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Sigmund Freud

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Sigmund Freud
Figura central del pensamiento contemporáneo
Nombre de nacimientoSigismund Schlomo Freud
Nacimiento6 de mayo de 1856
Freiberg in Mähren, Moravia, Imperio austríaco
(hoy Příbor, República Checa)
Fallecimiento23 de septiembre de 1939 (83 años)
Hampstead, Londres, Reino Unido
SepulturaCrematorio de Golders Green, Londres
NacionalidadAustriaca
CónyugeMartha Bernays (matr. 1886)
HijosSeis, incluidos Ernst L. Freud y Anna Freud
Alma máterUniversidad de Viena
OcupaciónMédico neurólogo, psicoterapeuta
Conocido porFundar el psicoanálisis
EmpleadorUniversidad de Viena
Miembro deAsociación Psicoanalítica Vienesa, Asociación Psicoanalítica Internacional
PremiosPremio Goethe (1930)
FirmaSigmund Freud

1. Resumen[editar]

Sigmund Freud (nacido Sigismund Schlomo Freud; Freiberg, Moravia, 6 de mayo de 1856 – Hampstead, Londres, 23 de septiembre de 1939) fue un médico neurólogo austriaco de origen judío, fundador del psicoanálisis y una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo XX.

Su interés científico inicial se centró en la neurología, como lo muestra su trabajo temprano en anatomía cerebral, afasia y parálisis cerebral. Con el tiempo, el foco de su trabajo derivó hacia la comprensión psicológica de los trastornos mentales. A partir de su práctica clínica en Viena, y tras estudiar en París con Jean-Martin Charcot las aplicaciones de la hipnosis en la histeria, Freud desarrolló, primero con Josef Breuer y luego en solitario, una nueva manera de entender y tratar el sufrimiento psíquico.

Reemplazó la sugestión hipnótica y el método catártico por la asociación libre y la interpretación de los sueños. Sobre esa base propuso una teoría de la mente centrada en la existencia de procesos inconscientes, en la represión como mecanismo psíquico y en la importancia del desarrollo sexual infantil. Estos elementos constituyen el punto de partida del psicoanálisis, al que dedicó el resto de su vida.

Freud postuló la existencia de una sexualidad infantil descrita como "perversa polimorfa", tesis que provocó una intensa polémica en la sociedad vienesa de comienzos del siglo XX. A pesar de la hostilidad inicial, sus ideas se difundieron de manera progresiva y dieron lugar a un movimiento psicoanalítico internacional.

Sus teorías continúan siendo objeto de debate. Hay quienes lo consideran un gran científico de la medicina que descubrió buena parte del funcionamiento psíquico humano, y quienes lo ven sobre todo como un filósofo que replanteó la naturaleza humana y ayudó a derribar tabúes, pero cuyas hipótesis no resisten un examen científico riguroso.

El 28 de agosto de 1930 Freud fue galardonado con el Premio Goethe de la ciudad de Fráncfort del Meno por su actividad creativa. En su honor, un cráter de impacto lunar lleva el nombre "Freud".

2. Primeros años y formación[editar]

2.1. Nacimiento y familia[editar]

Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg in Mähren, localidad de Moravia que entonces pertenecía al Imperio austríaco y que hoy corresponde a Příbor, en la República Checa. En su certificado de nacimiento figura el nombre Sigismund; su padre añadió después un segundo nombre de origen hebreo, Schlomo o Shelomoh, versiones de Salomón. Un documento de 1871 ya se refiere a él como Sigmund, aunque él mismo no comenzó a firmar así hasta 1875 y nunca usó el segundo nombre.[1]

Fue el mayor de ocho hermanos: cinco mujeres y tres varones.[2] Tenía además dos medio hermanos, Emanuel y Philipp, hijos del primer matrimonio de su padre, Jakob Freud, que se dedicaba al comercio de telas. Emanuel y Philipp eran unos veinte años mayores que Sigmund y emigraron durante la infancia de este a Mánchester, en Inglaterra.

