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Revolución iraní

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Revolución iraní
Otros nombresRevolución islámica, Revolución de 1979
Fecha7 de enero de 1978 – 11 de febrero de 1979
LugarEstado Imperial de Irán
CausasDescontento con el sah; exilio del ayatolá Jomeini; injusticia social; represión política
Principales dirigentesRuhollah Jomeini, Mehdi Bazargán, Morteza Motahhari
IdeologíasIslamismo, republicanismo, antiamericanismo (mayoría); comunismo, socialdemocracia, liberalismo (minoría)
SalienteMohammad Reza Pahleví
EntranteRuhollah Jomeini
Gobierno anteriorMonarquía absoluta
Gobierno posteriorRepública islámica presidencial teocrática

La Revolución iraní, también llamada Revolución islámica o Revolución de 1979, fue el proceso de protestas, huelgas y enfrentamientos callejeros que condujo al derrocamiento de la dinastía Pahlaví y a la salida del sah Mohammad Reza Pahleví en 1979. El movimiento, cuyo dirigente más visible fue el ayatolá Ruhollah Jomeini, hasta entonces exiliado, contó con el apoyo de organizaciones islamistas y de sectores seculares de oposición, y culminó con la instauración de una república islámica en Irán.

Las manifestaciones contra el sah comenzaron en 1977 y se intensificaron a lo largo de 1978, cuando la unión de grupos religiosos y seculares convirtió el malestar social en una campaña de resistencia civil. Entre agosto y diciembre de ese año, las huelgas y protestas paralizaron el país. El sah abandonó Irán el 16 de enero de 1979 y dejó el poder en manos de un consejo de regencia y de un primer ministro opositor. El regreso de Jomeini desde el exilio, el 1 de febrero de 1979, aceleró el colapso del gobierno monárquico, que se consumó el 11 de febrero de 1979. En abril de ese año, un referéndum aprobó la creación de la República Islámica, y en diciembre se votó una Constitución republicana y teocrática con Jomeini como «guía de la revolución».

La revolución significó el reemplazo de una monarquía autoritaria favorable a Occidente por una teocracia islamista y antioccidental, fundamentada en el principio de la «tutela de los juristas islámicos» (wilayat faqih).

1. Antecedentes históricos[editar]

El clero chiita y la monarquía[editar]

El clero chiita tuvo durante el siglo XIX y el siglo XX una influencia considerable en la sociedad iraní. Uno de los primeros episodios de confrontación con la monarquía fue el boicot al tabaco de 1891, cuando una fatwa del clero puso fin a una concesión que otorgaba a una compañía británica el monopolio de la compra y venta de tabaco en Persia.[1]

Décadas más tarde, la monarquía y los clérigos volvieron a enfrentarse. El padre de Mohammad Reza Pahleví, Reza Shah, impulsó la sustitución de normas islámicas por leyes de inspiración occidental y prohibió el uso de vestimenta tradicional islámica. En 1935, una revuelta chiita en el santuario del imán Reza, en Mashad, fue aplastada por orden del sah, con decenas de muertos y cientos de heridos.[2]

La Segunda Guerra Mundial y el acceso al trono[editar]

En 1941, Reza Shah fue depuesto en el contexto de la invasión aliada de Irán por fuerzas británicas y soviéticas, y su hijo Mohammad Reza Pahleví fue colocado en el trono.[3] A partir de entonces, el nuevo sah mantuvo una estrecha relación con el gobierno de los Estados Unidos, con el que compartía la oposición a la expansión de la Unión Soviética, vecina del norte iraní. Como su padre, Mohammad Reza Pahleví se caracterizó por su autarquía, su apuesta por la modernización y occidentalización del país, y su conflicto con los sectores que exigían el respeto de la Constitución iraní.

2. El golpe de 1953 y sus secuelas[editar]

Entre 1941 y 1953, Irán conoció un periodo de mayor apertura política. El Frente Nacional, dirigido por Mohammad Mosaddeq, logró atraer a sectores de las clases medias, de los trabajadores y de los intelectuales mediante un programa nacionalista que buscaba poner fin a la subordinación de Irán frente a las potencias occidentales.

