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Saturno (planeta)

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Saturno
Datos básicos
PosiciónSexto planeta desde el Sol
TipoPlaneta gaseoso
DescubrimientoConocido desde la antigüedad
Magnitud aparente−0,24
Características físicas
Diámetro ecuatorial120 536 km
Diámetro polar108 728 km
Masa5,688 × 10^26 kg
Densidad media690 kg/m³
Gravedad superficial10,44 m/s²
Velocidad de escape35,49 km/s
Inclinación axial26,73°
Albedo0,48
Elementos orbitales
Semieje mayor9,582 UA
Excentricidad0,056
Perihelio9,048 UA
Afelio10,116 UA
Período orbital sideral29 años 167 días
Período orbital sinódico378,1 días
Velocidad orbital media9,62 km/s
Número de satélites274 confirmados[sin verificar] (UAI, 2023)
Período de rotación10 h 39 min a 10 h 45 min aprox.
Temperatura82 K a 200 K según nivel
Composición atmosféricaHidrógeno y helio dominantes; trazas de metano, vapor de agua, amoníaco, etano y fosfano
Anteriores/siguientesJúpiter / Urano

1. Resumen[editar]

Saturno es el sexto planeta del sistema solar contando desde el Sol y el segundo en tamaño y masa después de Júpiter. Es el único planeta del sistema solar cuyo sistema de anillos resulta visible desde la Tierra con instrumentos modestos. Su nombre proviene del dios romano Saturno y forma parte de los denominados planetas exteriores o planetas gaseosos.

A simple vista no parece especialmente luminoso ni interesante; sin embargo, su aspecto cambia por completo al observarlo con un telescopio, cuando aparecen sus característicos anillos brillantes. Antes de la invención del telescopio, Saturno era el más lejano de los planetas conocidos. Las primeras observaciones telescópicas datan de 1610, cuando Galileo Galilei describió los anillos de manera confusa; la naturaleza del sistema no quedó clara hasta los trabajos de Christiaan Huygens en 1659. En 1859, James Clerk Maxwell demostró matemáticamente que los anillos no podían ser un único cuerpo sólido, sino una agrupación de millones de partículas de menor tamaño.[1]

Saturno es un planeta visiblemente achatado en los polos, con un ecuador que sobresale y le confiere la forma de un esferoide ovalado. Su densidad media es menor que la del agua, un caso único entre los planetas del sistema solar. La misión Cassini-Huygens, que estudió el planeta entre 2004 y 2017, transformó el conocimiento de su atmósfera, sus anillos y su numerosa familia de satélites.

2. Origen del nombre[editar]

El nombre del planeta procede de la mitología romana. Por ocupar una posición orbital más lejana que Júpiter, los romanos le asignaron el nombre del padre de Júpiter: Saturno. En el relato mitológico, Saturno equivalía al titán griego Crono, hijo de Urano y Gea. Según el mito, Saturno devoraba a sus hijos al nacer para evitar ser destronado, hasta que uno de ellos, Zeus, logró evitar ese destino y terminó derrocándolo.[2]

En la Antigüedad clásica, el planeta también era conocido como Faetonte o Faetón. Los griegos y los romanos, herederos de los conocimientos astronómicos sumerios, habían fijado en siete el número de astros que se movían en el firmamento: el Sol, la Luna y los cinco planetas visibles —Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno—. Eran las estrellas errantes que, a distintas velocidades, parecían orbitar en torno a la Tierra, considerada entonces centro del universo.

De los cinco planetas visibles, Saturno presenta el movimiento más lento: tarda unos 29,46 años en completar una órbita, casi el triple que Júpiter, cuyo período es de 11,86 años. Esa lentitud aparente reforzaba su identificación con Crono, el padre anciano que deambula paso a paso entre las estrellas.[3]

3. Características generales[editar]

3.1 Forma, tamaño y densidad[editar]

Saturno está visiblemente achatado en los polos. Sus diámetros ecuatorial y polar son de 120 536 km y 108 728 km, respectivamente. La diferencia de casi 12 000 km entre ambos diámetros es consecuencia de la rápida rotación del planeta, de su naturaleza fluida y de su gravedad relativamente baja. Los otros planetas gigantes también son ligeramente ovalados, pero en menor medida.

