Salmo 91
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Otros nombres «Qui habitat» Salmo 90 (numeración griega) |
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Libro Libro de los Salmos |
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Parte de Biblia hebrea / Antiguo Testamento |
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Atribución Moisés (tradición judía) David (Septuaginta griega) |
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Idioma original Hebreo |
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Versículos 16 |
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Uso litúrgico Judaísmo, catolicismo, ortodoxia, anglicanismo, protestantismo |
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Precedido por Salmo 90 |
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Sucedido por Salmo 92 |
1. Resumen[editar]
El Salmo 91 es, según la numeración hebrea, el nonagésimo primer salmo del Libro de los Salmos de la Biblia. En la numeración de la Septuaginta griega, seguida también por la Vulgata latina, corresponde al Salmo 90. Por esa razón, en estudios bíblicos y en ediciones litúrgicas suele citarse con doble referencia: Salmo 91 (90).
El texto es un poema de confianza en la protección de Dios. Su primer versículo ha dado nombre a la composición en varias tradiciones: en latín se la conoce como «Qui habitat», por las palabras iniciales Qui habitat in adiutorio Altissimi («El que habita al amparo del Altísimo»), y en el mundo angloparlante suele citarse por la frase de la Biblia del rey Jacobo «He that dwelleth in the secret place of the Most High». En español, las versiones modernas vierten ese inicio como «El que habita al abrigo del Altísimo» o fórmulas semejantes.
El Salmo 91 goza de una recepción muy amplia. Tanto en el judaísmo como en distintas confesiones cristianas se le considera un salmo de protección, invocado en momentos de peligro, enfermedad o angustia. En la liturgia judía forma parte de las oraciones de la mañana de sábados y festividades y se recita también en los funerales. En la Iglesia católica aparece en las Completas del domingo y en el primer domingo de Cuaresma. En la tradición cristiana, su fama se vincula estrechamente con el episodio de la tentación de Jesús, donde el diablo cita los versículos 11 y 12 (Mateo 4,6 y Lucas 4,10-11).
Además de su uso litúrgico, el salmo ha dejado una huella notable en la piedad popular, la iconografía, la música y la cultura material. Es uno de los textos bíblicos más atestiguados en amuletos, inscripciones y objetos arqueológicos de la Antigüedad tardía. Esa doble condición — texto de oración y objeto de devoción protectora — explica su pervivencia hasta el presente.
2. Título y numeración[editar]
En la Biblia hebrea, el Salmo 91 no lleva título o encabezamiento. Esa ausencia es significativa, porque el Salmo 90 inmediatamente anterior está atribuido a Moisés. A partir de esa cercanía, la tradición rabínica extendió la atribución mosaica a los salmos siguientes que carecen de título, entre ellos el 91. El Midrash Tehilim resume esta idea con una fórmula elocuente: Moisés escribió once salmos, correspondientes a las once tribus.[1]
En la Septuaginta griega, en cambio, el salmo sí presenta un título: «Un cántico de alabanza relacionado con David». Esa atribución davídica es la que pasó a la Vulgata latina y, a través de ella, a parte de la tradición cristiana antigua.
La numeración doble es una de las primeras dificultades que encuentra quien consulta este salmo en distintas ediciones de la Biblia. El origen de la diferencia está en la forma en que las tradiciones judía y cristiana antigua contaron los primeros salmos del salterio. Por esa razón, cuando una fuente católica antigua cita el «Salmo 90», se refiere al mismo texto que una Biblia hebrea moderna llama «Salmo 91».[2]
En latín litúrgico, el título tradicional Qui habitat procede de la versión de la Vulgata: Qui habitat in adiutorio Altissimi, in protectione Dei caeli commorabitur. De allí derivan numerosas referencias musicales y espirituales a lo largo de la historia cristiana.
3. Texto y estructura[editar]
El Salmo 91 consta de 16 versículos en la numeración hebrea. El poema combina voces distintas. A grandes rasgos puede dividirse en tres momentos:
- Versículos 1–2: una declaración personal de confianza en Dios como refugio.
- Versículos 3–13: una voz que promete protección y describe los peligros de los que Dios libra.
- Versículos 14–16: un oráculo divino que confirma la promesa y habla en primera persona.
