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Sadam Huseín

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Sadam Huseín
صدام حسين عبد المجيد التكريتي
Cargo5.º presidente de la República de Irak
PredecesorAhmed Hasán al Bakr
SucesorVacante (Autoridad Provisional de la Coalición)
Otros cargosPrimer ministro de Irak (1979–1991, 1994–2003)
Vicepresidente de Irak (1968–1979)
Nacimiento28 de abril de 1937
Al-Awja, gobernación de Saladino, Reino de Irak
Fallecimiento30 de diciembre de 2006 (69 años)
Bagdad, Irak
Causa de muerteAhorcamiento (ejecución judicial)
NacionalidadIraquí
PartidoPartido Baaz Árabe Socialista (rama iraquí)
CónyugeSajida Talfah
HijosUday, Kusay, Raghad, Rana, Hala
ReligiónMusulmán suní
OcupaciónPolítico, militar
CondenaMuerte por ahorcamiento
Cargos criminalesCrímenes de lesa humanidad
Situación penalEjecutado

1. Resumen[editar]

Sadam Huseín Abd al-Mayid al-Tikriti (en árabe: صدام حسين عبد المجيد التكريتي, Ṣaddām Ḥusayn ʿAbd al-Maǧīd at-Tikrītiyy; Al-Awja, 28 de abril de 1937 – Bagdad, 30 de diciembre de 2006) fue un político, militar y revolucionario iraquí que ejerció como presidente de Irak desde el 16 de julio de 1979 hasta su derrocamiento el 9 de abril de 2003, durante la invasión liderada por Estados Unidos.[1] Miembro destacado del Partido Baaz Árabe Socialista y, posteriormente, de su rama iraquí, tuvo un papel clave en el golpe de Estado de 1968 —denominado oficialmente Revolución del 17 de julio—, que llevó al partido al poder en el país. Diversas fuentes lo consideran un dictador, y las políticas e ideologías que defendió se conocen colectivamente como saddamismo, una variante del baazismo.

Como vicepresidente del general Ahmed Hasán al Bakr, y en un momento en que muchos grupos eran considerados capaces de derrocar al gobierno, Sadam creó fuerzas de seguridad con las que controló de forma férrea los conflictos entre el gobierno y las fuerzas armadas. A comienzos de la década de 1970 impulsó la nacionalización del petróleo y de los bancos extranjeros. A lo largo de esa misma década cimentó su autoridad sobre el aparato del gobierno, mientras los ingresos petroleros ayudaban a la economía iraquí a crecer con rapidez. Los puestos de poder fueron cubiertos en gran parte con árabes suníes, una minoría que constituía alrededor de un quinto de la población.

Subió al poder formalmente en 1979, aunque ya era el líder de Irak de facto desde varios años antes. Se alejó de las posiciones prosoviéticas de sus predecesores y efectuó un acercamiento a Estados Unidos para formar un «eje árabe moderado» con Jordania y el Egipto de Hosni Mubarak. Reprimió varios movimientos opositores, en particular chiitas y kurdos, y mantuvo el poder durante la guerra entre Irán e Irak (1980–1988) y la guerra del Golfo (1990–1991). Se hizo popular entre sectores desafectos del mundo árabe a raíz del lanzamiento iraquí en 1991 de misiles R-11 contra Israel. A lo largo de más de dos décadas, el número de víctimas atribuidas al régimen puede ascender a 250.000 personas o más.[2] El régimen quedó insolvente, principalmente por la guerra entre Irán e Irak, la guerra del Golfo y las sanciones de la Organización de las Naciones Unidas.

Promotor de una interpretación baazista de la religión subordinada al nacionalismo, a partir de 1993 impulsó la llamada «Campaña de Fe», que reintrodujo el islam en las declaraciones públicas y en los símbolos del régimen, pese a oponerse durante toda su presidencia a cualquier forma de islamismo político.

En marzo de 2003, una coalición encabezada por Estados Unidos invadió Irak bajo el pretexto de una supuesta posesión de armas de destrucción masiva y de vínculos con Al Qaeda. El régimen fue derrocado, las armas nunca aparecieron y se abrió una nueva fase de conflicto entre las fuerzas de ocupación y la insurgencia iraquí. Sadam fue capturado el 13 de diciembre de 2003 por las fuerzas estadounidenses en la Operación Amanecer Rojo. Enjuiciado por un tribunal iraquí por crímenes de lesa humanidad relacionados con el asesinato de 148 chiitas iraquíes en 1982, fue sentenciado a muerte en noviembre de 2006 y ahorcado el 30 de diciembre de ese mismo año.

2. Primeros años y formación[editar]

Sadam Huseín Abdel Majid at-Tikriti nació el 28 de abril de 1937 como tercer hijo de una familia campesina sin tierras en la aldea de al-Awja, un asentamiento de cabañas de adobe a orillas del río Tigris, a 13 km de Tikrit, ciudad pobre y subdesarrollada del entonces Reino de Irak.[3] Su familia pertenecía al clan al-Bejat de la tribu árabe al-Bu Nasir, de confesión suní, dominante en la gobernación de Saladino. Su madre, Subha Talfah al-Mussallat, llamó al recién nacido Sadam, que en árabe significa «el que se enfrenta».

