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Teresa de Jesús

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Teresa de Jesús
Santa Teresa de Ávila
Nombre secularTeresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada
Nacimiento28 de marzo de 1515
Gotarrendura o Ávila, España
Fallecimiento15 de octubre de 1582
Alba de Tormes, España
OcupaciónReligiosa, reformadora, fundadora de la Orden de Carmelitas Descalzas, escritora mística
CongregaciónOrden de Nuestra Señora del Monte Carmelo; Orden de los Carmelitas Descalzos
Beatificación24 de abril de 1614, por el papa Paulo V
Canonización12 de marzo de 1622, por el papa Gregorio XV
Doctora de la IglesiaProclamada el 27 de septiembre de 1970 por el papa Pablo VI
Festividad15 de octubre; 27 de agosto (Transverberación del corazón)
PatronazgosEspaña (disputado históricamente; véase sección 6)[sin verificar]; Ávila; Alba de Tormes; diócesis de Ávila; diócesis de Salamanca; Cuerpo y Tropas de Intendencia del Ejército de Tierra de España; escritores españoles

1. Resumen[editar]

Teresa de Jesús, conocida también como santa Teresa de Ávila, fue una monja, mística, escritora y reformadora española. Nació con el nombre secular de Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada el 28 de marzo de 1515. Fundó la Orden de los Carmelitas Descalzos, rama reformada de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, y fue una de las figuras centrales de la renovación espiritual y monástica durante la Contrarreforma.[1]

Junto con san Juan de la Cruz, es considerada la cumbre de la mística experimental cristiana y una de las grandes maestras de la vida espiritual de la historia de la Iglesia.[2] Su autobiografía, el Libro de la vida, y sus tratados Las moradas y Camino de perfección son obras fundamentales de la mística cristiana y de la práctica de la meditación.[3]

Fue beatificada en 1614, canonizada en 1622 y proclamada doctora de la Iglesia católica en 1970, durante el pontificado de Pablo VI. Fue la primera mujer en recibir ese título.[4]

2. Primeros años y formación[editar]

2.1 Origen familiar[editar]

Teresa nació el miércoles 28 de marzo de 1515, hacia las cinco de la mañana. La tradición más difundida sitúa su nacimiento en la ciudad de Ávila, pero algunos estudiosos han propuesto que pudo nacer en la casa de campo familiar en el municipio de Gotarrendura, también en la provincia de Ávila.[5] La disputa entre ambas localidades se mantiene abierta en la historiografía local.[6]

Fue bautizada en la iglesia de San Juan de Ávila. Sus padrinos fueron María del Águila, hija de un amigo de la familia, y un personaje citado como Vela Núñez, que posiblemente tuviera parentesco con Blasco Núñez Vela, primer virrey del Perú.[7]

Su padre, Alonso Sánchez de Cepeda, era hijodalgo reconocido por fuero. Había casado en primeras nupcias con Catalina del Peso y Henao, con quien tuvo dos hijos: María y Juan Vázquez de Cepeda. Tras la muerte de Catalina en 1507, Alonso contrajo matrimonio en 1509 con Beatriz de Ahumada, nacida en Ávila.[8] De ese segundo matrimonio nacieron diez hijos: Hernando, Rodrigo, Teresa, Juan, Lorenzo, Antonio, Pedro, Jerónimo, Agustín y Juana.[9]

El linaje paterno tenía origen judío converso. El abuelo de Teresa, Juan Sánchez de Toledo, era un rico comerciante de paños y sederías que en 1485 se había reconciliado con la Inquisición de Toledo y luego se instaló con su familia en Ávila en 1493.[10] El padre, Alonso, abandonó con el tiempo los negocios mercantiles para vivir de las rentas agrícolas en tierras de Ortigosa de Rioalmar y Olmedo.[11]

2.2 Infancia y lecturas[editar]

Teresa describió en sus escritos una infancia marcada por la imaginación vehemente y por la lectura. Su padre era aficionado a los libros y poseía romanceros, obras piadosas y tratados religiosos. Entre los libros que leyó en su niñez se encontraban el Retablo de la vida de Cristo, de Juan de Padilla, el Cartujano, y las poesías religiosas de Fernán Pérez de Guzmán.[12] Su tío, al que visitaba con frecuencia, le prestó obras de contemplación como el Tercer abecedario espiritual, de Francisco de Osuna.[13]

