Terremoto y tsunami de Japón de 2011
| Terremoto y tsunami de Japón de 2011 | |
|---|---|
| Fecha | Viernes 11 de marzo de 2011, 14:46:23 (UTC+9) |
| Magnitud | 9,1 Mw |
| Profundidad | 29,9 km |
| Epicentro | Océano Pacífico, 130 km al este de Sendai, prefectura de Miyagi |
| Duración | 6 minutos aprox. |
| Tipo | Falla inversa interplacas |
| Zonas afectadas | Japón y cuenca del Pacífico |
| Altura máxima de ola | 40,5 m |
| Réplicas | 13 386 |
| Víctimas | 19 765[sin verificar] muertos; 6 242 heridos; 2 553 desaparecidos |
| Daños económicos | Más de 300 000 millones de dólares (estimación) |
1. Resumen[editar]
El terremoto y tsunami de Japón de 2011, conocido oficialmente como terremoto de la costa del Pacífico en la región de Tōhoku de 2011 y también como gran terremoto de Japón oriental, fue un sismo de magnitud 9,1 Mw ocurrido a las 14:46:23, hora local (UTC+9), del viernes 11 de marzo de 2011. El epicentro se localizó en el océano Pacífico, aproximadamente a 130 kilómetros al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi, y a unos 373 kilómetros de Tokio. El hipocentro se situó a una profundidad de 29,9 kilómetros.[1]
El sismo liberó una energía superficial estimada en 1,9 ± 0,5×1017 julios y generó un tsunami con olas que, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), alcanzaron una altura máxima de 40,5[sin verificar] metros. Fue el terremoto más potente registrado en Japón hasta ese momento y uno de los cinco de mayor magnitud medidos con instrumentos modernos en todo el mundo.
El desastre produjo un triple impacto: el sismo, el tsunami y el accidente nuclear de la central Fukushima I (Fukushima Daiichi). Las olas inundaron comunidades costeras de las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima, destruyeron decenas de miles de edificios y dejaron grandes extensiones cubiertas de escombros. Los sistemas de refrigeración de emergencia de la central Fukushima I fallaron tras perder la energía eléctrica, lo que llevó a fusiones del núcleo en tres reactores, explosiones de hidrógeno y descarga de agua radiactiva. Las autoridades evacuaron a residentes en un radio de 20 kilómetros alrededor de Fukushima I y de 10 kilómetros alrededor de Fukushima II.
Las cifras oficiales de víctimas fueron revisadas varias veces. A los pocos días del desastre, la Agencia Nacional de Policía de Japón informaba alrededor de 15 900 muertos, pero las cifras consolidadas posteriores elevaron el total a 19 765[sin verificar] fallecidos, 6 242 heridos y 2 553 desaparecidos.[2] El tsunami causó muertes también fuera de Japón, aunque en menor número, y la alerta de maremoto se extendió por toda la costa pacífica del continente americano.
El Banco Mundial y otras instituciones consideraron el desastre como uno de los más costosos de la historia. Las pérdidas económicas directas se estimaron en más de 300 000 millones de dólares estadounidenses. Las primeras estimaciones de pérdidas aseguradas solo por el sismo oscilaron entre 14 500 y 34 600 millones de dólares. El Banco de Japón inyectó 15 billones de yenes (unos 183 000 millones de dólares) al sistema financiero el 14 de marzo de 2011 para tratar de estabilizar los mercados.
2. Contexto geológico y antecedentes[editar]
2.1 Entorno tectónico[editar]
El sismo se produjo en la fosa de Japón, una zona de subducción donde la placa del Pacífico se hunde bajo la placa norteamericana —o, según algunos modelos, bajo la placa de Ojotsk—. En la latitud del epicentro, la placa del Pacífico se mueve en dirección oeste respecto de la placa norteamericana a una velocidad de unos 83 milímetros por año. El terremoto fue clasificado como de falla inversa interplacas, mecanismo típico de los grandes sismos de subducción.
