William Wallace
| William Wallace | |
|---|---|
| Nombre en gaélico escocés | Uilleam Uallas |
| Nombre en francés normando | William le Waleys |
| Nacimiento | hacia 1270 [sin verificar]; tradicionalmente, Elderslie, Renfrewshire, Reino de Escocia |
| Fallecimiento | 23 de agosto de 1305; Smithfield, Londres, Reino de Inglaterra |
| Causa de muerte | Ahorcado, arrastrado y descuartizado |
| Ocupación | Comandante militar; Guardián de Escocia (1297-1298) |
| Fidelidad | Reino de Escocia |
| Años activos | hacia 1297-1305 |
| Rango | Comandante |
| Conflictos |
|
| Familia | Posible esposa según tradición: Marion Braidfute (discutido) |
1. Resumen[editar]
William Wallace (en gaélico escocés, Uilleam Uallas; en francés normando, William le Waleys; hacia 1270-23 de agosto de 1305) fue un caballero y comandante escocés, uno de los principales líderes de la primera guerra de independencia de Escocia. En esa contienda, el reino de Escocia se enfrentó a la intervención militar y a la pretensión de dominio feudal del rey Eduardo I de Inglaterra. Junto con Andrew Moray, Wallace dirigió al ejército escocés en la victoria de la batalla del puente de Stirling, en septiembre de 1297. Después de esa campaña fue nombrado Guardián de Escocia en nombre del rey Juan Balliol y ejerció el cargo hasta la derrota escocesa en la batalla de Falkirk, en julio de 1298.
La vida de Wallace se conoció durante siglos, sobre todo, por tradiciones orales y por la poesía épica del siglo XV. La fuente más influyente es el extenso poema The Wallace, atribuido a un autor ciego conocido como Blind Harry, escrito alrededor de 1470, casi dos siglos después del nacimiento de Wallace.[1] A ello se suma la obra de cronistas medievales como Walter Bower, que también contribuyó a fijar una imagen heroica del personaje. Los historiadores modernos insisten en que las fuentes contemporáneas sobre Wallace son escasas y en que una parte considerable de su biografía tradicional no puede comprobarse.
En agosto de 1305, Wallace fue capturado cerca de Glasgow, entregado a las autoridades inglesas y conducido a Londres. Allí fue sometido a un proceso por alta traición en Westminster Hall. Su defensa sostuvo que, a diferencia de la mayoría de los líderes escoceses, él nunca había jurado lealtad a Eduardo I. Aun así, fue condenado y ejecutado el 23 de agosto de 1305 mediante el método reservado a los traidores: ahorcado, arrastrado y descuartizado. El juicio y la ejecución han sido examinados por la investigación jurídica moderna como un caso temprano de procesamiento por atrocidades cometidas contra civiles en la guerra.[2]
Desde su muerte, Wallace se convirtió en símbolo de la resistencia escocesa y, con el tiempo, en un icono de la imaginación histórica internacional. Su figura inspiró la balada Scots Wha Hae, de Robert Burns, obras literarias de Jane Porter y Walter Scott, y fue popularizada en todo el mundo por la película Braveheart (1995), dirigida y protagonizada por Mel Gibson, ganadora de cinco premios Óscar, incluido el de mejor película.[3]
2. Contexto histórico: la crisis sucesoria escocesa[editar]
Wallace creció durante el reinado de Alejandro III de Escocia, un periodo que los contemporáneos y los historiadores posteriores consideraron de paz y estabilidad económica. La situación cambió de forma abrupta cuando Alejandro III murió el 19 de marzo de 1286 al caer de su caballo.[4] La heredera del trono era su nieta Margarita, conocida como la "doncella de Noruega", que entonces era una niña y se encontraba en el reino de Noruega. Los magnates escoceses establecieron un gobierno de guardianes mientras la princesa viajaba hacia Escocia. Sin embargo, Margarita enfermó durante la travesía y murió en las Orcadas hacia finales de septiembre de 1290.