Su padre, Huseín Abd al-Majid, desapareció cuando Sadam tenía apenas nueve meses de edad, según unas fuentes, o seis meses antes de que naciera, según otras. Se desconoce qué ocurrió con él: algunas versiones sostienen que murió o fue asesinado; otras, que abandonó a la familia. Hay rumores persistentes que afirman que Sadam era en realidad un hijo ilegítimo y que el nombre de su padre fue inventado por el propio líder iraquí.[4] El hermano mayor del futuro gobernante murió de cáncer a los 13 años poco antes de que Sadam naciera. Severamente deprimida, su madre intentó sin éxito interrumpir el embarazo e incluso intentó suicidarse. La depresión de Subha empeoró cuando nació Sadam, hasta el punto de que, según se dice, no quiso ver ni saber nada del recién nacido. El tío de Sadam, Khairallah Talfah (1910–1993), literalmente salvó la vida de su sobrino, a quien apartó de su madre y crio durante sus primeros años. Khairallah, un suní devoto, profesor y riguroso oficial del ejército, era también padre de una niña de la misma edad que Sadam, Sajida Talfah, quien más tarde se convertiría en su esposa.

En plena Segunda Guerra Mundial, el 1 de abril de 1941 estalló en Irak una revuelta antibritánica encabezada por el político Rashid Ali al-Gailani y apoyada por los alemanes. Ferviente anticolonialista, Talfah se unió al levantamiento, que fracasó. Los británicos enviaron tropas a Irak para sofocar la revuelta nacionalista en la llamada Operación Sabine, campaña que duró del 18 de abril al 30 de mayo de 1941 y terminó en una aplastante victoria británica, con el restablecimiento del regente probritánico Abd al-Ilah. El tío de Sadam, como muchos conspiradores, fue expulsado del ejército iraquí y condenado a seis años de prisión.

Con su tío entre rejas, el pequeño Sadam se vio obligado a regresar con su madre. Durante el periodo en que Sadam estuvo bajo el cuidado de su tío, su madre se casó con Ibrahim al-Hassan, miembro del mismo clan y primo tercero de Subha. De ese matrimonio nacieron Sabawi Ibrahim al-Tikriti (1947–2013), Barzan Ibrahim al-Tikriti (1951–2007) y Watban Ibrahim al-Tikriti (1952–2015), todos ellos futuros funcionarios del gobierno baazista. La familia sufría pobreza extrema, y Sadam creció en un ambiente de hambre constante. Su padrastro, un exsoldado, poseía una pequeña granja que mantenía a la familia. Sadam comenzó la educación primaria a los nueve años, pero fue obligado a pastorear rebaños de cabras y apenas asistió a clase. Ibrahim golpeaba permanentemente al niño y disfrutaba humillándolo e insultándolo. Según algunos informes, lo obligó a robar pollos y ovejas para venderlos o comerlos y poder subsistir. La humillación experimentada en la infancia y la crueldad cotidiana influyeron en el carácter de Sadam. Sin embargo, gracias a su sociabilidad, tenía muchos amigos y conocidos, tanto entre sus compañeros como entre adultos.

Se cuenta que una vez llegaron parientes lejanos a visitar a su padrastro. Con ellos venía un niño de la edad de Sadam que se jactaba de haber estudiado hasta segundo grado de primaria, saber leer, contar y poder escribir su propio nombre en la arena. Sadam, entusiasmado, pidió a al-Hassan que lo dejase ir a la escuela, pero su padrastro le propinó una paliza. En 1947, Sadam cumplió 10 años y soñaba apasionadamente con poder estudiar. Ese mismo año, tras cumplir su sentencia, su tío Khairallah fue puesto en libertad. Al enterarse, el joven Sadam abandonó su hogar y huyó a Tikrit, donde fue nuevamente acogido por su tío. Khairallah, que había retomado su antiguo empleo como maestro, militaba en secreto en el Partido de la Independencia Iraquí, un partido nacionalista y antibritánico. Aunque estricto, Sadam tuvo mucha estima por su tío y se crio como un hijo más de la familia, junto a su futura esposa Sajida y su futuro ministro de Defensa, Adnan. Durante toda su etapa juvenil vivió en un ambiente fuertemente anticolonialista y opositor a la intervención de Estados Unidos y de las grandes potencias durante la Guerra Fría. Según el propio Sadam, su tío y el ambiente de su adolescencia tuvieron una influencia decisiva en su formación ideológica.

En Tikrit, Huseín completó la educación primaria. Fue difícil para un niño que a los diez años ni siquiera sabía escribir su nombre. Según algunos informes, Sadam disfrutaba haciendo bromas pesadas a sus compañeros; una vez colocó una serpiente venenosa en el maletín de un viejo maestro de Corán al que no le tenía simpatía, por lo que fue expulsado de la escuela. A los 15 años sufrió, según él, el primer gran golpe de su vida: la muerte de su amado caballo. El impacto fue tan fuerte que le paralizó una mano; durante medio mes fue tratado con toda clase de remedios naturales hasta recuperar la movilidad. Al cumplir 16 años, influido por su tío, intentó ingresar a una academia militar de élite, pero falló en el primer examen. Dos años más tarde se trasladó a Bagdad junto con su familia adoptiva para proseguir su formación en la escuela de al-Jark, foco de un radicalismo estudiantil que nutría su odio a la monarquía hachemí reinante y a Estados Unidos y el Reino Unido.

