Victoria del Reino Unido
| Nombre completo | Alejandrina Victoria |
|---|---|
| Reinado del Reino Unido | 20 de junio de 1837 – 22 de enero de 1901 (63 años y 216 días) |
| Coronación | 28 de junio de 1838 |
| Predecesor | Guillermo IV |
| Sucesor | Eduardo VII |
| Reinado de la India | 1 de enero de 1877 – 22 de enero de 1901 |
| Nacimiento | 24 de mayo de 1819 Palacio de Kensington, Londres, Reino Unido |
| Fallecimiento | 22 de enero de 1901 Castillo de Osborne, East Cowes, Isla de Wight, Reino Unido |
| Sepultura | Mausoleo de la reina Victoria y el príncipe Alberto, Cementerio Real de Frogmore, Berkshire, Reino Unido |
| Consorte | Alberto de Sajonia-Coburgo y Gotha (matrimonio en 1840; falleció en 1861) |
| Descendencia | Nueve hijos (ver sección 5) |
| Casa real | Hannover |
| Padre | Eduardo, duque de Kent y Strathearn |
| Madre | Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld |
| Religión | Anglicanismo |
1. Resumen[editar]
Victoria del Reino Unido, cuyo nombre completo fue Alejandrina Victoria, nació en el Palacio de Kensington, Londres, el 24 de mayo de 1819 y murió en el castillo de Osborne, en la isla de Wight, el 22 de enero de 1901. Fue reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda desde el 20 de junio de 1837 hasta su fallecimiento y la primera soberana británica en ostentar el título de emperatriz de la India, desde el 1 de enero de 1877.
Su reinado duró 63 años y 216 días, el más largo de la historia británica hasta que fue superado por su tataranieta Isabel II en 2015.[1] Dio nombre a una época, la época victoriana, caracterizada por la expansión industrial, el crecimiento del Imperio británico, el desarrollo de la ciencia y profundos cambios políticos y sociales en el Reino Unido.
Fue hija del príncipe Eduardo, duque de Kent y Strathearn, cuarto hijo del rey Jorge III, y de la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Heredó la corona a los dieciocho años, después de que se extinguiera la línea sucesoria de los hijos de Jorge III con descendencia legítima. En 1840 contrajo matrimonio con su primo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo y Gotha, con quien tuvo nueve hijos. A través de los matrimonios de sus descendientes con distintas casas reales europeas, recibió el apodo de «abuela de Europa».
Tras la muerte de Alberto en 1861, la reina entró en un largo luto que la mantuvo alejada de la vida pública durante casi una década y alimentó temporalmente el republicanismo británico. Sin embargo, en la segunda mitad de su reinado su popularidad creció, especialmente en los jubileos de 1887 y 1897. Su muerte marcó el fin de la casa de Hannover en el trono británico; su hijo y sucesor, Eduardo VII, perteneció a la casa de Sajonia-Coburgo y Gotha, después renombrada casa de Windsor.
2. Antecedentes dinásticos y nacimiento[editar]
El nacimiento de Victoria fue consecuencia directa de una crisis sucesoria. En 1817, la princesa Carlota Augusta de Gales, única hija legítima del príncipe regente —el futuro Jorge IV—, murió al dar a luz a un niño que nació muerto. Carlos era la única nieta legítima de Jorge III con expectativas de heredar el trono. La muerte dejó al monarca sin nietos legítimos y obligó a los hijos solteros del rey a buscar matrimonio rápidamente para asegurar la sucesión.
Jorge III tenía doce hijos, pero sus cinco hijas estaban solteras o no tenían descendencia y, salvo Federico, duque de York, los hijos varones no estaban casados. El tercer hijo, Guillermo, duque de Clarence, se casó con la princesa Adelaida de Sajonia-Meiningen. Tuvieron dos hijas, Carlota e Isabel, que murieron antes de cumplir dos años, y varios abortos espontáneos. El cuarto hijo, Eduardo, duque de Kent, se casó con Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, viuda del duque de Leiningen y hermana de Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha. La madre ya tenía dos hijos de su primer matrimonio, Carlos y Feodora.
Eduardo y Victoria se casaron el 30 de mayo de 1818 en el palacio de Ehrenburg, en Coburgo. Para despejar dudas sobre la validez del matrimonio, se celebró una segunda ceremonia en Inglaterra, en el palacio de Kew, el 11 de junio del mismo año. El duque de Kent, agobiado por las deudas y sin apoyo financiero del príncipe regente, se trasladó con su esposa a Alemania. Sin embargo, al confirmarse el embarazo, consideró imprescindible que el bebé naciera en suelo británico. Con ayuda de amigos, consiguió reunir fondos para viajar con la duquesa embarazada de siete meses. Llegaron a Inglaterra el 24 de abril de 1819 y se instalaron en el Palacio de Kensington.