La familia judía de Freud no era observante. El propio Freud escribió que fue educado sin religión y que permaneció incrédulo. Sus vínculos con el judaísmo no fueron religiosos ni nacionalistas, aunque se identificó siempre con su cultura.[3]

2.2. Traslado a Viena[editar]

En 1859, al perder perspectivas de futuro en Freiberg, la familia se trasladó primero a Leipzig y, ante la imposibilidad de obtener permiso de residencia, en 1860 a Viena. Allí se instalaron en el barrio judío de Leopoldstadt y con posterioridad se mudaron varias veces más.

Entre 1860 y 1864 nacieron las hermanas menores de Freud: Debora, apodada Rosa; Maria, llamada Mitzi; Adolfine, apodada Dolfi; y Pauline, llamada Paula. En 1866 nació su hermano Alexander. El nombre de este último fue elegido por Sigmund, inspirado por Alejandro Magno, según el recuerdo del propio Freud.[4]

2.3. Educación y descubrimientos juveniles[editar]

A pesar de las dificultades económicas de la familia, los padres de Freud se esforzaron por darle una buena educación. Ingresó a la Universidad de Viena en 1873, a los 17 años, como estudiante de Medicina, en un ambiente de antisemitismo creciente. Estudiante brillante aunque poco convencional, fue ayudante del profesor Ernst Wilhelm von Brücke en el Instituto de Fisiología de Viena entre 1876 y 1882.

En 1881 se graduó como médico. Trabajó luego bajo la dirección de Theodor Meynert en el Hospital General de Viena entre 1883 y 1885.

Un aspecto llamativo de su juventud es que, junto con su amigo Eduard Silberstein, aprendió español de manera autodidacta. Ambos formaron una especie de sociedad secreta a la que llamaron "Academia Castellana" (AC) y utilizaron como seudónimos los nombres de los dos perros protagonistas de El coloquio de los perros, de Miguel de Cervantes: Freud firmaba como "Cipión" y Silberstein como "Berganza". Las cartas entre ambos, escritas entre 1871 y 1881, permanecieron inéditas hasta su publicación en 1965 y fueron traducidas al inglés, italiano, español y francés.[5] Este temprano contacto con la literatura en español es una de las conexiones menos conocidas de Freud con el mundo hispanohablante, aunque no equivale a una relación directa con la cultura latinoamericana.

2.4. Estudios en París y matrimonio[editar]

En 1885 obtuvo una beca para ir a París a estudiar con Jean-Martin Charcot, el neurólogo francés que investigaba la histeria y sus vínculos con la hipnosis. Freud admiraba los trabajos de Charcot con pacientes histéricas, y la estadía en París marcó de manera relevante la orientación de su trayectoria. A su regreso, en 1886, se casó con Martha Bernays y abrió un consultorio privado en Viena especializado en trastornos nerviosos.

El matrimonio tuvo seis hijos: Mathilde (1887), Jean-Martin (1889), Oliver (1891), Ernst (1892), Sophie (1893) y Anna Freud (1895). Desde 1891 y hasta su salida de Viena en 1938, la familia vivió en el apartamento de Berggasse 19, hoy sede de la Casa Museo Freud de Viena.

La hija menor, Anna Freud, se convirtió en una destacada psicoanalista, especialmente en el campo del psicoanálisis infantil y del desarrollo psicológico. El hijo Ernst L. Freud fue un arquitecto notable. El nieto Lucian Freud fue un reconocido pintor, y el nieto Clement Freud, escritor y personalidad política británica.