De niña le impresionaban las vidas de santos y el heroísmo de quienes preferían morir antes que renegar de su fe. En su autobiografía contó que con su hermano Rodrigo repasaba una y otra vez la idea de eternidad repitiendo las palabras "para siempre, siempre, siempre".[14]

Según una tradición recogida en sus escritos, Teresa y Rodrigo planearon una escapada infantil a "tierras de moros" para ser martirizados por la fe. Salieron con provisiones y planeaban pedir limosna cuando se les acabaran, pero fueron encontrados por su tío Francisco Álvarez de Cepeda en la zona de los Cuatro Postes y devueltos a casa.[15]

Convencidos de que el proyecto era irrealizable, los dos hermanos acordaron ser ermitaños. Con otros niños construían ermitas de piedra en los terrenos de la casa de campo de Gotarrendura. Teresa escribió que, jugando con otras niñas, le gustaba hacer monasterios como si fueran monjas.[16]

Teresa no asistió a ninguna escuela ni aprendió latín, lo que la excluía de la educación secundaria formal, reservada entonces a los varones.[17]

2.3 Adolescencia[editar]

Su madre murió en noviembre de 1528 o en 1529, cuando Teresa tenía trece o catorce años.[18] Tras esa pérdida, sus hermanos varones fueron partiendo uno a uno hacia América. Teresa relató que pidió a la Virgen María que fuese su madre a partir de entonces.

En julio de 1531, a instancias de su padre, ingresó como alumna en el convento de Nuestra Señora de Gracia, de monjas agustinas en Ávila, situado junto al alcázar. Allí recibió formación en labores de bordado y prácticas religiosas. La influencia de la monja María de Briceño fue decisiva para que Teresa aprendiese sobre oración y vida espiritual. Permaneció en aquel convento dieciocho meses.[19] No quería casarse y, siguiendo el ejemplo de María de Briceño, tomó la decisión de ser monja.

3. Trayectoria[editar]

3.1 Ingreso en el convento de la Encarnación[editar]

Tras una enfermedad de la que se tienen pocas referencias, Teresa decidió consagrarse a la vida religiosa. Su padre se opuso con firmeza y declaró que no lo consentiría mientras él viviera. Pese a ello, el 2 de noviembre de 1535, Teresa ingresó como postulante en el convento de la Encarnación, de carmelitas, en Ávila. Su hermano Juan de Ahumada la acompañó con la intención de entrar a su vez en un convento dominico, aunque el padre lo hizo regresar a casa al poco tiempo.[20]

El convento de la Encarnación había sido fundado en 1512 por Beatriz Higuera. Antes había existido un beaterio en el mismo lugar, fundado en 1479 por Elvira González de Medina.[21] Teresa contaba allí con amistades, entre ellas Juana Suárez, y el dominico Vicente Barrón apoyó su proyecto.

El 31 de octubre de 1536, su padre se comprometió a pagar una dote para el sustento de su hija y a entregar anualmente al convento veinticinco fanegas de cereales de sus tierras en Gotarrendura o, en su defecto, doscientos ducados, además de ropa, ropa de cama, libros, cirios y otros bienes.[22]

Teresa inició el noviciado el 2 de noviembre de 1536 y profesó como monja el 3 de noviembre de 1537.[23]

3.2 Enfermedad y paroxismo[editar]

Al poco de entrar en el convento, su estado de salud empeoró. Sufrió desmayos, una cardiopatía no definida y otras molestias. La comunidad llegó a contar con unas ciento ochenta monjas, pero el estilo de vida compartido pronto se vio interrumpido por sus crisis de salud.[24]

Los médicos de Ávila no conseguían curarla. En otoño de 1538, su padre la llevó a Becedas, en la provincia de Ávila, para que la tratara una curandera de reputación local. Antes de llegar, se detuvo en Ortigosa, donde su tío Pedro de Cepeda le regaló el Tercer abecedario espiritual, de Francisco de Osuna, que influyó profundamente en su método de oración.[25]

