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Reyes Magos

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Reyes Magos de Oriente
Otros nombresSantos Reyes, Magos de Oriente, Sabios de Oriente
Venerado enIglesia católica, Iglesia ortodoxa, Iglesias antiguas orientales
Festividadnoche del 5 al 6 de enero; Epifanía, 6 de enero
Atributosoro, incienso y mirra
PatronazgoTizimín, Yucatán; Los Reyes Acaquilpan y Los Reyes Ixtacala, Estado de México
Primera menciónEvangelio de Mateo 2:1–12
Nombres tradicionalesMelchor, Gaspar y Baltasar
Origen de los nombresmosaico de San Apolinar el Nuevo, Rávena, siglo VI
Reliquias según la tradiciónCatedral de Colonia; otras tradiciones señalan Saveh, en Persia

1. Resumen[editar]

Reyes Magos de Oriente, o simplemente Reyes Magos, es el nombre con el que la tradición cristiana designa a los «magos» que, según el Evangelio de Mateo, llegaron desde Oriente a Belén para adorar a Jesús recién nacido y ofrecerle tres obsequios: oro, incienso y mirra. El término «mago» no alude en este contexto a un hechicero, sino a los sabios o sacerdotes eruditos del antiguo Oriente.[1]

El pasaje bíblico que origina la figura no menciona que fueran reyes, no indica que fuesen tres y no recoge sus nombres. La tradición posterior fue fijando uno por uno esos elementos: la condición regia y el número de tres suelen situarse en el siglo III, los nombres Melchor, Gaspar y Baltasar aparecen en el siglo VI y la representación de uno de ellos como un hombre negro se generaliza a finales de la Edad Media.[2]

En el mundo hispanohablante, los Reyes Magos no son solo una figura bíblica, sino el eje de una fiesta popular y familiar. Su celebración se concentra en la Noche de Reyes, entre el 5 y el 6 de enero, y en varios países —especialmente España y buena parte de Latinoamérica— es una de las fechas tradicionales de entrega de regalos a los niños. La fiesta está asociada a la Epifanía, la manifestación de Jesús al mundo no judío, y ha dado origen a expresiones como la cabalgata de Reyes, el Roscón de Reyes, la Rosca de Reyes, las cartas a los magos y, en México y otras regiones, grandes celebraciones y ferias.

2. Etimología[editar]

La palabra «mago» procede del persa ma-gu-u-sha, que significa sacerdote. Pasó al griego como μάγος (magos; plural μάγοι, magoi), para referirse a una casta de sacerdotes persas o babilonios que estudiaba los astros y buscaba a Dios. Del griego pasó al latín como magus —plural magi—, y de ahí al español «mago».[3]

Por tanto, en el relato evangélico el término griego magós no se usa en el sentido peyorativo de «brujo» que iba a tener más tarde la palabra en otras tradiciones. Se refiere más bien a hombres sabios o “hombres de ciencia”, conocedores de las Escrituras y, según sostiene una antigua tradición, vinculados al zoroastrismo. La expresión «de Oriente» —en griego ἀπὸ ἀνατολῶν, apo anatolon, literalmente “del amanecer”— es la única información geográfica que Mateo ofrece sobre su lugar de procedencia.[4]

El área del antiguo Imperio parto se extendía desde el este de Siria hasta los confines de la India; su religión dominante era el zoroastrismo y su clase sacerdotal era la de los magos. Esto ha llevado a situar el origen de los visitantes en Persia o Babilonia, aunque el texto bíblico no lo precisa.

3. Mención bíblica[editar]

Entre los evangelios canónicos, únicamente el Evangelio de Mateo habla de los magos. El relato está en Mateo 2:1–12. El texto dice, en la traducción usual:

«Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel’”. Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: “Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo”. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.»

El relato continúa con las consecuencias: el rey Herodes el Grande intenta que los magos le informen del lugar exacto donde se encuentra el niño para poder matarlo. Los magos, advertidos en sueños, no regresan. Entonces Herodes ordena la matanza de los inocentes, y José, María y Jesús huyen a Egipto.