La desaparición de la heredera dejó vacante la sucesión y abrió un periodo conocido como la "Gran Causa", en el que trece pretendientes reclamaron el trono. Las pretensiones más serias correspondían a Juan Balliol y a Robert Bruce, señor de Annandale y abuelo del futuro rey Roberto I de Escocia. Ante el riesgo de una guerra civil, la nobleza escocesa pidió la mediación de Eduardo I de Inglaterra. Eduardo condicionó su arbitraje a que todos los pretendientes lo reconocieran como señor feudal supremo de Escocia. A comienzos de noviembre de 1292, en una asamblea celebrada en Berwick-upon-Tweed, el rey inglés falló a favor de Juan Balliol, que tenía el derecho más sólido según la primogenitura.[5]
Eduardo I no se limitó a arbitrar: en los años siguientes trató a Escocia como un reino vasallo, exigió homenajes y apoyo militar para su guerra contra Francia, y llegó a citar al propio rey Juan Balliol ante tribunales ingleses como si fuera un litigante común. Los nobles escoceses se cansaron de un monarca cuya autoridad quedaba sometida a la presión inglesa y, según las crónicas, apartaron de hecho la dirección del reino de las manos del rey. En julio de 1295, en Stirling, se nombró un Consejo de los Doce, en la práctica un nuevo panel de guardianes. El consejo negoció un tratado de ayuda mutua con Francia, aliado que con el tiempo se conoció como la "Auld Alliance". En represalia, Eduardo I invadió Escocia en 1296: tomó por asalto Berwick-upon-Tweed y derrotó a las fuerzas escocesas en la batalla de Dunbar. Las tropas inglesas tomaron el castillo de Dunbar el 27 de abril de 1296.
Eduardo forzó la abdicación de Juan Balliol, que renunció en Stracathro, cerca de Montrose, el 10 de julio de 1296. Durante la ceremonia se le arrancaron las armas reales de Escocia del sobretodo, gesto que le valió el apodo de "Toom Tabard", algo así como "capa vacía". Para julio, Eduardo había ordenado a sus oficiales recibir el homenaje formal de alrededor de mil ochocientos nobles escoceses. La ocupación inglesa del reino creó el escenario en el que surgieron los levantamientos armados de 1297, entre ellos el que encabezó Wallace.
3. Orígenes y primeros años[editar]
William Wallace pertenecía a la baja nobleza escocesa, pero se sabe muy poco con certeza sobre su historia familiar. El sello personal de Wallace, hallado en una carta enviada a la ciudad hanseática de Lübeck el 11 de octubre de 1297, registra el nombre de su padre como Alan Wallace. Se ha sugerido que este Alan Wallace podría ser el mismo que figura en los Ragman Rolls de 1296 como arrendatario de la corona en Ayrshire, aunque no existe confirmación adicional. El poema de Blind Harry, posterior en más de un siglo y medio, ofrece un padre alternativo: sir Malcolm de Elderslie, en Renfrewshire. Sin embargo, no hay evidencia contemporánea que vincule de manera firme a Wallace con Elderslie o con la otra localidad que se ha propuesto, Ellerslie, en Ayrshire.[6] La variante es walesa o cámbrica: el apellido Wallace deriva del inglés antiguo wǣlisċ, que significa "extranjero" o "galés". Es posible que los Wallace de la región del río Clyde fueran inmigrantes medievales provenientes de Gales, pero el término también pudo aplicarse a los hablantes de idioma cámbrico del reino de Strathclyde.[7]
Los registros sitúan a los primeros miembros de la familia como propietarios de tierras en Riccarton, Tarbolton y Auchincruive, en Kyle, y en Stenton, en East Lothian. Eran vasallos de James Stewart, quinto gran senescal de Escocia, porque sus tierras estaban dentro de su territorio. Se ha afirmado que Wallace tuvo dos hermanos llamados Malcolm y John, pero la relación de John con William carece de evidencia verificable.
