Terremoto de México de 1985
| Terremoto de México de 1985 | |
|---|---|
| Fecha | 19 de septiembre de 1985 |
| Hora local | 07:17:49 (centro de México, UTC‑6) 13:17:49 UTC |
| Magnitud | 8.1 Mw (UNAM); 8.0 Mw (USGS); 8.2 Mw (SMIS) |
| Profundidad | 15.0 km |
| Epicentro | Océano Pacífico, frente a Michoacán, cerca de Lázaro Cárdenas |
| Duración | Aprox. 2 min (otras fuentes: 1 min 30 s) |
| Tipo | Subducción |
| Intensidad | Mercalli IX–X en la Ciudad de México |
| Zonas afectadas | Centro, sur y occidente de México, en especial la Ciudad de México |
| Víctimas | Cifra oficial: 3.192 fallecidos; estimaciones de 5.000 a 45.000; organizaciones: hasta 20.000 |
| Damníficados | 250.000 sin vivienda; 900.000 obligadas a abandonar sus hogares |
| Pérdidas económicas | Aprox. 8.000 millones de dólares |
| Réplica principal | 20 de septiembre de 1985, 19:37:13, Mw 7.5 |
1. Resumen[editar]
El terremoto de México de 1985, también conocido como el sismo de 1985 o simplemente el temblor de 1985, ocurrió el jueves 19 de septiembre de ese año a las 07:17:49 hora local del centro de México (13:17:49 UTC). El epicentro se localizó en el océano Pacífico, frente a la costa del estado de Michoacán, muy cerca del puerto de Lázaro Cárdenas y de la desembocadura del río Balsas, límite natural entre Michoacán y Guerrero.
El movimiento alcanzó una magnitud de 8.1 en la escala de magnitud de momento (Mw) según el Instituto de Geofísica y el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 8.0 según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) y 8.2 según la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica.[1] Aunque el epicentro se situó a unos 390 kilómetros de la capital, la Ciudad de México sufrió los daños más graves porque una parte importante de su área urbana se asienta sobre un antiguo lago desecado, cuyos suelos blandos amplificaron las ondas sísmicas.
El sismo afectó las zonas centro, sur y occidente del país. Fue el más significativo y dañino en la historia escrita de los movimientos telúricos de México y de su capital, y superó en intensidad y daños al registrado en 1957, que hasta entonces había sido el más notable en la ciudad.[2] Un día después, la noche del 20 de septiembre, una réplica de magnitud 7.5 Mw causó el colapso de estructuras que habían quedado reblandecidas por el movimiento principal.
El número preciso de víctimas mortales, heridos y daños materiales nunca se conoció con exactitud. La cifra oficial fue de 3.192 personas fallecidas, aunque diversas organizaciones y académicos la consideraron baja; algunas estimaciones independientes la situaron en torno a 20.000 muertos, y los cálculos generales han variado entre 5.000 y 45.000.[3] Las pérdidas económicas se calcularon en unos ocho mil millones de dólares; alrededor de 250.000 personas quedaron sin casa y cerca de 900.000 tuvieron que abandonar sus hogares.
Más allá de la destrucción, el terremoto de 1985 es recordado como un punto de quiebre en la historia política y social de México. La desorganización inicial del gobierno federal, encabezado por el entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado, contrastó con la masiva autoorganización de la sociedad civil en las labores de rescate y asistencia. Esa experiencia impulsó la creación del Sistema Nacional de Protección Civil en 1986, el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) en 1996, una nueva legislación de construcción y un largo proceso de democratización de la capital, que culminó con la elección directa de sus gobernantes en 1997.
2. Antecedentes[editar]
2.1 Contexto político y económico[editar]
A mediados de los años ochenta, México atravesaba una profunda crisis económica. El país había sido designado por la FIFA como sede de la XIII Copa Mundial de Fútbol de 1986, lo que generaba expectativas internacionales, pero la economía enfrentaba los efectos de la crisis de la deuda iniciada en 1982. El presidente Miguel de la Madrid Hurtado impulsó un Programa Inmediato de Reordenación Económica para combatir la inflación, proteger el empleo y recuperar las bases de un desarrollo sostenido.
La inflación llegó en 1983 a una tasa anual de 117 % y descendió al 60 % en 1984. El debilitamiento de la moneda fue severo: según datos del Banco de México, la cotización del dólar pasó de 148.50 pesos en 1984 a 450.00 pesos en 1985. El déficit de 1984 fue de 6.5 % del producto interno bruto (PIB), y el 37.5 % del presupuesto público se destinaba al pago de deuda, tanto interna como externa. El gasto público se redujo un 40 % en inversión y un 16 % en gasto corriente. Entre 1982 y julio de 1985, el número de unidades administrativas del gobierno federal pasó de 690 a 187, y se ordenó la fusión, liquidación, transferencia o venta de 482 entidades paraestatales no estratégicas ni prioritarias.