Alexandrina Victoria nació allí exactamente un mes después, el 24 de mayo de 1819, a las 4:15 de la mañana. Fue bautizada el 24 de junio por Charles Manners-Sutton, arzobispo de Canterbury. Sus padrinos fueron el zar Alejandro I de Rusia —representado por Federico, duque de York—, el príncipe regente Jorge, la princesa Carlota de Gran Bretaña —representada por Augusta Sofía— y la abuela materna de la niña, Augusta de Reuss-Ebersdorf —representada por María del Reino Unido—. Los padres querían llamarla Victoria Georgina Alejandrina Carlota Augusta, pero el príncipe regente insistió en eliminar tres de esos nombres. Finalmente fue bautizada como Alejandrina Victoria, en honor al zar Alejandro I y a su madre.
En el momento de nacer, la niña ocupaba el quinto lugar en la línea de sucesión, después de su padre y de los tres hermanos mayores de este. La situación cambió con rapidez. Jorge, príncipe regente, estaba separado de su esposa, y la esposa de Federico, duque de York, Federica Carlota de Prusia, tenía 52 años, por lo que se consideraba improbable que estos dos hijos mayores tuvieran herederos. Las hijas del duque de Clarence murieron antes de cumplir dos años. El abuelo de Victoria, Jorge III, y su padre, el duque de Kent, murieron en 1820 con una semana de diferencia. Federico, duque de York, murió en 1827. Finalmente, en 1830, al morir Jorge IV, Victoria se convirtió en heredera presunta de su tío Guillermo IV. El Acta de Regencia de 1830 incluía una cláusula que nombraba regente a la duquesa de Kent si Guillermo moría antes de que Victoria cumpliera dieciocho años.
3. Infancia y formación[editar]
La reina describió más tarde su infancia como «bastante melancólica». Creció bajo el llamado sistema Kensington, un conjunto de reglas diseñado por su madre y el mayordomo de esta, sir John Conroy, para aislarla y hacerla dependiente de ambos. El sistema impedía que la princesa se relacionara con personas no aprobadas por su madre y Conroy, incluida gran parte de la familia paterna. Se evitaba la corte real, entre otras razones por la presencia de hijos ilegítimos de los reyes, y se insistía en presentar a Victoria como un modelo de moralidad. La duquesa y Conroy fueron, según numerosos testimonios, extremadamente dominantes; algunos rumores de la época hablaban además de una posible relación amorosa entre la duquesa y Conroy, aunque no hay prueba documental de ello.[2]
Victoria compartía habitación con su madre, seguía un horario rígido de estudios con tutores privados y jugaba con sus muñecas y con su perro pastor inglés, Dash. Aprendió francés, alemán, italiano y latín, aunque en casa hablaba inglés. Entre 1832 y 1835 realizó una serie de viajes por el centro de Inglaterra, organizados por la duquesa y Conroy, con el fin de mostrar a la futura reina a la población. Los recibimientos fueron entusiastas, lo que irritó a Guillermo IV, quien temía que la heredera empezara a ser vista como una rival. A Victoria tampoco le gustaban esos viajes: las constantes apariciones públicas la cansaban y le dejaban poco tiempo para descansar.
Conroy intentó en varias ocasiones que Victoria lo nombrara secretario privado. Aprovechó incluso una enfermedad de la princesa en Ramsgate, en octubre de 1835, para presionarla, pero la joven se negó. Al ascender al trono, apartó definitivamente a Conroy de su entorno, aunque este permaneció en la casa de su madre.
En 1836, el tío materno de Victoria, Leopoldo, que desde 1831 era rey de Bélgica, empezó a planear el matrimonio de su sobrina con su otro sobrino, Alberto de Sajonia-Coburgo y Gotha. Leopoldo, la madre de Victoria y el padre de Alberto, el duque Ernesto I de Sajonia-Coburgo y Gotha, eran hermanos. En mayo de 1836, los parientes de Coburgo visitaron Inglaterra para que Victoria y Alberto se conocieran. La princesa anotó en su diario que Alberto era «extremadamente guapo» y que su expresión era «muy agradable». Por el contrario, consideró a Alejandro de los Países Bajos, el candidato que prefería Guillermo IV, «demasiado simple». A pesar del interés mutuo, no se formalizó compromiso alguno entonces, ya que Victoria, con diecisiete años, no se sentía preparada para casarse.
4. Ascenso al trono[editar]
Victoria cumplió dieciocho años el 24 de mayo de 1837, lo que hizo innecesaria una regencia. Guillermo IV falleció el 20 de junio de 1837, a los 71 años. Victoria registró en su diario que su madre la despertó a las seis de la mañana para informarle de que el arzobispo de Canterbury y lord Conyngham querían verla. Salió de la cama, se puso un camisón y los recibió sola en su sala de espera. Conyngham le anunció la muerte del rey, ocurrida doce minutos después de las dos de la madrugada, y le comunicó que era la nueva reina.