La curandera no atendía en invierno, por lo que el grupo esperó hasta la primavera de 1539 en la casa de su hermana María en Castellanos de la Cañada. Allí, Teresa experimentó lo que describió como oración de quietud y comprendió que la oración no podía programarse al margen de la persona y de sus necesidades.[26]

En abril de 1539 llegó a Becedas y se hospedó en una posada durante tres meses. La curandera le aplicó una purga diaria con hierbas y pociones preparadas con elementos descritos como uñas de rana, alas de mosca y excrementos de culebra. El tratamiento empeoró su estado hasta dejarla incapaz de tenerse en pie o de comer alimentos sólidos.[27]

Teresa regresó a Ávila a mediados de julio de 1539. El 15 de agosto de 1539, solemnidad de la Asunción de María, sufrió un ataque repentino y violento: una serie de convulsiones seguidas de pérdida de conocimiento. Se le administró la extremaunción y se la dio por muerta. Le pusieron cera en los ojos, la envolvieron en un sudario y oficiaron una misa de difuntos en su honor. Su padre decidió esperar varios días antes de enterrarla. Dos días después, recuperó el conocimiento ante su hermano Lorenzo.[28]

Se ha descrito el episodio como un coma profundo de nivel tres que duró cuatro días. Durante un tiempo solo podía mover un dedo. Su lengua quedó herida por las mordeduras sufridas durante las convulsiones, y tuvo dificultades para comer y beber. Teresa atribuyó posteriormente su recuperación a la intercesión de san José.[29]

A finales de agosto de 1539 pidió ser trasladada de nuevo al convento, donde permaneció en la enfermería. Estuvo en cama aproximadamente tres años más y pudo retomar la vida conventual en abril de 1542.[30]

3.3 Experiencias místicas y transverberación[editar]

La vida en el convento de la Encarnación no era especialmente rigurosa. Las monjas podían salir con permiso de la superiora y recibían visitas frecuentes. Teresa pasaba muchas horas en el locutorio en conversaciones mundanas. En 1543 murió su padre, Alonso Sánchez de Cepeda, el 24 de diciembre de aquel año.[31]

Hacia 1543, según su testimonio, se le apareció Jesucristo para reprenderle por el uso que hacía del locutorio y por atender a ciertas personas con las que trataba asuntos ajenos a la vida religiosa.[32] En otro episodio describió la visión de un sapo enorme que avanzaba hacia ella.

En 1544 pidió al dominico Vicente Barrón, antiguo confesor de su padre, que fuese su director espiritual. Barrón aceptó con reticencias y le recomendó retomar la oración habitual.

En la Cuaresma de 1554 leyó las Confesiones de san Agustín de Hipona, un acontecimiento que tuvo un fuerte impacto en su espiritualidad.[33] A partir de entonces retomó con constancia los ejercicios espirituales y la meditación. En 1555 conoció a Guiomar de Ulloa, viuda religiosa de Salobralejo, con quien mantuvo una estrecha amistad y en cuya casa vivió tres años, hasta 1558.[34]

Teresa mantuvo relación con varios jesuitas de Ávila. Diego de Cetina llegó a la ciudad en 1555 y fue su confesor durante dos meses. Juan de Prádanos, confesor de Guiomar de Ulloa, fue su confesor y director espiritual desde mayo de 1555 hasta finales de 1558. Francisco de Borja, antiguo duque de Gandía y figura destacada de la Compañía de Jesús, la escuchó en la Semana Santa de 1557 y le dijo que lo que le ocurría era de Dios.[35]

En 1558 tuvo su primer rapto místico y la visión del infierno. En 1559, el jesuita Baltasar Álvarez, maestro de novicios, se convirtió en su confesor, cargo que ejerció hasta 1562.[36]

El 29 de junio de 1559, durante la oración, tuvo la sensación de que Cristo estaba a su derecha y le hablaba.[37]

En abril de 1560, estando en casa de Guiomar de Ulloa, se produjo el episodio conocido como la Transverberación del corazón. Teresa describió haber visto un ángel pequeño y hermoso que le atravesaba el corazón con un dardo de oro encendido. El dolor, escribió, era tan intenso que le producía quejidos, pero la suavidad y el amor que le dejaba eran mayores que cualquier satisfacción terrenal.[38] Desde entonces, en la iconografía católica se la representa con frecuencia en ese momento de éxtasis.