La zona de ruptura se extendió a lo largo de un frente muy extenso. La Agencia Meteorológica de Japón estimó que la falla pudo haberse roto en una franja de unos 400 kilómetros de longitud y 200 kilómetros de anchura, desde la costa de la prefectura de Iwate hasta la costa de la prefectura de Ibaraki. Una ruptura de estas dimensiones explica tanto la magnitud del sismo como la generación de un tsunami de gran escala.
2.2 Sismicidad histórica y previa[editar]
La región de Tōhoku tiene una larga historia de grandes terremotos y tsunamis. Se ha señalado que el evento de 2011 tuvo un mecanismo similar al del terremoto de Sanriku de 869, que también produjo un tsunami de gran tamaño y penetró varios kilómetros tierra adentro.[3]
El sismo principal fue precedido por una serie sísmica iniciada el 9 de marzo de 2011, con un temblor de magnitud 7,2 localizado a unos 40 kilómetros del epicentro del evento del 11 de marzo. Ese mismo día y los siguientes se registraron varios sismos de magnitud superior a 6. En los años anteriores, la zona de subducción de la fosa de Japón había experimentado nueve eventos de magnitud 7 o mayor desde 1973. El mayor de ellos, ocurrido en diciembre de 1994, tuvo una magnitud de 7,8 con epicentro unos 250 kilómetros más al norte.
Aproximadamente un minuto antes del sismo principal, el sistema japonés de alerta temprana de terremotos, conectado a cerca de mil sismógrafos, envió avisos a medios de comunicación, ferrocarriles y telefonía móvil. Se considera que esta alerta contribuyó a reducir el número de víctimas del temblor, aunque no pudo evitar la destrucción posterior causada por el tsunami.
3. Desarrollo del terremoto[editar]
3.1 Magnitud y efecto[editar]
El USGS informó inicialmente una magnitud de 7,9, que fue corregida en las horas siguientes a 8,8 y luego a 8,9. Al final, la magnitud se fijó en 9,0-9,1 Mw. La revisión se debió a que el análisis de ondas sísmicas permitió precisar la enorme superficie de ruptura.[1:1]
El terremoto tuvo una duración aproximada de seis minutos, algo inhabitual para este tipo de sismos. En la escala sísmica japonesa (shindo), el temblor alcanzó el nivel máximo de 7 en Kurihara, prefectura de Miyagi. Otras tres prefecturas —Ibaraki, Fukushima y Tochigi— registraron nivel 6. En Tokio, a más de 350 kilómetros del epicentro, la intensidad alcanzó el nivel 5.
El sismo sorprendió a muchos sismólogos por su tamaño. Se creía que la geometría de la zona de subducción en la región no era lo bastante recta como para permitir un terremoto de magnitud superior a 8,5, por lo que se esperaban sismos de entre 8 y 8,5.[4] El evento fue, por tanto, una demostración de que los grandes terremotos de subducción pueden superar las estimaciones previas basadas en modelos locales.
3.2 Energía liberada[editar]
La energía superficial irradiada se calculó en 1,9 ± 0,5×1017 julios, dispersada en forma de sacudida y en la energía que generó el tsunami. Esa energía superficial equivale a casi el doble de la liberada por el terremoto del océano Índico de 2004, también de magnitud 9,1. El momento sísmico total, o energía total liberada, fue estimado por el USGS en 3,9×1022 julios, ligeramente inferior al del evento de 2004. Esta energía equivale a unas 9 320 gigatoneladas de TNT, o a unos 600 millones de veces la energía de la bomba atómica de Hiroshima.
La NASA calculó, a partir de imágenes satelitales, que el sismo desplazó la isla de Honshu aproximadamente 2,4 metros hacia el este y alteró el eje de rotación terrestre en unos 10 centímetros. Asimismo, los estudios del Jet Propulsion Laboratory indicaron que la duración del día se acortó en 1,8 microsegundos.
