Sistema solar
| Sistema solar | |
|---|---|
| Tipo de sistema | Sistema planetario |
| Estrella central | El Sol (enana amarilla de tipo espectral G2V, en la secuencia principal) |
| Edad estimada | Unos 4600 millones de años |
| Fracción de la masa concentrada en el Sol | 99,86 % |
| Planetas | 8 (4 rocosos interiores y 4 gigantes exteriores) |
| Planetas enanos reconocidos por la UAI | 5 (Ceres, Plutón, Eris, Haumea y Makemake) |
| Satélites naturales confirmados | Más de 450 en total (recuento de 2026; véase la sección 4) |
| Ubicación galáctica | Brazo de Orión o Espolón de Orión, en la Vía Láctea |
| Distancia al centro galáctico | Unos 26 000 años luz (aproximadamente 8,2 kilopársecs) |
| Velocidad orbital alrededor del centro galáctico | Unos 828 000 km/h (cerca de 230 km/s) |
| Período orbital galáctico | Unos 230 millones de años (un "año galáctico") |
| Límite exterior | La nube de Oort, que se extiende hasta unas 100 000-200 000 unidades astronómicas |
1. Resumen[editar]
El sistema solar es el sistema planetario formado por el Sol y todos los cuerpos ligados a él gravitatoriamente: ocho planetas, cinco planetas enanos reconocidos oficialmente por la Unión Astronómica Internacional (UAI), más de cuatrocientos satélites naturales confirmados y una cantidad enorme de asteroides, cometas y otros cuerpos menores. Se formó hace unos 4600 millones de años a partir del colapso gravitatorio de una nube de gas y polvo interestelar, posiblemente desencadenado por la onda de choque de una supernova cercana.
El Sol concentra el 99,86 % de toda la masa del sistema; de la fracción restante, la mayor parte corresponde a Júpiter. El conjunto se sitúa en el brazo de Orión —también llamado Espolón de Orión—, una estructura secundaria de la Vía Láctea intercalada entre los brazos de Sagitario y de Perseo, a unos 26 000 años luz del centro galáctico. Orbita ese centro a unos 828 000 km/h y tarda alrededor de 230 millones de años en completar una vuelta, lo que se conoce como un "año galáctico".
2. Formación y evolución[editar]
2.1 Nacimiento del Sol[editar]
Hace aproximadamente 4600 millones de años, una nube densa de gas y polvo interestelar —compuesta sobre todo de hidrógeno y helio, con trazas de elementos más pesados fabricados por generaciones estelares anteriores— colapsó sobre sí misma. Ese colapso pudo desencadenarlo la onda de choque de una supernova próxima. Al contraerse y girar cada vez más deprisa, la nube se aplanó en un disco de material llamado nebulosa solar.
En el centro del disco, la gravedad fue acumulando materia hasta que la presión y la temperatura del núcleo bastaron para encender la fusión del hidrógeno en helio. El proceso completo, desde el colapso inicial hasta el arranque de la fusión estable, se estima en unas pocas decenas de millones de años.
2.2 Formación de los planetas[editar]
El material restante del disco —polvo, hielo y gas— se agregó progresivamente en cuerpos cada vez mayores: primero granos, luego planetesimales del tamaño de montañas y por último embriones planetarios comparables a la Luna o a Marte. En las regiones interiores, calientes, solo pudieron condensarse silicatos y metales, y se formaron los planetas rocosos: Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. Más allá de la llamada línea de hielo, donde el agua, el amoníaco y el metano podían congelarse, había mucho más material sólido disponible y crecieron los cuatro gigantes: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
Existe amplio acuerdo en que las órbitas de los planetas gigantes no fueron siempre las actuales, sino que migraron de forma significativa y reorganizaron el sistema solar exterior; el marco más utilizado para describir ese episodio es el llamado modelo de Niza, basado en una inestabilidad orbital desencadenada por resonancias entre Júpiter y Saturno. Lo que sigue en discusión activa es cuándo ocurrió: las versiones clásicas del modelo la situaban unos 500-600 millones de años después de la formación del sistema, mientras que buena parte del trabajo reciente favorece una inestabilidad mucho más temprana, dentro de los primeros millones de años.