Los exégetas han propuesto distintas lecturas de ese cambio de voces. Algunos lo entienden como una exhortación litúrgica, pronunciada por un sacerdote o un levita, seguida de una respuesta divina. Otros han sugerido un ritual de curación, una bendición, una liturgia de ingreso al templo, una oración de acción de gracias o un oráculo de victoria militar. La formulación abierta del salmo permite que se haya adaptado a contextos muy diversos. Sigmund Mowinckel sospechaba que formaba parte de un ritual de curación; Hermann Gunkel, por su parte, veía en el salmo una expresión sobresaliente de piedad individual.[3]
La versión de la Septuaginta presenta algunas diferencias reseñables. En el versículo 6, donde el texto hebreo habla de un «azote» o «destrucción» que asola al mediodía, la versión griega introduce la figura del «demonio meridiano» (daemonium meridianum). Esa lectura tuvo una larga fortuna en la tradición cristiana y en la piedad antigua, ya que daba nombre concreto a una amenaza espiritual asociada con el mediodía.
[ Desplegar / Plegar ] Texto del Salmo 91 en español
El texto siguiente sigue de cerca las versiones modernas a partir del hebreo. La redacción puede variar entre traducciones.
- El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.
- Diré del Señor: «Él es mi refugio y mi fortaleza; mi Dios, en quien confiaré».
- Él te librará del lazo del cazador y de la peste destructora.
- Con sus plumas te cubrirá, y bajo sus alas hallarás refugio; escudo y protección es su fidelidad.
- No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,
- ni la peste que avanza en la oscuridad, ni el azote que asola al mediodía.
- Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu derecha, a ti no llegará.
- Solo con tus ojos mirarás, y verás la retribución de los impíos.
- Porque has puesto al Señor como refugio tuyo, al Altísimo como tu morada,
- no te sobrevendrá mal alguno, ni plaga se acercará a tu tienda.
- Pues él ordenará a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos.
- En sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.
- Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al leoncillo y a la serpiente.
- «Porque ha puesto su amor en mí, yo lo libraré; lo pondré en alto, porque conoce mi nombre.
- Me invocará, y yo le responderé; estaré con él en la angustia; lo libraré y lo honraré.
- Con larga vida lo saciaré, y le mostraré mi salvación.»
4. Autoría y contexto[editar]
El texto hebreo del Salmo 91 no indica autor. La tradición judía, como se ha señalado, lo atribuye a Moisés, en continuidad con el Salmo 90. El Midrash Tehilim y el Zohar ofrecen explicaciones narrativas de esa atribución. Según una de ellas, Moisés compuso el salmo al subir a la nube que cubría el monte Sinaí, como protección frente a los ángeles destructores. Otra tradición afirma que lo escribió el día en que se completó la construcción del Tabernáculo, recogiendo su propia experiencia al entrar en el santuario y ser envuelto por la nube divina.[4]
En la Septuaginta, el título coloca el salmo bajo el nombre de David. Esa diferencia de atribución refleja dos sensibilidades teológicas distintas: la tradición rabínica integra el salmo en un conjunto mosaico, mientras que la tradición griega lo conecta con la figura davídica del salterio.
El contexto histórico concreto del poema no puede fijarse con certeza. Las imágenes de enfermedad, lazo, flecha, terror nocturno y plaga sugieren un lenguaje de amenazas amplias, más que un episodio histórico específico. Por esa plasticidad, el salmo ha podido aplicarse a situaciones personales y comunitarias muy distintas a lo largo de los siglos.
5. Temas principales[editar]
El tema dominante es la protección divina. El salmo no niega la existencia del peligro, pero promete que quien se acoge a Dios no queda a merced de él. Las amenazas se describen con un vocabulario muy concreto: lazo del cazador, peste, terror nocturno, flecha de día, azote del mediodía, león, áspid y serpiente. Esas imágenes abarcan peligros humanos, animales y sobrenaturales, y cubren tanto la noche como el día.
Un segundo tema central es la confianza. El salmo comienza y termina como una declaración de fe personal. El orante no se presenta como una persona sin miedo por su propia fuerza, sino como alguien que ha hecho de Dios su refugio. El oráculo final refuerza esa actitud: Dios responde al amor y al conocimiento de su nombre con liberación, compañía en la angustia y salvación.
