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Segunda vuelta electoral

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Segunda vuelta electoral
Otros nombresBalotaje, ballottage, segunda ronda, doble vuelta, runoff
TipoMecanismo de sistema electoral
Finalidad principalGarantizar mayorías más amplias, representatividad y legitimidad
Origen del términoFrancés ballottage
Elecciones donde se aplica con más frecuenciaPresidenciales, legislativas, de gobernadores y de alcaldes
Ejemplos en América LatinaArgentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Perú, República Dominicana, Uruguay, entre otros
Exponente clásicoFrancia

1. Resumen[editar]

La segunda vuelta electoral, también llamada balotaje en buena parte de América Latina, es un mecanismo presente en ciertos sistemas electorales por el cual se realiza una segunda elección cuando ningún candidato obtiene en la primera vuelta un mínimo de votos preestablecido. En su forma más común, la segunda vuelta se limita a los dos candidatos más votados de la primera instancia, y el ganador se define por mayoría.

El propósito declarado del mecanismo es dotar a la candidatura ganadora de mayor representatividad y legitimidad, así como dificultar el triunfo de candidaturas con apoyos muy fragmentados. También introduce en la práctica las nociones de voto útil y de acuerdos contra un adversario común, porque los electores y los partidos suelen reacomodarse entre una vuelta y otra.

La segunda vuelta electoral es una institución paradigmática del derecho electoral y constitucional francés, de donde procede su denominación.[1] En América Latina fue adoptada durante distintas oleadas de reforma electoral, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX y con mayor intensidad desde los años ochenta y noventa.

No debe confundirse con una elección ordinaria repetida por nulidad o con una primaria partidaria: la segunda vuelta supone que la elección fue válida, pero que ninguna candidatura alcanzó el umbral constitucional o legal para ser proclamada ganadora.

2. Denominación y etimología[editar]

El término español «balotaje» proviene del francés ballottage.[2] En su origen administrativo francés, el vocablo aparece en el Decreto Orgánico del 2 de febrero de 1832 del gobierno de Francia, donde se define como elección de segunda vuelta «cuando ninguno de los candidatos reúna la mayoría absoluta de sufragios».

En los países hispanohablantes conviven varias denominaciones:

  • Segunda vuelta electoral: forma descriptiva frecuente en textos constitucionales y periodísticos.
  • Balotaje: predominante en Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú, República Dominicana y Uruguay, entre otros.
  • Segunda ronda: usada en varios países, sobre todo en contextos periodísticos.
  • Doble vuelta: frecuente en la doctrina electoral.
  • Runoff: expresión inglesa usada en Estados Unidos y en territorios con influencia del sistema electoral estadounidense.

La variedad léxica no implica siempre reglas idénticas: cada país define umbrales, plazos y efectos de la segunda vuelta según su propio ordenamiento.

3. Origen histórico[editar]

El mecanismo tiene raíces históricas francesas. El Decreto Orgánico de 2 de febrero de 1832 lo definió para evitar que una candidatura fuera elegida con una base de apoyo considerada insuficiente. Con variaciones, fue usado durante el Segundo Imperio de Napoleón III, durante la Tercera República y, más tarde, en la Quinta República.[3]

La difusión del modelo no se limitó a Francia. Diversos países adoptaron tempranamente lógicas de doble vuelta:

  • Bélgica, en 1899.
  • Países Bajos, en 1917.
  • Austria, en 1929.
  • Argentina, en 1972, bajo un estatuto transitorio.
  • Portugal, en 1976.

Bélgica en 1899, Países Bajos en 1917, Austria en 1929, Argentina en 1972 y Portugal en 1976 son las fechas que aparecen con más frecuencia en la bibliografía especializada.

En América Latina, la segunda vuelta presidencial se generalizó como parte de las transiciones y reformas constitucionales de las últimas décadas del siglo XX. Brasil la incorporó en 1988; Chile en 1989; Colombia en 1991; Argentina en 1994; Uruguay en 1996; y Ecuador y Perú consolidaron sus respectivos sistemas en distintos momentos de sus reformas constitucionales.

