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Sarampión

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Sarampión
TipoEnfermedad infecciosa exantemática
Agente causalVirus del sarampión
Familia Paramyxoviridae, género Morbillivirus
HuéspedSer humano
SíntomasFiebre, tos, coriza, conjuntivitis, exantema maculopapular y manchas de Koplik
Período de incubación4 a 12 días
ContagioDesde los primeros síntomas hasta 3 a 5 días después del inicio del exantema
ComplicacionesNeumonía, encefalitis, diarrea, convulsiones, inmunosupresión, pérdida de audición, ceguera y panencefalitis esclerosante subaguda, entre otras
LetalidadAproximadamente 1 por cada 1,000 casos en entornos desarrollados; hasta 10% en poblaciones con desnutrición y atención sanitaria deficiente; hasta 30% en inmunodeprimidos
PrevenciónVacuna triple vírica (SPR)
TratamientoNo existe tratamiento antiviral específico; se emplea tratamiento de soporte
CIE-10B05
CIE-9055
CIAP-2A71
DiseasesDB7890
MedlinePlus001569

No debe confundirse el sarampión con la roseola ni con la rubéola, a pesar de que las tres enfermedades pueden presentar manifestaciones eruptivas.

1. Resumen[editar]

El sarampión es una enfermedad infecciosa exantemática, como la rubéola o la varicela, bastante frecuente, especialmente en niños, y causada por un virus de la familia Paramyxoviridae, género Morbillivirus.[1] Antes de que se iniciara la vacunación en 1980, el sarampión provocaba la muerte de 2.6 millones de personas al año en todo el mundo.[2] Los casos graves son más frecuentes en niños pequeños malnutridos y con déficit de inmunidad; en grupos de riesgo sin atención sanitaria adecuada, la enfermedad puede provocar la muerte del 10% de los casos.[3]

La enfermedad se caracteriza por la aparición de manchas rojas en la piel —un exantema de aspecto característico—, fiebre y un estado general debilitado. La tos está siempre presente debido a la inflamación de las mucosas de las vías respiratorias altas; de hecho, un axioma clínico clásico en infectología sostiene que no hay sarampión sin tos.[4] Las principales complicaciones son la neumonía y la encefalitis, que pueden amenazar la vida del paciente.

El período de incubación dura entre 4 y 12 días, durante los cuales no hay síntomas. Las personas infectadas siguen siendo contagiosas desde la aparición de los primeros síntomas hasta los 3 a 5 días posteriores a la aparición del sarpullido.[2:1] El diagnóstico se hace a través del cuadro clínico y de la detección de anticuerpos en la sangre. No existe tratamiento antiviral específico; sin embargo, la enfermedad se puede prevenir mediante la administración de la vacuna contra el sarampión. La vacuna triple vírica, también conocida como SPR, ha reducido notablemente el número de infecciones. En la mayoría de los países, el sarampión es una enfermedad de declaración obligatoria.

En 1998, la Asamblea Mundial de la Salud estableció el objetivo de eliminar el sarampión endémico en Europa para 2007, de modo que pudiera certificarse su eliminación antes de 2010.[5] En el continente americano, el sarampión endémico llegó a considerarse eliminado a principios de la década de 2000; en 2016, las Américas fueron la primera región del mundo en recibir ese estatus, aunque después se han documentado reintroducciones y brotes en varios países.[6]

2. Causa y agente[editar]

El ser humano es el único huésped del virus del sarampión. Se trata de un virus de alrededor de 120 a 140 nanómetros, con un genoma de ARN monocatenario, miembro de la familia Paramyxoviridae, dentro del género Morbillivirus.[7]

En la superficie del virus del sarampión se encuentran dos glicoproteínas: la hemaglutinina, también llamada proteína H, y la proteína de fusión, también llamada proteína F, que forman una matriz de proteínas superficiales. Las proteínas H y F son responsables de la fusión del virus con la célula huésped y de su inclusión dentro de esta. Los receptores de la célula humana son el CD150 o SLAM y, en menor medida, el CD46. La vacuna produce en el individuo anticuerpos dirigidos contra las proteínas de la superficie del virus, en particular contra la proteína H.[7:1]

La Organización Mundial de la Salud ha notificado 23 genotipos o variantes genéticas, agrupados en ocho serotipos identificados con las letras A a H.[8] La tasa de mutación de los genomas es comparativamente baja, por lo que las zonas geográficas de origen viral de una infección pueden reconstruirse con relativa facilidad.[9] En Europa Central, por ejemplo, se han localizado los genotipos C2, D6 y D7. Los brotes de sarampión registrados en Suiza y Baviera en 2006 y 2007 fueron causados por el genotipo D5, proveniente de Tailandia o Camboya, lo que permitió detectar una cadena de infección de Suiza a Baviera y de allí a Austria y Hannover.[10]