Mosaddeq fue designado primer ministro en 1951, y una de sus primeras medidas fue la nacionalización del petróleo. La decisión provocó manifestaciones masivas y huelgas de trabajadores, pero también puso en peligro los intereses del Reino Unido. En 1953, los servicios de inteligencia británico y estadounidense, el MI6 y la CIA, organizaron un golpe militar para derrocar a Mosaddeq.[4] El golpe restauró plenamente el poder del sah y dejó una profunda animadversión en amplios sectores de la población hacia el sah, el Reino Unido y los Estados Unidos.[5]

El episodio es considerado por los historiadores una de las raíces de la revolución de 1979, porque cerró la vía democrática y asoció al sah con la intervención extranjera.

3. El ascenso del ayatolá Jomeini[editar]

Tras el golpe de 1953, las relaciones entre el sah y el clero fueron relativamente cordiales hasta que el reconocimiento de Israel por parte de Irán rompió ese entendimiento. Entre los clérigos que se opusieron al gobierno se destacó Ruhollah Musaví Jomeini, profesor de teología en la escuela Feiziyah de Qom.

En Jordad de 1963 (junio de 1963), se produjeron protestas en las principales ciudades iraníes contra el sah y su programa de reformas conocido como Revolución Blanca. Jomeini atacó ese programa, entre otras razones porque redistribuía tierras, incluidas propiedades religiosas, y permitía a las minorías religiosas acceder a cargos públicos. Fue arrestado después de describir al sah como un hombre desgraciado y miserable que se había embarcado en la destrucción del Islam en Irán. Su detención desató tres días de disturbios en todo el país, con un saldo de muertos que varía enormemente según las fuentes.[6] Jomeini quedó luego en arresto domiciliario durante ocho meses y continuó su oposición, denunciando la cooperación de Irán con Israel y las capitulaciones que concedían inmunidad diplomática al personal estadounidense en Irán.

En noviembre de 1964, Jomeini fue detenido y expulsado del país.[7] A partir de entonces residió primero en Turquía, después en Nayaf (Irak) y finalmente en París, en un exilio que se prolongó hasta el triunfo de la revolución.

4. Descontento social y económico[editar]

Aunque el sah pudo modernizar parcialmente la economía iraní gracias al apoyo de Estados Unidos y al aumento de los ingresos del petróleo, el régimen no llevó a cabo cambios equivalentes en el plano político. La reforma agraria distribuyó algunas tierras, pero muchos campesinos carecían de extensiones suficientes para cultivar. El modelo de desarrollo generó profundas desigualdades: mientras una parte de la sociedad, cercana al régimen, vivía en palacios, el 42 % de la población de Teherán vivía en barrios marginales sin vivienda adecuada.[8]

El alza internacional del precio del crudo en la década de 1970 multiplicó los ingresos del gobierno, pero no se tradujo en las mejoras sociales prometidas. En ese periodo, Irán presentaba algunos de los peores indicadores de Oriente Medio en educación y mortalidad infantil. Esa combinación de riqueza visible y carencias extendidas alimentó el malestar contra el sah.

5. Los grupos de oposición[editar]

Después del golpe de 1953, la vida política iraní quedó severamente restringida. Los partidos perdieron contacto con la población y la actividad política se mantuvo en círculos secretos, a menudo vinculados a las tradiciones islámicas y chiitas. Los estudiantes tuvieron un papel destacado: cada año conmemoraban la muerte de tres estudiantes ocurrida el 16 de Azar de 1332 (hacia el 7 de diciembre de 1953) durante una protesta contra la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Richard Nixon.

La oposición estaba fragmentada. Los constitucionalistas liberales, como el Movimiento por la Libertad de Irán, encabezado por Mehdi Bazargán, y el Frente Nacional, querían que el sah se ajustara a la Constitución de 1906, pero carecían de la cohesión y la organización de las fuerzas de Jomeini. Los grupos marxistas, principalmente el Partido Tudeh y las guerrillas Fedaian, estaban debilitados por la represión. Aun así, las guerrillas desempeñaron un papel relevante en el derrocamiento final de 1979. El grupo guerrillero más poderoso, los Muyahidines del Pueblo, era izquierdista islamista y se oponía a la influencia del clero reaccionario.

Dentro del clero tampoco había unanimidad. El ayatolá Mahmoud Taleghani simpatizaba con la izquierda, mientras que el ayatolá Mohammad Kazem Shariatmadari, uno de los de mayor antigüedad e influencia, se mantuvo inicialmente al margen y luego se inclinó hacia una revolución democrática.