La densidad media de Saturno es de aproximadamente 690 kg/m³. Es el único planeta del sistema solar cuya densidad es inferior a la del agua, fijada convencionalmente en 1 000 kg/m³. Este valor no debe interpretarse como si el planeta pudiera flotar de forma literal en un océano, ya que se trata de una densidad media y Saturno no tiene una superficie sólida; aun así, constituye una de las comparaciones más citadas para ilustrar su baja densidad.

El volumen del planeta equivaldría a unas 740 veces el de la Tierra, pero su masa es solo unas 95 veces la terrestre. La gran diferencia se debe precisamente a la baja densidad media del cuerpo.[4]

3.2 Composición atmosférica[editar]

La atmósfera de Saturno está dominada por el hidrógeno y el helio. Las cifras citadas no son idénticas en todas las fuentes: una tabla habitual indica más de 93 % de hidrógeno y más de 5 % de helio, mientras que una hoja de datos comparativos de la NASA menciona 96 % de hidrógeno y 3 % de helio.[5] En cualquiera de los dos casos, los componentes secundarios son trazas: metano, vapor de agua, amoníaco, etano y fosfano.

La baja densidad media, unida a la elevada proporción de hidrógeno, confirma que Saturno es un planeta gaseoso sin superficie sólida definida. Al profundizar en su interior, el gas se va comprimiendo progresivamente hasta volverse líquido.

4. Estructura interna[editar]

Los modelos planetarios habituales consideran que el interior de Saturno es semejante al de Júpiter. Constaría de un núcleo rocoso rodeado por hidrógeno, helio y trazas de otras sustancias volátiles. Sobre él se extiende una amplia capa de hidrógeno líquido, producto de las elevadas presiones y temperaturas internas. Los 30 000 km más externos del planeta constituyen una extensa atmósfera de hidrógeno y helio.

Se cree que el interior contiene un núcleo formado por materiales helados acumulados durante la formación temprana del planeta y que se encuentran en estado líquido en las condiciones de presión y temperatura cercanas al núcleo. Las temperaturas en esa región alcanzarían valores en torno a 12 000 K, aproximadamente el doble de la temperatura de la superficie del Sol.[6]

Al igual que Júpiter y Neptuno, Saturno irradia más calor hacia el exterior del que recibe del Sol. Una parte de esa energía proviene de la lenta contracción del planeta, proceso que libera la energía potencial gravitatoria producida por la compresión. Ese mecanismo se conoce como mecanismo de Kelvin-Helmholtz. El calor restante se generaría por la separación de fases entre el hidrógeno y el helio, que se han ido diferenciando desde la formación del planeta y liberan energía gravitatoria en forma de calor.

5. Atmósfera[editar]

5.1 Bandas, vientos y tormentas[editar]

La atmósfera de Saturno presenta un patrón de bandas oscuras y zonas claras similar al de Júpiter, aunque en Saturno la distinción entre unas y otras es mucho menos clara. Los vientos son fuertes y se disponen en corrientes en la dirección de los paralelos, alternantes según la latitud y muy simétricas en ambos hemisferios a pesar del efecto estacional de la inclinación axial.

La circulación está dominada por una intensa y ancha corriente ecuatorial al nivel de las nubes, que en la época de las sondas Voyager llegó a alcanzar velocidades de hasta 450 m/s. A diferencia de Júpiter, no se aprecian grandes vórtices estables y duraderos comparables a la Gran Mancha Roja, aunque sí existen vórtices más pequeños.

