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Rudolf Hess

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Rudolf Hess
Rudolf Heß en 1935
Nombre completoRudolf Walter Richard Hess
Nacimiento26 de abril de 1894
Alejandría, Jedivato de Egipto, Imperio Otomano
Fallecimiento17 de agosto de 1987 (93 años)
Prisión de Spandau, Berlín Occidental
Causa de muerteSuicidio por ahorcamiento
PartidoPartido Nacionalsocialista Obrero Alemán (1920-1941)
CónyugeIlse Pröhl
HijosWolf Rüdiger Hess
OcupaciónMilitar y político
EducaciónUniversidad de Múnich
Rango militarLeutnant der Reserve (teniente de reserva)
Años activo1914-1918
RamaDeutsches Heer (Ejército Imperial Alemán)
Premio militarCruz de Hierro, segunda clase
CargoLugarteniente del Führer (1933-1941)
CondenaCadena perpetua (Núremberg, 1946)

1. Resumen[editar]

Rudolf Walter Richard Hess —citado a veces como Walter Richard Rudolf Hess y escrito en alemán como Rudolf Heß— fue un militar, político y criminal de guerra alemán, uno de los principales miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) durante el Tercer Reich. Nacido el 26 de abril de 1894 en Alejandría, entonces parte del Jedivato de Egipto bajo ocupación británica y nominalmente vasallo del Imperio Otomano, y fallecido el 17 de agosto de 1987 en la prisión de Spandau, Berlín Occidental, es recordado principalmente por dos hechos: haber sido nombrado lugarteniente del Führer en 1933 y haber volado en solitario a Escocia en mayo de 1941 en un intento de negociar la salida del Reino Unido de la Segunda Guerra Mundial.[1]

Hitler lo designó Stellvertreter des Führers (lugarteniente del Führer) el 21 de abril de 1933. Desde ese cargo, Hess participó en la redacción y firma de numerosos decretos del régimen, entre ellos las leyes raciales de Núremberg de 1935, aunque no construyó una base de poder propia y con el tiempo fue desplazado por Martin Bormann dentro del círculo íntimo de Hitler. El 10 de mayo de 1941, en plena guerra, Hess despegó de Augsburgo en un Messerschmitt Bf 110 y saltó en paracaídas sobre Escocia, donde fue detenido. El régimen nazi lo presentó ante la opinión pública como un hombre trastornado. Hitler le retiró todos sus cargos y abolió el puesto de lugarteniente del Führer.

Tras permanecer como prisionero de guerra en el Reino Unido, fue entregado al Tribunal Militar Internacional de Núremberg. En 1946 se lo condenó a cadena perpetua por crímenes contra la paz y por conspiración, aunque no se lo consideró culpable de crímenes de guerra ni de crímenes contra la humanidad. Pasó el resto de su vida en la prisión de Spandau, en Berlín, donde durante sus últimos años fue el único recluso. La Unión Soviética bloqueó repetidos intentos de excarcelación humanitaria. Se suicidó por ahorcamiento en 1987, a los 93 años.

Su figura generó una notable controversia póstuma. La prisión de Spandau fue demolida para evitar que se convirtiera en un lugar de peregrinaje neonazi. Su tumba, con la inscripción Ich hab's gewagt («Me atreví»), también se volvió un punto de reunión de grupos de extrema derecha, lo que llevó a que en 2011 sus restos fueran exhumados, incinerados y la lápida destruida.[2]

2. Primeros años y formación[editar]

Hess nació el 26 de abril de 1894 en Ibrahimiyya, un barrio de Alejandría, en el seno de una familia alemana acomodada. Era el mayor de tres hermanos; su hermano Alfred nació en 1897 y su hermana Margarete en 1908. Su padre, Johann Fritz Hess, dirigía la empresa importadora Hess & Co., y su madre Klara Münch era hija de un industrial textil de Hof, en la Alta Franconia. La familia, originaria de Bohemia, se había asentado en Wunsiedel en el siglo XVIII y se trasladó a Alejandría a causa de los negocios comerciales.[3]

La niñez de Hess transcurrió en un ambiente de abundancia. Vivía con su familia en una villa en la costa cercana a Alejandría y, desde 1900, pasaba temporadas frecuentes en la casa de verano que los Hess tenían en Reicholdsgrün, actualmente parte de Kirchenlamitz, en las Fichtelgebirge. Entre 1900 y 1908 asistió a una escuela protestante de lengua alemana en Alejandría. En 1908 fue enviado de regreso a Alemania para estudiar en un internado en Bad Godesberg, cerca de Bonn. Allí mostró aptitud para las ciencias y las matemáticas, pero su padre deseaba que se incorporara al negocio familiar. Por esa razón, en 1911 lo envió a la École supérieure de commerce de Neuchâtel, en Suiza, y un año después lo puso como aprendiz en una empresa comercial de Hamburgo.[4]

Su juventud en Egipto dejó en Hess una admiración duradera por el Imperio británico. A diferencia de otros jerarcas nazis, creció bajo el dominio británico y lo consideraba un modelo de orden imperial. Años más tarde, esa simpatía por Gran Bretaña fue una de las claves que permitieron entender su insólito vuelo de paz de 1941. Sus biógrafos señalan que se movía con soltura en varios idiomas y que conservó durante toda su vida cierta fascinación por el mundo anglosajón, sin que ello implicara ningún rechazo de la ideología nacionalsocialista.