Pese a ese panorama, el discurso oficial afirmaba que la emergencia económica había sido superada gracias a la reestructuración de buena parte de la deuda externa, que ascendía a 87.400 millones de dólares, equivalentes al 53 % del PIB. Se habían acordado apoyos con el Fondo Monetario Internacional, con bancos centrales de 42 países acreedores y con 634 bancos privados que prestaron dinero al país.[4]
2.2 El Distrito Federal antes del sismo[editar]
La Ciudad de México no contaba propiamente con un gobierno local autónomo. Por ser la sede de los poderes federales, sus autoridades eran, en última instancia, el presidente de la República y el Congreso de la Unión. Los asuntos públicos del Distrito Federal eran despachados por el jefe del Departamento del Distrito Federal, también llamado “regente de la ciudad”, funcionario subordinado al presidente. En 1985 ocupaba ese cargo Ramón Aguirre Velázquez.
La administración local se regía por el Reglamento Interior del Departamento del Distrito Federal, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 26 de agosto de 1985, menos de un mes antes del sismo. El jefe del Departamento se apoyaba en cinco secretarías —Gobierno, Desarrollo Social, Obras, Protección y Vialidad—, una oficialía mayor, una tesorería, una contraloría general, tres coordinaciones generales, veintiuna direcciones generales y dieciséis delegados políticos.
En 1985 la Ciudad de México superaba los diez millones de habitantes, mientras que el país tenía alrededor de 78 millones. El gobierno local había ampliado la red del Metro en las líneas 3, 6 y 7, con una longitud adicional de 25 kilómetros; la red llegó así a 109.5 kilómetros y su capacidad de transporte pasó de 3 millones de pasajeros diarios en 1982 a 4.5 millones en 1985. Se anunciaba además la construcción de un tren ligero de la estación Taxqueña a la glorieta de Huipulco. El parque vehicular de la Ruta 100 transportaba diariamente a unos 6 millones de pasajeros, y en seguridad pública se anunció la incorporación de más de 7.500 nuevos elementos egresados de la Academia de la Policía.[5]
2.3 Suelo y normativa de construcción[editar]
La Ciudad de México está asentada en buena parte sobre el antiguo lago de Texcoco, desecado artificialmente desde la época colonial. Sobre un estrato de roca firme se encuentra una capa de espesor variable de arcilla y terraplenados. La velocidad de propagación de las ondas sísmicas es distinta en la roca y en los rellenos arcillosos, por lo que las ondas se refractan en el punto de contacto entre ambos materiales. Esa condición concentró los daños en las zonas de suelo blando; la capa de arcilla atrapó la energía sísmica y alargó el período de movimiento libre, con lo que amplificó la vibración.
En materia de construcción, el 7 de enero de 1976 se publicó la Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal, que ordenaba el desarrollo urbano y preveía la creación de un Plan Director con información demográfica, social, económica y geofísica. El 10 de diciembre de 1976 se publicó el Reglamento del Registro del Plan Director, que hacía obligatoria la inscripción del Plan General y de los planes parciales. Sin embargo, de las 16 delegaciones políticas del Distrito Federal solo 5 contaban con planes parciales registrados: Coyoacán, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo y Xochimilco, todos ellos registrados en 1982.
Poco antes del sismo, el país había vivido desastres de gran alcance, como la erupción del volcán Chichonal en 1982 y las explosiones de San Juan Ixhuatepec en 1984. Aun así, en septiembre de 1985 no existía una instancia gubernamental dedicada específicamente a la prevención y atención de emergencias. La Secretaría de la Defensa Nacional contaba desde 1965 con el Plan DN-III-E de auxilio a la población en casos de desastre, pero no había normas, protocolos ni una cultura amplia de protección civil en la administración local y federal.
3. Geología y sismología[editar]
3.1 El sismo principal[editar]
El terremoto inició a las 07:17:48 horas, tiempo del centro, según el informe preliminar del Instituto de Geofísica en colaboración con el Instituto de Ingeniería de la UNAM, publicado el 25 de septiembre de 1985. La hora de origen suele redondearse en 07:17:49, y la onda sísmica alcanzó la Ciudad de México a las 07:19. La duración del movimiento se estimó en aproximadamente dos minutos en las zonas más afectadas de la capital, aunque algunas fuentes indican una duración de alrededor de un minuto y medio.[6]
La magnitud determinada por la UNAM fue de 8.1 Mw. El Servicio Geológico de los Estados Unidos la fijó en 8.0 Mw, mientras que la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica sostiene que fue de 8.2 Mw. La profundidad se estimó en 15.0 kilómetros. En la escala sismológica de Mercalli modificada, la Ciudad de México registró entre IX y X grados, de acuerdo con la información del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES).[7]
3.2 Origen tectónico[editar]
El epicentro se localizó frente a la costa de Michoacán, cerca del puerto de Lázaro Cárdenas y de la desembocadura del río Balsas, límite estatal entre Michoacán y Guerrero. El sismo fue causado por el fenómeno de subducción de la placa de Cocos por debajo de la placa Norteamericana, el proceso tectónico que da origen a la mayor parte de la sismicidad de la costa del Pacífico mexicano.