2.3 Futuro del sistema solar[editar]
El Sol se encuentra en la secuencia principal, la fase estable en la que fusiona hidrógeno en su núcleo. Las estimaciones habituales le conceden unos 5000 millones de años más en esa fase. Después se expandirá hasta convertirse en una gigante roja: en torno a los 7500 millones de años a partir de ahora habrá alcanzado un radio de aproximadamente 1,2 unidades astronómicas, unas 250 veces el actual.
Mercurio y Venus serán engullidos con certeza. El destino de la Tierra es objeto de un debate abierto: la expansión de la envoltura solar alcanzaría su órbita actual, pero la pérdida de masa del Sol —y con ella el debilitamiento de su gravedad— desplazará las órbitas planetarias hacia fuera. Un estudio de referencia de 2008 concluyó que la Tierra acabaría absorbida por interacciones de marea; trabajos más recientes, de 2026, apuntan a que probablemente sobreviviría a la fase de engullimiento. En cualquier escenario, la Tierra habrá dejado de ser habitable mucho antes, por el aumento progresivo de la luminosidad solar. Finalmente el Sol expulsará sus capas externas formando una nebulosa planetaria y su núcleo remanente quedará como una enana blanca.
3. Estructura y componentes[editar]
De dentro hacia fuera, el sistema solar se divide en el Sol, los planetas interiores rocosos, el cinturón principal de asteroides, los planetas gigantes exteriores, la región transneptuniana —que incluye el cinturón de Kuiper y el disco disperso— y, en el límite, la nube de Oort.
3.1 El Sol[editar]
El Sol es una estrella de tipo espectral G2V que concentra el 99,86 % de la masa del sistema solar. Su actividad —manchas solares, fulguraciones y eyecciones de masa coronal— varía en ciclos de aproximadamente once años y tiene efectos directos sobre el clima espacial terrestre: auroras, perturbaciones en las telecomunicaciones y en las redes eléctricas, y riesgo para los satélites.
El ciclo en curso, el ciclo solar 25, alcanzó su máximo en octubre de 2024, con una media suavizada del orden de 160 manchas solares. La actividad se mantuvo muy alta durante 2025 —la media mensual de diciembre de ese año rozó de nuevo el nivel del pico— y en 2026 el ciclo se encuentra en su fase de descenso gradual, que no excluye episodios intensos de tormenta geomagnética ni observaciones de auroras en latitudes inusualmente bajas.
3.2 Planetas interiores (rocosos)[editar]
Los cuatro planetas más cercanos al Sol son cuerpos rocosos, relativamente pequeños y densos, sin sistemas de anillos permanentes.
| Planeta | Distancia media al Sol (UA) | Período orbital | Lunas conocidas |
|---|---|---|---|
| Mercurio | 0,39 | 88 días terrestres | 0 |
| Venus | 0,72 | 225 días terrestres | 0 |
| Tierra | 1,00 | 365,25 días | 1 (la Luna) |
| Marte | 1,52 | 687 días terrestres | 2 (Fobos y Deimos) |
Mercurio es el planeta más pequeño y el de órbita más corta, poco menos de tres meses terrestres. Venus, pese a no ser el más cercano al Sol, es el más caliente del sistema solar, con temperaturas superficiales de unos 465 °C, consecuencia de un efecto invernadero desbocado provocado por su densa atmósfera de dióxido de carbono. La Tierra es, hasta donde sabemos, el único cuerpo del universo observable con vida confirmada. Marte conserva abundantes indicios geológicos y mineralógicos de haber tenido agua líquida estable en superficie y una atmósfera más densa durante el período Noico, que terminó hace unos 3700 millones de años.
3.3 Cinturón de asteroides[editar]
Entre las órbitas de Marte y Júpiter se extiende el cinturón principal de asteroides, un disco de restos rocosos y metálicos que nunca llegaron a formar un planeta, probablemente por la influencia gravitatoria de Júpiter. Contiene desde partículas microscópicas hasta el planeta enano Ceres, con unos 940 km de diámetro, el objeto más grande de la región y el único planeta enano situado dentro de la órbita de Neptuno. Pese a la imagen que ha popularizado la ciencia ficción, el cinturón es un espacio extraordinariamente vacío: las sondas lo han atravesado sin dificultad.