4. Funcionamiento general[editar]

Aunque existen diferencias según cada país, el esquema general es el siguiente:

  1. Se celebra una primera vuelta.
  2. Si una candidatura supera el umbral establecido —que suele ser una mayoría absoluta, una mayoría calificada o una combinación de porcentaje y distancia—, se la proclama ganadora sin necesidad de segunda instancia.
  3. Si ninguna candidatura alcanza ese umbral, se convoca una segunda elección.
  4. En la segunda vuelta participan, por regla general, los dos candidatos o fórmulas más votados en la primera.
  5. El ganador de la segunda vuelta suele definirse por mayoría simple, aunque pueden existir requisitos adicionales.

Los plazos entre una vuelta y otra también varían. En Francia la elección presidencial de segunda vuelta se celebra catorce días después de la primera; en Argentina, dentro de los treinta días posteriores a la elección anterior; en Ecuador, dentro de los cuarenta y cinco días siguientes; en Colombia, tres semanas después. En Uruguay, la segunda vuelta presidencial se realiza el último domingo de noviembre, después de la primera vuelta del último domingo de octubre.

La segunda vuelta se aplica sobre todo a la elección de presidentes, pero también se usa para elegir legisladores, gobernadores regionales y alcaldes. En algunos sistemas, la lógica se extiende a elecciones parlamentarias, como en Francia, donde se puede realizar una segunda ronda legislativa en cada circunscripción.

5. Tipos de balotaje[editar]

La doctrina electoral suele distinguir al menos tres tipos de segunda vuelta según la regla de acceso.

5.1 Sin barrera[editar]

En esta variante pasan a la segunda vuelta los candidatos más votados, y la segunda instancia se decide por mayoría simple. En la práctica, se trata de un sistema que permite medir la fuerza de las candidaturas y facilita el voto estratégico y la coordinación entre partidos.

El caso francés de elecciones legislativas durante la presidencia de De Gaulle suele citarse como ejemplo: según la normativa de esos años podían pasar todos los candidatos, pero en los hechos solo avanzaban los más competitivos.

5.2 Con mecanismo de acceso simple[editar]

Es la variante más difundida en América Latina. Si ningún candidato obtiene mayoría absoluta —más del 50 % de los votos considerados—, se celebra una segunda vuelta entre las dos candidaturas más votadas.

Adoptaron este esquema, entre otros, Brasil (introducción en 1988), Chile (1989), Colombia (1991), Ecuador (1979–1998), El Salvador (1983), Guatemala (1985), Perú (1979), República Dominicana (1996) y Uruguay (1996).

5.3 Con mecanismo compuesto de acceso[editar]

Aquí no basta con no alcanzar la mayoría absoluta: la primera vuelta tiene umbrales alternativos que pueden evitar la segunda instancia aunque el primer candidato no llegue al 50 %. Es el caso de Argentina, donde la Constitución de 1994 establece que se gana en primera vuelta con más del 45 % de los votos afirmativos válidamente emitidos —sin contar los votos en blanco—, o con al menos 40 % y una diferencia mayor de diez puntos porcentuales sobre la segunda fórmula.

Un mecanismo similar existe en Ecuador, con exigencia de diferencia mayor a diez puntos; en Nicaragua se exigió durante un tiempo una diferencia determinada; y en Costa Rica basta con superar el 40 % de los votos válidos.[4]

En las elecciones legislativas también existen variantes:

  • Se declara ganador en primera vuelta al candidato que obtiene la mayoría absoluta de los sufragios válidos; si no la logra, se realiza una segunda vuelta entre los mismos candidatos o entre quienes superan cierto porcentaje.
  • Se realiza una segunda vuelta entre las dos primeras mayorías y se declara ganador a quien obtiene la mayoría de los votos en esa instancia.

6. Umbrales y reglas en América Latina[editar]

Las reglas exactas cambian según la Constitución o la ley de cada país. La siguiente tabla resume los casos más citados en los ordenamientos consultados.