El virus es muy sensible a factores externos como las temperaturas elevadas, la radiación ultravioleta y numerosos desinfectantes, entre ellos las soluciones con hipoclorito de sodio al 1%, etanol al 70%, glutaraldehído, peróxido de hidrógeno y formaldehído.[11] En el medio ambiente puede mantenerse infeccioso durante periodos de hasta dos horas.[12]

3. Transmisión y patogenia[editar]

La transmisión del virus del sarampión ocurre por contacto, tos o gotitas infectadas provenientes de una persona enferma. El paciente permanece infeccioso desde tres a cinco días antes de la aparición de las erupciones hasta cuatro días después.[13]

El virus penetra en las células epiteliales de la mucosa de las vías respiratorias altas, como la orofaringe, o con menos frecuencia en la conjuntiva de los ojos. Llega al tejido linfoide y reticuloendotelial local en menos de 48 horas —amígdalas, adenoides, timo, bazo— y al resto de las vías respiratorias altas, donde se reproduce y origina una viremia inicial asintomática durante los primeros 4 días del contagio. Esto suele acompañarse de una breve aparición del virus en la sangre. Después de unos 5 a 7 días se produce una segunda viremia, con la consiguiente infección de la piel y de las vías respiratorias. Al décimo día del contagio se inicia la respuesta inmune del huésped y la producción de interferón, que disminuyen progresivamente la viremia; entonces aparece la erupción, junto con otros síntomas como tos y bronquitis aguda, que definen el período exantemático de la enfermedad.[13:1]

Mediante la invasión del virus en los linfocitos T y el aumento de sustancias mensajeras como las citocinas, en particular la interleucina-4, se instala una debilidad inmune temporal del organismo. Durante esa fase, de aproximadamente cuatro a seis semanas, pueden aparecer infecciones secundarias. El organismo se defiende sobre todo con una inmunidad de tipo celular: los linfocitos T citotóxicos y las células asesinas naturales. Las personas con inmunidad celular debilitada tienen un alto riesgo de padecer sarampión grave. En cambio, un sistema inmune debilitado en el área humoral no conduce necesariamente a un mayor riesgo de enfermedad. Con el inicio de las erupciones aparecen anticuerpos, primero de la clase IgM y posteriormente de la clase IgG.[14]

4. Cuadro clínico[editar]

El período de incubación es de aproximadamente 4 a 12 días, durante los cuales no hay síntomas. El primer síntoma suele ser la aparición de fiebre alta que dura por lo menos tres días, acompañada de tos, coriza —nariz moqueante— y conjuntivitis —ojos rojos—. La fiebre puede alcanzar los 40 °C.

Las manchas de Koplik, que aparecen dentro de la boca, son patognomónicas: su presencia diagnostica la enfermedad. Sin embargo, son efímeras y desaparecen en unas 24 horas.[15] Otro síntoma es el exantema, que aparece tres o cuatro días después de comenzar la fiebre. Se trata de una erupción cutánea de color rojizo que desaparece al presionar con el dedo. El característico exantema del sarampión se describe como una erupción generalizada maculopapular, que comienza 2 a 3 días después de la fiebre y de la sintomatología catarral. Aparece primero detrás de las orejas y se extiende progresivamente a la frente, las mejillas, el cuello, el pecho, la espalda, las extremidades superiores, el abdomen y, por último, las extremidades inferiores. Por esa distribución se dice que el brote sigue una dirección de cabeza a pies, con un picor discreto. Al tercer día el brote palidece; al cuarto se vuelve de color parduzco, ya no desaparece con la presión y la piel tiende a descamarse. El exantema desaparece en el mismo orden en que apareció. Por esa razón se suele decir que el sarpullido se «mancha», cambiando de color de rojo a café oscuro antes de desaparecer.[16]

La tos siempre está presente debido a la inflamación de las mucosas —mucositis— de las vías respiratorias superiores, es decir, nariz, faringe y laringe. De esa apreciación surge un elemento de diagnóstico diferencial con otros exantemas, resumido en el clásico de la infectología: «No hay sarampión sin tos».[4:1]

