Señor de los Milagros (Lima)
| Señor de los Milagros | |
|---|---|
| Cristo Moreno · Cristo de Pachacamilla | |
| Tipo | Pintura mural de culto católico |
| Autor | Pedro Dalcon (atribución disputada) |
| Fecha | 1651 |
| Ubicación | Santuario y Monasterio de Las Nazarenas, Lima, Perú |
| Estilo | Arte colonial hispanoamericano |
| Material | Adobe, calicanto |
| Técnica | Pintura |
| Dimensiones | 5,3 m |
| Festividad principal | Octubre, especialmente los días 18, 19, 28 y 1 de noviembre |
El Señor de los Milagros, denominado también Cristo Moreno o Cristo de Pachacamilla, es una pintura de la crucifixión de Cristo, de culto católico, ubicada en el Altar Mayor del Santuario y Monasterio de Las Nazarenas, en la ciudad de Lima, Perú. La veneración de la imagen se concentra especialmente en el mes de octubre, cuando una copia procesional recorre las calles de la capital peruana y diversas ciudades del país y del extranjero.
La imagen original fue pintada sobre un muro de adobe y es considerada una de las devociones religiosas más importantes del Perú. La festividad del Señor de los Milagros es la principal celebración religiosa del país y una de las procesiones católicas más grandes del mundo.[1]
1. Resumen[editar]
El Señor de los Milagros es una advocación de Cristo crucificado cuya imagen original se pintó en 1651 en el barrio de Pachacamilla, en las afueras de la Lima virreinal. Según la tradición popular, su autor fue un esclavo de origen angoleño llamado Pedro Dalcon, conocido como "Benito". La autoría, sin embargo, es materia de debate entre los historiadores.[2]
La devoción creció a partir de los terremotos que afectaron Lima en 1655, 1687 y 1746, en los cuales la pared de adobe con la imagen permaneció en pie mientras numerosas construcciones se derrumbaban. Esta resistencia atribuida a la imagen consolidó la creencia en su carácter milagroso y dio origen a una de las festividades católicas más grandes del Perú y de América Latina.
La procesión principal se realiza durante todo el mes de octubre, con salidas centrales los días 18, 19 y 28, y un recorrido final el 1 de noviembre. El lienzo procesional, una copia al óleo de la pintura mural, es llevado en andas por la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas, que cuenta con miles de miembros.
2. Historia[editar]
Pintado de la imagen[editar]
Se tiene registro de la existencia de la imagen original del Cristo en 1651 en Pachacamilla. El muro de adobe fue pintado por mano humana y, con el paso del tiempo, se añadieron a su alrededor las figuras de Dios Padre, la Virgen María y María Magdalena.[3]
El apelativo "Cristo Moreno" se debe a que, entre los primeros devotos, predominaba la población de piel negra. Además, el lienzo que recorre las calles —réplica del muro— presentó durante décadas una tez morena.
La tragedia de 1655 e intento de borrado de la imagen[editar]
El 13 de noviembre de 1655 a las 14:45 horas, un terremoto sacudió Lima y Callao, causando el derrumbe de templos, casonas y viviendas frágiles, además de miles de víctimas y damnificados. Sin embargo, la pintura del Cristo permaneció intacta. Desde entonces, se empezaron a realizar reuniones para venerarla los viernes por la noche.
El creciente número de devotos y algunos hechos ajenos a las prácticas religiosas llevaron al párroco de San Sebastián, José de Mena, a pedir al virrey, el Conde de Lemos, que prohibiese las reuniones y ordenara borrar la imagen. La solicitud fue trasladada al provisor y vicario general Esteban de Ibarra, ya que la sede arzobispal se encontraba vacante.
El 4 de septiembre de 1671, una comisión encabezada por el promotor fiscal del Arzobispado, José Lara y Galván, acompañado por Laureano de Mena y el notario Juan de Uría, acudió al lugar. Allí se encontró con unas doscientas personas que entonaban el salmo miserere. Tras un tumulto, los representantes eclesiásticos tuvieron que retirarse.