En los documentos oficiales de su primer día de reinado se la llamaba Alejandrina Victoria, pero la reina pidió que el primer nombre fuera retirado y desde entonces no volvió a usarse.[3] Como la ley sálica regía en el reino de Hannover, aquel trono pasó a su tío menor, Ernesto Augusto, duque de Cumberland, poniendo fin a la unión personal entre Gran Bretaña y Hannover que existía desde 1714. Mientras Victoria no tuviera hijos, su tío Cumberland era el heredero presuntivo del trono británico.
El primer ministro whig, lord Melbourne, ejerció desde el comienzo una influencia decisiva sobre la joven reina. Victoria, políticamente inexperta, acudía a él en busca de consejo y apoyo constante. Melbourne, viudo y sin hijos, llegó a tratarla con un afecto casi paternal. La coronación se celebró el 28 de junio de 1838. Victoria se convirtió en la primera soberana británica en residir en el palacio de Buckingham. Heredó las propiedades de los ducados de Lancaster y Cornualles y comenzó a recibir unas 385 000 libras anuales. Gracias a su prudencia financiera, logró pagar las deudas heredadas de su padre.
Al principio de su reinado, la reina fue muy popular. Sin embargo, su reputación sufrió un duro golpe en 1839 con el caso de lady Flora Hastings. El abdomen de esta dama de compañía de la duquesa de Kent creció de forma anormal, lo que provocó rumores de que estaba embarazada fuera del matrimonio, supuestamente de John Conroy. Victoria creyó los rumores: odiaba a Conroy y despreciaba a «aquella odiosa lady Flora», a quien consideraba parte del sistema Kensington. Lady Flora se negó inicialmente a un examen médico, pero acabó cediendo y se demostró que seguía siendo virgen. Conroy, la familia Hastings y los conservadores organizaron una campaña de prensa contra la reina. Cuando lady Flora murió en julio, la autopsia reveló un gran tumor en el hígado, que era la causa del crecimiento del vientre. En apariciones públicas, a Victoria llegaron a silbarle y a llamarla «Mrs. Melbourne».[4]
Ese mismo año, lord Melbourne dimitió después de que radicales y conservadores —ambos detestados por la reina— votaran contra una ley que suspendía la constitución de Jamaica. Victoria pidió a Robert Peel que formara gobierno, pero surgió la llamada crisis de las damas de cámara. Peel exigía que las damas de cámara de la reina, muchas de ellas esposas de whigs, fueran sustituidas por esposas de tories. Victoria, aconsejada por Melbourne, se negó a destituir a unas mujeres a las que consideraba amigas. Peel consideró que no podía gobernar en esas condiciones y renunció, permitiendo el regreso de Melbourne al poder.
5. Matrimonio y descendencia[editar]
5.1 Matrimonio con Alberto[editar]
Aun siendo reina, Victoria seguía viviendo con su madre, con quien mantenía una relación tensa. La reina se quejaba de que la proximidad materna había supuesto un «tormento durante muchos años». Melbourne le respondió que el matrimonio podía resolver aquel problema, algo que Victoria calificó como «alternativa chocante», porque aún no estaba preparada para casarse.
Aun así, volvió a elogiar a Alberto cuando lo vio de nuevo en octubre de 1839. El afecto mutuo era evidente, y fue la propia Victoria quien le propuso matrimonio el 15 de octubre de 1839, solo cinco días después de la llegada del príncipe a Windsor. Se casaron el 10 de febrero de 1840 en la capilla real del palacio de St. James, en Londres. Victoria estaba profundamente enamorada. En su diario describió la noche de bodas como la más feliz de su vida, con expresiones efusivas y notas de felicidad que sorprenden por su intensidad.[5]
Alberto se convirtió en un consejero político importante y en la figura dominante de la primera mitad del reinado, sustituyendo progresivamente a Melbourne. La madre de Victoria fue enviada a Ingestre, en Belgrave Square, y, tras la muerte de Augusta Sofía en 1840, recibió Clarence House y Frogmore House. Con la ayuda de Alberto, la relación entre madre e hija comenzó a mejorar lentamente.
El 10 de junio de 1840, durante el primer embarazo de la reina, un joven de dieciocho años llamado Edward Oxford disparó dos veces contra el carruaje de Victoria y Alberto, aunque no logró alcanzarlos. Fue juzgado por alta traición y declarado culpable, pero quedó en libertad al considerarse que padecía una enfermedad mental. El incidente aumentó la popularidad de la reina. Su primera hija, Victoria, nació el 21 de noviembre de 1840. La reina odiaba el embarazo, le disgustaba la lactancia y consideraba feos a los recién nacidos. Aun así, tuvo ocho hijos más con Alberto.
5.2 Descendencia[editar]
Victoria y Alberto tuvieron nueve hijos. La pareja diseñó una ambiciosa política matrimonial: casó a sus descendientes con príncipes y nobles de toda Europa, lo que acabó dando a Victoria el apodo de «abuela de Europa».
