Terremoto de Puebla de 2017
| Terremoto de Puebla de 2017 | |
|---|---|
| Fecha | 19 de septiembre de 2017, 13:14:40 hora local (UTC−5) |
| Magnitud | 7,1 Mw |
| Profundidad | unos 50 km |
| Tipo | Falla normal; sismo intraplaca |
| Duración | 1 min 30 s[sin verificar] |
| Epicentro | Entre Puebla y Morelos; la localización difiere según la agencia[nota] |
| Zonas afectadas | Ciudad de México, Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala, Michoacán, Veracruz, Chiapas |
| Réplicas | 39[sin verificar] iguales o mayores a magnitud 4 |
| Víctimas mortales | 369–371 según el recuento |
| Heridos | más de 6.000; un recuento apunta a 7.289[sin verificar] |
| Pérdidas económicas | entre 4.000 y 8.000 millones de dólares |
1. Resumen[editar]
El terremoto de Puebla de 2017 —también llamado de forma abreviada sismo del 19S en México— fue un sismo de magnitud 7,1 Mw ocurrido a las 13:14:40 hora local (UTC−5) del martes 19 de septiembre de 2017. Pese al nombre con el que se le conoce, su localización ha sido reportada de manera distinta por diferentes agencias: el Servicio Sismológico Nacional de México lo ubicó primero en los límites de Morelos y Puebla, y posteriormente revisó su epicentro dentro de Puebla, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos lo situó a un kilómetro de la localidad poblana de San Felipe Ayutla.[1]
El temblor se produjo doce días después del terremoto de Chiapas de magnitud 8,2 Mw y exactamente en la misma fecha, pero no en la misma zona ni por el mismo mecanismo, que el terremoto de México de 1985. La coincidencia de calendario convirtió al evento en un fenómeno de fuerte carga simbólica para la población de la capital mexicana.[2]
Se trató de un sismo intraplaca, es decir, de una ruptura producida dentro de la placa de Cocos en proceso de subducción y no en el contacto entre placas.[3] La Ciudad de México resultó especialmente castigada tanto por su densidad de población como por la amplificación de las ondas sísmicas en el suelo lacustre del antiguo lago de Texcoco. En Morelos, la región de Jojutla y el sureste del estado concentraron daños severos; en Puebla, la Mixteca, los valles de Izúcar y Atlixco y el centro histórico de la capital poblana tuvieron afectaciones importantes.
El número de víctimas mortales se ubicó, según los recuentos de octubre de 2017, en 369 personas, aunque otras tabulaciones oficiales y periodísticas oscilaron entre 369 y 371.[4] Miles de personas resultaron heridas. Las pérdidas económicas fueron estimadas por firmas independientes en un rango de entre cuatro mil y ocho mil millones de dólares estadounidenses.
2. Contexto tectónico y sismicidad[editar]
México se encuentra sobre el cinturón de fuego del Pacífico y en la confluencia de las placas norteamericana, del Pacífico, de Cocos, de Rivera y del Caribe. Por esa razón, el país registra en promedio alrededor de cuarenta sismos diarios y es una de las zonas de más alta sismicidad del planeta.
La región de Puebla y Morelos no es ajena a la sismicidad. Uno de los antecedentes inmediatos de mayor relevancia fue el terremoto de Puebla de 1999, que causó daños en la capital poblana y en varios municipios del sur de la entidad. Sin embargo, el sismo de 2017 no repitió exactamente el patrón de ese evento: su mecanismo focal y su profundidad correspondieron a un sismo intraplaca, no a un sismo de contacto entre la placa de Cocos y la placa norteamericana.
2.1 Configuración tectónica del sismo de 2017[editar]
Aunque globalmente el epicentro del terremoto estuvo relativamente cerca de la zona de contacto entre la placa de Cocos y la placa norteamericana, la ruptura ocurrió en el interior de la placa que se subduce. La placa de Cocos converge hacia el noreste a una velocidad aproximada de 7,6 centímetros por año, y la fosa de subducción se localiza unos trescientos kilómetros al suroeste del epicentro.
El temblor se originó en una falla normal, a una profundidad de alrededor de 50 a 57 kilómetros.[5] Los sismos intraplaca de este tipo suelen producirse en el bloque que ya fue subducido y no en el límite entre las dos placas, lo que explica que la magnitud y el patrón de daños difieran de los sismos costeros habituales.