3.4 Planetas exteriores (gigantes)[editar]
Más allá del cinturón de asteroides se encuentran los cuatro planetas gigantes, mucho más masivos que los interiores. Los recuentos de lunas de la tabla corresponden a 2026 y cambian varias veces al año (véase la sección 4).
| Planeta | Tipo | Distancia media al Sol (UA) | Período orbital | Lunas confirmadas (2026) | Anillos |
|---|---|---|---|---|---|
| Júpiter | Gigante gaseoso | 5,20 | 11,9 años | Más de 100 | Sí (tenues) |
| Saturno | Gigante gaseoso | 9,58 | 29,5 años | Cerca de 290 | Sí (prominentes) |
| Urano | Gigante helado | 19,2 | 84 años | 29 | Sí (tenues) |
| Neptuno | Gigante helado | 30,1 | 165 años | 16 | Sí (tenues) |
Júpiter es el planeta más grande del sistema solar: su volumen equivale al de unas 1300 Tierras y su masa supera dos veces y media la suma de todos los demás planetas juntos. Saturno destaca por su sistema de anillos, compuesto en su inmensa mayoría por hielo de agua con una fracción menor de material rocoso, y es el planeta menos denso del sistema. Urano y Neptuno, llamados gigantes de hielo, contienen proporciones mucho mayores de agua, amoníaco y metano en estado fluido que Júpiter y Saturno; el metano de sus atmósferas es el responsable de su color azulado. Urano presenta además una peculiaridad notable: su eje de rotación está inclinado unos 98 grados, de modo que rueda prácticamente de costado sobre el plano de su órbita.
3.5 Planetas enanos y región transneptuniana[editar]
Más allá de Neptuno se extiende el cinturón de Kuiper, un disco helado de restos de la formación del sistema solar, y después el disco disperso, poblado por objetos de órbitas muy excéntricas. Es el origen de buena parte de los cometas de período corto.
La Unión Astronómica Internacional reconoce oficialmente cinco planetas enanos:
| Planeta enano | Región | Reconocimiento oficial |
|---|---|---|
| Ceres | Cinturón principal de asteroides | 2006 (Resolución 5A de la UAI, 24 de agosto) |
| Plutón | Cinturón de Kuiper | 2006 (Resolución 6A de la UAI, 24 de agosto) |
| Eris | Disco disperso | 2006 (Resolución 5A; nombrado el 13 de septiembre) |
| Makemake | Cinturón de Kuiper | 2008 (nombrado el 11 de julio) |
| Haumea | Cinturón de Kuiper | 2008 (nombrado el 17 de septiembre) |
Otros cuerpos como Quaoar, Sedna, Orco y Gonggong son considerados planetas enanos por buena parte de la comunidad astronómica, pero no han recibido esa designación formal de la UAI.
Plutón, el más conocido de todos, fue tenido por noveno planeta desde su descubrimiento en 1930 hasta que en 2006 la UAI lo reclasificó como planeta enano, al adoptar una definición de "planeta" que exige haber despejado de otros objetos las inmediaciones de la propia órbita. La reclasificación fue —y sigue siendo— objeto de discusión entre especialistas, en buena medida porque el criterio de "despejar la órbita" no está formulado de manera cuantitativa en la resolución.
3.6 Nube de Oort[editar]
Mucho más allá del cinturón de Kuiper se sitúa la nube de Oort, una envoltura esférica de cuerpos helados que los modelos actuales sitúan entre unas 2000 y 200 000 unidades astronómicas del Sol, es decir, entre 0,03 y unos 3,2 años luz. Suele dividirse en una nube interior con forma de disco —la nube de Hills, de unas 2000 a 20 000 UA— y una nube exterior esférica. Su borde marca el límite gravitatorio efectivo del sistema solar: más allá, la marea galáctica y la influencia de las estrellas vecinas superan a la del Sol. A diferencia del cinturón de Kuiper, la nube de Oort no ha sido observada directamente; su existencia se infiere de las órbitas de los cometas de período largo.
4. Satélites naturales (lunas)[editar]
El sistema solar alberga varios centenares de lunas confirmadas, repartidas de forma muy desigual: Mercurio y Venus no tienen ninguna, la Tierra tiene una, Marte dos, y los cuatro gigantes concentran casi todo el resto.
