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Sionismo

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Sionismo
TipoIdeología y movimiento político nacionalista
FundadorTheodor Herzl (como movimiento organizado)
OrigenFinales del siglo XIX, Europa central y oriental
Texto fundacionalEl Estado judío (Der Judenstaat, 1896)
Organización principalOrganización Sionista Mundial
Término acuñado1890, por Nathan Birnbaum
Concepto centralRetorno del pueblo judío a la Tierra de Israel (Eretz Israel)
Rama deNacionalismo moderno

El sionismo es una ideología y un movimiento político nacionalista que propuso desde sus inicios el establecimiento de un Estado para el pueblo judío en Palestina, región que corresponde a la antigua Tierra de Israel (Eretz Israel) en la cultura judía.[1] Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del Estado de Israel en 1948 y, desde entonces, se centra en la defensa y el apoyo al mantenimiento de su existencia.

El sionismo apareció en Europa central y oriental a finales del siglo XIX. Su fundador como movimiento organizado fue el periodista austrohúngaro de origen judío Theodor Herzl, como respuesta a la ola antisemita que recorrió Europa en esos años, uno de cuyos exponentes fue el caso Dreyfus en Francia.[2] El movimiento tuvo como objetivo fomentar la emigración judía a Palestina y alcanzó su objetivo principal con la fundación del Estado de Israel en 1948.

El sionismo constituye una rama del fenómeno más amplio del nacionalismo moderno. Descrito como un «nacionalismo en la diáspora» y opuesto al asimilacionismo, se autodefine como un movimiento de liberación nacional cuyo objetivo es la libre autodeterminación del pueblo judío.[3]

1. Resumen[editar]

El sionismo conjuga dos elementos centrales: la independencia y soberanía, por un lado, y la centralidad de Israel en la identidad judía, por el otro. Aunque el movimiento se consolidó políticamente a finales del siglo XIX, hunde sus raíces ideológicas en la relación histórica y religiosa del pueblo judío con la Tierra de Israel, expresada durante siglos en la liturgia y en la tradición cultural judía.[4]

En sus inicios, el sionismo fue muy minoritario entre las personas judías. Desde el principio y hasta la actualidad, esta ideología compitió con otra corriente, el asimilacionismo, sobre todo en Estados Unidos y la Europa occidental, que no consideraba a los judíos como pueblo, sino como una minoría religiosa que debía integrarse plenamente en las sociedades donde vivían. Tras el Holocausto, el sionismo se transformó en el movimiento predominante dentro del mundo judío.

Existen pocos estudios sobre la proporción de personas judías que apoyan o rechazan el sionismo. En una encuesta de 2026 realizada por las Jewish Federations of North America, el 37% de los judíos de Estados Unidos se declararon sionistas, un 7% antisionistas, otro 8% «no sionistas» y el 48% no se identificaban con ninguna de esas etiquetas.[5]

2. Terminología[editar]

El vocablo «sionismo» deriva de la palabra Sion (en hebreo ציון, Tzion), uno de los nombres bíblicos de Jerusalén. Este nombre designaba inicialmente al monte Sion, una elevación cercana a Jerusalén, y a la fortaleza de Sion situada en ella. Más tarde, el término «Sion» se convirtió en una sinécdoque para referirse a toda la ciudad de Jerusalén y a la Tierra de Israel. En muchos versículos bíblicos, los hebreos son llamados el pueblo, hijos o hijas de Sion.

El término «sionismo» fue acuñado por el editor austriaco de origen judío Nathan Birnbaum, fundador del movimiento estudiantil judío Kadima, en su diario Selbstemanzipation (Autoemancipación) en 1890. Birnbaum utilizó el término para designar al naciente movimiento nacional judío que entonces se organizaba en Europa central y oriental.[6]

Según los historiadores Walter Laqueur, Howard Sachar y Jack Fischel, entre otros, la etiqueta de «sionista» también se usa a veces como eufemismo para referirse a los judíos en general por parte de apologistas del antisemitismo.[7]

3. Historia[editar]

3.1 Contexto europeo y orígenes[editar]

El nacimiento del sionismo está ligado a la eclosión de los nacionalismos durante el siglo XIX europeo, que tuvieron como bandera común la idea «un pueblo, un Estado» y que está en el origen del concepto de Estado nación. Al calor de esa idea se formaron distintos Estados europeos, surgidos del desmembramiento de los imperios o bien a través de la unificación de Estados con cultura e idioma similares (tales como Italia y Alemania).

El sionismo se inspiró de manera particular en una versión alemana del pensamiento de la Ilustración europea, y los principios nacionalistas alemanes se convirtieron en características clave del nacionalismo sionista. En paralelo a ese desarrollo nacionalista, atravesándolo en muchas ocasiones, se desarrolló el moderno antisemitismo.