3. Primera Guerra Mundial y posguerra[editar]

Pocas semanas después del estallido de la Primera Guerra Mundial, Hess se alistó en el Séptimo Regimiento de Artillería de Campaña de Baviera. Su primera ubicación fue contra los británicos en el Somme y estuvo presente en la primera batalla de Ypres. El 9 de noviembre de 1914 fue transferido al Primer Regimiento de Infantería, estacionado cerca de Arrás. En abril de 1915 recibió la Cruz de Hierro de segunda clase y fue promovido a Gefreiter (cabo). Tras un entrenamiento adicional en el Área de Entrenamiento de Munster, fue ascendido a Vizefeldwebel (suboficial mayor) y recibió la Cruz de Mérito Militar de Baviera.[5]

Hess luchó en Artois, participó en la batalla por la localidad de Neuville-Saint-Vaast y luego sirvió en la batalla de Verdún. El 12 de junio de 1916, cerca de la aldea de Thiaumont, la metralla lo alcanzó en la mano y el brazo izquierdos. Después de un mes de recuperación fue enviado de nuevo a la zona de Verdún, donde permaneció hasta diciembre. En 1917, ya como líder de pelotón de la Décima Compañía del Decimoctavo Regimiento de Infantería de la Reserva Bávara, fue herido en Rumania en dos ocasiones: el 23 de julio por una esquirla en el brazo izquierdo y el 8 de agosto por una bala que entró por la parte superior del pecho, cerca de la axila, y salió junto a la columna vertebral. Las heridas fueron de tal gravedad que durante un tiempo se temió por su vida.[6]

En octubre de 1917 fue ascendido a Leutnant der Reserve (teniente de reserva) y se lo recomendó, sin éxito, para la Cruz de Hierro de primera clase. A petición de su padre fue trasladado a un hospital cercano a su hogar, en Alexandersbad, donde continuó la convalecencia. Desde allí solicitó autorización para formarse como piloto. Aprendió a volar en Oberschleissheim y Lechfeld entre marzo y junio de 1918, y luego recibió entrenamiento avanzado en Valenciennes, en la Francia ocupada. El 14 de octubre fue asignado al Jagdstaffel 35b, un escuadrón de caza bávaro equipado con biplanos Fokker D.VII. No llegó a entrar en combate como aviador: la guerra terminó el 11 de noviembre de 1918 antes de que tuviera oportunidad de volar en acción.

Fue dado de baja del Ejército Imperial Alemán en diciembre de 1918. La fortuna familiar había quedado seriamente dañada, pues los negocios en Egipto fueron expropiados por los británicos. De regreso en Múnich, Hess comenzó a acercarse a la extrema derecha: se unió a la Sociedad Thule, un grupo antisemita vinculado al movimiento völkisch, y a los Freikorps del coronel Franz Ritter von Epp.[7] Participó en enfrentamientos callejeros a principios de 1919 y dirigió un grupo que distribuía miles de panfletos antisemitas en Múnich. Tiempo después resumió su radicalización con una frase que se hizo célebre: Egipto lo convirtió en nacionalista, la guerra en socialista y Múnich en antisemita.[8]

En 1919 se matriculó en la Universidad de Múnich, donde estudió historia y economía. Su profesor de geopolítica fue Karl Haushofer, un exgeneral del Ejército alemán defensor del concepto de Lebensraum («espacio vital»), que Hess adoptó y más tarde introdujo en la ideología de Hitler. Hess se hizo amigo de Haushofer y de su hijo Albrecht, teórico social, profesor y más tarde miembro de la resistencia contra el nacionalsocialismo. En abril de 1920 conoció a Ilse Pröhl, una compañera de estudios. Se casaron el 20 de diciembre de 1927 y diez años después tuvieron a su único hijo, Wolf Rüdiger Hess, nacido el 18 de noviembre de 1937. El nombre Wolf se eligió, en parte, para honrar a Hitler, que usaba a menudo ese nombre en clave.[9]

4. Inicios en el nacionalsocialismo[editar]

Hess escuchó hablar a Hitler por primera vez en un mitin en Múnich en 1920. Quedó entregado de inmediato al líder nazi. Compartía con él la creencia en el mito de la puñalada por la espalda, es decir, en la idea de que la derrota alemana de 1918 no era consecuencia del fracaso militar sino de una conspiración de judíos y bolcheviques. El 1 de julio de 1920, Hess se afilió al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán con el número de miembro 16, lo que lo coloca entre los primeros afiliados del partido.[10]

En los años siguientes, el NSDAP fue creciendo en Múnich entre manifestaciones cada vez más multitudinarias. Hess se concentró en tareas de recaudación de fondos y organización. El 4 de noviembre de 1921 resultó herido mientras protegía a Hitler cuando una bomba colocada por un grupo marxista explotó en la Hofbräuhaus durante un acto del partido. Hacia 1922 ingresó en las SA (Sturmabteilung) y ayudó a organizar y reclutar a sus primeros miembros. Su cercanía con Hitler se volvió estrecha: era una de las pocas personas que podía verlo en cualquier momento sin necesidad de cita.

El 8 de noviembre de 1923, Hess estuvo junto a Hitler en el fallido golpe conocido como Putsch de la cervecería. Aquella noche, Hitler y las SA irrumpieron en una reunión pública presidida por el comisionado estatal de Baviera, Gustav von Kahr, en la Bürgerbräukeller, una gran cervecería de Múnich. Hess participó en la toma de rehenes: algunos dirigentes bávaros fueron conducidos a una casa a unos 50 km de Múnich, aunque lograron escapar cuando Hess se ausentó brevemente para hacer una llamada telefónica. Tras el tiroteo del día siguiente, en el que murieron dieciséis manifestantes y cuatro policías, Hitler fue arrestado el 11 de noviembre. Hess huyó a Austria, pero regresó y fue detenido. Se le impuso una condena de dieciocho meses de confinamiento en fortaleza, un régimen menos severo que la prisión común.[11]

Hitler y Hess coincidieron en la prisión de Landsberg. Allí Hitler empezó a dictar su libro Mein Kampf («Mi lucha») a varios compañeros de reclusión, entre ellos Hess y Emil Maurice. La obra, editada por Max Amann y otros, se publicó en dos partes en 1925 y 1926 y luego en un solo volumen. Con su mensaje de antisemitismo violento, Mein Kampf se convirtió en la base programática del NSDAP y en un éxito de ventas a partir de 1930. La participación de Hess en la redacción y edición del libro ha sido objeto de discusión entre historiadores, pero su cercanía al dictado y su lealtad a Hitler están firmemente documentadas.[12]

Hitler salió en libertad condicional el 20 de diciembre de 1924; Hess, diez días después. La prohibición del NSDAP y las SA se levantó en febrero de 1925. El partido pasó de unos 100.000 afiliados en 1928 a 150.000 en 1929, y aunque en las elecciones federales de 1928 obtuvo solo el 2,6 % de los votos, el apoyo creció de manera constante hasta la toma del poder en 1933. Hitler nombró a Hess su secretario privado en abril de 1925, con un salario de 500 marcos imperiales al mes, y su asistente personal el 20 de julio de 1929. Hess acompañó a Hitler en discursos y manifestaciones por todo el país y se convirtió en uno de sus hombres de mayor confianza.