Las nubes superiores probablemente están formadas por cristales de amoníaco. Sobre ellas se extiende una niebla uniforme generada por fenómenos fotoquímicos en la atmósfera alta, en torno a 10 mbar. A niveles más profundos, cerca de 10 bar de presión, el agua de la atmósfera podría condensarse en una capa de nubes de agua que aún no ha podido observarse directamente.

Saturno experimenta tormentas que, en ocasiones, han sido visibles desde la Tierra. En 1933, el astrónomo aficionado W. T. Hay observó una mancha blanca en la zona ecuatorial lo bastante grande como para verse con un refractor de 7 cm, aunque se disipó al poco tiempo. En 1962 comenzó a desarrollarse otra mancha, sin llegar a destacar. En 1990 apareció una gigantesca nube blanca en el ecuador, interpretada como un proceso de formación de grandes tormentas, y en 1994 se observó una segunda gran tormenta de aproximadamente la mitad de tamaño que la de 1990.

Durante su misión, la sonda Cassini captó varias tormentas de gran escala. El 27 de noviembre de 2007 apareció una tormenta con descargas eléctricas miles de veces más potentes que las de cualquier tormenta terrestre; duró siete meses y medio y por un tiempo ostentó el récord de duración de una tormenta en el sistema solar. Se formó en el hemisferio sur, en una región conocida informalmente como el «callejón de las tormentas» por la frecuencia con que allí se producen estos fenómenos.[7]

Ese récord fue superado por otra tormenta detectada en enero de 2009 en la misma zona, que se mantuvo activa hasta octubre de ese año. En diciembre de 2010, el hemisferio norte desarrolló una tormenta tan grande que llegó a rodear el planeta. Su vórtice central oscuro alcanzó unos 5 000 km de ancho y se le comparó con la Gran Mancha Roja de Júpiter. Durante los aproximadamente 200 días que duró, arrastró nubes de cristales de amoníaco desde capas profundas de la atmósfera y su área llegó a ser unas ocho veces la de la Tierra. La Cassini y telescopios terrestres siguieron su evolución y captaron las ondas de radio generadas por su actividad eléctrica.

5.2 El hexágono del polo norte y los vórtices polares[editar]

Las regiones polares de Saturno presentan corrientes en chorro en torno a 78° N y 78° S. En los años ochenta, las sondas Voyager detectaron una estructura hexagonal en la región polar norte, observada también por el telescopio espacial Hubble durante los años noventa. Las imágenes de la Cassini mostraron ese vórtice con gran detalle. Saturno es el único planeta conocido con un vórtice polar de estas características, aunque los vórtices polares son habituales en las atmósferas de la Tierra y de Venus.

En el caso del hexágono de Saturno, cada lado mide unos 13 800 km, algo más que el diámetro de la Tierra. La estructura rota con un período idéntico al de la rotación planetaria y se comporta como una onda estacionaria: no cambia de longitud ni de forma del mismo modo que el resto de las nubes de la atmósfera. Formas poligonales de entre tres y seis lados se han podido replicar en laboratorio mediante modelos de fluidos en rotación.

A diferencia del polo norte, el polo sur muestra una corriente en chorro, pero no vórtices ni ondas hexagonales persistentes. Sin embargo, en noviembre de 2006 la NASA informó que la sonda Cassini había observado en el polo sur un huracán con ojo bien definido. Hasta entonces, ojos de tormenta bien definidos solo se habían observado con claridad en la Tierra; ni siquiera se había logrado ver uno en la Gran Mancha Roja de Júpiter. El vórtice del polo sur de Saturno, de aproximadamente 8 000 km de diámetro, mostró vientos de más de 500 km/h.

5.3 Actividad eléctrica[editar]

En abril de 2010, la NASA dio a conocer vídeos e imágenes que mostraban el aparato eléctrico asociado a las tormentas de Saturno. Fue la primera vez que se consiguió registrar de forma directa este tipo de actividad en el planeta. Las emisiones de radio asociadas a las tormentas resultaron útiles para estudiar la dinámica atmosférica y para intentar determinar el período de rotación profunda del planeta.