Según la tradición popular y el poema de Blind Harry, William era el hijo menor de sir Malcolm Wallace y, al no corresponderle heredar las propiedades paternas, su vida parecía orientada al clero. En su adolescencia se educó en una abadía cerca de Dunipace, en las proximidades de Stirling, bajo la tutela de un tío paterno que era miembro del clero. Habría recibido una educación clásica de la época, que incluía francés, latín, gaélico e inglés. La historicidad de esos detalles es incierta: provienen sobre todo de Blind Harry y de tradiciones posteriores, no de documentos coetáneos.
Algunos historiadores han sostenido que Wallace debió de tener experiencia militar previa antes de la campaña de 1297, dada su capacidad para organizar y dirigir fuerzas. Las guerras del rey Eduardo I en Gales pudieron haber sido un escenario posible para que un hijo menor de la nobleza rural sirviera como soldado mercenario. El sello personal de Wallace contiene la insignia de un arquero, por lo que se ha conjeturado que pudo combatir como arquero en el ejército de Eduardo. Walter Bower, en su Scotichronicon de mediados del siglo XV, describe a Wallace como un hombre alto, de cuerpo gigantesco, caderas anchas y brazos y piernas fuertes. Blind Harry llegó a atribuirle una estatura de siete pies, una afirmación que los historiadores consideran exagerada o simbólica.[8]
4. Inicio de la rebelión (1297)[editar]
El primer acto de Wallace que puede datarse con cierta seguridad es la muerte de William de Heselrig, sheriff inglés de Lanark, en mayo de 1297. Después de esa acción, Wallace se unió a William el Temerario, señor de Douglas, para llevar a cabo la incursión de Scone. La rebelión de Wallace no fue un hecho aislado: en distintas regiones de Escocia se produjeron levantamientos, entre ellos el de Andrew Moray en el norte. En julio de 1297, buena parte de la nobleza escocesa se sometió a los ingleses en Irvine, pero Wallace y Moray no participaron en esa rendición y continuaron la lucha. Wallace utilizó el bosque de Ettrick como base para lanzar ataques y saqueó el palacio del obispo Robert Wishart en Ancrum. Wallace y Moray unieron sus fuerzas, posiblemente durante un asedio a Dundee a comienzos de septiembre de 1297.
La imagen tradicional de Wallace como un campesino sin formación militar, difundida por la cultura popular, no se ajusta por completo a los indicios históricos. Procedía de la pequeña nobleza, usaba sello propio y actuaba al lado de otros caballeros y señores regionales. A la vez, su condición de caballero no era excepcional: la rebelión escocesa de 1297 fue un movimiento amplio, con protagonistas de distinto rango y con intereses locales variados. La alianza con Moray permitió coordinar las acciones del sur y del norte del reino, lo que resultó decisivo para enfrentar al ejército inglés.
5. Batalla del puente de Stirling (1297)[editar]
El 11 de septiembre de 1297, un ejército comandado conjuntamente por Wallace y Andrew Moray obtuvo la victoria en la batalla del puente de Stirling, uno de los combates más conocidos de las guerras de independencia de Escocia. Las fuerzas inglesas, al mando de John de Warenne, conde de Surrey, estaban muy superadas en número a las escocesas según varias crónicas, aunque no es posible establecer una cifra exacta. El ejército feudal del conde de Surrey se componía, según las estimaciones citadas en la historiografía, de unos 3.000 jinetes y entre 8.000 y 10.000 soldados de infantería. La estrechez del puente impedía que muchos hombres cruzaran al mismo tiempo, probablemente solo unos pocos en fila. Mientras los soldados ingleses pasaban, los escoceses contuvieron el ataque hasta que la mitad del ejército enemigo hubo cruzado; entonces atacaron y aniquilaron a los ingleses tan rápido como podían cruzar el puente.
La infantería inglesa avanzó primero, seguida por la caballería pesada. Las formaciones escocesas de picas, llamadas schiltrons, hicieron retroceder a la infantería, lo que produjo confusión con la caballería que avanzaba. Una carga decisiva, dirigida por uno de los capitanes de Wallace, provocó la retirada de una parte de los ingleses mientras otros seguían empujando hacia adelante; bajo el peso abrumador, el puente se derrumbó y muchos soldados ingleses se ahogaron. La victoria fue significativa y elevó la confianza del ejército escocés.