La angelología ocupa un lugar breve pero muy influyente. Los versículos 11 y 12 prometen que Dios enviará a sus ángeles para guardar al fiel. Esos versículos, citados por el tentador en los evangelios, se convirtieron en uno de los pasajes más conocidos del salmo en la cultura cristiana. Jesús, según los relatos evangélicos, no niega la promesa, sino que rechaza su uso indebido para poner a prueba a Dios.[5]
El salmo forma parte de un pequeño grupo dentro del salterio, junto con los salmos 90 y 92. La investigación reciente destaca las conexiones verbales y temáticas entre esos tres textos. En particular, la imagen de las alas como protección aparece en el Salmo 91 y en el cántico de Moisés de Deuteronomio 32, lo que refuerza la asociación con la figura de Moisés.[6]
6. Uso en el judaísmo[editar]
El Salmo 91 ocupa un lugar estable en la liturgia judía. Se recita durante el Pesukei Dezimra en los servicios matutinos de Shabat, en las festividades judías y en Hoshaná Rabá. También se recita después de la oración de la tarde en Motza'ei Shabat y durante el Shemá nocturno al acostarse. En cada una de esas ocasiones, el versículo 16 se dice dos veces. Según Machzor Vitry, la duplicación del versículo servía para completar la forma escrita de un nombre divino.[7]
En los funerales, el salmo se recita siete veces. Cuando los portadores del ataúd se acercan a la tumba, se detienen cada pocos pasos y repiten el salmo. En el entierro de una mujer, la procesión no se detiene, pero el salmo se repite igualmente siete veces.
El versículo 11 se recita después del poema litúrgico Shalom Aleijem, que se canta en la mesa de viernes por la noche. Además, el Salmo 91 se reza con frecuencia como oración de protección antes de emprender un viaje.
En la literatura rabínica, el salmo recibió el nombre de «canto de las plagas» (shir shel pega'im o shir shel nega'im), porque quien lo recita con fe en Dios es ayudado en tiempo de peligro. Desde la época de los gueonim se utilizó para alejar demonios y espíritus malignos. Sefer Shimmush Tehilim, Rashi y el rabino Moses Zacuto recomendaron el uso del texto hebreo en exorcismos. Algunas fuentes sostenían incluso que su recitación podía ayudar mágicamente a escapar de prisión a los cautivos.[8]
Tanto las fuentes judías como las cristianas coincidieron en recomendar la recitación diaria del salmo. Esa convergencia entre dos tradiciones distintas ayuda a explicar su enorme difusión en la Antigüedad tardía y en la Edad Media.
7. Uso en el cristianismo[editar]
7.1. Nuevo Testamento[editar]
El Salmo 91 aparece citado o evocado en tres pasajes del Nuevo Testamento. En el episodio de la tentación de Jesús, el diablo cita los versículos 11 y 12 para proponer que Jesús se arroje desde la parte más alta del templo. La cita aparece en Mateo 4,6 y en Lucas 4,10-11. Jesús responde que también está escrito: «No tentarás al Señor tu Dios» (Mateo 4,7; Lucas 4,12).
La tercera referencia se encuentra en Lucas 10,19, donde Jesús dice a sus discípulos que les ha dado potestad para pisar serpientes y escorpiones, y que nada les hará daño. La imagen evoca el versículo 13 del salmo, que habla de pisar leones, cobras y serpientes.
La presencia del salmo en el relato de la tentación lo convirtió en un texto especialmente conocido en la catequesis y en la espiritualidad cristiana. La liturgia del primer domingo de Cuaresma, en el Leccionario Común Revisado, lo vincula explícitamente con ese episodio evangélico.
7.2. Tradición latina y catolicismo[editar]
En la liturgia católica, el Salmo 91 forma parte de las Completas del domingo y de las solemnidades, dentro de la Liturgia de las Horas. La rúbrica litúrgica latina lo titula «A la sombra del Omnipotente». En la Iglesia occidental medieval, el salmo se leía también en las lecturas del Viernes Santo.
El salmo ha sido objeto de numerosos comentarios patrísticos y teológicos. San Benito de Nursia y Cesáreo de Arlés, entre otros, lo atestiguan como oración adecuada para la noche. Casiodoro comenta el texto en el contexto de la oración nocturna de los cristianos.