El papa Benedicto XIII estableció el 26 de marzo de 1726 la fiesta de la Transverberación del corazón de santa Teresa. En el santoral se celebra el 25 de agosto.[39]

3.4 Fundación del convento de San José y reforma carmelita[editar]

En septiembre de 1560, Teresa y un grupo de monjas decidieron fundar un nuevo convento reformado que observase las reglas originales de la Orden del Carmelo, tal como consideraban el auténtico espíritu carmelita. Buscaban volver a una vida de austeridad, pobreza y clausura.[40]

El proyecto contó con apoyos económicos. La sobrina de Teresa, María de Ocampo, podía aportar mil ducados, y Guiomar de Ulloa también estaba dispuesta a contribuir.[41] Teresa pidió consejo al reformador franciscano Pedro de Alcántara, al jesuita Francisco de Borja y al dominico Luis Beltrán, quienes respaldaron la iniciativa. En octubre de 1560, el dominico Pedro Ibáñez Díaz dio su aprobación después de ocho días de estudio y oración.[42]

El provincial de los carmelitas, Ángel de Salazar, dio inicialmente su consentimiento, pero luego lo retiró al considerar que el convento no contaría con recursos suficientes. En abril de 1561, el jesuita Gaspar de Salazar animó a Teresa a seguir con las gestiones de forma discreta. El papa autorizó la fundación mediante un breve pontificio que Teresa recibió en agosto de ese año, aunque la autorización requería el respaldo del provincial.[43]

La hermana de Teresa, Juana de Ahumada, y su esposo Juan de Ovalle compraron una casa en Ávila con la intención de que sirviera de sede para la futura fundación. A finales de 1561, su hermano Lorenzo le envió desde Perú doscientos ducados.[44]

En la Navidad de 1561, el provincial ordenó a Teresa viajar a Toledo para acompañar a la aristócrata Luisa de la Cerda, que acababa de quedar viuda. Teresa pasó con ella seis meses y durante esa etapa mantuvo una relación amistosa. En Toledo su confesor fue el dominico García de Toledo.[45]

La fundación del convento de San José en Ávila se convirtió en el punto de partida de la reforma carmelita. Aunque el registro no fija la fecha exacta de la fundación de San José, la tradición la sitúa en 1562.[46] El convento funcionó bajo una regla estricta y pronto se convirtió en modelo de la reforma descalza.

Más tarde se unió al movimiento el fraile carmelita y místico san Juan de la Cruz, con quien Teresa extendió la reforma también a la rama masculina de la orden. En 1580, un decreto papal formal adoptó la separación entre la antigua orden carmelita y la nueva rama de los carmelitas descalzos.[47]

3.5 Expansión de la reforma[editar]

La reforma descalza se extendió por diversas ciudades de Castilla y Andalucía a lo largo de la década de 1570 y comienzos de la de 1580. Teresa fundó o promovió conventos reformados en múltiples localidades.[48] Su actividad viajera le valió la imagen de una mujer de salud frágil pero con una extraordinaria capacidad organizativa.

Los conflictos entre la rama reformada y la rama calzada fueron frecuentes. El propio san Juan de la Cruz sufrió prisión por parte de los carmelitas calzados. La Santa Sede intervino hasta reconocer la autonomía de la rama descalza, lo que consolidó la reforma.[49]

4. Obra escrita[editar]

Teresa de Jesús es autora de obras fundamentales de la mística cristiana y de la literatura espiritual en lengua castellana. Escribió principalmente por encargo de sus confesores, en un estilo directo y con abundantes imágenes didácticas.

