Vacuna
| Vacuna | |
|---|---|
| Definición | Preparación biológica que induce inmunidad activa adquirida frente a una enfermedad infecciosa determinada |
| Origen del término | Del latín vacca ("vaca"), por el uso de la viruela bovina (cowpox) en el procedimiento de Edward Jenner |
| Antecedente | Variolación, practicada en China y la India varios siglos antes de Jenner; el registro escrito chino más citado es de mediados del siglo XVI |
| Primera vacuna moderna | Viruela (Edward Jenner, 1796) |
| Primera vacuna obtenida en laboratorio | Cólera aviar (Louis Pasteur, 1879) |
| Mecanismo | Inmunidad activa adquirida: respuesta humoral (linfocitos B y anticuerpos) y celular (linfocitos T), con generación de memoria inmunitaria |
| Tipos principales | Atenuadas, inactivadas, toxoides, de subunidades y conjugadas, de vector viral y de ácidos nucleicos (ARNm) |
| Organismos de referencia | Organización Mundial de la Salud (OMS) y, en América, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) |
| Programa global | Programa Ampliado de Inmunización (PAI), creado por la OMS en 1974 |
| Única enfermedad humana erradicada | Viruela, declarada erradicada el 8 de mayo de 1980 por la 33.ª Asamblea Mundial de la Salud |
| Impacto estimado | 154 millones de muertes evitadas entre 1974 y 2024, el 95 % de ellas en menores de cinco años (The Lancet, 2024) |
1. Resumen[editar]
Una vacuna es una preparación biológica que confiere inmunidad activa adquirida frente a una enfermedad infecciosa concreta. Contiene un antígeno —un microorganismo debilitado o inactivado, una de sus toxinas, un fragmento de su superficie o las instrucciones genéticas para fabricarlo— que el sistema inmunitario reconoce como ajeno, combate y, sobre todo, recuerda, de modo que en un encuentro posterior con el patógeno real la respuesta sea inmediata y eficaz.
El término procede del latín vacca, en referencia al virus de la viruela bovina (cowpox) que Edward Jenner empleó en 1796 para proteger contra la viruela humana.
La vacunación es, con el agua potable, la intervención de salud pública que más vidas ha salvado en la historia. Un estudio publicado en The Lancet en 2024 con motivo del cincuentenario del Programa Ampliado de Inmunización de la OMS calculó que la vacunación evitó 154 millones de muertes entre 1974 y 2024 —el 95 % de ellas en menores de cinco años— y que es responsable del 40 % del descenso registrado en la mortalidad infantil mundial durante ese periodo, porcentaje que se eleva al 52 % en África. Solo la vacuna contra el sarampión explica alrededor de 94 millones de esas muertes evitadas.
Las vacunas también han logrado algo que ninguna otra herramienta médica ha conseguido: erradicar por completo una enfermedad humana. La viruela, que mató a cientos de millones de personas, fue declarada erradicada del planeta el 8 de mayo de 1980.
2. Historia[editar]
2.1 Antecedentes: la variolación[editar]
Antes de la vacunación existió la variolación o inoculación: exponer deliberadamente a una persona sana a material procedente de lesiones de un enfermo de viruela para provocar una forma habitualmente más leve de la enfermedad y una inmunidad duradera. El riesgo era real —una fracción de los inoculados moría—, pero mucho menor que el de la infección natural, cuya letalidad rondaba el 30 %.
La práctica está documentada en China y en la India, y el registro escrito chino más citado por los historiadores es de mediados del siglo XVI; algunas tradiciones la sitúan bastante antes, pero sin apoyo documental firme. Desde Asia se difundió hacia el Imperio otomano y alcanzó Constantinopla en el siglo XVII.
En Europa la popularizó Lady Mary Wortley Montagu, esposa del embajador británico en Constantinopla, que hizo inocular a sus propios hijos y promovió el método en Gran Bretaña desde 1721. En las colonias norteamericanas la introdujo el reverendo Cotton Mather, que había conocido la técnica por el relato de Onésimo, un hombre esclavizado de origen africano; el episodio es uno de los ejemplos más citados de transferencia de conocimiento médico africano a Occidente. Benjamin Franklin, que perdió a un hijo de cuatro años por viruela en 1736, se convirtió en defensor público de la variolación y documentó estadísticamente su menor mortalidad.