San Bernardo de Claraval glosó el versículo 15, «estaré con él en la tribulación», con una reflexión intensa: prefería sufrir con Dios a reinar sin él, y afirmaba que prefería estar con Dios en la tribulación antes que sin él incluso en el cielo.[9]
San Josemaría Escrivá, en su homilía para el primer domingo de Cuaresma, comentaba el versículo 15 en términos de esperanza cristiana: la certeza de que Dios escucha, interviene y glorifica al hombre que lo invoca con fe.
7.3. Ortodoxia oriental[editar]
En la ortodoxia oriental, el Salmo 91 se usa en las oraciones de las horas canónicas, en las Completas y en el servicio conmemorativo de los difuntos, la Pannikhida. La mención del «demonio del mediodía» en la versión griega ha tenido un eco particular en la tradición espiritual oriental, que conoce la acedia o «demonio meridiano» como una tentación característica de la vida monástica.
En la tradición ascética oriental, el «demonio del mediodía» se asocia con el cansancio espiritual, la tristeza y la pérdida de fervor que sobrevienen en la mitad de la jornada o de la vida. El salmo, leído en ese contexto, no es solo una oración de protección física, sino también un antídoto espiritual contra la desolación.
8. Uso apotropaico y arqueología[editar]
El Salmo 91 es, según la numeración griega, el texto bíblico más frecuentemente atestiguado por artefactos arqueológicos de la Antigüedad, ya sea como texto completo o a través de sus palabras iniciales. Ha aparecido en inscripciones murales, en tumbas, en joyas, en tablillas de madera y en fragmentos de papiro y pergamino.
Ese abundante registro material confirma la función apotropaica del salmo en la Antigüedad tardía. La gente no solo rezaba el Salmo 91, sino que lo portaba como amuleto, lo inscribía en los muros de las casas y lo colocaba en los sepulcros. Era un texto que se consideraba eficaz para proteger de los peligros y, en particular, de los seres demoníacos.
En los Salmos apócrifos 11Q, entre los rollos del mar Muerto, el Salmo 91 aparece ya citado en un contexto de protección frente a los demonios. La traducción griega fortaleció esa interpretación, como se advierte en el versículo 6 con la mención del «demonio del mediodía».
La arqueología ha mostrado también que el uso del salmo traspasó las fronteras religiosas. Judíos y cristianos de la Antigüedad tardía lo grabaron en amuletos. Esa práctica convirtió al salmo en una especie de patrimonio compartido de piedad protectora en el Mediterráneo oriental y en el mundo bizantino.
9. Iconografía y arte[editar]
El versículo 13, con su imagen de pisar leones y serpientes, inspiró un motivo iconográfico importante: Cristo pisoteando las bestias. La imagen aparece en la Antigüedad tardía y fue retomada con fuerza en el arte carolingio y anglosajón. Representa a Cristo victorioso sobre el león y la serpiente o el dragón, en alusión directa al salmo.
Un ejemplo temprano muy citado es una placa de marfil de finales del siglo VIII, conservada en Genoels-Elderen, en la que Cristo aparece pisando el león y la serpiente, en ilustración del versículo 13. La imagen une la promesa del salmo con la victoria de Cristo sobre el mal, un tema central en la interpretación cristiana antigua.
La Porta Angélica de la muralla de la Ciudad del Vaticano lleva inscrito el versículo 11 del salmo: «Él ordenará a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos». Esa inscripción muestra la permanencia del salmo como texto protector en el espacio público cristiano.
En la cultura popular contemporánea, el Salmo 91 recibe a menudo el nombre de «salmo del soldado» u «oración del soldado». Pañuelos de camuflaje impresos con el texto se distribuyen con frecuencia entre las tropas estadounidenses. Esa práctica procede de la tradición de amuletos militares y de la lectura del salmo como promesa de seguridad en el combate.[10]
10. Música[editar]
10.1. Música clásica[editar]
Varios compositores han puesto música al Salmo 91, íntegro o en fragmentos. Heinrich Schütz creó un escenario del salmo titulado Wer sich des Höchsten Schirm vertraut, catalogado como SWV 189.[11] Felix Mendelssohn compuso un movimiento con dos versos del salmo para su motete Denn er hat seinen Engeln befohlen, que más tarde integró en su oratorio Elías.