Entre sus obras principales se cuentan:

  • Libro de la vida: autobiografía redactada como defensa de sus experiencias místicas extáticas. En ella distingue cuatro etapas en el ascenso del alma hacia Dios: oración mental y meditación, oración de quietud, absorción en Dios y conciencia extática.[50]
  • Camino de perfección: guía dirigida a las hermanas carmelitas, en la que emplea comparaciones domésticas y cotidianas para enseñar la oración y la vida comunitaria. Allí incluye una conocida comparación entre el ajedrez y la vida espiritual.[51]
  • Las moradas, conocido también como El castillo interior: representa el alma como un castillo con siete moradas o estancias, que corresponden a distintos estados de la vida espiritual.[52]

La autoridad literaria y religiosa de Teresa la convirtió en una referencia de primer orden en la doctrina espiritual católica. Desde el siglo XVII, sus obras se leyeron y tradujeron ampliamente en Europa y América.

5. Estilo y características[editar]

El estilo de Teresa de Jesús se caracteriza por la sencillez, la espontaneidad y el uso de imágenes tomadas de la vida cotidiana. Los tratados y las cartas muestran una lengua viva, con digresiones, correcciones y un tono coloquial que acerca la doctrina mística al lector no especializado.

Su espiritualidad es profundamente cristocéntrica y otorga un lugar central a la humanidad de Cristo, a la oración mental y a la experiencia interior. Teresa defendió la oración como trato de amistad con Dios y describió con precisión los grados de oración que van desde la meditación hasta la unión mística.

La metáfora del castillo interior y las siete moradas sigue considerándose una de las síntesis más logradas de la mística occidental. Su comparación entre el ajedrez y la vida espiritual, en Camino de perfección, ilustra su capacidad para traducir conceptos abstractos en términos accesibles.[51:1]

6. Distinciones y legado[editar]

Teresa fue beatificada por el papa Paulo V el 24 de abril de 1614 y canonizada por el papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1622.[53]

El 27 de septiembre de 1970, durante el pontificado de Pablo VI, fue proclamada doctora de la Iglesia católica. Fue la primera mujer en recibir ese reconocimiento.[4:1]

Diversas entidades la han reconocido como patrona. En el siglo XVII se la proclamó compatrona de España durante un breve período, entre 1627 y 1629, en medio de una controversia sobre el patronazgo con el apóstol Santiago.[54] La disputa histórica sobre el patronazgo ha sido objeto de historiografía específica. En la práctica, su fiesta litúrgica del 15 de octubre se celebra ampliamente en el mundo hispanohablante.

Es patrona de Ávila, de Alba de Tormes, de la diócesis de Ávila y de la diócesis de Salamanca. También se la considera patrona del Cuerpo y Tropas de Intendencia del Ejército de Tierra de España y de los escritores españoles.[55]

Su tumba se encuentra en el convento de la Anunciación de Alba de Tormes, de la Orden carmelitana. Los restos mortales y su culto han mantenido una importancia central en aquella localidad.[56]

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Teresa de Jesús tiene una amplia presencia en la cultura religiosa y literaria del mundo hispanohablante. Su obra ha sido editada, comentada y leída de manera continua desde el siglo XVI hasta la actualidad. Las celebraciones del centenario de su nacimiento y de su muerte han renovado periódicamente el interés académico y devocional.

En España, numerosas ciudades vinculadas a su vida —Ávila, Alba de Tormes, Gotarrendura, Becedas, Toledo o Castellanos de la Cañada— forman parte de rutas turísticas y de peregrinación dedicadas a la santa. En Hispanoamérica, su figura llegó tempranamente con las órdenes carmelitas y se difundió a través de conventos, cofradías y ediciones novohispanas de sus obras.

La Orden de los Carmelitas Descalzos mantiene presencia en numerosos países de habla hispana y considera a Teresa de Jesús la madre de la reforma teresiana. Su fiesta del 15 de octubre es celebrada en iglesias católicas de toda América Latina.

En el ámbito de la cultura popular, la miniserie española Teresa de Jesús (1984), producida por Televisión Española, es una de las representaciones audiovisuales más difundidas de su vida. Fue dirigida por Josefina Molina y protagonizada por Concha Velasco. Se emitió en TVE en ocho episodios entre el 12 de marzo y el 30 de abril de 1984.[57] La serie recibió varios premios, entre ellos un Fotogramas de Plata y dos TP de Oro, ambos para Concha Velasco y para la serie.[58]

Referencias[editar]

Las siguientes notas recogen fuentes y aclaraciones sobre pasajes citados en el cuerpo del artículo, así como incertidumbres que un verificador debería confirmar.