PaísRegla principal
ArgentinaSe gana en primera vuelta con más del 45 % de los votos afirmativos válidamente emitidos, o con al menos 40 % y una ventaja mayor a 10 puntos. Si no, segunda vuelta dentro de 30 días entre los dos más votados.
BoliviaSe proclama a la candidatura que alcanza 50 % más uno de los votos válidos, o al menos 40 % con ventaja de 10 puntos sobre la segunda.
BrasilMayoría absoluta en primera vuelta; si no, segunda entre los dos más votados. [sin verificar]
ChileMayoría absoluta en primera vuelta; si no, segunda entre las dos primeras mayorías.
ColombiaMayoría absoluta; si no, las dos fórmulas más votadas se enfrentan tres semanas después.
Costa RicaSe gana con más del 40 % de los votos válidamente emitidos. Si no, balotaje entre los dos más votados.
CubaSe usa en la elección de diputados nacionales por circuitos uninominales si ningún candidato obtiene mayoría absoluta en el primer escrutinio.
EcuadorGana en primera vuelta con más del 50 % o con al menos 40 % y diez puntos de ventaja. De lo contrario, segunda vuelta en un plazo de 45 días entre los dos binomios más votados.
PerúSi nadie supera el 50 % de los votos válidamente emitidos, se pasa a una segunda vuelta entre los dos primeros.
República DominicanaMayoría de 50 % más uno; si no, segunda vuelta entre las dos primeras mayorías.
UruguayMás del 50 % de los votos emitidos, incluidos en blanco y anulados, en la primera vuelta. Si no, segunda entre los dos primeros.

Los umbrales de Bolivia, Ecuador, Perú y Uruguay han sido revisados en distintos momentos, por lo que conviene cotejarlos con la reforma constitucional más reciente.

7. La segunda vuelta en América Latina y el Caribe[editar]

7.1 Argentina[editar]

En Argentina, la Constitución de 1994 estableció la elección presidencial directa con segunda vuelta. La regla vigente dispone que en la primera vuelta se proclama a la fórmula más votada si obtiene más del 45 % de los votos afirmativos válidamente emitidos. También se gana en primera vuelta si la fórmula más votada obtiene al menos 40 % y una diferencia mayor de diez puntos porcentuales sobre la fórmula que le sigue en número de votos. Si no se cumple ninguno de esos supuestos, se realiza una segunda vuelta entre las dos fórmulas más votadas, dentro de los treinta días de celebrada la elección anterior.

La doctrina y la práctica electoral local han entendido que los votos en blanco no se cuentan como votos afirmativos.

El antecedente argentino es anterior a la reforma de 1994. En 1972, durante la dictadura gobernante, se estableció un estatuto transitorio que preveía segunda vuelta para presidente, senadores y gobernadores provinciales en caso de que ningún candidato alcanzara el 50 % más uno de los votos válidos. En 1973 se realizaron segundas vueltas para elegir doce gobernadores provinciales y catorce parejas de senadores nacionales, en distritos como Córdoba, Corrientes, Mendoza, Misiones, San Juan y Santa Fe, entre otros.[5]

Ya bajo la Constitución de 1994, la elección presidencial de 2003 debía resolverse en segunda vuelta entre Carlos Menem y Néstor Kirchner. Sin embargo, Menem no se presentó a la instancia definitiva y Kirchner fue proclamado. El primer balotaje presidencial efectivamente disputado fue el 21 de noviembre de 2009, entre Mauricio Macri y Daniel Scioli. Macri ganó con 51,34 % de los votos, frente a 48,66 % de Scioli.

En 2023 se disputó un nuevo balotaje presidencial entre Sergio Massa y Javier Milei. Milei, de La Libertad Avanza, se impuso con 55,65 % de los votos, frente a 44,35 % de Massa. En la primera vuelta de ese año, Massa había obtenido 36,6 % y Milei 29,9 %.

En el plano subnacional, el balotaje presidencial no se traslada automáticamente a todas las provincias. Algunas jurisdicciones, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Corrientes, Chaco y Tierra del Fuego, prevén segunda vuelta para sus ejecutivos locales.

7.2 Bolivia[editar]

En Bolivia, la Constitución vigente desde febrero de 2009, en su artículo 166, parágrafo I, dispone que será proclamada a la Presidencia y Vicepresidencia la candidatura que haya reunido el 50 % más uno de los votos válidos, o que haya obtenido un mínimo del 40 % de los votos válidos con una diferencia de al menos 10 % en relación con la segunda candidatura. Si no se alcanza ninguno de esos umbrales, se debe convocar una segunda vuelta.