2.2 Jenner y el nacimiento de la vacunación (1774-1798)[editar]
Era conocimiento popular en el campo inglés que las ordeñadoras que contraían la viruela bovina —una enfermedad leve— quedaban protegidas frente a la viruela humana. En 1774, el granjero Benjamin Jesty actuó sobre esa observación e inoculó a su esposa y a sus dos hijos con material de viruela bovina, pero no publicó ni sistematizó el procedimiento.
Fue el médico rural Edward Jenner quien lo convirtió en método. En mayo de 1796 inoculó al niño James Phipps, de ocho años, con material de una lesión de viruela bovina de la mano de la ordeñadora Sarah Nelmes. En julio expuso al niño a material de viruela humana y comprobó que no desarrollaba la enfermedad. Jenner publicó sus resultados en 1798 tras repetir el experimento en otros casos.
El procedimiento se difundió con extraordinaria rapidez. Uno de los episodios más notables de esa expansión fue la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1806), dirigida por el médico español Francisco Javier Balmis, que llevó la vacuna a América y Filipinas manteniéndola viva mediante inoculaciones sucesivas en veintidós niños huérfanos embarcados a tal efecto, al cuidado de la rectora Isabel Zendal Gómez. Suele considerarse la primera campaña internacional de vacunación de la historia.
2.3 La era pasteuriana (1877-1900)[editar]
Louis Pasteur consolidó la teoría microbiana de la enfermedad y formuló el principio de la atenuación: debilitar un patógeno hasta que induzca inmunidad sin causar la enfermedad. En 1879 obtuvo, en parte por accidente, la primera vacuna bacteriana viva atenuada de la historia, contra el cólera aviar; en 1881 presentó públicamente la del carbunco en ganado; y en 1885 aplicó por primera vez en un ser humano —el niño Joseph Meister, mordido por un perro rabioso— su vacuna contra la rabia, obtenida a partir de médula espinal desecada de conejos infectados. Fue Pasteur quien propuso llamar "vacunas" a todas estas preparaciones, en homenaje a Jenner.
En 1888 se fundó en París el Instituto Pasteur. En paralelo, Robert Koch identificó en 1882 el bacilo de la tuberculosis, y Emil von Behring y Shibasaburo Kitasato desarrollaron sueros antitóxicos contra la difteria y el tétanos; Behring recibió por ello el primer Premio Nobel de Fisiología o Medicina, en 1901.
2.4 Consolidación y regulación (1901-1949)[editar]
Las primeras décadas del siglo XX combinaron avances científicos con desastres que forzaron la regulación. En 1901, un lote de antitoxina diftérica contaminado con tétanos causó la muerte de trece niños en San Luis (Misuri); el escándalo condujo a la Ley de Control de Productos Biológicos de 1902 en Estados Unidos, el primer marco regulatorio moderno para vacunas y sueros.
En este periodo se desarrollaron la vacuna contra la tos ferina (1915), el toxoide diftérico (1923), el toxoide tetánico, la vacuna BCG contra la tuberculosis —obtenida por Albert Calmette y Camille Guérin y aplicada por primera vez a recién nacidos en 1921—, y la vacuna contra la fiebre amarilla con la cepa 17D (1937), por la que Max Theiler recibió el Nobel en 1951. La vacuna combinada DTP se autorizó en 1949.
2.5 La edad de oro de las vacunas (1950-1971)[editar]
La posguerra trajo la expansión más rápida de la historia de la vacunología. La poliomielitis, que aterrorizaba a las familias occidentales —la epidemia estadounidense de 1952 registró 57.628 casos—, impulsó dos soluciones rivales: la vacuna inactivada inyectable de Jonas Salk, autorizada en abril de 1955, y la oral atenuada de Albert Sabin, autorizada en 1961-1963 y más adecuada para campañas masivas por su administración en gotas.