Hugh de Cressingham, tesorero de Eduardo en Escocia, murió en los combates. La Crónica de Lanercost registra que su cuerpo fue desollado y que Wallace tomó una franja ancha de piel, desde la cabeza hasta el talón, para confeccionar con ella un tahalí para su espada.[9] La fiabilidad de esos detalles es discutida, pero forman parte de la tradición textual medieval y de la imagen vengativa del personaje.
6. Guardián de Escocia y campaña en Inglaterra (1297-1298)[editar]
Después de la batalla, Moray y Wallace asumieron el título de Guardianes del Reino de Escocia en nombre del rey Juan Balliol. Moray murió de las heridas sufridas en el campo de batalla en una fecha indeterminada de finales de 1297, por lo que Wallace quedó como figura preeminente del gobierno rebelde. Hacia finales de ese año, en una ceremonia celebrada en el "Kirk o' the Forest" de Selkirk, Wallace fue armado caballero. La orden pudo ser impartida por uno de tres condes escoceses: Carrick, después rey como Roberto I, Strathearn o Lennox.
Wallace organizó pronto una invasión del norte de Inglaterra, cruzando a Northumberland. El ejército escocés persiguió al inglés, que se retiraba hacia el sur, y cientos de refugiados buscaron protección tras las murallas de Newcastle. Los escoceses devastaron una franja de campo antes de girar hacia el oeste, hacia Cumberland, y saquearon la región hasta Cockermouth. De regreso en Northumberland, Wallace ordenó incendiar un gran número de aldeas, según las crónicas inglesas, y volvió a Escocia cargado de botín. Estas correrías buscaban debilitar la autoridad inglesa en la frontera y reunir recursos para sostener la rebelión, pero también expusieron a la población civil a la violencia propia de la guerra de la época.
La figura de Wallace como guardián se asoció al gobierno en nombre de un rey ausente. Juan Balliol seguía formalmente como monarca, pero se encontraba en manos de Eduardo I o, más tarde, en Francia. El título de guardián no implicaba la corona; era una magistratura de emergencia destinada a gobernar durante la vacancia o la prisión del rey. Esa condición institucional distingue a Wallace de otros cabecillas militares y explica, en parte, su proyección simbólica posterior.
7. Batalla de Falkirk (1298)[editar]
En 1298, Eduardo I ordenó una segunda invasión de Escocia para deshacer el gobierno rebelde. Los ejércitos se enfrentaron en la batalla de Falkirk, que en la historiografía se data en julio de 1298, aunque algunas fuentes de divulgación han citado por error una fecha en abril.[10] Wallace organizó a sus lanceros en cuatro schiltrons, formaciones circulares defensivas parecidas a erizos, probablemente rodeadas por estacas unidas con cuerdas para mantener a la infantería en orden. Los ingleses emplearon arqueros galeses de arco largo, que les dieron una ventaja táctica decisiva. La caballería inglesa atacó primero y puso en fuga a los arqueros escoceses; la caballería escocesa también se retiró, superada por los caballos pesados ingleses.
La infantería escocesa resistió las cargas de la caballería, pero los arqueros galeses abrieron brechas en los schiltrons y la caballería inglesa las explotó para desbaratar la resistencia. Los escoceses sufrieron muchas bajas, entre ellas John de Graham. Wallace escapó, pero su reputación militar quedó seriamente dañada. En septiembre de 1298, Wallace renunció a la guardianía de Escocia en favor de Roberto I (entonces conde de Carrick y futuro rey) y de John Comyn, sobrino del rey Juan Balliol. La derrota de Falkirk cerró su etapa como gobernante del reino.