3.3 Réplicas[editar]
Tras el sismo principal se registraron miles de réplicas. La Agencia Meteorológica de Japón contabilizó 13 386 réplicas, muchas de ellas de magnitud superior a 5. En la primera hora posterior al evento principal ocurrieron sismos de gran tamaño: uno de magnitud 7,4 a las 15:06, otro de 7,9 a las 15:15 y otro de 7,7 a las 15:26, hora local. En los días siguientes se produjeron centenares de temblores, varios de ellos capaces de dañar estructuras ya debilitadas. La actividad sísmica en la costa del Pacífico de Tōhoku se mantuvo elevada durante meses.
4. Tsunami[editar]
4.1 Llegada a Japón[editar]
El tsunami llegó a la costa de Tōhoku en cuestión de minutos. La alerta emitida por Japón fue la más grave de su escala local, lo que implicaba la previsión de olas de 10 metros o más. En la práctica, el agua superó en varios puntos la altura esperada. Se observó una ola de unos 10 metros en el aeropuerto de Sendai, que quedó inundado con coches y edificios arrastrados. Una ola de 4 metros golpeó la prefectura de Iwate. Mediciones posteriores identificaron runups, o alturas de penetración del agua, mucho mayores, con un valor máximo de 40,5 metros.[5]
El tsunami avanzó tierra adentro y borró barrios enteros. Ciudades como Rikuzentakata, Minamisanriku, Ōtsuchi, Kamaishi y Kesennuma quedaron en gran parte destruidas. Buques de gran porte fueron empujados hacia el interior, puertos quedaron inutilizados y grandes extensiones de terreno agrícola quedaron anegadas. Las defensas costeras, incluidos muros antistsunami de hasta 12 metros de altura, fueron insuficientes en muchas localidades: el agua pasó por encima de ellos o los derribó.[6]
4.2 Alerta en la cuenca del Pacífico[editar]
La alerta de tsunami se extendió por todo el Pacífico. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió avisos para Hawái, donde se ordenó la evacuación de zonas bajas. El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos emitió alerta para la costa de Alaska entre la bahía de Chignik y la isla Attu, y vigilancia para toda la costa pacífica de Canadá y Estados Unidos hasta la frontera con México.
En Hawái, el mar dañó muelles, puertos deportivos y viviendas costeras. En California, el condado de Del Norte, especialmente la localidad de Crescent City, registró los daños más severos: la ola destruyó el puerto y dañó embarcaciones y edificios. Un hombre que se acercó a fotografiar el tsunami en la desembocadura del río Klamath, en Crescent City, fue arrastrado por el agua y su cuerpo fue hallado el 2 de abril en la costa, unos 530 kilómetros al norte. Fue una de las pocas víctimas mortales del tsunami fuera de Japón.
En Indonesia, una persona murió en Jayapura, provincia de Papúa, al ser alcanzada por la ola. El tsunami se propagó por toda la cuenca, pero con alturas decrecientes.
4.3 Efectos y alerta en Hispanoamérica[editar]
En América Latina, la alerta se activó a lo largo de la costa pacífica. En Chile, la Oficina Nacional de Emergencia y el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada advirtieron a las localidades costeras. La localidad de Puerto Viejo, en Caldera, región de Atacama, fue la más afectada del país: unas 280 casas resultaron dañadas, de las cuales 80 quedaron destruidas y otras 200 con daños de diversa consideración. No se registraron víctimas, en gran parte porque las autoridades habían dispuesto la evacuación de los sectores inundables.
En Pichilemu, comuna costera de la región de O'Higgins, las embarcaciones fueron trasladadas a zonas altas como medida preventiva. En Rapa Nui (Isla de Pascua), la alerta se levantó a las 04:08 hora local. El mar llegó sin la fuerza temida, aunque se mantuvo vigilancia ante la posibilidad de oleajes posteriores más intensos.
En Perú, las primeras olas registradas tuvieron entre 15 y 40 centímetros de altura. Las autoridades peruanas mantuvieron el monitoreo en la costa. En Colombia, la alerta se mantuvo durante gran parte del 12 de marzo pese a no registrarse cambios significativos. En Panamá, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Honduras, los avisos preventivos se fueron suspendiendo al comprobarse que las olas eran apenas perceptibles. En Nicaragua, la alerta se levantó a las 21:00 hora local, después de que el oleaje llegara sin fuerza.