En los años sesenta llegaron en rápida sucesión las vacunas contra el sarampión (1963), la parotiditis (1967, desarrollada por Maurice Hilleman a partir de una cepa aislada de su propia hija Jeryl Lynn) y la rubéola (1969), tras la devastadora epidemia de rubéola congénita de 1964-1965. En 1971 Hilleman combinó las tres en la triple vírica (SPR o MMR), que sigue en uso.
2.6 Programas globales de inmunización (1966-2000)[editar]
En 1966 la Asamblea Mundial de la Salud convocó la erradicación mundial de la viruela y en 1967 la OMS lanzó el Programa Intensificado de Erradicación de la Viruela, dirigido por Donald Henderson, basado en la estrategia de vigilancia y contención —vacunar en anillo alrededor de cada caso— en lugar de la vacunación universal.
El último caso natural de viruela mayor se registró en Bangladés en 1975 (Rahima Banu) y el último de viruela menor en Somalia, en octubre de 1977 (Ali Maow Maalin, que sobrevivió y dedicó después su vida a las campañas contra la polio). Una comisión internacional certificó la erradicación el 9 de diciembre de 1979 y la 33.ª Asamblea Mundial de la Salud la proclamó oficialmente el 8 de mayo de 1980. Sigue siendo la única enfermedad humana erradicada de la historia.
En 1974, cuando la cobertura de vacunación infantil en los países en desarrollo era inferior al 5 %, la OMS creó el Programa Ampliado de Inmunización (PAI), con un esquema básico de BCG, polio, DTP, sarampión y —en zonas endémicas— fiebre amarilla. El PAI es el antecedente directo de los calendarios nacionales de vacunación de América Latina y de la práctica totalidad del mundo.
En las décadas siguientes se incorporaron la vacuna contra la hepatitis B —primero derivada de plasma (1981) y después recombinante (1986), la primera vacuna humana obtenida por ingeniería genética—, la conjugada contra Haemophilus influenzae tipo b, la de la varicela y las conjugadas contra neumococo y meningococo.
2.7 El siglo XXI: VPH, covid-19 y malaria[editar]
En 2006 se autorizó la primera vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), la primera diseñada explícitamente para prevenir un cáncer —el de cuello uterino—, sobre la base del descubrimiento de Harald zur Hausen, Nobel de Medicina en 2008.
El hito de mayor alcance fue el desarrollo de vacunas contra la covid-19 a partir de 2020, en un plazo sin precedentes. China anunció vacunas de virus inactivado (Sinovac, Sinopharm) a lo largo de 2020; Rusia registró Sputnik V, de vector adenoviral, en agosto de 2020; el Reino Unido autorizó la primera vacuna de ARN mensajero —Pfizer-BioNTech— en diciembre de 2020, y la FDA estadounidense lo hizo el mismo mes para Pfizer-BioNTech y Moderna. La plataforma de ARNm, que introduce las instrucciones genéticas del antígeno en nanopartículas lipídicas, llevaba décadas en desarrollo; sus artífices, Katalin Karikó y Drew Weissman, recibieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2023.
Casi simultáneamente se alcanzó otro objetivo perseguido durante un siglo: las primeras vacunas contra la malaria, una enfermedad causada por un parásito y no por un virus o una bacteria, lo que la hacía mucho más difícil. La OMS recomendó la RTS,S/AS01 (Mosquirix) en octubre de 2021 y la R21/Matrix-M en octubre de 2023. Para finales de 2025 se habían distribuido más de 47 millones de dosis en África y más de diez millones de niños entraban cada año en los programas de vacunación antipalúdica.
3. Mecanismo de acción[editar]
Las vacunas presentan al sistema inmunitario un antígeno sin provocar la enfermedad. La respuesta adaptativa que desencadenan tiene dos ramas complementarias:
- Respuesta humoral. Los linfocitos B que reconocen el antígeno se activan y se diferencian en células plasmáticas que fabrican anticuerpos específicos, capaces de neutralizar al patógeno o de marcarlo para su destrucción.
- Respuesta celular. Los linfocitos T citotóxicos destruyen las células ya infectadas, mientras que los linfocitos T colaboradores coordinan y amplifican la respuesta.