Ibarra dictaminó prohibir las reuniones y borrar la imagen. Entre el 6 y el 13 de septiembre de 1671, se presentó en el sitio un comité con un pintor indígena, el capitán de la guardia del virrey Pedro Balcázar y una escolta armada. Según el relato popular, el primer hombre enviado a borrar la imagen sintió temblores y escalofríos al subir; el segundo se arrepintió al mirar la pintura; el tercero, un soldado real, bajó rápidamente diciendo que la imagen se volvía más bella y que la corona de espinas se tornaba verde.
Ante la insistencia de las autoridades y la protesta de la gente, el virrey y el vicario Ibarra revocaron la orden y autorizaron el culto. Poco después, se dispuso levantar una ermita provisional.
La primera misa ante las autoridades[editar]
El 14 de septiembre de 1671 se celebró la primera misa oficial en la ermita recién inaugurada, en presencia de autoridades eclesiásticas y civiles. La fecha coincidió con la Exaltación de la Santa Cruz. A partir de entonces, el culto al crucificado se difundió con rapidez y comenzó a llamársele Santo Cristo de los Milagros.
El terremoto de 1687 y la primera procesión[editar]
El 20 de octubre de 1687, a las 4:45 a. m., un violento terremoto asoló Lima y Callao, con una réplica a las 6:30 a. m. La ermita edificada en honor al Cristo se derrumbó, pero la pared con la imagen quedó nuevamente en pie. Por ello, se ordenó confeccionar una copia al óleo para que saliera por primera vez en andas por las calles de Pachacamilla. La idea de la primera procesión se atribuye a Sebastián de Antuñano.
Desde 1688, la imagen visita anualmente el Hospital Arzobispo Loayza, que en esa época se llamaba Hospital de Santa Ana. En la actualidad, el Señor de los Milagros acude a ese centro asistencial cada 28 de octubre.
El terremoto y maremoto de 1746[editar]
En 1746, Lima padeció el sismo más destructor de su historia. Una réplica de la imagen salió en procesión y, según la tradición, la tierra dejó de temblar. Este acontecimiento acrecentó aún más la devoción popular.
La construcción del templo de las Nazarenas, actual santuario del culto, contó con el apoyo del virrey Manuel Amat y Juniet, quien contribuyó anualmente con limosnas entre 1764 y 1776. También se señala que la idea original de construir un templo digno surgió de Micaela Villegas, conocida como "la Perricholi", devota del Señor de los Milagros y compañera sentimental del virrey Amat. El templo fue inaugurado el 21 de enero de 1771.[4]
3. La procesión de octubre[editar]
La festividad del Señor de los Milagros fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura. Su máxima expresión es la procesión que se realiza tradicionalmente en el mes de octubre.
El recorrido principal parte del Santuario y Monasterio de Las Nazarenas al mediodía del primer sábado de octubre y regresa al mismo lugar durante la noche. Posteriormente, el Cristo de Pachacamilla recorre la ciudad los días 18, 19 y 28 de octubre, recibiendo homenajes de instituciones públicas y privadas como el Palacio de Gobierno, la Municipalidad Metropolitana de Lima, el Congreso de la República, el Palacio Arzobispal, el Palacio de Justicia, el Hospital Nacional Arzobispo Loayza, el Hospital Nacional Dos de Mayo, la Marina de Guerra del Perú, la Compañía de Bomberos Voluntarios Salvadora Lima N° 10 y otras entidades.
El último recorrido procesional se realiza el 1 de noviembre, cuando la imagen sale del Santuario de las Nazarenas e ingresa al Monasterio hasta el año siguiente.
Durante la festividad, los devotos visten el hábito morado, cuyo uso se atribuye a la madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, fundadora del Monasterio de las Nazarenas. El color morado simboliza la penitencia y la misión de Cristo en la tierra.[5] Entre las prácticas asociadas al culto figuran la elaboración artesanal de velas, el uso de sahumerios, estampas y detentes, así como el consumo de dulces limeños tradicionales como el turrón de Doña Pepa.[6]
Las sagradas andas[editar]
Las andas son la estructura que permite cargar la imagen en procesión. Cargadas en hombros, evocan las literas de los reyes y permiten elevar la imagen sobre el pueblo, facilitando una relación más directa entre los devotos y el objeto de piedad.
