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Ruhollah Jomeiní

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Ruhollah Jomeiní
Nombre completoRuhollah Musavi Jomeiní
روح الله موسوی خمینی
Nacimiento24 de septiembre de 1902
Jomein, Irán
Fallecimiento3 de junio de 1989
Teherán, Irán
Cargo1.er líder supremo de la República Islámica de Irán
Período3 de diciembre de 1979 – 3 de junio de 1989[sin verificar]
PredecesorMohammad Reza Pahleví (como sah de Irán)
SucesorAlí Jameneí
ReligiónIslam chií duodecimano
HijosMustafá, Zahra, Sadiqeh, Farideh, Ahmad
OcupaciónAyatolá, jurista islámico, político, escritor

1. Resumen[editar]

Ruhollah Musavi Jomeiní, transcrito también al español como Ruholá Musavi Jomeiní,[1] fue un ayatolá y líder político-espiritual iraní, fundador de la República Islámica de Irán y su primer líder supremo desde la Revolución iraní de 1979 hasta su muerte. Nació en Jomein, en lo que hoy es la provincia de Markazi, en el centro de Irán, en una familia con una fuerte tradición religiosa chií. Su vida y su doctrina convirtieron el chiismo duodecimano en el fundamento político de un nuevo Estado teocrático.

Jomeiní se formó en los seminarios islámicos de Arak y Qom y alcanzó el rango de ayatolá en la década de 1950. Durante más de quince años vivió en el exilio —primero en Turquía, luego en Irak y finalmente en Francia— por su oposición al último sah de Irán, Mohammad Reza Pahleví. Desde el exilio difundió la teoría del wilayat al-faqih, la «gobernancia a manos del jurista islámico», que sirvió de base para la estructura política de la República Islámica.

Tras la huida del sah en enero de 1979, Jomeiní regresó a Irán el 1 de febrero de aquel año, encabezó la caída del gobierno provisional y condujo la instauración de la República Islámica mediante referéndum. En el nuevo orden, ocupó la posición más alta del país como líder supremo. Su periodo estuvo marcado por la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Teherán, la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), la aplicación de la sharia y una amplia represión de la oposición política y religiosa.

En el ámbito internacional, Jomeiní fue elegido «Persona del año» por la revista Time en 1979 y fue descrito como el rostro virtual del islam chií en la cultura popular occidental.[2] Su figura genera valoraciones profundamente encontradas: para sus seguidores es un líder carismático, campeón del revivalismo islámico e innovador de la teoría política religiosa; para sus críticos, un gobernante autoritario responsable de violaciones de derechos humanos y de una política exterior confrontativa.

2. Primeros años y formación[editar]

Ruhollah nació en la pequeña población de Jomein, situada a unos 300 kilómetros al sur de Teherán. Al nacer recibió el nombre de Ruhollah Hendi; a principios de los años 1930 adoptó el apellido Jomeiní en alusión a su lugar de origen. Sus padres fueron Jayed Mustafá Mussaví y Hajar Saghafí. La pareja tuvo seis hijos, de los cuales Ruhollah era el más joven.

La familia reivindicaba ser sayyid, es decir, descendiente de Mahoma a través del séptimo de los doce imanes del chiismo duodecimano, Musa al-Kazim. Su abuelo paterno, el sayid Musawi Ahmad Hindi, pasó muchos años en la India antes de regresar a Persia y comprar una casa en Jomein, en la que la familia vivió hasta fines del siglo XX.[3]

La vocación religiosa de Jomeiní estuvo determinada desde la infancia por el peso de la tradición familiar. Su abuelo Mirza Ahmad, su hermano Pasandideh y su padre fueron clérigos, y le inculcaron tanto la formación religiosa como una actitud de oposición a los kayares, la dinastía que reinaba en Irán a comienzos del siglo XX.

