos de las guerras micénicas[editar]
Según esta teoría, los pueblos del mar fueron las poblaciones de las ciudades-estado micénicas, que se destruyeron unas a otras en una serie de conflictos internos. La evidencia arqueológica muestra que muchas ciudades griegas fortificadas fueron destruidas en el siglo XIII a. C. En el siglo XX se pensó que esas destrucciones fueron simultáneas y se atribuyeron a la invasión dórica, teoría defendida por Carl Blegen. Sin embargo, las pruebas sobre los dorios proceden de épocas posteriores y las destrucciones no parecen simultáneas.[33]
John Chadwick, codescifrador del Lineal B, afirmó que el ataque a Pilos llegó desde el mar y sugirió que los candidatos más probables son los pueblos del mar. Chadwick pensaba que procedían de Anatolia y adoptó una posición de múltiples etnias, sin asignar identidad griega a todos los grupos.[34]
5.7 Pueblos itálicos[editar]
Las conexiones entre shardana y Cerdeña, shekelesh y Sicilia, y teresh y los tirrenios se basan principalmente en similitudes etimológicas. La arquitectura nurágica de Cerdeña fue la más avanzada del Mediterráneo occidental en la época, pero no hay pruebas de asentamientos de los pueblos del mar en Italia. El nombre que los etruscos se daban a sí mismos, rasna, no los relaciona directamente con «tirreno».[35]
La presencia generalizada de cerámica micénica en lugares como Cerdeña se asocia a menudo con un cambio cultural, pero no permite precisar su carácter violento o gradual. Algunos investigadores especulan que shardanas y shekelesh no necesariamente operaban desde Cerdeña y Sicilia, sino que se desplazaban por ellas. Pruebas genéticas recientes han señalado vínculos entre poblaciones de esas regiones y gentes de Anatolia, pero sin poder asociarlas a un período histórico concreto.[36]
5.8 Huidos de la hambruna en Anatolia[editar]
Un pasaje de Heródoto describe la migración de lidios desde Anatolia a causa de una hambruna: el rey dividió a la nación, una parte permaneció y la otra, encabezada por Tirreno, construyó buques en Esmirna y navegó hasta la Umbría, donde sus descendientes se llamaron tirrenos.[37]
La Estela de Merenptah menciona envíos de grano al Imperio hitita para aliviar el hambre, y la tablilla RS 18.38 de Ugarit también registra un envío de grano a los hititas, lo que sugiere un período prolongado de escasez, quizá por sequía. Análisis de polen y dendrocronología han sugerido una crisis climática general en las regiones del mar Negro y el Danubio hacia el 1200 a. C. Estudios posteriores, como el de Barry Weiss, han intentado asociar la sequía con los sitios relacionados con el colapso de la Edad de Bronce tardía.[38]
5.9 Otros invasores[editar]
Algunos historiadores creen que la oleada de destrucción fue producto de un «efecto alud»: los pueblos atacados pierden sus posesiones y emigran, convirtiéndose a su vez en saqueadores. En Medinet Habu, los guerreros peleset y tjekker están acompañados por mujeres y niños, lo que confirma que se trataba de movimientos de población. Trevor Bryce observó que las invasiones no eran solo operaciones militares, sino desplazamientos de grandes grupos por tierra y por mar en busca de asentamiento.[39]
Michael Grant propuso un origen ajeno al Egeo, relacionado con gigantescas olas migratorias entre el valle del Danubio y las llanuras de China. M. I. Finley situó el centro de la perturbación en la región Cárpatos-Danubio. Robert Drews presentó un mapa con 47 ciudades fortificadas destruidas, concentradas sobre todo en el Levante, con algunos casos en Grecia y Anatolia. La datación y los agentes de esas destrucciones siguen sin resolverse.[40]
6. Causas del éxito[editar]
No todas las razones del avance de los pueblos del mar se explican por el peso numérico. Se han propuesto ventajas tecnológicas y militares:
- El dominio de la fundición del hierro por parte de algunos grupos, como los peleset o filisteos, les habría permitido forjar espadas y lanzas capaces de partir armas y perforar corazas de bronce.
- La fabricación de espadas largas y esbeltas de bronce, reforzadas en la empuñadura, aptas para golpes de punta y de filo sin romperse, lo que representaba una ventaja en el combate.