Los recuentos cambian constantemente y las cifras dependen del criterio. Los grandes telescopios y las campañas de búsqueda dedicadas descubren cada año lotes de pequeñas lunas irregulares, sobre todo alrededor de Júpiter y Saturno. Conviene distinguir entre las lunas numeradas y nombradas oficialmente por la UAI y las simplemente anunciadas y confirmadas por el Centro de Planetas Menores, un conjunto siempre mayor. El salto más espectacular se produjo en marzo de 2025, cuando se confirmaron de golpe 128 nuevas lunas de Saturno, que elevaron su total a 274 y lo consolidaron como el planeta con más satélites conocidos; los catálogos actualizados durante 2026 lo sitúan ya cerca de 290. Júpiter, por su parte, pasó de 95 satélites a más de un centenar entre 2023 y 2026. Los recuentos globales de 2026 superan los 450 satélites naturales confirmados en todo el sistema solar sumando planetas y planetas enanos.
[ Desplegar / Plegar ]
- La Luna (Tierra): único satélite natural terrestre y quinto más grande del sistema solar. La hipótesis más aceptada sobre su origen es el impacto gigante de un cuerpo del tamaño de Marte, llamado Tea, contra la Tierra primitiva.
- Fobos y Deimos (Marte): dos lunas pequeñas e irregulares. Durante décadas se interpretaron como asteroides capturados; sus órbitas casi circulares y ecuatoriales han hecho ganar terreno a la hipótesis alternativa de que se formaran a partir de un disco de escombros tras un impacto. El debate sigue abierto.
- Ío, Europa, Ganímedes y Calisto (Júpiter): las cuatro lunas galileanas, descubiertas por Galileo Galilei en 1610. Ío es el cuerpo volcánicamente más activo del sistema solar; Europa es de particular interés científico por su probable océano de agua líquida bajo la corteza de hielo; Ganímedes es la mayor luna del sistema solar, más grande que Mercurio, y la única con campo magnético propio.
- Titán y Encélado (Saturno): Titán es la única luna con una atmósfera densa —más que la terrestre— y con lagos y mares de hidrocarburos líquidos en superficie; Encélado expulsa por su polo sur géiseres de agua salada procedente de un océano subsuperficial, muestreados en su día por la sonda Cassini.
- Tritón (Neptuno): órbita retrógrada e inclinada, lo que se interpreta casi unánimemente como prueba de que fue capturado desde el cinturón de Kuiper. Una hipótesis muy citada sostiene que su llegada desestabilizó el sistema original de lunas neptunianas, del que Nereida podría ser un superviviente; se trata de un escenario plausible y bien argumentado, no de un hecho establecido.
- Caronte (Plutón): tan grande en comparación con Plutón —aproximadamente la mitad de su diámetro— que ambos giran en torno a un centro de masas situado fuera del planeta enano, por lo que a menudo se los describe como un sistema binario.
5. Cometas, asteroides y otros cuerpos menores[editar]
Además de planetas y lunas, el sistema solar contiene más de un millón de asteroides catalogados —concentrados sobre todo en el cinturón principal— y una enorme población de cometas, cuerpos helados que al acercarse al Sol desarrollan una coma y, con frecuencia, una o varias colas. Los cometas de período corto proceden mayoritariamente del cinturón de Kuiper y del disco disperso; los de período largo, de la nube de Oort.
Un capítulo aparte lo ocupan los objetos interestelares, cuerpos procedentes de otros sistemas planetarios que atraviesan el nuestro sin quedar ligados a él. Solo se han identificado tres:
- 1I/ʻOumuamua, detectado en 2017.
- 2I/Borisov, detectado en 2019.
- 3I/ATLAS, descubierto el 1 de julio de 2025 por un telescopio automatizado del proyecto ATLAS instalado en Chile. Su órbita, con una excentricidad de unos 6,1 y una velocidad de aproximación de cerca de 58 km/s, es con diferencia la más extrema registrada en el sistema solar. Alcanzó el perihelio el 29 de octubre de 2025. Los análisis dinámicos le atribuyen una edad del orden de 7000 millones de años —unos 2500 millones más que el propio sistema solar— y lo sitúan probablemente originario del disco grueso de la Vía Láctea, poblado por algunas de las estrellas más antiguas de la galaxia. Las observaciones del Hubble, de SPHEREx, de los orbitadores marcianos de la ESA y de la misión JUICE mostraron un núcleo helado pequeño, una coma rica en dióxido de carbono y episodios de emisión de vapor de agua: un cometa natural, notable pero convencional en su composición.