En paralelo, mantuvo su afición por la aviación. Obtuvo la licencia de piloto privado el 4 de abril de 1929 con el instructor Theodor Croneiss, un as de la Primera Guerra Mundial. En 1930 adquirió un monoplano BFW M.23b patrocinado por el órgano del partido, el Völkischer Beobachter, y a comienzos de la década de 1930 compró dos aviones Messerschmitt. Acumuló muchas horas de vuelo y se volvió muy competente en la operación de aviones ligeros monomotor, una habilidad que medio decenio más tarde resultaría decisiva para su arriesgado vuelo a Escocia.

5. Lugarteniente del Führer[editar]

5.1. Ascenso y funciones[editar]

El 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado canciller del Reich. Hess fue elegido diputado del Reichstag en las elecciones de marzo, y el 21 de abril de 1933 fue nombrado lugarteniente del Führer del NSDAP (Stellvertreter des Führers). El 2 de junio de ese año fue designado Reichsleiter, uno de los dieciséis jerarcas superiores del partido, y el 1 de julio recibió el grado de Obergruppenführer de las SS, el segundo más alto de la organización paramilitar. Sin embargo, el 20 de septiembre de 1933 Hitler dispuso que Hess dejara de usar los títulos de Reichsleiter y Obergruppenführer y empleara únicamente el de lugarteniente del Führer. El 1 de diciembre de 1933 entró en el gabinete como ministro sin cartera. En 1938 se lo incorporó al Consejo de Gabinete Secreto, y en agosto de 1939 al Consejo de Ministros para la Defensa del Reich.[13]

Hess tenía oficinas en la Casa Parda de Múnich y en Berlín. De él dependían varios departamentos del partido, entre ellos los de asuntos exteriores, finanzas, salud, educación y asuntos jurídicos. Toda la legislación pasaba por su oficina para su aprobación, salvo la relativa al ejército, la policía y la política exterior. Redactó y firmó conjuntamente muchos de los decretos de Hitler. Fue también el organizador de las concentraciones anuales de Núremberg: solía dar el discurso de apertura y presentar a Hitler ante la multitud. Hablaba por radio y en actos públicos con tanta frecuencia que sus discursos se recopilaron y publicaron en forma de libro en 1938. Actuó además como delegado de Hitler en negociaciones con industriales y miembros de las clases pudientes.

Como había nacido en el extranjero, Hitler le encargó la supervisión de las agrupaciones del partido encargadas de los afiliados que vivían fuera de Alemania, como el NSDAP/AO. También le ordenó revisar las decisiones judiciales relacionadas con personas consideradas enemigas del partido. Hess estaba autorizado a aumentar las penas si le parecían demasiado leves y, en los casos más graves, a adoptar «medidas despiadadas», lo que a menudo implicaba enviar a la persona a un campo de concentración o directamente ordenar su asesinato.[14]

5.2. Persecución y legislación[editar]

La oficina de Hess participó en la redacción de las leyes de Núremberg de 1935, que prohibieron el matrimonio entre alemanes judíos y no judíos y privaron a los no arios de la ciudadanía alemana. Cuando su amigo Karl Haushofer quedó sometido a esas leyes por estar casado con una mujer mitad judía, Hess emitió documentos que eximían a la familia Haushofer de la legislación racial. Ese gesto de protección personal no significó ningún desacuerdo con la persecución antisemita: Hess era, por convicción, antisemita. En discursos posteriores atribuyó la guerra civil española a la «judería internacional», llamó al diplomático soviético Maxim Litvinov «judío asqueroso» y afirmó que, sin Hitler o Mussolini, el «bolchevismo judío asiático dominaría la cultura europea».[15]

Tras el comienzo de la guerra, el antisemitismo de Hess se intensificó. En un discurso del 20 de abril de 1940, con motivo del 51.º cumpleaños de Hitler, culpó a «los judíos y sus compañeros de viaje» de la capitulación alemana de 1918 y se refirió a la ocupación de Renania en esos términos. En otro decreto, ordenó que ninguno de los edificios destruidos en Varsovia durante el asedio alemán fuera reconstruido, como recordatorio de la «culpa de guerra» polaca. En octubre de 1939 firmó junto a Heinrich Himmler una orden por la que se establecía un registro racial en los territorios polacos anexionados, con un código penal separado para polacos y judíos. En ese contexto, Hess justificó la legislación especial afirmando que «el polaco es menos susceptible a la imposición del castigo ordinario».[16]

Hess no construyó una facción propia ni buscó poder personal. Vivía en una casa modesta en Múnich y estaba motivado por la lealtad a Hitler. Su influencia real fue menor que la de otros jerarcas como Hermann Göring, Heinrich Himmler o Joseph Goebbels, aunque gozaba de popularidad entre las masas. Después de la invasión de Polonia y el estallido de la guerra, Hitler lo designó segundo en la línea de sucesión después de Göring. Casi al mismo tiempo, Martin Bormann, jefe de gabinete de Hess, pasó a ocupar el puesto de secretario privado de Hitler, lo que le permitió desplazar progresivamente a su antiguo superior.[17]

5.3. Vida personal y carácter[editar]

Hess estaba obsesionado con su salud hasta la hipocondría. Consultaba a numerosos médicos y otros practicantes, y describía ante sus captores británicos una larga lista de dolencias en los riñones, el colon, la vesícula biliar, los intestinos y el corazón. Fue vegetariano durante un tiempo, no fumaba ni bebía. Llevaba su propia comida al Berghof, alegando que era biológicamente dinámica, pero Hitler desaprobaba esa práctica y Hess dejó de comer con él. Años después, durante su cautiverio, volvió a consumir carne y mantuvo ese hábito hasta su muerte.