3. Trayectoria[editar]

3.1. Investigaciones neurológicas y episodio de la cocaína[editar]

Al comienzo de su carrera, Freud trabajó como investigador en neurología. Publicó estudios sobre anatomía cerebral y sobre la afasia. Su primer libro, Sobre la afasia: un estudio crítico, apareció en 1891. También investigó la parálisis cerebral, sobre la que propuso una explicación que se apartaba de la visión dominante de su época. Sostuvo que las complicaciones en el parto no eran la causa de la enfermedad, sino más bien un síntoma del problema; esta idea no fue confirmada por investigadores modernos hasta la década de 1980.

Entre 1884 y 1887 escribió varios artículos sobre las propiedades de la cocaína. Basándose en experimentos que realizaba en el laboratorio de neuroanatomía de Salomon Stricker, demostró sus propiedades como anestésico local. Publicó en 1884 el trabajo Sobre la coca. Otro médico, Carl Koller, aplicó los resultados de Freud —sin citarlo— y obtuvo gran reconocimiento por el uso de la cocaína en cirugía oftalmológica.

El episodio de la cocaína es uno de los más controvertidos de su biografía. Freud intentó tratar con cocaína a su amigo Ernst von Fleischl-Marxow, que era adicto a la morfina, pero el tratamiento solo agregó una nueva adicción. Se le criticó no haber admitido públicamente este fracaso. También se sabe, por su correspondencia con Wilhelm Fliess, que en algún período Freud consumió cocaína.[6]

3.2. Del hipnotismo a la asociación libre[editar]

El primer contacto de Freud con los métodos psicoterapéuticos vino de la mano de su colaboración con Josef Breuer. Breuer había tratado a una paciente conocida como Anna O. —identificada después como Bertha Pappenheim— mediante un método en el que la paciente hablaba de sus síntomas y recordaba situaciones traumáticas, lo que aliviaba su malestar.

En su consultorio vienés, Freud comenzó tratando la histeria y otras neurosis mediante hipnosis y el método catártico de Breuer. Con el tiempo, abandonó la hipnosis y desarrolló la asociación libre entre 1895 y 1900. El procedimiento consistía en pedir al paciente que comunicara sin censura cualquier ocurrencia que pasara por su mente. Freud notó que esto permitía aliviar los síntomas de sus pacientes histéricas de un modo más consistente.

3.3. El nacimiento del psicoanálisis[editar]

En 1899 salió a la luz La interpretación de los sueños, considerada su obra más importante e influyente. La fecha oficial de publicación quedó establecida como 1900. El libro inauguraba una nueva disciplina y un nuevo modo de entender la mente humana. La obra introduce el modelo del aparato psíquico organizado en consciente, preconsciente e inconsciente, y ofrece un método de acceso a los contenidos inconscientes mediante el análisis de los sueños.

El ambiente inicial fue de incomprensión y rechazo. Freud pasó por años de aislamiento personal y profesional. Aun así, comenzaron a formarse grupos de médicos e intelectuales interesados en sus ideas, y el movimiento psicoanalítico fue tomando forma.

El primer reconocimiento institucional en Viena llegó en 1902, cuando recibió el nombramiento imperial como profesor extraordinario de la Universidad de Viena. Se trataba de un cargo sin salario, pero con el prestigio de la cátedra universitaria. A partir del otoño de 1902, un grupo de médicos vieneses comenzó a reunirse los miércoles por la tarde en su apartamento para discutir temas de psicología y neuropatología. Ese grupo, la Sociedad Psicológica de los Miércoles, fue el germen del movimiento psicoanalítico mundial.

En 1908, el grupo fue refundado como Asociación Psicoanalítica Vienesa. Aquel año se celebró en Salzburgo el que después se consideraría primer congreso internacional de psicoanálisis. En 1910, la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) quedó formalmente constituida. El primer presidente fue Carl Gustav Jung, con apoyo de Freud.

3.4. Reconocimiento internacional y primeras disidencias[editar]

El primer reconocimiento público internacional de Freud se produjo en 1909, cuando la Universidad de Clark, en Worcester, Massachusetts, le concedió el doctorado honoris causa. Allí pronunció sus conocidas Cinco conferencias sobre psicoanálisis, invitado por el psicólogo G. Stanley Hall. Freud viajó a Estados Unidos acompañado de sus discípulos Carl Gustav Jung y Sándor Ferenczi.