La ruptura se produjo en la llamada brecha de Michoacán, una zona conocida por su notable hasta ese momento carencia de actividad sísmica mayor desde al menos 1800. Esa quietud sísmica implicaba una acumulación considerable de energía, lo que contribuyó a la gran dimensión del movimiento. El informe de la UNAM describió la brecha como una región sin precedentes de sismos mayores en el registro histórico, y señaló que las ondas de radiación se propagaron hacia el sureste, generando “efectos direccionales con rumbo a la Ciudad de México” que triplicaron la intensidad de las ondas elásticas.[8]
Una de las apreciaciones divulgadas sobre la energía liberada señaló que equivalió a 1.114 bombas atómicas de 20 kilotones cada una, comparación de carácter ilustrativo que apareció en medios de la época.[9]
3.3 Réplicas[editar]
La réplica más significativa ocurrió el 20 de septiembre de 1985 a las 19:37:13 hora local (01:37:13 UTC del día 21), con epicentro cercano a Zihuatanejo, Guerrero, y una profundidad de 17.6 kilómetros. Su magnitud se estimó en 7.5 Mw y 7.3 ML. El segundo movimiento provocó el colapso de alrededor de veinte edificios más y agravó el daño estructural de otros que habían quedado debilitados por el temblor del día anterior. También produjo un maremoto en Ixtapa-Zihuatanejo, con olas de hasta 1.5 metros de altura.[10]
Otra réplica de consideración se registró el 30 de abril de 1986, con magnitud 7.0 Mw y epicentro en Michoacán, al noroeste del sismo principal de septiembre de 1985.
4. Efectos en la Ciudad de México[editar]
4.1 Panorama de daños[editar]
En la época existían aproximadamente 1.404.000 edificios en la Ciudad de México, de los cuales 50.500 sufrieron daños de distinta magnitud. Las grandes extensiones de suelo firme quedaron prácticamente sin daños, mientras que las zonas de terreno blando concentraron la destrucción. En ciertos puntos de la urbe las aceleraciones alcanzaron hasta el 18 % de la gravedad, muy por encima del 3 % registrado en el sismo de 1957.[11]
Las cifras oficiales sobre el número de edificios colapsados varían. Un informe presentado el 24 de septiembre de 1985 por el diputado Sergio Valls Hernández, presidente de la Comisión Especial Pluripartidista de la Cámara de Diputados, habló de 252 edificios derrumbados y 165 dañados. Un año después, en su cuarto Informe de Gobierno, el presidente Miguel de la Madrid afirmó que fueron 412 los edificios destruidos y 5.728 los afectados, con 100.000 familias que sufrieron daños en sus viviendas.[12]
Más de 516.000 metros cuadrados de carpeta asfáltica resultaron fracturados, agrietados o hundidos, equivalentes a más de 80 kilómetros de una carretera de un carril. También resultaron destruidos o afectados más de 85.000 metros cuadrados de banquetas y 37.744 metros de guarniciones. En la colonia Roma, los rieles del antiguo tranvía salieron del pavimento.
4.2 Hospitales[editar]
La infraestructura hospitalaria fue una de las más castigadas. Se perdieron 2.158 camas por los daños en distintos inmuebles, y la capacidad hospitalaria de la ciudad se redujo alrededor de un 30 %, según el cuarto Informe de Gobierno del presidente De la Madrid. Los derrumbes más graves ocurrieron en el Centro Médico Nacional del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Hospital General de México y el Hospital Juárez.
Hospital General de México. Construido en 1905 con un sistema de pabellones por especialidad, el hospital contaba con edificios de no más de dos pisos, a los que en los años sesenta se añadieron la Unidad de Gineco-Obstetricia, de seis pisos, y el edificio de Residencia Médica, de ocho. Ambos se destruyeron por completo. El edificio de gineco-obstetricia albergaba 222 camas censables, 22 de terapia intensiva y 132 cunas; en el de residencias había 56 habitaciones con cuatro camas cada una y se encontraban en ese momento 385 personas y 157 recién nacidos. Las cifras de fallecidos en este conjunto varían: se reportaron más de 295 muertos entre pacientes, personal médico, no médico y paramédico, aunque el recuento por sitio arrojó 249 víctimas —85 pacientes, 94 recién nacidos, 46 o 47 residentes médicos, 10 médicos, 37 enfermeras, 4 administrativos, 16 trabajadores de intendencia y 3 visitantes—, con 129 personas rescatadas con vida y 47 oficialmente desaparecidas.[13] El rescate de cuerpos tomó alrededor de veinte días. Ante el rumor de que el gobierno planeaba cerrar el hospital, los médicos comenzaron a ofrecer consultas en la explanada del metro Centro Médico a partir del 17 de octubre. Finalmente, el presidente ordenó la reapertura una vez terminadas las labores de rescate y remoción de escombros.