2.2 Sismicidad histórica[editar]
En el siglo XX se registraron otros 19 sismos de magnitud superior a 6,5 en un radio de 250 kilómetros en torno al hipocentro del terremoto de 2017. El mayor de ellos fue el terremoto de Guerrero de 1957, de magnitud 7,6. Aun así, el evento de 2017 resultó singular por su cercanía a la zona metropolitana del Valle de México, lo que redujo sensiblemente el margen de alerta y aumentó la percepción de riesgo en la capital.
3. Epicentro, magnitud y mecanismo[editar]
La determinación del epicentro fue uno de los puntos que más varió en los días posteriores al sismo. El Servicio Sismológico Nacional de México, dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México, informó inicialmente que el epicentro se encontraba a doce kilómetros al sureste de Axochiapan, Morelos. Conocer la ubicación exacta llevó semanas e implicó revisiones, porque las estaciones sísmicas cercanas eran escasas y el sismo había sido muy próximo a zonas densamente pobladas.
Posteriormente, el mismo Servicio Sismológico Nacional modificó su reporte y ubicó el epicentro a ocho kilómetros al noroeste de Chiautla de Tapia, Puebla. Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos publicó una localización a un kilómetro al este-sureste de San Felipe Ayutla, también en Puebla. La diferencia no es menor para fines de reconstrucción histórica, porque determina si el nombre «terremoto de Puebla» describe una localización epicentral o, más bien, una de las entidades con mayores daños.[1:1]
La magnitud consolidada fue de 7,1 Mw. La intensidad percibida alcanzó niveles altos en la Ciudad de México y en zonas de Puebla y Morelos. Según los reportes de la época, la aceleración registrada en la Ciudad de México fue de 226 centímetros por segundo cuadrado en una estación de Culhuacán Amax, mientras que en el Estado de México se registraron 112 centímetros por segundo cuadrado.[6] La duración del movimiento en la capital, una de las magnitudes que la población recordó con más angustia, fue de aproximadamente un minuto y medio; se trató, sin embargo, de una cifra variable según la ubicación de cada observador.
El sismo provocó una secuencia de réplicas. El Servicio Sismológico Nacional contabilizó 39[sin verificar] réplicas de magnitud igual o superior a 4 en los días inmediatos.
4. Alerta sísmica y aviso a la población[editar]
Uno de los aspectos más discutidos del terremoto fue el comportamiento de la alerta sísmica. Por primera vez desde la instalación del sistema de alerta en la Ciudad de México, la alarma no sonó con el margen que permitía la evacuación anticipada en la capital. A diferencia de los sismos con epicentro costero, en los que las ondas sísmicas tardan más en llegar y los sensores pueden emitir un aviso temprano, el sismo de 2017 se originó muy cerca de la Ciudad de México.
La alerta se activó una vez iniciado el sismo, cuando las ondas ya alcanzaban la zona metropolitana. Medios de comunicación reportaron que el sistema emitió el aviso unos once segundos después del comienzo del movimiento, sin posibilidad de que la población pudiera desalojar completamente los edificios. La distancia entre el epicentro y la Ciudad de México fue de aproximadamente 121,65 kilómetros, un margen demasiado corto para que la alerta sísmica otorgara los segundos o minutos que los protocolos de evacuación requieren.[7]
La insuficiencia del sistema se atribuyó, en los días posteriores, a la falta de estaciones sismosensoras cercanas al epicentro. La red de alerta sísmica mexicana había sido diseñada fundamentalmente para detectar sismos costeros en la zona de subducción, no para responder con tanta rapidez a un sismo intraplaca tan próximo al Valle de México. Esta limitación generó un debate posterior sobre la necesidad de densificar la red de sensores y de ajustar los protocolos de aviso para sismos del centro del país.
5. Víctimas[editar]
5.1 Cifra final y distribución[editar]
El 5 de octubre de 2017, Luis Felipe Puente, entonces coordinador nacional de Protección Civil, fijó una cifra final de 369 personas fallecidas, con la siguiente distribución por entidad: 228 muertes en la Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 15 en el Estado de México, 6 en Guerrero y 1 en Oaxaca.