[ Desplegar / Plegar: hijos de Victoria y Alberto ]
| Hijo | Nacimiento | Fallecimiento | Rasgos destacados |
|---|---|---|---|
| Victoria, princesa real | 21 de noviembre de 1840 | 5 de agosto de 1901 | Se casó con Federico III de Alemania; fue madre del káiser Guillermo II. |
| Eduardo VII | 9 de noviembre de 1841 | 6 de mayo de 1910 | Sucesor de Victoria en el trono británico. |
| Alicia | 25 de abril de 1843 | 14 de diciembre de 1878 | Se casó con Luis IV de Hesse-Darmstadt; madre de Alejandra Fiódorovna, la última zarina de Rusia. |
| Alfredo | 6 de agosto de 1844 | 31 de julio de 1900 | Duque de Edimburgo y después duque de Sajonia-Coburgo y Gotha. |
| Elena | 25 de mayo de 1846 | 9 de junio de 1923 | Se casó con Cristián de Schleswig-Holstein. |
| Luisa | 18 de marzo de 1848 | 3 de diciembre de 1939 | Se casó con John George Campbell, marqués de Lorne; sin descendencia. |
| Arturo | 1 de mayo de 1850 | 16 de enero de 1942 | Duque de Connaught y Strathearn; se casó con Luisa Margarita de Prusia. |
| Leopoldo | 7 de abril de 1853 | 28 de marzo de 1884 | Primer miembro de la familia con hemofilia; duque de Albany. |
| Beatriz | 14 de abril de 1857 | 26 de octubre de 1944 | Se casó con Enrique de Battenberg; madre de Victoria Eugenia de Battenberg, reina de España. |
5.3 La hemofilia en la familia real[editar]
Uno de los aspectos más difundidos de la descendencia de Victoria es la presencia de hemofilia en varias casas reales europeas. El más joven de sus hijos varones, Leopoldo, fue el primer descendiente directo en padecer hemofilia B. Dos de sus hijas, Alicia y Beatriz, resultaron ser portadoras del gen defectuoso y, tras tener hijos, transmitieron la enfermedad a varias casas reales. Entre los descendientes afectados se cuentan el zarévich Alekséi Nikoláyevich Románov, heredero del trono ruso, y los infantes españoles Alfonso de Borbón y Battenberg y Gonzalo de Borbón y Battenberg.
La aparición de la hemofilia en los descendientes de la reina, pero no en sus antepasados, ha dado lugar a especulaciones. Algunos autores han sugerido que el verdadero padre de Victoria no era el duque de Kent sino un hombre hemofílico. Sin embargo, no hay prueba documental de hemofilia en la familia materna de la reina. La explicación más aceptada es que se produjo una mutación espontánea, favorecida quizá por la avanzada edad del duque de Kent cuando fue concebida.[6]
6. Primeros años de reinado[editar]
6.1 Gobierno de Melbourne y crisis de las damas de cámara[editar]
Los primeros años del reinado estuvieron marcados por la influencia de lord Melbourne y por el escándalo de lady Flora Hastings, ya descrito. Melbourne fue el primer jefe de gobierno de la reina y modeló su comprensión de la política británica. Bajo su gobierno se produjo también la crisis de las damas de cámara, que mostró los límites del poder de la reina frente al primer ministro y consolidó la idea de que la soberana no podía imponer sistemáticamente sus preferencias personales en la composición del gobierno.
Tras la caída de Melbourne en 1839 y el fracaso de Robert Peel, la reina se enfrentó al crecimiento del movimiento conservador. En las elecciones de 1841, los whigs fueron derrotados y Peel se convirtió finalmente en primer ministro. En esa ocasión, las damas de compañía vinculadas a los conservadores fueron sustituidas, lo que demuestra que la crisis anterior no se repitió.
6.2 Peel, la hambruna irlandesa y la política exterior[editar]
Entre 1842 y 1850, Victoria fue objeto de varios ataques. En mayo de 1842, John Francis apuntó con una pistola a la reina en The Mall, aunque no disparó. Al día siguiente, la reina repitió el recorrido de forma premeditada, con mayor seguridad y más rápido, para provocar que Francis disparara de nuevo y fuera capturado en flagrante delito. El plan funcionó: Francis disparó, fue detenido por un policía de paisano y condenado por alta traición. Su sentencia de muerte fue conmutada por el exilio de por vida. El 3 de julio de 1842, John William Bean apuntó a la reina con un arma cargada solo con papel y tabaco; fue condenado a dieciocho meses de prisión. En 1849, el irlandés William Hamilton disparó una pistola cargada con pólvora contra el carruaje real en Constitution Hill. En 1850, Robert Pate, un exoficial posiblemente enfermo mental, golpeó a la reina con una bengala, le destrozó el sombrero y le dejó manchas negras en la cara. Hamilton y Pate fueron condenados a siete años de deportación penal a las colonias.