Varias precisiones son importantes. El Evangelio de Mateo no llama reyes a los visitantes, no dice que fueran tres y no da sus nombres. La condición regia y el número de tres se desarrollaron después, probablemente a partir de los tres regalos y de textos como el Salmo 72 e Isaías 60, que presentan a reyes llevando presentes al Mesías.[5]

4. Interpretaciones y la estrella de Belén[editar]

La estrella que guía a los magos, conocida como estrella de Belén, ha dado lugar a diversas explicaciones. Entre las hipótesis más citadas está la del catedrático de la Universidad de Cambridge Colin Humphreys, quien en 1995 propuso que se trató de un cometa registrado por astrónomos chinos en marzo del año 5 a. C. Humphreys argumenta que un cometa explicaría las tres características que Mateo atribuye a la estrella: era una estrella nueva, se movió lentamente por el cielo y pareció detenerse sobre Belén con una cola casi vertical.[6]

Según esta interpretación, los magos habrían visto el cometa primero en el este matutino, habrían viajado uno o dos meses desde Irak, Irán o Arabia Saudita hasta Jerusalén y, al dirigirse a Belén, lo habrían tenido ya al sur, lo que produjo la impresión de que los guiaba y se detenía. Los registros chinos confirmarían que el astro fue visible durante más de 70 días. Antes del cometa, la triple conjunción de Júpiter y Saturno en Piscis, en el año 7 a. C., habría anunciado en el contexto de la época el nacimiento de un rey divino en Israel; la agrupación de Marte, Saturno y Júpiter en el año 6 a. C. habría acentuado ese anuncio, y el cometa en Capricornio, en el año 5 a. C., habría marcado la inminencia del nacimiento.

Un estudio más reciente, publicado en el Journal of the British Astronomical Association en 2025, atribuye al científico de la NASA Mark Matney la tesis de que el cometa habría guiado una mañana de principios de junio del año 5 a. C. a los magos desde Jerusalén hasta Belén; al pasar cerca de la Tierra con un movimiento «geosincrónico temporal», habría creado la ilusión de detenerse durante varias horas sobre la ciudad.[7]

También se ha propuesto una lectura teológica del pasaje. Según algunos exégetas, Mateo estaría subrayando la conversión de los paganos: si los de fuera vienen a adorar al Mesías, el texto sirve como argumento frente a quienes no lo habían acogido. Otras interpretaciones astrológicas y cabalísticas existen, pero no forman parte del núcleo del relato.[8]

Benedicto XVI, en La infancia de Jesús, recogió una observación sobre el límite geográfico del mundo conocido: "los magos venían de Oriente, pero la promesa de los textos proféticos podía extender su procedencia hasta el extremo occidente, Tartessos, en la península ibérica". El texto no dice que fueran andaluces, sino que representaban la búsqueda de Dios de todos los hombres, hasta los confines geográficos del mundo entonces conocido.[9]

5. Regalos de los magos[editar]

Los tres regalos que Mateo menciona son oro, incienso y mirra. El número de dones ha sido una de las razones tradicionales para fijar en tres el número de los magos. Existen dos grandes líneas de interpretación:

  1. Regalos de reyes u ofrendas ordinarias. Los tres dones serían presentes comunes que se daban a un rey: el oro como objeto de valor, el incienso como perfume y la mirra como aceite de unción.
  2. Sentido espiritual. El oro simboliza la realeza de Cristo en la tierra; el incienso, su divinidad; y la mirra, usada para embalsamar, su humanidad y su muerte futura. Esta lectura se retrotrae a Orígenes, quien escribió en Contra Celso: «oro, como a un rey; mirra, como a un mortal; e incienso, como a un Dios».[10]

Otras formulaciones describen el oro como símbolo de la virtud, el incienso como símbolo de la oración y la mirra como símbolo del sufrimiento. Juan Crisóstomo señaló que los regalos eran adecuados no solo para un rey, sino para Dios, y los contrastó con las ofrendas judías de ovejas y terneros, concluyendo que los magos adoraban a Jesús como Dios.

El incienso y la mirra se quemaban en rituales de las sociedades egipcia, griega y romana. Los antiguos egipcios empleaban la mirra para embalsamar cadáveres, y los romanos la quemaban en las piras funerarias. El «aceite santo» que utiliza tradicionalmente la Iglesia ortodoxa oriental para la crismación y la unción se perfuma con mirra, por lo que recibir esos sacramentos se conoce como «recibir la mirra».[11]

Algunos estudiosos han sugerido que los regalos podrían tener también una función medicinal, más que ser únicamente objetos de tributo. Esta hipótesis se apoya en el uso antiguo del incienso y la mirra como sustancias terapéuticas y rituales, aunque no es la lectura principal de la tradición cristiana.

Hay un precedente histórico próximo a la formulación evangélica: el rey sirio Seleuco I Nicátor ofreció oro, incienso y mirra a Apolo en su templo de Dídima, cerca de Mileto, en el año 288/7 a. C. Este episodio pudo servir de modelo a la mención de los tres dones en Mateo 2:11.[12]

El destino posterior de los regalos no se narra en la Biblia. Las tradiciones posteriores son variadas: una cuenta que el oro fue robado por los dos ladrones que después fueron crucificados junto a Jesús; otra, que lo guardó y malversó Judas; otra sugiere que José y María usaron el oro para costear la huida a Egipto; y otra propone que la mirra entregada en Belén sirvió para ungir el cuerpo de Jesús tras la crucifixión.