El movimiento sufrió tempranas rupturas. Alfred Adler se distanció de Freud y en 1911 abandonó la Asociación Psicoanalítica Vienesa, fundando más tarde la psicología individual. La disidencia de Carl Gustav Jung se consumó hacia 1914. Jung impulsó una corriente propia, la psicología analítica, que se apartaba de los planteamientos centrales del psicoanálisis freudiano. Para proteger la coherencia teórica del movimiento, Ernest Jones promovió en 1912 la formación de un comité secreto de partidarios leales a Freud.

3.5. La enfermedad, el nazismo y el exilio[editar]

En 1923 se le diagnosticó un cáncer de paladar, probablemente relacionado con su intensa afición al cigarro. La enfermedad produjo un gran sufrimiento y lo obligó a utilizar prótesis de paladar. Fue operado en numerosas ocasiones; la cifra que suele citarse es de hasta 33 intervenciones. Pese a todo, continuó trabajando como psicoanalista, escribiendo y publicando hasta el final de su vida.

En 1938, tras la anexión de Austria por la Alemania nazi, la situación de Freud se volvió insostenible. Como judío y fundador del psicoanálisis, fue considerado enemigo del Tercer Reich. Sus libros fueron quemados públicamente y la familia sufrió acoso. En un allanamiento, su hijo Martin fue detenido durante todo un día; una semana más tarde, su hija Anna fue interrogada en el cuartel general de la Gestapo.

Gracias a la intervención de Marie Bonaparte y Ernest Jones, Freud consiguió salir de Austria y refugiarse en Londres, en junio de 1938.[7] En el momento de partir se le exigió firmar una declaración en la que aseguraba que había sido tratado con respeto por el régimen nazi.[8]

Cuatro de sus hermanas permanecieron en Viena y murieron más tarde en campos de concentración, lo que confirmó que el riesgo vital para Freud era real.

3.6. Muerte[editar]

El 23 de septiembre de 1939, muy deteriorado físicamente y sin poder soportar el dolor causado por la propagación del cáncer de paladar, Freud recordó a su médico personal, Max Schur, la promesa de aplicarle sedación terminal. Murió después de que se le suministraran inyecciones de morfina. Fue incinerado en el crematorio laico de Golders Green, en Londres, donde reposan sus cenizas junto a las de su esposa Martha.

4. El edificio teórico del psicoanálisis[editar]

4.1. Consciente, preconsciente e inconsciente[editar]

Quizá la contribución más significativa de Freud al pensamiento moderno haya sido dar estatus conceptual y clínico a la noción de inconsciente. En su modelo, la mente no se reduce a lo que el sujeto conoce de sí mismo. Una parte de la vida psíquica escapa a la conciencia y, sin embargo, influye sobre los síntomas, los sueños, los actos fallidos y la conducta en general.

Junto al inconsciente, Freud distinguió un sistema preconsciente, compuesto por contenidos que no están presentes en la conciencia en un momento dado, pero que pueden ser traídos a ella sin mayor resistencia. En el psicoanálisis, el término popular "subconsciente" no forma parte de la terminología técnica.

4.2. La represión[editar]

De acuerdo con Freud, algunos pensamientos, recuerdos o sentimientos son tan dolorosos que el sujeto no puede tolerarlos. No son expulsados de la mente, sino que quedan fuera de la conciencia mediante el mecanismo de la represión. El proceso de represión no es un acto consciente: no se produce por la intención del sujeto.

Lo reprimido conserva efectividad psíquica. Retorna de manera disfrazada en forma de sueños, chistes, lapsus, actos fallidos o síntomas. Esa idea se encuentra a lo largo de toda su obra, de manera particular en los Trabajos sobre metapsicología de 1915.

