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Simón Bolívar

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Simón Bolívar
Nombre completoSimón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco
ApodoEl Libertador (título concedido por el Cabildo de Caracas en 1813)
Nacimiento24 de julio de 1783, Caracas, Capitanía General de Venezuela
Fallecimiento17 de diciembre de 1830 (47 años), Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta
Causa de muerteTuberculosis, según el diagnóstico contemporáneo y la posición mayoritaria de la historiografía médica; se han propuesto hipótesis alternativas que no han obtenido consenso
NacionalidadCriollo nacido en la Capitanía General de Venezuela, entonces parte de la monarquía española
OcupaciónMilitar, político y escritor político
CónyugeMaría Teresa Rodríguez del Toro y Alaysa (matrimonio en 1802; falleció en 1803). No volvió a casarse ni dejó descendencia
CargosPresidente de la República de Colombia (Gran Colombia): 17 de diciembre de 1819 – 27 de abril de 1830
Autoridad suprema del Perú por delegación del Congreso: desde el 10 de febrero de 1824
Encargado del Poder Ejecutivo de Bolivia: 11 de agosto – 29 de diciembre de 1825
ConflictosGuerra de Independencia de Venezuela; campañas de Nueva Granada y Quito; campaña libertadora del Perú y el Alto Perú
Escritos principalesManifiesto de Cartagena (1812), Carta de Jamaica (1815), Discurso de Angostura (1819), Constitución Boliviana (1826)

1. Resumen[editar]

Simón Bolívar (Caracas, 24 de julio de 1783 – Santa Marta, 17 de diciembre de 1830) fue un militar y político venezolano, la figura de mayor peso en el proceso de independencia de la América hispana continental. Dirigió o encabezó las campañas que llevaron a la emancipación de los territorios que hoy corresponden a Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia, país este último que adoptó su nombre. El Cabildo de Caracas le otorgó en 1813 el título de "Libertador", con el que ha pasado a la historia.

Nacido en una de las familias criollas más ricas de Caracas, se formó bajo la influencia de la Ilustración, vivió en España y recorrió Europa antes de incorporarse al movimiento independentista. Condujo campañas militares durante casi dos décadas —entre ellas la Campaña Admirable de 1813 y el cruce de los Andes que desembocó en la batalla de Boyacá de 1819— y promovió la creación de la República de Colombia, conocida como Gran Colombia, un proyecto de unión que no sobrevivió a las tensiones regionales. Murió en 1830, enfermo y políticamente derrotado, mientras se disponía a marchar al exilio.

Su figura ha sido objeto, desde el siglo XIX, de una intensa apropiación política. Conviene por ello distinguir dos planos que a menudo se confunden: la biografía documentada de un comandante militar y publicista político de la primera mitad del siglo XIX, y el uso posterior de su nombre por gobiernos y movimientos de signos muy diversos, que en cada país ha construido un Bolívar distinto.

2. Primeros años y formación[editar]

Simón Bolívar nació el 24 de julio de 1783 en Caracas, el menor de los cuatro hijos de Juan Vicente Bolívar y Ponte y María de la Concepción Palacios y Blanco. La familia era una de las más acaudaladas de la provincia: poseía haciendas de cacao y añil, tierras ganaderas, un ingenio, la mina de cobre de Aroa y varios centenares de personas esclavizadas que trabajaban en esas propiedades. Este último dato es relevante para entender las tensiones posteriores entre su discurso emancipador y su origen social.

Quedó huérfano muy pronto: su padre murió en enero de 1786, cuando él tenía dos años, y su madre el 6 de julio de 1792, cuando tenía nueve. Su educación quedó a cargo de tutores, entre ellos Simón Rodríguez, maestro de ideas ilustradas y heterodoxas cuya influencia sobre el futuro Libertador han subrayado la mayoría de los biógrafos, aunque el contacto directo durante la infancia fue relativamente breve.

En 1799 viajó a España. Entre 1800 y 1802 residió en Madrid, donde amplió su formación y se casó, en 1802, con María Teresa Rodríguez del Toro y Alaysa. La pareja se trasladó a Venezuela y ella murió pocos meses después, en 1803, de unas fiebres. Bolívar no volvió a casarse.