La difusión en medios hispanohablantes fue masiva. Cadenas como CNN en Español, BBC Mundo, agencias como EFE y canales nacionales de América Latina transmitieron en vivo la evolución del accidente nuclear, y varios países latinoamericanos emitieron recomendaciones para sus ciudadanos residentes en Japón.
5. Consecuencias en Japón[editar]
5.1 Daños materiales[editar]
La mayor parte del daño fue causada por el tsunami, no directamente por la sacudida sísmica. Las imágenes de las ciudades más golpeadas mostraron pilas de escombros y pocas estructuras en pie. Los muros costeros, en los que Japón había invertido miles de millones de dólares, protegieron algunas zonas, pero no pudieron contener la altura total del agua en las más expuestas.[6:1]
La Agencia Nacional de Policía informó el 3 de abril de 2011 que 45 700 construcciones habían sido destruidas y 144 300 dañadas por el sismo y el tsunami. De ellas, 29 500 estructuras estaban en la prefectura de Miyagi, 12 500 en Iwate y 2 400 en Fukushima. Trescientos hospitales con 20 camas o más resultaron dañados; 11 de ellos fueron completamente destruidos. Se estima que 230 000 automóviles y camiones fueron dañados o destruidos. La cantidad de escombros, entre 24 y 25 millones de toneladas, complicó durante largo tiempo la limpieza y la reconstrucción.
El sismo produjo también incendios, en especial en zonas industriales y de refinerías. En Tokio y otras ciudades, pese a la distancia, varios edificios resultaron con daños menores y se suspendieron los servicios ferroviarios. Algunas zonas de la costa de Tōhoku recibieron nevadas en los días siguientes al desastre, lo que empeoró las condiciones de las personas atrapadas o desplazadas.
5.2 Electricidad y apagones[editar]
Alrededor de 4,4 millones de viviendas quedaron sin electricidad en el noreste de Japón, según Tōhoku Electric Power. Varias centrales nucleares y plantas termoeléctricas salieron de servicio, lo que redujo la capacidad de generación. Los apagones rotativos empezaron el 14 de marzo. Tokyo Electric Power Company (TEPCO), que normalmente suministra unos 40 GW en la región de Kanto, anunció que solo podía aportar en torno a 30 GW.
Japón no pudo compensar el déficit moviendo libremente electricidad entre regiones, porque el país arrastra desde el siglo XIX una doble frecuencia eléctrica: TEPCO y Tōhoku Electric Power operan a 50 Hz, mientras que Kansai Electric Power lo hace a 60 Hz.[7] Esta incompatibilidad limitó la ayuda desde el oeste del país.
Para mitigar la escasez, tres empresas siderúrgicas de Kanto conectaron sus generadores a la red de TEPCO. La reducción voluntaria del consumo en la región de Kanto ayudó a acortar los cortes programados. Los fabricantes de automóviles y autopartes acordaron operar sus fábricas los sábados y domingos y cerrar los jueves y viernes para repartir mejor la carga energética.
5.3 Hundimiento del terreno[editar]
El sismo, además de desplazar horizontalmente la isla de Honshu, causó subsidencia permanente en muchas localidades costeras. La Autoridad Geoespacial de Japón midió el hundimiento en trece puntos de las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima:
- Miyako, Iwate: 0,50 m
- Yamada, Iwate: 0,53 m
- Ōtsuchi, Iwate: 0,35 m
- Kamaishi, Iwate: 0,66 m
- Ōfunato, Iwate: 0,73 m
- Rikuzentakata, Iwate: 0,84 m
- Kesennuma, Miyagi: 0,74 m
- Minamisanriku, Miyagi: 0,69 m
- Península de Oshika, Miyagi: 1,2 m
- Ishinomaki, Miyagi: 0,78 m
- Higashimatsushima, Miyagi: 0,43 m
- Iwanuma, Miyagi: 0,47 m
- Sōma, Fukushima: 0,29 m
Como la subsidencia es permanente, estas comunidades quedaron más expuestas a las inundaciones durante las mareas altas. Algunos barrios costeros permanecen, a mediano plazo, por debajo del nivel que tenían antes del 11 de marzo.