3. Trayectoria[editar]

3.1. Juventud y militancia baazista (1957–1968)[editar]

El contacto con el ambiente político de Bagdad apartó a Sadam de su inicial educación religiosa y tradicional. La revolución egipcia de 1952 tuvo un gran impacto en Irak y en todo el mundo árabe; el ídolo de las masas juveniles era el revolucionario y futuro presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser. El sentimiento revolucionario fue característico en Irak y en el resto de Oriente Próximo. En Irak, los progresistas y socialistas atacaron a las élites políticas tradicionales: burócratas y terratenientes de la época colonial, comerciantes ricos, jefes tribales y monarquistas. En ese contexto, las ideas panarabistas de Nasser y la Unión Árabe Socialista marcaron la trayectoria política del mundo árabe, preludiando una ola de revoluciones en Oriente Próximo durante los años cincuenta y sesenta, con el colapso de las monarquías de Irak, Siria y Libia.

Entre octubre y noviembre de 1956 tuvo lugar la crisis del Suez, en la que se reafirmaron la figura de Nasser y la soberanía de Egipto frente a las potencias coloniales de Reino Unido, Francia e Israel. El resultado animó a un grupo de jóvenes revolucionarios, entre los que se encontraba un Sadam de 19 años, a participar en un infructuoso golpe de Estado contra el rey Faisal II. Al año siguiente, rechazado en la Academia Militar por su pobre currículum escolar, Sadam decidió probar suerte en la política. Fue entonces cuando descubrió el baazismo y fue seducido por sus ideales izquierdistas, laicos y revolucionarios. Ingresó en el Partido Baaz Árabe Socialista en 1957.

El 14 de julio de 1958 tuvo lugar en Irak un golpe de Estado contra la monarquía hachemí: un grupo de militares nacionalistas y comunistas encabezados por Abdul Karim Qasim y Abdul Salam Arif derrocó y ejecutó al monarca Faisal II, al primer ministro Ahmad Mujtar Baban, al ex primer ministro Nuri as-Said y al antiguo regente Abdallah ibn Alí, dando paso a un gobierno militar de tipo nacionalista, antioccidental y prosoviético.

Sadam era entonces un joven de físico intimidante, naturaleza violenta y partidario de la acción directa, que, al igual que su tío, se ganaba la vida con un empleo modesto de profesor. Se dice que su primer asesinato político fue el de un pariente suyo en Tikrit, Haj Sa'dun al-Nasri, militante comunista, mediante un disparo en la cabeza a mediados de octubre de 1958, aunque nunca se pudo demostrar. Estas mismas fuentes aseguran que el crimen, al parecer instigado o medio ordenado por Talfah, les valió a sobrino y tío compartir celda en la prisión de la ciudad durante medio año.

El Partido Baaz, hasta entonces marginal y formado mayormente por intelectuales, pasó a cobrar notoriedad política. De los 16 miembros del gabinete de Qasim, 12 eran baazistas. Sin embargo, el general Qasim se mostró contrario a la oferta de Nasser de unir Irak con Egipto y Siria en la República Árabe Unida, proyecto que pretendía unificar a todo el mundo árabe. Qasim sentía un fuerte rechazo al panarabismo y se centró en un nacionalismo puramente iraquí, lo que le ganó la enemistad de nasseristas y baazistas, quienes lo habían ayudado a ascender al poder. Tras la ruptura, los panarabistas dirigidos por Arif buscaron iniciar una nueva revolución, lo que condujo a un alzamiento fallido en Mosul a principios de marzo de 1959, abanderado por el general nasserista Abd al-Wahab al-Shawaf, muerto durante el mismo. Tras este incidente, Qasim comenzó a reprimir a sus antiguos aliados y puso al Partido Baaz y a otros fuera de la ley. El gobierno estrechó su alianza con el Partido Comunista Iraquí, opositor a los ideales panarabistas, y el Baaz comenzó la guerrilla contra Qasim.

Por entonces, Sadam y su tío fueron liberados por falta de pruebas. La dirección del Baaz incluyó a Sadam, valorado únicamente por sus dotes de esbirro, en un comando de diez hombres con la misión de asesinar al primer ministro Qasim. El 7 de octubre de 1959, un comando de la guerrilla baazista ametralló en una emboscada el vehículo de Qasim en el centro de Bagdad. Su chófer y su edecán resultaron muertos, pero Qasim pudo salvar la vida con heridas menores. Según algunas fuentes, Sadam pretendió apuntarse el mérito del magnicidio e incurrió en precipitación abriendo fuego a destiempo; se ha sostenido que no pudo contener los nervios y puso en peligro toda la operación al disparar antes de que el vehículo estuviera suficientemente cerca. Herido en la pierna izquierda, protagonizó una rocambolesca huida. La versión oficial cuenta que, herido en la pantorrilla, galopó durante cuatro noches y, como ningún médico podía curarlo, él mismo se extrajo la bala con una hoja de afeitar. Consiguió llegar a Tikrit a escondidas y luego navegó por el río Tigris durante una noche tormentosa para escapar de las autoridades, hasta llegar a Al-Awja, donde permaneció escondido un tiempo.