El compositor polaco Józef Elsner definió las tres últimas líneas del salmo como un ofertorio Quoniam in me speravit, Op. 30, publicado en 1829. Giacomo Meyerbeer puso música al salmo en 1853 para dos coros a cuatro voces, como encargo de Federico Guillermo IV de Prusia para el recién fundado Coro Estatal y de la Catedral. La obra se estrenó el 8 de mayo de 1853 en la Friedenskirche de Potsdam.
Otros compositores del ámbito germano, como Cornelius Becker, Paul Gerhard, Sebald Heyden, Carl Friedrich Ludwig Hellwig y Johann Hermann Schein, elaboraron versiones poéticas o musicales del salmo. Hellwig compuso una ambiciosa versión para seis voces solistas y coro para la Singakademie de Berlín en 1814, a la que luego añadió cuerdas y una fuga final.
10.2. Música cristiana contemporánea[editar]
En el repertorio devocional moderno, el Salmo 91 ha inspirado himnos y canciones en varias lenguas. Michael Joncas basó su himno «On Eagle's Wings» en el Salmo 91, junto con Éxodo 19 y Mateo 13. La canción se usa a menudo en misas católicas de Estados Unidos.
La banda cristiana Sons of Korah incluyó una versión del Salmo 91 en su álbum Wait de 2011. En Brasil, la banda Trazendo a Arca grabó en 2009 «Aquele Que Habita», basada en el salmo, para el álbum Salmos e Cânticos Espirituais. El grupo Frente do Trono recitó el salmo en su obra Tetelestai, y la cantante Marine Friesen lanzó una canción homónima en su disco solista Resurrected.
10.3. Música popular y de otros géneros[editar]
El Salmo 91 también ha aparecido en la música popular no estrictamente religiosa. La banda de metal brasileño-estadounidense Soulfly recitó el salmo en portugués en la canción extra «Salmo 91» de su quinto álbum, Dark Ages. La banda canadiense Cryptopsy tituló una canción de su álbum Once Was Not con una frase tomada de los versículos 5 y 6: «The Pestilence That Walketh in Darkness». El grupo Jerry Garcia Band citó los versículos 5 y 6 en su canción «My Sisters and Brothers».
Sinéad O'Connor, en su álbum debut The Lion and the Cobra, incluyó una recitación en irlandés de los versículos 11 a 13 en la canción «Never Get Old». Madona, por su parte, hizo referencia al Salmo 91 en la introducción «Virgen María» de su gira The MDNA Tour de 2012.
La cantante colombiana Karol G estrenó en 2023 la canción «S91», cuyo título es una abreviatura del salmo. La pieza cierra con una paráfrasis en español de los versículos 5 y 7: «No tengan miedo a los peligros nocturnos ni a las plagas que llegan con la oscuridad, pues mil caerán a tu derecha y diez mil a tu izquierda pero a ti, nada te pasará». La referencia, en un contexto de música urbana, dio al salmo una visibilidad renovada entre el público latinoamericano joven.[12]
11. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En el mundo hispanohablante, el Salmo 91 es uno de los pasajes bíblicos más difundidos de la piedad popular. Se lo encuentra en estampas, oraciones impresas, devocionarios y publicaciones digitales. La fórmula «Salmo de la protección» es habitual en materiales pastorales y en sitios de contenido religioso, tanto católicos como evangélicos.
En México, el escudo de la ciudad de Puebla, otorgado por Carlos V en 1538, incluye en su bordura un verso del salmo. La referencia procede de la narración del sueño de fray Julián Garcés, obispo de Tlaxcala, en la que una visión habría anticipado la fundación de la ciudad. El detalle conecta al Salmo 91 con la heráldica urbana hispanoamericana y con la memoria fundacional de una de las ciudades más importantes del México colonial.[13]
En las versiones bíblicas más leídas en América Latina, como la Reina-Valera, el Salmo 91 ocupa un lugar especialmente valorado en tiempos de angustia colectiva e individual. Durante la pandemia de COVID-19, distintas comunidades religiosas difundieron el salmo por redes sociales, radio y televisión como oración de consuelo y protección frente a la enfermedad. Esa difusión digital reprodujo, en soportes contemporáneos, la lógica antigua de escribir el salmo en paredes, joyas y tablillas.
En el campo de la música latinoamericana, la canción «S91» de Karol G ha sido el ejemplo más visible de apropiación del salmo en la cultura popular reciente. Su letra, que mezcla el lenguaje del reguetón y del rap con una cita bíblica, generó debate entre quienes la leen como un mensaje de fe y quienes la consideran solo una referencia estética. En cualquier caso, devolvió el salmo a conversaciones no estrictamente religiosas de la región.