La infancia de Jomeiní quedó marcada por varias muertes cercanas. Su padre fue asesinado cuando él era muy pequeño: algunos historiadores sitúan el hecho cuando tenía alrededor de dos años[sin verificar], mientras que otras fuentes señalan que apenas tenía cinco meses.[4] Muchos historiadores creen que el asesinato pudo ser el resultado de una disputa local. Una tía segunda lo crió hasta 1918. A los seis años comenzó a estudiar el Corán y, un año después, ingresó a una escuela local, donde aprendió matemáticas, ciencias, geografía y otras materias. A los siete años perdió también a su tía y a su madre. La combinación del fervor religioso con la muerte del padre y las pérdidas familiares contribuyó a forjar su autoimagen de víctima y su idea de que debía luchar contra quienes se desviaran del verdadero islam.

Después de la Primera Guerra Mundial, su familia consiguió que estudiara en un seminario islámico en Isfahán. En 1920 se trasladó a Arak y comenzó sus estudios bajo la dirección del ayatolá Abdul Karim Haeri Yazdi. Al año siguiente, Haeri Yazdi transfirió su seminario a la ciudad santa de Qom, al sudoeste de Teherán, e invitó a sus discípulos a seguirlo. Jomeiní aceptó y se estableció en la madrasa Dar al-Shafa de Qom. Allí estudió la sharia y el fiqh —la jurisprudencia islámica— y se interesó también por la poesía, la filosofía y el irfan, la vertiente mística del islam.

Entre sus maestros más influyentes estuvieron Mirza Alí Akbar Yazdí, estudioso de filosofía y mística, quien murió en 1924, así como Javad Aqa Maleki Tabrizi, Rafi'i Qazvini y, sobre todo, Mirza Muhammad Alí Shahabadí. Su pensamiento místico se nutrió también de figuras como Mulla Sadra e Ibn Arabi.[5]

3. Carrera religiosa e intelectual[editar]

Jomeiní fue un marya o «fuente de emulación» dentro del islam chií duodecimano, un muytahid y alfaquí —experto en sharia— y autor de más de cuarenta libros, aunque es principalmente conocido por su actividad política. En Irán se le conoce oficialmente como Imán Jomeiní, y sus partidarios en todo el mundo emplean ese tratamiento.[6]

Obra escrita y pensamiento[editar]

Jomeiní cultivó la poesía mística, política y social desde la adolescencia. Su obra poética se publicó después de su muerte en tres colecciones: El confidente, El decantador de amor y el punto de inflexión y Diván.[7] En su poesía mística se ha señalado una búsqueda de unión con Dios, del desprendimiento del ego y de la soledad, con rasgos comparables a los de la mística sufí clásica.

Su obra política más influyente es Hokumat-e Islami: Velayat-e faqih («Gobierno islámico: gobernanza a manos del jurista»), redactada durante el exilio y publicada en 1970. En ella desarrolló la doctrina del wilayat al-faqih, según la cual el gobierno del Estado musulmán debe recaer en un jurista islámico de alta jerarquía. Este principio, poco conocido por el público general antes de la revolución, fue incorporado a la nueva constitución iraní tras ser sometido a referéndum y se volvió el fundamento del cargo de líder supremo.[8]

4. Actividad política temprana[editar]

Contexto de oposición al sah[editar]

Durante la década de 1940, las enseñanzas de Jomeiní en los seminarios se centraron cada vez más en la importancia de la religión para los asuntos sociales y políticos de su época, en oposición al secularismo. En 1942 publicó su primer libro político, Kashf al-Asrar («El descubrimiento de los secretos»), una refutación detallada de Asrar-e Hezar Sale («Los secretos de mil años»), escrito por un discípulo del historiador anticlerical Ahmad Kasravi. En esa obra condenó medidas como los husos horarios internacionales y la prohibición del hiyab impuesta por Reza Shah, a quien responsabilizaba de la muerte de su padre.[9]

La mayoría de los iraníes sentía un profundo respeto por el clero chií o ulema, y tendía a ser religiosa, tradicional y ajena al proceso de occidentalización impulsado por el sah. El clero ya había demostrado ser una fuerza política poderosa desde la Protesta del Tabaco de 1891, contra una concesión otorgada a intereses británicos. Sin embargo, la clase clerical había quedado a la defensiva desde la década de 1920, cuando el modernizador secular y anticlerical Reza Shah Pahlavi subió al poder. Su hijo, Mohammad Reza Shah, profundizó ese desafío con la llamada «Revolución Blanca».