7.3 Brasil[editar]

Brasil adoptó la segunda vuelta presidencial en la Constitución de 1988, cuyo artículo 77, inciso 3, regula la elección en dos vueltas. La elección se define en primera vuelta por mayoría absoluta y, si nadie la obtiene, los dos candidatos más votados compiten nuevamente.[sin verificar]

La segunda vuelta brasileña es una de las más observadas de América Latina por el tamaño del electorado y porque suele funcionar como instancia de reordenamiento de alianzas partidarias.

7.4 Chile[editar]

La Constitución de 1980 instauró el sistema de dos vueltas para las elecciones presidenciales. Antes, conforme a la Constitución de 1925, si ningún candidato alcanzaba la mayoría absoluta, el Congreso Pleno debía elegir al presidente entre los dos candidatos más votados. Por tradición, el Congreso confirmaba al candidato con la mayoría relativa. Eso ocurrió, entre otras ocasiones, en la elección presidencial de 1970, ganada por Salvador Allende, quien luego fue derrocado por el golpe de Estado de septiembre de 1973.

En 1969 se presentó un proyecto de reforma constitucional para incorporar la segunda vuelta presidencial, pero fue rechazado. El mecanismo quedó consagrado más tarde con la Constitución de 1980.

El primer balotaje chileno desde el retorno a la democracia se disputó en la elección presidencial de 1999–2000, con Ricardo Lagos y Joaquín Lavín como contendientes. Lagos se impuso en segunda vuelta. Luego hubo balotajes en 2005, con Michelle Bachelet frente a Sebastián Piñera —ganó Bachelet—; en 2009, con Piñera frente a Eduardo Frei Ruiz-Tagle —ganó Piñera—; en 2013, con Bachelet frente a Evelyn Matthei —ganó Bachelet—; en 2017, con Piñera frente a Alejandro Guillier —ganó Piñera—; y en 2021, con Gabriel Boric frente a José Antonio Kast —ganó Boric—.

Para la elección de 2025 se ha consignado en algunos recuentos un balotaje entre José Antonio Kast y Jeannette Jara, con triunfo de Kast.

7.5 Colombia[editar]

La Constitución de 1991 estableció que el presidente y el vicepresidente se eligen por mayoría absoluta. Si ninguna fórmula la consigue, las dos votaciones más altas se enfrentan tres semanas después en segunda vuelta.

Colombia ha tenido balotajes en 1994, cuando Ernesto Samper compitió contra Andrés Pastrana; en 1998, con Andrés Pastrana y Horacio Serpa; en 2010, con Juan Manuel Santos y Antanas Mockus; en 2014, con Santos y Óscar Iván Zuluaga; en 2018, con Iván Duque y Gustavo Petro; y en 2022, con Gustavo Petro y Rodolfo Hernández.

A partir de 2023, la ciudad de Bogotá cuenta con segunda vuelta para la elección de alcalde. [sin verificar]

7.6 Costa Rica[editar]

En Costa Rica, el presidente y los vicepresidentes se eligen simultáneamente. Para ganar en primera vuelta se necesita más del 40 % del total de sufragios válidamente emitidos. Si ninguna candidatura alcanza esa cifra, se recurre a un balotaje entre los dos aspirantes más votados.

Se ha aplicado en 2002, cuando Abel Pacheco de la Espriella ganó a Rolando Araya Monge; en 2014, cuando Luis Guillermo Solís Rivera obtuvo más de 1,3 millones de votos y derrotó al candidato oficialista Johnny Araya Monge; en 2018, cuando Carlos Alvarado Quesada derrotó a Fabricio Alvarado Muñoz; y en 2022, cuando Rodrigo Chaves Robles venció a José María Figueres Olsen.

7.7 Ecuador[editar]

En Ecuador, la segunda vuelta presidencial fue configurada por la Asamblea Nacional Constituyente que funcionó entre 1997 y 1998. Desde la Constitución de 2008, si en la primera votación ningún binomio obtiene mayoría absoluta, se realiza una segunda vuelta dentro de los siguientes cuarenta y cinco días, con los dos binomios más votados. No es necesaria la segunda votación si el binomio que consiguió el primer lugar obtiene al menos el 40 % de los votos válidos y una diferencia mayor de diez puntos porcentuales sobre el segundo.

El voto en Ecuador es obligatorio, lo que convierte a la segunda vuelta en una instancia de amplia participación.