Los recuentos no fueron uniformes durante las primeras semanas. La ficha informativa del evento en Wikipedia reportaba 370 muertes y 7.289 heridos; otra tabla por país publicada en el mismo artículo sumaba 371 fallecidos, aunque sus propias filas, leídas una por una, daban un total de 372. La diferencia entre la cifra final de 369 y las cifras provisionales de 368, 370 o 371 se explica, en parte, por la actualización constante de los listados y por la inclusión dispar de nacionalidades extranjeras en las tabulaciones.[4:1]
La tabla siguiente corresponde al recuento provisional por estado difundido en los días posteriores al sismo y no debe leerse como la cifra final:
| Estado | Muertos | Heridos |
|---|---|---|
| Ciudad de México | 225 | 456 |
| Morelos | 75 | 2.508 |
| Puebla | 46 | 105 |
| Estado de México | 15 | 200 |
| Guerrero | 6 | 2 |
| Oaxaca | 1 | 0 |
| Tlaxcala | 0 | 2 |
| Michoacán | 0 | 1 |
El total de la columna de muertos de esa tabla provisional es 368, no 369, porque los últimos datos consolidados ajustaron varios registros estatales. Una inconsistencia similar se presenta en los heridos: la ficha del evento reportó 7.289, mientras que las tablas provisionales suman poco más de 3.200 en las entidades listadas.[4:2]
5.2 Composición de las víctimas en la Ciudad de México[editar]
Un informe del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, elaborado a partir de información periodística de Animal Político, detalló que en la Ciudad de México 200 de las personas fallecidas eran adultas y 28 eran menores de edad. Del total capitalino, 138 eran mujeres —16 menores y 122 adultas— y 90 eran hombres —18 menores y 72 adultos—. La mayor parte de las muertes se concentró en las delegaciones Cuauhtémoc y Benito Juárez.
5.3 Extranjeros fallecidos[editar]
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México confirmó la muerte de diez personas extranjeras: cinco taiwanesas, dos españolas, una argentina, una panameña y una surcoreana. Sin embargo, en las tabulaciones por país posteriores se añadieron también una víctima francesa y una paraguaya, lo que elevó el total de extranjeros a doce en algunos cruces estadísticos y contribuyó a la oscilación de la cifra global. La inconsistencia entre las listas de nacionalidades nunca fue plenamente corregida en todas las fuentes.[8]
6. Daños[editar]
6.1 Ciudad de México[editar]
La Ciudad de México concentró el mayor número de víctimas mortales y algunos de los daños urbanos más visibles. El sismo destruyó decenas de edificios y casas, y una parte de la capital se transformó de inmediato en un escenario de rescate entre escombros. Once meses después, el gobierno local contabilizó 11.495 inmuebles afectados y alrededor de 30.000 personas damnificadas.
Los derrumbes se reportaron en colonias como Condesa, Roma Norte, Roma Sur, Del Valle, Narvarte, Miravalle, Portales, Guerrero, Lindavista, Centro, Coapa, San Gregorio Atlapulco, Los Girasoles y Juárez, además de las zonas centrales de Coyoacán, Tlalpan, Cuajimalpa y Xochimilco. También se registraron daños en Iztapalapa y Tláhuac, donde las grietas y los hundimientos se sumaron a problemas previos de suelo.
Edificios históricos y simbólicos sufrieron daños menores o moderados. Entre ellos se contaron la Catedral Metropolitana, el Museo Nacional de Arte, el Monumento a la Madre, la iglesia de Nuestra Señora de Loreto, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, la parroquia de San Juan Bautista en Coyoacán, el templo de San Francisco Culhuacán y la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, en la colonia Guerrero.
Multifamiliar Tlalpan
En la unidad habitacional Multifamiliar Tlalpan, en Coyoacán, el edificio 1-C colapsó. En ese sitio se reportaron 27 fallecimientos. Hasta el 22 de septiembre, los cuerpos de rescate habían recuperado a nueve personas con vida de entre los escombros.