Regresó entonces a Europa y entre 1803 y 1805 emprendió un extenso viaje por Francia e Italia. En París coincidió con el ambiente intelectual del momento y presenció la coronación de Napoleón; distintas biografías sitúan también allí su encuentro con Alexander von Humboldt, de vuelta de su expedición americana, si bien los detalles del contacto proceden de testimonios posteriores. El viaje culminó en Roma donde, el 15 de agosto de 1805, habría pronunciado ante Simón Rodríguez el llamado Juramento del Monte Sacro, comprometiéndose a no descansar hasta liberar a su patria. El episodio se conoce por relatos muy posteriores —principalmente el de su edecán Perú de Lacroix— y su literalidad es discutida, aunque la fecha y el escenario son los que fijó la tradición. Bolívar volvió a Venezuela en 1807.

3. Trayectoria[editar]

3.1 Inicios revolucionarios y Campaña Admirable (1810-1814)[editar]

La invasión napoleónica de España en 1808 abrió una crisis de legitimidad en toda la monarquía y desencadenó la formación de juntas de gobierno americanas. En Caracas, el 19 de abril de 1810 se constituyó una junta que depuso al capitán general y se declaró conservadora de los derechos de Fernando VII. Bolívar participó en aquellos sucesos y fue enviado a Londres en misión diplomática junto a Luis López Méndez y Andrés Bello, con el encargo de obtener el reconocimiento y el apoyo británicos; el Gobierno de Londres, aliado de España contra Napoleón, mantuvo una neutralidad benévola y la misión no logró su objetivo formal.

El 5 de julio de 1811 se proclamó la independencia de Venezuela. La llamada Primera República se derrumbó en 1812, golpeada por los reveses militares, por la pérdida de la plaza de Puerto Cabello —que Bolívar mandaba— y por el devastador terremoto del 26 de marzo de aquel año, que la propaganda realista presentó como castigo divino. Refugiado en Cartagena de Indias, Bolívar redactó el Manifiesto de Cartagena (diciembre de 1812), donde atribuyó la caída a la debilidad del sistema federal adoptado y reclamó un mando centralizado y enérgico.

En 1813 emprendió desde Nueva Granada la Campaña Admirable, que en pocos meses le permitió recuperar buena parte del territorio venezolano. Entró en Caracas el 6 de agosto de 1813 y el Cabildo le concedió el título de Libertador. Durante esta etapa proclamó, en Trujillo, el Decreto de Guerra a Muerte (15 de junio de 1813), que ofrecía perdón a los americanos aun culpables y anunciaba la muerte a los españoles y canarios que no colaborasen activamente con la causa. La medida buscaba forzar una división nacional en un conflicto que era en gran medida una guerra civil, y es uno de los puntos más discutidos de su trayectoria: la historiografía coincide en su brutalidad, y discrepa sobre si respondía a un cálculo político deliberado o a la lógica de represalia de una guerra ya extremadamente violenta.

La Segunda República resultó igualmente efímera. La resistencia de los llaneros dirigidos por José Tomás Boves, que movilizó a los sectores populares de color contra una república dominada por la élite criolla blanca, provocó una nueva derrota patriota en 1814.

3.2 Exilio, la Carta de Jamaica y reorganización (1814-1819)[editar]

Tras la caída de la Segunda República, Bolívar pasó por Nueva Granada, Jamaica y Haití. En Kingston escribió, el 6 de septiembre de 1815, la Carta de Jamaica, su texto político más difundido: un diagnóstico de la situación americana en el que anticipaba la fragmentación del continente en varios Estados y descartaba tanto la monarquía como el federalismo puro para sociedades sin experiencia de autogobierno.

En Haití obtuvo del presidente Alexandre Pétion armas, imprenta y hombres a cambio del compromiso de decretar la libertad de las personas esclavizadas en los territorios que liberase. Bolívar cumplió con la letra del compromiso —el decreto de Carúpano de junio de 1816 y otros posteriores ofrecían la libertad a los esclavos que se incorporasen al ejército—, pero la abolición efectiva y general no llegó en vida suya: se produjo en Colombia en 1851, en Perú y Venezuela en 1854 y en Ecuador en 1851.