7.8 Perú[editar]

En Perú, si ningún candidato presidencial supera el 50 % de los votos válidamente emitidos, se produce una segunda vuelta entre los dos candidatos que alcanzaron los dos primeros lugares. La participación es universal y obligatoria para los ciudadanos aptos, con voto facultativo para los mayores de 70 años.

También se utiliza la segunda vuelta para elegir gobernadores regionales, entre los dos candidatos más votados, si ninguno supera previamente el 30 % de los votos válidamente emitidos. La elección de gobernador regional bajo esa modalidad no existe para Lima Metropolitana, cuya organización territorial sigue una lógica distinta.

7.9 República Dominicana[editar]

En República Dominicana, el sistema de doble vuelta surgió tras las acusaciones de supuesto fraude en las elecciones de 1994. Los partidos de oposición reclamaron ante la Organización de los Estados Americanos, y la presión derivó en una negociación con el gobierno. El resultado se conoció como Pacto por la Democracia, que incluyó la eliminación de la reelección, la separación por dos años entre elecciones congresuales y presidenciales, y la adopción de la doble vuelta.

En un principio, los partidos opositores pidieron que el total exigido fuera de 45 % más uno, pero finalmente se acordó el 50 % más uno. El sistema se estrenó el 16 de mayo de 1996: en primera vuelta, el PRD obtuvo 45 %, el PLD 38 % y el PRSC 14 %. En segunda vuelta ganó Leonel Fernández Reyna, del PLD, con 51 % de los votos (1,47 millones).

7.10 Uruguay[editar]

En Uruguay, la reforma constitucional de 1996 amplió el calendario electoral. Si el último domingo de octubre ningún candidato logra superar el 50 % de los votos emitidos —incluidos los votos en blanco y anulados—, se produce una segunda vuelta el último domingo de noviembre, entre los dos candidatos más votados.

La segunda vuelta presidencial uruguaya ha sido utilizada en cinco ocasiones:

  • En 1999, Jorge Batlle ganó con 54,13 % de los votos, derrotando a Tabaré Vázquez. En la primera vuelta, Vázquez había sido el más votado sin alcanzar la mayoría absoluta.
  • En 2009, José Mujica obtuvo 54,63 % frente a Luis Alberto Lacalle.
  • En 2014, Tabaré Vázquez obtuvo 47,81 % en la primera vuelta y luego ganó el balotaje con 56,5 % frente a Luis Lacalle Pou.
  • En 2019, Daniel Martínez Villamil obtuvo 39,02 % en la primera vuelta y Luis Lacalle Pou 28,62 %. En el balotaje del 24 de noviembre, Lacalle Pou ganó con 50,79 % de los votos válidos.
  • En 2024, se enfrentaron Yamandú Orsi, del Frente Amplio, y Álvaro Delgado, del Partido Nacional. La segunda vuelta se celebró el 24 de noviembre y ganó la fórmula del Frente Amplio con 52,0 % de los votos válidos.

8. La segunda vuelta en Europa[editar]

8.1 Francia[editar]

Francia es el exponente clásico del balotaje. La Constitución de 1958 dispone que, si ninguno de los candidatos presidenciales obtiene mayoría absoluta en la primera elección, se celebra un segundo turno catorce días después, con los dos candidatos que obtuvieron el mayor número de votos en la primera instancia.

Para la elección de diputados, el sistema francés también prevé una segunda ronda legislativa: si ningún candidato obtiene mayoría absoluta y una votación equivalente a una cuarta parte de los electores registrados en la circunscripción, se celebra una segunda ronda siete días después. A ella acceden los dos más votados y cualquier otro candidato que haya obtenido al menos 12,5 % de los electores registrados en la circunscripción.

El calendario de siete días y el umbral de 12,5 % corresponden a las reglas habitualmente citadas en la doctrina electoral.

8.2 Austria[editar]

Austria es una república federal y democrática cuya Constitución de 1920 ha sido reformada en varias ocasiones. El jefe de Estado es el presidente federal, elegido por voto popular directo y con segunda vuelta, para un mandato de seis años. El presidente designa al canciller y, a propuesta de este, a los demás ministros. También puede destituir al canciller o al gabinete en su conjunto sin necesidad de refrendo ministerial. Las demás facultades, incluida la disolución del parlamento, requieren refrendo.