Hospital Juárez. El Hospital Juárez se ubicaba, hasta 1985, en el predio que comprenden las calles Jesús María, Fray Servando Teresa de Mier, Colegio Médico Militar e Izazaga. La torre principal de hospitalización, de más de diez pisos y datada de 1971, se vino abajo; en este inmueble fallecieron alrededor de 740 personas entre médicos, enfermeras, pacientes y personal administrativo.[14]
Centro Médico Nacional del IMSS. Construido en 1963, era uno de los centros hospitalarios más importantes de América Latina. El hospital de Cardiología y la Unidad de Mantenimiento colapsaron, y sus 25 edificios sufrieron daños graves, incluidos las unidades de urgencias, traumatología, oncología y el Hospital General Bernardo Sepúlveda. Se reportaron 70 fallecidos y unas 2.900 personas evacuadas, muchas de ellas trasladadas de manera improvisada con sábanas ante la falta de equipos.
Como medida precautoria, la recién formada comisión interinstitucional médica estableció que no se volverían a construir hospitales de primer nivel en el centro histórico de la ciudad.[15]
4.3 Escuelas[editar]
Conalep SPP. El edificio del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) SPP, ubicado entre las calles de Iturbide y Humboldt, en el centro histórico, sucumbió ante el sismo. Las clases habitualmente iniciaban a las 7 de la mañana, por lo que muchos alumnos ya se encontraban en el plantel. En el derrumbe fallecieron alrededor de 120 personas, con algunos desaparecidos.[16] La estructura se partió en dos: la parte que daba a la calle Humboldt quedó de pie, mientras que la que daba a Iturbide se desplomó piso sobre piso.
4.4 Viviendas[editar]
Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco. Ubicado al norte de la capital, este enorme conjunto habitacional fue diseñado por el arquitecto Mario Pani e inaugurado en 1962. Representó el primer condominio a gran escala para familias de clase media y fue emblema del llamado Milagro mexicano. En sus inmediaciones también ocurrió el desenlace del movimiento estudiantil de 1968. El sismo afectó a doce edificios, y el caso más notorio fue el del edificio Nuevo León, de quince pisos y cinco secciones con 288 departamentos, cuyas secciones C, D, E y F se derrumbaron.
En el rescate participaron cientos de personas. El edificio adquirió gran atención mediática porque en él vivían cuatro familiares del tenor Plácido Domingo, quien se dedicó al rescate de sus parientes y a la coordinación del trabajo voluntario en las estructuras colapsadas.[17] Los vecinos acusaron al gobierno de no atender una inclinación previa del inmueble, producto de sismos anteriores y de una reparación que consideraban mal realizada por el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (FONHAPO) un año antes de la tragedia.[18] La organización vecinal posterior al sismo, encabezada por la Coordinadora de Residentes de Tlatelolco, dirigida por el doctor Cuauhtémoc Abarca, se convirtió en un bastión importante en la exigencia de indemnizaciones y formó parte de la Coordinadora Única de Damnificados.
Multifamiliar Juárez. Los edificios A1, B2 y C4 del Multifamiliar Juárez también resultaron colapsados.
4.5 Talleres de costura y negocios[editar]
En la zona de la avenida San Antonio Abad y la calzada de Tlalpan, al sur del centro histórico, existían hasta 1.500 talleres de costura, muchos de ellos clandestinos. Ahí trabajaban costureras y costureros, en gran medida menores de edad, en condiciones de explotación, sin seguridad social y con empleo eventual. Las jornadas comenzaban a las siete de la mañana y se prolongaban hasta las cinco de la tarde, con un descanso de 45 minutos para comer.[19]
Los dos edificios que concentraron el mayor número de víctimas fueron los números 150 y 164 de la calzada San Antonio Abad, donde muchas personas quedaron atrapadas en las escaleras. Estos inmuebles fueron de los últimos en recibir maquinaria pesada para el rescate; aún el 27 de septiembre había doce personas vivas en el número 150 que se comunicaban con el exterior, y el viernes 3 de octubre se escuchaban quejidos de personas que no pudieron ser rescatadas. Testimonios de la época indican que hubo bloqueos, presuntamente alentados por dueños de talleres irregulares, para impedir el rescate y evitar que se extrajeran maquinaria y materias primas textiles.[20]
Los derrumbes se debieron, entre otras causas, a que los edificios fueron construidos originalmente como oficinas y luego utilizados como grandes talleres de costura, con cientos de personas y maquinaria pesada que excedían la carga prevista. Aun así, algunos talleres aledaños continuaron operando después del desastre, pese al riesgo sanitario por los cadáveres en inmuebles contiguos.
El movimiento obrero de las costureras, que ya existía antes del sismo por las precarias condiciones laborales, se fortaleció tras la tragedia. Las demandas iniciales fueron el rescate de víctimas y cadáveres y, posteriormente, el pago de indemnizaciones. Vecinos y familiares instalaron un campamento en la esquina de San Antonio Abad y avenida del Taller para exigir el rescate con maquinaria pesada.