La erupción y la fiebre desaparecen gradualmente durante el séptimo y el décimo día. Los últimos rastros de las erupciones suelen desaparecer a los 14 días, con descamación ostensible.[16:1]

5. Diagnóstico y tratamiento[editar]

El diagnóstico clínico del sarampión requiere una historia de fiebre de por lo menos tres días consecutivos, junto con al menos uno de los otros tres síntomas principales: tos, coriza o conjuntivitis. La observación de las manchas de Koplik es también diagnóstica del sarampión.[17]

El diagnóstico por laboratorio puede realizarse mediante la confirmación de anticuerpos IgM contra el sarampión o el aislamiento del ARN del virus en muestras respiratorias. En casos de infección posteriores a una falla de la vacuna secundaria, los anticuerpos IgM podrían no estar presentes; en esas situaciones, la confirmación serológica puede establecerse detectando un aumento de los anticuerpos IgG mediante la técnica de inmunoanálisis ELISA o fijación del complemento.[18] El antecedente de contacto con otros pacientes con sarampión facilita el diagnóstico.

No hay un tratamiento específico ni una terapia antiviral para el sarampión. La mayor parte de los pacientes se recupera sin complicaciones con descanso y tratamiento de soporte. Algunos pacientes desarrollan neumonía como secuela. Histológicamente, en la región paracortical de los ganglios linfáticos hiperplásicos de pacientes afectados puede encontrarse la célula Warthin-Finkeldey, una célula gigante multinucleada con citoplasma eosinofílico e inclusiones nucleares. Las personas que han padecido una infección activa de sarampión o que han recibido la vacuna adquieren inmunidad permanente contra la enfermedad.[19]

Debe establecerse el diagnóstico diferencial entre el sarampión y la fiebre de Zika.[20]

6. Complicaciones[editar]

Las complicaciones del sarampión son relativamente comunes y van desde la diarrea, habitual y poco grave, hasta la neumonía, la encefalitis y la ulceración corneal, que puede llevar a una abrasión corneal. Las complicaciones son generalmente más severas en los adultos que se contagian por el virus.

El porcentaje de casos mortales es de aproximadamente una muerte por cada mil casos en los países desarrollados. En los países en desarrollo con altos grados de malnutrición y servicios sanitarios deficientes, donde el sarampión es más común, la cantidad de fallecimientos es de un 10% aproximadamente. En pacientes inmunodeprimidos, el porcentaje aumenta hasta aproximadamente un 30%.[21]

Una complicación rara pero de extrema gravedad es la panencefalitis esclerosante subaguda. La incidencia comunicada en la fuente aquí recogida es de 7 por cada 1,000 casos de sarampión;[22] en los países desarrollados es mínima y se diagnostican muy pocos casos al año. Suele aparecer unos 7 años después del sarampión y es más prevalente en niños afectados por primera vez antes de los 2 años. Ocurre cuando un virus defectivo, es decir un virus con síntesis disminuida de proteína M, sobrevive en las células del cerebro y actúa como virus lento. Sus síntomas incluyen cambios de personalidad, cambios del comportamiento y de la memoria, contracciones bruscas y ceguera. Usualmente es mortal.[22:1]

7. Prevención y vacunación[editar]

En los países desarrollados, la mayor parte de los niños se inmuniza contra el sarampión a los 12 meses de edad, generalmente como parte de la vacuna triple vírica SPR, que protege contra sarampión, paperas y rubéola. La vacunación no se aplica antes porque los niños menores de 12 meses retienen inmunoglobulinas anti-sarampión —anticuerpos— transmitidos por la madre durante el embarazo. Un refuerzo de la vacuna debe recibirse entre los cuatro y los cinco años. Las tasas de vacunación han sido suficientemente altas como para hacer que el sarampión sea relativamente poco común en muchos países desarrollados; incluso un solo caso en una residencia universitaria o en un escenario similar genera un programa local de vacunación, en caso de que alguna de las personas expuestas no sea inmune.[23]

Las personas que han padecido una infección activa de sarampión o que han recibido la vacuna adquieren inmunidad permanente contra la enfermedad.