En el monasterio de San Pablo del Monte Athos se conserva un cofre de oro del siglo XV que, según la tradición, contiene los regalos de los Reyes Magos. Fue donado al monasterio por Mara Branković, hija del rey de Serbia Đurađ Branković, esposa del sultán otomano Murad II y madrina de Mehmed II el Conquistador. Tras el terremoto de Atenas del 7 de septiembre de 1999, las reliquias se exhibieron temporalmente en Atenas; en la Navidad de 2014 salieron de Grecia por primera vez desde el siglo XV, con exhibiciones en Ucrania y Bielorrusia.[13]

6. Nombres, número y representación[editar]

Ni la Biblia ni los primeros evangelios apócrifos coinciden en un número único. La primera referencia concreta al número de tres suele atribuirse a Orígenes, en el siglo III, y en el siglo V el papa León I Magno fijó oficialmente para toda la cristiandad el número de tres. A mediados del siglo VI, en la iglesia de San Apolinar el Nuevo de Rávena, se les asignaron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar.[14]

Los nombres no son unánimes en las tradiciones orientales. La Excerpta latina barbari los llama Melichior, Gathaspa y Bithisarea. El Evangelio armenio de la infancia los denomina Baltasar, Melkon y Gaspar. La Iglesia apostólica armenia identifica a los «Reyes Magos de Belén» como Baltasar de Arabia, Melchor de Persia y Gaspar de la India. En la tradición siríaca los nombres son Larvandad, Gushnasaf y Hormisdas.[15]

[ Desplegar / Plegar: nombres según tradiciones ]
  • Tradición latina principal: Melchor, Gaspar y Baltasar.
  • Excerpta latina barbari: Melichior, Gathaspa y Bithisarea.
  • Evangelio armenio de la infancia: Baltasar, Melkon y Gaspar.
  • Tradición armenia: Baltasar de Arabia, Melchor de Persia y Gaspar de la India.
  • Tradición siríaca: Larvandad, Gushnasaf y Hormisdas.
  • Algunas equivalencias griegas citadas por devocionarios: Appellicon, Amerín y Damascón.[16]

En cuanto al número, las tradiciones oscilan entre dos, tres, cuatro, siete y hasta doce magos. La Iglesia ortodoxa siria y la Iglesia apostólica armenia llegaron a defender que eran doce, por analogía con los apóstoles y las doce tribus de Israel. Los armenios les asignan doce nombres distintos, aunque esos nombres no aparecen en la Biblia.[17]

La imagen posterior de los tres personajes se enriqueció con otras simbologías. A finales del siglo XV, Baltasar empezó a representarse con tez negra y los tres pasaron a encarnar tanto las tres edades del hombre —juventud, madurez y vejez— como los tres continentes conocidos en la Edad Media: Europa, Asia y África. Melchor encarna a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos.[18]

6.1 El Rey Mago Inca y la inclusión de América en la Epifanía[editar]

En el ámbito andino, la escena de la Epifanía fue reinterpretada para incluir a los pueblos indígenas en el mensaje cristiano. En lugar de representar estrictamente la iconografía europea, los jesuitas introdujeron una adaptación que incorporaba al Rey Inca como uno de los magos, sustituyendo con frecuencia a Gaspar. El Inca, de piel cobriza, portaba incienso y simbolizaba la llamada a los indígenas a abandonar la idolatría y adorar al Dios cristiano.[19]

El primer ejemplo documentado de esta iconografía es el cuadro Epifanía del pintor flamenco Diego de la Puente (1586–1663), realizado en Juli, Perú, durante su estancia en las misiones jesuíticas. En la obra, el Inca aparece junto a Melchor y Baltasar adorando al Niño Jesús, acompañado de indígenas. Una segunda versión anónima se halla en la iglesia de Santa Bárbara de Ilabe (1680). Teresa Gisbert registró además un texto de Felipe Guamán Poma de Ayala (1616) que presenta a Melchor como indio, a Baltasar como español y a Gaspar como negro. Aunque esta variante no se difundió ampliamente y quedó circunscrita sobre todo al ámbito jesuítico del Collao y del lago Titicaca, constituye un testimonio singular del sincretismo artístico y religioso del Virreinato del Perú.[20]