4.3. Ello, yo y superyó[editar]

Freud propuso una estructura de la mente dividida en tres instancias:

  • El ello representa las pulsiones o impulsos primigenios; constituye el motor del pensamiento y del comportamiento humano, y contiene los deseos de gratificación más primitivos.
  • El superyó contrarresta al ello y representa los pensamientos morales y éticos.
  • El yo permanece entre ambos y actúa mediando entre las necesidades primitivas y las creencias éticas. No es sinónimo de conciencia, ya que existen partes del yo que también son inconscientes.

Estos conceptos fueron desarrollados sobre todo en su obra El yo y el ello, de 1923.

4.4. Pulsiones de vida y de muerte[editar]

Freud se interesó especialmente por la dinámica de estas tres instancias. Argumentó que las relaciones entre ellas están influidas por energías innatas, que llamó pulsiones. Describió dos pulsiones antagónicas:

  • Eros, o pulsión de vida, tendente a preservar la vida y a crear lazos.
  • Tánatos, o pulsión de muerte, que puede manifestarse como agresión o como tendencia a volver a un estado de calma, de no existencia. La pulsión de muerte fue introducida en Más allá del principio de placer, de 1920.

4.5. La sexualidad infantil y el complejo de Edipo[editar]

Uno de los postulados más polémicos de Freud fue la existencia de una sexualidad infantil. La describió como "perversa polimorfa", en el sentido de que, en la infancia, muy diversos objetos pueden ser fuente de placer. Conforme las personas se desarrollan, la libido se fija sobre diferentes objetos específicos en distintas fases:

  • Fase oral: placer ligado a la boca y la succión.
  • Fase anal: placer ligado al control de los esfínteres.
  • Fase fálica: etapa en la que aparece el complejo de Edipo, con fijación en el progenitor del sexo opuesto y rivalidad respecto del progenitor del mismo sexo.
  • Período de latencia: etapa en la que se desarrollan fuerzas psíquicas que inhiben el impulso sexual.
  • Fase genital: etapa adolescente en la que maduran los órganos genitales y emergen deseos sexuales y agresivos organizados.

Freud utilizó la mitología griega como modelo comparativo. Acudió a Edipo Rey, de Sófocles, para ilustrar cómo el ser humano desea el incesto y cómo ese deseo es reprimido. El complejo de Edipo se convirtió en una pieza central de la teoría del desarrollo psicosexual. También se interesó por el totemismo, argumentando que las prácticas rituales descritas por la antropología podían ser una expresión ritualizada del complejo de Edipo, tesis que desarrolló en Tótem y tabú.

4.6. La técnica psicoanalítica[editar]

El objetivo de la terapia freudiana es, en su formulación clásica, hacer consciente lo inconsciente. Con el tiempo, Freud fue afinando la técnica. En la asociación libre, el paciente dice sin censura lo que le pasa por la mente. El analista adopta una actitud de atención flotante, evita juicios morales y mantiene una postura de neutralidad y abstinencia, es decir, no otorga satisfacciones sustitutas al paciente.

Cuando aparecen recuerdos o fantasías dolorosas, el paciente puede oponer resistencias. El trabajo con las resistencias es central en el análisis. En 1914, en Recordar, repetir y reelaborar, Freud introdujo la noción de reelaboración como una pieza fundamental del trabajo analítico.

La transferencia es otro concepto central: el paciente actualiza en la relación con el analista vínculos, deseos y conflictos de su historia, especialmente los conflictos infantiles con los padres. La interpretación de la transferencia permite que esos conflictos sean abordados dentro de la cura.

En 1937, en Análisis terminable e interminable y Construcciones en el análisis, Freud volvió sobre los alcances y límites de la técnica, en un tono más sobrio y menos triunfalista.