Historiadores como Robert Drews han sostenido que ese nuevo tipo de espada provocó los cambios estratégicos que terminaron con los imperios hitita y egipcio. Otros, como Fernando Quesada Sanz, consideran exagerada esa afirmación.[41]
7. Consecuencias[editar]
El período suele calificarse como uno de los más destructivos de los que se tiene noticia, aunque algunos autores matizan que la inestabilidad general del Mediterráneo agravó la crisis. De las invasiones surgieron modelos culturales nuevos, y algunas sociedades afectadas florecieron tiempo después con más fuerza, como Grecia. Otros Estados, como el Imperio de Hatti, ya atravesaban una grave crisis y desaparecieron definitivamente.[42]
Grecia sufrió un colapso notable: la cultura micénica se perdió casi por completo, la escritura se olvidó mayoritariamente y los ajuares funerarios y la cerámica posteriores muestran una marcada simplificación. Entre las principales acrópolis, solo Atenas no fue destruida, según el relato tradicional. No obstante, resulta extraño que los pueblos del mar hubieran arrasado la Grecia central dejando relativamente intactas las islas griegas, más vulnerables a la piratería. Sobre el colapso micénico existen explicaciones alternativas, desde desastres naturales hasta revueltas internas, y hoy se suele aceptar una combinación de factores.[43]
En Asia Menor fueron destruidas por fuego ciudades como Ugarit, Tarso y Hattusa. Los hititas movilizaron gran cantidad de tropas para contener la invasión, dejando otras zonas desguarnecidas, lo que contribuyó a la destrucción total del imperio. Egipto, por su parte, abandonó todas sus posesiones en Asia para defenderse, y Ramsés III tuvo que movilizar a todos los hombres disponibles, hecho insólito en la historia egipcia.[44]
Algunos Estados, como Sidón y Biblos, lograron sobrevivir ilesos. Pese al tono pesimista de las inscripciones de Ramsés III, Carchemish se salvó: Kuzi-Tesub, que gobernaba en nombre de Suppiluliuma I, se declaró Gran Rey y fundó un pequeño imperio entre el sureste de Asia Menor y el norte de Siria, que se mantuvo entre los años 1175 y 990 a. C.[45]
8. El fin de la oleada[editar]
Varias razones explican la detención de la oleada:
- El asentamiento de los propios pueblos del mar, que redujo o detuvo la migración. Los peleset, por ejemplo, se radicaron en los alrededores de Gaza; su recuerdo fue utilizado más tarde por los romanos para nombrar la región como Palestina.
- La actuación de Ramsés III en el Levante, con un enorme costo para Egipto. El faraón realizó una retirada estratégica de sus posesiones en Asia Menor, ordenó una movilización general, aprovechó el conocimiento del terreno del delta del Nilo y, tras la victoria, permitió que los derrotados se asentaran en territorios controlados, eliminando así la presión migratoria.[46]
El Onomasticon de Amenemipet, fechado hacia 1100 a. C. y atribuido a la dinastía XXI, enumera nombres de pueblos y lugares. Después de una lista de seis sitios, cuatro de ellos en Canaán, menciona a shardanas, tjeker y peleset, que presumiblemente ocupaban esas ciudades. La Historia de Unamón sitúa a los tjeker en Dor en época similar.[47]
El nombre del Pantano Serbonio, en el lago Serbonis, se ha relacionado con los shardanas, también llamados serden. Se trata de un lago egipcio descrito en la Antigüedad como un barrizal en el que ejércitos legendarios desaparecieron. El término «serbonio» derivaría precisamente de los shardanas.[48]
9. Pueblos citados[editar]
[ Desplegar / Plegar: tabla de pueblos citados ]
| Pueblo | Hipótesis de origen | Evidencias y notas |
|---|---|---|
| Shardana o sherden | Cerdeña (por etimología), Siria septentrional o Anatolia | Figurillas nurágicas similares a relieves de Medinet Habu; usados como mercenarios egipcios desde Ramsés II |
| Lukka | Licia | Mencionados en Amarna; flotas activas entre Chipre y el sur de Anatolia |
| Ekwesh o akawasha | Aqueos micénicos, quizá los ahhiyawa hititas | Identificación debatida; aparecen como circuncidados en fuentes egipcias |
