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Totana

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Totana
Municipio de España
PaísEspaña
Comunidad autónomaRegión de Murcia
ProvinciaMurcia
ComarcaBajo Guadalentín
Ubicación37°46′N 1°30′O
Altitud255 m s. n. m.
Superficie287,67 km²
Población33 358 habitantes (INE 2025)
Densidad116,0 hab./km²
Gentiliciototanero, -a
Código postal30850
AlcaldeJuan Pagán Sánchez (PP), desde 2023
Sitio web oficial
www.totana.es

1. Resumen[editar]

Totana es un municipio y ciudad española situada en el interior de la Región de Murcia, enclavada en el fértil valle del Guadalentín, a los pies de la Sierra de Espuña. Con una población que ronda los treinta y dos mil habitantes, funciona como núcleo de servicios para las pedanías y localidades vecinas del Bajo Guadalentín. El municipio ha conservado una marcada identidad ligada a la alfarería —los jarros y lebrillos de barro totanero tienen fama regional— y ha diversificado su economía hacia la agricultura intensiva, la industria manufacturera y un sector logístico en crecimiento. Su casco urbano se organiza en torno a la Plaza de la Constitución y a la iglesia parroquial de Santiago, mientras que el término municipal alberga uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la cultura argárica: el poblado de La Bastida.

2. Historia[editar]

2.1. Prehistoria y época argárica[editar]

El territorio de Totana estuvo habitado de forma continuada desde la Edad del Bronce. El yacimiento de La Bastida, situado en un cerro a las afueras del núcleo urbano actual, constituye uno de los asentamientos más extensos y estudiados de la cultura de El Argar (2200–1500 a. C., aproximadamente).[1] Las excavaciones han revelado un sofisticado sistema de fortificación, viviendas dispuestas en terrazas artificiales y enterramientos en el subsuelo de las casas, lo que ha llevado a algunos arqueólogos a considerar La Bastida como la primera ciudad de la Europa occidental con características propiamente urbanas.[2]

2.2. Época romana y Al-Ándalus[editar]

Durante la dominación romana la zona quedó integrada en la provincia Tarraconense, aunque no se conocen núcleos urbanos de entidad en el actual término de Totana hasta la llegada de los árabes. Distintas fuentes sitúan en el paraje de Las Cabezuelas los restos de una villa romana o tardorromana, pero la evidencia es fragmentaria.[3] Bajo el dominio musulmán el territorio perteneció a la cora de Tudmir y fue escenario de la red de acequias y azudes que aprovecharon el caudal irregular del Guadalentín. El topónimo "Totana" podría derivar del árabe tetâwin (plural de tâwa, algo así como "bóveda", "horno" o "lugar de barro"), aunque la etimología no está consensuada.[4]

2.3. Fundación y desarrollo moderno[editar]

La Totana cristiana surgió como aldea dependiente de Aledo —plaza fuerte de la Orden de Santiago— tras la conquista castellana del siglo XIII. No obtuvo el título de villa hasta 1590, momento en que se desligó administrativamente de Aledo y comenzó a construir sus propias ordenanzas municipales. El siglo XVIII supuso un primer despegue económico gracias a la roturación de nuevas tierras de secano y a la instalación de alfares que abastecían a toda la comarca. En el XIX, la desamortización de Mendizábal redistribuyó la propiedad, lo que permitió la ampliación del casco urbano hacia el sur y la consolidación de la plaza Mayor como centro neurálgico.

3. Geografía y medio ambiente[editar]

Totana se localiza en 37°46′ N 1°30′ O, dentro del valle del Guadalentín, un pasillo natural que comunica la costa mediterránea con el interior peninsular. El río Guadalentín, de régimen torrencial, cruza el término de oeste a este, aunque su cauce suele permanecer seco largas temporadas.[5] La altitud media sobre el nivel del mar es de 255 m, y el punto más elevado se encuentra en el pico de Espuña, con 1585 m.

El clima es mediterráneo semiárido, con veranos calurosos e inviernos suaves. Las precipitaciones anuales rondan los 191,3 mm, concentradas en los meses de octubre y abril. La vegetación autóctona combina matorral esclerófilo y pinares de repoblación en las sierras colindantes, mientras que el fondo del valle está casi totalmente transformado en regadío.

4. Demografía[editar]

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población de derecho de Totana ascendía a 33 358 habitantes en 2025. La evolución demográfica muestra un crecimiento sostenido desde mediados del siglo XX, cuando el municipio apenas superaba los 11.000 residentes, hasta superar la barrera de los treinta mil en la primera década del siglo XXI. Este crecimiento se ha nutrido tanto de la inmigración interior como de la llegada de población extranjera, fundamentalmente de origen marroquí y ecuatoriano, atraída por la demanda de mano de obra en la agricultura intensiva y, posteriormente, en la construcción y la industria.

El casco urbano concentra aproximadamente el 85% de la población, mientras que el resto se distribuye entre pedanías como El Paretón, Lébor, Ñorica y Las Viñas, algunas de las cuales superan el millar de habitantes.