7. Historia y leyenda posterior[editar]

A partir del relato evangélico se desarrollaron numerosas leyendas. Una tradición esotérica asoció a los magos con la región del Preste Juan. Una leyenda medieval cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los encontró en el reino de Sabá, los bautizó y los consagró como obispos. Según esa misma tradición, fueron martirizados en el año 70 y depositados en el mismo sarcófago. Más tarde santa Elena los habría buscado, encontrado tres cuerpos coronados y trasladado a Constantinopla. Posteriormente Federico I Barbarroja los llevó a Colonia, Alemania, en el siglo XII, donde hoy reposarían sus restos con las coronas que supuestamente llevaron en vida.[21]

La llegada de las supuestas reliquias a Colonia convirtió a la ciudad en un gran centro de peregrinación. Miles de peregrinos empezaron a llegar, lo que propició que en 1248 se iniciara la construcción de la catedral de Colonia, una obra que tardaría más de 600 años en terminarse. La catedral, con su Relicario de los Tres Reyes Magos, es hoy uno de los monumentos góticos más importantes de Europa.[22]

Existen también relatos sobre un cuarto rey mago, con nombres variables según la leyenda; uno de los más conocidos es el de Artabán. En los evangelios apócrifos, como el Evangelio del Pseudo Tomás o Evangelio de la infancia, se añaden detalles que no están en Mateo: algunos textos sugieren vínculos familiares entre los magos o describen que llegaron con tres legiones de soldados, una de Persia, otra de Babilonia y otra de Asia.[23]

8. Reliquias y tumbas[editar]

Existen varias tradiciones sobre el lugar donde descansan los restos de los Reyes Magos, ninguna confirmada por la historiografía secular. La más difundida en Occidente los sitúa en la Catedral de Colonia. Marco Polo, en Los viajes de Marco Polo, afirmó que hacia la década de 1270 le mostraron las tres tumbas de los Reyes Magos en Saveh, al sur de Teherán, en Persia:

«En Persia se halla la ciudad de Sava, de donde partieron los tres Reyes Magos cuando vinieron a adorar a Jesucristo. En esta ciudad están enterrados en tres grandes y magníficos sepulcros. Encima de los cenotafios hay un templete cuadrado, muy bien labrado. Estos sepulcros se hallan el uno junto al otro. Los cuerpos de los Reyes están intactos, con sus barbas y sus cabellos.»

La versión de Colonia y la versión persa no son necesariamente compatibles. La devoción occidental se concentró en Colonia; el testimonio de Marco Polo, en cambio, refleja una tradición persa distinta, conocida por los viajeros medievales.[24]

En el calendario litúrgico, la Iglesia católica no solo conmemora la adoración de los magos en enero. El Martyrologium Romanum de 2004 menciona el 6 de enero la adoración de los «magos» (a magis est adoratus) en Belén, y el 24 de julio la translatio trium magorum, es decir, el traslado de los supuestos restos a la catedral de Colonia. En ninguno de esos dos días se les atribuyen nombres ni se les llama reyes.[25]

9. Festividad litúrgica[editar]

La fiesta de los Reyes Magos está unida a la Epifanía del Señor, el 6 de enero. Con el tiempo, en países de tradición católica se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo la Epifanía y la festividad de los Reyes, de modo que, en la cultura popular, la palabra «epifanía» llegó a usarse como sinónimo de la adoración de los magos. El 6 de enero es festivo nacional en varios países europeos, aunque no en todos los de tradición católica.

[ Desplegar / Plegar: países donde el 6 de enero es festivo nacional ]

Andorra, Austria, Croacia, Chipre, España, Finlandia, Grecia, Ciudad del Vaticano, Italia, Liechtenstein, Polonia, San Marino, Eslovaquia y Suecia.

Además de la cita del 6 de enero, el Martirologio Romano incluye el 24 de julio la fiesta del traslado de los restos de los magos. Es un detalle poco conocido, pero revela que la tradición litúrgica distingue entre la escena evangélica de la adoración y la historia posterior de las reliquias.[26]

10. Costumbres en España[editar]

La celebración moderna de la Noche de Reyes tiene raíces históricas precisas y se consolidó sobre todo en España a partir del siglo XIX. En el siglo XVI, la Iglesia católica habría prohibido la antigua costumbre de repartir juguetes o dulces como «aguinaldo» o étrenne, de origen feudal francés y raíces romanas; como compensación, promovió la fiesta de los Reyes como símbolo del triunfo de la luz sobre las tinieblas.[27]