5. Obras principales[editar]

La obra de Freud es extensa y abarca escritos clínicos, teóricos, metapsicológicos y culturales. Entre los títulos más relevantes se encuentran los siguientes:

  • Estudios sobre la histeria (1895, con Josef Breuer)
  • La interpretación de los sueños (1899, con fecha editorial de 1900)
  • Psicopatología de la vida cotidiana (1901)
  • El chiste y su relación con lo inconsciente (1905)
  • Tres ensayos de teoría sexual (1905)
  • Tótem y tabú (1913)
  • Conferencias de introducción al psicoanálisis (1916-1917)
  • Más allá del principio de placer (1920)
  • Psicología de las masas y análisis del yo (1921)
  • El yo y el ello (1923)
  • El porvenir de una ilusión (1927)
  • El malestar en la cultura (1930)
  • Moisés y la religión monoteísta (1939)
  • Esquema del psicoanálisis (1940, póstumo)

5.1. Casos clínicos[editar]

Freud usó seudónimos para proteger la identidad de sus pacientes. Sus principales historiales clínicos incluyen los siguientes:

  • Anna O. (Bertha Pappenheim, 1859-1936). Aunque fue atendida por Breuer, se convirtió en el caso fundacional de la "cura por la palabra".
  • Dora (Ida Bauer, 1882-1945). Caso que permitió a Freud reconocer la importancia del fenómeno de la transferencia.
  • El pequeño Hans (Herbert Graf, 1903-1973). Caso de fobia infantil.
  • El hombre de las ratas (Ernst Lanzer, 1878-1914). Caso de neurosis obsesiva.
  • El hombre de los lobos (Serguéi Pankéyev, 1887-1979). Caso de neurosis infantil.

Entre otras personas que no fueron formalmente pacientes pero cuyas vidas u obras analizó se pueden mencionar a Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Fiódor Dostoyevski y el presidente estadounidense Woodrow Wilson. A este último lo analizó junto con William Bullitt.

6. Críticas y debates[editar]

6.1. Estatuto científico del psicoanálisis[editar]

La validez científica del psicoanálisis ha sido discutida desde sus inicios. Sus críticos sostienen que muchos de sus conceptos no son fácilmente comprobables mediante métodos experimentales, o que sus hipótesis no satisfacen los criterios de la ciencia empírica. Los defensores señalan, en cambio, que el psicoanálisis ofrece un saber clínico de otra naturaleza, centrado en el sentido subjetivo y en la historia singular del paciente.

Hay autores que consideran a Freud un gran científico de la medicina, y otros que lo valoran sobre todo como un filósofo o un pensador de la cultura. La discusión sobre si el psicoanálisis pertenece o no al ámbito de la ciencia sigue abierta.

6.2. Críticas al modelo psicosexual[editar]

El modelo psicosexual de Freud ha recibido críticas desde distintos frentes. Algunos cuestionaron la afirmación de que existe una sexualidad infantil. Otros, en cambio, sostienen que Freud no amplió los conocimientos sobre la sexualidad, sino que la vinculó de forma excesiva a conceptos como incesto, perversión y trastorno mental. Desde la antropología y la sociología se ha señalado que el patrón de desarrollo propuesto por Freud no es universal, y que su modelo es etnocéntrico al omitir los determinantes socioculturales.

Freud esperaba demostrar que el modelo derivado de sus observaciones de la clase media austríaca era válido universalmente. Esa pretensión ha sido uno de los puntos más criticados de su obra.

6.3. El psicoanálisis después de Freud[editar]

Aunque su presencia como método diagnóstico y clínico ha disminuido en ciertos ámbitos, el psicoanálisis sigue siendo influyente dentro de la psicología, la psiquiatría, la psicoterapia y las humanidades. Da lugar a debates sobre su eficacia terapéutica, su estatus científico y su relación con el pensamiento crítico.