6. Órbita y rotación[editar]

6.1 Órbita[editar]

Saturno gira alrededor del Sol a una distancia media de 1 418 millones de kilómetros. La excentricidad orbital es de 0,056, con el afelio en torno a 1 500 millones de kilómetros y el perihelio en torno a 1 240 millones de kilómetros. Sus últimos perihelios se produjeron en 1974 y en 2003. El período de traslación alrededor del Sol es de 29 años y 167 días, mientras que el período sinódico es de 378,1 días. Debido a este último valor, la oposición de Saturno se produce cada año con casi dos semanas de retraso respecto del año anterior.

Visto desde la Tierra, el movimiento aparente de Saturno respecto del fondo de estrellas es directo excepto cerca de la oposición. El planeta parece entrar en movimiento retrógrado unos 69 días antes de la oposición y permanece así durante un período de aproximadamente 138 días, durante el cual retrocede aparentemente un ángulo de 6,8° antes de volver al movimiento directo.

Los elementos orbitales de Saturno se ven modificados en una escala de unos 900 años por una resonancia orbital de tipo 5:2 con Júpiter. Esta resonancia, denominada por los astrónomos franceses del siglo XVIII la grande inégalité, hace que Júpiter complete aproximadamente 5 vueltas por cada 2 de Saturno. Los dos planetas no están en una resonancia perfecta, pero se hallan lo suficientemente cerca de ella como para que las perturbaciones mutuas sean apreciables.

6.2 Rotación[editar]

El período de rotación de Saturno es incierto porque el planeta no tiene una superficie sólida y su atmósfera gira con períodos distintos según la latitud. Desde la época de las sondas Voyager se consideraba que el período de rotación, medido a partir de la periodicidad de las señales de radio emitidas por el planeta, era de 10 h 39 min 22,4 s. Las misiones Ulysses y Cassini demostraron después que esa periodicidad varía con el tiempo; en una medición moderna se citó 10 h 45 min 45 s con una incertidumbre de ±36 s.[8]

Algunas descripciones más antiguas mencionan un período de rotación de 10 h 14 min. La variación entre las cifras ilustra la dificultad de medir la rotación interior de un planeta fluido. Los cambios en la emisión de radio podrían estar relacionados con la actividad criovolcánica del satélite Encélado, cuyos géiseres liberan material en la órbita de Saturno y pueden interactuar con el campo magnético externo. En general, el período de rotación interno se conoce solo de forma aproximada.

7. Satélites[editar]

Saturno posee una familia de satélites muy numerosa. Según el recuento de la Unión Astronómica Internacional en 2023, el planeta tiene 274 lunas confirmadas[sin verificar], a las que se suman innumerables objetos adicionales en sus anillos. El satélite más grande es Titán, el único del sistema solar con una atmósfera importante.

Los satélites más grandes, conocidos desde antes de la exploración espacial, son Mimas, Encélado, Tetis, Dione, Rea, Titán, Hiperión, Jápeto y Febe. Entre ellos, Encélado y Titán resultan especialmente interesantes para los científicos planetarios. En Encélado se sospecha la existencia de agua líquida a poca profundidad de su superficie, a partir de la emisión de vapor de agua en géiseres. Titán, por su parte, presenta una atmósfera rica en metano y se ha comparado con la de una Tierra primitiva.

Además de los satélites clásicos, se han ido sumando decenas de cuerpos con nombre y una gran cantidad de objetos menores. En el año 2000 se detectaron 12 nuevos satélites cuyas órbitas sugieren que son fragmentos de objetos mayores capturados por Saturno. La misión Cassini-Huygens también encontró nuevos satélites; uno de los anunciados en 2009 elevó temporalmente el número a 61.[9] El recuento ha seguido creciendo con campañas posteriores, sobre todo con telescopios terrestres de gran campo.