6. Accidente nuclear de Fukushima[editar]
Artículo principal: Accidente nuclear de Fukushima I.
El tsunami golpeó la central nuclear Fukushima I (Daiichi), operada por TEPCO. Los reactores en funcionamiento se desconectaron automáticamente de la red en el momento del sismo, como estaba previsto. Sin embargo, el tsunami inundó los generadores diésel de emergencia y los sistemas de refrigeración, dejando a varios reactores sin posibilidad de disipar el calor residual. La acumulación de calor produjo la fusión del núcleo en tres de los reactores y la generación de gas hidrógeno. Sin ventilación adecuada, el gas se acumuló en los edificios de los reactores y provocó explosiones que expulsaron los paneles superiores.
El Gobierno japonés declaró el estado de emergencia nuclear. Inicialmente se evacuó a unas 3 000 personas en un radio de 3 kilómetros; el área fue ampliada a 10 kilómetros y luego a 20 kilómetros alrededor de Fukushima I. Una zona de 10 kilómetros alrededor de Fukushima II (Daini) también fue evacuada. En total, cientos de miles de residentes dejaron sus viviendas. Las autoridades detectaron niveles de radiación elevados en distintos momentos: se informó de valores mil veces superiores a los normales en un punto de control, aunque luego se produjeron descensos relativos. La empresa liberó vapor y agua radiactiva al mar y a la atmósfera, lo que generó una fuerte controversia nacional e internacional.
El accidente obligó a revisar la confianza en la industria nuclear. En los meses siguientes, Japón detuvo o suspendió temporalmente la operación de la mayoría de sus reactores nucleares para inspecciones de seguridad. De las 51 centrales nucleares del país, 11 se detuvieron automáticamente tras el sismo, y las tareas de control de la radiación se prolongaron durante años. El accidente fue clasificado con el nivel 7 de la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, el máximo posible, igual que Chernóbil, aunque con un volumen de material radiactivo liberado considerablemente menor.
El accidente de Fukushima se convirtió en la tercera gran crisis del desastre. Muchas comunidades afectadas por el tsunami debieron afrontar, además, restricciones de acceso por contaminación radiactiva, con efectos sobre la agricultura, la pesca y el retorno de los desplazados. Los residentes de una franja amplia de la prefectura de Fukushima pasaron meses o años viviendo en alojamientos temporales.
7. Víctimas y damnificados[editar]
Las cifras de fallecidos, desaparecidos y heridos fueron objeto de revisiones constantes. La Agencia Nacional de Policía de Japón confirmó, en un balance consolidado, 15 893 muertes, 2 556 desaparecidos y 6 152 heridos en 18 prefecturas.[2:1] Otras fuentes oficiales posteriores elevaron el total de muertos a 19 765, con 6 242 heridos y 2 553 desaparecidos. La diferencia se debe, en parte, a la incorporación de fallecidos en períodos posteriores y a la reclasificación de desaparecidos.
El análisis de los 13 135 cuerpos recuperados hasta el 11 de abril de 2011 reveló que el 92,5 % de las personas murió ahogada. Las víctimas mayores de 60 años fueron las más afectadas. La organización Save the Children informó que unos 100 000 niños fueron desplazados de sus hogares, muchos separados de sus familias porque el sismo ocurrió en horario escolar. Al menos 236 niños quedaron huérfanos. El terremoto y el tsunami mataron a 378 estudiantes de primaria y secundaria y dejaron otros 158 desaparecidos.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en la escuela primaria de Okawa, en Ishinomaki, prefectura de Miyagi. De los 108 estudiantes, 74 fallecieron, y de los 13 maestros y empleados, 10 murieron. Las decisiones sobre el momento y el lugar de evacuación de los alumnos dieron lugar a investigaciones y procesos judiciales posteriores.[8]
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón confirmó la muerte de 19 extranjeros, de nacionalidades estadounidense, canadiense, china, norcoreana, surcoreana, paquistaní y filipina, entre otras.
