Unión Soviética
| Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas | |
|---|---|
| Союз Советских Социалистических Республик | |
| Periodo | 30 de diciembre de 1922 – 26 de diciembre de 1991 |
| Capital | Moscú |
| Idioma principal | Ruso |
| Forma de gobierno | República socialista federal marxista-leninista unipartidista (1922–1990) República federal semipresidencialista (1990–1991) |
| Lema | «¡Proletarios de todos los países, uníos!» |
| Himnos | La Internacional (1922–1944) Himno nacional de la Unión Soviética (1944–1991) |
| Moneda | Rublo soviético (SUR) |
| Superficie en 1991 | 22 402 200 km²[sin verificar] |
| Población en 1991 | 293 047 571[sin verificar] |
| PIB nominal en 1990 | 2,7 billones de dólares[sin verificar] |
| PIB per cápita en 1990 | 9 000 dólares[sin verificar] |
| IDH en 1990 | 0,920[sin verificar] |
1. Resumen[editar]
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), conocida comúnmente como Unión Soviética, fue un Estado socialista federal que existió en Eurasia entre el 30 de diciembre de 1922 y el 26 de diciembre de 1991. Ocupó territorios de Europa oriental y Asia septentrional y llegó a abarcar, tras la Segunda Guerra Mundial, alrededor de la séptima parte de la superficie emergida de la Tierra. Su capital fue Moscú y su moneda, el rublo soviético.
El Estado se formó mediante el Tratado de Creación de la URSS, firmado por las repúblicas socialistas soviéticas de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia. A lo largo de su historia incorporó nuevas repúblicas hasta sumar quince. Fue el primer país de régimen comunista y de partido único, gobernado de manera centralizada por el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Aunque formalmente era una federación de repúblicas, en la práctica el poder se concentró durante décadas en el aparato central del Partido y en sus dirigentes.
La Unión Soviética nació después de la Revolución de Febrero de 1917, que puso fin al Imperio ruso, y de la Revolución de Octubre del mismo año, que llevó a los bolcheviques al poder. Tras la guerra civil rusa y la victoria del Ejército Rojo, los dirigentes soviéticos consolidaron un Estado que emprendió una industrialización acelerada y una profunda transformación social. Bajo el liderazgo de Iósif Stalin, desde mediados de los años veinte, el país combinó grandes obras de modernización con una fuerte represión política.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética resistió la invasión alemana iniciada en junio de 1941 y resultó decisiva en la derrota de la Alemania nazi. Al terminar la guerra, emergió como una de las dos superpotencias mundiales, junto a Estados Unidos, y encabezó el bloque del Este durante la Guerra Fría. Su rivalidad con Occidente se extendió a la política, la economía, la diplomacia, la ciencia, el deporte y la exploración espacial.
A finales de la década de 1980, las reformas de Mijaíl Gorbachov —la perestroika y la glásnost— modificaron profundamente el sistema. Tras el fallido golpe de Estado de agosto de 1991, las repúblicas que aún formaban parte de la Unión aceleraron su independencia. La disolución formal se produjo el 26 de diciembre de 1991. La Federación de Rusia asumió la personalidad jurídica internacional del desaparecido Estado.
2. Historia[editar]
2.1 Revolución y fundación[editar]
La actividad revolucionaria moderna en el Imperio ruso se remonta a la Revuelta Decembrista de 1825. La servidumbre fue abolida en 1861, aunque en términos considerados desfavorables para los campesinos, lo que alimentó el descontento. Un parlamento, la Duma Imperial de Rusia, fue establecido en 1906, después de la Revolución de 1905. La agitación social se agravó durante la Primera Guerra Mundial por los fracasos militares y la escasez de alimentos en las ciudades.