Colegio Enrique Rébsamen
El Colegio Enrique Rébsamen se convirtió en uno de los símbolos de la tragedia. El colapso del edificio principal de la escuela, en la colonia Nueva Oriental Coapa, dejó sepultadas a las personas que se encontraban en el plantel. Se confirmaron veinticinco víctimas mortales: veintiún niños y cuatro adultos.[9]
La investigación posterior mostró que el colegio se había construido y ampliado con documentos falsos, sin todos los planos ni estudios de suelo, y que funcionaba en un predio en el que también había departamentos. Vecinos habían alertado durante años sobre pisos adicionales y modificaciones sin permiso, sin que ninguna autoridad detuviera las obras.
Otros puntos críticos
En las instalaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Ciudad de México, en Tlalpan, el colapso de una parte de sus instalaciones dejó un saldo de cinco víctimas fatales y cuarenta heridos. En la colonia Del Mar, en Tláhuac, el sismo abrió grietas en el pavimento y provocó hundimientos; la zona ya era vulnerable por fallas geológicas y quedó con fugas y desabasto de agua.
El sistema de agua de la capital sufrió fracturas en centenares de puntos de su red. Hasta el 16 de octubre, veintiocho días después del sismo, aproximadamente cuatrocientos mil habitantes de Iztapalapa, Tláhuac y Xochimilco, así como del municipio de Nezahualcóyotl, seguían sin agua potable. Las protestas por el desabasto se repitieron durante semanas y en algunos puntos incluyeron el cierre de vialidades.[10]
La infraestructura de transporte también se vio afectada. La autopista México-Acapulco resultó parcialmente destruida y el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México suspendió operaciones durante algunas horas. En el Metro, la Línea 12 interrumpió temporalmente el servicio en seis estaciones, en un tramo que ya había presentado problemas estructurales. El Metrobús, el Tren Ligero y otros sistemas operaron con cortes, y en la etapa de recuperación se aplicó el servicio gratuito para facilitar la movilización de brigadistas.
6.2 Morelos[editar]
Morelos fue una de las entidades con mayores afectaciones. Se reportaron 74 muertes y al menos 190 personas lesionadas. El municipio de Jojutla se identificó como el más dañado de la entidad: allí se reportó la muerte de al menos 16 personas, daños severos en edificios comerciales, religiosos y públicos, y más de dos mil viviendas afectadas. El Palacio Municipal y la Iglesia de la Santa Cruz presentaron colapsos o daños estructurales de gran magnitud.
Los daños abarcaron al menos catorce municipios, entre ellos Cuernavaca, Tetela del Volcán, Ocuituco, Yecapixtla, Jiutepec, Cuautla, Ayala, Xochitepec, Tlayacapan, Axochiapan, Yautepec, Jantetelco, Zacatepec y Tlaquiltenango. En Tlaquiltenango resultó gravemente dañado el exconvento agustino del siglo XVI. En Cuernavaca, la torre y parte de la fachada del Palacio de Cortés sufrieron daños, igual que el reloj del edificio, y el Congreso del Estado reportó afectaciones en el plafón del salón de plenos y en el edificio Rex.
La red carretera de Morelos sufrió la caída de un puente en la autopista México-Acapulco, a la altura del kilómetro 109, y la fractura de otro puente en la vía que comunica Tepoztlán con Cuautla, cerca del Centro Vacacional IMSS Oaxtepec. De las cuatro vías que conectan la Ciudad de México con Morelos, solo una quedó completamente operativa de inmediato. La Secretaría de Gobernación emitió una declaratoria de emergencia extraordinaria para los treinta y tres municipios del estado.
6.3 Puebla[editar]
En el estado de Puebla perdieron la vida al menos 45 personas. Se reportaron más de doce mil viviendas afectadas, doscientos cincuenta inmuebles históricos dañados y al menos 105 heridos. Las tres zonas más castigadas fueron la zona metropolitana de Puebla, la de Atlixco y la Mixteca poblana.
En la capital del estado fallecieron siete personas por los daños en distintos inmuebles, entre ellos la escuela Héroes de Reforma y la preparatoria Lázaro Cárdenas del Río de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Se reportaron derrumbes parciales en las iglesias de San Francisco y El Carmen, daños en la Universidad de las Américas de Puebla, caída de bardas y pérdidas en centros comerciales como Angelópolis, Plaza Dorada y Palmas Plaza. El estadio Cuauhtémoc presentó cuarteaduras y desprendimientos, y se ordenó el desalojo del Hospital de la Mujer y del Hospital San Alejandro.