Lo decisivo es lo que queda después: células B y T de memoria que persisten durante años o décadas y permiten una respuesta mucho más rápida e intensa ante un encuentro posterior con el patógeno real. Muchas vacunas incorporan además adyuvantes, sustancias que intensifican la respuesta inmunitaria y permiten reducir la cantidad de antígeno necesaria.
Cuando una proporción suficiente de la población es inmune, la cadena de transmisión se interrumpe y quedan protegidas también las personas que no pueden vacunarse —lactantes, inmunodeprimidos, alérgicos a algún componente—. Es la inmunidad de grupo o colectiva, cuyo umbral depende de lo contagiosa que sea la enfermedad: alrededor del 80 % para la polio y hasta el 95 % para el sarampión, la infección humana conocida más transmisible.
4. Tipos de vacunas[editar]
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| Tipo | Principio | Ejemplos | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Atenuadas (vivas) | Microorganismo vivo debilitado, incapaz de causar enfermedad grave en personas sanas | Triple vírica (SPR), fiebre amarilla, BCG, varicela, polio oral (Sabin), rotavirus | Inmunidad intensa y duradera, a menudo con una o dos dosis; contraindicadas en inmunodeprimidos y embarazadas |
| Inactivadas (muertas) | Microorganismo completo inactivado por medios químicos o físicos | Gripe inyectable, hepatitis A, polio inyectable (Salk), rabia, algunas de covid-19 | Muy seguras; suelen requerir varias dosis y refuerzos |
| Toxoides | Toxina bacteriana inactivada que conserva su capacidad de generar anticuerpos | Difteria, tétanos | Protegen frente a la toxina, no frente a la infección |
| Subunidades, recombinantes, polisacáridas y conjugadas | Solo fragmentos del patógeno —proteínas o polisacáridos de superficie—, a veces unidos a una proteína transportadora | Hepatitis B, VPH, tos ferina acelular, neumococo y meningococo conjugadas, herpes zóster | La conjugación permite que sean eficaces en lactantes, cuyo sistema inmunitario responde mal a los polisacáridos solos |
| Vector viral | Un virus inofensivo modificado transporta el gen de un antígeno del patógeno | Oxford-AstraZeneca, Sputnik V y Janssen (covid-19), ébola (rVSV-ZEBOV) | Producción rápida; la inmunidad frente al propio vector puede limitar las dosis sucesivas |
| Ácidos nucleicos (ARNm) | Se administran las instrucciones genéticas para que las propias células fabriquen el antígeno | Pfizer-BioNTech y Moderna (covid-19) | Diseño y reformulación muy rápidos; requieren cadena de frío estricta en sus primeras versiones |
5. Producción, regulación y control de calidad[editar]
Una vacuna atraviesa estudios preclínicos y tres fases de ensayos clínicos —seguridad, inmunogenicidad y dosis, y eficacia en decenas de miles de participantes— antes de su autorización, y una fase IV de farmacovigilancia permanente una vez comercializada. El desarrollo acelerado de las vacunas contra la covid-19 no saltó ninguna de esas fases: lo que se comprimió fue el tiempo entre ellas, solapando etapas y fabricando a riesgo antes de conocer los resultados, gracias a una inversión pública y privada sin precedentes.
A escala internacional, la OMS gestiona un sistema de precalificación que certifica que un producto cumple los estándares exigidos para su compra por UNICEF, la OPS y otros organismos, mecanismo esencial para los países que no disponen de agencia reguladora con capacidad plena de evaluación.
En el mundo hispanohablante, la autorización y la farmacovigilancia corresponden a las agencias nacionales: la AEMPS en España —dentro del marco de la Agencia Europea de Medicamentos—, Cofepris en México, ANMAT en Argentina, el ISP en Chile, el Invima en Colombia, la DIGEMID en Perú y el Cecmed en Cuba, entre otras. La OPS reconoce a varias de ellas como Autoridades Reguladoras Nacionales de Referencia Regional, lo que permite que sus dictámenes sirvan de base a otros países de la región.
La OPS gestiona además el Fondo Rotatorio, un mecanismo de compra conjunta creado en 1979 mediante el cual los países americanos adquieren vacunas de forma agrupada, obteniendo precios muy inferiores a los que lograrían por separado. Es uno de los instrumentos de salud pública regional más eficaces y antiguos del mundo.