Desde Al-Awja, disfrazado de beduino, emprendió un viaje en motocicleta por el desierto (según otras versiones, robó un burro). Llegó a Siria, se refugió en Damasco —entonces principal centro del baazismo en Oriente Próximo— y al poco tiempo se dirigió a Egipto. En Bagdad le aguardaba una sentencia de muerte in absentia; sus compañeros no tuvieron la misma suerte y fueron ejecutados.

El 21 de febrero de 1960, Sadam llegó a El Cairo, donde retomó la actividad política en el Mando Regional egipcio del Baaz y terminó su educación secundaria en la escuela superior Al Qasr An Nil. Contrajo matrimonio con su prima Sajida Talfah, ceremonia que según algunas fuentes se celebró en El Cairo en 1962 y según otras tuvo lugar ya en Irak a comienzos de 1963.[5] De ese enlace nacieron cinco hijos: Uday (1964), Kusay (1966), Raghad (1968), Rana (1969) y Hala (1972).

3.2. Vicepresidencia y ascenso (1968–1979)[editar]

El golpe de Estado baazista del 17 de julio de 1968, encabezado por Ahmed Hasán al Bakr, llevó al partido al poder en Irak. Sadam, nombrado vicepresidente del Consejo del Mando Revolucionario, se convirtió con los años en el hombre fuerte del régimen. A partir de 1974 llegó a ser la figura más influyente del partido y del gobierno, ostentando diversos cargos públicos y siendo el número dos del país. Bajo su influencia, el gobierno de al Bakr nacionalizó el petróleo en 1972, cuyos ingresos se destinaron en buena medida a fomentar la industria armamentística, y en 1976 prohibió la existencia de otros partidos políticos contrarios al Baaz. En 1972, Sadam viajó a la Unión Soviética para firmar un Tratado de Amistad y Cooperación con una validez de 15 años; a partir de entonces, la URSS se convirtió en el principal proveedor de armas de Irak hasta 1979.

En 1979, al Bakr terminó siendo una sombra de Sadam, quien poseía un fuerte apoyo general y una gran influencia. Finalmente, al Bakr renunció y Sadam ocupó la presidencia del país, en la que se mantendría durante veinticuatro años. Admirador de Stalin, tras su ascenso llevó a cabo una purga dentro de su propio partido en busca de opositores, mediante el empleo de los servicios secretos. Efectuó una persecución de chiitas, que terminaron asesinados, encarcelados o deportados a Irán, y ese mismo año lanzó una persecución masiva de comunistas, lo que provocó un grave deterioro de las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Posteriormente, Sadam se posicionó hacia Occidente y mejoró las relaciones con Francia, que le proporcionó uranio e infraestructura para un programa nuclear que Sadam orientó hacia fines militares, mintiendo sobre su presunto uso civil.

3.3. Consolidación del poder (1979–1980)[editar]

Sadam convocó una asamblea de líderes del partido Baaz el 22 de julio de 1979. Durante la reunión, que ordenó grabar en video, afirmó haber descubierto una quinta columna dentro del partido y ordenó a Muhyi Abdel-Huseín que leyera una confesión y los nombres de 68 presuntos conspiradores. Los señalados fueron tildados de «desleales» y sacados de la sala uno por uno. Después de leer la lista, Sadam felicitó a los que todavía estaban sentados en la sala por su lealtad. Las 68 personas detenidas fueron juzgadas conjuntamente y declaradas culpables de traición; 22 fueron condenadas a muerte, y otros miembros de alto rango del partido formaron el pelotón de fusilamiento. El 1 de agosto de 1979, cientos de miembros de alto rango del partido Baaz habían sido ejecutados.

Una segunda ronda de purgas tuvo lugar en junio de 1982, cuando la mitad de los dieciséis miembros del Consejo del Mando Revolucionario que sobrevivieron al «contragolpe» de 1979 fueron destituidos del poder. Un gran número de chiitas fue expulsado del régimen; más tarde, el gobierno invitó a chiitas a ocupar cargos para ganar apoyo. Bajo la administración de Sadam, los altos cargos gubernamentales, militares y de seguridad estuvieron ocupados predominantemente por musulmanes suníes árabes, una minoría de aproximadamente un quinto de la población. Aunque los puestos clave de seguridad se reservaban a menudo para familiares cercanos, también nombró a miembros de diversas minorías religiosas y étnicas para altos cargos en función de su lealtad al régimen.

En el plano social, el régimen implementó reformas que ampliaron los derechos de las mujeres. A finales de la década de 1970, las mujeres en Irak representaban el 46% de todos los profesores, el 29% de todos los médicos, el 46% de todos los dentistas y el 70% de todos los farmacéuticos. Se les concedieron derechos iguales en materia de matrimonio, divorcio, herencia y custodia, y podían transmitir su ciudadanía a sus hijos incluso si se casaban con un no iraquí. En 1980, el gobierno de Sadam les otorgó el derecho al voto y a presentarse a cargos públicos. Según un informe de 1985 de The New York Times, las mujeres iraquíes —históricamente entre las más emancipadas del mundo árabe— ocupaban empleos en todas las profesiones, vestían como les apetecía, votaban y ocupaban más del 10% de los escaños en la Asamblea Nacional; en la Universidad de Bagdad, el 55% de la matrícula era femenina. Las mujeres llegaron a constituir el 25% de toda la fuerza laboral.