En 1845, Irlanda fue golpeada por la plaga de la papa, que en cuatro años causó la muerte de aproximadamente un millón de personas y la emigración de otro millón. Victoria donó personalmente 2000 libras para aliviar la hambruna, una cantidad superior a cualquier donación individual de la época, y apoyó una subvención al seminario católico de Maynooth a pesar de la oposición protestante. Pese a ello, en la memoria popular irlandesa la reina fue recordada como la «reina del Hambre». Ya a finales del siglo XIX circulaban historias falsas que afirmaban que solo había donado cinco libras, la misma cantidad que daba a un refugio de animales.[7]
El gobierno de Peel también estuvo marcado por el debate sobre las leyes de cereales. Peel dimitió en 1846, después de lograr por estrecho margen la abrogación de esas leyes, y fue sustituido por lord John Russell.
En el plano internacional, Victoria se centró en mejorar las relaciones con Francia. En 1843 y 1845, ella y Alberto se alojaron en el castillo de Eu con el rey Luis Felipe I de Francia. Victoria fue la primera monarca británica en visitar a un monarca francés desde el encuentro del Campo de la tela de oro, en 1520. Luis Felipe les devolvió la visita en 1844 y fue el primer soberano francés en visitar a un soberano británico. Tras la revolución de 1848, Luis Felipe fue depuesto y partió al exilio en Inglaterra. En abril de 1848, en el momento más intenso de la ola revolucionaria europea, Victoria y su familia se trasladaron de Londres a Osborne House, la residencia privada que habían comprado en 1845 y reformado en la isla de Wight. Las manifestaciones cartistas y de nacionalistas irlandeses no lograron apoyos nacionales y se disolvieron sin mayores trastornos.
6.3 La guerra de Crimea y la ruptura con Palmerston[editar]
El gobierno de Russell no fue del agrado de la reina. Le molestaba especialmente lord Palmerston, ministro de Asuntos Exteriores, que a menudo actuaba sin consultar al gabinete, al primer ministro o a la soberana. En 1849, Victoria presentó una queja formal contra Palmerston, pero él continuó en su puesto y siguió actuando por iniciativa propia. No fue destituido hasta 1851, después de que anunciara la aprobación británica al golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte en Francia sin consultar previamente al primer ministro.
En 1853, Victoria dio a luz a su octavo hijo, Leopoldo, con la ayuda de un nuevo anestésico, el cloroformo. La reina quedó tan impresionada con el alivio que proporcionaba que lo volvió a usar en el parto de su última hija, Beatriz, en 1857, a pesar de la oposición de muchos clérigos y de una parte de la comunidad médica, que lo consideraban peligroso o contrario a las enseñanzas bíblicas. Algunos historiadores creen que Victoria pudo sufrir depresión posparto: hay cartas de Alberto quejándose de la «continua histeria» de su esposa por «cualquier asunto sin importancia».
A principios de 1855, el gobierno de lord Aberdeen cayó por las críticas a la conducción británica de la guerra de Crimea. Victoria intentó primero que lord Derby y luego lord Russell formaran gobierno, pero ninguno tuvo suficiente apoyo, por lo que tuvo que nombrar a Palmerston primer ministro. Napoleón III, convertido desde la guerra de Crimea en el principal aliado británico, visitó Londres en abril de 1855. Entre el 17 y el 28 de agosto del mismo año, Victoria y Alberto le devolvieron la visita. En Francia visitaron la Exposición Universal de París, la tumba de Napoleón en Los Inválidos y fueron invitados de honor en un baile con 1200 invitados en el palacio de Versalles.
En enero de 1858, un refugiado italiano intentó asesinar a Napoleón III con una bomba fabricada en Inglaterra. El incidente provocó una crisis diplomática que hizo caer a Palmerston. Derby volvió al poder. Ese mismo año, Victoria y Alberto asistieron a la inauguración de una nueva base naval en Cherburgo, un gesto con el que Napoleón III trató de asegurar a Gran Bretaña que el rearme francés no iba dirigido contra ella. De regreso en Inglaterra, la reina escribió al primer ministro para reprenderlo por el débil estado de la Royal Navy en comparación con la marina francesa.
El 25 de enero de 1858, la hija mayor de Victoria se casó con el príncipe Federico de Prusia, el futuro Federico III de Alemania. Estaban prometidos desde 1855, cuando la princesa real tenía catorce años, pero el enlace fue aplazado por los padres de la novia hasta que cumpliera diecisiete. Victoria y Alberto esperaban que la pareja contribuyera a la liberalización del reino de Prusia. La reina sintió «un dolor en el corazón» al ver partir a su hija hacia Alemania. Casi un año después, la princesa real dio a luz al primer nieto de Victoria, el futuro káiser Guillermo II.