En marzo de 1917, un levantamiento popular en Petrogrado —actual San Petersburgo— obligó al zar Nicolás II a abdicar. Se instaló entonces un Gobierno provisional de orientación liberal, mientras en todo el país se formaban sóviets, asambleas de obreros, soldados y campesinos. El 7 de noviembre de 1917 según el calendario gregoriano, los bolcheviques, dirigidos por Vladímir Lenin, derrocaron al Gobierno provisional y entregaron el poder a los sóviets. Pocas semanas después se convocaron elecciones democráticas para una Asamblea Constituyente. Tras la derrota bolchevique en esos comicios, el nuevo gobierno disolvió la asamblea.
En diciembre de 1917 los bolcheviques firmaron un armisticio con las Potencias Centrales. Los combates se reanudaron en febrero de 1918, y en marzo el gobierno soviético abandonó definitivamente la guerra mediante el Tratado de Brest-Litovsk. A partir de ese momento, Rusia se vio envuelta en una larga y sangrienta guerra civil entre el Ejército Rojo bolchevique y el Movimiento Blanco. La guerra terminó hacia 1923 con la victoria de los rojos e incluyó intervención extranjera, la ejecución del zar Nicolás II y su familia, y la hambruna de 1921, que causó millones de muertos.[1] La guerra polaco-soviética de 1919–1921 y la guerra de independencia de Ucrania de 1917–1921 se resolvieron con la Paz de Riga de 1921, que dividió territorios en disputa entre Polonia y la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.
2.2 Unificación de las repúblicas soviéticas[editar]
El 29 de diciembre de 1922, delegaciones plenipotenciarias de Rusia, Transcaucasia, Ucrania y Bielorrusia aprobaron el Tratado de Creación de la URSS y la Declaración de la Creación de la Unión Soviética. Ambos documentos fueron confirmados el 30 de diciembre de 1922 por el primer Congreso de los Sóviets de la Unión. Las delegaciones estuvieron encabezadas por Mijaíl Kalinin, Mijaíl Tsjakaya, Mijaíl Frunze, Grigori Petrovski y Aleksandr Cherviakov.[2]
El 1 de febrero de 1924, el Imperio británico reconoció de iure a la Unión Soviética, durante el gobierno del laborista Ramsay MacDonald. Ese mismo año se aprobó la constitución soviética que legitimaba la unión de diciembre de 1922. En la práctica, la constitución de 1924 estableció un sistema federal con instituciones centrales, aunque el poder real permaneció en manos del Partido Comunista.
La reconstrucción económica comenzó desde los primeros años del poder soviético. Uno de los proyectos más ambiciosos fue el plan GOELRÓ, adoptado en 1920, que proponía la electrificación total del país en un plazo de diez a quince años. Incluyó la construcción de una red de treinta centrales eléctricas regionales, entre ellas diez grandes centrales hidroeléctricas, y sentó las bases de los posteriores planes quinquenales. El plan quedó prácticamente completado hacia 1931.[3]
2.3 La era de Stalin[editar]
El 3 de abril de 1922, Iósif Stalin fue nombrado secretario general del Partido Comunista. Tras la muerte de Lenin, en enero de 1924, se desató una lucha por la sucesión. Stalin consolidó su influencia de manera gradual, aisló o limitó a sus rivales y se convirtió en el principal dirigente soviético. En octubre de 1927, Grigori Zinóviev y León Trotski fueron expulsados del Comité Central. Trotski salió de la URSS en 1929 y fue asesinado en 1940; Zinóviev fue ejecutado en 1936, en el marco de la Gran Purga.
En 1928, Stalin introdujo el primer plan quinquenal destinado a edificar una economía socialista. La política del «socialismo en un solo país» se impuso frente a las tesis del internacionalismo proletario. En la industria, el Estado asumió el control de las empresas y emprendió una industrialización a gran escala. En la agricultura se establecieron granjas colectivas, los koljoses, en todo el país.