Las andas del Señor de los Milagros están formadas por una base de madera de caoba con refuerzos metálicos, atravesada longitudinalmente por cuatro travesaños de pino Oregón. Los travesaños, de 3,46 m de longitud, están recubiertos en la parte superior por planchas de plata y en la inferior por terciopelo morado. Las terminales de las patas son de bronce.
Sobre la mesa se levanta un podio de madera recubierto con láminas de plata tallada. En las cuatro esquinas del anda, un ángel de plata maciza de aproximadamente 1 m de alto y 50 kg de peso sostiene una azucena de plata. En la parte frontal y posterior se ubican jardineras de plata para los arreglos florales y candelabros con velas encendidas durante el recorrido.
El lienzo del Señor de los Milagros se ubica sobre el eje transversal del anda. En la parte posterior se coloca el lienzo de Nuestra Señora de la Nube. El conjunto está enmarcado por columnas salomónicas de plata pura y un arco ornamentado con volutas y rostros de ángeles. Sobre los rayos de plata bañada en oro de 21 quilates aparece el escudo de la Ciudad de los Reyes, nombre virreinal de Lima.
Las andas miden en total 4,40 m de alto y 1,64 m de lado. Peso originalmente cerca de 1 700 kg, de los cuales 450 kg correspondían a plata pura. Con los accesorios, el peso aproximado es de 1 950 kg.[7]
Los lienzos procesionales[editar]
Los lienzos procesionales nacieron de la necesidad de recorrer las calles con la imagen, ya que resultaba imposible pasear un muro de adobe. Por ello, Sebastián de Antuñano mandó confeccionar una copia al óleo sobre lienzo. Con el terremoto del 20 de octubre de 1687, dio inicio la primera procesión con dirección a la Plaza Mayor de Lima.
El lienzo de la Virgen de la Nube fue creado posteriormente al del Señor de los Milagros. Se desconoce la fecha exacta de su confección, pero se tiene registro de su existencia desde 1747.
Ambos lienzos fueron sometidos a una restauración intensiva entre 1991 y 1992, a cargo de restauradores del Museo Pedro de Osma de Barranco. El lienzo procesional del Señor de los Milagros fue presentado al público para octubre de 1991. Tras la restauración se hicieron visibles el trazo y los colores originales, con cambios notorios en los rostros, en el cuerpo del Cristo y en la posición del paño de pudor, entre otros.
El lienzo de la Virgen de la Nube presentó cambios más visibles, pues sus tonalidades claras pasaron a verdosas. Durante la intervención se hallaron escudos en el pecho de la Virgen que no coincidían con la advocación. El lienzo restaurado fue presentado en octubre de 1992.[8]
Lienzo de Nuestra Señora de la Nube[editar]
El lienzo de Nuestra Señora de la Nube acompaña a la imagen del Señor de los Milagros por el reverso de las andas. La fecha exacta de su confección es desconocida, pero se tiene registro de que acompaña la procesión desde 1747. De advocación ecuatoriana, es un homenaje a la tierra natal de la fundadora del Monasterio de Las Nazarenas, la madre Antonia.
Según algunos especialistas, la pintura fue hecha encima de una imagen anterior de la Virgen de la Merced, lo que se comprobó durante la restauración. La advocación de la Virgen de la Nube también es conocida como la Candelaria. La imagen muestra a la Virgen María como reina, con cetro en la mano derecha y al Niño Jesús en el brazo izquierdo. A sus pies aparece un personaje arrodillado, que probablemente representa al obispo Sancho de Andrade y Figueroa, aunque se trata de una hipótesis.
Según el relato tradicional, en 1696, estando gravemente enfermo en Quito el obispo Sancho de Andrade y Figueroa, se organizó una novena por su salud en el pueblo de Guápulo. El 30 de diciembre, durante una procesión del Rosario, se dice que una imagen de María se formó entre las nubes, ante unos 500 testigos. El obispo se recuperó repentinamente, dando origen a la devoción.