Para los observadores aficionados, Titán puede verse con telescopios a partir de 200 mm de apertura, usando más de 300 aumentos y cielos estables. En sus mayores aproximaciones llega a medir 0,88 segundos de arco. El resto de los satélites son mucho más pequeños y, desde la Tierra, parecen simples estrellas incluso con aumentos elevados. Los satélites más internos pueden capturarse con cámaras CCD empleando distancias focales superiores a los 2 m.

8. Sistema de anillos[editar]

8.1 Estructura general[editar]

La característica más notable de Saturno es su sistema de anillos. Los anillos se extienden en el plano ecuatorial del planeta, desde unos 6 630 km hasta unos 120 700 km por encima del ecuador. Están compuestos de partículas con abundante agua helada. El tamaño de cada partícula varía desde polvo microscópico hasta rocas de unos pocos metros.

El elevado albedo de los anillos indica que son relativamente brillantes. Durante mucho tiempo se creyó que eran inestables a lo largo de decenas de millones de años, lo que sugería un origen reciente, pero los datos de la Cassini apuntan a que podrían ser mucho más antiguos de lo que se pensaba. Como se encuentran dentro del límite de Roche, no pueden coalescer para formar un cuerpo mayor.

Las partículas de los anillos giran a velocidades de unos 48 000 km/h, unas 15 veces más rápido que una bala según la comparación difundida por los equipos de la misión Cassini. La dinámica orbital de los anillos es muy compleja y presenta ondas de densidad e interacciones con los satélites, especialmente con los denominados satélites pastores.

8.2 Anillos principales y divisiones[editar]

Los anillos se distribuyen en zonas de mayor y menor densidad de material, con divisiones claras entre regiones. Los anillos principales son los denominados anillos A y B, separados entre sí por la división de Cassini. En el interior del anillo B se distinguen el anillo C, más tenue aunque extenso, y el anillo D, tenue y fino. En el exterior se reconoce el anillo F, delgado y débil. El anillo E, muy tenue, se extiende desde Mimas hasta Rea y alcanza su mayor densidad a la distancia de Encélado, satélite que probablemente lo provee de partículas por las emisiones de sus géiseres del polo sur.

Hasta los años ochenta, la estructura de los anillos se explicaba por las fuerzas gravitatorias de los satélites cercanos. Las sondas Voyager, sin embargo, encontraron estructuras radiales oscuras en el anillo B, llamadas cuñas radiales o spokes, que no podían explicarse solo con la mecánica orbital. Su rotación alrededor de los anillos seguía la misma velocidad que la magnetosfera de Saturno, por lo que se considera que interactúan con el campo magnético del planeta. El mecanismo preciso de su formación sigue sin conocerse; es posible que aparezcan y desaparezcan estacionalmente.

El 17 de agosto de 2005, los instrumentos de la Cassini revelaron la existencia de algo similar a una atmósfera alrededor del sistema de anillos, compuesta principalmente de oxígeno molecular. Los datos mostraron que esa atmósfera es muy parecida a la de Europa y Ganímedes, satélites de Júpiter.

8.3 Anillos tenues y descubrimientos recientes[editar]

El 19 de septiembre de 2006, la NASA anunció el descubrimiento de un nuevo anillo, apenas perceptible, situado entre los anillos F y G. Su ubicación coincide con las órbitas de Jano y Epimeteo, dos satélites coorbitales de Saturno cuyas distancias al centro del planeta difieren en menos que el tamaño de los propios satélites. Esa peculiaridad los obliga a describir una extraña danza orbital e intercambiar posiciones. Los investigadores atribuyeron la presencia de partículas en el anillo a impactos de meteoroides sobre esos satélites.

Las cámaras de la Cassini también captaron material helado extendiéndose decenas de miles de kilómetros desde Encélado, lo que confirmó que esa luna expulsa partículas capaces de alimentar el anillo E. En las imágenes, Encélado aparecía a través del anillo E con chorros que se asemejaban a dedos dirigidos hacia el anillo.