8. Últimos años: diplomacia, regreso y captura (1298-1305)[editar]
Las actividades de Wallace después de Falkirk son poco claras. Hay indicios de que viajó a la corte del rey Felipe IV de Francia para defender la causa escocesa y pedir apoyo militar o diplomático. Se conserva una carta del rey francés, fechada el 7 de noviembre de 1300, dirigida a sus enviados en Roma, en la que ordena que ayuden a sir William. La carta sugiere que Wallace tenía intención de viajar a Roma, aunque no se sabe si llegó a hacerlo. También existe un informe de un espía inglés según el cual los líderes escoceses afirmaban que Wallace se encontraba en Francia.
Hacia 1304, Wallace estaba de vuelta en Escocia y participó en escaramuzas en Happrew y Earnside. Evitó ser capturado por los ingleses hasta el 5 de agosto de 1305, cuando John de Menteith, un caballero escocés leal a Eduardo, lo entregó a los soldados ingleses en Robroyston, cerca de Glasgow. El lugar está conmemorado con un pequeño monumento en forma de cruz celta. En poder de Wallace se hallaron cartas de salvoconducto expedidas por Haakon V de Noruega, Felipe IV de Francia y Juan Balliol, junto con otros documentos, que John de Segrave entregó a Eduardo.[11]
La captura de Wallace se produjo en un momento en que la resistencia escocesa había perdido cohesión y en que la diplomacia europea no ofrecía una salida clara. Su condición de guardián caído en desgracia, sin ejército propio y sin protección efectiva, lo dejó expuesto a la traición interna. El hecho de que fuera un caballero escocés leal a los ingleses quien lo entregara se convirtió, en la memoria escocesa, en uno de los episodios más amargos de la lucha.
9. Juicio y ejecución[editar]
Wallace fue trasladado a Londres y llevado a Westminster Hall. Allí fue juzgado por alta traición. Su defensa sostuvo que, a diferencia de la mayoría de los otros líderes escoceses, él nunca había jurado lealtad a Eduardo I. También fue acusado de cometer atrocidades contra civiles en la guerra, con el cargo de no respetar "ni edad ni sexo, ni monje ni monja". El juicio ha atraído la atención de la historiografía jurídica moderna porque constituye uno de los primeros ejemplos de lo que hoy se consideraría un proceso por crímenes de guerra. Es uno de los tres únicos juicios premodernos conocidos que plantearon, en términos actuales, cuestiones de derecho internacional humanitario.[2:1]
Tras el proceso, el 23 de agosto de 1305, Wallace fue sacado de la sala, llevado a la Torre de Londres, desnudado y arrastrado por la ciudad atado a los talones de un caballo hasta el lugar de ejecución en Smithfield. Fue ahorcado, arrastrado y descuartizado: estrangulado por ahorcamiento, pero liberado antes de morir, mutilado, eviscerado, con los intestinos quemados ante él, decapitado y, finalmente, dividido en cuatro partes. Su cabeza se sumergió en alquitrán y se colocó en una pica sobre el puente de Londres. Más tarde se unieron a ella las cabezas de su hermano John y de sus compatriotas Simon Fraser y John de Strathbogie.[12] Sus miembros se exhibieron por separado: las fuentes citan Newcastle, Berwick, Stirling y Perth; algunas versiones de divulgación han mencionado Aberdeen en lugar de una de esas localidades, pero la asignación exacta varía según la fuente.[13]
El 8 de abril de 1956 se descubrió una placa en una pared del hospital de San Bartolomé, cerca del lugar de la ejecución en Smithfield. La inscripción incluye en latín las palabras Dico tibi verum libertas optima rerum nunquam servili sub nexu vivito fili ("Te digo la verdad: la libertad es lo mejor. Hijo, nunca vivas como esclavo") y, en gaélico, Bas Agus Buaidh ("muerte y victoria"), un antiguo grito de batalla escocés.
10. Historiografía y problemas de las fuentes[editar]
La reconstrucción de la vida de Wallace presenta dificultades superiores a las de otras figuras medievales de relevancia similar. No se sabe mucho sobre él fuera de su campaña militar de 1297-1298 y de las últimas semanas de su vida, entre la captura y la ejecución. Su lugar de nacimiento y el nombre de su padre han sido discutidos. A eso se añade que los relatos biográficos posteriores, a veces escritos con fines propagandísticos y otras veces por entretenimiento, oscurecieron durante mucho tiempo la posibilidad de una biografía históricamente fiable.