Año Población (hab.)
1950 11.213
1981 18.524
2001 25.310

5. Economía[editar]

5.1. Sector primario[editar]

La agricultura ha sido la actividad económica tradicional de Totana. La huerta, asentada en el valle del Guadalentín, produce hortalizas de ciclo invernal y primaveral, entre las que destacan la alcachofa —variedad local de tallo tierno— y el pimiento para pimentón, que aún conserva cierta presencia pese al declive general del cultivo en la región. La ganadería porcina y avícola, organizada mayoritariamente en régimen de integración vertical, completa el sector primario.

5.2. Industria y artesanía[editar]

La alfarería ha sido el elemento diferenciador de la actividad manufacturera totanera durante siglos. A la tradición artesanal se ha sumado, desde los años ochenta, un polígono industrial que alberga empresas de transformación de plásticos, muebles y maquinaria agrícola, diversificando la base productiva.

5.3. Servicios y logística[editar]

La ubicación estratégica propició la instalación de plataformas logísticas y empresas de transporte por carretera que dan empleo a una parte creciente de la población activa.

6. Cultura y patrimonio[editar]

6.1. Yacimiento de La Bastida[editar]

Las excavaciones, iniciadas en los años cincuenta del siglo pasado y retomadas con metodología moderna en 2009, han sacado a la luz una muralla de trazado poligonal, viviendas de planta rectangular con bancos corridos y un sistema de canalización de aguas. El yacimiento puede visitarse con reserva previa y dispone de un centro de interpretación que contextualiza los hallazgos.

6.2. Monumentos religiosos y civiles[editar]

En el casco urbano sobresalen:

  • Ermita de San Roque, vinculada al barrio alfarero y centro de una romería popular.

A ellos se suma la arquitectura dispersa por la huerta, con numerosas casas-torre y molinos hidráulicos que testimonian la importancia agrícola del valle.

7. Fiestas y tradiciones[editar]

7.1. Semana Santa[editar]

Sus procesiones arrancan el Viernes de Dolores y se prolongan hasta el Domingo de Resurrección, con la peculiaridad de que las imágenes desfilan acompañadas por bandas de música y, en algunas ocasiones, por la «burla» del prendimiento, una representación popular que mezcla teatro y devoción.[6]

7.2. Fiestas de Santiago[editar]

Las fiestas patronales en honor a Santiago Apóstol se celebran en torno al 25 de julio e incluyen actos religiosos, conciertos, feria de atracciones y la tradicional suelta de vaquillas. También destacan los desfiles de carrozas y las competiciones deportivas que organiza el ayuntamiento durante esos días.

7.3. Otras celebraciones[editar]

Otras fiestas señaladas en el calendario totanero son:

  • El desfile de Reyes Magos y las fiestas navideñas, con mercado artesanal en la plaza.

8. Deportes[editar]

Las disciplinas de montaña, como el senderismo, el trail running y la bicicleta de montaña, se han visto favorecidas por la proximidad de la Sierra de Espuña, que acoge pruebas puntuables para campeonatos autonómicos y nacionales.

9. Gastronomía[editar]

La cocina totanera es de raíz hortelana, con predominio de verduras y legumbres. Los platos más representativos incluyen:

  • Arroz con conejo y caracoles, elaborado lentamente en cazuela de barro, que condensa el sabor de la huerta y el monte bajo.
  • Migas de pan, acompañadas de pimientos fritos, sardinas saladas y gazpacho de remojo.
  • Zarangollo, pisto de calabacín, cebolla y, algunas veces, patata, cuajado con huevo.
  • Empedrao, arroz con alubias y bacalao, típico de los días de vigilia.
  • Paparajotes: hojas de limonero rebozadas en una masa de harina y leche, fritas y espolvoreadas con azúcar y canela, postre compartido con la capital murciana y el resto del valle del Guadalentín.

10. Hermanamientos[editar]

Estos vínculos se traducen en intercambios culturales esporádicos y en acciones de cooperación al desarrollo, especialmente con el pueblo saharaui.


  1. La cultura argárica se extendió por el sureste peninsular durante el Bronce Medio y se caracteriza por la metalurgia del bronce, la jerarquización social y la explotación intensiva del entorno. En La Bastida se han hallado objetos de cobre, plata y oro, así como cerámica bruñida de tipología normalizada. ↩︎

  2. Esta tesis, defendida por el equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona que excavó el sitio, se apoya en la presencia de un urbanismo planificado con calles, muros de contención y una muralla de trazado complejo, elementos poco comunes en la Europa de la época. ↩︎

  3. En las prospecciones arqueológicas de Las Cabezuelas se identificaron fragmentos de terra sigillata y restos constructivos de opus caementicium, pero ninguna estructura completa que permita hablar de una villa consolidada. ↩︎

  4. Otra hipótesis, menos extendida, relaciona el nombre con la raíz prerromana tout- (ciudad, pueblo), pero la adaptación fonética al árabe y luego al romance presenta dificultades. La explicación desde el árabe tetâwin es la que suele citarse en la bibliografía local. ↩︎

  5. El carácter esporádico de las precipitaciones, concentradas en otoño, ha provocado históricas crecidas; la más grave en época contemporánea fue la riada de 1973, que anegó buena parte de la vega. ↩︎

  6. La «jugá» o «burla» de la procesión del Miércoles Santo recrea el prendimiento de Jesús con un tono más festivo y colorista que el que se ve en otras Semanas Santas murcianas, lo que atrae a visitantes de toda la región. ↩︎