En octubre de 2009, el telescopio espacial Spitzer descubrió un anillo nuevo y mucho mayor que los ya conocidos. Había pasado desapercibido hasta entonces por su extrema tenuidad. Su masa comienza a unos seis millones de kilómetros del planeta y se extiende hasta alcanzar 13 millones de kilómetros de diámetro. Febe, uno de los satélites más lejanos de Saturno, orbita dentro de este anillo difuso y probablemente constituye la fuente de su composición.[10]

9. Magnetosfera[editar]

El campo magnético de Saturno es mucho más débil que el de Júpiter y su magnetosfera equivale a aproximadamente una tercera parte de la joviana. Está formada por un conjunto de cinturones de radiación toroidales en los que quedan atrapados electrones y núcleos atómicos. Esos cinturones se extienden unos dos millones de kilómetros desde el centro de Saturno, e incluso más en dirección contraria al Sol, aunque el tamaño de la magnetosfera varía con la intensidad del viento solar.

El viento solar, los satélites y los anillos suministran las partículas atrapadas en los cinturones de radiación. El período de rotación de 10 h 39 min 25 s del interior de Saturno fue medido por la Voyager 1 al atravesar la magnetosfera, que gira de forma sincrónica con el interior del planeta. La magnetosfera interactúa con la ionosfera, la capa superior de la atmósfera, y produce emisiones aurorales de radiación ultravioleta. A diferencia de Júpiter o la Tierra, el polo norte de Saturno muestra una única gran aurora de forma anillada.

Rodeando la órbita de Titán y extendiéndose hasta la órbita de Rea se encuentra una enorme nube toroidal de átomos de hidrógeno neutro. Un disco de plasma, compuesto de hidrógeno y posiblemente de iones de oxígeno, se extiende desde el exterior de la órbita de Tetis hasta casi la de Titán. Ese plasma gira casi en sincronía perfecta con el campo magnético del planeta.

10. Exploración espacial[editar]

10.1 Primeros sobrevuelos[editar]

Visto desde la Tierra, Saturno aparece como un objeto amarillento, uno de los más brillantes del cielo nocturno. Con telescopio, los anillos A y B se ven con facilidad; los D y E solo en condiciones atmosféricas óptimas. Con telescopios terrestres de gran sensibilidad se distinguen cinturones pálidos y bandas paralelas al ecuador.

Tres naves estadounidenses incrementaron enormemente el conocimiento del sistema de Saturno. La sonda Pioneer 11 sobrevoló el planeta en septiembre de 1979 y se aproximó a unos 20 000 km de las nubes superiores. La Voyager 1 lo hizo en noviembre de 1980 y la Voyager 2 en agosto de 1981.[11] Llevaban cámaras e instrumentos para analizar la radiación en las regiones visible, ultravioleta, infrarroja y de radio del espectro electromagnético, así como equipos para estudiar campos magnéticos, partículas cargadas y polvo interplanetario.

10.2 La misión Cassini-Huygens[editar]

En octubre de 1997 fue lanzada la nave Cassini con destino a Saturno. Incluía la sonda Huygens, destinada a explorar Titán, el mayor y más interesante de los satélites del planeta. Fue un proyecto de gran presupuesto de la NASA en colaboración con la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana. Tras un viaje de casi siete años, estaba previsto que la Cassini recogiera datos durante otros cuatro años, aunque la misión se prolongó mucho más.

En octubre de 2002, la nave obtuvo su primera fotografía del planeta, tomada a una distancia de 285 millones de kilómetros y en la que también aparecía Titán. En junio de 2004 sobrevoló Febe, el satélite más alejado de Saturno, y obtuvo imágenes espectaculares de su superficie llena de cráteres. En julio de 2004, la Cassini entró en órbita de Saturno. En enero de 2005, la sonda Huygens atravesó la atmósfera de Titán y alcanzó su superficie, enviando a la Tierra datos e imágenes de gran interés.