La colectivización provocó una grave crisis en el campo. Tras la deskulakización, muchos campesinos considerados kuláks fueron perseguidos y enviados al Gulag a realizar trabajos forzados. A mediados de la década de 1930, la Gran Purga alcanzó a numerosos viejos bolcheviques y miembros del aparato estatal. Las cifras de víctimas son objeto de debate. Según archivos soviéticos desclasificados, entre 1937 y 1938 la NKVD arrestó a 1 500 000 personas, de las cuales 681 692 fueron fusiladas.[4] Las estimaciones totales de muertes en exceso durante los años treinta se sitúan en un rango de diez a once millones de personas. A pesar de la represión, la Unión Soviética desarrolló una economía industrial poderosa en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.
En el plano internacional, 1933 marcó el establecimiento de relaciones diplomáticas entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Durante la guerra civil española, la URSS apoyó a la República Española contra los sublevados, respaldados por la Italia fascista y la Alemania nazi. Sin embargo, tras los Acuerdos de Múnich entre el Reino Unido, Francia y Alemania, la diplomacia soviética cambió de rumbo. En agosto de 1939, Moscú y Berlín firmaron el Pacto Ribbentrop-Mólotov, un pacto de no agresión que incluía protocolos secretos. La Unión Soviética invadió el este de Polonia en septiembre de 1939 y, en 1940, anexó Estonia, Letonia y Lituania. A finales de noviembre de 1939, tras no conseguir por medios diplomáticos que Finlandia moviera su frontera a veinticinco kilómetros de Leningrado, Stalin ordenó la intervención del Ejército Rojo, lo que dio inicio a la Guerra de Invierno.
En el este, el Ejército Rojo ganó varias batallas decisivas durante los choques fronterizos con el Imperio del Japón en 1938 y 1939. En abril de 1941 la URSS y Japón firmaron un Pacto de Neutralidad, por el cual Moscú reconoció la integridad territorial de Manchukuo, un Estado títere japonés.
2.4 Segunda Guerra Mundial[editar]
El 22 de junio de 1941, la Alemania nazi rompió el pacto de no agresión e invadió la Unión Soviética en la Operación Barbarroja. Para la población soviética, el conflicto pasó a conocerse como la Gran Guerra Patria. El Ejército Rojo logró detener el avance alemán en la batalla de Moscú. La batalla de Stalingrado, entre finales de 1942 y principios de 1943, se convirtió en el punto de inflexión de la guerra. Después de Stalingrado, las fuerzas soviéticas avanzaron por Europa oriental hasta Berlín y forzaron la rendición alemana en mayo de 1945. El frente oriental concentró una parte abrumadora de las bajas militares alemanas; según algunas estimaciones, Alemania sufrió allí el 80 % de sus pérdidas militares.[5]
En cumplimiento de los acuerdos de la Conferencia de Yalta, la Unión Soviética denunció el Pacto de Neutralidad con Japón en abril de 1945 e invadió Manchukuo y otros territorios controlados por Japón el 9 de agosto de 1945. La campaña terminó con una rápida victoria soviética y contribuyó a la rendición incondicional de Japón.
La Unión Soviética pagó un costo humano altísimo. Se estima que perdió aproximadamente 27 millones de personas durante la guerra, la cifra más alta de todos los países participantes. Aun así, salió del conflicto como una superpotencia militar. Como miembro fundador de las Naciones Unidas en 1945, obtuvo uno de los cinco asientos permanentes del Consejo de Seguridad, con derecho de veto.
2.5 Posguerra y Guerra Fría temprana[editar]
En la inmediata posguerra, la Unión Soviética reconstruyó y expandió su economía manteniendo un control estrictamente centralizado. Ayudó a la reconstrucción de los países de Europa oriental, a la vez que los convirtió en Estados satélite. En 1949 se creó el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON o CAME), y en 1955 se estableció la alianza militar del Pacto de Varsovia. La Unión Soviética mantuvo su condición de superpotencia durante cuatro décadas mediante su hegemonía en Europa oriental, su fuerza militar, su ayuda a países en desarrollo y sus avances científicos, especialmente en tecnología espacial y armamento.