Jomeini trabajó para unir a esa oposición heterogénea detrás de él, con excepción de los que llamaba «ateos marxistas». Para lograrlo, centró su discurso en los problemas socioeconómicos del régimen —corrupción, desigualdad, falta de desarrollo— y evitó entrar en detalles sobre su proyecto de gobierno clerical. Tras el triunfo, varios revolucionarios que chocaron con la teocracia fueron reprimidos, pero durante el proceso la unidad contra el sah se mantuvo.

6. Comienzo de las manifestaciones (1977-1978)[editar]

La represión de la SAVAK[editar]

La SAVAK, la Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional del régimen, era el principal instrumento de represión.[9] Vigilaba las actividades de la población civil y se le atribuyen desapariciones y torturas durante el reinado del sah. El periodista polaco Ryszard Kapuściński, corresponsal en Irán, describió métodos que iban desde quemar los párpados de las víctimas hasta lanzarlas contra planchas de hierro al rojo vivo.[10] Según su lectura, la SAVAK funcionaba como una policía del pensamiento, con tal control de la vida pública que en la calle no se podían mencionar temas relacionados con el sah o con la dictadura.

De las cartas a la calle[editar]

A mediados de los años 1970, la crisis económica, la inflación y la represión de la SAVAK atrajeron la atención de organismos internacionales. Amnistía Internacional y la Comisión Internacional de Juristas condenaron al régimen por violaciones a los derechos humanos. El sah permitió al Comité Internacional de la Cruz Roja visitar las cárceles, pero esa apertura también dio margen a la actividad opositora.

En 1976 (1356 del calendario persa), cincuenta y tres juristas escribieron una carta abierta al sah criticando las interferencias gubernamentales en el sistema judicial. Poco después, cuarenta figuras literarias denunciaron la censura cultural en una carta dirigida al primer ministro Amir Abbas Hoveydá. En el verano y el otoño de ese año, clérigos, escritores, juristas y comerciantes multiplicaron las críticas al maltrato del sah. En ese contexto, en Aban de 1356 (noviembre de 1977), murió el hijo mayor de Jomeini. Los revolucionarios creyeron que había sido asesinado por la SAVAK y realizaron ceremonias conmemorativas en varias ciudades.[11]

Hasta finales de Aban, la oposición se expresaba sobre todo mediante cartas y declaraciones. El cambio llegó con las protestas universitarias. En la universidad Aria Mehr, tras nueve noches de lectura de poemas políticos, la policía dispersó una reunión, dejó un estudiante muerto, más de setenta heridos y más de cien detenidos. La respuesta fue una ola de manifestaciones estudiantiles.

En Dey de 1356 (enero de 1978), un artículo periodístico denigrante contra Jomeini, en el que se lo presentaba como espía británico y corrupto, provocó la ira del clero. Las manifestaciones contra el artículo chocaron con la policía. Según la versión de los clérigos, setenta de ellos murieron. Al día siguiente, Jomeini pidió que continuaran las protestas y acusó al sah de colaborar con Estados Unidos para destruir Irán. El ayatolá Shariatmadari también criticó al gobierno y llamó a comerciantes y clérigos a acudir a las mezquitas. Los diarios de la época situaron en Qom el inicio de la rebelión, aunque otros estudiosos propusieron como punto de partida la muerte del hijo de Jomeini o las protestas en la universidad Aria Mehr.

7. El Viernes Negro[editar]

Para enfrentar la crisis, el sah liberó a más de doscientos presos políticos y nombró primer ministro a Jaafar Sharif Imami. El nuevo gobierno aumentó la libertad de prensa, cerró casinos y bares, y permitió una manifestación con motivo del fin de Ramadán. No hubo incidentes ese día, pero tres días después Jomeini declaró que era obligación de todos los musulmanes no aceptar al sah y expulsarlo de Irán.

El 16 de Shahrivar de 1357 (7 de septiembre de 1978), unas 500 000 personas se manifestaron en Teherán con la consigna «Independencia, Libertad, República Islámica».[12] Fue la primera vez que se reclamó abiertamente un gobierno islámico.

El sah prohibió las manifestaciones y declaró la ley marcial. Al día siguiente, viernes 17 de Shahrivar (8 de septiembre de 1978), la gente se reunió en la plaza de Yalé (también transcrita como Zhaleh o Jaleh). Según fuentes antigubernamentales y periodistas occidentales, el ejército empleó fuego real, tanques y helicópteros artillados contra una multitud en gran medida pacífica. Los cálculos de víctimas oscilan entre ochenta y varios cientos de muertos. Tras la revolución, el nuevo régimen difundió una cifra acumulada de cerca de 15 000 muertos y heridos para ese día.[13]

El suceso, conocido como Viernes Negro, agravó el descontento y convenció a muchos de que el régimen solo podía ser derribado mediante una rebelión abierta.