El gobierno de Sadam invirtió asimismo en proyectos de infraestructura, como carreteras, puentes y edificios públicos, llevó electricidad a casi todas las ciudades y creó uno de los sistemas de salud pública más modernizados de Oriente Medio, logro que le valió un premio de la UNESCO. Fundó un hospital especialmente dedicado al tratamiento de niños con parálisis cerebral. También emprendió una gran campaña para embellecer Bagdad con estatuas y monumentos, apoyó a las familias de los soldados, concedió hospitalización gratuita y otorgó subsidios a los agricultores. El gobierno invirtió en la construcción de escuelas y las tasas de alfabetización aumentaron significativamente. Sadam estableció la «Campaña Nacional para la Erradicación del Analfabetismo» y la campaña por la «Educación Gratuita Obligatoria en Irak»; cientos de miles de personas aprendieron a leer en los años posteriores al inicio del programa.

3.4. Guerra entre Irán e Irak (1980–1988)[editar]

Antecedentes

A principios de 1979, la dinastía Pahlavi del sah Mohammad Reza Pahleví fue derrocada por la Revolución Islámica, dando paso a una república islámica liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeiní. La influencia del islam chií revolucionario creció rápidamente en la región, especialmente en países con grandes poblaciones chiitas, sobre todo Irak. Sadam temía que las ideas islámicas radicales hostiles a su régimen secular se extendieran dentro del país entre la mayoría chiita. Pese a ese temor, los intentos de Irán de exportar su revolución fueron en gran medida infructuosos a la hora de conseguir el apoyo de los chiitas de Irak y de los estados del Golfo: la mayoría de los chiitas iraquíes, que constituían la mayoría de las Fuerzas Armadas iraquíes, eligieron a su propio país frente a sus correligionarios iraníes durante la guerra que siguió.

También existía una fuerte enemistad entre Sadam y Jomeiní desde los años setenta. Jomeiní, exiliado de Irán en 1964, se había establecido en la ciudad sagrada chiita de Náyaf, donde desarrolló un fuerte seguimiento religioso y político contra el gobierno iraní, que Sadam toleró. Cuando Jomeiní comenzó a instar a los chiitas iraquíes a derrocar a Sadam, y bajo la presión del sah —que había acordado un acercamiento entre Irak e Irán en 1975—, Sadam accedió a expulsar a Jomeiní en 1978 a Francia, donde este ganó conexiones con los medios y colaboró con una comunidad iraní mucho más numerosa.

Tras la llegada al poder de Jomeiní se produjeron escaramuzas entre Irak y el Irán revolucionario durante diez meses por la soberanía de la disputada vía fluvial de Chat el Arab. Durante ese periodo, Sadam afirmó públicamente que era del interés de Irak no enemistarse con Irán y que era de interés de ambas naciones mantener relaciones pacíficas. Hubo enfrentamientos frecuentes a lo largo de la frontera durante todo 1980, con Irak quejándose de al menos 544 incidentes e Irán citando al menos 797 violaciones de su frontera y espacio aéreo. El 1 de abril de 1980, el Partido Islámico Dawa, un grupo islamista iraquí vinculado a Irán, intentó asesinar a Tarek Aziz, entonces vice primer ministro, en el campus de la Universidad de Bagdad, en represalia por un decreto del 30 de marzo que declaraba capital la pertenencia a Dawa. El 10 de septiembre de 1980, Irak recuperó por la fuerza territorios en Zain al-Qaws y Saif Saad que Irán no había entregado conforme a los Acuerdos de Argel de 1975, lo que llevó a ambos países a anular el tratado, el 14 y el 17 de septiembre respectivamente.

El conflicto

Irak invadió Irán el 22 de septiembre de 1980, lanzando ataques aéreos contra numerosos objetivos, incluido el aeropuerto de Mehrabad en Teherán, antes de ocupar la rica provincia petrolera iraní de Juzestán, que también contaba con una considerable minoría árabe. La invasión fue inicialmente exitosa: para el 5 de diciembre de 1980, Irak había capturado más de 25.900 kilómetros de territorio iraní. Juzestán y Basora fueron el principal foco de la guerra y la principal fuente de sus economías. Con el apoyo de otros estados árabes, de Estados Unidos y de Europa, y con un importante respaldo financiero de los estados árabes del Golfo Pérsico, Sadam se convirtió en «defensor del mundo árabe» frente a un Irán chií revolucionario y fundamentalista. Muchos veían a Irak como «un agente del mundo civilizado». El desprecio por el derecho internacional y las violaciones de fronteras internacionales fueron pasados por alto: Irak recibió apoyo económico y militar de sus aliados, que hicieron la vista gorda ante el uso de la guerra química por parte de Sadam contra kurdos e iraníes y ante sus esfuerzos por desarrollar armas nucleares.