El movimiento sionista fue fundado a finales del siglo XIX por judíos seculares, en gran medida como una respuesta por parte de judíos asquenazíes al creciente antisemitismo en Europa, ejemplificado por el caso Dreyfus en Francia y los pogromos antijudíos en el Imperio ruso. El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional —como los polacos o los alemanes— y no un grupo religioso —como los musulmanes o los católicos— y que, como tal, tenía derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico.

La formulación clásica de la idea es la que hizo Theodor Herzl en su opúsculo Der Judenstaat (El Estado judío), publicado en Berlín y Viena en 1896. Como precedentes doctrinales tuvo la obra de Moses Hess Roma y Jerusalén (1860) y la del médico judío ruso Leo Pinsker Autoemancipación (1882), que contiene ya la consigna «Ayudaos, que Dios os ayudará».

Para esa época, Herzl creía que la migración judía a la Palestina otomana —particularmente entre comunidades judías pobres, no asimiladas y cuya presencia «flotante» causaba inquietud— sería beneficiosa tanto para los judíos asimilados como para los cristianos en Europa. En El Estado judío, argumentó que los asimilados se librarían de la competencia de un proletariado judío empujado por la pobreza y la presión política de un lugar a otro, y que el antisemitismo cesaría con la creación del Estado judío.[8]

El sionismo político fue en algunos aspectos una ruptura dramática con los dos mil años de tradición judía y rabínica. El historiador judío del nacionalismo Hans Kohn afirmaba en tal sentido que el nacionalismo sionista «no tenía nada que ver con las tradiciones judías; se oponía a ellas en muchos sentidos». El pensador sionista cultural Ahad Ha'am, a comienzos del siglo XX, escribió que no había creatividad en el movimiento sionista de Herzl y que su cultura era europea y específicamente alemana. Consideraba que el movimiento representaba a los judíos como simples transmisores de la cultura imperialista europea.[9]

3.2 Herzl y el sionismo político[editar]

El periodista austrohúngaro Theodor Herzl (1860-1904) es considerado el padre del sionismo político. Tras el impacto que le produjo el caso Dreyfus, Herzl se convenció de que el antisemitismo europeo no desaparecería y de que la única solución viable era la creación de un Estado judío soberano. En 1896 publicó El Estado judío, donde esbozó el plan.

Al año siguiente, en 1897, Herzl organizó en Basilea el Primer Congreso Sionista Mundial, que aprobó el llamado Programa de Basilea. En ese congreso se fundó la Organización Sionista Mundial, que se convirtió en el principal instrumento institucional del movimiento.[10] El programa aprobado en Basilea definió como objetivo del sionismo «crear para el pueblo judío un hogar seguro y reconocido en Palestina por el derecho público».

Ante las grandes dificultades a las que se enfrentaban los judíos para establecerse en Palestina (a la que consideraban su hogar ancestral), se barajaron algunas alternativas temporales, sin intención de establecer un Estado nacional, solo como refugio ante la ola de pogromos y persecuciones en la Rusia zarista. Entre ellas figuraron Argentina —donde se crearon numerosas colonias de inmigrantes judíos europeos— y una porción del África Oriental Británica, el conocido como Plan Uganda, ofrecida por el gobierno de Londres. Estas alternativas fueron estudiadas (el propio Herzl analizó en su obra las ventajas comparativas de Argentina y Palestina)[11] y finalmente rechazadas por la dirigencia sionista, que prefirió el establecimiento del futuro Estado en Palestina, por entonces parte del Imperio otomano.

3.3 Inmigración a Palestina (Aliyot)[editar]

En paralelo a estas ideas, se fueron produciendo sucesivas oleadas migratorias a Palestina, llamadas Aliyá («ascenso» en hebreo) por los sionistas. La mayoría de los inmigrantes escapaba del ambiente antisemita ruso y llegaba dispuesta a levantar la antigua patria judía basándose en dos ejes: el trabajo agrícola y la resurrección de la lengua hebrea.

La denominada Primera Aliyá se inició en 1882 y supuso la llegada de alrededor de 35.000 judíos en el término de unos veinte años. La mayoría de los inmigrantes procedían de Rusia, donde el antisemitismo era rampante. Fundaron una serie de asentamientos agrícolas con el apoyo financiero de filántropos judíos de la Europa occidental. Para principios del siglo XX, el 6% de las tierras de Palestina pertenecían a judíos.[12]

La Segunda Aliyá comenzó en 1904. Otras Aliyot, cada vez con más inmigrantes, se sucedieron entre las dos guerras mundiales, impulsadas en la década de 1930 por la persecución nazi en Alemania y en los territorios bajo su control.

Los datos demográficos disponibles reflejan el cambio poblacional de Palestina entre 1800 y 1947:

[ Desplegar / Plegar — Demografía de Palestina (1800-1947) ]
AñoJudíosNo judíos
18006.700268.000
188024.000525.000
191587.500590.000
1931174.000837.000
1947630.0001.310.000
Fuente: Yosef Gorny, *Zionism and the Arabs, 1882-1948: a study of Ideology*, Oxford University Press, 1987, p. 5.