En 1847 ya se celebraban en Madrid comparsas festivas en la víspera de Reyes, en las que aguadores y mozos de cuadras, con escaleras, fingían divisar la llegada de los Reyes. Desde mediados del siglo XIX se extendió la costumbre de convertir la víspera de la Epifanía en una fiesta infantil de regalos, inspirada en la práctica de otros países de obsequiar a los niños el día de San Nicolás. Esa misma época vio aparecer las primeras cabalgatas. La primera cabalgata de Reyes Magos de la que se tiene registro habría sido la de Alcoy, en 1866, tradición que se difundió después al resto del país y, con la emigración y la lengua, a otros países de cultura hispana.[28]

En España, el 54 % de las familias daba en una encuesta publicada en 2020 más importancia a la Noche de Reyes que a la de Papá Noel, mientras que para el 15 % la fecha principal era Nochebuena y el 31 % restante celebraba ambas por igual.[29] La Noche de Reyes se celebra la víspera, entre el 5 y el 6 de enero. Los niños escriben cartas a los reyes y las entregan a los pajes reales —mensajeros de los magos— o las dejan en los buzones. En la carta enumeran sus deseos y argumentan los méritos realizados durante el año.[30]

Para gestionar esas cartas, Correos España creó en 2016 el Departamento de Envíos Extraordinarios, ubicado en el Palacio de Cibeles de Madrid. Los pajes reales o los propios Reyes suelen aparecer en centros comerciales y tiendas, donde los niños se fotografían con ellos y les entregan personalmente sus cartas.[31]

La noche del 5 de enero los niños dejan sus zapatos junto al árbol, en la puerta o en una ventana. Se acostumbra dejar también dulces o fruta para agasajar a los reyes y agua o comida para los camellos. A la mañana siguiente, si el comportamiento del año lo mereció, encuentran regalos en el lugar dejado; si fue regular, pueden hallar carbón dulce —una golosina que imita el carbón— y, si fue malo, carbón de verdad.[32]

El 6 de enero es festivo en toda España. Es típico comer el Roscón de Reyes, que puede tomarse la víspera para merendar o, como postre, en la cena. En España el roscón suele contener una figurilla, «la sorpresa», y un haba; a quien le toca el haba le corresponde pagar el bollo.[33]

11. Costumbres en América Latina y el Caribe[editar]

En buena parte de Hispanoamérica los niños reciben regalos de los Reyes Magos en la víspera, a la medianoche del 5 de enero, o en la mañana del 6 de enero. La costumbre está documentada en Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, República Dominicana, Perú, Puerto Rico, Paraguay, Uruguay y Venezuela, entre otros territorios de tradición hispana.[34] También se heredaron de España la carta a los Reyes y el carbón dulce. La mayoría de los servicios postales aceptan cartas dirigidas a los Reyes Magos.

En México, el 5 de enero se parte la Rosca de reyes, que se acompaña con chocolate, café o atole. El correo mexicano ha difundido una dirección simbólica para las cartas: Calle Estrella de Belén, No. 6, Colonia Sorpresa, C.P. 00542, Alcaldía de los Deseos, Cd. Oriente; el Palacio Postal de la Ciudad de México se convierte para la ocasión en Palacio de los Deseos.[35] En la ciudad de Tizimín, Yucatán, se encuentra uno de los grandes santuarios dedicados a los Tres Santos Reyes, cuya feria religiosa es considerada la más antigua del sureste mexicano. Miles de personas visitan Tizimín durante las fiestas de finales de diciembre y principios de enero.[36]

En Puerto Rico, la noche del 5 de enero los niños recogen grama del patio, la colocan en una caja de zapatos y la ponen junto a su cama. La grama sirve para alimentar a los camellos; los Reyes dejan regalos en las cajas.[37]

En Perú, la entrega de regalos en esta fecha ha caído en desuso. La celebración tradicional es la Bajada de Reyes, en la que una familia o comunidad desmonta el Nacimiento con una pequeña celebración. En las comunidades, es costumbre dejar dinero mientras se retiran los adornos y las figuras. La tradición también ha llegado a empresas privadas, que la realizan entre sus miembros.[38]

La Ciudad de los Reyes es, de hecho, el nombre con el que se fundó Lima el 18 de enero de 1535, doce días después de la fiesta de la Epifanía. El escudo de armas concedido por Carlos I en 1537 muestra tres coronas bajo la estrella de Belén y la frase latina Hoc signum vere regum est («Este es el verdadero signo de los Reyes»). Ese vínculo onomástico y heráldico es una huella temprana de la devoción a los Reyes Magos en el Virreinato del Perú.[39]