La principal fuente de la imagen tradicional es el poema The Acts and Deeds of Sir William Wallace, Knight of Elderslie, conocido de forma abreviada como The Wallace, escrito alrededor de 1470 por Blind Harry. El autor siguió la tradición oral y describió hechos ocurridos unos 170 años antes. No es un descriptor fiable de las hazañas de Wallace: gran parte del poema contradice hechos y registros históricos conocidos, y numerosos episodios fueron tomados de motivos caballerescos tradicionales o prestados de otros héroes famosos. Algunos cuentos posteriores copiaron acríticamente esos elementos.
El romanticismo escocés apropió la figura de Wallace a finales del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX. Robert Burns escribió la balada Scots Wha Hae en 1793, que asoció a Wallace con el lenguaje de la resistencia y de la libertad. En 1869 se dedicó el Monumento a Wallace, cerca de Stirling, en un contexto de reivindicación nacionalista que consolidó al personaje como héroe popular. La historiografía académica del siglo XX y de comienzos del XXI ha intentado separar el personaje histórico de la leyenda, con resultados parciales, porque la base documental es reducida.
11. Legado, monumentos y memoria[editar]
El legado de Wallace se materializó en monumentos, objetos y prácticas conmemorativas. El Monumento Nacional Wallace, cerca del lugar de la victoria de Stirling Bridge, se erigió en 1869 y sigue siendo uno de los principales símbolos turísticos e identitarios de Escocia. En el monumento se conserva la llamada "espada de Wallace", que según la tradición perteneció al comandante, aunque al menos algunas partes fueron fabricadas al menos 160 años después de su muerte. La espada se guardó durante muchos años en el castillo de Dumbarton y hoy se exhibe en el propio monumento.[14] En el castillo de Edimburgo y en otras ciudades escocesas hay estatuas y representaciones del personaje; la Galería Nacional de Retratos de Escocia cuenta con una obra de D. W. Stevenson dedicada a él.
La memoria de Wallace también se fijó en Londres, junto al lugar de la ejecución. La placa del hospital de San Bartolomé, colocada en 1956, funciona como memorial de los hechos de 1305. En Robroyston, el punto donde fue capturado, se levantó una cruz celta. La existencia de esos monumentos muestra que la figura de Wallace atraviesa tanto el discurso nacionalista escocés como la memoria británica más amplia.
El nombre de Wallace ingresó en el panteón de los héroes románticos europeos. A diferencia de otros líderes medievales, su fama se expandió gracias a la literatura y, más tarde, al cine. Su condición de guardián que nunca llegó a rey, su ejecución brutal y su posterior reivindicación poética lo convirtieron en un mártir cívico. El grito de libertad que la tradición le atribuye no aparece en los documentos medievales, pero ha sido decisivo en la construcción de su posteridad.
12. En la cultura popular[editar]
Literatura[editar]
La formación de la leyenda de Wallace se debe, en gran parte, al poema del siglo XV de Blind Harry. Entre sus episodios se cuenta la existencia de una esposa llamada Marion Braidfute y la afirmación de que Wallace mató al sheriff de Lanark en venganza por la muerte de su mujer. Los historiadores consideran que gran parte de ese relato no está fundamentada y que la esposa de Wallace, si existió, carece de confirmación contemporánea.[15]
En 1793, Robert Burns escribió la letra de la canción Scots Wha Hae wi Wallace bled. En 1810, Jane Porter publicó The Scottish Chiefs, novela romántica que consolidó la visión mítica del héroe; la obra fue traducida al español como Jefes escoceses y publicada por Prensas de la Universidad de Zaragoza en 2016. En 1819, Felicia Hemans imaginó en su poema "Wallace's Invocation to Bruce" a Wallace instando a Bruce a continuar la lucha después de la derrota de Falkirk. En 1828, Walter Scott incluyó la historia de William Wallace en sus Tales of a Grandfather (primera serie).