| Teresh o tursha | Taruisa hitita, tracios, tirrenos o Tartessos | Relación con Tartessos sin aceptación; conexión etrusca problemática |
| Shekelesh | Sicilia o sículos | Basado en etimología; habrían llegado a Sicilia tras ser rechazados en Egipto |
| Peleset | Filisteos, quizá de Creta (Caphtor) | Identificación casi segura con los filisteos; rasgos micénicos |
| Tjeker o thekel | Anatolia, Creta o Troya | Indumentaria similar a los peleset; situados en Dor según la Historia de Unamón |
| Denyen | Danuna anatolios o dánaos aqueos | Posible relación con la tribu de Dan; probablemente se fundieron con los hebreos |
| Weshesh | Wilusa, es decir, Ilión/Troya | Sugeridos como restos de poblaciones troyanas |
Cada identificación es hipotética y depende de lecturas lingüísticas, arqueológicas y de tradiciones posteriores. No hay consenso unánime sobre ninguno de los orígenes propuestos, salvo en el caso de los peleset, cuya vinculación con los filisteos es la más aceptada.[49]
10. Historiografía y debates actuales[editar]
El estudio de los pueblos del mar sigue condicionado por la naturaleza fragmentaria de las fuentes. Los textos antiguos narran la historia de manera parcial, casi siempre desde la perspectiva de los vencedores, y la arqueología ofrece datos que a veces contradicen los relatos escritos. Las excavaciones, sin embargo, son escasas para el período y no permiten resolver de manera definitiva las cuestiones de identidad, origen y cronología.[50]
En 2005 se planteó abiertamente si los pueblos del mar son una categoría construida por la historiografía de los siglos XIX y XX. La crítica señala que el término puede englobar fenómenos distintos, separados en el tiempo y en el espacio, y que la imagen de una confederación coherente de invasores marinos no se sostiene en todas las fuentes. Aun así, la denominación sigue siendo de uso general en la investigación.[51]
En el ámbito hispanohablante, autores como Jaime Alvar han estudiado los movimientos de pueblos a fines del segundo milenio; Carlos Moreu y José Lago han trabajado sobre la conexión con la guerra de Troya; y Fernando Quesada Sanz ha discutido críticamente las tesis militaristas de Drews. La recepción del tema en español ha tendido a insistir en la prudencia ante las identificaciones unívocas y en la imposibilidad de separar nítidamente a estos grupos de otros actores del Mediterráneo del Bronce Final.[52]
No se conocen con certeza ni un único origen, ni un único itinerario, ni un final uniforme para todos los grupos reunidos bajo la etiqueta de pueblos del mar. Lo que las fuentes egipcias, hititas y ugaríticas muestran es un período de crisis prolongada en el Mediterráneo oriental, en el que las migraciones, la piratería, las hambrunas y la guerra se entrelazaron de maneras que la historiografía todavía discute.
Hay una tabla de estos pueblos en jeroglíficos traducida por Woudhuizen en The ethnicity of the Sea Peoples (2006), a partir del trabajo de Kitchen. ↩︎
Oren, Eliezer D., ha reunido parte del debate; la atribución del colapso micénico a los pueblos del mar es controvertida. ↩︎
Vázquez Hoyos cuestiona abiertamente la utilidad del término; la negación de su existencia es minoritaria, pero ha generado discusión metodológica. ↩︎
De Rougé fue conservador del Louvre y sucesor de Champollion en el Collège de France, según Vázquez Hoyos. ↩︎
Dothan y Dothan, Los pueblos del mar. Tras las huellas de los filisteos, resumen la teoría de Maspero. ↩︎
Gardiner da la notación jeroglífica; otros textos dicen ḫȝty.u, «pueblos extranjeros». Zangger discrepa de esa traducción. ↩︎
Pérez Largacha, «El Mediterráneo Oriental ante la llegada de los Pueblos del Mar», Gerión 21 (2003), p. 27. ↩︎
Sandars usa el nombre análogo «pueblos de la tierra» para los migrados por vía terrestre. ↩︎
Bunimovitz, «Problems in the Ethnic Identification of the Philistine Material Culture», Tel Aviv 17 (1990), pp. 210-222. ↩︎