Oposición a la Revolución Blanca[editar]

En enero de 1963, el sah anunció la Revolución Blanca, un programa de seis puntos que incluía la reforma agraria, la nacionalización de los bosques, la venta de empresas estatales a intereses privados, cambios electorales para otorgar el voto a las mujeres y permitir que no musulmanes ocuparan cargos públicos, la participación en las ganancias en la industria y una campaña de alfabetización nacional. Jomeiní y otros sectores religiosos percibieron estas reformas como un ataque al islam y una occidentalización de la sociedad. El ayatolá convocó a los maryas de alto rango de Qom y los convenció de declarar un boicot al referéndum sobre la Revolución Blanca. El 22 de enero de 1963 emitió una declaración enérgica contra el sah y sus planes.

Dos días después, el sah movilizó una columna blindada a Qom y pronunció un discurso en el que atacó duramente a los ulemas como clase. Jomeiní publicó entonces un manifiesto con las firmas de otros ocho clérigos de alto rango. En él enumeraba las formas en que el sah supuestamente había violado la constitución, condenaba la corrupción moral y acusaba al sah de sumisión a Estados Unidos e Israel. También decretó la cancelación de las celebraciones del Nouruz del año nuevo iraní de 1342, que caería el 21 de marzo de 1963, como señal de protesta.

En la tarde del día de Ashura, el 3 de junio de 1963, Jomeiní pronunció un discurso en la madrasa de Feyziyeh en Qom. Trazó un paralelismo entre el califa sunita Yazid —considerado un tirano por los chiitas— y el sah, a quien denunció como un «hombre desgraciado y miserable», y le advirtió que si no cambiaba sus costumbres llegaría el día en que el pueblo le agradecería que saliera del país. El 5 de junio de 1963 —15 de jordad en el calendario persa—, a las 3:00 de la madrugada, Jomeiní fue detenido en Qom y trasladado a Teherán. La detención desencadenó tres días de disturbios en todo Irán, con alrededor de 400 personas muertas. El episodio pasó a conocerse como el Movimiento del 15 de Jordad.[10] Jomeiní permaneció bajo arresto domiciliario y fue liberado en agosto.

Oposición a las capitulaciones y exilio[editar]

El 26 de octubre de 1964, Jomeiní criticó al sah y a Estados Unidos en respuesta a las «capitulaciones», la ley que otorgaba inmunidad diplomática al personal militar estadounidense en Irán y permitía que sus miembros fueran juzgados en sus propios tribunales militares. El ayatolá fue arrestado en noviembre de 1964 y permaneció detenido durante medio año. Tras su liberación, el primer ministro Hasán Alí Mansur intentó convencerlo de que se disculpara y abandonara la oposición al gobierno; ante la negativa de Jomeiní, Mansur lo abofeteó. Dos meses después, Mansur fue asesinado, y cuatro miembros de los Fada'iyan-e Islam fueron ejecutados por el crimen.[11]

El 4 de noviembre de 1964, Jomeiní fue arrestado por la SAVAK, la policía secreta del régimen. Lo llevaron al aeropuerto internacional de Mehrabad, en Teherán, y lo enviaron secretamente a Turquía: primero a Ankara y luego a Bursa. El 5 de septiembre de 1965 se trasladó a Náyaf, en Irak, donde permaneció hasta que Sadam Huseín lo deportó. Finalmente, por la presión de Mohammad Reza Pahlavi, el 6 de octubre de 1978 se exilió en Neauphle-le-Château, en los alrededores de París.

Exilio en Irak y Francia[editar]

En Náyaf, Jomeiní continuó su actividad académica y política. Rechazó cualquier apariencia de nostalgia o sentimentalismo sobre el exilio y se presentó como un líder desapegado de los intereses personales. Desde Francia, ya en el tramo final del exilio, sus declaraciones se difundieron con facilidad a Irán mediante casetes y transcripciones. La distancia no impidió que el movimiento revolucionario iraní lo tomara como su principal referencia política y espiritual. Durante el exilio confirmó ante la prensa mundial su intención de volver a Irán en cuanto cayera el régimen del sah.