El ciclo novelístico continuó en los siglos siguientes: G. A. Henty publicó In Freedom's Cause: A Story of Wallace and Bruce (1885), de marcado tono de aventura; Nigel Tranter escribió la novela histórica The Wallace (1975), elogiada por apartarse de los estereotipos de Braveheart; y Katherine Kurtz y Deborah Turner Harris publicaron The Temple and the Stone (1998), que introduce una conexión ficticia entre Wallace y la orden del Temple. Esa asociación, popular en cierta literatura esotérica, no tiene base documental.
Cine[editar]
La representación más popular y controvertida de Wallace llegó con Braveheart (1995), dirigida y protagonizada por Mel Gibson. La cinta ganó cinco premios Óscar, incluido el de mejor película, y convirtió al personaje en un fenómeno global. La película, sin embargo, fue criticada por numerosas inexactitudes históricas: comprime la cronología, inventa relaciones y simplifica el carácter de los conflictos.[3:1] Su influencia en la percepción popular de Wallace persiste y ha condicionado el turismo y la iconografía en Escocia.
En 2018, la película Outlaw King mostró el cuerpo descuartizado de Wallace como desencadenante de la rebelión de Roberto I, interpretado por Chris Pine. Una escena anterior en la que un Wallace envejecido dialogaba con Bruce se eliminó después de la primera proyección del filme en el Festival Internacional de Cine de Toronto. La aparición de Wallace en esa película es breve, pero conecta su ejecución con la fase inaugurada por Bruce.
Música[editar]
La banda británica de heavy metal Iron Maiden incluyó en su disco Virtual XI (1998) la canción "The Clansman", inspirada en la película Braveheart. La canción describe la lucha de los clanes escoceses contra la opresión inglesa y su coro evoca el grito de libertad que el filme atribuye a Wallace. La pieza se convirtió en un favorito de los conciertos de la banda y reforzó la difusión del mito en la cultura del rock.
Videojuegos[editar]
William Wallace es el protagonista de la campaña tutorial del videojuego de estrategia en tiempo real Age of Empires II. La campaña de aprendizaje, incluida tanto en la edición original como en las versiones posteriores, presenta al jugador los fundamentos del juego a través de una narración inspirada en la lucha escocesa contra Inglaterra. La popularidad del juego en la comunidad hispanohablante extendió el conocimiento del personaje entre un público joven alejado de la historiografía académica.
Otros[editar]
Diversas cervezas llevan el nombre de Wallace. Una cervecería de Bridge of Allan, en Escocia, elabora una cerveza escocesa llamada "William Wallace", y la cervecería escocesa Maclays Brewery tuvo una cerveza llamada "Wallace". Esos productos no forman parte del legado histórico del personaje, pero demuestran la extensión de su nombre como marca cultural.
13. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La difusión de Wallace en los países de habla hispana se ha apoyado principalmente en la traducción de obras literarias y en la recepción del cine y de los videojuegos. La novela de Jane Porter, The Scottish Chiefs, circuló durante mucho tiempo en ediciones inglesas; en 2016 apareció la traducción al español titulada Jefes escoceses, lo que permitió un acceso renovado al mito en el ámbito académico y editorial hispanoamericano. Braveheart, por su parte, se estrenó en los mercados hispanohablantes y se difundió a través del doblaje, el formato doméstico y, más tarde, las plataformas de transmisión. La disponibilidad actual de la película en los servicios de streaming varía según el país y la plataforma; para Hispanoamérica debe verificarse en cada catálogo local.[16]
Age of Empires II, ampliamente jugado en América Latina y España, contribuyó a familiarizar al público con Wallace a través de su campaña tutorial. La traducción del juego al español incluyó la campaña protagonizada por el líder escocés, que en la narrativa lúdica funciona como introducción a las mecánicas de estrategia. La influencia de Iron Maiden, por su parte, conectó a una parte del público metalero hispanohablante con la figura de Wallace a través de "The Clansman".