7. Viudez y retiro público[editar]
7.1 Muerte de Alberto[editar]
En marzo de 1861, la madre de Victoria murió a su lado. Al leer los documentos que dejó, la reina comprendió que su madre la había querido profundamente y quedó destrozada. Culpó a Conroy y a la baronesa Lehzen, su antigua institutriz, de haberla alejado maliciosamente de ella. Alberto, ya enfermo del estómago, asumió la mayor parte de los deberes de su esposa para distraerla durante aquel período de sufrimiento.
En noviembre, Alberto supo de rumores según los cuales su hijo Eduardo, príncipe de Gales, había dormido con una actriz en Irlanda. Horrorizado, viajó a Cambridge para enfrentarse a él. A principios de diciembre, el príncipe consorte estaba gravemente enfermo; el doctor William Jenner le diagnosticó fiebre tifoidea. Murió el 14 de diciembre de 1861.
La pérdida devastó a Victoria. A partir de entonces mantuvo un estado semipermanente de luto, vistió de negro el resto de su vida, evitó las apariciones públicas y rara vez puso los pies en Londres. Se la empezó a llamar «la viuda de Windsor». La reina llegó a considerar a su hijo Eduardo, joven indiscreto y frívolo, culpable de la muerte de su padre.
7.2 Década de 1870: republicanismo y recuperación[editar]
El aislamiento de la reina disminuyó la popularidad de la monarquía y alentó el crecimiento del movimiento republicano. Victoria cumplía sus deberes oficiales, pero permanecía confinada en sus residencias de Balmoral, Windsor y Osborne House. En marzo de 1864, alguien colocó un cartel en las balaustradas del palacio de Buckingham que decía: «Esta propiedad está a la venta debido a la quiebra del negocio del antiguo ocupante». Su tío Leopoldo I de Bélgica le escribió para aconsejarle que apareciera en público. Victoria accedió a mostrarse en los jardines de la Real Sociedad de Horticultura de Kensington y a dar un paseo en carruaje abierto por Londres.
Durante la década de 1860, la reina comenzó a confiar cada vez más en un criado escocés, John Brown. Se llegó a rumorear que entre ellos existía una relación romántica e incluso un matrimonio secreto. La prensa la apodó «Señora Brown». No hay evidencia que confirme esa relación; se trata de rumores no documentados.[8] Victoria publicó en 1868 un libro titulado Leaves from the Journal of Our Life in the Highlands, en el que elogió ampliamente a Brown.
En 1867, el Parlamento aprobó el Acta de Reformas, una de las leyes más importantes del siglo XIX. La norma contaba con el apoyo de la reina y duplicaba el electorado, extendiendo el derecho al voto a numerosos trabajadores urbanos, aunque no a las mujeres. Lord Palmerston había muerto en 1865 y de nuevo hubo una sucesión de gabinetes hasta que Derby ocupó el cargo de primer ministro. En 1866, Victoria asistió a la sesión del Parlamento por primera vez desde la muerte de Alberto.
En 1868, Derby dimitió y fue sustituido por Benjamin Disraeli, un político conservador de origen judío y escritor estimado. Disraeli encantó a la reina con sus elogios y con su trato deferente: se dirigía a ella con la frase «we authors, Ma'am» («nosotros, los autores, señora»). Su gobierno duró poco, y fue sustituido por el liberal William Ewart Gladstone, con quien Victoria mantuvo una relación tensa. La reina llegó a comentar que, cuando Gladstone se dirigía a ella, era como si estuviera en una reunión pública.
Para 1870, el sentimiento republicano alcanzó un punto álgido, alimentado por el aislamiento de la reina y la proclamación de la Tercera República francesa. Se celebró un mitin republicano en Trafalgar Square en el que varios radicales criticaron a la reina y exigieron su abdicación. Entre agosto y septiembre de 1871, Victoria cayó gravemente enferma por un absceso en el brazo, que Joseph Lister trató con éxito gracias a su nuevo pulverizador de ácido carbólico antiséptico. A finales de noviembre de 1871, el príncipe de Gales contrajo fiebre tifoidea, la misma enfermedad que había matado a su padre, lo que provocó gran temor en la reina. Eduardo se recuperó y el 27 de febrero de 1872 asistió junto a su madre a un servicio de acción de gracias en la catedral de San Pablo. A partir de entonces, el sentimiento republicano comenzó a decaer.
7.3 Disraeli y Gladstone[editar]
Disraeli volvió al poder en 1874 y consolidó una relación privilegiada con la reina. Durante aquel gobierno se aprobó en 1876 el Acta de Títulos Reales, que permitió a Victoria adoptar el título de emperatriz de la India. Disraeli era un firme defensor del Imperio y de la proyección imperial, lo que coincidía con las inclinaciones de la reina. En cambio, Gladstone, que había sido primer ministro liberal entre 1868 y 1874 y volvería a serlo en 1880, defendía una política más restrictiva del gasto imperial y una moral política que chocaba con el estilo de Victoria. La antipatía entre la reina y Gladstone fue una constante de la política británica de las décadas de 1870 y 1880.