11.1 El Rey Mago Inca[editar]

Como se indicó antes, en los Andes jesuíticos se incorporó al Rey Inca como uno de los magos. La imagen era una forma de integrar América en la universalidad de la Epifanía. El Rey Inca suele portar incienso, el símbolo de la adoración a Cristo como Dios, y su presencia es una invitación a los indígenas a dejar la idolatría y sumarse al culto cristiano. Es una de las adaptaciones más singulares de la iconografía de los Reyes Magos en el mundo hispanoamericano.[40]

12. Otras costumbres internacionales[editar]

La fecha de los Reyes Magos también tiene expresiones propias fuera del mundo hispano. En Bélgica, Luxemburgo, el sur de los Países Bajos y zonas de Alemania, los niños, en grupos de tres que simbolizan a los Reyes Magos, van de casa en casa disfrazados, cantando villancicos y recibiendo monedas o dulces; uno de ellos lleva una linterna de papel que representa la estrella. En los Países Bajos, la costumbre se mantiene sobre todo en las provincias de Brabante Septentrional y Limburgo. Los hablantes de neerlandés la llaman Driekoningen y los germanohablantes Dreikönigstag.[41]

En Bélgica y los Países Bajos se prepara un pastel de Reyes (Koningentaart), un hojaldre relleno de almendras en cuyo interior se esconde un frijol negro; quien lo encuentra es el rey o la reina del día. Una versión holandesa es el Koningenbrood o pan de los Reyes.[42]

En varios países de América se conserva el nombre Pascua de los Negros para el 6 de enero. En tiempo de la colonización española, en especial en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, México y Uruguay, ese día era de asueto para los esclavos negros, que salían a las calles a bailar al ritmo de sus tambores. La denominación sigue usándose en países como Chile o Paraguay, donde la comunidad afroparaguaya celebra a San Baltasar.[43]

Chile es uno de los pocos países iberoamericanos en los que la entrega de regalos de Reyes no tiene la fuerza de otros territorios; no obstante, la expresión «Pascua de los Negros» señala allí el cierre de la Navidad y el momento en que muchos hogares guardan los adornos y el árbol.[44]

En Alemania existe además la tradición de los Sternsinger o «Cantores de la Estrella», ligada a la visita de los Reyes Magos y al 6 de enero. Grupos de niños van de puerta en puerta para recoger donativos para obras sociales de la Iglesia.

13. Patronazgos, santuarios y presencia hispanoamericana[editar]

Los Reyes Magos son patronos de varias localidades mexicanas. Entre ellas:

  • Tizimín y su municipio, en Yucatán.
  • Los Reyes Acaquilpan, en el municipio de La Paz, Estado de México.
  • Los Reyes Ixtacala, en el municipio de Tlalnepantla de Baz, Estado de México.

Tizimín es, según las fuentes devocionales mexicanas, el segundo santuario más importante del mundo con respecto a los Tres Santos Reyes. La feria de Tizimín es una de las festividades religiosas más antiguas del sureste de México y congrega a millares de visitantes.

En la historia urbana de Lima, como ya se señaló, los Reyes Magos dejaron una marca fundacional. La ciudad fue fundada con el nombre de Ciudad de los Reyes y conservó durante siglos la referencia a la Epifanía en su escudo. Este es uno de los ejemplos más claros de trasplante de una devoción europea al continente americano en el primer siglo de la Colonia.

14. Iconografía y legado[editar]

La adoración de los Reyes Magos es uno de los temas más repetidos del arte cristiano. El mosaico de San Apolinar el Nuevo en Rávena, del siglo VI, es la primera representación conocida con los nombres de los tres personajes. La escena aparece en el arte bizantino, en marfiles, en tablas góticas y en la gran pintura europea: Giotto, Rubens, Velázquez, El Greco, Botticelli, Durero, Fra Angelico, Murillo y otros artistas dedicaron obras a la adoración de los magos.[45]

En la tradición latinoamericana, la adaptación del Rey Mago Inca amplió esa iconografía para dar rostro americano a la Epifanía. La imagen de los tres Reyes sigue viva en la cultura popular hispana a través de la cabalgata, el roscón, la carta y la noche de regalos; su figura ha pasado del Evangelio a ser una de las instituciones festivas más reconocibles del mundo hispanohablante.

La adoración de los magos es también una de las escenas del ciclo navideño con más presencia en el belén o Nacimiento familiar. En las representaciones, los Reyes suelen aparecer con coronas, mantos, camellos y cofres, y su llegada da cierre al tiempo navideño en muchos hogares. Aunque el relato original se limita a Mateo y no contiene los detalles que hoy se le atribuyen, la tradición ha construido alrededor de esos «sabios de Oriente» una festividad que combina evangelio, leyenda, devoción popular y celebración infantil.