5. Líder supremo de la República Islámica de Irán (1979-1989)[editar]

Regreso a Irán[editar]

El 16 de enero de 1979, el sah abandonó Irán, oficialmente para recibir tratamiento médico, aunque se dijo que salía «de vacaciones»; nunca regresó. Dos semanas después, el jueves 1 de febrero de 1979, Jomeiní volvió triunfalmente a Teherán en un vuelo chárter de Air France. La BBC estimó que hasta cinco millones de personas salieron a recibirlo. Lo acompañaron 120 periodistas, entre ellos tres mujeres.[12]

Durante el vuelo, el periodista Peter Jennings le preguntó cómo se sentía al regresar a Irán. Jomeiní respondió a través de su asistente Sadegh Ghotbzadeh con una sola palabra: hichi, «nada». La respuesta fue muy discutida: para algunos era una muestra de su desapego místico; para otros, una señal de indiferencia ante las necesidades y sentimientos de la población iraní.[13]

Ya en Teherán, Jomeiní se opuso con rotundidad al gobierno provisional de Shapur Bajtiar. Prometió «darle una patada en los dientes» y declaró que él nombraría al gobierno. El 11 de febrero —22 de bahmán— nombró a Mehdí Bazargán como primer ministro interino y exigió que «ya que lo he nombrado, debe ser obedecido». Advertió que la desobediencia contra su gobierno se consideraría una rebelión contra Dios. A medida que el movimiento revolucionario crecía, los soldados comenzaron a pasarse al bando de Jomeiní. El 11 de febrero, en medio de una revuelta general y la captura de armerías, los militares declararon neutralidad y el régimen de Bajtiar colapsó.

El 30 y 31 de marzo de 1979 se celebró un referéndum para reemplazar la monarquía por una república islámica. La pregunta era: «¿Debería abolirse la monarquía a favor de un gobierno islámico?» La opción favorable obtuvo alrededor del 98 % de los votos.[14]

Constitución y fundación de la República Islámica[editar]

Durante su estancia en París, Jomeiní había prometido un sistema político democrático para Irán, pero una vez en el poder abogó por la creación de una teocracia inspirada en la doctrina del wilayat al-faqih. Su gobierno adoptó una serie de medidas para consolidar el nuevo orden: estableció tribunales revolucionarios islámicos, reemplazó a la antigua fuerza armada y policial, encargó a teólogos la redacción de una constitución teocrática, creó el Partido de la República Islámica y reemplazó leyes seculares por leyes islámicas.[15] También marginó a teólogos con posiciones en conflicto con las suyas, entre ellos Mohammad Kazem Shariatmadari, Hassan Tabatabaei Qomi y Hosein Alí Montazerí.

Los grupos de oposición afirmaron que el borrador constitucional inicial no incluía el cargo de gobernante clerical supremo. Jomeiní y sus seguidores fueron acusados de manipular la redacción constitucional para imponer el wilayat al-faqih. Se cerraron periódicos y se atacó a quienes protestaban. Grupos opositores como el Frente Nacional Democrático y el Partido Republicano del Pueblo Musulmán fueron atacados y finalmente prohibidos. Los partidarios de Jomeiní obtuvieron la mayoría en la Asamblea de Expertos, órgano encargado de revisar la constitución. El nuevo texto incorporó la figura del líder supremo y un Consejo de Guardianes para vetar la legislación no islámica y descalificar candidatos considerados contrarios a los principios religiosos.

En noviembre de 1979, la nueva constitución fue aprobada por referéndum nacional. La República Islámica se estableció con un presidente elegido cada cuatro años. Jomeiní fue instituido como líder supremo —jurista guardián—, y oficialmente recibió el título de «Líder de la Revolución». El 4 de febrero de 1980, Abolhasán Banisadr fue elegido primer presidente de Irán. Los críticos señalaron que Jomeiní no había cumplido su palabra de ser un consejero, y no un gobernante, del país. Su gobierno interrumpió la occidentalización emprendida por el sah e instauró la ley islámica.

Crisis de los rehenes[editar]

El 22 de octubre de 1979, Estados Unidos admitió al exiliado y enfermo sah Pahleví para recibir tratamiento contra el cáncer. La decisión provocó protestas en Irán. Jomeiní y grupos de izquierda exigieron el regreso del sah para ser juzgado y ejecutado.