Le interesaban la música y la lectura, y le gustaba caminar y escalar montañas con su esposa Ilse. Con su amigo Albrecht Haushofer compartía la afición por la astrología, la clarividencia y lo oculto. Esas afinidades serían utilizadas más tarde por la propaganda nazi para presentar su vuelo a Escocia como un acto de desequilibrio mental. En materia de aviación, Hess siguió compitiendo: en 1934 ganó una carrera aérea al volar un BFW M.35 alrededor de la montaña Zugspitze y regresar al aeródromo de Múnich en 29 minutos. Al año siguiente terminó sexto entre veintinueve participantes en una carrera similar. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, pidió permiso a Hitler para incorporarse a la Luftwaffe como piloto, pero se lo negaron y le ordenaron que dejara de volar durante la contienda. Al final logró que la prohibición se redujera a un año.[18]

6. Intento de misión de paz[editar]

6.1. Contexto y preparativos[editar]

A medida que la guerra avanzaba, la atención de Hitler se centró en la política exterior y la conducción militar. Hess no participaba directamente en esas tareas y fue quedando apartado de las grandes decisiones. Bormann ya lo había suplantado en muchas de sus funciones y ocupaba su lugar junto al Führer. Ante los planes de la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética, prevista para 1941, Hess temía que Alemania terminara librando una guerra en dos frentes. Decidió intentar lo que ningún otro jerarca nazi se atrevió: viajar personalmente al Reino Unido para buscar contactos que permitieran una paz negociada.

El 31 de agosto de 1940, Hess se reunió con Karl Haushofer, quien le dijo que creía que el rey Jorge VI era contrario a Winston Churchill y podía destituirlo en la primera oportunidad. Haushofer mencionó la posibilidad de entrar en contacto con el rey a través del general Ian Hamilton o del duque de Hamilton. Hess se decidió por el duque de Hamilton, aunque no lo conocía personalmente. Ambos habían coincidido en un banquete durante los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, pero se sentaron en mesas diferentes y no llegaron a hablar. Hess lo eligió convencido, erróneamente, de que era uno de los líderes de una facción opuesta a la guerra con Alemania. Siguiendo instrucciones de Hess, Karl Haushofer escribió a Hamilton en septiembre de 1940, pero la carta fue interceptada por el MI5 y el duque no la vio hasta marzo de 1941.[19]

Hess escribió a su esposa el 4 de noviembre de 1940 que, pese a no haber recibido respuesta de Hamilton, pensaba seguir adelante con su plan. Desde octubre de 1940 se entrenaba en el Messerschmitt Bf 110, un bimotor biplaza, bajo la instrucción de Wilhelm Stör, piloto de pruebas jefe de Messerschmitt. Encontró un aparato que se manejaba bien, un Bf 110E-1/N, y lo reservó para su uso personal. Pidió que se le instalaran una brújula de radio, modificaciones en el sistema de suministro de oxígeno y depósitos de combustible de largo alcance. Sus solicitudes fueron concedidas en marzo de 1941.

6.2. Vuelo a Escocia[editar]

A las 17:45 del 10 de mayo de 1941, tras verificar por última vez los informes meteorológicos, Hess despegó del campo de aviación de Augsburgo-Haunstetten. No era su primer intento: otras salidas habían sido canceladas por problemas mecánicos o mal tiempo. Vestía un traje de vuelo de cuero con el rango de capitán y llevaba dinero, artículos de aseo, una linterna, una cámara, mapas, cartas de navegación, tabletas de dextrosa contra la fatiga y una colección de veintiocho medicinas, además de varios remedios homeopáticos.

Hess puso rumbo hacia Bonn, orientándose por referencias en el terreno. Al llegar a la costa, cerca de las islas Frisias, giró y voló en dirección este durante veinte minutos para mantenerse fuera del alcance del radar británico. Después tomó un rumbo de 335 grados por el mar del Norte, primero a baja altitud y luego a unos 1.500 metros. A las 20:58 cambió el rumbo a 245 grados para aproximarse a la costa noreste de Inglaterra, cerca de Bamburgh, en Northumberland. Como todavía no había anochecido, retrocedió y zigzagueó durante cuarenta minutos. Alrededor de las 22:08, la estación británica de radar Chain Home en Ottercops Moss, cerca de Newcastle upon Tyne, detectó el avión. La aeronave fue clasificada como «Raid 42».[20]

Dos Spitfires del Escuadrón 72 de la RAF salieron a interceptarlo sin éxito. Un tercer Spitfire enviado desde Acklington a las 22:20 tampoco pudo localizarlo, porque Hess volaba a altitud muy baja. Un observador del Royal Observer Corps en Chatton lo identificó correctamente como un Bf 110 y comunicó que volaba a unos 15 metros de altura. Hess continuó hacia Escocia a gran velocidad y baja cota. No pudo localizar su destino, Dungavel House, la residencia del duque de Hamilton, y se dirigió a la costa oeste para orientarse. A las 22:35, un Boulton Paul Defiant del Escuadrón 141 de la RAF comenzó a perseguirlo. Casi sin combustible, Hess se elevó a unos 1.800 metros y saltó en paracaídas a las 23:06. Se lesionó el pie, ya sea al salir de la cabina o al tocar tierra. El avión se estrelló a las 23:09, unos 19 km al oeste de Dungavel House. Sus biógrafos consideraron aquel vuelo como la mejor hazaña técnica de su vida.