12. Legado y actualidad[editar]
El Salmo 91 sigue siendo uno de los textos bíblicos más recitados en el mundo contemporáneo. Su brevedad, su ritmo y su promesa de protección lo han convertido en una oración de referencia en hospitales, cárceles, cuarteles y hogares. Las tradiciones judía y cristiana mantienen su uso litúrgico, y la piedad popular lo conserva como oración de viajeros, enfermos y personas en situación de peligro.
La era digital ha multiplicado su difusión en español. Aplicaciones de oración, canales de video y redes sociales reproducen el salmo en distintas versiones. Ese fenómeno actualiza la antigua función apotropaica del texto: si en la Antigüedad se inscribía en amuletos y tumbas, hoy circula en teléfonos móviles y publicaciones compartidas.[14]
El salmo plantea, además, una cuestión teológica delicada. Su promesa de protección no siempre se cumple de manera evidente en la experiencia humana. La interpretación cristiana, a partir del episodio de la tentación, distingue entre la confianza filial y la pretensión de obligar a Dios a intervenir. El salmo no promete exención absoluta del sufrimiento, sino una compañía divina en la angustia y una salvación que trasciende el peligro inmediato. En palabras del propio salmo, «estaré con él en la tribulación» (v. 15). Esa frase, más que las imágenes de victoria, condensa el núcleo de su mensaje.
Notas[editar]
La cifra de once salmos corresponde a la cuenta que presenta el Midrash Tehilim. La atribución mosaica no es un dato textual, sino una tradición interpretativa. ↩︎
La diferencia se origina en que algunas versiones cuentan como dos salmos lo que otras cuentan como uno. Por eso, el salmo 91 hebreo es el 90 de la Septuaginta y de la Vulgata. ↩︎
Las propuestas de Mowinckel y Gunkel representan dos maneras clásicas de entender la forma del salmo en la investigación del siglo XX. No hay consenso sobre un contexto litúrgico único. ↩︎
La tradición del Tabernáculo aparece en el Midrash y en el Zohar. Son explicaciones devocionales antiguas, no datos históricos comprobables. ↩︎
Los evangelios presentan la cita del salmo por parte del diablo en el marco de la tentación en el desierto. La respuesta de Jesús remite a Deuteronomio 6,16. ↩︎
El término hebreo para «ala» (kənāfajim) aparece combinado con la imagen de las plumas protectoras tanto en Salmo 91 como en Deuteronomio 32. Esa conexión refuerza la agrupación de los Salmos 90–92 como un conjunto ligado a Moisés. ↩︎
Machzor Vitry es un compendio litúrgico medieval judío. La repetición del versículo 16 se explica allí como un recurso para completar la grafía de un nombre de Dios. ↩︎
Las recomendaciones de Sefer Shimmush Tehilim, Rashi y Moses Zacuto pertenecen a la literatura rabínica y cabalística. La idea de que el salmo permitía escapar de la prisión es una de las virtudes atribuidas al texto en esa tradición. ↩︎
La cita procede de los Sermones de tempore de san Bernardo de Claraval, en el contexto de su glosa al versículo 15. ↩︎
La distribución de pañuelos con el salmo entre tropas estadounidenses está documentada en crónicas periodísticas de los años 2000. Esa costumbre no es exclusiva de los Estados Unidos, pero allí ha tenido particular difusión. ↩︎
SWV es la abreviatura del catálogo Schütz-Werke-Verzeichnis. La obra es un motete concertante basado en los primeros versículos del salmo. ↩︎
La canción «S91» se asocia con el Salmo 91 por su estribillo y por la cita bíblica del cierre. El estreno se produjo en 2023 según las fuentes consultadas, aunque la fecha exacta puede variar según el formato. ↩︎
La bordura del escudo de Puebla contiene una inscripción latina; la identificación del verso concreto ha variado en la historiografía local, pero la conexión con el salmo es parte de la tradición fundacional. ↩︎
La difusión del salmo en redes y aplicaciones aumentó de manera notable durante la pandemia de COVID-19. Esa práctica puede documentarse en múltiples plataformas de contenido religioso en español. ↩︎