La Cassini se convirtió en el primer vehículo en orbitar Saturno y acercarse de manera prolongada a sus anillos. En abril de 2017 inició una serie de 22 encuentros cercanos, sumergiéndose entre el planeta y su anillo más próximo a una velocidad de 124 000 km/h. La franja entre Saturno y ese anillo interior es de aproximadamente 2 000 km. Para cada una de esas pasadas, la nave debió cortar temporalmente la comunicación con la Tierra y retomarla unas 20 horas después. La misión terminó en 2017, cuando la nave se adentró de forma deliberada en la atmósfera del planeta.

10.3 Cronología de hitos[editar]

[ Desplegar / Plegar cronología ]
  • 1610: Galileo Galilei observa los anillos de Saturno con su telescopio, aunque sin reconocer su verdadera naturaleza.
  • 1655: Christiaan Huygens descubre Titán.
  • 1659: Huygens observa con mayor claridad los anillos y describe su apariencia real.
  • 1789: William Herschel descubre Mimas y Encélado.
  • 1979: La Pioneer 11 se aproxima a Saturno el 1 de septiembre.
  • 1980: La Voyager 1 alcanza Saturno el 12 de noviembre, a unos 124 200 km de distancia.
  • 1981: La Voyager 2 se acerca a Saturno en agosto.
  • 2004: La nave Cassini entra en órbita de Saturno.
  • 2005: La sonda Huygens desciende sobre Titán.
  • 2009: El telescopio espacial Spitzer revela un enorme anillo exterior asociado a Febe.
  • 2017: La Cassini atraviesa el espacio entre Saturno y su anillo interior y concluye su misión.

11. Observación desde la Tierra[editar]

Saturno es un planeta fácil de observar, pues permanece visible en el cielo durante la mayor parte del tiempo y sus anillos pueden apreciarse con cualquier telescopio. Las mejores condiciones se dan cuando el planeta está cerca de la oposición, es decir, cuando su elongación es de 180° y aparece opuesto al Sol en el cielo. En la oposición del 13 de enero de 2005, Saturno pudo verse con una orientación de los anillos especialmente favorable, con un máximo que no se repetirá hasta 2031.

A simple vista, Saturno aparece como un punto luminoso brillante y amarillento que no parpadea. Su brillo varía normalmente entre la magnitud aparente +1 y 0. Para distinguir con claridad los anillos, la mayoría de las personas necesita unos 20 aumentos, por lo que unos binoculares grandes o un telescopio modesto resultan suficientes para una primera observación.

El interés por Saturno también tiene una larga tradición entre los aficionados hispanohablantes. Asociaciones astronómicas de países como Venezuela han mantenido fichas y guías de observación del planeta; la Asociación Larense de Astronomía, por ejemplo, figura entre las referencias clásicas en español para datos del sistema solar.[12]

12. Saturno en varias culturas[editar]

En la astrología hinduista hay nueve planetas, conocidos como navagrahas. Saturno recibe el nombre de Shani y es considerado el juez entre todos los planetas, pues determina a cada persona según sus propios hechos, buenos o malos.

En la cultura china y en la japonesa, Saturno se designa como la estrella de la tierra, dentro del esquema oriental de los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y éter— que se empleaba para clasificar los elementos naturales.

En la cábala de la cultura hebrea, Saturno se llama Shabbathai, relacionado con el shabat o sábado. Su ángel es Cassiel; su inteligencia, o espíritu beneficioso, es Agiel; su espíritu, el aspecto más oscuro, es Zazel.

En turco y en malayo, su nombre es Zuhal, tomado del árabe زحل. Los griegos lo conocieron también como Φαίνων.

13. Legado científico y cultural[editar]

Saturno ocupa un lugar particular en la historia de la astronomía. Fue el primer planeta cuyo sistema de anillos obligó a revisar las ideas sobre la estructura de los cuerpos celestes. La confusión inicial de Galileo, la interpretación de Huygens y la demostración matemática de Maxwell representan tres momentos sucesivos de un mismo problema: comprender cómo un conjunto de partículas puede mantenerse estable alrededor de un planeta.