4.6 Hoteles[editar]
Hotel Regis. Uno de los hoteles más emblemáticos de la Ciudad de México se derrumbó a las 07:22:13 horas. Su ocupación era del 90 % debido a las fiestas patrias y a reuniones de negocios. El sismo dejó una de las imágenes más difundidas de la tragedia: el letrero del hotel caído sobre avenida Juárez y el reloj de la marca Haste Steele, en la esquina opuesta, detenido a las 7:22.[21]
Hotel del Prado. Situado en la esquina de avenida Juárez y José Azueta, a unos pasos del Regis, el Hotel del Prado era obra del arquitecto Carlos Obregón Santacilia y fue terminado en 1942. El terremoto lo dañó de manera irreversible y fue demolido después. En su vestíbulo albergaba el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, de Diego Rivera, el cual fue trasladado de las ruinas el 14 de diciembre de 1986.
4.7 Oficinas públicas[editar]
Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Las oficinas de la Procuraduría, ubicadas en la avenida Niños Héroes de la colonia Doctores, colapsaron. Durante el rescate se hallaron personas esposadas y con huellas de tortura, así como cárceles clandestinas dentro de lo que originalmente era un gimnasio. En el sótano se encontró el cadáver del abogado Saúl Ocampo Abarca, desaparecido desde el 12 de septiembre, atado de pies y manos y con una cinta adhesiva en la cajuela de un automóvil. Las autoridades alegaron que agentes habían encontrado el vehículo con el cuerpo y lo habían trasladado a las oficinas. El hallazgo causó un gran escándalo: las labores de rescate en la zona fueron suspendidas cuando creció la noticia, y el 3 de octubre el cuerpo del abogado aún permanecía entre los escombros. Otra víctima hallada en condiciones similares fue el colombiano Johnny Hernández, de 17 años.[22]
Secretaría de Comercio y Fomento Industrial. Se desplomaron los últimos pisos de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI), actual Secretaría de Economía, ubicada en la avenida Cuauhtémoc, en la colonia Doctores.
4.8 Televisa y medios[editar]
Las instalaciones centrales de Televisa, conocidas como Televisa Chapultepec o Televicentro, ubicadas en la colonia Doctores, resultaron gravemente dañadas. Desde ahí se generaba la señal de los canales XEW-TV, XHTV-TV, XHGC-TV y XEQ-TV para todo el país y para su señal internacional. El complejo contaba con estudios, másteres de transmisión, oficinas administrativas y tres grandes antenas de casi 200 metros de altura.
A las 7:00 de la mañana estaba al aire el programa Hoy Mismo, con la conducción titular de Guillermo Ochoa, quien aquel día se encontraba en una cita médica. La titularidad recayó en Lourdes Guerrero, acompañada por María Victoria Llamas, mientras Juan Dosal se encargaba de los deportes. Al comenzar el sismo, María Victoria Llamas leía una nota sobre Mario Moya Palencia como embajador de México ante la ONU. Lourdes Guerrero permaneció a cuadro y sus palabras quedaron como registro televisivo del momento:
“Está temblando, está temblando un poquitito, no se asusten vamos a quedarnos... Le doy la hora: siete de la mañana dieci... ¡Ah, chihuahua!... Siete de la mañana, diecinueve minutos, cuarenta y dos segundos, tiempo del centro de México... Sigue temblando un poquitito, pero vamos a tomarlo con una gran tranquilidad... Vamos a esperar unos segundos para poder hablar...”
La señal se interrumpió cuando los canales salieron del aire por el derrumbe de los másteres y de una de las antenas, que cruzó avenida Niños Héroes y cayó sobre las instalaciones del Centro Escolar Revolución. Se derrumbaron los másteres de XHGC-TV y XEQ-TV, cinco estudios y tres edificios administrativos, con daños estimados en unos 15.000 metros cuadrados de construcción y alrededor del 80 % del equipo nuevo. Entre los fallecidos se contaron el jefe de información de Hoy Mismo, Ernesto Villanueva Bustamante, y el reportero y conductor Félix Sordo, cuyo cuerpo fue rescatado hasta el 1 de octubre. De acuerdo con las fuentes de la empresa, en voz de su entonces socio Miguel Alemán Velasco, murieron 77 empleados en Televisa Chapultepec, cifra que luego se elevó a 80, además de aproximadamente quince víctimas circunstanciales, entre vendedores ambulantes y visitantes.[23] La operación diaria se trasladó a Televisa San Ángel, y la señal de los cuatro canales volvió al aire desde Chapultepec el mismo jueves 19 alrededor del mediodía.
5. Afectaciones a los servicios públicos[editar]
5.1 Electricidad[editar]
En el centro histórico y en muchas zonas de la ciudad no hubo energía eléctrica durante horas o días. Se reportaron daños en ocho subestaciones de potencia de la Comisión Federal de Electricidad, en cuatro líneas de transmisión de 230 kilómetros, en dos líneas de 85 kilómetros y en gran cantidad de cables convencionales. En la zona atendida por Luz y Fuerza del Centro, quedaron fuera de servicio alrededor de 4 kilómetros de línea primaria, 100 postes dañados, 300 transformadores inutilizados y 700 alimentadores primarios dañados. Más de un millón de usuarios se quedaron sin servicio; a los tres días del suceso solo se había restablecido el 38 %. El servicio tardó 96 horas en restablecerse por completo.[24] En su cuarto Informe de Gobierno, el presidente De la Madrid señaló que resultaron averiados 1.280.000 servicios de energía eléctrica.