6. Administración y esquemas de vacunación[editar]
Los calendarios nacionales de vacunación infantil de América Latina siguen en lo esencial las recomendaciones del PAI de la OMS/OPS, con variaciones por país. De forma habitual incluyen protección frente a tuberculosis (BCG), hepatitis B, poliomielitis, difteria-tétanos-tos ferina (en presentaciones combinadas pentavalentes o hexavalentes junto con Haemophilus influenzae tipo b y hepatitis B), rotavirus, neumococo, sarampión-parotiditis-rubéola, varicela, VPH y gripe estacional. El calendario español, coordinado entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, tiene una estructura equivalente. Los esquemas concretos cambian con frecuencia, por lo que conviene consultar siempre el calendario vigente de la autoridad sanitaria correspondiente.
Las vías de administración son la intramuscular (la mayoría), la subcutánea, la intradérmica (BCG), la oral (polio Sabin, rotavirus, cólera) y la intranasal (algunas vacunas antigripales atenuadas). Muchas requieren varias dosis para completar el esquema primario y refuerzos periódicos: el tétanos-difteria cada diez años en el adulto, la gripe cada temporada por la variación antigénica del virus.
7. Impacto en la salud pública mundial[editar]
Los resultados documentados de la vacunación sistemática incluyen:
- La erradicación mundial de la viruela, proclamada el 8 de mayo de 1980.
- El descenso del sarampión, cuya vacuna es responsable de unos 94 de los 154 millones de muertes evitadas desde 1974.
- La casi erradicación de la poliomielitis: de unos 350.000 casos anuales a finales de los años ochenta a un puñado. En 2026 el poliovirus salvaje sigue siendo endémico únicamente en Afganistán y Pakistán; a comienzos de agosto de ese año se contabilizaban 18 casos en el mundo, 15 en Afganistán y 3 en Pakistán. América fue declarada libre de polio en 1994, la primera región del mundo en conseguirlo.
- La eliminación regional de la rubéola y del síndrome de rubéola congénita en las Américas, certificada en 2015, y la del tétanos neonatal en la mayor parte del continente.
- La reducción drástica de la mortalidad infantil por difteria, tos ferina, meningitis bacteriana y neumonía neumocócica en las regiones con alta cobertura.
Ese progreso no es irreversible. La cobertura mundial cayó durante la pandemia de covid-19 y no se ha recuperado por completo, y el sarampión —que exige un 95 % de cobertura con dos dosis— ha vuelto con fuerza donde la vacunación ha retrocedido. En 2026, la Región de las Américas registró su peor situación en más de dos décadas, y Estados Unidos vivió su peor año desde 1991, con más de 2.300 casos confirmados a mediados de julio, concentrados en comunidades con baja cobertura vacunal. Menos de un tercio de los países de la región alcanzaba el umbral del 95 % para la primera dosis de triple vírica.
8. Vacunación en el mundo hispanohablante[editar]
España y América Latina tienen una relación larga y en buena medida ejemplar con la vacunación. La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna de Balmis (1803-1806) llevó la vacuna de Jenner a América y Asia apenas siete años después de su descubrimiento. Y América Latina alcanzó y mantuvo durante décadas coberturas de vacunación infantil superiores a las de regiones de renta comparable, gracias a la combinación de sistemas públicos de salud, el PAI y el Fondo Rotatorio de la OPS.
Desde 2003, la OPS coordina la Semana de Vacunación en las Américas, una campaña continental que se celebra cada año en abril y que sirve para actualizar esquemas atrasados y llegar a poblaciones de difícil acceso —zonas fronterizas, comunidades indígenas, población migrante—. La iniciativa nació de una propuesta de los ministros de Salud de los países andinos tras un brote de sarampión en Venezuela y Colombia, y sirvió de modelo para semanas equivalentes en otras regiones de la OMS.
Durante la pandemia de covid-19, la región combinó el acceso a través del mecanismo COVAX y de acuerdos bilaterales con desarrollos propios, con diferencias muy marcadas en la velocidad de acceso entre países:
Cuba desarrolló y produjo sus propias vacunas de subunidades proteicas, Abdala (Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología) y Soberana 02 y Soberana Plus (Instituto Finlay), autorizadas para uso de emergencia por el Cecmed en 2021. Fue el único país de América Latina que vacunó a su población fundamentalmente con desarrollos nacionales y llegó a exportarlos a otros países.