  1. En el griego bíblico, magós no equivalía primariamente a «hechicero»; designaba a sabios o sabios-sacerdotes, y en la tradición mateana se usó para presentar a gentiles que reconocen al Mesías. ↩︎

  2. La condición regia y el número de tres no proceden del texto bíblico: fueron elaboraciones posteriores. Los nombres fijados en Rávena son del mosaico del siglo VI. ↩︎

  3. La cadena es: persa ma-gu-u-sha («sacerdote»), griego μάγος (magos), latín magus, español «mago». La referencia a la casta sacerdotal persa o babilónica es una de las claves para distinguir a estos «magos» de los practicantes de magia condenados en otros pasajes bíblicos. ↩︎

  4. Mateo 2:1 usa ἀπὸ ἀνατολῶν, apo anatolon. La indicación es vaga: no permite fijar con certeza el país de origen, pero encaja con el mundo persa o mesopotámico. ↩︎

  5. La identificación como reyes se apoyó en pasajes como Salmo 72:10 y Isaías 60. El papa Benedicto XVI explicó que «los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes» a partir de esa lectura profética. ↩︎

  6. Humphreys, Colin, “The Star of Bethlehem”, Science and Christian Belief 5 (1995), pp. 83–101. La hipótesis sostiene que el cometa de marzo del año 5 a. C. fue el único objeto astronómico que explicaría las tres características del relato de Mateo. ↩︎

  7. Matney, Mark, “The star that stopped: The Star of Bethlehem & the comet of 5 BCE”, Journal of the British Astronomical Association 135/6 (2025), pp. 387–406. La fecha exacta y la interpretación siguen siendo hipótesis académicas, no dato bíblico. ↩︎

  8. Estas interpretaciones no pertenecen al relato canónico; Mateo no detalla qué astro vieron los magos ni explica su naturaleza. ↩︎

  9. La mención de Tartessos en La infancia de Jesús fue leída en algunos medios como una afirmación sobre el origen andaluz de los magos. En rigor, Benedicto XVI usaba el topónimo para designar el extremo occidente del mundo conocido; la Conferencia Episcopal aclaró que el papa no decía que los magos fueran andaluces. ↩︎

  10. Orígenes, Contra Celso I, 60. Esta formulación se cita como la síntesis clásica del simbolismo de los tres regalos. ↩︎

  11. El uso medicinal y ritual del incienso y la mirra está documentado en Egipto, Grecia y Roma. La mirra se usó para embalsamar y como incienso penitencial hasta el siglo XV. ↩︎

  12. La inscripción griega OGIS 214 recoge la ofrenda de Seleuco I en Dídima. La inscripción está traducida al inglés en http://www.attalus.org/docs/rc/s5.html. ↩︎

  13. El cofre del monasterio de San Pablo del Monte Athos salió de Grecia en la Navidad de 2014 para ser expuesto en Ucrania y Bielorrusia. La datación del cofre y de la donación pertenece a la tradición del propio monasterio. ↩︎

  14. La explicación habitual es que el número de tres derivó de los tres dones. Orígenes es la primera referencia concreta conocida al número de tres; la fijación por León I Magno en el siglo V suele citarse como consolidación oficial. ↩︎

  15. Witold Witakowski estudió los nombres en la tradición siríaca, The Magi in Syriac Tradition, en Malphono w-Rabo d-Malphone, Gorgias, Piscataway, 2008, pp. 809–844. ↩︎

  16. Las equivalencias griegas y hebreas que aparecen en algunos devocionarios no tienen respaldo bíblico y varían según las fuentes. Se recogen solo como noticia de la tradición popular. ↩︎

  17. Las tradiciones armenia y siríaca son casos particulares de la diversidad numérica. No hay consenso textual sobre el número de magos. ↩︎

  18. La representación de las «tres razas» es posterior: a finales del siglo XV Baltasar aparece con tez oscura, y el esquema se consolidó como Europa, Asia y África. ↩︎

  19. Gisbert, Teresa, “Los Incas y los Reyes Magos”, Traza 7, Universidad de San Andrés, La Paz, 1985, pp. 41–45. La autora documenta el uso de la figura del Inca como sustituto de Gaspar. ↩︎

  20. La obra de Diego de la Puente y la versión anónima de Santa Bárbara de Ilabe son ejemplos tempranos de esta iconografía. Su difusión fue limitada y permaneció principalmente en el Collao y el lago Titicaca. ↩︎

  21. La leyenda de santa Elena y Federico Barbarroja no es un dato histórico verificado; pertenece al ciclo devocional construido en torno a las reliquias de Colonia. ↩︎