En San Pedro Cholula cayeron las torres y cúpulas del Santuario de la Virgen de los Remedios y del antiguo Convento de San Gabriel. En el municipio de Atzala, la cúpula del templo de Santiago Apóstol colapsó durante un bautismo y aplastó a catorce personas. En Atzitzihuacán, quince personas murieron cuando una iglesia se derrumbó durante una misa. Las cifras de estos dos colapsos se convirtieron en un recordatorio de la vulnerabilidad del patrimonio religioso y de la ausencia de protocolos de protección civil en edificios históricos.[11]
En la entidad se contabilizaron además daños en los municipios de Atlixco, Izúcar de Matamoros, Tepexi de Rodríguez, Acatlán, Tochimilco, Cohetzala, Tepeaca, Chiautla, Tecamachalco, Amozoc, Huejotzingo, San Martín Texmelucan, Coyotepec, Ixcaquixtla y Tehuacán. En total se reportaron sesenta iglesias dañadas, cuarenta y ocho inmuebles civiles con afectaciones y doscientas nueve escuelas con daños.
6.4 Otras entidades[editar]
Fuera de las tres entidades con mayor daño, el sismo se sintió con intensidad en el Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala, Michoacán, Veracruz, Hidalgo, Chiapas, Guanajuato, Querétaro, Colima y Jalisco. La escala de intensidad reportada para la Ciudad de México y Puebla fue alta; Morelos, el Estado de México, Guerrero, Oaxaca y Tlaxcala registraron intensidades ligeramente menores, mientras que Michoacán y Veracruz presentaron intensidades moderadas.
7. Respuesta de la sociedad civil y del Gobierno[editar]
7.1 Movilización espontánea[editar]
Minutos después del sismo, cientos de personas se dirigieron a los edificios colapsados para retirar escombros y buscar sobrevivientes. En la Ciudad de México, las caídas de la red de telefonía celular llevaron a que muchos ciudadanos abrieran sus redes de wifi para compartir contactos y coordinar puntos de ayuda. En calles y avenidas se instalaron puestos improvisados de acopio, y colectivos de ciclistas y motociclistas organizaron el traslado de alimentos, insumos médicos y herramientas desde los centros de acopio hacia los sitios de rescate.
En los primeros días, las autoridades capitalinas y la sociedad civil rescataron de los escombros a 53[sin verificar] personas, según la información difundida por el gobierno local. Centenares de albergues y centros de acopio se habilitaron en distintas alcaldías para recibir a personas desalojadas y canalizar donaciones.
7.2 Declaratorias de emergencia[editar]
El gobierno de la Ciudad de México emitió una declaratoria de emergencia extraordinaria, lo que permitió liberar fondos para la atención de la emergencia. La noche del 19 de septiembre, se formalizó la Declaratoria de Desastre para las entonces dieciséis delegaciones de la capital y se activó el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano —conocido como C5—, en el que trabajaron autoridades federales y capitalinas. El presidente Enrique Peña Nieto decretó tres días de luto nacional en memoria de las víctimas.
7.3 Respuesta internacional[editar]
La gravedad del sismo generó una oleada de donaciones internacionales. El gobierno de México recibió más de 91 millones de pesos mexicanos en donativos procedentes del extranjero, un monto que se sumó a los recursos captados por el fideicomiso Fuerza México, creado para concentrar el apoyo de la iniciativa privada nacional. Sin embargo, la Auditoría Superior de la Federación señaló posteriormente que no existía claridad sobre la ubicación, el uso y los montos exactos de los recursos.[12]
8. El episodio de Frida Sofía[editar]
La noche del 20 de septiembre, durante los trabajos de rescate en el Colegio Enrique Rébsamen, se difundió la versión de que una niña llamada Frida Sofía —y presuntamente otros menores— permanecía con vida bajo los escombros, resguardada en la oficina de la directora. Con el paso de las horas surgieron relatos de supuestos contactos con la menor, e incluso se mencionó que había tomado agua mediante una línea de vida.