En los primeros días de la guerra hubo intensos combates terrestres alrededor de puertos estratégicos. Tras lograr algunos avances iniciales, las tropas iraquíes comenzaron a sufrir bajas por las oleadas humanas iraníes. Mientras tanto, los esfuerzos de Sadam por desarrollar armas nucleares sufrieron un revés cuando el reactor nuclear de Irak fue destruido el 7 de junio de 1981 por un ataque aéreo israelí. Para 1982, Irak estaba a la defensiva y buscaba formas de poner fin a la guerra, y se vio rápidamente atrapado en una de las guerras de desgaste más largas y destructivas del siglo XX.

Durante la guerra, Irak utilizó armas químicas contra las fuerzas iraníes que combatían en el frente sur y contra los separatistas kurdos que intentaban abrir un frente norte con ayuda de Irán. Tarek Aziz reconoció posteriormente el uso de armas químicas por parte de Irak, pero sostuvo que Irán las había usado primero. Los iraníes, que exigían que la comunidad internacional obligara a Irak a pagar reparaciones de guerra, rechazaron cualquier sugerencia de alto el fuego. A pesar de varios llamados al alto el fuego por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las hostilidades continuaron hasta el 20 de agosto de 1988. Irán aceptó la Resolución 598 el 20 de julio de 1988, principalmente por la baja moral, el colapso económico y las exitosas operaciones Tawakalna alá Allah de Irak, que revirtieron las ganancias territoriales iraníes y pusieron fin efectivamente a la guerra.

Las estimaciones de víctimas totales oscilan entre un millón y el doble de esa cifra. El número de muertos en ambos bandos fue quizá de 500.000, con Irán sufriendo las mayores pérdidas. Ninguna de las dos partes consiguió lo que deseaba originalmente y las fronteras permanecieron casi sin cambios. Las zonas del sur, ricas en petróleo y prósperas, quedaron casi completamente destruidas. Ambas economías, antes saludables y en expansión, quedaron en ruinas. Sadam pidió prestados decenas de miles de millones de dólares a otros estados árabes y algunos miles de millones a otros acreedores. Esto se volvió en contra de Irak y de los estados árabes: Jomeiní fue ampliamente percibido como un héroe por sus partidarios por defender Irán con poco apoyo extranjero frente a un Irak fuertemente respaldado, y la guerra solo impulsó el radicalismo islámico, creando nuevas tensiones entre el Partido Baaz suní y la mayoría chií. Ante la necesidad de reconstruir la infraestructura y de contener la resistencia interna, Sadam volvió a buscar desesperadamente dinero para la reconstrucción de posguerra.

Campaña de Anfal y ataque químico contra kurdos

En el marco de la guerra entre Irán e Irak, Sadam Huseín inició una campaña militar contra el pueblo kurdo y otros grupos de las regiones kurdas de Irak, liderada por el gobierno y encabezada por Alí Hasán al Mayid. La campaña tomó su nombre del capítulo octavo coránico (al-anfāl), utilizado como nombre en clave para una serie de ataques contra los rebeldes peshmerga y la población civil mayoritariamente kurda del norte rural de Irak, llevados a cabo entre 1986 y 1989 y que culminaron en 1988. La matanza, conocida como Operación al-Anfal, se saldó con la destrucción de 4.500 pueblos y aldeas y con el asesinato de alrededor de 180.000 civiles.[6] La campaña de exterminio incluyó ofensivas directas, bombardeos aéreos, destrucción de ciudades, deportaciones, fusilamientos y ataques con armas químicas.

El 16 de marzo de 1988, la ciudad kurda de Halabja fue atacada con una mezcla de gas mostaza y agentes nerviosos, matando entre 3.200 y 5.000 personas y dejando entre 7.000 y 10.000 heridos, en su mayoría civiles. El ataque ocurrió en conjunto con la campaña de Anfal, diseñada para restablecer el control central de la población mayoritariamente kurda del norte de Irak y derrotar a las fuerzas rebeldes peshmerga. Tras el incidente, el Departamento de Estado de los Estados Unidos adoptó la posición oficial de que Irán era parcialmente responsable de la masacre de Halabja; un estudio de la Agencia de Inteligencia de la Defensa también responsabilizó a Irán del ataque, evaluación que posteriormente fue utilizada de manera crítica por quienes señalaban la falta de condena internacional al régimen de Sadam en ese momento.[7]

3.5. Invasión de Kuwait y guerra del Golfo (1990–1991)[editar]

Tras la guerra con Irán, la economía iraquí quedó devastada. Sadam reclamó a Kuwait una reducción de la producción petrolera y la condonación de la deuda contraída durante la guerra; también reavivó viejas reivindicaciones territoriales sobre el emirato. El 2 de agosto de 1990, las fuerzas iraquíes invadieron y ocuparon Kuwait, lo que desencadenó una condena internacional casi unánime. El Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones y, mediante una serie de resoluciones, fijó un ultimátum para la retirada iraquí. Al no cumplirse, una coalición internacional encabezada por Estados Unidos lanzó la Operación Tormenta del Desierto, que comenzó con una campaña aérea el 17 de enero de 1991 y continuó con una ofensiva terrestre. La guerra del Golfo terminó con la derrota de Irak y la liberación de Kuwait a finales de febrero de 1991. Durante el conflicto, Irak lanzó misiles R-11 contra Israel y Arabia Saudita, hecho que Sadam explotó para presentarse ante sectores del mundo árabe como un líder que desafiaba a Israel y a Occidente.