8. Emperatriz de la India y apogeo imperial[editar]
El 1 de enero de 1877 fue proclamado formalmente el título de emperatriz de la India en un durbar celebrado en Delhi. La reina no asistió al acto; fue representada por el virrey, lord Lytton. La creación del título reflejaba la importancia simbólica de la India en el Imperio británico y el deseo del gobierno de Disraeli de ligar a la monarquía a la política imperial. Victoria, que se interesaba mucho por la India, mantuvo correspondencia con virreyes y oficiales británicos destinados allí.
Durante las últimas décadas del reinado, el Imperio británico continuó expandiéndose en África, Asia y el Pacífico. La reina fue una figura central de aquel proyecto imperial, y su imagen se utilizó conscientemente para dar coherencia simbólica a un conjunto territorial muy diverso. Aunque el poder político efectivo residía en el Parlamento y el gabinete, la monarquía se convirtió en un elemento de identificación común para las élites imperiales.
9. Últimos años: los jubileos[editar]
El Jubileo de Oro, en 1887, conmemoró los cincuenta años de reinado. Se celebraron ceremonias en Londres y en todo el imperio, con la presencia de representantes de las colonias y de varias casas reales extranjeras. La reina, ya vestida permanentemente de negro, participó en una procesión y en banquetes oficiales. El Jubileo de Diamante, en 1897, celebró los sesenta años. Tuvo un carácter explícitamente imperial y fue una de las grandes manifestaciones simbólicas del poder británico de fin de siglo. La fecha central se suele fijar el 22 de junio de 1897[sin verificar].
En 1883 murió John Brown, el criado escocés de confianza, el 27 de marzo de 1883[sin verificar]. La reina quedó nuevamente consternada. Con los años, también tuvo que afrontar la muerte de varios de sus hijos y nietos. En 1888, su hija Victoria, la emperatriz viuda de Alemania, sufrió la muerte de su esposo Federico III, y Guillermo II se convirtió en káiser. La relación entre Victoria y su nieto Guillermo fue compleja y en general poco cálida.
En la década de 1890, la reina pasaba largas temporadas en Osborne House y en Balmoral. Viajaba con menos frecuencia a Londres, pero siguió despachando asuntos de Estado y recibiendo a primeros ministros y dignatarios extranjeros. En 1900, durante la segunda guerra de los bóeres, la reina visitó a las tropas y envió mensajes de apoyo a los soldados británicos, lo que contribuyó a mantener su popularidad en los últimos años de vida.
10. Muerte y funeral[editar]
Victoria murió en el castillo de Osborne el 22 de enero de 1901, a los 81 años, rodeada de varios de sus hijos y nietos. Su hijo mayor y heredero, Eduardo, se convirtió en rey con el nombre de Eduardo VII. El funeral se celebró en el 4 de febrero de 1901[sin verificar] en la capilla de San Jorge, en Windsor. Fue enterrada en el mausoleo real de Frogmore, junto al príncipe Alberto, en el cementerio real de Frogmore, Berkshire.
Con su muerte terminó la casa de Hannover en el trono británico. Eduardo VII pertenecía a la casa de Sajonia-Coburgo y Gotha, la de su padre. En 1917, durante la Primera Guerra Mundial, Jorge V, hijo de Eduardo VII, cambió el nombre de la casa real a Windsor para alejarla de sus orígenes alemanes.
11. Personalidad y estilo de gobierno[editar]
Victoria heredó una monarquía constitucional en la que el soberano tenía relativamente pocos poderes políticos directos. Aun así, intentó influir en privado en la composición de los gobiernos y en la política exterior. Su relación con los primeros ministros fue desigual: muy cercana con Melbourne y Disraeli, distante con Peel, Russell y sobre todo Gladstone.
La reina tuvo opiniones firmes y fue muy consciente de su papel simbólico. Defendió el Imperio, se mostró favorable a la idea de una monarquía fuerte y se resistió a la ampliación del derecho al voto, aunque acabó apoyando la reforma de 1867. Al mismo tiempo, su larga retirada tras la muerte de Alberto mostró los riesgos que corría la monarquía cuando el soberano desaparecía de la escena pública. La recuperación posterior, impulsada por los jubileos y por la política imperial, ayudó a sentar las bases de la monarquía ceremonial que conservarían sus sucesores.
12. Legado[editar]
El legado de Victoria es enorme. Su nombre quedó unido a una época: la época victoriana, marcada por la industrialización, el ferrocarril, la expansión urbana, el auge de la clase media, la moral victoriana, el desarrollo científico y la consolidación del Imperio británico. En ese período, Gran Bretaña se convirtió en la primera potencia económica y naval del mundo.