8. Inmunización y salud pública[editar]

El sarampión es una enfermedad infecciosa significativa desde el punto de vista de la salud pública porque, aunque la tasa de complicaciones no es alta, la enfermedad es tan contagiosa que un brote entre personas no inmunizadas saturaría rápidamente los recursos hospitalarios disponibles. Si las tasas de vacunación caen, el número de personas inmunes en una comunidad disminuye y, por tanto, aumenta el riesgo de un brote de sarampión.[24]

Las poblaciones no vacunadas enfrentan un riesgo constante de enfermar. Después de que las tasas de vacunación bajaran en el norte de Nigeria a principios de los años 2000 debido a objeciones políticas y religiosas, el número de casos aumentó significativamente y cientos de niños murieron.[25] En 2005, un brote de sarampión en Indiana se atribuyó a niños cuyos padres se habían negado a la vacunación.[26]

A principios de los años 2000, la controversia en el Reino Unido sobre un posible vínculo entre la vacuna combinada SPR y el autismo provocó el regreso de las «fiestas de sarampión»: encuentros en los que los padres infectaban deliberadamente a sus hijos con sarampión para reforzar su inmunidad sin recurrir a una inyección. Esta práctica presenta muchos riesgos para la salud infantil y ha sido desaconsejada por las autoridades de salud pública.[27] La evidencia científica no respalda la hipótesis de que la vacuna SPR sea una causa del autismo.[28] Las tasas decrecientes de inmunización en el Reino Unido han sido consideradas la causa probable de un aumento significativo de los casos de sarampión en ese país.[29]

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el sarampión es una de las principales causas de muerte entre los niños pequeños.[2:2] A nivel mundial, la tasa de mortalidad se ha reducido significativamente gracias a la Iniciativa Sarampión, en la que participan la Cruz Roja Americana, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la Fundación de las Naciones Unidas, Unicef y la OMS. Globalmente, las muertes por sarampión bajaron en un 60%, desde aproximadamente 873,000 en 1999 hasta 345,000 en 2005. África mostró el mayor avance, con una reducción de las muertes anuales por sarampión del 75% en solo cinco años, desde unas 506,000 hasta unas 126,000.[30]

El comunicado de prensa de la Iniciativa Sarampión señala otro beneficio de la lucha contra la enfermedad: las campañas de vacunación contra el sarampión contribuyen a reducir las muertes infantiles por otras causas, porque se han convertido en un canal para la entrega de otros recursos salvavidas, como mosquiteros contra la malaria, medicamentos desparasitantes y suplementos de vitamina A. Combinar la inmunización contra el sarampión con otros suplementos de salud es una contribución al logro del Objetivo del Milenio número 4: reducir en dos tercios la mortalidad infantil entre 1990 y 2015.[30:1]

9. Erradicación y resurgimiento[editar]

En 2007, Japón se convirtió en un foco de sarampión. El país sufrió un número récord de casos y varias universidades y otras instituciones cerraron en un intento por contener el brote.[31]

En la década de 1990, los gobiernos americanos, junto con la Organización Panamericana de la Salud, lanzaron un plan para erradicar de la región las tres enfermedades para las que sirve la vacuna SPR: sarampión, paperas y rubéola. El sarampión endémico fue eliminado de Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica; el último caso endémico de la región se notificó el 12 de noviembre de 2002.[32] En 2016, el continente americano fue el primero —y hasta entonces el único— del mundo en haber eliminado la enfermedad.[6:1]

Sin embargo, los brotes siguen ocurriendo tras la importación del virus desde otras regiones. En junio de 2006 hubo un brote en Boston que resultó de un residente que había viajado a la India.[33] En 2005 se produjo otro brote en una población no inmunizada de Indiana e Illinois, transmitido por una niña de Indiana que visitó Rumania sin haberse vacunado. En Míchigan, en el otoño de 2007, se confirmó un caso de sarampión en una niña que había sido vacunada y que aparentemente contrajo la infección en el exterior; hubo al menos otros seis casos sospechosos, todos entre niños que habían sido vacunados.[34]

A fines de diciembre de 2014 comenzó un brote de sarampión en Estados Unidos; se estima que se originó cuando cinco personas enfermaron después de visitar el parque Disneyland. La empresa Disney informó que al menos cinco empleados enfermaron de sarampión.[35] La epidemia fue la peor registrada en 15 años.[36] Aunque la enfermedad había sido eliminada de Estados Unidos en 2000 según los CDC, desde el brote ocurrido en Disneylandia en diciembre de 2014 se diagnosticaron 644 casos en 27 estados del país, lo que llevó al entonces presidente Barack Obama a solicitar a la población que vacunara a sus hijos.[37]

10. Brote de 2025-2026 en México y Estados Unidos[editar]

Durante 2025 y 2026 se ha reportado un nuevo brote de sarampión en México. Según informaciones recogidas por DW y El Economista hasta mediados de febrero de 2026, el brote había provocado 33 muertes y más de 10,000 casos confirmados.[38] [39]