6.3. Captura y reacción alemana[editar]

Hess aterrizó en Floors Farm, al sur de Glasgow. El labrador David McLean lo encontró todavía forcejeando con el paracaídas. El alemán se identificó como «Hauptmann Alfred Horn» y dijo que tenía un mensaje importante para el duque de Hamilton. McLean lo llevó a su cabaña y avisó a la Home Guard local. Tras pasar por el cuartel general de Busby y por la comisaría de Giffnock, fue trasladado al cuartel Maryhill de Glasgow. Algunos de sus captores ya sospechaban su verdadera identidad, aunque Hess insistía en llamarse Horn.

El duque de Hamilton, que estaba de servicio como comandante de ala en RAF Turnhouse, cerca de Edimburgo, acudió a la mañana siguiente al cuartel Maryhill. Hess admitió de inmediato su identidad y explicó el motivo de su viaje: decía estar en una «misión de humanidad» y que Hitler «deseaba detener la lucha» contra Inglaterra. Hamilton avisó a Winston Churchill, que pasaba el fin de semana en Ditchley Park. Churchill envió a Hamilton y al diplomático Ivone Kirkpatrick a entrevistar al prisionero, trasladado entre tanto al castillo de Buchanan.[21]

Hess expuso en esas conversaciones sus amplias notas: Alemania debía tener las manos libres en Europa y, a cambio, el Reino Unido conservaría sus posesiones de ultramar. Kirkpatrick se reunió con él dos veces más en los días siguientes. Hess, decepcionado por el fracaso aparente de su misión, empezó a quejarse de que su comida podía estar envenenada y de que existía un complot para matarlo. El 12 de mayo se anunció por primera vez en la radio de Múnich que Hess había volado a Escocia, aunque sin aclarar su paradero ni el resultado. El 14 de mayo, Ilse Hess supo que su marido había sobrevivido.

La reacción de Hitler fue de furia. Hess le había dejado una carta en la que explicaba su intento de abrir negociaciones de paz. El Führer la leyó en el Berghof alrededor del mediodía del 11 de mayo y lanzó un grito que se oyó en todo el recinto, temiendo que pudiera estar en marcha un golpe. Para tranquilizar a sus aliados italianos y japoneses, hizo que la prensa alemana describiera a Hess como un loco que había actuado por su cuenta. Goebbels y Göring pensaron, además, que aquello empeoraba las cosas: si realmente estaba enfermo mental, nunca debió haber ocupado un cargo tan alto. Hitler le retiró todos sus cargos y rangos y ordenó en secreto que le dispararan si volvía a Alemania. El puesto de lugarteniente del Führer fue abolido y sus funciones pasaron a Bormann, con el título de jefe de la cancillería del Partido.

El periodista estadounidense Hubert Renfro Knickerbocker especuló con que Hitler había enviado a Hess para informar a Churchill de la inminente invasión de la Unión Soviética y ofrecerle una paz negociada o incluso una alianza anticomunista. Iósif Stalin creyó durante años que el vuelo había sido planeado por los británicos. Churchill, por su parte, escribió en The Grand Alliance que Hess había ido «por su propia voluntad y, aunque sin autoridad, tenía algo de la calidad de un enviado». A partir de entonces, la misión de Hess se convirtió en objeto de múltiples teorías conspirativas, entre ellas la de que la inteligencia británica lo había embaucado para que viajara. Después de la guerra, Albert Speer afirmó que Hess le había dicho que «la idea había sido infundida en él por fuerzas sobrenaturales durante un sueño» y que la propuesta era garantizar a Inglaterra su imperio a cambio de manos libres para Alemania en Europa. Ya en Spandau, Hess declaró al periodista Desmond Zwar que sabía que Alemania no podía ganar una guerra en dos frentes y que su vuelo era «la forma más rápida de ganar la guerra».[22]

7. Juicio y prisión[editar]

7.1. Prisionero de guerra[editar]

Tras pasar brevemente por la Torre de Londres, Hess fue recluido en Mytchett Place, en Surrey, una mansión fortificada designada como «Camp Z». Allí permaneció trece meses. Churchill dio órdenes de que se le tratara bien, aunque no se le permitía leer periódicos ni escuchar la radio. Ciento cincuenta soldados custodiaban la finca. A comienzos de junio de 1941 se le permitió escribir a su familia. Pidió en repetidas ocasiones verse de nuevo con el duque de Hamilton, pero las solicitudes fueron rechazadas.

Los psiquiatras británicos Henry V. Dicks y John Rawlings Rees, que lo trataron en este período, concluyeron que no estaba loco, pero sí era mentalmente inestable, con tendencias a la hipocondría y la paranoia. Hess repetía que lo envenenaban y que no lo dejaban dormir. Llegó a insistir en intercambiar su cena con la de un guardia y en enviar muestras de comida para analizarlas. El 16 de junio de 1942 intentó suicidarse arrojándose por el hueco de una escalera en Mytchett Place; se fracturó el fémur izquierdo. A finales de ese mes fue trasladado al hospital Maindiff Court, en Gales, donde permaneció tres años. El 4 de febrero de 1945 se apuñaló con un cuchillo de pan, aunque la herida fue leve.[23]

Alemania se rindió incondicionalmente el 8 de mayo de 1945. Hess, acusado como criminal de guerra, fue entregado al Tribunal Militar Internacional y trasladado a Núremberg el 10 de octubre de 1945.

7.2. Juicio en Núremberg[editar]

Hess fue juzgado en el primero de los procesos de Núremberg, entre noviembre de 1945 y octubre de 1946, junto a otros veintidós acusados principales. Se le imputaron cuatro cargos: conspiración, crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. A su llegada se negó a entregar unas muestras de comida que, según decía, habían sido envenenadas por los británicos, y que quería utilizar como prueba de defensa. El coronel Burton C. Andrus ordenó confiscarlas.