Victoria fue la última monarca de la dinastía Hannover. Su idea de presentar a la familia real como modelo moral y de acercar la institución a la población a través de grandes ceremonias públicas influyó profundamente en la monarquía británica contemporánea. Sus descendientes se repartieron por los tronos de Europa, y muchos de los actuales monarcas europeos descienden de ella.
Su reinado sigue siendo uno de los más estudiados por la historiografía británica y europea. La cantidad de fuentes es enorme: diarios, cartas, fotografías y documentos oficiales. Su correspondencia con Alberto y con sus hijos ha permitido reconstruir con gran detalle tanto su vida privada como su intervención en los asuntos públicos.
13. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La huella de Victoria en el mundo hispanohablante se percibe especialmente a través de su descendencia. Su nieta Victoria Eugenia de Battenberg, hija de la princesa Beatriz, se casó en 1906 con Alfonso XIII de España y fue reina de España hasta la proclamación de la Segunda República en 1931. A través de ese matrimonio, Victoria es antepasada de Juan Carlos I y de Felipe VI. La hemofilia que se transmitió en la casa real española, y que afectó a los infantes Alfonso y Gonzalo, fue uno de los episodios más conocidos de la historia dinástica española del siglo XX.
En América Latina, la época victoriana coincidió con la consolidación de las repúblicas independientes y con la fuerte llegada de capital y tecnología británicos, sobre todo en ferrocarriles, puertos y finanzas. El nombre de la reina aparece en calles, plazas y establecimientos, y su figura forma parte del imaginario histórico del mundo hispanohablante como símbolo del poder británico del siglo XIX. El término «victoriano» se usa habitualmente en español para referirse tanto a la época como a una estética y una moral determinadas.
14. Títulos y tratamiento[editar]
Durante su reinado, Victoria utilizó el tratamiento de Su Majestad. Tras 1877, en el ámbito del Imperio de la India recibió el tratamiento de Su Majestad Imperial. Su lema fue «Dieu et mon droit» (en francés, «Dios y mi derecho»). Perteneció a la casa de Hannover. A lo largo de su reinado, el título real británico varió en distintos momentos, especialmente por la incorporación del título imperial en 1876-1877.
Fue también la primera monarca británica en reinar desde el Palacio de Buckingham. Hasta su subida al trono, la residencia habitual de los soberanos en Londres había sido el palacio de St. James. Con Victoria, Buckingham se consolidó como residencia oficial de la monarquía británica.
15. En la cultura popular[editar]
La figura de Victoria ha sido representada en numerosas películas, series de televisión, novelas y obras de teatro. La serie Victoria, de la televisión británica, y películas como La reina Victoria (1937) o Mrs Brown (1997) han recreado distintas etapas de su vida. En el mundo hispanohablante, su imagen aparece con frecuencia en documentales históricos y en la narrativa sobre la Europa de los nacionalismos y los imperios. Su nombre y su silueta, vestida de luto y con un estricto recogido, forman parte del imaginario popular del siglo XIX.
La reina Victoria ha sido también objeto de numerosas biografías en español e inglés. Entre las más citadas se cuentan las de Lytton Strachey, Elizabeth Longford y Cecil Woodham-Smith, así como los estudios de David Cannadine sobre la invención de la tradición monárquica británica. Su diario, junto con la correspondencia con su hija mayor, se considera una fuente imprescindible para el estudio del período.
El 9 de septiembre de 2015, Isabel II superó los 63 años y 216 días de reinado de Victoria. ↩︎
El «sistema Kensington» tomó su nombre del lugar donde se aplicó, el Palacio de Kensington. Algunos autores creen que su objetivo principal era que Conroy y la duquesa conservaran poder en una eventual regencia. ↩︎
Los documentos oficiales de aquel primer día usaban «Alejandrina Victoria», pero la propia reina pidió suprimir Alejandrina. Nunca volvió a emplearse en documentos públicos. ↩︎
El caso reveló no solo la dureza de la vida cortesana sino también la parcialidad de la prensa de la época. La imagen de la reina tardó en recuperarse. ↩︎
La cita exacta de su diario incluye la frase «NUNCA, NUNCA he pasado una noche así. MI QUERIDO, QUERIDO, QUERIDO Alberto…». Durante mucho tiempo se citó como ejemplo de la intensa vida conyugal de la pareja real. ↩︎
Cerca del 30 % de los casos de hemofilia B aparecen por mutación espontánea, sin antecedentes familiares. ↩︎
La leyenda de las cinco libras carece de base documental. La cifra real de 2000 libras aparece en los registros de donaciones privadas para la hambruna. ↩︎
Existe un cuadro de Edwin Landseer en el que aparecen la reina y Brown, y la reina dejó numerosos elogios por escrito. Sin embargo, no hay prueba de un matrimonio secreto ni de una relación amorosa, y los rumores fueron alimentados sobre todo por la prensa satírica. ↩︎