3.4 Mandato británico y camino al Estado[editar]

Tras la conquista británica de Palestina durante la Primera Guerra Mundial, la Declaración Balfour de 1917 apoyó la creación de una «patria judía» en el Mandato Británico de Palestina. En 1922, la Sociedad de Naciones hizo suya la declaración formulada en el mandato otorgado a Gran Bretaña. El texto del mandato establecía que la potencia mandataria «garantizará el establecimiento del Hogar Nacional Judío, tal como se establece en el preámbulo, así como el desarrollo de instituciones autónomas, y también la salvaguardia de los derechos civiles y religiosos de todos los habitantes de Palestina, independientemente de su raza y de religión».[13]

A lo largo del siglo XX el sionismo fue ganando adeptos gradualmente. Después del Holocausto se transformó en el movimiento predominante dentro del mundo judío. Por otra parte, la aparición de un proyecto de nación territorializada inicialmente similar, puesto en marcha desde 1928 por el gobierno soviético —la República Autónoma Hebrea, con capital en Birobidzhán—, fracasó a mediados de la década de 1930 y no presentó el suficiente atractivo como para provocar una emigración masiva o estable de población judía.[14]

3.5 Fundación del Estado de Israel y consolidación[editar]

El objetivo principal del sionismo se alcanzó el 14 de mayo de 1948, cuando David Ben-Gurión proclamó la independencia del Estado de Israel en Tel Aviv, horas antes de que expirara el Mandato Británico. La Declaración de Independencia de Israel vincula explícitamente la fundación del nuevo Estado con la historia y la memoria del pueblo judío:[15]

La Tierra de Israel fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado nacional y universal, y legó al mundo el eterno Libro de los Libros.

Luego de haber sido exiliado por la fuerza de su tierra, el pueblo le guardó fidelidad durante toda su Dispersión y jamás cesó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración de su libertad política.

Tras la proclamación de independencia, estalló la guerra árabe-israelí de 1948, en la que los ejércitos de varios Estados árabes vecinos intervinieron contra el recién creado Estado judío. El resultado de la guerra tuvo lecturas divergentes según los historiadores: para unos, los ejércitos árabes apostaron por la destrucción del naciente Estado judío y fueron derrotados; para otros —como el historiador israelí Ilan Pappé—, la guerra constituyó una limpieza étnica contra el pueblo palestino, lo que los palestinos denominan la Nakba («catástrofe»).[16] La guerra se saldó con el exilio de cientos de miles de árabes palestinos y la ampliación de Israel más allá de los límites previstos en el plan de partición de la ONU.

4. Objetivos y principios[editar]

4.1 Programa de Basilea y Programa de Jerusalén[editar]

Los objetivos del sionismo son combatir lo que el movimiento considera los dos problemas históricos fundamentales del pueblo judío: el antisemitismo y la diáspora. Para ponerles fin, el movimiento se fijó como meta la creación de un Estado judío en la Tierra de Israel.

El Programa de Basilea de 1897 definió el objetivo del movimiento en sus términos clásicos: «crear para el pueblo judío un hogar seguro y reconocido en Palestina por el derecho público». Los objetivos modernos del movimiento sionista fueron delineados en el Programa de Jerusalén, aprobado por la Organización Sionista Mundial en 2004. Sus puntos principales son:[17]

  1. La unidad del pueblo judío, su vínculo con la patria histórica (la Tierra de Israel) y la centralidad del Estado de Israel y de Jerusalén en la vida del pueblo judío.
  2. La Aliyá, es decir, la emigración a Israel de personas judías desde todos los países.
  3. El fortalecimiento de Israel, definido como «Estado judío, sionista y democrático (...) enraizado en la visión de los profetas».
  4. La promoción de la educación judía, hebrea y sionista, el cultivo de los valores espirituales y culturales judíos, y la institución de la lengua hebrea como idioma nacional.
  5. La defensa de los derechos de los judíos, tanto individuales como nacionales, la representación de los intereses nacionales sionistas del pueblo judío y el combate a toda manifestación de antisemitismo.
  6. Aumentar la población de Israel.
  7. Fomentar el enrolamiento y servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel.

4.2 Negación de la diáspora[editar]

El rechazo a la vida en la diáspora es central en el sionismo. Bajo esta actitud subyace la convicción de que la diáspora judía restringe el crecimiento total de la vida individual y nacional judía. Los sionistas consideran a los judíos que viven fuera de Israel como exiliados que habitan en una condición de precariedad espiritual y material.

Este principio se tradujo en prácticas concretas entre quienes emigraron a Palestina: muchos sionistas dejaron de hablar su lengua materna europea y adoptaron nombres hebreos como símbolo de ruptura con la vida diaspórica. El más célebre de estos cambios fue el de David Grün, quien adoptó el nombre de David Ben-Gurión y llegó a declarar al yidis «lengua extranjera» a erradicar.[18]

4.3 Adopción del idioma hebreo[editar]

Como otros movimientos nacionalistas, el sionismo adoptó una lengua nacional. Para ello eligió el hebreo, una lengua semítica que se había desarrollado en el antiguo Reino de Judá y que dejó de hablarse aproximadamente en el siglo I d. C., quedando su uso limitado a ceremonias litúrgicas y documentos religiosos. Para convertirla en lengua viva, los sionistas modernizaron el idioma y lo adaptaron a la vida cotidiana. El responsable principal de la resurrección del hebreo como lengua hablada a partir de su estado previo de lengua litúrgica fue Eliezer Ben-Yehuda.