La derrota fue seguida de violentos levantamientos internos, sobre todo en el sur chiita y en el norte kurdo, que fueron reprimidos por el régimen. El sistema de sanciones de la ONU, junto con la destrucción de infraestructura y las indemnizaciones, mantuvo a Irak sumido en una profunda crisis económica y humanitaria durante toda la década siguiente.

3.6. Sanciones, crisis y últimos años de gobierno (1991–2003)[editar]

Bajo el régimen de sanciones impuesto por la ONU tras la invasión de Kuwait, Irak quedó aislado del sistema financiero internacional y sujeto a un programa de desarme supervisado. La economía iraquí cayó drásticamente; la asistencia sanitaria, antes moderna, se deterioró porque las sanciones restringieron el ingreso de equipos y suministros médicos. Desde mediados de la década de 1990 se implementó el programa «Petróleo por Alimentos», que permitió a Irak vender crudo de forma controlada para comprar bienes humanitarios.

A partir de 1993, Sadam impulsó la llamada «Campaña de Fe», que supuso un incremento de la retórica religiosa en Irak y la reintroducción del islam en las declaraciones públicas y en los símbolos del régimen. Pese a ello, se mostró a lo largo de toda su presidencia contrario a cualquier forma de islamismo político, defendiendo una interpretación baazista en la que la religión quedaba subordinada al nacionalismo.

El régimen trató de mantener el control interno mediante la represión, el clientelismo y la manipulación de las estructuras tribales y religiosas. Las sanciones, la guerra y la represión debilitaron profundamente al Estado, aunque Sadam logró mantenerse en el poder durante más de una década tras la guerra del Golfo.

3.7. Invasión de 2003, captura y juicio (2003–2006)[editar]

En marzo de 2003, una coalición encabezada por Estados Unidos invadió Irak bajo el pretexto de una supuesta posesión de armas de destrucción masiva y de vínculos con Al Qaeda. La invasión comenzó el 20 de marzo de 2003. El régimen fue derrocado rápidamente y Bagdad cayó ante las fuerzas de la coalición el 9 de abril de 2003, fecha que marcó el fin de su gobierno. Las armas de destrucción masiva nunca aparecieron.

Sadam pasó a la clandestinidad y fue capturado el 13 de diciembre de 2003 por las fuerzas estadounidenses en la llamada Operación Amanecer Rojo, en las cercanías de Ad Dawr, al sur de Tikrit. Fue entregado a las nuevas autoridades iraquíes y enjuiciado ante el Tribunal Especial Iraquí por crímenes de lesa humanidad, en particular por el asesinato de 148 chiitas de la localidad de Dujail en 1982, tras un atentado contra su comitiva. El juicio, transmitido parcialmente por televisión, estuvo marcado por incidentes y por el asesinato de varios abogados defensores. El 5 de noviembre de 2006 fue sentenciado a muerte por ahorcamiento. La sentencia fue confirmada en apelación, y Sadam fue ejecutado el 30 de diciembre de 2006, primer día de la festividad musulmana del Eid al-Adha, en Bagdad. Tenía 69 años.

4. Estilo y características[editar]

Sadam fue descrito a menudo como un líder autoritario, de físico intimidante en su juventud, partidario de la acción directa y admirador de Stalin, cuyo modelo de control interno se basó en la purga constante, el culto a la personalidad y el empleo de los servicios secretos. Las políticas e ideologías que defendió se conocen colectivamente como saddamismo, definido por fuentes académicas como una variante derechista del baazismo, con un fuerte componente nacionalista, militarista y de lealtad al líder.

Su discurso combinó el panarabismo baazista con un nacionalismo propiamente iraquí y, a partir de los años noventa, una creciente retórica religiosa. Pese a ello, se mantuvo hostil al islamismo político como proyecto de Estado y subordinó la religión al aparato nacionalista del Baaz. El régimen promovió la imagen de Sadam como defensor del mundo árabe, como continuador simbólico de figuras históricas locales y como garante del orden frente al radicalismo chiita y kurdo.

Su estilo de gobierno se caracterizó por la concentración del poder en el círculo familiar y tribal, la designación de parientes y aliados del clan al-Bu Nasir en puestos clave de seguridad, y la distribución de cargos entre diversas comunidades en función de la lealtad al régimen. Políticamente, Sadam reprimió a comunistas, islamistas, opositores baazistas y movimientos kurdos o chiitas, al tiempo que implementó reformas sociales —particularmente en educación, salud e infraestructura— que le dieron una base de legitimidad en amplios sectores urbanos y rurales.