También desde 2025-2026 se han reportado más de 3,500 casos de sarampión en Estados Unidos, con 3 muertes reportadas hasta la fecha de consulta. Según los CDC, la mayoría de los casos —el 92%— correspondía a personas contagiadas que no conocían el brote o que no se habían vacunado; solo el 8% se había vacunado.[40]

El esquema de vacunación publicado en 2025 por la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud de México establece lo siguiente:[41]

[ Desplegar / Plegar ]
Esquema de vacunación ante el brote de sarampión en México, publicado en 2025
Grupo de edad Tipo de vacuna Observaciones
6 a 11 meses SPR o SR Se denomina «dosis cero», ya que no cuenta para el esquema rutinario; los anticuerpos maternos, de estar presentes, podrían neutralizar el inóculo vacunal.
1 a 5 años SRP Iniciar o completar esquemas con vacuna contra sarampión.
6 a 9 años SRP De no tener antecedente de aplicación de la primera dosis, aplicar esta y, cuatro semanas después, aplicar la segunda. En caso de contar solo con una dosis, completar el esquema.
10 a 19 años SR Si tiene antecedente de primera dosis de SRP, aplicar la segunda con SR. De no tener antecedente de la primera dosis, aplicar una dosis de SR y, cuatro semanas después, la segunda.
20 a 49 años SR Aplicación de al menos una dosis de SR, de no tener antecedente documentado de vacunación con SRP o SR.

No se considera necesario que los adultos mayores de 50 años se vacunen, debido a que estas personas vivieron cuando el sarampión no estaba erradicado en el país y, por tanto, existía la posibilidad de que adquirieran inmunidad contra la enfermedad, ya sea por vacunación o por exposición natural al virus durante ese período.

11. América Latina y el mundo hispanohablante[editar]

En el ámbito hispanohablante, la vacuna que protege contra sarampión, paperas y rubéola recibe habitualmente los nombres de vacuna triple vírica o SPR, según se utilice la forma vírica o las siglas correspondientes. La inmunización contra el sarampión forma parte de los calendarios oficiales de vacunación de numerosos países de habla hispana, y la enfermedad es de declaración obligatoria en la mayoría de ellos.

En agosto de 2010 se notificaron casos de sarampión en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Argentina. Se presumió que los contagios provinieron de personas que habían asistido a la Copa Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010.[42]

Durante 2018, el sarampión reapareció en Argentina después de 18 años sin transmisión autóctona: el primero fue un caso autóctono en la ciudad de Buenos Aires, que luego se extendió a la provincia homónima.[43] En agosto de 2019 se informó que Argentina había perdido el estatus de país libre de sarampión ante la circulación del virus, aunque las autoridades sanitarias mantuvieron campañas de vacunación para intentar recuperar la certificación. En agosto de 2018, Ecuador confirmó 19 casos de sarampión, todos ellos importados por inmigrantes, tras más de ocho años sin sarampión vernáculo en el país.[44]

En agosto y septiembre de 2011 se confirmaron siete casos en Barranquilla, Colombia, después de muchos años sin brotes de la enfermedad. El gobierno colombiano inició un plan de vacunación de ocho millones de dosis en las principales ciudades de la costa y en Bogotá. Según declaraciones del gobierno, el brote se debió al tránsito de extranjeros con motivo de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Colombia 2011.[45]

En 2020 surgieron brotes de sarampión en México. La Secretaría de Salud de la Ciudad de México confirmó 25 casos en la capital.[46] Más tarde, el brote de 2025-2026 volvió a poner a México en el centro de la vigilancia regional, con un número de casos y defunciones mucho mayor, descrito en el apartado anterior.

La experiencia de Argentina, Ecuador, Colombia y México muestra que, aun cuando el sarampión autóctono se haya eliminado de una región, la circulación puede reintroducirse a partir de viajeros no inmunizados y propagarse rápidamente en comunidades con coberturas de vacunación insuficientes.

12. Controversias y movimiento antivacunas[editar]

Desde que la vacunación empezó a practicarse a finales del siglo XVIII, sus opositores han afirmado que las vacunas no funcionan, que son o pueden ser peligrosas, que en su lugar debería hacerse énfasis en la higiene personal o que las vacunaciones obligatorias violan derechos individuales o principios religiosos.[47] La reaparición de casos de sarampión en países desarrollados como Estados Unidos, Italia, el Reino Unido e Irlanda ha hecho sospechar que la falta de vacunación impulsada en los años 2000 por los grupos antivacunas favoreció esa situación.