La figura de Wallace no tiene una presencia equivalente a la de otros héroes europeos en la historiografía hispánica, pero su visibilidad ha crecido con la globalización del cine y de la cultura pop. En la academia hispanohablante, los estudios sobre el nacionalismo escocés y sobre las guerras de independencia de Escocia suelen mencionarlo como caso destacado de construcción nacional y de memoria histórica. La atención hacia las fuentes, más que hacia la leyenda, ha sido impulsada por las traducciones recientes y por el interés comparativo entre los movimientos de independencia en distintas épocas.
14. Notas[editar]
El poema, titulado en su forma extensa The Acts and Deeds of Sir William Wallace, Knight of Elderslie, fue compuesto hacia 1470. Su autor, Blind Harry, apenas es conocido fuera de la propia tradición literaria, y la obra mezcla hechos históricos con motivos caballerescos. ↩︎
La literatura jurídica moderna ha señalado que el proceso contra Wallace es uno de los tres únicos casos premodernos conocidos que plantearon, en términos actuales, cuestiones de derecho internacional humanitario. La acusación por atrocidades contra civiles es una de las primeras de ese tipo en un tribunal medieval. ↩︎ ↩︎
La película recibió críticas por sus licencias históricas: altera la cronología, presenta una relación romántica con una princesa, simplifica el conflicto feudal y omite elementos centrales de la rebelión, como la co-guardianía de Andrew Moray. ↩︎ ↩︎
La caída se produjo, según la cronología aceptada, el 19 de marzo de 1286. El reinado de Alejandro III se extendió desde 1249 hasta ese año. ↩︎
La decisión favoreció a Juan Balliol por su posición genealógica de primogenitura. Robert Bruce, señor de Annandale, era abuelo del futuro rey Roberto I. ↩︎
La creencia tradicional sitúa el nacimiento en Elderslie, cerca de Paisley, en Renfrewshire. Otra hipótesis lo ubica en Ellerslie, cerca de Kilmarnock, en Ayrshire. No hay evidencia contemporánea que zanje la cuestión. ↩︎
El término wǣlisċ se aplicaba tanto a los galeses como, en el contexto de Strathclyde, a los britanos de lengua cámbrica. ↩︎
Blind Harry afirmó que Wallace medía siete pies. La estatura real del personaje se desconoce, y los historiadores consideran la cifra una amplificación legendaria propia de la épica. ↩︎
La Crónica de Lanercost, editada por H. Maxwell, describe el episodio. La historiografía posterior ha citado el pasaje como ejemplo de la dureza de la guerra escocesa. ↩︎
La fecha tradicional es el 22 de julio de 1298, dentro del mes de julio que señalan las fuentes inglesas. La Wikipedia en español, en algunas ediciones, mencionó el 1 de abril de 1298; la divergencia parece ser un error de transmisión, ya que las fuentes inglesas sitúan la batalla en julio. ↩︎
Entre los documentos hallados figuraban salvoconductos del rey de Noruega, del rey de Francia y del rey Juan Balliol. La posesión de esos papeles se utilizó en el proceso para reforzar la acusación de traición. ↩︎
La cabeza se colocó en el puente de Londres. Las cabezas de John Wallace, Simon Fraser y John de Strathbogie se le unieron con posterioridad. ↩︎
La historiografía inglesa cita Newcastle, Berwick, Stirling y Perth. Algunas versiones de divulgación en español mencionan Aberdeen; la discrepancia puede deberse a confusión entre las distintas relaciones medievales o a una lectura errónea de las fuentes. ↩︎
La autenticidad de la espada es incierta. Algunas partes se fabricaron al menos 160 años después de la muerte de Wallace. El objeto, no obstante, se exhibe en el Monumento Nacional Wallace de Stirling. ↩︎
La existencia de una esposa llamada Marion Braidfute proviene del poema de Blind Harry y de tradiciones posteriores. La historiografía actual la considera no comprobada o directamente ficticia. ↩︎
La presencia de Braveheart en servicios de transmisión en Hispanoamérica depende de licencias por territorio y cambia con el tiempo. [sin verificar] ↩︎