Antes del sionismo, las comunidades judías utilizaban una gran diversidad de lenguas además de las propias de las zonas donde vivían. Para 1900, el 80% de la población judía mundial hablaba yidis, una lengua derivada del alto alemán medio con influencia de lenguas eslavas y túrquicas.[19] Aunque la mayoría de los líderes sionistas, como Herzl o Vladimir Jabotinsky, usaban su yidis materno para difundir sus ideas, en Palestina surgieron movimientos sionistas radicales que buscaban erradicar el yidis en favor del hebreo.

En 1913, un grupo de estudiantes de la recién fundada universidad politécnica Technion presionó para cambiar la lengua de las clases del alemán al hebreo. Empezaron a boicotear obras de teatro, discursos y periódicos en yidis, recurriendo a veces a la violencia física. A los nuevos inmigrantes asquenazíes se les impuso una prohibición no escrita de usar el yidis en público más allá de los primeros dos años en Palestina. Con la proclamación de la independencia de Israel en 1948, el hebreo fue declarado lengua oficial del nuevo Estado. El yidis siguió siendo postergado, aunque las restricciones legales anti-yidis fueron levantadas a lo largo de la década siguiente.

4.4 Gran Israel[editar]

La versión más extrema del sionismo reivindica para Israel la totalidad de los territorios que, según sus defensores, formaron parte en algún momento de los reinos judíos descritos en la Biblia hebrea. Estos territorios incluirían: el actual Israel, los territorios palestinos (Cisjordania y la Franja de Gaza), los Altos del Golán sirios y la península del Sinaí egipcia. Los primeros grupos sionistas incluían también Transjordania (el actual reino de Jordania) en lo que debía ser su Estado de Israel.[20]

En marzo de 2023, el ministro de Finanzas israelí Bezalel Smotrich habló en un acto conmemorativo en París detrás de un podio que mostraba un mapa del «Gran Israel» que incluía Transjordania. El episodio provocó tensiones con Jordania, hasta que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel declaró que Israel se adhiere al tratado de paz de 1994 con Jordania y respeta la soberanía de ese país.[21]

5. Ramas del sionismo[editar]

Desde principios del siglo XX, diferentes grupos sociales judíos desarrollaron sus propias interpretaciones del sionismo de acuerdo con sus necesidades e intereses, aunque muchas de estas corrientes suelen compartir un marco básico similar.[22]

5.1 Sionismo socialista[editar]

Alrededor de 1900, el principal rival del sionismo entre los jóvenes judíos de la Europa oriental era el movimiento socialista. Muchos judíos abandonaron el judaísmo en favor del comunismo o en apoyo al bundismo, un movimiento judío socialista que pedía la autonomía judía en la Europa oriental y la promoción del yidis como idioma oficial judío.

Muchos sionistas socialistas eran originarios de Rusia. Tras siglos de opresión en sociedades antisemitas, sostenían que los judíos podían escapar de su situación convirtiéndose en agricultores, trabajadores y soldados de su propio país. La mayoría de los socialistas se rehusó a perpetuar la religión como una «mentalidad de la diáspora» entre el pueblo judío y estableció las comunas rurales en Israel llamadas kibutz (voz con plural invariable en español). Los principales teóricos del sionismo socialista incluyen a Moisés Hess, Nahum Syrkin, Dov Ber Borojov y Aarón David Gordon; entre las figuras destacadas del movimiento se cuentan David Ben-Gurión y Berl Katznelson.

El sionismo socialista se convirtió en la fuerza dominante en la vida política y económica del Yishuv durante el Mandato Británico —en parte como consecuencia de su papel en la organización de la vida económica judía a través de la central sindical Histadrut— y fue la ideología dominante de la clase política en Israel hasta las elecciones de 1977, cuando el partido Avodá (Laborista) fue derrotado. Movimientos juveniles como Hashomer Hatzair y Habonim Dror fueron fundamentales en su expansión, educando a la juventud judía en la diáspora en los valores del movimiento.

5.2 Sionismo revisionista[editar]

El sionismo revisionista fue un grupo fundado y dirigido por Zeev Jabotinsky (Vladimir Jabotinsky). Durante el Mandato Británico presionó a Gran Bretaña para permitir la inmigración judía en masa y para la formación de un ejército judío en el Mandato. El revisionismo fue muy popular en Polonia, pero carecía del apoyo necesario desde la Tierra de Israel.