8.3 Bulgaria[editar]

En Bulgaria, la Constitución establece que es elegida a la Presidencia y Vicepresidencia la candidatura que logre la mayoría absoluta de los votos, siempre que haya sufragado más de la mitad del electorado registrado. Si no se cumple esa condición, se efectúa una segunda vuelta siete días más tarde entre las dos candidaturas más votadas de la primera vuelta.

9. Estados Unidos y otros usos subnacionales[editar]

En Estados Unidos no existe una segunda vuelta presidencial nacional equivalente al balotaje latinoamericano, porque el presidente se elige mediante el Colegio Electoral. Sin embargo, varias entidades subnacionales usan segundas vueltas o elecciones de desempate, llamadas en inglés runoff.

Por ejemplo, el estado de Georgia utiliza el sistema de segunda vuelta para definir cargos como el de senador federal, cuando ningún candidato alcanza el umbral legal en la primera votación. También Guam, territorio bajo soberanía estadounidense, emplea segundas vueltas para ciertos cargos de gobierno.

10. Segunda vuelta en elecciones subnacionales[editar]

La segunda vuelta no se limita a la elección presidencial. En América Latina se aplica en varios niveles:

  • En Colombia, Bogotá incorporó la segunda vuelta para la elección de alcalde a partir de 2023.
  • En Chile se utiliza en las elecciones de gobernadores regionales.
  • En Perú se aplica a gobernadores regionales si ningún candidato supera el 30 % de los votos válidos.
  • En Argentina, algunas provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen balotaje para sus ejecutivos locales.
  • En Cuba, el mecanismo se utiliza en elecciones de diputados nacionales por circuitos uninominales.

La introducción de balotajes subnacionales responde, en general, a la idea de que los ejecutivos locales también necesitan mayorías claras para gobernar.

11. Efectos políticos y debate[editar]

La segunda vuelta electoral se presenta habitualmente como una herramienta para dar mayor legitimidad de origen al ganador. Al exigir una mayoría absoluta o un umbral alto, se busca que el presidente electo cuente con un respaldo amplio, o al menos con una mayoría consolidada en una instancia definitiva.

Sin embargo, los efectos son discutidos. Entre los argumentos favorables se mencionan:

  • Mayor representatividad y legitimidad del ganador.
  • Desincentivo a candidaturas extremas con apoyos minoritarios.
  • Posibilidad de que los electores reconsideren su voto entre vueltas.
  • Estímulo a la formación de acuerdos de gobierno.

Entre los argumentos críticos figuran:

  • Costo económico y administrativo de una elección adicional.
  • Fatiga electoral y eventual caída de la participación.
  • Resultados contraintuitivos, en los que una segunda vuelta puede alterar la lógica de la pluralidad social.
  • Incentivos al voto estratégico y a la polarización entre dos bloques.

Algunos analistas han señalado que, a la luz de los años, la segunda vuelta puede operar en sentido contrario a los objetivos para los que fue adoptada.[6]

En América Latina también se ha apuntado que el balotaje tiende a desalentar la formación de alianzas y a propiciar un número grande de partidos.[7] La primera vuelta funciona en esos casos como una instancia de dispersión, mientras que la segunda obliga a convergencias, no siempre estables.

12. Críticas, alternativas y reformas[editar]

El balotaje no es la única forma de resolver el problema de las mayorías insuficientes. Existen alternativas como el voto alternativo o voto preferencial, que permiten expresar una segunda preferencia en la misma papeleta, o la segunda vuelta instantánea. Sin embargo, la segunda vuelta tradicional se ha mantenido como método habitual por su relativa sencillez y porque permite un proceso deliberativo entre dos instancias.

En algunos países se han discutido reformas para eliminar o modificar el balotaje. En Nicaragua, en diciembre de 2013, el congreso eliminó la segunda vuelta; antes, para realizar el balotaje se requería el 35 % de los votos, y la reforma dejó el sistema sin esa instancia.[8] En Honduras, en 2016, el Congreso discutió aprobar una segunda vuelta electoral con 51 % de los votos válidos para presidente y tres vicepresidentes.

Las reformas sobre segunda vuelta suelen estar cargadas de contexto político, porque modificar umbrales o plazos puede favorecer o perjudicar a candidaturas concretas.