Entre 1816 y 1819 reorganizó sus fuerzas en Guayana y el Apure, con base en Angostura (hoy Ciudad Bolívar), y pactó con caudillos llaneros como José Antonio Páez. El 15 de febrero de 1819 instaló el Congreso de Angostura, ante el que pronunció el Discurso de Angostura, donde propuso un senado hereditario y un poder ejecutivo fuerte como garantías de estabilidad.

3.3 Nueva Granada y creación de la Gran Colombia (1819-1822)[editar]

En 1819 Bolívar ejecutó la operación más audaz de su carrera: cruzar los Andes por el páramo de Pisba en plena estación de lluvias para caer por sorpresa sobre la retaguardia realista de Nueva Granada. La travesía costó una parte muy considerable de la tropa, casi todo el ganado y buena parte del armamento; las cifras concretas que ofrecen las distintas fuentes no coinciden y ninguna procede de un recuento fiable. La campaña culminó con la victoria de la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, que entregó Nueva Granada a los patriotas.

El 17 de diciembre de 1819, el Congreso de Angostura proclamó la República de Colombia —la Gran Colombia de la historiografía posterior—, que unía Venezuela, Nueva Granada y la Presidencia de Quito, aún por liberar. El Congreso de Cúcuta sancionó en 1821 una constitución centralista y confirmó a Bolívar como presidente y a Francisco de Paula Santander como vicepresidente. En la práctica, Bolívar permaneció casi siempre en campaña y Santander ejerció el gobierno civil desde Bogotá, un reparto que funcionó durante algunos años y acabó siendo la falla por la que se rompió la unión.

La independencia de Venezuela quedó asegurada con la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821. El 28 de noviembre de 1821, el istmo de Panamá se declaró independiente de España y se incorporó voluntariamente a la Gran Colombia, sin que mediara campaña militar de Bolívar: por eso su inclusión entre los países "liberados" por él es, en rigor, indirecta. La batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822), dirigida por Antonio José de Sucre, incorporó Quito a la república.

El 26 y 27 de julio de 1822 tuvo lugar en Guayaquil la entrevista entre Bolívar y el libertador rioplatense José de San Martín. No se levantó acta y los dos únicos relatos directos son fragmentarios y posteriores, de modo que lo tratado sigue siendo objeto de debate historiográfico; lo único indiscutible es el resultado: San Martín se retiró de la escena política americana y Bolívar quedó al frente de la campaña del Perú.

3.4 Perú y Bolivia (1823-1825)[editar]

El Perú era el último gran bastión realista del continente. El Congreso peruano otorgó a Bolívar la autoridad suprema el 10 de febrero de 1824. Las dos batallas decisivas se libraron aquel año: Junín, el 6 de agosto de 1824, un choque de caballería resuelto sin un solo disparo de fusil, y Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, dirigida sobre el terreno por Sucre, que capturó al virrey La Serna y selló la derrota española en Sudamérica.

El 6 de agosto de 1825, el Alto Perú declaró su independencia y adoptó el nombre de República Bolívar, pronto modificado a Bolivia. Bolívar ejerció como encargado del Poder Ejecutivo del nuevo país entre el 11 de agosto y el 29 de diciembre de 1825, apenas cuatro meses y medio, antes de delegar en Sucre. Durante ese intervalo concentró simultáneamente la presidencia de la Gran Colombia, la autoridad suprema en el Perú y el ejecutivo boliviano.

Redactó para Bolivia la llamada Constitución Boliviana (1826), que establecía un presidente vitalicio con derecho a designar sucesor. El texto fue adoptado también, brevemente, en el Perú, y suscitó fuertes críticas por su cercanía a una monarquía electiva; su vigencia efectiva fue corta en ambos países.