La desconfianza con los antiguos aliados occidentales dio paso a la Guerra Fría. La Unión Soviética y Estados Unidos no se enfrentaron de manera directa, pero sostuvieron una prolongada disputa ideológica, política, económica y militar. El bloque socialista y el bloque occidental compitieron en todos los ámbitos, desde la carrera nuclear hasta el deporte.
2.6 De Jrushchov a Brézhnev[editar]
Iósif Stalin murió el 5 de marzo de 1953. Ante la ausencia de un sucesor comúnmente aceptado, los altos dirigentes del Partido optaron por una dirección colectiva. Nikita Jrushchov se impuso en la lucha por el poder. En su discurso secreto ante el XX Congreso del PCUS, en 1956, denunció la represión política del periodo estalinista y ordenó liberar a presos del Gulag. Ese proceso de apertura se conoció como desestalinización.
Moscú consideró a Europa oriental como una zona de contención para la defensa de sus fronteras occidentales y aseguró su control transformando a los países de la región en Estados satélite. La fuerza militar soviética fue utilizada para reprimir levantamientos anticomunistas en Hungría y Polonia en 1956. A finales de los años cincuenta, el acercamiento de Moscú a Occidente fue percibido por Mao Zedong como revisionismo, lo que condujo a la ruptura sino-soviética y dividió al movimiento comunista mundial.
En el terreno científico y tecnológico, la Unión Soviética alcanzó hitos notables. Lanzó el primer satélite artificial, el Sputnik 1, el 4 de octubre de 1957, y envió al espacio a la perra Laika. El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio exterior a bordo de la Vostok 1. Valentina Tereshkova fue la primera mujer en ir al espacio, el 16 de junio de 1963, y Alekséi Leónov realizó la primera caminata espacial el 18 de marzo de 1965. Los vehículos Lunojod 1 y Lunojod 2 exploraron la superficie lunar.[6]
Jrushchov impulsó el llamado «deshielo» cultural y político. Se suavizó la censura, aunque continuaron las restricciones. La novela Doctor Zhivago, de Borís Pasternak, fue prohibida y su autor se vio forzado a rechazar el Premio Nobel de Literatura en 1958. Ese mismo año, sin embargo, los físicos soviéticos Pável Cherenkov, Iliá Frank e Ígor Tamm recibieron el Premio Nobel de Física.
Las reformas agrícolas y administrativas de Jrushchov resultaron en general improductivas. En 1962 se produjo la crisis de los misiles en Cuba por el despliegue soviético de misiles nucleares en la isla. Moscú retrocedió ante el bloqueo naval estadounidense, lo que debilitó el prestigio de Jrushchov y condujo a su destitución en 1964.
Tras la salida de Jrushchov se instauró un nuevo liderazgo colectivo, con Leonid Brézhnev como secretario general del Partido Comunista, Alekséi Kosyguin como presidente del Consejo de Ministros y Nikolái Podgorni como presidente del Presidium del Sóviet Supremo. Brézhnev se consolidó como la figura dominante en la década de 1970. En 1968, la Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia para detener las reformas de la Primavera de Praga.
Brézhnev presidió una etapa de distensión con Occidente, reflejada en los acuerdos SALT I y SALT II y en el Tratado sobre Misiles Antibalísticos. Al mismo tiempo, incrementó la fuerza militar soviética. El gasto armamentístico contribuyó al fin de la distensión a finales de los años setenta. Otro factor fue la guerra de Afganistán, iniciada en diciembre de 1979 para apoyar a un gobierno comunista local en graves dificultades.
En octubre de 1977 se aprobó la tercera constitución soviética. Sin embargo, hacia la muerte de Brézhnev, en 1982, predominaba la aversión al cambio. El largo periodo de Brézhnev comenzó a ser descrito como una etapa de estancamiento, con un directorio político envejecido e inmóvil.