El 4 de noviembre, un grupo de estudiantes universitarios iraníes que se autodenominaban Estudiantes Musulmanes Seguidores de la Línea del Imán tomó la Embajada de Estados Unidos en Teherán y retuvo a 52 miembros del personal como rehenes durante 444 días. El episodio, conocido como la crisis de los rehenes en Irán, fue visto en Estados Unidos como una flagrante violación del derecho internacional y despertó una intensa hostilidad antiiraní.

En Irán, la toma fue inmensamente popular y recibió el apoyo de Jomeiní bajo la consigna de que «Estados Unidos no puede hacer ni una maldita cosa contra nosotros». Jomeiní consideraba a Estados Unidos el «Gran Satán»; el ataque a su embajada fortaleció al gobierno teocrático y debilitó a los sectores que buscaban relaciones normalizadas con Occidente. Se ha citado a Jomeiní diciendo que la acción tenía muchos beneficios: unía al pueblo, intimidaba a los opositores y permitía someter la constitución al voto popular sin dificultad. La nueva constitución se aprobó en referéndum un mes después del inicio de la crisis.

El 23 de febrero de 1980 Jomeiní proclamó que el majlis —el parlamento iraní— decidiría el destino de los rehenes y exigió que Estados Unidos entregara al sah para ser juzgado. Aunque el sah murió meses después, la crisis continuó. Los partidarios de Jomeiní llamaron a la embajada «Guarida de espionaje» y difundieron documentos oficiales y clasificados encontrados en el lugar.

Guerra entre Irán e Irak[editar]

Poco después de asumir el poder, Jomeiní comenzó a llamar a la revolución islámica en todo el mundo musulmán, incluyendo a Irak, país vecino de mayoría chií pero gobernado por un régimen baazista laico. Al mismo tiempo, Sadam Huseín, líder de Irak, buscaba aprovechar el debilitamiento militar y el caos revolucionario de Irán para ocupar la provincia petrolera de Juzestán y frenar los llamados revolucionarios de Jomeiní.

En septiembre de 1980, Irak lanzó la invasión a gran escala de Irán, dando inicio a la guerra entre Irán e Irak, que se prolongó hasta agosto de 1988. La feroz resistencia iraní y la incompetencia militar iraquí detuvieron pronto la ofensiva. Hacia principios de 1982, Irán había recuperado casi todo el territorio perdido. La agresión consolidó al régimen de Jomeiní, reforzó su liderazgo y le permitió estabilizar su poder. Pese a ello, en 1982 hubo un intento de golpe militar contra Jomeiní, que fue sofocado.

Jomeiní rechazó una tregua iraquí y exigió reparaciones y el derrocamiento de Sadam Huseín. Durante la guerra, las fuerzas iraníes utilizaron ataques de oleadas humanas, incluidos niños soldados, a quienes se prometía el paraíso si morían en la batalla. La población de Irán —tres veces mayor que la de Irak— sufrió enormes pérdidas. Las cifras totales de bajas varían según las fuentes: se han estimado entre 320.000 y 720.000 soldados y milicias iraníes muertos, y algunos cálculos elevan las bajas totales a entre 450.000 y 950.000.[16] Para marzo de 1984, la población de Irán había disminuido en más de dos millones por la emigración, las ejecuciones políticas y las bajas de la guerra.

Irak contó con el apoyo de los Estados árabes del Golfo Pérsico, del bloque soviético y de los países occidentales, que querían evitar la expansión de la revolución islámica. Sin embargo, Irán disponía de grandes cantidades de municiones suministradas por Estados Unidos durante la era del sah, y Washington realizó ventas clandestinas de armas a Irán durante la década de 1980, en el escándalo conocido como Irán-Contra.