En 1935, la izquierda del revisionismo y la Organización Sionista formaron una alternativa, la Nueva Organización Sionista, que se reincorporó a la Organización Sionista Mundial en 1946. Los revisionistas buscan mantener el tradicionalismo judío firme, como orgullo de la nación, y apoyan mayormente la idea de volver a los límites geográficos del Estado judío de la antigüedad. El sionismo revisionista está representado históricamente por el partido político Likud, tradicionalmente identificado como la derecha israelí.

5.3 Sionismo general[editar]

Sionismo general fue inicialmente la expresión empleada por los miembros de la Organización Sionista Mundial que no se habían unido a una facción determinada o a un partido específico, perteneciendo solamente a las organizaciones sionistas de sus respectivos países. Con el paso de los años, los sionistas generales también crearon instituciones ideológicas y formaron la Organización de Sionistas Generales, establecida en 1922 como el partido de centro del movimiento sionista. Sus preceptos incluían un sionismo al estilo de Basilea, exento de posicionamientos ideológicos, con primacía del sionismo sobre cualquier interés clasista, partidista o personal.

5.4 Sionismo religioso[editar]

Impulsado principalmente por el rabino Kalisher Tzvi Hirsch Kalischer[sin verificar], el sionismo religioso une los ideales de crear un Estado judío con la religión. Su ideología se resume en la frase: «El Pueblo de Israel, en la Tierra de Israel, según la Torá de Israel». Es decir, regir un Estado con bases religiosas y asentarse en toda la Tierra de Israel, como lo marcaba el reinado de Salomón. Históricamente, esta corriente estuvo representada por el Partido Nacional Religioso (Mafdal).

5.5 Sionismo cristiano[editar]

El sionismo cristiano es una corriente teológica y política dentro del cristianismo, principalmente evangélico y protestante, que apoya el retorno del pueblo judío a la Tierra de Israel y la existencia del Estado de Israel como cumplimiento de profecías bíblicas. Tiene una influencia particularmente notable en Estados Unidos y en algunos países de América Latina.[23]

5.6 Otras variantes[editar]

Sionismo político. Su máximo exponente fue Theodor Herzl. Proponía el establecimiento de un Estado judío soberano e independiente mediante métodos diplomáticos y políticos. Consideraba fundamental llegar a un acuerdo con las potencias mundiales para legitimar jurídica e internacionalmente el futuro Estado.

Sionismo realizador. Propuesto por Menachem Ussishkin, defendía el establecimiento de asentamientos agrícolas y su desarrollo. A diferencia del sionismo político, consideraba más relevante para la creación de un Estado judío que existieran bases sólidas, demográficas y materiales en la tierra concreta donde se crearía.

Sionismo sintético. Buscaba la fusión de las ideologías políticas y realizadoras en objetivos comunes. Fue propuesto principalmente por Jaim Weizmann. Este tipo de sionismo marcó, desde el liderazgo de Weizmann en adelante, la actividad histórica del movimiento sionista en la lucha por el establecimiento del Estado hebreo, con esfuerzos dirigidos tanto a la inmigración judía práctica como a las presiones políticas para obtener reconocimiento legal internacional.

Sionismo espiritual. Propuesto por Ahad Ha'am, proponía la creación de un centro espiritual y cultural en Palestina, en oposición al proyecto puramente político de Herzl, del que separaba completamente la política de sus objetivos.

6. Oposición al sionismo[editar]

6.1 Oposición inicial y corrientes disidentes[editar]

El sionismo recibió en sus comienzos un apoyo muy minoritario de los judíos. En particular, no contó con las simpatías de la mayoría de los judíos de Europa occidental, que creyeron poder considerarse a sí mismos como ciudadanos con plenos derechos en sus respectivos países. Así, en 1914 solo el 2% de los judíos de Alemania simpatizaban con el sionismo, y en Francia el porcentaje era aún menor.[24]

La principal oposición a las ideas sionistas se conoció como «integracionismo» o asimilacionismo, y afirmaba que el sionismo era análogo al antisemitismo, en la medida en que ambos niegan la condición de nacionales de un determinado país a los judíos. Un ejemplo célebre de antisionismo temprano fue el de Edwin Samuel Montagu, único ministro judío del gobierno británico, que puso muchas trabas a la redacción de la Declaración Balfour tachándola de antisemita. La oposición al sionismo existía también entre el movimiento bundista de Europa oriental, laico, que buscaba la autonomía cultural de los judíos de lengua yidis en los países donde vivían.

El judaísmo ortodoxo acogió con ambigüedad e incluso hostilidad al sionismo. En el seno del judaísmo sigue habiendo antisionistas por razones religiosas, como los jaredíes o grupos ultraortodoxos relativamente minoritarios como Neturei Karta, contrarios al actual Estado de Israel. También existen grupos laicos de judíos seculares disidentes y opositores al Estado de Israel, así como intelectuales judíos independientes como Noam Chomsky, Norman Finkelstein o Shlomo Sand.