La búsqueda de personas desaparecidas se apoyó en herramientas digitales. Google Person Finder, que ya se había usado en los terremotos de Haití de 2010, Chile de 2010 y Christchurch de 2011, recopiló datos de supervivientes. El registro Next of Kin (NOKR) colaboró con el gobierno japonés para localizar a víctimas y contactar a sus familiares.
La capacidad funeraria japonesa resultó desbordada. Los crematorios y morgues, muchos de ellos dañados por el propio tsunami, no daban abasto. En Higashimatsushima, por ejemplo, un crematorio solo podía procesar cuatro cuerpos al día, muy por debajo de la demanda. El gobierno y las fuerzas armadas hubieron de enterrar temporalmente cuerpos en fosas comunes, con el compromiso de que serían cremados más adelante en ceremonias apropiadas.
8. Respuesta gubernamental y reconstrucción[editar]
El primer ministro Naoto Kan declaró la emergencia nacional y movilizó a la Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón, la guardia costera y servicios de bomberos y policía. Equipos de rescate de numerosos países, incluidos varios latinoamericanos, se ofrecieron para viajar a Japón, aunque la magnitud de la destrucción y la radiactividad en la zona de Fukushima complicaron las operaciones.
Japón mantuvo una presencia militar y civil masiva en Tōhoku durante meses. La Fuerza Terrestre de Autodefensa realizó tareas de búsqueda, limpieza de escombros, distribución de agua y alimentos y construcción de alojamientos temporales. Tres miembros de la fuerza terrestre murieron durante las labores de socorro.
El desastre se produjo en un contexto político difícil. Naoto Kan fue criticado por la gestión de la crisis, en particular por la comunicación con TEPCO y por las decisiones de evacuación. La crisis aceleró cambios institucionales, como la creación de un órgano regulador nuclear más independiente y una mayor supervisión de la seguridad atómica.
La reconstrucción se organizó mediante una agencia específica, con énfasis en la reubicación de barrios a zonas elevadas, la construcción de nuevos muros de protección, el realce de suelos y la recuperación de infraestructuras. Las zonas costeras más golpeadas optaron por no reconstruir en el mismo sitio en muchos casos. Pesca, agricultura y comercio local tardaron años en recuperarse. En la prefectura de Fukushima, el retorno de los evacuados siguió condicionado por la recuperación radiológica de los terrenos.
9. Impacto económico[editar]
El desastre causó una de las mayores pérdidas económicas de la historia. Las primeras estimaciones de pérdidas aseguradas, solo por el sismo, se situaron entre 14 500 y 34 600 millones de dólares. El Banco de Japón ofreció 15 billones de yenes (unos 183 000 millones de dólares) al sistema bancario el 14 de marzo, en un esfuerzo por normalizar los mercados. Los daños económicos totales se estimaron en más de 300 000 millones de dólares.
El impacto se sintió en cadenas de suministro globales. Japón es un productor clave de semiconductores, componentes automotrices y maquinaria, y la interrupción de fábricas en Tōhoku y Kanto afectó a empresas de Estados Unidos, Asia y Europa. La escasez de piezas y los apagones obligaron a reducir la producción. Un estudio de 2020 calculó que el terremoto y sus consecuencias provocaron una disminución de 0,47 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB real de Japón durante el año posterior al desastre.[9]
Los mercados financieros reaccionaron con caídas en la bolsa de Tokio y un fortalecimiento inicial del yen, seguido de intervenciones por parte del Banco de Japón para estabilizar la moneda. Las primas de riesgo y las acciones de compañías eléctricas quedaron expuestas a la incertidumbre sobre el costo final del accidente nuclear.