  22. La fecha de inicio de la catedral de Colonia, 1248, y la duración de más de 600 años son datos comúnmente repetidos en la historia de la construcción. La conexión directa entre las reliquias y el inicio de la obra es parte de la tradición local. ↩︎

  23. El Evangelio del Pseudo Tomás o de la infancia, del siglo II, no forma parte del canon bíblico y aporta detalles legendarios. ↩︎

  24. El pasaje de Marco Polo está en Descripción del mundo. El libro de las maravillas (trad. española, Verbum, 2016, p. 31). La tradición de Saveh y la de Colonia conviven en la devoción popular sin que pueda confirmarse ninguna. ↩︎

  25. El Martyrologium Romanum de 2004 registra la adoración de los magos el 6 de enero y la translatio trium magorum el 24 de julio. Ninguna de las dos entradas da nombres ni llama «reyes» a los magos. ↩︎

  26. La doble conmemoración es relevante para distinguir entre la escena evangélica y el culto posterior a las reliquias. ↩︎

  27. La referencia al siglo XVI y a la sustitución del aguinaldo por la fiesta de Reyes procede de una noticia de The Diplomat in Spain del 6 de enero de 2025. El detalle ilustra la antigüedad de la disputa entre regalos navideños y regalos de Reyes. ↩︎

  28. La cabalgata de Alcoy es citada como la primera cabalgata de Reyes en España. La fecha exacta de 1866 es la más repetida en las fuentes divulgativas, aunque conviene corroborarla con la documentación municipal. ↩︎

  29. Encuesta publicada por ABC el 18 de diciembre de 2020. Los porcentajes exactos (54 %, 15 % y 31 %) deben leerse como resultado de una muestra concreta y no como dato universal. ↩︎

  30. El hábito de la carta tiene raíces populares y no es uniforme: en España suele entregarse a los pajes, mientras que en algunos países de América se deja en los buzones postales. ↩︎

  31. El Departamento de Envíos Extraordinarios de Correos de España se creó en 2016. Su ubicación en el Palacio de Cibeles es divulgada por el propio servicio postal. ↩︎

  32. La tradición del carbón dulce es frecuente en España y en varios países hispanoamericanos. El «carbón de verdad» es una amenaza simbólica más que una práctica común. ↩︎

  33. El roscón suele contener haba y figurilla. La costumbre de pagar el bollo quien encuentra el haba presenta variantes regionales. ↩︎

  34. La lista de países procede de La Voz de Galicia, 5 de enero de 2020. En la práctica, las fechas y las costumbres varían incluso dentro de cada país. ↩︎

  35. El dato del Palacio Postal como «Palacio de los Deseos» fue difundido por el Servicio Postal Mexicano en diciembre de 2024. ↩︎

  36. La feria de Tizimín reúne a miles de visitantes a finales de diciembre y principios de enero. La expresión «segundo santuario más importante del mundo» es de origen devocional y no es un dato estadístico. ↩︎

  37. La costumbre de la grama en la caja de zapatos está documentada como tradición puertorriqueña de la víspera de Reyes. ↩︎

  38. En Perú, la Bajada de Reyes se realiza al retirar el Nacimiento. La sustitución de regalos de Reyes por otras fechas no es uniforme y varía según la región. ↩︎

  39. Lima fue fundada como Ciudad de los Reyes el 18 de enero de 1535. El escudo con las tres coronas y la estrella de Belén fue otorgado en 1537. ↩︎

  40. La lectura del Rey Inca como invitación a abandonar la idolatría está en la obra de Teresa Gisbert. Es una iconografía jesuítica andina, no una tradición generalizada. ↩︎

  41. En neerlandés, Driekoningen significa «Tres Reyes»; en alemán, Dreikönigstag es «Día de los Tres Reyes». Las comparsas infantiles son una costumbre centroeuropea asociada a la Epifanía. ↩︎

  42. El haba o frijol negro en el pastel de Reyes cumple la misma función social que el haba del roscón español: designa al rey de la jornada. ↩︎

  43. El nombre «Pascua de los Negros» procede del asueto concedido a los esclavos negros durante el período colonial. San Baltasar se sincretiza en Paraguay con tradiciones afroparaguayas. ↩︎

  44. Chile es citado como uno de los pocos países iberoamericanos en los que la festividad de Reyes no tiene la misma fuerza. La observación es comparativa y no debe tomarse como ausencia absoluta de celebraciones. ↩︎

  45. La cantidad de obras dedicadas a la Adoración de los Reyes es enorme. Los artistas citados corresponden a los ejemplos clásicos del Renacimiento y del Barroco europeos. ↩︎