5.2 Agua potable y drenaje[editar]
El sismo provocó escasez de agua en buena parte de la capital. El acueducto Sur Oriente sufrió 28 fracturas, la red primaria 167 fugas y la red secundaria 7.229 fugas. El drenaje también resultó afectado, entre otros puntos, en el río La Piedad, con una longitud dañada que las fuentes reportan en miles de metros.[25]
5.3 Transporte y comunicación[editar]
El transporte público se suspendió en las zonas más afectadas y hubo cortes a la circulación por los derrumbes y escombros. Las calles y avenidas del centro presentaban fracturas, grietas y hundimientos. La caída de la señal de Televisa y de otras comunicaciones dificultó la difusión de información en las primeras horas, y el contacto entre los cuerpos de emergencia se volvió irregular. Las comunicaciones telefónicas y telegráficas también registraron interrupciones, aunque la magnitud exacta de ese daño no quedó sistematizada de manera uniforme en los informes de la época.
6. Respuesta inmediata y organización civil[editar]
6.1 Primeras horas[editar]
Luego del sismo, en las zonas más afectadas se reportó un caos generalizado debido a los derrumbes, la suspensión del transporte público, los cortes a la circulación y la gran cantidad de personas que lograron escapar de los edificios colapsados. La gente salió a la calle, lloraba, buscaba a sus familias o se abrazaba mientras comenzaban a verse casas derrumbadas, paredes cuarteadas y banquetas rotas. La cantidad de víctimas pudo ser mayor, pero la hora del siniestro —antes de las ocho de la mañana— hizo que muchas personas estuvieran despiertas, en el transporte público y todavía no concentradas en escuelas o centros de trabajo.[26]
6.2 La sociedad civil[editar]
Ante la carencia generalizada de una cultura de protección civil y de protocolos de acción, la situación de las primeras cuarenta y ocho horas fue de caos. Esa situación comenzó a mitigarse cuando la propia sociedad civil se auto-organizó en las labores de rescate y asistencia de víctimas y damnificados. Vecinos, estudiantes, médicos, ingenieros, arquitectos y voluntarios improvisaron brigadas para remover escombros, buscar sobrevivientes, repartir agua y alimentos, y montar albergues.
La participación ciudadana fue especialmente visible en Tlatelolco, en los talleres de costura de San Antonio Abad, en los hospitales caídos y en los campamentos que se instalaron frente a los edificios colapsados. La exigencia de indemnizaciones y de vivienda dio lugar a organizaciones como la Coordinadora Única de Damnificados, que se convirtió en interlocutora de los damnificados ante las autoridades.
6.3 Respuesta del gobierno y críticas[editar]
El gobierno federal, encabezado por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, fue criticado por la inacción y la minimización de las consecuencias en las primeras horas y días. Escritores y cronistas como Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis documentaron la desorganización oficial y la tardanza en la movilización de recursos, así como la resistencia inicial a aceptar ayuda internacional. La sociedad civil suplió, en muchos casos, la ausencia de una respuesta coordinada del Estado.[27]
El Plan DN-III-E, de la Secretaría de la Defensa Nacional, fue una de las herramientas institucionales que se activaron para coordinar a las fuerzas armadas y a los organismos públicos y privados en las tareas de auxilio. Su operación estaba organizada por grupos de auxilio central, de zona y de sector, y operaba de manera permanente desde 1965. Sin embargo, la coordinación con las autoridades del Departamento del Distrito Federal fue insuficiente frente a la escala de la emergencia.
7. Víctimas y cifras de la tragedia[editar]
El número preciso de personas fallecidas, heridas y damnificadas nunca se conoció con exactitud. La cifra oficial de decesos fue de 3.192 personas, pero analistas, organizaciones civiles y medios han cuestionado ese dato. El Centro de Instrumentación y Registro Sísmico y diversas agrupaciones calcularon que pudo haber alrededor de 20.000 muertos, y las estimaciones generales se sitúan en un rango de 5.000 a 45.000 fallecimientos.
Las labores de búsqueda y rescate de víctimas se prolongaron hasta octubre de 1985, y la remoción de escombros continuó durante años; algunas crónicas señalan que los trabajos se extendieron hasta diez años después, en 1995. En 2017 todavía existían campamentos derivados de los sismos de 1985, lo que refleja la larga duración del problema de vivienda para los damnificados.
Las pérdidas económicas se calcularon en alrededor de ocho mil millones de dólares. Unas 250.000 personas quedaron sin vivienda y cerca de 900.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares.[28] La infraestructura hospitalaria perdió 2.158 camas, lo que representó cerca del 30 % de la capacidad instalada en la capital. Los daños a las redes de electricidad, agua y drenaje agravaron la emergencia sanitaria en las semanas posteriores.