2.7 Reformas de Gorbachov y disolución[editar]
Los dos sucesores inmediatos de Brézhnev fueron figuras de transición. Yuri Andrópov asumió el poder con 68 años y Konstantín Chernenko con 72; ambos murieron en menos de dos años. Para evitar un tercer liderazgo breve, en 1985 el PCUS eligió a Mijaíl Gorbachov, representante de una nueva generación.
Gorbachov impulsó la perestroika, una reestructuración económica y del poder, y la glásnost, una política de apertura informativa que permitió el acceso público a información después de décadas de censura. También se movió para poner fin a la Guerra Fría. En 1988, la Unión Soviética decidió abandonar la guerra de Afganistán y comenzó a retirar sus tropas. Durante la segunda mitad de la década de 1980 retiró el apoyo militar a los antiguos Estados satélites, lo que facilitó la caída de varios gobiernos comunistas. Con la caída del Muro de Berlín y la unificación alemana, el telón de acero se desmoronó.
A finales de los años ochenta, las repúblicas que componían la Unión incorporaron movimientos hacia la declaración de soberanía. Muchas celebraron sus primeras elecciones libres y crearon legislaturas nacionales hacia 1990. Varias de ellas elaboraron leyes que contradecían la legislación federal, en lo que se conoció como la «Guerra de Leyes». El 11 de marzo de 1990, Lituania proclamó la restitución de su independencia. El 12 de junio de 1990, el Congreso de los Diputados del Pueblo de Rusia declaró la soberanía de Rusia sobre su territorio.
El 17 de marzo de 1991, se celebró un referéndum para preservar la Unión, en el que la mayoría de la población votó por la conservación en nueve de las quince repúblicas. Durante el verano de 1991, se negoció un Nuevo Tratado de la Unión, que habría convertido al país en una federación mucho más laxa. La firma, prevista para el 20 de agosto, fue interrumpida por un intento de golpe de Estado conservador. Los golpistas crearon el Comité Estatal para el Estado de Emergencia y movilizaron tropas, pero desistieron tras la muerte accidental de tres jóvenes.
Tras el fracaso del golpe, Borís Yeltsin salió fortalecido y desacreditó al comité golpista. El poder de Gorbachov disminuyó drásticamente. Letonia y Estonia declararon la restauración de su independencia plena todavía en agosto de 1991. Las demás repúblicas continuaron discutiendo posibles modelos para una unión cada vez más débil.
El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el Tratado de Belavezha, que declaraba oficialmente la disolución de la Unión Soviética y establecía la Comunidad de Estados Independientes. La disolución formal de la URSS se completó el 26 de diciembre de 1991. La Federación de Rusia asumió los derechos y obligaciones internacionales del Estado soviético.
3. Estado y política[editar]
La Unión Soviética se definió formalmente como una república socialista federal marxista-leninista de partido único. El Partido Comunista de la Unión Soviética concentraba el poder político, administrativo e ideológico. La oposición organizada no era permitida, y el partido operaba conforme al principio de centralismo democrático.
El órgano legislativo central fue, desde 1922 hasta 1937, el Congreso de los Sóviets de la Unión y su Comité Ejecutivo Central. A partir de 1937, el Sóviet Supremo de la Unión Soviética asumió la función legislativa, dividido en dos cámaras: el Sóviet de la Unión y el Sóviet de las Nacionalidades. Entre 1989 y 1991 funcionó además el Congreso de los Diputados del Pueblo. En 1990 se creó el cargo de presidente de la URSS, lo que modificó la estructura de poder.