Casi de inmediato, Hess manifestó amnesia. El psiquiatra jefe de Núremberg, Douglas Kelley, lo consideró apto para el juicio y describió su estado como una «psiconeurosis, principalmente de tipo histérico, injertada en una personalidad paranoide y esquizoide, con amnesia en parte genuina y en parte fingida». El 30 de noviembre de 1945, Hess admitió ante el tribunal que había fingido la pérdida de memoria como táctica.

La acusación fue presentada por el fiscal británico Mervyn Griffith-Jones a partir del 7 de febrero de 1946. Se apoyó en los discursos y decretos firmados por Hess para demostrar que conocía y compartía los planes de guerra de agresión de Hitler. Señaló que el vuelo a Escocia, solo seis semanas antes de la invasión de la Unión Soviética, podía interpretarse como un intento de mantener fuera de la guerra a Gran Bretaña. La defensa, a cargo de Alfred Seidl, argumentó entre el 22 y el 26 de marzo que los decretos firmados por Hess eran parte del funcionamiento interno de un Estado soberano y que él no podía ser responsable de los hechos posteriores a mayo de 1941. Seidl llamó como testigos a Ernst Wilhelm Bohle, al exalcalde de Stuttgart Karl Strölin y al hermano de Hess, Alfred.

El 31 de agosto de 1946, en el último día de alegatos, Hess hizo una larga declaración final ante el tribunal. El 30 de septiembre se dictaron las sentencias. Hess fue condenado en dos cargos: crímenes contra la paz y conspiración para cometer crímenes. Fue absuelto de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Recibió cadena perpetua. El juez soviético, Iona Nikitchenko, se opuso por escrito y sostuvo que correspondía la pena de muerte. Hess fue uno de los siete jerarcas nazis condenados a prisión; los siete fueron trasladados por avión a la prisión militar aliada de Spandau, en Berlín, el 18 de julio de 1947.[24]

7.3. Cadena perpetua en Spandau[editar]

Spandau quedó bajo jurisdicción del Consejo de Control Aliado, integrado por los Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y la Unión Soviética. Cada país aportaba guardias en rotaciones mensuales. A los reclusos se les asignó un número; Hess fue el 7. La prisión contaba con una pequeña biblioteca, los reclusos podían pedir lecturas adicionales y tenían derecho a escribir cartas con límites estrictos de papel. No podían hablarse entre sí sin permiso y debían trabajar en tareas de limpieza y jardinería.

Hess prohibió a su familia visitarlo hasta diciembre de 1969, cuando fue hospitalizado por una úlcera perforada en el Hospital Militar Británico de Berlín Oeste. Para entonces, su hijo Wolf Rüdiger tenía 32 años y su esposa Ilse, 69. Después de esa enfermedad, aceptó visitas regulares. Su nuera Andrea, que solía llevar fotografías de sus nietos, fue una visitante especialmente bien recibida.

Los problemas de salud física y mental de Hess continuaron. Gritaba por las noches, se quejaba de dolores de estómago y en diversas ocasiones volvió a decir que su comida estaba envenenada. En 1957 un psiquiatra lo examinó y concluyó que no estaba lo bastante enfermo como para ser trasladado a un hospital psiquiátrico. Volvió a intentar suicidarse en 1977.

Sus compañeros de condena fueron saliendo en libertad: Konstantin von Neurath, Walther Funk y Erich Raeder por problemas de salud en los años cincuenta; Karl Dönitz en 1956; Baldur von Schirach y Albert Speer en 1966. Desde 1966, Hess fue el único prisionero de una cárcel de seiscientas celdas, mantenida en funcionamiento a un costo estimado de 800.000 marcos alemanes anuales. A lo largo de los años se sucedieron las peticiones de liberación por razones humanitarias, pero la Unión Soviética las bloqueó de manera sistemática. Las condiciones de reclusión se suavizaron bastante en los años ochenta.

8. Estilo y características[editar]

Hess no era un orador brillante ni un estratega militar. Su figura se distinguió dentro del NSDAP por la lealtad absoluta a Hitler y por una especie de misticismo ideológico. Mientras otros jerarcas competían por poder, Hess se mantuvo deliberadamente en un segundo plano. No acumuló riquezas, no formó una clientela propia y no mostró ambición territorial dentro del aparato nazi. Esa combinación de lealtad y sumisión lo convirtió en un interlocutor de confianza para Hitler durante los años de ascenso del partido, pero también lo volvió prescindible cuando el régimen se militarizó.

Su personalidad estaba marcada por la hipocondría, la credulidad en saberes ocultos y una actitud rígida y formal. Creía que Hitler estaba llamado a redimir a Alemania y consideraba el bolchevismo y el judaísmo como enemigos absolutos. Su visión del mundo se alimentaba de la geopolítica aprendida de Karl Haushofer y de la astrología que practicaba con Albrecht Haushofer. Esa mezcla de ideas contribuyó a que, ante la inminencia de la guerra en el Este, Hess se convenciera de que podía lograr una paz casi personal con el Reino Unido.

Su vuelo a Escocia es, para muchos historiadores, el acto que mejor resume su carácter: un gesto audaz, técnicamente notable, pero políticamente ingenuo y condenado al fracaso. La propaganda nazi lo tildó de loco, lo que instaló una ambigüedad que duró décadas. Durante el juicio de Núremberg, su comportamiento errático y las acusaciones de amnesia fingida reforzaron la imagen de un hombre perturbado. Los psiquiatras aliados no lo declararon loco, pero sí lo describieron como mentalmente inestable.

9. Palmarés y récords[editar]

Hess no fue una figura con palmarés militar ni deportivo destacado. Los hechos más relevantes y documentados de su vida pueden resumirse en la siguiente lista.