En julio de 1988, Jomeiní, según sus propias palabras, «bebió la copa de veneno» y aceptó una tregua mediada por las Naciones Unidas. Pese al altísimo costo humano y económico, insistió en que extender la guerra en un intento de derrocar a Sadam no había sido un error. En una carta al clero escribió que no se arrepentían de la guerra y que el resultado era un asunto marginal frente al cumplimiento del deber religioso.[17]

La fetua contra Salman Rushdie[editar]

A principios de 1989, Jomeiní emitió una fetua en la que llamaba a la ejecución del escritor angloindio Salman Rushdie, acusado de blasfemia contra el islam por su novela Los versos satánicos, publicada en 1988. La fetua pedía también la muerte de todos los implicados en la publicación del libro. Aunque Rushdie se arrepintió públicamente por la angustia que la publicación pudo causar, la fetua no fue revocada. Según Jomeiní: «Incluso si Salman Rushdie se arrepiente y llega a convertirse en el hombre más piadoso de todos los tiempos, es obligatorio que cualquier musulmán entregue todo lo que tenga, su vida y su bienestar, para enviarlo al infierno».[18]

Rushdie no fue asesinado, aunque vivió años bajo protección. Su traductor al japonés, Hitoshi Igarashi, fue apuñalado y asesinado en 1991 en la Universidad de Tsukuba, Japón. Su traductor al italiano, Ettore Capriolo, sobrevivió a un atentado similar en Milán. Rushdie fue apuñalado en 2022 en Chautauqua, Nueva York, por un presunto simpatizante del gobierno iraní; sufrió heridas graves y perdió la visión de un ojo.[19]

6. Gobierno, sociedad y derechos humanos[editar]

En su primer discurso tras el regreso del exilio, el 1 de febrero de 1979, Jomeiní hizo promesas que no se cumplieron: prometió que el clero no interferiría en el gobierno, que nadie quedaría sin hogar y que los iraníes tendrían servicios básicos gratuitos. En su lugar, su gobierno introdujo la sharia y creó organismos como la Guardia Revolucionaria Islámica, encargados de hacer cumplir el código de vestimenta islámico. Las mujeres debían cubrirse el cabello, los hombres tenían prohibido usar pantalones cortos, se prohibieron las bebidas alcohólicas, la mayoría de las películas occidentales y la práctica de que hombres y mujeres nadaran o tomaran sol juntos.

El sistema educativo fue islamizado en todos sus niveles mediante la Revolución Cultural Islámica. En julio de 1979, Jomeiní prohibió la transmisión de música que no fuera marcial o religiosa en la radio y la televisión iraníes. La prohibición duró diez años, aproximadamente el resto de su vida.[20]

Según la historiadora Janet Afari, el régimen de Jomeiní reprimió rápidamente a feministas, minorías étnicas y religiosas, liberales e izquierdistas, todo en nombre del islam. Los críticos denunciaron ejecuciones masivas de opositores, persecución de bahá'ís y otras violaciones de derechos humanos. Tras la revolución, se instalaron tribunales revolucionarios y se ejecutó a numerosos funcionarios del régimen anterior y opositores. La represión alcanzó un nuevo pico en 1988, con ejecuciones de presos políticos en Irán, cuyas cifras se han estimado en miles.

7. Muerte y funeral[editar]

La salud de Jomeiní se deterioró durante varios años. Tras pasar once días en un hospital de Jamaran, murió el 3 de junio de 1989, tras sufrir cinco infartos en diez días, poco antes de la medianoche, a la edad de 86 años. Alí Jameneí lo sucedió como líder supremo al día siguiente.

La muerte de Jomeiní provocó escenas de duelo masivo en Irán. Miles de iraníes salieron a las calles a llorar públicamente. Según estimaciones oficiales iraníes, 10,2 millones de personas se agolparon a lo largo de la ruta de 32 kilómetros hasta el cementerio de Behesht-e Zahra, en Teherán, el 11 de junio de 1989. Las agencias occidentales estimaron que dos millones presentaron sus respetos. Al menos diez dolientes murieron pisoteados, más de 400 resultaron gravemente heridos y varios miles requirieron atención por lesiones sufridas en el caos.[21]

Su tumba, en el cementerio de Behesht Zahra, se convirtió en un santuario para sus seguidores. El mausoleo del ayatolá Jomeiní, con cúpula dorada, es considerado legalmente «inviolable» en Irán. Tras la revolución se desarrolló un culto a la personalidad en torno a su figura, que incluyó su denominación oficial como Imán Jomeiní y su presencia constante en el discurso público del Estado.