4. Organización[editar]
La Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas (abreviada H. S. M. N.) es la asociación religiosa encargada de difundir la fiesta y la procesión. Está integrada por alrededor de 5 000 miembros, distribuidos en 20 cuadrillas y 3 grupos: cantoras, sahumadores y hermanos honorarios.[9] La institución es dirigida por un Mayordomo General, nombrado por el Arzobispo de Lima.
Los hermanos cargadores llevan sobre sus hombros la sagrada imagen por las principales calles de Lima. La Comunidad de las Madres Nazarenas, por su parte, designa a los Patrones y Subpatrones de Andas, acompañados por sus adjuntos, quienes vigilan las Sagradas Andas y cuidan los lienzos procesionales. Son las máximas autoridades durante los recorridos, mientras el Señor permanece fuera de su Santuario.
5. Honores y títulos[editar]
Guarda y Custodio por la ciudad de Lima[editar]
El 21 de septiembre de 1715, el Cabildo de Lima declaró al Cristo de los Milagros como "Guarda y Custodio por la Ciudad de los Reyes contra los temblores que azotan la tierra". La decisión fue gestionada por Sebastián de Antuñano, sor Josefa de la Providencia y el padre Alonso Messía.
En 1937, el alcalde de Lima Luis Gallo Porras hizo entrega del Escudo de la ciudad, que fue colocado en el vértice superior de las andas del Señor. Desde entonces, cada 18 de octubre, la Municipalidad Metropolitana de Lima rinde homenaje solemne a la imagen en la Plaza Mayor de la capital.
Patrono de la Espiritualidad Católica del Perú[editar]
En 2010, durante el segundo gobierno de Alan García y con Javier Velásquez Quesquén como presidente del Consejo de Ministros, se decidió nombrar al Señor de los Milagros patrono de la Religiosidad y Espiritualidad Católica del Perú. La resolución fue promulgada el 18 de octubre de 2010, al arribo de las Sagradas Andas a la Plaza Mayor de Lima.
Patrón de los peruanos residentes e inmigrantes[editar]
El 15 de octubre de 2005, la Santa Sede, en coordinación con el Arzobispado de Lima, designó al Señor de los Milagros como Patrón de los Peruanos Residentes e Inmigrantes. La designación reconoció que los peruanos en el extranjero continuaban con el culto durante el mes de octubre en múltiples ciudades del mundo, muchas veces con el auspicio de autoridades locales.
6. Devoción en el Perú y el extranjero[editar]
Además de Lima, la festividad del Señor de los Milagros se celebra en numerosas ciudades del Perú, entre ellas Arequipa, Cajamarca, Cusco, Chiclayo, Trujillo, Piura, Tacna, Huánuco, Huancayo y Huancavelica. También hay réplicas de la imagen en distritos limeños como Chorrillos, Callao, Jesús María, Surco, Carabayllo y San Martín de Porres.
En el extranjero, la devoción es practicada por la comunidad peruana en ciudades como La Paz, El Alto, São Paulo, Santiago, Buenos Aires, Sevilla y Washington, entre otras. La procesión se ha convertido en una expresión visible de la identidad peruana en la diáspora.[10]
7. Homenajes culturales[editar]
Feria Taurina del Señor de los Milagros[editar]
La Feria del Señor de los Milagros es un evento taurino realizado anualmente en la Plaza de Toros de Acho, en Lima. Reúne a figuras del toreo nacional e internacional, que se disputan el Escapulario de Oro, máxima distinción de la feria. Se realiza en homenaje al Señor de los Milagros entre los meses de octubre, noviembre y diciembre, y es considerado por la crítica como uno de los eventos taurinos más importantes de América del Sur.
Los escapularios de oro y plata se otorgan al matador y a la ganadería con mejor actuación, respectivamente. El Escapulario de Oro fue creado en 1947, la Divisa de Oro en 1969 y el Escapulario de Plata en 1970.
Televisión[editar]
En la década de 2000, TV Perú transmitió un programa homenaje conducido por Rafael Santa Cruz, con la participación de artistas como Augusto Polo Campos, Julie Freundt y Bartola.
Música[editar]
La cantante Susana Baca, exministra de Cultura y ganadora de varios premios Grammy Latino, ha dedicado al Señor de los Milagros una canción titulada "Al Señor de los Milagros".