El secretario general del Partido Comunista fue, durante la mayor parte de la historia soviética, el dirigente efectivo del país. Los principales secretarios generales fueron Iósif Stalin, Nikita Jrushchov, Leonid Brézhnev, Yuri Andrópov, Konstantín Chernenko y Mijaíl Gorbachov. El jefe de gobierno recibió distintas denominaciones; la más estable fue la de presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética. Entre los jefes de gobierno destacaron Vladímir Lenin, Alekséi Rýkov, Viacheslav Mólotov, Iósif Stalin, Gueorgui Malenkov, Nikolái Bulganin, Nikita Jrushchov, Alekséi Kosyguin, Nikolái Tíjonov, Nikolái Rizhkov, Valentín Pávlov e Iván Siláyev.[7]
Las quince repúblicas que integraron la Unión en su etapa final fueron: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Estonia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán. Cada república poseía instituciones propias y, formalmente, el derecho de separación, aunque este fue puramente teórico hasta la crisis final del Estado. El artículo 72 de la Constitución de 1977 reconocía a cada república el derecho de separarse de la URSS, y en 1990 se aprobó una ley que regulaba el procedimiento de secesión mediante referéndum.
4. Economía[editar]
La economía soviética se basó en la planificación central, la propiedad estatal de los principales medios de producción y la colectivización del campo. La Nueva Política Económica de los años veinte permitió temporalmente cierta actividad privada, pero a partir de 1928 el primer plan quinquenal impuso una industrialización acelerada y una agricultura colectivizada.
Los planes quinquenales fijaban metas de producción para todos los sectores. El sistema logró transformar a un país predominantemente agrario en una potencia industrial en pocas décadas. Sin embargo, la planificación central generó también ineficiencia, falta de incentivos, distorsiones estadísticas y escasez de bienes de consumo. La industria pesada y la defensa recibieron prioridad, mientras que la agricultura y los servicios quedaron rezagados.
La economía soviética llegó a representar una parte significativa de la producción mundial. Las cifras exactas son difíciles de comparar con las de Occidente. Según estimaciones de 1990, el producto interno bruto nominal se situaba en 2,7 billones de dólares y el PIB per cápita en 9 000 dólares, con un índice de desarrollo humano de 0,920.[8] Estos valores deben leerse con precaución, dada la metodología de cálculo y la distorsión de los precios.
En el plano externo, la Unión Soviética coordinó el comercio y la cooperación económica de los países socialistas mediante el COMECON. El petróleo y el gas natural se convirtieron en una fuente importante de ingresos durante los años setenta y ochenta. Algunos autores sostienen que la caída del precio del petróleo impulsada por Arabia Saudita en los años ochenta redujo drásticamente los ingresos soviéticos y agravó la crisis fiscal.[9]
5. Sociedad y nacionalidades[editar]
La Unión Soviética fue un Estado multinacional. El idioma ruso funcionó de facto como lengua común de la administración, la educación superior y el ejército. Las repúblicas conservaron lenguas oficiales propias, y convivieron numerosas lenguas, entre ellas el ucraniano, el bielorruso, el kazajo, el georgiano, el armenio, el azerí, el uzbeko, el turcomano, el kirguís, el tayiko, el lituano, el letón, el estonio y el moldavo.
El régimen promovió la alfabetización masiva, la educación técnica y la incorporación de la mujer al trabajo. Sin embargo, el acceso a la vivienda, la escasez de bienes de consumo y la censura marcaron la vida cotidiana. La religión fue oficialmente marginada; el Estado mantuvo una política de ateísmo. Las expresiones culturales y artísticas estuvieron subordinadas al realismo socialista en determinados periodos.
La represión política afectó a millones de personas. El sistema del Gulag, la Gran Purga, la colectivización forzada y las deportaciones de pueblos enteros son algunos de los episodios más graves del periodo soviético. Las cifras totales de víctimas siguen siendo objeto de controversia entre historiadores. Los archivos desclasificados han permitido conocer mejor la escala de la represión, pero no cierran el debate.
6. Cultura y ciencia[editar]
La cultura soviética produjo figuras y obras de alcance mundial, al tiempo que permaneció bajo control político. La literatura, el cine, la música y las artes plásticas se desarrollaron entre el impulso oficial y los límites de la censura. La novela Doctor Zhivago, por ejemplo, fue prohibida y su autor perseguido, lo que no impidió que otros científicos y artistas obtuvieran reconocimiento internacional.