8. Huelgas nacionales y salida del sah[editar]

Después del Viernes Negro, las huelgas se generalizaron. Mercados, universidades, escuelas, instalaciones petroleras, bancos, ministerios, periódicos, hospitales públicos y fábricas cerraron en una ola de paros que paralizó el país. La exigencia central era que se permitiera el regreso de Jomeini a Irán.

El sah aplicó medidas contradictorias: ordenó la ley marcial y ordenó arrestos, pero al mismo tiempo liberó a más de mil presos. En un programa de televisión, afirmó que había oído «el llamado de la revolución». Desde el exilio, Jomeini respondió que, si había escuchado ese llamado, debía renunciar y presentarse ante un tribunal islámico. Poco después, Jomeini se trasladó de Irak a Francia, desde donde continuó su campaña.

La oposición se unió alrededor de su figura. Las protestas se intensificaron durante el mes de Muharram. Cientos de miles de personas se apostaron en las azoteas gritando «Allah-o Akbar». En Qazvin se produjo una protesta reprimida con muertos. Para intentar controlar la situación, el régimen liberó a más presos políticos y permitió las ceremonias de Muharram.

En Tasua (9 de Muharram), más de medio millón de personas marcharon bajo el liderazgo de Taleghani y Sanjabi. Al día siguiente, Ashura (10 de Muharram), las cifras de los organizadores llegaron a dos millones de asistentes.[12:1] La prensa occidental describió la manifestación como una señal inequívoca de cambio de régimen.

Mientras tanto, soldados y oficiales en distintas ciudades comenzaron a unirse a la población. Estados Unidos y Francia, protectores históricos del sah, no lo respaldaron ante la crisis. El político opositor Shapur Bajtiar propuso que, si el sah salía del país, él asumiría el liderazgo del gobierno. El sah aceptó y lo nombró primer ministro el 9 de Dey de 1357 (finales de diciembre de 1978).[14] El 26 de Dey de 1357 (16 de enero de 1979), Mohammad Reza Pahleví salió de Irán pilotando su propio avión.[15]

9. El regreso de Jomeini y el triunfo de la revolución[editar]

Ya como primer ministro, Bajtiar intentó calmar las protestas: levantó la ley marcial, ordenó la disolución de la SAVAK y autorizó el regreso de Jomeini. Sin embargo, Jomeini llamó a continuar la rebelión y se negó a reconocer el gobierno de Bajtiar.

Las manifestaciones contra Bajtiar continuaron y se intensificaron. Cuando el sah abandonó el país, cientos de miles de personas celebraron su salida. El 29 de Dey (19 de enero de 1979), cerca de un millón de personas salieron a las calles de Teherán.[12:2]

Bajtiar ordenó cerrar el aeropuerto para impedir la entrada de Jomeini, pero la presión de las multitudes obligó a reabrirlo. El 9 de Bahman (29 de enero de 1979) se anunció la apertura del aeropuerto, y el 12 de Bahman (1 de febrero de 1979) Jomeini regresó a Irán. Tres millones de personas, según cifras de la época, salieron a recibirlo.[12:3] Una vez en el país, Jomeini se expresó contra el gobierno de Bajtiar y llamó al pueblo a mantener las movilizaciones.

El 22 de Bahman de 1357 (11 de febrero de 1979), Bajtiar fue destituido del poder y el gobierno real colapsó, tras enfrentamientos entre grupos guerrilleros, tropas rebeldes y las fuerzas leales al sah. La revolución había triunfado y quedó formalmente instaurada la República Islámica de Irán.

10. Consecuencias y consolidación de la República Islámica[editar]

El 1 de abril de 1979, los iraníes votaron en un referéndum la conversión del país en república islámica.[16] En diciembre del mismo año se aprobó una Constitución republicana y teocrática, y Jomeini fue reconocido como «guía de la revolución».