10. Legado y memoria[editar]
El 11 de marzo se convirtió en una fecha central para la memoria colectiva de Japón. El desastre recibió el nombre oficial de Gran Terremoto de Japón Oriental (東日本大震災, Higashi-Nihon Daishinsai), expresión que abarca el sismo, el tsunami y el accidente nuclear. Cada año se celebran ceremonias de conmemoración en Tokio y en las prefecturas afectadas, con un minuto de silencio a las 14:46, hora en que ocurrió el sismo.
El terremoto cambió la política de gestión del riesgo de desastres. Se revisaron las normas de construcción de muros costeros, se fortalecieron los sistemas de alerta y se impulsó la planificación de evacuaciones en escuelas y comunidades. Las lecciones del tsunami de Tōhoku influyeron en la preparación frente a otros tsunamis en la cuenca del Pacífico, incluidos los protocolos de alerta en América Latina.
El terremoto y tsunami de Japón de 2011 dejó además una marca profunda en la conciencia mundial sobre los desastres naturales. La imagen del agua inundando comunidades de Tōhoku, fusionada con la crisis invisible de la radiación en Fukushima, convirtió a la catástrofe en un hito de la historia contemporánea: un ejemplo de que ni los países con más tecnología y preparación están exentos de padecer los efectos de la naturaleza. La recuperación de la región de Tōhoku todavía es visible en 2026, con nuevas diques, barrios reubicados y una economía regional que, sin recobrar del todo su población anterior, ha aprendido a convivir con la memoria del 11 de marzo.
El USGS informó en un primer momento 7,9 Mw; la cifra fue corregida a 8,8, luego a 8,9 y finalmente a 9,0-9,1, valor confirmado por la Agencia Meteorológica de Japón. Esta escalada de correcciones es habitual en sismos de subducción muy grandes, porque el cálculo tarda en reflejar la superficie total de ruptura. ↩︎ ↩︎
Las cifras difieren según el momento y el organismo. Una serie de reportes de la Agencia Nacional de Policía, citados por la Wikipedia en español, menciona 15 899 muertos y 2 556 desaparecidos; balances consolidados posteriores elevan la cifra a 19 765 muertos y 2 553 desaparecidos. La discusión sobre cuál cifra incluye las llamadas “muertes relacionadas” es la principal fuente de discrepancia. ↩︎ ↩︎
El terremoto de Sanriku de 869, también conocido como terremoto de Jōgan, generó un tsunami que penetró tierra adentro en la misma región de Tōhoku. Los estudios geológicos y documentos históricos lo consideran uno de los precedentes directos del fenómeno de 2011. ↩︎
Se había estimado que la zona de ruptura no era lo bastante recta como para permitir un evento de magnitud 9. El sismo de 2011 obligó a revisar los modelos de riesgo sísmico de la fosa de Japón. ↩︎
La altura de 40,5 metros corresponde al valor máximo registrado por el USGS en la costa de Miyagi, según la ficha técnica del terremoto. En general, los valores de runup del tsunami de Tōhoku variaron mucho según la topografía local. ↩︎
Japón tenía aproximadamente 40 % de su línea costera protegida con muros antistsunami, algunos de hasta 12 metros de altura. En las áreas más expuestas, el tsunami superó esas estructuras o las destruyó. ↩︎ ↩︎
Japón mantiene dos sistemas eléctricos no plenamente interconectados: 50 hercios en el este y norte, y 60 hercios en el oeste. Este legado de los primeros desarrollos industriales obliga a usar conversores de frecuencia y limitó la ayuda entre regiones durante la crisis de 2011. ↩︎
La escuela primaria de Okawa, junto al río Kitakami, fue escenario de uno de los episodios más trágicos del desastre. Las pesquisas judiciales examinaron si la evacuación debió haberse hecho hacia una colina cercana en lugar de quedar a la espera. ↩︎
Carvalho, Nirei, Saito y Tahbaz-Salehi, en un estudio publicado en The Quarterly Journal of Economics en 2020, estimaron una caída de 0,47 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB real japonés durante el año posterior al desastre, atribuible a las disrupciones de las cadenas de suministro. ↩︎