Weinstein, «The collapse of the Egyptian Empire in the Southern Levant», en The Crisis Years (1992), pp. 142-150. ↩︎
Woudhuizen menciona el obelisco como primera atestación de un grupo después integrado en los pueblos del mar. ↩︎
Lorenz, «The Amarna Letters», detalla las cartas EA 81, 122, 123, 38 y 151. ↩︎
Kitchen, Pharaoh triumphant, pp. 40-41, cita la Estela II de Tanis. ↩︎
La identificación del «Gran Verde» con el mar es probable, pero no universalmente aceptada. ↩︎
El Poema de Pentaur y el Boletín de guerra se conservan en el Ramesseum, Luxor, Abydos, Karnak y Abu Simbel, así como en el papiro Sallier III. ↩︎
La cita procede de la Gran inscripción de Karnak. ↩︎
Breasted, Ancient Records of Egypt, vol. 3, recoge las cuatro inscripciones de Merenptah. ↩︎
La circuncisión de los ekwesh es un dato central en el debate sobre su identidad, porque los griegos no se circuncidaban. ↩︎
Las cartas se datan en los períodos tempranos del siglo XII a. C.; la fecha de 1175 a. C. es convencional y varía según la cronología adoptada. ↩︎
Sandars, Los pueblos del mar, pp. 142 y ss., traduce y comenta la correspondencia. ↩︎
Woudhuizen reproduce las transliteraciones y traducciones de las cartas de Ugarit. ↩︎
Nougayrol y otros, Ugaritica V, pp. 87-90, nº 24. ↩︎
Breasted, Ancient Records of Egypt, describe las cuatro campañas. ↩︎
La traducción procede de la inscripción de Medinet Habu, recogida por Wilson y reproducida por Pritchard, p. 262. ↩︎
Alvar, Los pueblos del mar y otros movimientos de pueblos a fines del II milenio, p. 27. ↩︎
Bryce, p. 371, comenta los relieves con carretas de bueyes. ↩︎
La hipótesis climática se apoya en documentales y en el caso de Pavlopetri, pero no es aceptada por todos los especialistas. ↩︎
Mazar, citado por Woudhuizen en The ethnicity of the Sea Peoples, identifica la cerámica micénica IIIC con los filisteos. ↩︎
Drews, 1998, p. 49a, comenta la estatuilla de Padiiset y su mención de Canaán y Palestina. ↩︎
Stern, pp. 27-34, analiza la posible trayectoria de los tjeker desde Creta hasta Dor. ↩︎
Wood, citado por Sandars, resume la discusión sobre el papel de los griegos micénicos. ↩︎
Zangger propone la identificación con los troyanos y sus aliados; Virgilio es una fuente literaria posterior que no constituye prueba histórica. ↩︎
Blegen defendió la invasión dórica; la crítica posterior mostró que las destrucciones no fueron simultáneas. ↩︎
Chadwick, p. 178, sugiere que los atacantes de Pilos procedían del suroeste, desde el mar. ↩︎
El nombre rasna aparece en inscripciones etruscas y no se corresponde con la forma «tirreno». ↩︎
Vermeule, p. 271, formula la posibilidad de que operaran desde las islas sin haberse originado en ellas. ↩︎
Heródoto, Historia, I, 94. ↩︎
Weiss, Barry, «The decline of Late Bronze Age civilization as a possible response to climatic change», Climatic Change 4 (1982), pp. 173-198. ↩︎
Bryce, p. 371; Grant, The Ancient Mediterranean, p. 79. ↩︎
Drews, The End of the Bronze Age, pp. 8-9. ↩︎
Quesada Sanz, La espada de Agamenón, discute la tesis de Drews. ↩︎
Lago, «La guerra de Troya», califica el período como uno de los más desoladores. ↩︎
No está claro que todas las destrucciones griegas deban atribuirse a los pueblos del mar; en las islas no se ha hallado evidencia arqueológica comparable. ↩︎
Ramsés III registró la situación en Medinet Habu; la movilización general fue insólita en Egipto. ↩︎
Kitchen, pp. 99-140, analiza la continuidad de Carchemish bajo Kuzi-Tesub. ↩︎
La movilización general y la retirada estratégica se detallan en las inscripciones de Ramsés III. ↩︎
Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, p. 292. ↩︎
El término «serbonio» se asocia etimológicamente a los shardanas o serden. ↩︎
Dothan y Dothan resumen las identificaciones; Sandars y Alvar mantienen cautelas. ↩︎
La divergencia entre textos y arqueología es un problema central del estudio de este período. ↩︎
Vázquez Hoyos, p. 504, formula la crítica a la categoría. ↩︎
Alvar, Moreu, Lago y Quesada Sanz son referencias habituales en la bibliografía en castellano. ↩︎