13. Ejemplos relevantes en el mundo hispanohablante[editar]

[ Desplegar / Plegar: balotajes presidenciales seleccionados en América Latina ]
PaísAñoGanadorDerrotado
Argentina2015Mauricio MacriDaniel Scioli
Argentina2023Javier MileiSergio Massa
Chile1999–2000Ricardo LagosJoaquín Lavín
Chile2005–2006Michelle BacheletSebastián Piñera
Chile2009–2010Sebastián PiñeraEduardo Frei Ruiz-Tagle
Chile2013Michelle BacheletEvelyn Matthei
Chile2017Sebastián PiñeraAlejandro Guillier
Chile2021Gabriel BoricJosé Antonio Kast
Colombia1994Ernesto SamperAndrés Pastrana
Colombia1998Andrés PastranaHoracio Serpa
Colombia2010Juan Manuel SantosAntanas Mockus
Colombia2014Juan Manuel SantosÓscar Iván Zuluaga
Colombia2018Iván DuqueGustavo Petro
Colombia2022Gustavo PetroRodolfo Hernández
Costa Rica2002Abel Pacheco de la EspriellaRolando Araya Monge
Costa Rica2014Luis Guillermo Solís RiveraJohnny Araya Monge
Costa Rica2018Carlos Alvarado QuesadaFabricio Alvarado Muñoz
Costa Rica2022Rodrigo Chaves RoblesJosé María Figueres Olsen
República Dominicana1996Leonel Fernández ReynaJosé Francisco Peña Gómez
Uruguay1999Jorge BatlleTabaré Vázquez
Uruguay2009José MujicaLuis Alberto Lacalle
Uruguay2014Tabaré VázquezLuis Lacalle Pou
Uruguay2019Luis Lacalle PouDaniel Martínez Villamil
Uruguay2024Yamandú OrsiÁlvaro Delgado

El balotaje no es una rareza de una sola región, pero América Latina concentra una parte importante de los debates sobre sus efectos, sus umbrales y su relación con la estabilidad política.

14. Notas y referencias[editar]


  1. El vocablo aparece en el Decreto Orgánico del 2 de febrero de 1832 del gobierno de Francia y es definido como elección de segunda vuelta «cuando ninguno de los candidatos reúna la mayoría absoluta de sufragios». Se trata de una institución paradigmática del derecho electoral y constitucional francés. ↩︎

  2. El término francés ballottage no tiene exactamente el mismo alcance en francés que en español. En español, «balotaje» pasó a designar directamente la segunda vuelta o doble vuelta electoral. ↩︎

  3. Daniel Alberto Sabsay, «El sistema de doble vuelta o ballotage», Lecciones y Ensayos, n.º 62, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, 1995. El texto recorre la adopción temprana del balotaje en varios países. ↩︎

  4. En Costa Rica, la Constitución de 1949 basta con superar el 40 % de los votos válidos para evitar el balotaje. En Nicaragua, antes de su eliminación, se utilizó durante un período un umbral inferior al 50 %. Las reglas de exigencia de diferencia porcentual son más frecuentes en Argentina, Ecuador y Bolivia. ↩︎

  5. En las elecciones argentinas de marzo y septiembre de 1973, el mecanismo transitorio establecido en 1972 se aplicó en una serie de distritos. Los casos mencionados son Córdoba, Corrientes, Chubut, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, San Juan, San Luis, Santa Fe y Santiago del Estero, entre otros. ↩︎

  6. Fernando Barrientos del Monte, «La Segunda Vuelta Electoral y la Gobernabilidad en los Sistemas Políticos Latinoamericanos», Apuntes Electorales, vol. 15, n.º 1, 2004. El autor sostiene que los resultados de la segunda vuelta no siempre coinciden con los objetivos que motivaron su adopción. ↩︎

  7. Koldo Echebarría, Ernesto Stein y Mariano Tommasi, La política de las políticas públicas: progreso económico y social en América Latina; informe 2006, Banco Interamericano de Desarrollo, p. 36. El informe señala que el balotaje tiende a desalentar la formación de alianzas y a propiciar un número grande de partidos. ↩︎

  8. La eliminación de la segunda vuelta en Nicaragua fue decidida por el congreso en diciembre de 2013, según los recuentos disponibles. La situación normativa de Nicaragua ha variado en distintos períodos. ↩︎