Merecen mención también los cuasisatélites de la Tierra, asteroides cuya órbita alrededor del Sol los mantiene en las inmediaciones de nuestro planeta durante largos períodos. El más estudiado es Kamoʻoalewa, objetivo de la misión china Tianwen-2.
6. Ubicación en la Vía Láctea[editar]
El sistema solar se encuentra en el brazo de Orión, o Espolón de Orión, una estructura menor de la Vía Láctea intercalada entre los brazos mayores de Sagitario y de Perseo. La galaxia es una espiral barrada con dos brazos principales y varios secundarios.
La distancia al centro galáctico se estima en unos 26 000 años luz —las medidas de mayor precisión, obtenidas siguiendo las órbitas de estrellas alrededor del agujero negro supermasivo Sagitario A*, dan alrededor de 8,2 kilopársecs—. El sistema solar recorre esa órbita a unos 828 000 km/h y completa una vuelta cada 230 millones de años aproximadamente.
Sobre la frecuencia de sistemas planetarios en la galaxia, la imagen ha cambiado por completo en las últimas dos décadas. Las estadísticas derivadas del telescopio espacial Kepler y de los programas de velocidad radial indican que los planetas son la norma y no la excepción: se estima que, en promedio, hay al menos un planeta por estrella en la Vía Láctea. Las cifras bajas que todavía circulan en material divulgativo antiguo reflejan el estado del conocimiento anterior a la explosión de detecciones de exoplanetas.
7. Exploración del sistema solar[editar]
Desde mediados del siglo XX, las agencias espaciales han enviado centenares de naves robóticas más allá de la órbita terrestre. En cuanto a exploración tripulada, el único cuerpo celeste distinto de la Tierra que han pisado seres humanos es la Luna: veinticuatro personas viajaron hasta ella en el marco del programa Apolo y doce caminaron sobre su superficie, todas entre 1969 y 1972.
[ Desplegar / Plegar ]
- Programa Apolo (NASA): seis alunizajes tripulados con éxito entre julio de 1969 (Apolo 11) y diciembre de 1972 (Apolo 17).
- Voyager 1 y 2 (NASA, lanzadas en 1977): sondas gemelas que sobrevolaron los planetas gigantes exteriores. La Voyager 1 es el objeto artificial más alejado de la Tierra y entró en el espacio interestelar en 2012; la Voyager 2, la única nave que ha visitado Urano y Neptuno, lo hizo en 2018.
- Misiones a Marte: desde las Viking de los años setenta hasta los róveres Curiosity (2012) y Perseverance (2021), dedicados a buscar evidencias de agua y de habitabilidad pasada, junto con orbitadores de la NASA, la ESA, la India, los Emiratos Árabes Unidos y China.
- New Horizons (NASA): realizó el primer sobrevuelo cercano de Plutón en julio de 2015 y, en enero de 2019, el del objeto del cinturón de Kuiper Arrokoth.
- Hayabusa2 (JAXA): tomó muestras del asteroide Ryugu y las entregó en la Tierra en diciembre de 2020. En su misión extendida sobrevoló el pequeño asteroide Torifune el 5 de julio de 2026, a unos 5 km/s, y obtuvo imágenes de un cuerpo alargado y bilobulado. Le esperan dos sobrevuelos de la Tierra, en diciembre de 2027 y junio de 2028, antes de su cita con el asteroide 1998 KY26 en 2031.
- Tianwen-2 (Administración Espacial Nacional China): lanzada el 29 de mayo de 2025, llegó al cuasisatélite Kamoʻoalewa el 6 de julio de 2026 tras recorrer unos mil millones de kilómetros, y se situó a unos 20 km del objeto para caracterizarlo antes de tomar muestras. Está previsto que abandone el asteroide en abril de 2027 y que entregue las muestras en la Tierra a finales de noviembre de ese año.
- Psyche (NASA): camino del asteroide metálico del mismo nombre, ejecutó su asistencia gravitatoria en Marte el 15 de mayo de 2026, pasando a unos 4500 km de la superficie del planeta y aprovechando la maniobra para probar instrumentos. Llegará a su destino en 2029.