La ciencia básica y aplicada recibió un gran respaldo estatal. La Unión Soviética alcanzó una posición de vanguardia en física, matemáticas, química y, sobre todo, en tecnología espacial. El Sputnik 1, lanzado el 4 de octubre de 1957, inauguró la era espacial. Yuri Gagarin realizó el primer vuelo espacial tripulado el 12 de abril de 1961. La perra Laika, Valentina Tereshkova y Alekséi Leónov se convirtieron en hitos de la exploración. Los programas Lunojod llevaron los primeros vehículos exploradores a la Luna.[10]
En 1958, los físicos Pável Cherenkov, Iliá Frank e Ígor Tamm recibieron el Premio Nobel de Física, un reconocimiento simbólico del nivel alcanzado por la ciencia soviética.
7. Fuerzas armadas y política exterior[editar]
El Ejército Rojo fue el instrumento principal de la defensa y de la proyección de poder de la Unión Soviética. Nacido durante la guerra civil rusa, se convirtió en una de las fuerzas armadas más grandes del mundo. La Unión Soviética desarrolló armas nucleares y una capacidad militar convencional masiva.
La política exterior soviética combinó diplomacia, alianzas militares y apoyo a movimientos afines. El Pacto de Varsovia, creado en 1955, agrupó a la Unión Soviética y a los Estados de Europa oriental. Moscú intervino militarmente en Europa oriental en 1956 y en 1968, e invadió Afganistán en 1979. La ruptura con China a finales de los años cincuenta dividió al campo socialista y fortaleció la autonomía de Albania, Camboya y otros gobiernos que se alinearon con Pekín.
Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos evitaron el conflicto directo, pero compitieron en Corea, Vietnam, África, Oriente Medio y América Latina. La crisis de los misiles en Cuba, en 1962, fue el momento de mayor tensión entre las dos superpotencias.
8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La relación de la Unión Soviética con el mundo hispanohablante tuvo varios momentos relevantes. Durante la guerra civil española, la URSS apoyó a la República Española frente a los sublevados, mientras la Italia fascista y la Alemania nazi apoyaban al bando contrario. Esa intervención convirtió a España en un escenario temprano de la rivalidad ideológica europea.
Después de la Revolución cubana, la Unión Soviética estableció una alianza estrecha con Cuba, encabezada por Fidel Castro. La cooperación incluyó acuerdos económicos, asesoramiento técnico y militar y un fuerte intercambio ideológico. La crisis de los misiles de 1962 estuvo directamente relacionada con esa alianza y colocó a América Latina en el centro de la confrontación entre las superpotencias. La visita de Yuri Gagarin a Cuba y su encuentro con Fidel Castro se convirtió en un símbolo de la cooperación soviético-cubana.[11]
En el resto de América Latina, la influencia soviética se expresó a través de partidos comunistas, sindicatos, editoriales, becas de estudio y relaciones diplomáticas. El alcance de esa influencia varió mucho según el país y el periodo. En el ámbito cultural, las traducciones al español de literatura rusa y soviética tuvieron una amplia circulación en España y América Latina. Términos como «soviet», «bolchevique», «perestroika» o «glásnost» se integraron al vocabulario político hispanohablante. La denominación «Unión Soviética» y la sigla «URSS» son las formas habituales en español, aunque en algunos contextos se usó también «Rusia soviética» de manera imprecisa para referirse a todo el Estado.
9. Legado e interpretaciones[editar]
El legado de la Unión Soviética es objeto de interpretaciones contrapuestas. Para algunos, la URSS fue un experimento de transformación social que industrializó un país atrasado, derrotó al nazismo y amplió el acceso a la educación, la ciencia y la salud. Para otros, fue un régimen totalitario que sometió a su población, anuló las libertades y provocó una enorme cantidad de víctimas.