8. Legado y recepción[editar]

Jomeiní es una de las figuras más influyentes y polémicas del siglo XX. Su legado se expresa, ante todo, en la fundación de la República Islámica de Irán, el primer Estado teocrático chií moderno. El sistema político iraní conserva hasta hoy la estructura que él contribuyó a crear: un líder supremo clerical, un Consejo de Guardianes y una constitución que subordina la legislación a la sharia.

Para sus partidarios, Jomeiní fue un líder carismático de inmensa popularidad, un campeón del revivalismo islámico y un innovador en teoría política y estrategia populista de orientación religiosa. Intentó estrechar las relaciones entre sunitas y chiitas, proclamó la semana de la Unidad en el aniversario del nacimiento de Mahoma y estableció el Día Internacional de Quds en 1981. En el plano internacional, su influencia transformó la política del mundo musulmán y redefinió la relación entre el islam y Occidente en las décadas siguientes.

Para sus críticos, fue un gobernante autoritario y represivo, responsable de violaciones de derechos humanos, ejecuciones de opositores, persecución de minorías religiosas y una guerra prolongada y devastadora. La fetua contra Salman Rushdie fue condenada internacionalmente como un atentado contra la libertad de expresión. Su retórica contra Estados Unidos e Israel, y su negativa a normalizar relaciones con Occidente, dejaron una marca duradera en la política exterior iraní.

Su figura también generó desafíos discursivos en Occidente: fue al mismo tiempo demonizado como adversario y estudiado como un líder político-religioso único en la época contemporánea. La elección de Time como Persona del año 1979 reflejó el alcance de su impacto global, no necesariamente una valoración positiva. Su imagen —con turbante, barba blanca y mirada severa— se convirtió en un símbolo reconocible tanto para el movimiento islamista como para sus opositores.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Jomeiní ha tenido una presencia constante en la prensa de lengua española, tanto de España como de América Latina. Los medios en español han seguido de cerca los aniversarios de la revolución iraní, la crisis de los rehenes, la guerra con Irak y la fetua contra Salman Rushdie. El diario español El País publicó, por ejemplo, reportajes sobre la recreación de la llegada del ayatolá Ruholá Jomeiní a Irán desde su exilio.[22] El periódico ABC de España ha informado sobre el mausoleo del ayatolá y sus tensiones políticas y sociales en Irán.[23] La revista Atalayar ha dedicado artículos al análisis de las decisiones clave de Jomeiní que marcaron a Irán.[24]

En América Latina, el interés por Jomeiní se vincula con debates sobre el islam político, las relaciones entre religión y Estado y la posición de Irán en la geopolítica mundial. Su doctrina del wilayat al-faqih ha sido citada por analistas y sectores religiosos en países con comunidades musulmanas de la región. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en Irán, en el mundo hispanohablante Jomeiní ha sido tratado sobre todo como un actor histórico y no como una figura de veneración.

El terrorismo y la política exterior de Irán bajo Jomeiní —en particular la acusación de influencia de Teherán en atentados como el de la AMIA en Buenos Aires en 1994, ya después de la muerte de Jomeiní— han alimentado la discusión pública en América Latina sobre los efectos del jomeinismo y su legado en la proyección internacional del régimen iraní.[25] Las relaciones entre Irán y países latinoamericanos crecieron en las décadas posteriores a Jomeiní, especialmente con gobiernos alineados con el discurso antiestadounidense, y su figura es invocada con frecuencia en la propaganda oficial iraní dirigida a la región.