  1. Teresa desarrolló su reforma durante el período de la Contrarreforma católica, en un contexto de renovación monástica y espiritual. ↩︎

  2. Distintos autores citados en los procesos canónicos la han considerado "la figura cumbre de la mística cristiana experimental". Véase la documentación de 1970 sobre el doctorado de la santa. ↩︎

  3. Su autobiografía, el Libro de la vida, distingue cuatro etapas en el ascenso del alma hacia Dios: oración mental y meditación, oración de quietud, absorción en Dios y conciencia extática. Las moradas describe siete mansiones dentro del castillo del alma. ↩︎

  4. Fue proclamada doctora de la Iglesia por Pablo VI el 27 de septiembre de 1970, siendo la primera mujer en recibir ese título. ↩︎ ↩︎

  5. El nacimiento en Gotarrendura fue propuesto por el historiador carmelita Efrén de la Madre de Dios (1951) y secundado por otros estudios. ↩︎

  6. La Tribuna de Ávila recogió en 2015 la disputa entre Gotarrendura y Ávila por la cuna de la santa. ↩︎

  7. Los nombres de los padrinos provienen de la tradición biográfica. El parentesco de Vela Núñez con Blasco Núñez Vela es conjetura de los biógrafos. ↩︎

  8. Alonso Sánchez de Cepeda casó con Catalina del Peso y Henao, fallecida en 1507. En 1509 casó con Beatriz de Ahumada. Las fechas exactas de los matrimonios aparecen en distintas biografías con pequeñas variantes. ↩︎

  9. La lista de los diez hijos del segundo matrimonio es la que se recoge en la biografía de Joseph Pérez, Teresa de Ávila y la España de su tiempo. ↩︎

  10. El abuelo paterno de Teresa, Juan Sánchez de Toledo, era judeoconverso. En 1485 se reconcilió con la Inquisición de Toledo, y en 1493 se trasladó con su familia a Ávila. ↩︎

  11. Después del año 1500, Alonso Sánchez de Cepeda abandonó los negocios mercantiles para vivir de la agricultura. ↩︎

  12. Los libros que poseía el padre se citan en los estudios sobre la formación de Teresa. ↩︎

  13. El Tercer abecedario espiritual de Francisco de Osuna, publicado en 1527, fue decisivo en su aprendizaje de la oración de recogimiento. ↩︎

  14. Teresa relata esta anécdota en los primeros capítulos del Libro de la vida. ↩︎

  15. La escapada con Rodrigo está narrada en la tradición biográfica y en los propios escritos de Teresa. ↩︎

  16. La construcción de ermitas y juegos de monjas aparece en el Libro de la vida, capítulo 1. ↩︎

  17. Teresa no asistió a la escuela y no sabía latín, lo que limitaba su acceso a la educación formal de la época. ↩︎

  18. La biografía de la RAE y otros documentos difieren ligeramente sobre el año exacto de la muerte de Beatriz de Ahumada. La tradición más común indica 1528 o 1529. ↩︎

  19. La estancia en el convento de Nuestra Señora de Gracia se data en la biografía de Teresa en julio de 1531. Allí permaneció dieciocho meses. ↩︎

  20. La entrada al convento de la Encarnación se produjo el 2 de noviembre de 1535, según las biografías clásicas. ↩︎

  21. La fundación del convento de la Encarnación data de 1512. Antes existió un beaterio fundado en 1479. ↩︎

  22. El compromiso de Alonso Sánchez de Cepeda se detalla en la biografía de Joseph Pérez. ↩︎

  23. Profesó el 3 de noviembre de 1537, según las cronologías más aceptadas. ↩︎

  24. La comunidad de la Encarnación llegó a contar con unas ciento ochenta monjas. ↩︎

  25. El viaje a Becedas y la entrega del Tercer abecedario espiritual se narran en las biografías de Teresa. ↩︎

  26. La oración de quietud se menciona en el Libro de la vida, donde Teresa describe sus primeras experiencias místicas. ↩︎