La historiografía occidental y la soviética presentaron durante décadas relatos opuestos. Los archivos abiertos después de 1991 han permitido una evaluación más documentada del periodo, aunque persisten las diferencias de énfasis. La URSS también dejó una profunda huella en el sistema internacional, en la descolonización y en la política del siglo XX. El final de la Unión Soviética transformó las fronteras de Eurasia y dio lugar a quince Estados independientes.
En el mundo hispanohablante, la Unión Soviética ha sido recordada por su papel en la Segunda Guerra Mundial, la carrera espacial, el apoyo a Cuba y su influencia en las izquierdas. La conmemoración del fin de la URSS y la valoración del periodo soviético siguen siendo temas sensibles en Europa oriental y en el debate político global.
10. Resumen cronológico[editar]
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 1917 | Revolución de Febrero y Revolución de Octubre |
| 30 de diciembre de 1922 | Creación de la URSS |
| 1924 | Muerte de Lenin y aprobación de la primera constitución |
| 1928 | Inicio del primer plan quinquenal |
| 22 de junio de 1941 | Invasión alemana y comienzo de la Gran Guerra Patria |
| 9 de mayo de 1945 | Rendición de la Alemania nazi |
| 4 de octubre de 1957 | Lanzamiento del Sputnik 1 |
| 12 de abril de 1961 | Vuelo espacial de Yuri Gagarin a bordo de la Vostok 1 |
| 1962 | Crisis de los misiles en Cuba |
| 1979 | Inicio de la guerra de Afganistán |
| 1985 | Mijaíl Gorbachov asume el liderazgo e impulsa la perestroika y la glásnost |
| Agosto de 1991 | Intento de golpe de Estado en Moscú |
| 26 de diciembre de 1991 | Disolución formal de la Unión Soviética |
Las estimaciones de muertos por la hambruna de 1921 se acercan a cinco millones. La guerra civil rusa terminó en 1923 con la victoria del Ejército Rojo, aunque las operaciones se prolongaron en algunas regiones. ↩︎
El tratado fue aprobado el 29 de diciembre de 1922 y confirmado al día siguiente. Los firmantes varían ligeramente según la fuente; los nombres principales son los citados en la tradición soviética. ↩︎
El Plan GOELRÓ fue el primer plan de electrificación estatal a gran escala y sirvió de modelo a los planes quinquenales posteriores. Su cumplimiento total fue prácticamente alcanzado hacia 1931. ↩︎
Las cifras de la Gran Purga provienen de archivos desclasificados de la NKVD. Algunos historiadores consideran que el total real de detenidos y ejecutados fue mayor. ↩︎
La cifra del 80 % de las bajas alemanas en el frente oriental proviene de estudios sobre la Segunda Guerra Mundial y debe entenderse como una estimación global, no como un dato exacto. ↩︎
El Sputnik 1 y el vuelo de Gagarin son hitos confirmados por fuentes espaciales y por los archivos soviéticos. Lunojod 1 fue el primer vehículo teledirigido en posarse sobre la Luna. ↩︎
La lista de jefes de gobierno abarca diferentes periodos y denominaciones. Entre 1922 y 1991, el cargo cambió de nombre varias veces, pero la función de jefe de gobierno se mantuvo. ↩︎
Las comparaciones de PIB e IDH de la URSS con países de mercado son problemáticas. Las cifras de 1990 proceden de estimaciones de organismos internacionales y deben leerse con reservas metodológicas. ↩︎
La hipótesis del abaratamiento del petróleo como factor de la crisis soviética aparece en varias obras sobre la economía de la Guerra Fría. No existe consenso total sobre el peso exacto de ese factor en la disolución. ↩︎
Además de los logros espaciales, la Unión Soviética mantuvo un amplio programa de investigación científica. Los Nobel de Física de 1958 reconocieron el descubrimiento del efecto Cherenkov. ↩︎
La fotografía de Fidel Castro y Yuri Gagarin data de 1961 y es uno de los registros más difundidos de la cooperación soviético-cubana. La visita formó parte de la campaña diplomática de Moscú tras el vuelo espacial. ↩︎