Desde el punto de vista científico, Saturno ha servido como laboratorio natural para estudiar la física de fluidos en rotación, las tormentas de larga duración, la dinámica de los anillos, la criovolcanología de Encélado y la química de una atmósfera dominada por hidrógeno y helio. La misión Cassini-Huygens convirtió al sistema de Saturno en uno de los entornos planetarios mejor documentados del sistema solar.

Culturalmente, el nombre de Saturno ha pervivido mucho más allá de la astronomía. Su asociación con el dios romano del tiempo y con Crono mantuvo durante siglos la imagen de un astro lento, distante y melancólico. Hoy, sin embargo, su atractivo popular se apoya sobre todo en la belleza de sus anillos, que siguen siendo una de las imágenes más reconocibles del cosmos.


  1. Maxwell publicó su análisis sobre la estabilidad del anillo en 1859. Concluyó que un anillo rígido no podía mantenerse estable en torno a Saturno; la hipótesis compatible con la mecánica era un conjunto de partículas independientes, como se confirmó más tarde. ↩︎

  2. En la mitología romana, Saturno fue también una deidad agrícola y su festividad, las Saturnales, se celebraba en diciembre. La correspondencia con Crono facilitó que la astronomía posterior mantuviera el nombre latino. ↩︎

  3. La noción de los siete astros móviles dio origen a los nombres de los días en varias lenguas; en español, sin embargo, los nombres de los días derivan en su mayoría de formas eclesiásticas romances, mientras que en inglés, por ejemplo, Saturday conserva la asociación con Saturno. ↩︎

  4. La cifra de 95 masas terrestres es un redondeo habitual. La masa absoluta de Saturno se sitúa en 5,688 × 10^26 kg, de modo que la comparación exacta con la Tierra depende de la masa terrestre empleada en cada tabla. ↩︎

  5. La diferencia entre las dos cifras puede deberse a la magnitud que se esté midiendo —abundancia en masa, en volumen o en número de moléculas— y a la época o el modelo empleado. Para el público general, lo esencial es que la atmósfera de Saturno es fundamentalmente de hidrógeno y helio. ↩︎

  6. La temperatura de 12 000 K se refiere al entorno del núcleo, no a la superficie visible. La superficie de Saturno carece de un límite sólido, por lo que los valores de temperatura se dan por niveles atmosféricos. ↩︎

  7. Las descargas de la tormenta de 2007 se describieron como unas 10 000 veces más potentes que las de cualquier tormenta terrestre. Esa cifra es una estimación de potencia eléctrica, no una medición directa de todas las descargas. ↩︎

  8. La cifra de 10 h 45 min 45 s procede del estudio de la periodicidad de la emisión de radio de Saturno durante la misión Cassini. Otras fuentes siguen citando 10 h 39 min 22,4 s como valor de referencia de la época Voyager. ↩︎

  9. La cifra de 61 correspondía al anuncio de una luna situada en la zona del anillo F, en marzo de 2009. El recuento actual es muy superior e incluye cuerpos extremadamente pequeños descubiertos en las últimas décadas. ↩︎

  10. Antes del anuncio de 2009, el satélite Febe ya era conocido por su órbita lejana e inclinada. El anillo asociado a Febe tiene una densidad de partículas muy baja; de ahí que no se haya podido observar fácilmente. ↩︎

  11. Algunas cronologías redondean el sobrevuelo de la Voyager 2 a 1982, pero la fecha de máxima aproximación suele citarse el 26 de agosto de 1981. La Voyager 1 había pasado por Saturno el 12 de noviembre de 1980. ↩︎

  12. La Asociación Larense de Astronomía (ALDA), citada en recopilaciones de datos del sistema solar en español, ha difundido información sobre Saturno. La continuidad actual de su sitio y el contenido exacto deben verificarse antes de citar como fuente activa. ↩︎