6.2 Resolución 3379 de la ONU[editar]

En 1975, en plena Guerra Fría, la Asamblea General de la ONU adoptó, por impulso de los países árabes y con el apoyo del bloque soviético y del Movimiento de Países No Alineados, la Resolución 3379, de carácter declarativo y no vinculante, que consideraba al sionismo como una forma de racismo y lo equiparaba al apartheid sudafricano. La votación fue de 72 votos a favor, 35 en contra y 32 abstenciones.

La alineación de los países árabes, socialistas y de los no alineados respondía a la lógica de la confrontación bipolar de la Guerra Fría. El entonces embajador israelí y futuro presidente de Israel, Jaim Herzog, rompió el documento en pedazos ante la Asamblea.

En 1991, Israel puso la anulación de la resolución 3379 como condición para su participación en la Conferencia de Paz de Madrid, lo que llevó a su derogación mediante la Resolución 4686, aprobada con 111 votos a favor, 25 en contra y 11 abstenciones.

La resolución también debe leerse a la luz de las políticas del tercermundismo promovidas por figuras como el presidente mexicano Luis Echeverría. Éste, en un cálculo político, utilizó la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer como plataforma para proyectar su propia figura como miembro destacado del Movimiento de Países No Alineados y para buscar la Secretaría General de las Naciones Unidas. Lo anterior produjo un boicot turístico de la comunidad judía estadounidense en contra de México, que visibilizó conflictos internos y externos de las políticas de Echeverría.[25]

6.3 Reconocimiento de Israel en el mundo árabe e islámico[editar]

Egipto fue el primer Estado árabe que reconoció al Estado de Israel, mediante el tratado de paz de 1979. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) reconoció el derecho a la existencia de Israel en 1988. Sin embargo, los dos partidos mayoritarios palestinos, Hamás y Fatah, mantienen posiciones diferentes: Hamás aspira a establecer un Estado islámico en el área comprendida por el Mandato Británico de Palestina, mientras que Fatah forma parte de la OLP, que aprobó el reconocimiento de Israel en 1988, aunque como partido no ha recogido en sus estatutos este cambio de manera uniforme.[26] Entre quienes siguen sosteniendo posiciones antisionistas de manera explícita están las autoridades de Irán.

El conflicto se hizo sentir más allá de las fronteras palestinas: las comunidades judías que habitaban en países árabes (muchas desde antes de la expansión árabe e islámica) se vieron obligadas a emigrar en las décadas siguientes, víctimas potenciales del antisionismo.[27] El fenómeno tuvo características diferentes según los países, aunque en general condujo a la práctica desaparición de las comunidades judías en el mundo árabe.

[ Desplegar / Plegar — Judíos de países árabes: población en 1948, emigrados a Israel y población en 2002 ]
PaísPoblación judía 1948Emigrados a IsraelPoblación judía 2002
Argelia140.00024.00020
Egipto66.00037.00050
Irak140.000130.000100?
Líbano5.0004.00070
Libia38.00035.8000
Marruecos285.000266.3003.500
Siria35.0008.500120
Túnez130.00052.0001.500
Yemen y Adén60.00050.600500
Total899.000608.2005.860
Fuente: Joan B. Culla, *La tierra más disputada* (2005), p. 198, a partir de Martin Gilbert y otras fuentes. Las cifras de Irak en 2002 son aproximadas.

7. Relación con el antisemitismo[editar]

El historiador Zeev Sternhell distingue dos escuelas de pensamiento en el sionismo respecto al antisemitismo. Una es la escuela liberal o utilitaria de Herzl y Nordau, que —especialmente después del caso Dreyfus— sostiene que el antisemitismo nunca desaparecerá y ve el sionismo como una solución racional para los judíos. La otra es la escuela nacionalista, que prevalece entre los judíos de la Tierra de Israel y ve el sionismo como un proyecto para rescatar a la nación judía, no como un proyecto para rescatar a los judíos individualmente considerados.[28]

Por otra parte, el término «sionista» y la crítica al sionismo han sido utilizados en algunos contextos históricos como sustituto del discurso antisemita tradicional. Según el historiador Walter Laqueur, cuando en la década de 1950 bajo Stalin los judíos soviéticos fueron perseguidos y ejecutados, se hizo bajo la bandera del «antisionismo» y no del antisemitismo, término que había quedado políticamente desprestigiado tras el régimen de Adolf Hitler. Laqueur propone un doble criterio para distinguir entre antisionismo genuino y antisionismo encubierto: si los ataques se dirigen contra una política específica del gobierno israelí o contra la existencia misma de Israel, y si el sionismo es señalado de manera selectiva entre todos los males del mundo.[29]

8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Aunque el sionismo nació como un movimiento centroeuropeo, tuvo desde sus primeras décadas vínculos con el mundo hispanohablante.