El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, negó que hubiera familiares buscando a una niña con ese nombre. Televisa y TV Azteca mantuvieron durante horas una transmisión en vivo sobre el presunto rescate. El 21 de septiembre, medios como Proceso y Aristegui Noticias reportaron inconsistencias y cuestionaron lo que llamaron una «desmesura mediática».[13]
Finalmente, la Armada de México informó que nunca hubo una menor con ese nombre ni se tuvo contacto alguno con ella. La tarde del 21 de septiembre se desmintió que existiera en las listas de inscripción una niña con ese nombre o de esa edad. El episodio, que fue seguido en vivo por cadenas de televisión y se convirtió en tendencia en redes sociales, quedó como uno de los errores informativos más recordados del desastre.
9. Reconstrucción, corrupción y debate urbano[editar]
La reconstrucción no se limitó a la reparación de edificios. La organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad construyó una base de datos de 365 registros de edificios dañados y eligió 28 casos para realizar una autopsia de los daños. La conclusión general fue que había una cadena de negligencia, corrupción e impunidad que hizo más vulnerables a los habitantes de la capital.
La investigación identificó que el Reglamento de Construcciones —considerado uno de los más avanzados del mundo— fue ignorado por autoridades y constructores, y que muchos ciudadanos quedaron atrapados en edificios en los que se habían modificado cálculos de ingeniería para aumentar ganancias, se habían usado materiales de baja calidad o se habían construido inmuebles nuevos sobre cimientos viejos. El sistema de Directores Responsables de Obra, creado después del sismo de 1985 para garantizar que las nuevas edificaciones cumplieran la norma, había perdido independencia: los profesionistas eran contratados por las propias inmobiliarias y se desarrolló un mercado de firmas sin revisión auténtica de planos y documentos.
Las delegaciones y el gobierno central ignoraron, según los hallazgos, denuncias vecinales sobre violaciones de uso de suelo, construcciones sin permiso y edificios dañados desde 1985 que se reconstruían y vendían como departamentos nuevos. Un estudio de 2006 elaborado por especialistas del Instituto de Ingeniería de la UNAM ya había advertido que muchos edificios construidos después de 2004 «tendrían un desempeño inadecuado durante un sismo intenso».
La Auditoría Superior de la Federación observó además que las dependencias encargadas de administrar las donaciones registraron retrasos, omisiones y defectos en la reconstrucción y reparación de hospitales, viviendas y centros educativos. La falta de control, administración y distribución se explicó por la falta de transparencia y coordinación entre las dependencias. Aun así, el informe de la auditoría fue criticado por no determinar responsabilidades de funcionarios ni ordenar investigaciones posteriores en los casos de donaciones internacionales.
10. Legado, memoria y proyección en el mundo hispanohablante[editar]
El terremoto de Puebla de 2017 quedó inscrito en la memoria mexicana junto al sismo de 1985, no solo por la coincidencia del 19 de septiembre, sino por la forma en que la sociedad civil asumió tareas de rescate, acopio y reconstrucción. La fecha se convirtió en un recordatorio anual para la realización de simulacros y para el debate sobre alerta sísmica, reglamentos de construcción y corrupción urbana.
Dentro del mundo hispanohablante, el sismo tuvo una cobertura informativa amplia en España y en América Latina. Ciudades como Los Ángeles, con fuerte presencia mexicana e hispanohablante, iluminaron espacios públicos con los colores de la bandera mexicana en solidaridad con las víctimas. La diáspora mexicana en Estados Unidos organizó centros de acopio y campañas de donación, y medios latinoamericanos y españoles desplegaron enviados a la Ciudad de México.
El evento dejó también lecciones amargas sobre la comunicación en emergencias. El caso de Frida Sofía se volvió un ejemplo de cómo la presión por dar una noticia esperanzadora puede generar desinformación en tiempo real. En paralelo, las investigaciones sobre edificios colapsados ampliaron la discusión sobre la responsabilidad de firmas constructoras, autoridades e ingenieros, y colocaron el tema en la agenda pública de la capital mucho después de que se retiraran los escombros.
El terremoto de Puebla de 2017 pertenece así a una cadena de desastres que ha marcado la relación de la Ciudad de México con su suelo, su normativa y su memoria. Para el mundo hispanohablante, sigue siendo una referencia inmediata del sismo mexicano contemporáneo por su impacto en la capital del país, por las imágenes del rescate ciudadano y por la discusión pública que generó sobre la alerta y la reconstrucción.