El sarampión volvió a aparecer en 2019 en Estados Unidos. Desde enero de ese año, 22 estados del país sumaron un total de 695 casos, la cifra más alta desde que el sarampión fue eliminado en 2000. A partir de ahí se impulsó la vacunación.[48] La reaparición se atribuyó a que muchas personas no se habían vacunado.

Quienes rechazan la vacunación contra el sarampión ponen en riesgo su salud y la de quienes los rodean. Según Unicef, el sarampión es más contagioso que el ébola, la tuberculosis o la gripe. El contagio puede producirse hasta dos horas después de mantener contacto con una persona infectada, porque la enfermedad se propaga por el aire e infecta el sistema respiratorio. Además, no existe un tratamiento específico una vez producido el contagio, por lo que la vacunación es esencial, sobre todo para los niños.[49]

Los cinco países con más niños no vacunados contra el sarampión entre 2010 y 2017 fueron Estados Unidos, con 2,593,000 personas; Francia, con 608,000; el Reino Unido, con 527,000; Argentina, con 438,000; e Italia, con 435,000.[50] En 2019, la Organización Mundial de la Salud catalogó a los grupos antivacunas radicalizados como una de las principales amenazas para la salud mundial.[51]

13. Perspectivas y vigilancia[editar]

La vigilancia del sarampión se apoya en la notificación obligatoria, la identificación rápida de brotes y la verificación de laboratorio. Aunque se han propuesto iniciativas para una erradicación global del sarampión, las paperas y la rubéola, los planes serios de erradicación global del sarampión se han subordinado, en la práctica, a los avances en la erradicación mundial de la poliomielitis.[52]

La situación de 2025-2026 en México y Estados Unidos muestra cómo la caída de las coberturas de vacunación puede revertir décadas de progreso. El reto principal sigue siendo mantener altas coberturas con dos dosis de vacuna en todos los países, vigilar rápidamente los casos importados y combatir la desinformación sobre la vacunación. La información disponible hasta marzo de 2026 indica que los brotes continuaban activos y en seguimiento por parte de las autoridades sanitarias de los países afectados.[40:1]


  1. Real Academia Nacional de Medicina de España. «sarampión», en el buscador de términos médicos. Disponible en https://dtme.ranm.es/buscador.aspx?NIVEL_BUS=3&LEMA_BUS=sarampión . ↩︎

  2. Organización Mundial de la Salud. «Sarampión», hoja informativa, 5 de diciembre de 2019. Disponible en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/measles . ↩︎ ↩︎ ↩︎

  3. Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud. «Datos básicos de sarampión». Disponible en https://www3.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=14173:basic-measles-facts&Itemid=72231&lang=es . ↩︎

  4. La frase condensa el diagnóstico diferencial clínico del sarampión frente a otros exantemas: aunque la fiebre y la erupción pueden parecerse a las de otras infecciones, la presencia constante de tos orienta al sarampión. La recoge, entre otros, la Federación Española de Medicina Interna en su información al paciente. ↩︎ ↩︎

  5. De Ory, F. et al. «Comparación de los procedimientos serológicos de los laboratorios del Plan para la Eliminación del Sarampión en el diagnóstico de exantemas víricos». Enferm Infecc Microbiol Clin 2004;22(6):319-22. ↩︎

  6. Infobae. «Dos nuevos casos de sarampión en la Ciudad encendieron la alarma: ¿Argentina puede perder su estatus de libre de enfermedad?», 20 de julio de 2018. Disponible en https://www.infobae.com/salud/2018/07/20/dos-nuevos-casos-de-sarampion-en-la-ciudad-encendieron-la-alarma-argentina-puede-perder-su-estatus-de-libre-de-enfermedad/ . ↩︎ ↩︎

  7. Yanagi, Yusuke; Takeda, Makoto; Ohno, Shinji. «Measles virus: cellular receptors, tropism and pathogenesis». J Gen Virol, 87(10), 2767-2779, octubre de 2006. DOI 10.1099/vir.0.82221-0. ↩︎ ↩︎

  8. OMS. «Nomenclature for describing the genetic characteristics of wild-type measles viruses (update)». Weekly Epidemiological Record, 2001; 32:242–247 y 33:249–251. ↩︎

  9. Bellini WJ, Rota PA. «Genetic diversity of wild-type measles viruses: implications for global measles elimination programs». Emerg Infect Dis, 1998, 4(1):29-35. ↩︎