Sus ideas influyeron en la Escuela de Fráncfort y en la teoría crítica. El freudomarxismo intenta, por su parte, compatibilizar las teorías de Freud con las de Karl Marx. En otros contextos, la obra de Freud fue leída como un desafío a la filosofía moderna de la conciencia.

7. Freud y la cultura[editar]

Muchas ideas generales de Freud han pasado al lenguaje cotidiano: el "lapsus freudiano", el "complejo de Edipo", la "libido" o la "represión". Su figura se convirtió en un símbolo del descubrimiento del inconsciente.

7.2. Arte, literatura y cine[editar]

Las teorías de Freud han sido utilizadas como marco teórico para analizar obras de arte, literatura y cine. Desde el psicoanálisis, la creación artística puede entenderse como una forma de sublimación de deseos reprimidos. Freud analizó obras como Edipo Rey, de Sófocles, y Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoyevski.

El surrealismo es una de las corrientes artísticas del siglo XX más notoriamente influenciadas por las ideas freudianas. André Breton, Luis Buñuel y Salvador Dalí, entre otros, se interesaron por el inconsciente y por la interpretación de los sueños. Dalí visitó a Freud en Londres en 1938, acompañado de Stefan Zweig y Edward James, y realizó un bosquejo del psicoanalista para un cuadro posterior.

En el cine y la televisión, Freud ha aparecido como personaje o como referencia. En 1924, la revista Time lo puso en portada. En 1962, John Huston dirigió Freud (también conocida como Freud: pasión secreta), con Montgomery Clift en el papel principal. En 2020, la serie alemana Freud, producida para Netflix, presentó una versión ficticia de su juventud en la Viena de fines del siglo XIX. En 2023, Anthony Hopkins interpretó a Sigmund Freud en la película Freud's Last Session, dirigida por Matt Brown.

7.3. España e Hispanoamérica[editar]

La recepción del psicoanálisis en el mundo hispanohablante fue temprana y significativa. En España, la obra de Freud influyó en círculos médicos, intelectuales y literarios durante la primera mitad del siglo XX. El propio Freud aprendió español en su juventud, como se señaló antes.[5:1]

En América Latina, el psicoanálisis tuvo un arraigo especialmente fuerte en Argentina. Buenos Aires se convirtió con el tiempo en una de las capitales del psicoanálisis fuera de Europa, tanto en la práctica clínica como en la presencia del discurso freudiano en la cultura. En México, el psicoanálisis también encontró un desarrollo notable en el ámbito académico y clínico.[9]

La editorial Amorrortu publicó en Buenos Aires una traducción completa de las obras de Freud, en edición que se ha convertido en referencia habitual para los lectores en español. El detalle exacto de las fechas de publicación de los distintos volúmenes y de la historia editorial puede ser verificado en los catálogos de la editorial.

8. Legado[editar]

8.1. Influencia sobre la psicoterapia[editar]

La llamada "cura por el habla" está en la base de toda una tradición de psicoterapias. Aunque los enfoques posteriores se hayan distanciado en distintos grados del psicoanálisis clásico, Freud sentó las bases de una práctica clínica fundada en la escucha prolongada del paciente, en la atención a los vínculos tempranos y en la idea de que los síntomas poseen un sentido que puede ser comprendido.

8.2. Influencia sobre las ciencias humanas[editar]

El concepto de inconsciente, la teoría de la represión y la noción de sexualidad infantil transformaron el vocabulario con que las sociedades modernas se piensan a sí mismas. El lenguaje psicoanalítico pasó a formar parte de la literatura, la filosofía, la pedagogía, la crítica cultural y el discurso cotidiano.

8.3. Encendido en Viena y Londres[editar]

La casa de Berggasse 19, en Viena, funciona hoy como Casa Museo Freud. En ella se conservan piezas del mobiliario, la colección de antigüedades del psicoanalista y espacios de su antigua consulta. En Londres, la Casa Museo Freud se encuentra en la vivienda de Maresfield Gardens, donde transcurrieron sus últimos meses. Ambas instituciones conservan su diván, que se ha vuelto un objeto emblemático del psicoanálisis.