Argentina participó en el llenado y terminado local de dosis de Sputnik V y desarrolló íntegramente la vacuna ARVAC Cecilia Grierson, del CONICET, la Universidad Nacional de San Martín y el laboratorio Cassará, autorizada por la ANMAT el 17 de octubre de 2023 como refuerzo para mayores de 18 años. Es la primera vacuna contra una enfermedad infecciosa diseñada y desarrollada por completo en el país.
México desarrolló la vacuna Patria, de vector viral, impulsada por el Conahcyt, la UNAM y el laboratorio Avimex; la Cofepris autorizó su uso de emergencia el 6 de junio de 2024.
España dispuso de las vacunas autorizadas por la Agencia Europea de Medicamentos y alcanzó una de las coberturas más altas de la Unión Europea: superó el 80 % de la población total con pauta completa a lo largo del otoño de 2021, un resultado atribuido habitualmente a la red de atención primaria y a un nivel de confianza en las vacunas comparativamente muy alto.
La confianza en la vacunación es, de hecho, un rasgo distintivo de la región: las encuestas internacionales sitúan de forma sistemática a los países hispanohablantes entre los de mayor aceptación de las vacunas del mundo, por encima de la media de Europa occidental y de América del Norte.
9. Controversias, desinformación y movimiento antivacunas[editar]
La resistencia a la vacunación es tan antigua como la práctica misma: en la Inglaterra del siglo XIX, las leyes de vacunación obligatoria contra la viruela provocaron la aparición de ligas antivacunación organizadas y una amplia caricatura satírica. Sus motivaciones han sido y siguen siendo heterogéneas: religiosas, filosóficas, políticas, de desconfianza hacia la industria farmacéutica o hacia las autoridades sanitarias.
El episodio moderno más dañino fue la publicación en 1998, en la revista The Lancet, de un artículo del médico británico Andrew Wakefield que sugería un vínculo entre la triple vírica y el autismo. El estudio se basaba en doce niños, carecía de grupo de control y ocultaba conflictos de interés graves: Wakefield había sido pagado por abogados que preparaban demandas contra los fabricantes y había solicitado la patente de una vacuna alternativa. The Lancet lo retractó formalmente en 2010 y el Consejo Médico General británico le retiró la licencia para ejercer ese mismo año. Estudios posteriores sobre poblaciones de millones de niños —incluido un seguimiento danés de más de 650.000— no han encontrado ninguna asociación entre la vacuna y el autismo. El daño, sin embargo, fue duradero: la cobertura de triple vírica cayó en varios países durante años y el sarampión reapareció.
Durante la pandemia de covid-19 la desinformación circuló masivamente en español por redes sociales y aplicaciones de mensajería, lo que llevó a la OPS y a la OMS a desplegar estrategias específicas de comunicación de riesgo y verificación en la región. Los organismos sanitarios internacionales describen el fenómeno como "reticencia vacunal" (vaccine hesitancy) y lo tratan como un continuo —desde la duda razonable hasta el rechazo militante— que exige respuestas distintas: información accesible y confianza en el sistema sanitario en un extremo, y contención de la desinformación organizada en el otro.
Los efectos adversos de las vacunas existen, son en su inmensa mayoría leves y transitorios —dolor local, febrícula, malestar— y los graves son extraordinariamente raros; los sistemas de farmacovigilancia están diseñados precisamente para detectarlos, como ocurrió con los episodios trombóticos asociados a algunas vacunas de vector viral, que llevaron a restringir su uso en determinados grupos de edad.
10. Véase también[editar]
- Inmunidad de grupo y epidemiología de las enfermedades transmisibles
- Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud
- Programa Ampliado de Inmunización y Fondo Rotatorio de la OPS
- ADN y ARN mensajero, base de las plataformas genéticas de vacunas
- Edward Jenner, Louis Pasteur y Francisco Javier Balmis
- Pandemia de covid-19