  10. Robert Koch-Institut. Epidemiologisches Bulletin 37/2007. Disponible en https://web.archive.org/web/20090206231213/http://www.rki.de/nn_494538/DE/Content/Infekt/EpidBull/Archiv/2007/37__07.html . ↩︎

  11. Measles virus - Material Safety Data Sheets. Agencia de Salud Pública de Canadá. Disponible en https://www.phac-aspc.gc.ca/msds-ftss/msds99e-eng.php . ↩︎

  12. OMS. «Sarampión». Hoja informativa. La OMS señala que el virus puede seguir siendo infeccioso en el ambiente durante periodos de hasta dos horas. ↩︎

  13. CONICET. «Sarampión», capítulo sobre patogenia. Disponible en https://www.conicet.gov.ar/new_scp/detalle.php?keywords=&id=27417&capitulos=yes&detalles=yes&capit_id=1971519 . ↩︎ ↩︎

  14. La distinción entre inmunidad celular y humoral es relevante para entender por qué ciertos pacientes con defectos aislados de anticuerpos no presentan necesariamente un peor pronóstico frente al sarampión. ↩︎

  15. Las manchas de Koplik suelen describirse como pequeñas lesiones blanquecinas sobre un fondo eritematoso, localizadas en la mucosa oral, y su aparición es transitoria, de ahí su valor diagnóstico y la facilidad con que pueden pasar desapercibidas. ↩︎

  16. Federación Española de Medicina Interna. «Sarampión», información para pacientes. Disponible en https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/sarampion . ↩︎ ↩︎

  17. Teglia, Osvaldo F. «Sarampión y rubéola: dos enfermedades que resisten a su ocaso». Revista Médica de Rosario, 2019. Disponible en http://revistamedicaderosario.org/index.php/rm/article/view/20 . ↩︎

  18. En la práctica, la confirmación de laboratorio se ha vuelto importante en contextos de baja incidencia, porque el cuadro clínico puede confundirse con otras enfermedades febriles eruptivas. ↩︎

  19. La célula Warthin-Finkeldey, aunque no es específica únicamente del sarampión, se observa en tejido linfoide hiperplásico de pacientes con esta infección. ↩︎

  20. CDC, «For Health Care Providers: Clinical Evaluation & Disease | Zika virus». Disponible en https://www.cdc.gov/zika/hc-providers/clinicalevaluation.html . ↩︎

  21. Las cifras de letalidad varían mucho según el contexto. En países desarrollados se estima cerca de 0.1% de los casos; en poblaciones con desnutrición y servicios sanitarios pobres puede alcanzar 10%, y en pacientes inmunodeprimidos puede llegar a 30%. ↩︎

  22. NINDS. «Subacute Sclerosing Panencephalitis Information Page». La incidencia exacta señalada en las fuentes puede variar; la cifra de 7 por cada 1,000 casos recogida en la fuente de este artículo debe verificarse con bibliografía actualizada. ↩︎ ↩︎

  23. La denominación «triple vírica» se usa frecuentemente en España; en América Latina también es común la sigla SPR (sarampión, paperas y rubéola). ↩︎

  24. Trans R Soc Trop Med Hyg. «Is early measles vaccination better than later measles vaccination?», enero de 2015; 109(1):16-28. ↩︎

  25. IRIN. «Measles kills more than 500 children so far in 2005», 21 de marzo de 2005. Disponible en http://www.irinnews.org/Report.aspx?ReportId=53506 . ↩︎

  26. Parker A, Staggs W, Dayan G et al. «Implications of a 2005 measles outbreak in Indiana for sustained elimination of measles in the United States». N Engl J Med, 2006; 355(5):447-55. ↩︎

  27. Dillner L. «The return of the measles party». The Guardian, 26 de julio de 2001. ↩︎

  28. Rutter M. «Incidence of autism spectrum disorders: changes over time and their meaning». Acta Paediatr, 2005; 94(1):2-15. ↩︎

  29. The Telegraph. «Increasing cases of measles», 30 de agosto de 2007. ↩︎

  30. Unicef. Joint Press Release de la Iniciativa Sarampión. Disponible en https://web.archive.org/web/20150204152400/http://www.unicef.org/media/media_38076.html . ↩︎ ↩︎

  31. Mainichi Daily News, 29 de mayo de 2007, sobre el brote de sarampión en Japón. ↩︎

  32. Organización Panamericana de la Salud. Información sobre sarampión. Disponible en http://www.paho.org/english/ad/fch/im/Measles.htm . ↩︎