Argentina y las colonias agrícolas. Una de las alternativas temporales consideradas por los primeros sionistas fue Argentina, donde el barón Maurice de Hirsch financió a partir de la década de 1890 la creación de colonias agrícolas para judíos europeos que huían de los pogromos del Imperio ruso. El propio Herzl analizó en El Estado judío las ventajas comparativas de Palestina y Argentina, mencionando la fertilidad de la pampa y el clima templado, antes de inclinarse por Palestina. Las colonias agrícolas judías en Argentina —concentradas principalmente en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires— constituyeron uno de los proyectos migratorios judíos más importantes de América Latina.[30]

México y la Resolución 3379. El episodio más documentado de la relación entre el sionismo y la política latinoamericana se produjo en 1975, durante el gobierno de Luis Echeverría en México. La Resolución 3379, que equiparaba sionismo y racismo, fue impulsada en parte por la diplomacia de los países no alineados, entre los que Echeverría buscaba un papel protagónico. Como reacción, la comunidad judía estadounidense organizó un boicot turístico contra México, episodio que ha sido estudiado por la historiadora Ariela Katz Gugenheim en Boicot. El pleito de Echeverría con Israel (2019).

El sionismo en la lengua española. El Diccionario de la Real Academia Española recoge la voz «sionismo» con la definición de ideología y movimiento político que propugna la existencia de un Estado para el pueblo judío. La Organización Sionista Mundial mantiene versiones en español de sus documentos programáticos, como el Programa de Jerusalén.[31]

En cuanto a las corrientes de oposición, América Latina ha sido escenario de expresiones antisionistas tanto de izquierda como de derecha. Algunos gobiernos de la región han mantenido posturas críticas hacia el Estado de Israel y hacia el sionismo, mientras que otros —como Guatemala y Paraguay— han mostrado históricamente posiciones de apoyo diplomático, incluyendo el traslado de sus embajadas a Jerusalén.[32]

9. Figuras destacadas[editar]

A lo largo de su historia, el sionismo ha contado con figuras clave en sus distintas corrientes:

[ Desplegar / Plegar — Figuras destacadas ]
  • Theodor Herzl (1860-1904): periodista austrohúngaro, fundador del sionismo político y autor de El Estado judío. Organizador del Primer Congreso Sionista Mundial.
  • Nathan Birnbaum (1864-1937): editor austriaco, acuñó el término «sionismo» en 1890.
  • Moses Hess (1812-1875): precursor doctrinario con Roma y Jerusalén (1860).
  • Leo Pinsker (1821-1891): médico y escritor, autor de Autoemancipación (1882).
  • Ahad Ha'am (1856-1927): representante del sionismo espiritual y cultural, crítico del proyecto político de Herzl.
  • Eliezer Ben-Yehuda (1858-1922): principal impulsor de la resurrección del hebreo como lengua hablada.
  • Jaim Weizmann (1874-1952): líder del sionismo sintético, primer presidente de Israel.
  • Zeev Jabotinsky (1880-1940): fundador del sionismo revisionista.
  • David Ben-Gurión (1886-1973): líder del sionismo socialista y primer primer ministro de Israel.
  • Berl Katznelson (1887-1944): teórico del sionismo socialista y fundador de la Histadrut.
  • Menachem Ussishkin (1863-1941): representante del sionismo realizador.
  • Golda Meir (1898-1978): dirigente sionista laborista y primera ministra de Israel.[sin verificar]

Véase también[editar]

Conflictos y procesos relacionados: conflicto israelí-palestino, historia del Estado de Israel, antisemitismo, Gran Israel, sionismo laborista, Aliyá, Declaración Balfour, Mandato Británico de Palestina, guerra árabe-israelí de 1948, Nakba, resolución 3379 de la ONU, Organización Sionista Mundial.

Conceptos ideológicos: nacionalismo, autodeterminación, asimilacionismo, jaredim, Neturei Karta, bundismo, kibutz, yidis, hebreo moderno.


  1. La definición clásica describe al sionismo como un movimiento internacional surgido originalmente para el establecimiento de una comunidad nacional o religiosa judía en Palestina y, más tarde, para el apoyo al Israel moderno. ↩︎

  2. El caso Dreyfus (1894) fue un escándalo político y judicial francés en el que un capitán judío fue condenado injustamente por traición, evidenciando el antisemitismo estructural de la época. ↩︎

  3. Ernest Gellner, en Naciones y nacionalismo, describe al sionismo como un caso de nacionalismo en la diáspora, contrapuesto a los proyectos de asimilación cultural. ↩︎

  4. La referencia al retorno a Sion aparece en oraciones judías como el Amidá y en la bendición posterior a las comidas, reflejando una aspiración sostenida durante la dispersión. ↩︎

  5. Encuesta citada por The Forward: Rosenfeld, Arno, "Most American Jews aren't 'Zionist' — so what are they?", 11 de febrero de 2026. ↩︎

  6. El diario Selbstemanzipation fue publicado en Viena entre 1885 y 1893. Birnbaum desarrolló allí el neologismo que terminaría imponiéndose sobre otras propuestas como «palestinofilia» o «hebraísmo». ↩︎