El crematorio de Golders Green mantiene el lugar donde reposan sus cenizas, dentro del llamado "Freud Corner".

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La huella de Freud en la cultura hispanohablante no se limita a su juventud castellanófila. Su recepción fue amplia en distintos países.

En Argentina, la fundación de la Asociación Psicoanalítica Argentina en 1942 consolidó una tradición institucional que haría del país un polo de referencia en el campo psicoanalítico de habla hispana. En México, la llegada del psicoanálisis estuvo ligada a la recepción de discípulos y traductores de la obra freudiana. En España, pese a la interrupción que significó la dictadura franquista, el psicoanálisis terminó por ocupar un lugar relevante en la psicología, la psiquiatría y la cultura a partir de la segunda mitad del siglo XX.[10]

Las Obras completas de Freud publicadas por Amorrortu en Buenos Aires son, en muchos países de América Latina, la versión canónica de referencia en español. Existen también ediciones de Biblioteca Nueva y, para textos concretos, versiones de otras editoriales. El dato de cuál de ellas es más utilizada depende del país y de la institución.

10. Obras completas en español[editar]

Las Obras completas se organizan, en la edición de Amorrortu, en veinticuatro volúmenes. Entre ellos se incluyen los grandes textos clínicos, los trabajos sobre metapsicología, los historiales de casos, los escritos de técnica y los trabajos culturales. A modo de ejemplo, el volumen IV contiene La interpretación de los sueños (I), y el volumen V, La interpretación de los sueños (II) y Sobre el sueño. El volumen XXIII reúne Moisés y la religión monoteísta, Esquema del psicoanálisis y otras obras. La composición exacta de cada tomo puede variar según la edición.

11. Véase también[editar]

Referencias[editar]


  1. Algunas fuentes indican que el nombre agregado por el padre fue "Schlomo", y otras documentan la forma "Shelomoh"; ambas son versiones de Salomón. El propio Freud no usó el segundo nombre. ↩︎

  2. Ocho hermanos contando a Sigmund. Cinco mujeres: Anna, Rosa, Marie, Adolfine y Paula. Tres varones: Sigmund, Julius y Alexander. Julius murió antes de que Sigmund cumpliera dos años. ↩︎

  3. Cita tomada de su alocución ante los miembros de la Sociedad B'nai B'rith, recogida en sus Obras completas, vol. XX. ↩︎

  4. Inspirado por sus lecciones escolares, Sigmund dio a sus padres una detallada conferencia sobre Alejandro Magno poco después del nacimiento de su hermano. ↩︎

  5. Las cartas originales se conservan en la Library of Congress, en Washington. La correspondencia fue publicada en español como Cartas de juventud con correspondencia en español inédita. ↩︎ ↩︎

  6. La versión completa de la correspondencia con Wilhelm Fliess, publicada por Amorrortu, documenta el período en que Freud utilizó cocaína y su entusiasmo temprano por sus efectos. ↩︎

  7. Freud salió de Viena hacia París y de allí a Londres, adonde llegó con su familia y su equipo de trabajo. La fecha exacta de su llegada a Londres puede ser confirmada en las crónicas de la época. ↩︎

  8. Según el Diccionario de Psicoanálisis de Roudinesco y Plon, en el momento de partir se lo obligó a firmar una declaración en la que afirmaba que ni él ni sus allegados habían sido importunados por los funcionarios del Partido Nacional Socialista. ↩︎

  9. La historia institucional del psicoanálisis en Argentina, México y otros países latinoamericanos es compleja y presenta fechas y protagonistas que conviene verificar en fuentes especializadas. ↩︎

  10. La recepción en España estuvo condicionada por la Guerra Civil y por la posterior dictadura; el detalle de nombres, fechas y publicaciones debe ser contrastado con estudios de historia de la psicología en España. ↩︎