8. Consecuencias políticas y sociales[editar]
8.1 Democratización de la capital[editar]
El terremoto suele considerarse un catalizador de la democratización de la Ciudad de México. Ante la desorganización gubernamental, la sociedad civil asumió un protagonismo político inédito. La exigencia de vivienda, indemnizaciones y planeación urbana se tradujo en una mayor participación ciudadana y en el surgimiento de grupos políticos y organizaciones no gubernamentales. Ese proceso contribuyó a la creación de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, en 1993, y a la posibilidad de elegir directamente a los gobernantes de la capital a partir de 1997.
8.2 Protección civil y nueva normativa[editar]
El desastre evidenció la ausencia de una instancia preventiva y de respuesta a nivel nacional. Al año siguiente, en 1986, se creó el Sistema Nacional de Protección Civil. Diez años después, en 1996, se estableció el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), destinado a financiar la atención y reconstrucción tras fenómenos como sismos, huracanes e inundaciones. La legislación de construcción también se modificó y se crearon nuevas normas ajustadas a la realidad sísmica del país, con criterios de seguridad estructural y de prevención de riesgos.
8.3 Organizaciones civiles y memoria[editar]
A partir de la experiencia de los campamentos y de las brigadas ciudadanas, surgieron o se fortalecieron organizaciones que tuvieron un papel duradero en la defensa de los derechos de los damnificados y en la exigencia de transparencia. La Coordinadora Única de Damnificados agrupó a vecinos de Tlatelolco, costureras, inquilinos de los multifamiliares y residentes de las zonas afectadas. Su movilización contribuyó a que el tema de la vivienda se mantuviera en la agenda pública durante los años posteriores.
9. Legado y memoria[editar]
9.1 Conmemoración y simulacros[editar]
Desde el aniversario de 1986, el 19 de septiembre se ha convertido en una fecha de memoria y de ejercicio cívico. En la Ciudad de México y en otros estados se realizan simulacros de sismo, se recuerda a las víctimas con ceremonias y se difunden medidas de protección civil. La megaconferencia y los protocolos de repliegue y evacuación forman parte de la cultura de prevención que se consolidó después de 1985. La fecha adquirió una carga adicional cuando otro sismo de magnitud 7.1 golpeó la capital y el centro del país el 19 de septiembre de 2017, en el aniversario 32 de la tragedia, lo que reforzó la percepción social de que el 19 de septiembre es una fecha simbólica para la sismicidad mexicana, aun cuando la coincidencia no tiene explicación tectónica vinculada.
9.2 El terremoto en la cultura[editar]
El sismo de 1985 ha dejado una huella profunda en la literatura, el cine, la crónica periodística y la televisión. Elena Poniatowska documentó las voces de los sobrevivientes en Nada, nadie. Las voces del temblor; Carlos Monsiváis escribió sobre la respuesta social y el silencio oficial. Guadalupe Loaeza y otros autores recogieron testimonios en volúmenes colectivos. Las imágenes del hotel Regis caído, del reloj detenido a las 7:22, de la transmisión interrumpida de Hoy Mismo y de las brigadas de rescate se convirtieron en parte de la memoria visual del país.
El terremoto también aceleró cambios urbanísticos en zonas como la colonia Roma, la colonia Doctores y el centro histórico, donde los espacios dejados por los derrumbes dieron lugar a nuevos parques, plazas y edificios. En algunos casos, los predios permanecieron vacíos durante años y se transformaron en estacionamientos o campamentos, recordatorios visibles de la tragedia.
10. Notas[editar]
Las cifras presentadas en este artículo corresponden a los informes más citados de la época y a las estimaciones posteriores. En varios casos —número de fallecidos, edificios colapsados, daños a la infraestructura y años de creación de instituciones— las fuentes oficiales y las independientes difieren. Esas diferencias se señalan a lo largo del texto y en las notas al pie.