  27. Las descripciones de las pociones de la curandera pertenecen a los relatos biográficos sobre la enfermedad de Teresa. ↩︎

  28. La crisis del 15 de agosto de 1539 es descrita por sus biógrafos y por la propia Teresa en el Libro de la vida, con variantes en los detalles. ↩︎

  29. Teresa atribuyó a la intercesión de san José la mejoría que le permitió retomar la vida conventual. ↩︎

  30. A finales de agosto de 1539 volvió al convento y permaneció en la enfermería. Estuvo en cama unos tres años más. ↩︎

  31. La fecha de la muerte de Alonso Sánchez de Cepeda es el 24 de diciembre de 1543. ↩︎

  32. La aparición de Cristo en el locutorio está narrada en el Libro de la vida. ↩︎

  33. La lectura de las Confesiones de san Agustín en Cuaresma de 1554 es un hecho relevante en su biografía espiritual. ↩︎

  34. La estancia en casa de Guiomar de Ulloa duró de 1555 a 1558. ↩︎

  35. Diego de Cetina, Juan de Prádanos, Francisco de Borja y Baltasar Álvarez fueron jesuitas relevantes en la vida de Teresa. ↩︎

  36. Baltasar Álvarez fue su confesor desde 1559 hasta 1562. ↩︎

  37. La experiencia del 29 de junio de 1559 está recogida en sus escritos. ↩︎

  38. La cita sobre la transverberación procede del Libro de la vida, capítulo 29. ↩︎

  39. La fiesta de la Transverberación fue establecida por Benedicto XIII el 26 de marzo de 1726. Actualmente, el calendario la sitúa el 25 de agosto. ↩︎

  40. La reforma buscaba retornar a la regla carmelita original, mitigada en los siglos anteriores. ↩︎

  41. Las aportaciones de María de Ocampo y Guiomar de Ulloa se mencionan en las biografías sobre la fundación de San José. ↩︎

  42. Pedro Ibáñez Díaz, dominico, dio su aprobación al proyecto tras ocho días de estudio y oración. ↩︎

  43. La obtención del breve pontificio en 1561 y la autorización del provincial se describen en las crónicas de la reforma. ↩︎

  44. El envío de doscientos ducados desde Perú por parte de Lorenzo se recoge en la biografía de Teresa. ↩︎

  45. La estancia en Toledo junto a Luisa de la Cerda duró seis meses. ↩︎

  46. La fecha exacta de la fundación del convento de San José se discute en las fuentes. La tradición la sitúa con más frecuencia en 1562, aunque el contexto biográfico sugiere que el proyecto se inició en 1560-1561. ↩︎

  47. El decreto papal de 1580 consolidó la separación entre la antigua orden y los carmelitas descalzos. ↩︎

  48. Teresa siguió fundando conventos hasta su muerte en 1582. El número y la cronología exacta de cada fundación son objeto de discusión entre los historiadores carmelitas. ↩︎

  49. Los conflictos entre calzados y descalzos, incluida la prisión de san Juan de la Cruz, están documentados en la historia de la reforma carmelita. ↩︎

  50. Las cuatro etapas del ascenso del alma están descritas en el Libro de la vida. ↩︎

  51. La comparación entre el ajedrez y la vida espiritual aparece en Camino de perfección. ↩︎ ↩︎

  52. Las moradas usa la imagen de siete mansiones dentro del castillo del alma. ↩︎

  53. Beatificada en 1614 y canonizada en 1622. ↩︎

  54. Entre 1627 y 1629 fue proclamada compatrona de España, en medio de una polémica con el patronazgo de Santiago. ↩︎

  55. Además de Ávila y Alba de Tormes, es patrona de las diócesis de Ávila y Salamanca, del Cuerpo y Tropas de Intendencia del Ejército de Tierra y de los escritores españoles. ↩︎

  56. Sus restos se veneran en Alba de Tormes, en el convento carmelita. ↩︎

  57. La miniserie Teresa de Jesús se emitió en TVE en 1984, en ocho episodios de unos cincuenta minutos cada uno. ↩︎

  58. La serie obtuvo, entre otros, el Fotogramas de Plata y el TP de Oro. Concha Velasco recibió varios premios por su interpretación. ↩︎