3.5 Crisis de la Gran Colombia y últimos años (1826-1830)[editar]

En 1826 Bolívar convocó el Congreso de Panamá, primer intento de crear una liga de repúblicas hispanoamericanas para la defensa mutua. Reunido entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, asistieron delegados de cuatro Estados: la Gran Colombia, el Perú, México y la República Federal de Centroamérica. Gran Bretaña y los Países Bajos enviaron observadores; los delegados de Estados Unidos no llegaron a tiempo —uno murió en el camino— y los de Bolivia tampoco. El tratado de unión que se firmó solo fue ratificado por la Gran Colombia, de modo que la iniciativa fracasó.

Mientras tanto, la Gran Colombia se descomponía. El enfrentamiento entre bolivarianos y santanderistas, el separatismo venezolano encabezado por Páez y el fracaso de la Convención de Ocaña llevaron a Bolívar a asumir poderes dictatoriales en agosto de 1828, decisión que consumó la ruptura con el sector liberal. El 25 de septiembre de 1828 sufrió un intento de asesinato en el Palacio de San Carlos de Bogotá —la llamada noche septembrina— del que escapó saltando por una ventana tras la intervención de su compañera Manuela Sáenz, que retuvo a los conjurados y a la que desde entonces se conoce como la "Libertadora del Libertador".

En 1830, Venezuela y Ecuador se separaron formalmente. Bolívar renunció a la presidencia el 27 de abril de 1830 y se dispuso a partir hacia Europa. No llegó a embarcar: su salud se deterioró rápidamente durante el viaje hacia la costa —agravada por el asesinato de Sucre, su sucesor natural, en Berruecos el 4 de junio de aquel año— y murió el 17 de diciembre de 1830 en la Quinta de San Pedro Alejandrino, cerca de Santa Marta, a los 47 años.

El diagnóstico contemporáneo y la posición mayoritaria de la historiografía médica es la tuberculosis. Se han propuesto hipótesis alternativas —incluida la intoxicación crónica por arsénico— y en 2010 sus restos fueron exhumados en Caracas por decisión del gobierno venezolano para practicar nuevos análisis; ninguna de esas revisiones ha desplazado el diagnóstico tradicional.

4. Estilo y características[editar]

Bolívar combinó, de forma poco habitual entre los jefes independentistas, el mando militar directo con una producción escrita constante. Sus campañas se apoyaron menos en la superioridad de medios —casi siempre estuvo en inferioridad material— que en la movilidad, la sorpresa y la capacidad de operar sobre terrenos extremos: los llanos inundados del Apure, el páramo andino, la sierra peruana.

En el plano político, su pensamiento gira en torno a un diagnóstico repetido: las sociedades hispanoamericanas, formadas bajo tres siglos de gobierno absoluto y profundamente desiguales, no estaban en condiciones de sostener instituciones federales ni parlamentarias débiles. De ahí su preferencia por ejecutivos fuertes, un senado hereditario o la presidencia vitalicia, y de ahí también la contradicción que sus contemporáneos le reprocharon y que sigue estructurando el debate sobre su figura: la de un republicano convencido que acabó reclamando poderes dictatoriales para salvar la república. Sus últimos escritos son abiertamente pesimistas sobre el resultado de toda la empresa.

5. Cargos, campañas y batallas[editar]

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Países cuya independencia está asociada a su liderazgo (6):

  1. Venezuela
  2. Colombia (Nueva Granada)
  3. Ecuador
  4. Panamá — por incorporación voluntaria a la Gran Colombia en 1821, sin campaña militar de Bolívar
  5. Perú
  6. Bolivia

Cargos ejecutivos:

  • Presidente de la República de Colombia (Gran Colombia): 17 de diciembre de 1819 – 27 de abril de 1830, con largos períodos en campaña durante los cuales el gobierno lo ejerció el vicepresidente Santander.
  • Autoridad suprema del Perú por delegación del Congreso: desde el 10 de febrero de 1824; abandonó el país en 1826.
  • Encargado del Poder Ejecutivo de Bolivia: 11 de agosto – 29 de diciembre de 1825, tras lo cual delegó en Antonio José de Sucre.