  7. Laqueur señala que, cuando en los años cincuenta bajo Stalin los judíos soviéticos fueron perseguidos, se hizo bajo la bandera del «antisionismo» y no del antisemitismo, término que había quedado desprestigiado tras Hitler. ↩︎

  8. El pasaje citado proviene de El Estado judío, capítulo II, donde Herzl argumenta que los judíos asimilados se beneficiarían «aún más que los ciudadanos cristianos» con la partida de los judíos no asimilados. ↩︎

  9. Estas críticas internas al sionismo de Herzl se recogen en la obra colectiva The Palestine Nakba: decolonising history, narrating the subaltern, reclaiming memory (Zed Books, 2012), editada por Nur Masalha. ↩︎

  10. El Primer Congreso Sionista se celebró en Basilea, Suiza, del 29 al 31 de agosto de 1897, con la asistencia de unos 200 delegados. ↩︎

  11. En el capítulo II de El Estado judío, Herzl compara la opción palestina con la argentina, reconociendo las ventajas agrícolas de esta última pero inclinándose por Palestina como lugar de la memoria histórica judía. ↩︎

  12. Edward W. Said, The Question of Palestine (1992), pp. 3-25, recoge esta cifra de propiedad de la tierra correspondiente a inicios del siglo XX. ↩︎

  13. Texto del Mandato de la Sociedad de Naciones para Palestina, artículo 2, aprobado el 24 de julio de 1922. ↩︎

  14. El Óblast Autónomo Hebreo fue creado formalmente en 1934, dentro de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. El proyecto buscaba ofrecer un territorio para los judíos soviéticos sin ceder a las posiciones sionistas. ↩︎

  15. Fragmento de la Megillat Ha'atzmaut (Declaración de Independencia de Israel), proclamada por David Ben-Gurión el 14 de mayo de 1948. ↩︎

  16. Ilan Pappé, La limpieza étnica de Palestina (Crítica, 2009), pp. 9-18. La interpretación tradicional israelí habla de «Guerra de la Independencia»; la narrativa palestina la recuerda como Nakba. ↩︎

  17. El Programa de Jerusalén fue adoptado en 2004 y actualizado en ediciones posteriores. Es el documento programático vigente de la Organización Sionista Mundial. ↩︎

  18. Zach Golden, «How Yiddish became a 'foreign language' in Israel», The Forward, 11 de septiembre de 2023. El artículo documenta la campaña contra el yidis en el Yishuv durante las décadas de 1910 y 1920. ↩︎

  19. Shlomo Sand, Comment le peuple juif fut inventé (Flammarion, 2010), pp. 463-464. ↩︎

  20. Ilan Pappé, The Making of the Arab-Israeli Conflict, 1947-1951 (I. B. Tauris, 1994), p. 21. ↩︎

  21. El incidente fue cubierto por Haaretz y The Jerusalem Post en marzo de 2023. El embajador de Israel en Jordania fue convocado por Ammán tras la difusión del episodio. ↩︎

  22. Arie M. Dubnov, «Zionism on the diasporic front», Journal of Israeli History, vol. 30, n.º 2 (2011), pp. 211-224. doi:10.1080/13531042.2011.610125. ↩︎

  23. El sionismo cristiano hunde sus raíces en el dispensacionalismo del siglo XIX, especialmente en el Reino Unido y Estados Unidos. Su peso político se ha manifestado en organizaciones estadounidenses de apoyo a Israel. ↩︎

  24. Shlomo Sand, Comment le peuple juif fut inventé (2010), p. 474. La cifra del 2% en Alemania corresponde al año 1914. ↩︎

  25. Ariela Katz Gugenheim, Boicot. El pleito de Echeverría con Israel (Universidad Iberoamericana / Cal y Arena, 2019, ISBN 978-607-8564-17-0). La obra documenta el contexto diplomático del episodio. ↩︎

  26. La posición de Fatah es considerada ambigua por algunos analistas: forma parte de la OLP, que reconoció a Israel en 1988, pero como partido no siempre ha recogido este cambio en sus estatutos. ↩︎

  27. Joan B. Culla, La tierra más disputada: el sionismo, Israel y el conflicto de Palestina (Alianza Editorial, 2005), pp. 195-199. ↩︎

  28. Zeev Sternhell, The founding myths of Israel (Princeton University Press, 1998), pp. 3-36 y 49-51. ↩︎

  29. Walter Laqueur, Dying for Jerusalem: The Past, Present and Future of the Holiest City (Sourcebooks, 2006), p. 55. ↩︎

  30. La Jewish Colonization Association (JCA), fundada por el barón Maurice de Hirsch en 1891, instaló miles de colonos judíos en Argentina antes y después de la aparición del sionismo político. ↩︎

  31. La RAE define sionismo como «ideología y movimiento político que propugna la existencia de un Estado para el pueblo judío, preferentemente en el territorio de la antigua Palestina». ↩︎

  32. Guatemala y Paraguay trasladaron sus embajadas a Jerusalén en 2018, siguiendo la medida adoptada por Estados Unidos. 2018[sin verificar] ↩︎