7.1 Presencia hispanohablante en la exploración espacial[editar]
Ningún país hispanohablante cuenta hoy con un programa propio de exploración interplanetaria, pero la región desempeña un papel de primer orden en el seguimiento de las misiones y en la investigación astronómica:
- El Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid, en Robledo de Chavela, es una de las tres estaciones de la Red del Espacio Profundo (DSN) de la NASA en el mundo, junto con Goldstone (California) y Canberra (Australia). Sin las tres, el seguimiento continuo de sondas como las Voyager o los róveres marcianos sería imposible.
- La estación de Malargüe, en Mendoza (
Argentina), es una de las tres antenas de espacio profundo de la Agencia Espacial Europea (ESA). - Los grandes observatorios del desierto de Atacama, en Chile —ALMA, el VLT del Observatorio Europeo Austral y el futuro Telescopio Extremadamente Grande—, son instalaciones de referencia mundial. Se dedican sobre todo a objetos situados fuera del sistema solar, pero también han observado cuerpos menores del nuestro, incluidos los objetos interestelares.
- España participa además en misiones de la ESA a través del Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), en Villanueva de la Cañada, que alberga los archivos científicos de buena parte de las misiones europeas de ciencia espacial.
8. Eventos astronómicos y observación desde el mundo hispanohablante[editar]
- Eclipse solar total del 12 de agosto de 2026. La franja de totalidad recorrerá el océano Ártico, el noreste de Groenlandia y el extremo occidental de Islandia, cruzará el Atlántico y atravesará la península ibérica de oeste a este, rozando también un pequeño rincón del noroeste de Portugal. En España la totalidad pasará por numerosas capitales de provincia, entre ellas A Coruña, Lugo, Oviedo, Santander, Bilbao, León, Palencia, Burgos, Valladolid, Zamora, Segovia, Soria, Logroño, Vitoria-Gasteiz, Zaragoza, Teruel, Guadalajara, Cuenca, Lleida, Tarragona, Castelló, València y Palma. La duración máxima de la totalidad será de 2 minutos y 18 segundos, en el Atlántico cerca de Islandia; sobre España quedará reducida a alrededor de un minuto y se producirá con el Sol muy bajo, poco antes del ocaso. El fenómeno se desarrollará entre las 17:34 y las 21:58 (hora peninsular española), con el máximo hacia las 19:46. Será el primer eclipse total visible desde la España peninsular desde 1905, y a él seguirán otros dos eclipses solares visibles desde el país en 2027 y 2028.
- Lluvias de meteoros anuales. Las Perseidas, con máximo a mediados de agosto, y las Oriónidas, en octubre, son las más seguidas desde España y desde el hemisferio norte americano. En el cono sur destacan las Eta Acuáridas de mayo y las Gemínidas de diciembre, estas últimas visibles desde ambos hemisferios.
- Oposiciones planetarias. Las oposiciones de Marte, Júpiter y Saturno ofrecen las mejores condiciones de observación del año para cada planeta y son accesibles con telescopios de aficionado desde toda Hispanoamérica y España. Los planetas enanos y los asteroides, en cambio, requieren instrumentación considerablemente mayor.
9. El sistema solar en la cultura y la educación hispanohablante[editar]
El estudio del sistema solar ocupa un lugar central en los planes de estudio de ciencias naturales de los países hispanohablantes, por lo general desde la educación primaria. Los nombres de los planetas en español —Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno— derivan, como en el resto de lenguas románicas, de la mitología grecorromana, con la notable excepción de la Tierra, único planeta cuyo nombre no procede de una divinidad. La reclasificación de Plutón en 2006 obligó a reescribir libros de texto en toda la región y sigue siendo uno de los episodios de la ciencia contemporánea con mayor arraigo en la conversación popular.
Museos y planetarios de la región dedican secciones permanentes a la divulgación sobre el sistema solar, entre ellos el Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires (
Argentina), el Planetario Luis Enrique Erro del Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de
México, el Museo Interactivo Mirador (MIM) de Santiago de Chile, el Planetario de Bogotá (
Colombia) y el Museu de les Ciències de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (España). La programación concreta de cada institución varía y conviene consultarla antes de una visita.
A ello se suma un ecosistema de divulgación en español —canales de vídeo, pódcast de astronomía, secciones fijas en prensa generalista— que ha popularizado conceptos que hace veinte años eran estrictamente técnicos: los planetas enanos, las lunas heladas con océanos internos y la búsqueda de vida en Marte, en Europa y en Encélado.