Batallas y campañas principales:

Acción Fecha Mando
Campaña Admirable 1813 Bolívar
Cruce de los Andes y batalla de Boyacá 7 de agosto de 1819 Bolívar
Batalla de Carabobo 24 de junio de 1821 Bolívar
Batalla de Pichincha 24 de mayo de 1822 Sucre
Batalla de Junín 6 de agosto de 1824 Bolívar
Batalla de Ayacucho 9 de diciembre de 1824 Sucre

Sobre el número total de combates en que participó circulan cifras muy dispares, de en torno a un centenar a más de doscientos, según se incluyan o no las escaramuzas menores. Ninguna de ellas descansa en un inventario documental aceptado, por lo que conviene tomarlas como órdenes de magnitud y no como datos.

6. Legado y usos políticos posteriores[editar]

El proyecto de unión continental que Bolívar defendió no sobrevivió a su muerte: la Gran Colombia se disolvió en 1830-1831 en Venezuela, Nueva Granada y Ecuador. Su figura, en cambio, creció sin descanso. Ya en el siglo XIX los Estados que había contribuido a fundar la convirtieron en fundamento de sus relatos nacionales, y desde entonces la reivindicación de Bolívar ha sido un recurso disponible para prácticamente todas las familias políticas de la región.

Ese es el punto que conviene señalar con precisión: no existe un "bolivarianismo" único, sino lecturas nacionales y partidistas que subrayan aspectos distintos de una trayectoria larga y contradictoria. La tradición liberal colombiana lo ha leído con reservas, prefiriendo a Santander; el nacionalismo venezolano lo ha erigido en fundador absoluto; los proyectos de integración regional han recuperado su idea de liga de repúblicas; y los defensores de ejecutivos fuertes han encontrado en la Constitución Boliviana y en la dictadura de 1828 un precedente incómodo pero utilizable. El caso más visible en las últimas décadas es el del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, que a partir de 1999 rebautizó al país como República Bolivariana de Venezuela, hizo del bolivarianismo la doctrina oficial del Estado y promovió la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), creada en 2004.

En el terreno de los símbolos cotidianos, Bolivia lleva su nombre, la moneda venezolana es el bolívar —redenominada en tres ocasiones desde 2008, primero como bolívar fuerte, luego soberano y finalmente digital, en respuesta a la hiperinflación—, y hay una Plaza Bolívar en el centro de la práctica totalidad de las ciudades de los seis países, además de aeropuertos, universidades, avenidas y estadios.

En el ámbito cultural, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, surgida del programa de orquestas juveniles conocido como El Sistema y dirigida por Gustavo Dudamel, es probablemente el embajador contemporáneo más eficaz de ese nombre. En 2026 obtuvo su primera nominación al Grammy, en la categoría de mejor interpretación orquestal por su versión del Boléro de Ravel, y se convirtió en el primer conjunto latinoamericano nominado en esa categoría; el premio recayó finalmente en Andris Nelsons y la Sinfónica de Boston. El 19 de julio de 2026, una veintena de músicos de la orquesta acompañó a Dudamel, junto a la Filarmónica de Nueva York, en el espectáculo de medio tiempo de la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre España y Argentina.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Bolívar ocupa un lugar central en la memoria histórica de los seis países cuya independencia está asociada a su nombre, y muy especialmente en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, donde su biografía forma parte del currículo escolar desde los primeros cursos. El 24 de julio, aniversario de su nacimiento, se conmemora oficialmente en Venezuela y Ecuador.

Su nombre identifica el principal aeropuerto internacional de Venezuela, en Maiquetía, decenas de universidades públicas y privadas, plazas mayores, unidades militares y monedas. Su vida ha sido además objeto de biografías académicas y divulgativas, novelas —El general en su laberinto, de Gabriel García Márquez, que lo retrata en su último viaje por el Magdalena—, series de televisión y películas producidas en varios países de la región.

Esa omnipresencia tiene un efecto doble. Por un lado, hace de Bolívar el referente histórico compartido más sólido del mundo hispanoamericano, por encima de cualquier otra figura del siglo XIX. Por otro, ha convertido su nombre en un terreno permanentemente disputado, en el que la discusión sobre lo que hizo y escribió se mezcla con la discusión sobre quién tiene derecho a invocarlo. Separar ambos planos —lo documentado y lo atribuido— es la principal dificultad de cualquier lectura de su figura.