[ Desplegar / Plegar ]
  • 21 de abril de 1933: designado lugarteniente del Führer del NSDAP.
  • 1 de julio de 1933: nombrado Obergruppenführer de las SS; dejó de usar ese título por orden de Hitler en septiembre del mismo año.
  • 1 de diciembre de 1933: designado ministro sin cartera del Reich.
  • 1935: su oficina participó en la redacción de las leyes de Núremberg.
  • 30 de agosto de 1939: designado miembro del Consejo de Ministros para la Defensa del Reich.
  • 1 de septiembre de 1939: declarado segundo sucesor de Hitler, después de Hermann Göring.
  • 10 de mayo de 1941: despegó de Augsburgo y, en la noche de ese día, saltó en paracaídas sobre Escocia.
  • 30 de septiembre de 1946: condenado en Núremberg a cadena perpetua y absuelto de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
  • 17 de agosto de 1987: muerto por suicidio en Spandau, a los 93 años.

10. Vida pública y legado[editar]

La imagen pública de Hess cambió por completo después de su vuelo a Escocia. De ser uno de los dirigentes más leales y visibles del NSDAP pasó a convertirse en un apestado dentro del régimen. La propaganda alemana lo marginó, y su ausencia de los centros de poder facilitó que Martin Bormann absorbiera sus funciones. Durante el juicio de Núremberg, su actitud ante el tribunal fue errática: primero fingió amnesia, luego declaró que no reconocía la autoridad del tribunal y al final pronunció un largo texto final que los jueces escucharon sin dejarse conmover.

Tras la guerra, Hess se volvió una figura simbólica para sectores de la extrema derecha alemana y del neonazismo internacional. Su largo cautiverio, su negativa a pedir clemencia y su muerte en soledad fueron reinterpretados por esos grupos como signos de martirio. Esa lectura obligó a las autoridades alemanas a intervenir en varios momentos: la cárcel de Spandau fue demolida después de su muerte para impedir que se convirtiera en lugar de culto, y su tumba en Wunsiedel se volvió un punto de reunión periódica de neonazis. En 2011, el ayuntamiento de Wunsiedel se negó a renovar el contrato de alquiler de la sepultura. Los restos de Hess fueron exhumados e incinerados, y la lápida fue destruida con el objetivo de eliminar el lugar de peregrinaje.[25]

La historiografía discute todavía si Hitler conocía o no el vuelo de Hess. La versión oficial del régimen fue que actuó por su cuenta, y Churchill sostuvo lo mismo. Sin embargo, la posibilidad de que Hess llevara algún tipo de mensaje autorizado, o de que Hitler estuviera al tanto, no ha desaparecido del todo. Los documentos británicos desclasificados en los años noventa y la apertura de archivos rusos no han zanjado definitivamente la cuestión. La mayoría de los historiadores considera que Hess voló por iniciativa propia, convencido de que podía lograr un giro en la guerra.

11. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Rudolf Hess aparece con frecuencia en documentales, libros de historia y producciones audiovisuales sobre la Segunda Guerra Mundial y el Tercer Reich. En el mundo hispanohablante, su figura suele citarse como ejemplo de la lealtad ciega a Hitler y de los vuelos de paz fracasados durante la contienda. Su participación en la redacción de Mein Kampf y su condena en Núremberg han sido mencionadas en obras históricas de referencia en español.

No hay constancia de que Hess haya realizado giras por España o América Latina, ni de que mantuviera vínculos significativos con la Falange u otros movimientos hispanoamericanos de la época. Su relevancia en el ámbito hispanohablante se limita al interés historiográfico y a la divulgación sobre el nazismo. En varios países de América Latina, el nombre de Hess aparece asociado sobre todo a discusiones acerca de la responsabilidad penal internacional y a las secuelas judiciales del nacionalsocialismo. No se documentan homenajes formales ni lugares de memoria relevantes en la región.

12. Véase también[editar]

  • Adolf Hitler
  • Martin Bormann
  • Hermann Göring
  • Nacionalsocialismo
  • Segunda Guerra Mundial
  • Juicios de Núremberg
  • Spandau
  • Mein Kampf

Notas[editar]


  1. Existe variación entre las fuentes en la forma de citar su nombre completo: algunas enciclopedias emplean Rudolf Walter Richard Hess y otras Walter Richard Rudolf Hess. En alemán, el apellido se escribe Heß. El artículo utiliza la forma más extendida en español, Rudolf Hess, salvo cuando se cita la ortografía alemana original. ↩︎

  2. La demolición de Spandau tras la muerte de Hess fue ordenada para impedir que el edificio se convirtiera en un santuario neonazi. Poco después, su tumba en Wunsiedel comenzó a atraer manifestaciones y peregrinaciones de grupos de extrema derecha. En 2011, las autoridades locales rechazaron renovar el contrato de arrendamiento de la sepultura. Los restos fueron exhumados e incinerados y la lápida destruida. ↩︎

  3. Algunas fuentes indican que nació en el barrio de Ibrahimiyya, en las afueras de Alejandría, y otras simplemente en Alejandría. La zona pertenecía formalmente al Jedivato de Egipto, nominalmente vasallo del Imperio Otomano, aunque de hecho estaba bajo control británico. ↩︎

  4. La familia Hess procedía originalmente de Bohemia y se asentó en Wunsiedel, Alta Franconia, en la década de 1760. Johann Christian Hess, abuelo de Rudolf, fundó en Alejandría la empresa importadora Hess & Co. Su padre, Johann Fritz Hess, se hizo cargo del negocio en 1888. ↩︎

  5. En el ejército alemán, los grados de Gefreiter y Vizefeldwebel no tienen equivalencia exacta con los empleos militares de los ejércitos hispanohablantes. Suele traducirse Gefreiter como cabo y Vizefeldwebel como suboficial mayor, aunque las equivalencias varían según la época y el país. ↩︎

  6. Las heridas de Rumanía fueron especialmente graves. Hess describió más tarde que la bala le había dejado una entrada del tamaño de un guisante y una salida del tamaño de un hueso de cereza en la espalda. Esa experiencia reforzó su frágil constitución física y contribuyó a su posterior obsesión por la salud. ↩︎