La UNAM fijó la magnitud en 8.1 Mw; el USGS la determinó en 8.0 Mw y la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica en 8.2 Mw. La diferencia es habitual en la sismología de la época por el uso de distintas escalas y métodos de medición. ↩︎
Hasta 1985, el sismo más dañino en la capital era el del 28 de julio de 1957, cuya intensidad y efectos quedaron ampliamente superados por el movimiento de septiembre de 1985. ↩︎
La cifra oficial de 3.192 fallecidos proviene del gobierno federal. Organizaciones como el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico y otras agrupaciones estimaron alrededor de 20.000 muertos. Fuentes periodísticas y académicas han citado rangos de 5.000 a 45.000, lo que evidencia la falta de un registro único y confiable tras la emergencia. ↩︎
Las cifras de deuda externa y las negociaciones con bancos centrales y privados corresponden a los informes presidenciales de Miguel de la Madrid Hurtado y a los análisis económicos de la crisis de 1982. ↩︎
Los datos de ampliación del Metro, capacidad de pasajeros y parque vehicular de Ruta 100 provienen del tercer Informe de Gobierno del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, citado en fuentes legislativas y periodísticas. ↩︎
El informe de la UNAM menciona una duración de dos minutos en la Ciudad de México; otras fuentes de divulgación citan un minuto y medio aproximado. La percepción de la duración varía según el tipo de suelo y la distancia al epicentro. ↩︎
La intensidad en la Ciudad de México se ha citado entre IX y X en la escala de Mercalli modificada, con base en los testimonios recogidos por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES) y en los mapas de intensidad del Servicio Geológico de Estados Unidos. ↩︎
La brecha de Michoacán se conocía por su carencia de sismos mayores desde al menos 1800. Esa quietud significó una acumulación de energía que, al liberarse, produjo el gran movimiento del 19 de septiembre de 1985. ↩︎
La comparación de la energía liberada con 1.114 bombas atómicas de 20 kilotones apareció en medios de la época como una forma de ilustrar la magnitud del fenómeno. Se trata de una equivalencia aproximada y de carácter divulgativo. ↩︎
El maremoto asociado a la réplica del 20 de septiembre en Ixtapa-Zihuatanejo, con olas de hasta 1.5 metros, fue registrado por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico. ↩︎
El dato de aceleración de 18 % de la gravedad en zonas como el Centro SCOP procede del informe preliminar del Instituto de Geofísica y del Instituto de Ingeniería de la UNAM de septiembre de 1985. ↩︎
La discrepancia entre las cifras de edificios derrumbados (252 según el informe de la Comisión Especial Pluripartidista de septiembre de 1985, y 412 según el cuarto Informe de Gobierno del presidente De la Madrid en 1986) se debe a los distintos cortes temporales y criterios de conteo de daños. ↩︎
Las cifras del Hospital General de México presentan variaciones según se considere el conjunto completo o solo uno de los dos edificios derrumbados. El informe más detallado reporta 249 víctimas mortales en el sitio, pero otras fuentes hablan de más de 295 personas fallecidas en el hospital. ↩︎
La cifra de 740 fallecidos en el Hospital Juárez corresponde a los datos citados por la Organización Panamericana de la Salud en sus crónicas del desastre. Es una de las cifras de víctimas por inmueble más altas del sismo. ↩︎
La decisión de no construir hospitales de primer nivel en el centro histórico fue anunciada por la comisión interinstitucional médica formada durante la emergencia y reportada por La Jornada el 1 de octubre de 1985. ↩︎
La cifra de alrededor de 120 fallecidos en el edificio Conalep SPP procede de testimonios y reportajes periodísticos posteriores; el número exacto no quedó fijado de manera oficial. ↩︎
La participación de Plácido Domingo en el rescate del edificio Nuevo León de Tlatelolco fue ampliamente cubierta por la prensa; el tenor coordinó además el trabajo voluntario en el lugar durante varios días. ↩︎
Los vecinos denunciaron que el edificio Nuevo León presentaba una inclinación previa y una reparación defectuosa realizada por FONHAPO en 1984. La denuncia quedó documentada en crónicas y reportajes de la época. ↩︎
Las condiciones laborales y las jornadas en los talleres de costura fueron descritas en reportajes de Unomásuno de octubre de 1985, recogidos en crónicas posteriores. ↩︎
Testimonios recogidos por Elena Poniatowska y Guadalupe Loaeza señalan que se impidió parcialmente el rescate en los talleres de costura de San Antonio Abad para proteger maquinaria y materias primas de los propietarios. Se trata de testimonios de damnificados, no de una conclusión judicial. ↩︎
La imagen del reloj detenido a las 7:22 y del letrero del Hotel Regis caído se convirtió en una de las representaciones más citadas del sismo en la prensa y en la fotografía documental. ↩︎
El hallazgo de personas esposadas, de cárceles clandestinas y del cuerpo del abogado Saúl Ocampo Abarca en las ruinas de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal fue documentado por la revista Proceso y por crónicas periodísticas de la época. ↩︎
Las cifras de empleados fallecidos en Televisa Chapultepec varían entre 77 y 80. La empresa reportó primero 77 muertos, y posteriormente la cifra se elevó a 80, además de víctimas circunstanciales ajenas a la compañía. ↩︎
Los daños a la red eléctrica y el tiempo de restablecimiento de 96 horas corresponden a reportes de prensa de La Jornada de los primeros días de octubre de 1985 y al cuarto Informe de Gobierno del presidente De la Madrid. ↩︎
Las cifras de fracturas y fugas en las redes de agua y drenaje aparecen en los informes iniciales de daños, aunque la magnitud exacta de la afectación varía según la fuente y el periodo de conteo. ↩︎
Aunque el sismo ocurrió alrededor de las 7:17 de la mañana, el hecho de que la mayoría de la población estuviera despierta y en camino a escuelas y centros de trabajo evitó, según los análisis posteriores, una concentración todavía mayor de víctimas en inmuebles de alta ocupación. ↩︎
Críticas al manejo gubernamental de la emergencia pueden consultarse en obras como Nada, nadie. Las voces del temblor de Elena Poniatowska y en crónicas recopiladas por Carlos Monsiváis y Guadalupe Loaeza. ↩︎
Las cifras de pérdidas económicas, personas sin vivienda y desplazamiento provienen del análisis del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) elaborado por el Banco Mundial en 2012, y de informes de la época. ↩︎