  1. La grafía «Ruholá Musavi Jomeiní» aparece en medios como El País, ABC y Atalayar. En este artículo se emplea la forma «Ruhollah Jomeiní» por ser la más difundida en español. ↩︎

  2. La revista Time lo nombró Persona del año 1979. En los libros sobre el islam chií se lo ha descrito como el «rostro virtual del islam chií en la cultura popular occidental». ↩︎

  3. Su abuelo materno y paterno, así como su padre, fueron clérigos chiitas. El abuelo paterno, Musawi Ahmad Hindi, vivió en la India antes de regresar a Persia. ↩︎

  4. La fuente principal indica que el padre fue asesinado en 1903, cuando Jomeiní tenía dos años; otras fuentes, basadas en Moin y Karsh, señalan que Jomeiní perdió a su padre a los cinco meses de edad. ↩︎

  5. Entre los místicos sufíes que influyeron en su pensamiento están Mulla Sadra e Ibn Arabi. Su maestro más influyente fue Mirza Muhammad Alí Shahabadí. ↩︎

  6. En Irán se lo conoce oficialmente como Imán Jomeiní. En el extranjero, sus partidarios también usan ese título; otros se refieren a él como Ayatolá Jomeiní. ↩︎

  7. Sus colecciones poéticas son El confidente, El decantador de amor y el punto de inflexión y Diván, publicadas póstumamente. ↩︎

  8. El wilayat al-faqih era poco conocido por el público general antes de la revolución, según Abrahamian y otros autores, pero se integró a la nueva constitución iraní tras el referéndum. ↩︎

  9. El primer libro político de Jomeiní, Kashf al-Asrar, publicado en 1942, respondía a un texto de un discípulo del historiador anticlerical Ahmad Kasravi. En él responsabilizaba a Reza Shah de la muerte de su padre. ↩︎

  10. El 15 de jordad corresponde al 5 de junio de 1963. Las protestas que siguieron a la detención de Jomeiní dejaron alrededor de 400 muertos. ↩︎

  11. Mansur fue asesinado dos meses después del incidente con Jomeiní. Cuatro miembros de los Fadayan-e Islam fueron ejecutados por el asesinato. ↩︎

  12. En el vuelo de Air France viajaron 120 periodistas; entre ellos había tres mujeres, según la crónica de Carole Jerome. ↩︎

  13. La respuesta «hichi» ha sido interpretada de formas diversas: como señal de desapego místico, como advertencia de que no sería un líder nacionalista convencional y como muestra de indiferencia. ↩︎

  14. El referéndum de marzo de 1979 planteó la sustitución de la monarquía por una república islámica. El porcentaje oficial de votos favorables fue del 98 por ciento. ↩︎

  15. El Partido de la República Islámica se creó a través de los motjahed de Jomeiní con el objetivo de establecer un gobierno teocrático y destruir la oposición secular. ↩︎

  16. Las cifras de víctimas de la guerra entre Irán e Irak varían según las fuentes: de 320.000 a 720.000 soldados y milicias iraníes muertos, y de 450.000 a 950.000 bajas iraníes totales. El costo económico se ha estimado en 300.000 millones de dólares. ↩︎

  17. En la «carta al clero», Jomeiní escribió que no se arrepentían de la guerra y que lucharon por cumplir un deber religioso, no por un resultado material. ↩︎

  18. La fetua contra Rushdie se emitió a principios de 1989. Incluso después del arrepentimiento público del escritor, Jomeiní sostuvo que cualquier musulmán debía intentar matarlo. ↩︎

  19. Rushdie fue apuñalado el 12 de agosto de 2022 en Chautauqua, Nueva York, y sufrió heridas graves que le hicieron perder la visión de un ojo. ↩︎

  20. La prohibición de la música no marcial ni religiosa en Irán se anunció en julio de 1979 y duró unos diez años. ↩︎

  21. El funeral de Jomeiní, el 11 de junio de 1989, atrajo según cifras oficiales a 10,2 millones de personas. Fuentes occidentales estimaron dos millones. El caos causó muertos y centenares de heridos. ↩︎

  22. El País, «Recreación de la llegada del ayatolá Ruholá Jomeini a Irán desde su exilio», 4 de febrero de 2012. ↩︎

  23. ABC, «El mausoleo cinco estrellas del ayatolá Ruholá Jomeini divide a los iraníes», 12 de junio de 2015. ↩︎

  24. Atalayar, «Cinco decisiones claves del ayatolá Ruholá Jomeiní que marcaron Irán», 3 de junio de 2019. ↩︎

  25. La relación entre el jomeinismo y la política exterior iraní posterior ha sido objeto de análisis en América Latina, especialmente a partir del atentado a la AMIA en Buenos Aires en 1994. ↩︎