8. Himno oficial[editar]
El himno oficial del Cristo de Pachacamilla fue creado originalmente por Isabel Rodríguez-Larraín Pendergast. Se interpreta durante los recorridos procesionales y en las ceremonias oficiales de la Hermandad.
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La festividad del Señor de los Milagros tiene una presencia particularmente fuerte en los países hispanoamericanos, donde las colonias peruanas han establecido hermandades y réplicas procesionales. En ciudades como Buenos Aires, Santiago de Chile, Sevilla y La Paz se realizan recorridos que reproducen la estructura de la procesión limeña, con hábito morado, sahumerios y cánticos.[11]
En España, la devoción ha crecido en comunidades vinculadas a la migración peruana y también en ámbitos religiosos locales. En Hispanoamérica, la imagen del Cristo Moreno se ha convertido en un símbolo de la religiosidad peruana y de la presencia cultural del Perú en la región.
10. Legado[editar]
El Señor de los Milagros es mucho más que una imagen religiosa: es un referente de la identidad limeña y peruana. La festividad combina devoción católica, tradición africana, historia colonial y práctica popular, y se ha transmitido de generación en generación durante más de tres siglos.
El hábito morado, el turrón de Doña Pepa, los sahumerios y las cuadrillas cargadoras forman parte de un repertorio cultural que trasciende lo estrictamente religioso. Cada mes de octubre, la ciudad de Lima modifica su ritmo cotidiano y se vuelca a las calles para acompañar al Cristo Moreno.
La declaración de Patrimonio Cultural de la Nación, los títulos concedidos por la Santa Sede y el reconocimiento de la Municipalidad de Lima confirman la importancia histórica y simbólica de la devoción. A la vez, la expansión internacional del culto evidencia que el Señor de los Milagros se ha convertido en un punto de encuentro para los peruanos dentro y fuera del Perú.[12]
Algunas fuentes periodísticas y eclesiásticas describen la procesión limeña de octubre como una de las manifestaciones católicas multitudinarias más grandes del planeta, comparable en concurrencia a otras grandes peregrinaciones. ↩︎
La atribución al esclavo angoleño aparece en la tradición oral y en varias publicaciones divulgativas, pero existen hipótesis diferentes sobre el origen de la pintura. La historiografía no ha llegado a un consenso total. ↩︎
La composición actual del muro incluye no solo la figura central del Crucificado, sino también las imágenes secundarias que completan la escena de la crucifixión. La disposición ha variado con las intervenciones y restauraciones. ↩︎
Algunas versiones históricas atribuyen a la Perricholi un papel central en la promoción de la obra, mientras que otras ponen el énfasis en la gestión del virrey Amat y de las religiosas nazarenas. ↩︎
El hábito morado es hoy uno de los signos más visibles de la festividad en Lima y en las comunidades peruanas en el extranjero. ↩︎
El turrón de Doña Pepa es una golosina tradicional limeña cuyo consumo se asocia fuertemente al mes de octubre y a la festividad. ↩︎
Las cifras del peso y las dimensiones corresponden a descripciones recogidas en fuentes devocionales y periodísticas. Algunas publicaciones dan valores ligeramente distintos según el año de medición. ↩︎
Las restauraciones generaron debates entre los devotos y especialistas, porque transformaron parcialmente la apariencia de las imágenes procesionales. Las notas de prensa de la época documentan el contraste entre el antes y el después. ↩︎
La cantidad de miembros y cuadrillas es aproximada y puede variar según la incorporación de nuevos hermanos. Distintas publicaciones ofrecen cifras ligeramente diferentes. ↩︎
La presencia del culto en el extranjero creció con la migración peruana de las décadas de 1980 y 1990. Las hermandades locales organizan recorridos, misas y actividades culturales en octubre. ↩︎
En algunos casos, las hermandades del extranjero mantienen vínculos formales con la Hermandad de Nazarenas de Lima y siguen el calendario de las celebraciones de octubre. ↩︎
Diversas investigaciones han estudiado el culto desde la historia social, la antropología y la historia del arte, destacando su papel en la construcción de identidades urbanas y migrantes. ↩︎