  7. Los Freikorps fueron unidades paramilitares de voluntarios activas en Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Muchos de sus integrantes se inclinaban hacia la extrema derecha y participaron en la represión de levantamientos izquierdistas. El coronel Franz Ritter von Epp, a quien Hess se unió, era una figura destacada de ese medio. ↩︎

  8. La frase atribuida a Hess —Egipto lo hizo nacionalista, la guerra lo hizo socialista y Múnich lo hizo antisemita— aparece citada por el periodista John Gunther en su libro de 1940 y ha sido reproducida en numerosas biografías. No debe confundirse con una declaración ante un tribunal; se trata de una fórmula retrospectiva que él utilizaba para explicar su evolución ideológica. ↩︎

  9. Ilse Pröhl conoció a Hess en Múnich cuando coincidieron en la misma pensión. El apodo del hijo, «Buz», está documentado en las biografías clásicas de Manvell y Fraenkel. El nombre Wolf fue elegido como homenaje indirecto a Hitler, que usaba ese sobrenombre. ↩︎

  10. El número 16 de miembro del NSDAP aparece en varias biografías y en la documentación del partido. Hay que recordar que la numeración temprana de los carnés del NSDAP no siempre reflejaba con exactitud el orden de ingreso, pero en el caso de Hess la afiliación temprana está firmemente acreditada. ↩︎

  11. El confinamiento en fortaleza (Festungshaft) era una forma de reclusión que se aplicaba a delitos políticos en Alemania y era considerada menos deshonrosa que la prisión común. Hess fue condenado a dieciocho meses; Hitler, a cinco años, aunque salió en libertad condicional mucho antes. ↩︎

  12. La participación exacta de Hess en la redacción de Mein Kampf ha sido discutida. No parece haber sido el único redactor ni un mero transcriptor; su papel se sitúa entre la transcripción de los dictados y la colaboración editorial. Lo que no se discute es que el libro recoge sus conversaciones con Hitler y que Hess fue uno de los primeros lectores del proyecto. ↩︎

  13. La supresión de los títulos de Reichsleiter y Obergruppenführer por orden de Hitler en septiembre de 1933 fue una forma de subrayar que Hess ocupaba una posición singular en el partido, como primus inter pares. No se trató de una degradación, sino de un reconocimiento de su estatus especial como lugarteniente del Führer. ↩︎

  14. Las facultades de Hess para aumentar penas u ordenar «medidas despiadadas» se basaban en la legislación de excepción del régimen nazi y en la orden de Hitler de revisar las sentencias contra enemigos del partido. Esas facultades no aparecen en los boletines oficiales como un fuero escrito, sino que derivaban de la voluntad del Führer. ↩︎

  15. La exención de las leyes de Núremberg para Karl Haushofer y su familia es un ejemplo de las contradicciones personales del régimen. Haushofer estaba casado con una mujer de ascendencia mitad judía. Hess, que lo apreciaba como maestro, emitió documentos que protegieron a la familia, sin que ello impidiera que las leyes raciales siguieran su curso para el resto de la población judía. ↩︎

  16. Las declaraciones de Hess sobre Varsovia y los polacos provienen de discursos y decretos referidos en las fuentes históricas. En el juicio de Núremberg se citaron algunos de estos textos como prueba de su implicación en la política de terror y persecución. ↩︎

  17. La línea de sucesión del nazismo nunca fue un sistema institucional claro. Hitler designó verbalmente a Göring como su sucesor y a Hess como siguiente. La designación no equivalía a una regla constitucional, pero muestra la posición formal de Hess en vísperas de la guerra. ↩︎

  18. La afición de Hess por la aviación y su victoria en la carrera aérea de 1934 contra la montaña Zugspitze no son equivalentes a un palmarés deportivo formal. Se trata de competiciones no militares de la época, documentadas en biografías. ↩︎

  19. Hamilton era un aviador y aristócrata escocés. La idea de que simpatizaba con una paz negociada con Alemania fue un error de apreciación de Hess y de sus consejeros, en particular de Karl Haushofer. El MI5 interceptó la carta de Haushofer a Hamilton, lo que demuestra que los servicios británicos seguían de cerca esos contactos. ↩︎

  20. El término «Raid 42» era una identificación táctica del sistema de defensa aérea británico, no un nombre oficial. La narración del vuelo se basa en los registros del Royal Observer Corps y de la RAF citados por los biógrafos Nesbit y van Acker. ↩︎

  21. El castillo de Buchanan, en Stirlingshire, se utilizó como centro de internamiento y hospedaje de prisioneros de guerra de alto rango. Hess pasó allí algunos días antes de ser trasladado a Mytchett Place. ↩︎

  22. El origen de las teorías conspirativas sobre el vuelo de Hess es variado: la propaganda soviética, la desconfianza de Stalin, el periodismo anglosajón y la propia ambigüedad de Hitler. Ninguna teoría alternativa ha logrado imponerse a la tesis mayoritaria de que Hess actuó por iniciativa personal. ↩︎

  23. La repatriación por enfermedad mental estaba prevista en los Convenios de Ginebra. Por eso, algunos autores han sugerido que las quejas de amnesia de Hess durante su cautiverio británico podían responder, en parte, a una estrategia para ser repatriado. Los psiquiatras aliados no lo consideraron loco ni lo declararon inimputable. ↩︎

  24. La disidencia del juez soviético Iona Nikitchenko se registró formalmente como documento separado de la sentencia. Los siete condenados a penas de prisión en el primer proceso de Núremberg fueron trasladados a Spandau en julio de 1947. Los condenados a muerte habían sido ejecutados en octubre de 1946. ↩︎

  25. La inscripción de la tumba de Hess —«Ich hab's gewagt»— se traduce habitualmente como «Me atreví» o «Lo he osado». La frase dio lugar a múltiples lecturas entre los neonazis, que la transformaron en un lema. Tras la exhumación de 2011, se informó que los restos fueron incinerados y la lápida destruida. ↩︎