El nuevo régimen se apoyó en el principio del wilayat faqih, la tutela de los juristas islámicos, y se orientó en contra de Occidente. En los meses posteriores, el enfrentamiento con Estados Unidos se agravó con el asalto a la embajada estadounidense en Teherán.[17]

En el plano interno, la coalición que derribó al sah se fracturó. Revolucionarios que cuestionaron la deriva teocrática del nuevo poder fueron reprimidos acusados de oponerse a la revolución. El triunfo de 1979 dio paso a un régimen que combinaba instituciones republicanas con una estructura teocrática, y que mantuvo una influencia duradera en la política de Oriente Medio y del mundo islámico.

11. Legado y presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La Revolución iraní recibió amplia cobertura en la prensa en español y se convirtió en uno de los acontecimientos más citados de la Guerra Fría. En el terreno editorial, el libro de Ryszard Kapuściński El sha o la desmesura del poder fue traducido y circuló en castellano, publicado por Anagrama en 2007. La revolución y sus secuelas también llegaron al cine: la película Persépolis, basada en la novela gráfica de Marjane Satrapi, retrata el impacto del proceso revolucionario en la vida cotidiana; Argo recrea la crisis de los rehenes en la embajada de Estados Unidos; y No sin mi hija aborda la experiencia de una mujer estadounidense en el Irán posterior a 1979. Estas obras mantienen vigente el interés por la revolución entre el público de habla hispana.


  1. En 1891, la concesión monopólica del tabaco otorgada a una compañía británica provocó una amplia protesta encabezada por el clero. La presión obligó a la monarquía a cancelar la concesión, en lo que suele considerarse un antecedente directo del poder político de los clérigos chiitas. ↩︎

  2. Las cifras exactas de víctimas de la represión de 1935 varían según las fuentes; las investigaciones citadas por Sandra Mackey y Shaul Bakhash mencionan decenas de muertos y cientos de heridos. ↩︎

  3. Reza Shah fue depuesto y su hijo Mohammad Reza Pahleví colocado en el trono tras la invasión anglosoviética de Irán en 1941. ↩︎

  4. Documentos desclasificados y declaraciones posteriores de la CIA confirmaron la participación de esa agencia en la organización del golpe de 1953. ↩︎

  5. La nacionalización del petróleo de 1951 es considerada el detonante directo del golpe, porque afectó los intereses británicos y estadounidenses en el país. ↩︎

  6. Las cifras de muertos en las protestas de 1963 son controvertidas: las fuentes oficiales hablaron de 32 muertos, mientras que círculos opositores mencionaron miles. ↩︎

  7. Jomeini fue expulsado a Turquía a finales de 1964; después residió en Nayaf, entonces Irak, y finalmente en las afueras de París. ↩︎

  8. El dato del 42 % de habitantes de Teherán sin vivienda adecuada proviene de los análisis sobre la desigualdad del periodo del sah. ↩︎

  9. La SAVAK, creada con apoyo extranjero, llegó a tener unos 15 000 agentes, según estimaciones citadas por historiadores. ↩︎

  10. El periodista Ryszard Kapuściński describió en sus crónicas métodos de tortura como quemaduras y lanzamiento de detenidos contra planchas de hierro al rojo vivo. ↩︎

  11. La muerte de Mostafa Jomeini, hijo del ayatolá, en 1977 fue considerada por los sectores revolucionarios como un asesinato de la SAVAK, aunque no se presentó confirmación oficial. ↩︎

  12. Las cifras de asistentes a las grandes marchas de 1978-1979 —medio millón, un millón, dos millones o tres millones— son estimaciones de organizadores y prensa de la época, no registros exactos. ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎

  13. Los cálculos de víctimas del Viernes Negro abarcan desde algunas decenas hasta varios cientos según las fuentes opositoras y occidentales; tras el triunfo revolucionario, el nuevo régimen manejó una cifra acumulada de 15 000 muertos y heridos para ese día. ↩︎

  14. Shapur Bajtiar, vinculado al Frente Nacional, aceptó encabezar el gobierno a condición de que el sah abandonara el país. ↩︎

  15. El sah salió de Irán el 16 de enero de 1979, dejando un consejo de regencia y un primer ministro opositor. ↩︎

  16. El referéndum del 1 de abril de 1979 aprobó la instauración de la República Islámica; la Constitución teocrática fue sometida a votación en diciembre del mismo año. ↩︎

  17. El asalto a la embajada de Estados Unidos en Teherán se produjo meses después del triunfo revolucionario y agravó el enfrentamiento entre ambos países. ↩︎