  33. The Boston Globe. «Measles outbreak shows a global threat», 10 de junio de 2006. Disponible en http://www.boston.com/yourlife/health/diseases/articles/2006/06/10/measles_outbreak_shows_a_global_threat/ . ↩︎

  34. NPR. Reporte sobre el caso de sarampión en Míchigan en el otoño de 2007. ↩︎

  35. Ralph Ellis. «Brote de sarampión en California aumenta a 68 casos». CNN en Español, 25 de enero de 2015. Disponible en http://cnnespanol.cnn.com/2015/01/25/brote-de-sarampion-en-california-aumenta-a-68-casos/ . ↩︎

  36. Excélsior. «Epidemia de sarampión en California es la peor en 15 años», 21 de enero de 2015. Disponible en http://www.excelsior.com.mx/global/2015/01/21/1003967 . ↩︎

  37. Infonews. «Obama pide a los padres que vacunen a sus hijos tras un fuerte brote de sarampión», 2 de febrero de 2015. ↩︎

  38. DW. «México eleva a 31 las muertes por brote de sarampión» / «Nuevo brote de Sarampión». La cifra recogida en el artículo es de 33 muertes en una actualización posterior; conviene verificar el dato final con la autoridad sanitaria mexicana. Disponible en https://www.dw.com/es/méxico-eleva-a-31-las-muertes-por-brote-de-sarampión/a-76013739 . ↩︎

  39. El Economista. «México supera 10,000 casos de sarampión», 18 de febrero de 2026. Disponible en https://www.eleconomista.com.mx/politica/mexico-supera-10-000-casos-sarampion-son-estados-contagios-muertes-20260218-800478.html . ↩︎

  40. CDC. «Casos y brotes de sarampión». Disponible en https://www.cdc.gov/measles/es/data-research/index.html . ↩︎ ↩︎

  41. Dirección General de Epidemiología, Secretaría de Salud de México. «Plan de respuesta rápida para la interrupción del brote de sarampión», 22 de julio de 2025. Disponible en https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1014168/Docto-RR-Sarampion-22jul25.pdf . ↩︎

  42. Notas periodísticas argentinas de agosto de 2010 sobre los casos notificados en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con presunción de vínculo con la Copa Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010. ↩︎

  43. El Ancasti. «Volvió el sarampión a la Argentina luego de 18 años», 30 de marzo de 2018. ↩︎

  44. Ecuador Inmediato. «Autoridades sanitarias de Ecuador confirman 19 casos de sarampión importado», agosto de 2018. Disponible en http://ecuadorinmediato.com/index.php?module=Noticias&func=news_user_view&id=2818841830&umt=confirman_19_casos_sarampion_en_ecuador . ↩︎

  45. Información periodística colombiana sobre los siete casos confirmados en Barranquilla y el plan de vacunación de ocho millones de dosis, en el contexto de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Colombia 2011. ↩︎

  46. La Jornada. «SSA CDMX confirma 25 casos de sarampión», 18 de marzo de 2020. Disponible en https://www.jornada.com.mx/ultimas/capital/2020/03/18/ssa-cdmx-confirma-25-casos-de-sarampion-7819.html . ↩︎

  47. History of Vaccines. «Historia de los movimientos en contra de la vacunación». Disponible en https://www.historyofvaccines.org/es/contenido/articulos/historia-de-los-movimientos-en-contra-de-la-vacunación . ↩︎

  48. CDC. «CDC Media Statement: Measles cases in the U.S. are highest since measles was eliminated in 2000», 26 de abril de 2019. Disponible en https://www.cdc.gov/media/releases/2019/s0424-highest-measles-cases-since-elimination.html . ↩︎

  49. Unicef. «La alarmante oleada mundial de casos de sarampión es una amenaza creciente para la infancia». Disponible en https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/alarmante-oleada-mundial-sarampion-amenaza-creciente-para-infancia . ↩︎

  50. Unicef. «Los brotes de sarampión han aumentado en todo el mundo debido a que más de 20 millones de niños no han recibido la vacuna en los últimos ocho años». ↩︎

  51. OMS. «Ten threats to global health in 2019». Disponible en https://www.who.int/news-room/spotlight/ten-threats-to-global-health-in-2019 . ↩︎

  52. La referencia a la poliomielitis se debe a que la infraestructura y las estrategias de erradicación global se han concentrado históricamente en ese virus, y se ha propuesto que la erradicación del sarampión pueda planificarse de modo más realista una vez consolidada aquella. ↩︎