La ubicación del epicentro no fue unánime. El Servicio Sismológico Nacional de México lo situó primero a doce kilómetros al sureste de Axochiapan, Morelos, y después lo ajustó a ocho kilómetros al noroeste de Chiautla de Tapia, Puebla. El Servicio Geológico de Estados Unidos lo ubicó a un kilómetro de San Felipe Ayutla, Puebla. El nombre popular del sismo, «de Puebla», convive con esa ambigüedad. ↩︎ ↩︎
La coincidencia con el terremoto de México de 1985, ocurrido también un 19 de septiembre, fue destacada por la prensa. Desde el punto de vista tectónico, sin embargo, no existe relación directa: el sismo de 1985 tuvo epicentro en la costa de Michoacán y fue un sismo de subducción, mientras que el de 2017 fue un sismo intraplaca. ↩︎
Un sismo intraplaca ocurre dentro del interior de una placa tectónica, no en el límite entre dos placas. En este caso, la ruptura se produjo dentro de la placa de Cocos, ya en proceso de subducción bajo la placa norteamericana. ↩︎
Los recuentos de víctimas de desastres suelen reajustarse. En este caso, la cifra presentada como final fue de 369 muertos, pero la ficha del evento reportó 370 y otras tabulaciones llegaron a 371, con errores internos de suma. Para indicarlo de manera exacta, una tabla por país presentaba un total de 371 aunque sus filas sumaban 372. ↩︎ ↩︎ ↩︎
La profundidad reportada varió entre alrededor de 50 kilómetros, según el resumen tectónico del Servicio Geológico de Estados Unidos, y 57 kilómetros, según la ficha del evento. ↩︎
Los valores de aceleración suelen citarse según la estación de medición. Para la Ciudad de México se mencionó una estación de Culhuacán Amax con 226 centímetros por segundo cuadrado. El valor de 112 centímetros por segundo cuadrado correspondió al Estado de México. ↩︎
La alerta sísmica mexicana está diseñada para detectar sismos y dar aviso antes de que las ondas lleguen a la ciudad. Con epicentros costeros, el tiempo de aviso puede ser de decenas de segundos. En 2017, la cercanía del epicentro redujo el margen a unos pocos segundos y, en la práctica, la señal llegó cuando el sismo ya era percibido. ↩︎
El conteo de extranjeros fallecidos se publicó de manera dispar. La Secretaría de Relaciones Exteriores confirmó diez fallecidos: cinco taiwaneses, dos españoles, un argentino, un panameño y un surcoreano. Algunas tabulaciones posteriores añadieron una víctima de Francia y otra de Paraguay, lo que aumentó el total de extranjeros a doce. ↩︎
El edificio del Colegio Enrique Rébsamen se volvió emblemático de la discusión sobre ilegalidad constructiva. La investigación posterior documentó que el plantel se amplió con documentos falsos y que las denuncias vecinales no fueron atendidas. ↩︎
La falta de agua en Iztapalapa, Tláhuac y Xochimilco, así como en Nezahualcóyotl, se prolongó durante semanas. El gobierno distribuyó agua por tandeo mientras se reparaban las fracturas de la red, pero las protestas de los vecinos se sucedieron en distintos puntos. ↩︎
Los colapsos de templos en Atzala y Atzitzihuacán se produjeron durante ceremonias religiosas. El de Atzala dejó catorce muertos; el de Atzitzihuacán, quince. En ambos casos, se trataba de estructuras antiguas con daños detonados por el sismo. ↩︎
La fiscalización posterior de la Auditoría Superior de la Federación detectó problemas de transparencia en la administración de donaciones y en la reconstrucción de inmuebles. La organización periodística Animal Político criticó que no se fincaran responsabilidades de funcionarios ni se ordenaran investigaciones adicionales. ↩︎
El caso de Frida Sofía se originó durante las labores de rescate en el Rébsamen y fue amplificado por cadenas televisivas a pesar de que no existía una niña con ese nombre en los registros del colegio. La Armada de México desmintió el caso el 21 de septiembre. ↩︎