5. Palmarés y condecoraciones[editar]

Durante su presidencia, Sadam Huseín recibió varias condecoraciones extranjeras, en su mayoría en las décadas de 1970 y 1980, cuando Irak era percibido como un aliado útil por distintos gobiernos. Entre las principales se cuentan:

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  • Orden Nacional José Martí — Cuba, 1978.
  • Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica — España, 1974.
  • Orden del gran Mubarak — Kuwait (sin fecha confirmada).
  • Orden de Stara Planina — Bulgaria (sin fecha confirmada).
  • Orden de la Estrella Yugoslava — Yugoslavia (sin fecha confirmada).

6. Vida pública y legado[editar]

El legado de Sadam Huseín está ligado a las consecuencias de sus políticas en Irak y en la región. Su régimen nacionalizó el petróleo, expandió la infraestructura, la educación y el sistema de salud, y modernizó la condición jurídica de las mujeres durante los años setenta y ochenta. Al mismo tiempo, concentró el poder en una minoría suní, reprimió a opositores, kurdos y chiitas, llevó al país a dos guerras internacionales y fue responsable de campañas de exterminio como la de Anfal.

Las estimaciones de víctimas atribuidas al régimen durante sus más de dos décadas de dominio varían entre fuentes; algunas ONG y organismos han situado la cifra en hasta 250.000 personas o más, sin contar las víctimas de la guerra entre Irán e Irak ni de la guerra del Golfo.[2:1] El régimen terminó insolvente y con el país sujeto al sistema de sanciones más severo de la ONU, lo que agravó la crisis humanitaria de los años noventa.

La invasión de 2003 y la caída de Sadam abrieron un periodo de inestabilidad prolongada, violencia sectaria y reconfiguración del Estado iraquí. La ausencia de armas de destrucción masiva —argumento central de la invasión— convirtió el episodio en un caso emblemático de los debates sobre la legitimidad de la intervención militar y el uso de la inteligencia en política exterior.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Sadam Huseín tuvo una presencia relevante en la prensa y el debate público de España e Hispanoamérica, tanto durante su presidencia como tras su caída. La prensa en español cubrió con amplitud las guerras del Golfo, las sanciones, la invasión de 2003, su captura, su juicio y su ejecución.

En el plano de las relaciones con el mundo hispanohablante, destacan dos condecoraciones: la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, concedida por España en 1974, y la Orden Nacional José Martí, otorgada por Cuba en 1978. Durante la crisis de 2003, el gobierno español de José María Aznar se alineó con la coalición liderada por Estados Unidos, lo que desató en España un amplio movimiento ciudadano contrario a la guerra, mientras que países latinoamericanos como México y Chile, entonces miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, mantuvieron posiciones de resistencia a una autorización para el uso de la fuerza. La cobertura en los medios hispanoamericanos, particularmente en la televisión y en la prensa escrita, fue intensa durante la captura de Sadam en diciembre de 2003 y su ejecución en diciembre de 2006.

La caída del régimen dio lugar a numerosos libros, documentales y reportajes en español que analizaron su trayectoria, el carácter del régimen baazista y las consecuencias de la invasión. La figura de Sadam siguió siendo referida en la política latinoamericana y española como ejemplo del dilema entre el respeto al derecho internacional y la intervención humanitaria o militar.[8]


  1. En el mundo hispanohablante conviven las grafías «Sadam Huseín» (habitual en español) y «Saddam Hussein» (del inglés). La transliteración del árabe es Ṣaddām Ḥusayn, sin una correspondencia exacta de vocales entre los dos sistemas de escritura. ↩︎

  2. La cifra de 250.000 víctimas procede de organizaciones como Human Rights Watch y se refiere a las víctimas atribuidas al régimen durante su gobierno. Otros autores dan rangos más amplios según el periodo y el tipo de crímenes considerados. ↩︎ ↩︎

  3. El nombre de la aldea aparece en las fuentes como «Al-Awja», «al-Ajwa» y otras variantes de romanización. Se trata del mismo asentamiento cerca de Tikrit. ↩︎

  4. La desaparición del padre está rodeada de versiones contradictorias. Algunas fuentes sostienen que murió, otras que fue asesinado y otras que abandonó a la familia. Los rumores sobre un origen ilegítimo de Sadam nunca fueron probados. ↩︎

  5. Hay discrepancia entre las fuentes sobre si la unión con Sajida se celebró en El Cairo en 1962 o en Irak a comienzos de 1963. Ambas fechas aparecen en biografías del político. ↩︎

  6. El nombre de la campaña remite a la sura octava del Corán, al-anfāl, que trata del botín de guerra. El régimen baazista la utilizó como nombre en clave para las operaciones de exterminio y reasentamiento forzoso en el Kurdistán iraquí. ↩︎

  7. Inmediatamente después del ataque, y durante años, algunas agencias y sectores del gobierno de Estados Unidos presentaron la versión de que Irán era parcialmente responsable. Investigaciones posteriores y documentación desclasificada han concluido de manera generalizada que el ataque fue ejecutado por el régimen iraquí en el marco de Anfal. ↩︎

  8. El debate sobre el legado de Sadam sigue abierto. Algunos analistas subrayan los avances en educación, secularización e infraestructura; otros, la represión sistemática, las fosas comunes, las campañas de exterminio y el colapso del Estado tras 2003. Ambas dimensiones conviven en la historiografía reciente. ↩︎