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Woke

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Woke
Idioma de origenInglés afroestadounidense
Significado literal«Despierto»
Primeros usos registradosDécada de 1930 como conciencia racial
Popularización contemporáneaErykah Badu (2008) y Black Lives Matter (2014)
Inclusión en el Oxford English Dictionary2017
Traducción propuesta por la RAE«Concienciado»
Equivalente sugerido en el mundo hispano«Progre»
Uso predominante en la actualidadPeyorativo o irónico en el debate político
Ámbitos asociadosJusticia social, racismo, políticas identitarias, cultura de la cancelación, progresismo

Woke —literalmente «despierto» en inglés— es un término surgido en la comunidad afroestadounidense de Estados Unidos para referirse a quienes se mantienen alerta o se enfrentan al racismo.[1] Posteriormente el término se amplió a otras cuestiones de desigualdad social, como la desigualdad de género y la negación de derechos a las personas LGBT, y desde finales de la década de 2010 pasó a ser utilizado también para aludir a políticas progresistas o de izquierda relacionadas con la justicia social y las políticas identitarias. Para el año 2020, sectores conservadores y ultraconservadores de derecha en varios países occidentales habían adoptado woke como insulto o término despectivo, aplicándolo a movimientos e ideologías que consideran excesivamente entusiastas, agresivos o proclives a censurar opiniones discrepantes mediante la llamada cultura de la cancelación.[2]

La frase «stay woke» («mantente despierto») apareció en el inglés afroestadounidense vernáculo durante la década de 1930 y se encuentra documentada en grabaciones del cantante de folk y blues Lead Belly. A mediados de la década de 2010, activistas del movimiento Black Lives Matter la popularizaron tras el asesinato de Michael Brown en Ferguson, Misuri, en 2014, y el término se difundió internacionalmente a través de redes sociales como Twitter. En 2017 la palabra fue incorporada al Oxford English Dictionary y en el uso público comenzó a aparecer tanto con carga reivindicativa como con carga irónica o peyorativa.

Aunque en español no existe una traducción asentada y lo habitual es emplear el anglicismo woke en cursiva o entrecomillado, la Real Academia Española propuso «concienciado» como equivalente y algunos especialistas consideran que su adaptación más natural en el mundo hispano es «progre», forma abreviada de «progresista». En España se han documentado también los términos despiertismo, despiertos y despiertitos, este último con tono despectivo en algunos usos.[3]

1. Resumen[editar]

Woke es un adjetivo derivado del inglés afroestadounidense. Su sentido básico es «estar despierto» ante la discriminación racial y, por extensión, ante otras formas de injusticia social. Aunque en su origen tuvo un carácter específico de la comunidad negra estadounidense —la advertencia de no bajar la guardia frente al racismo—, con el paso del tiempo se convirtió en un significante genérico de la sensibilidad progresista: conciencia del racismo sistémico, del machismo, de la desigualdad económica, del cambio climático y de los derechos de las minorías sexuales y de género.

El lingüista y crítico social John McWhorter ha comparado la trayectoria de woke con la de políticamente correcto: un término que la izquierda utilizó primero de manera descriptiva o reivindicativa y que luego la derecha reapropió como arma retórica, en un proceso análogo a una «cinta de eufemismos».[4] Hacia 2021, woke se había convertido en una de las palabras más frecuentes en los entornos políticos conservadores para atacar aquello que perciben como exceso progresista, de modo que sus usos más destacados se dan hoy en un contexto peyorativo. En paralelo, el adjetivo conserva un uso militante y positivo entre quienes lo reclaman como señal de lucidez ante las opresiones.

El término también ha dado lugar a derivados como wokismo, woke-washing y capitalismo woke, así como a la consigna crítica go woke, go broke («si te vuelves woke, te arruinas»), utilizada por sectores conservadores estadounidenses para boicotear empresas que apoyan públicamente políticas progresistas. En la segunda mitad de la década de 2020, algunos comentaristas comenzaron a hablar incluso de una «derecha woke» (woke right), para describir a sectores de extrema derecha que emplean tácticas de activismo, denuncia y sanción social que antes atribuían a la izquierda.

2. Origen y primeros usos[editar]

2.1 La metáfora del despertar[editar]

La idea de «despertar» como metáfora del compromiso político tiene antecedentes anteriores al siglo XX. En los Estados Unidos, el grupo paramilitar juvenil Wide Awakes («Bien Despiertos») se formó en Hartford, Connecticut, en 1860 para apoyar la candidatura presidencial republicana de Abraham Lincoln. Sus secciones locales se expandieron con rapidez por las ciudades del norte y generaron un fuerte entusiasmo electoral. La militancia política del grupo alarmó a muchos sureños, tanto por su apoyo a la abolición como por la participación de hombres negros en sus desfiles.[5] Aquel uso no dio origen directo al término woke, pero muestra que la metáfora del activista «despierto» ya estaba disponible en la política estadounidense.

El filósofo y activista jamaicano Marcus Garvey, figura central del panafricanismo, escribió en 1923: «¡Despierta Etiopía! ¡Despierta África! Trabajemos por el fin glorioso de una nación libre, redimida y poderosa».[6] En su recopilación de aforismos de ese mismo año, Garvey amplió la metáfora: «Que África sea una estrella brillante en la constelación de las naciones». Varios historiadores del término consideran este llamado una de las expresiones tempranas de la noción de conciencia política negra que más tarde cuajaría en la palabra woke.

No se sabe con precisión cuándo el estar despierto comenzó a funcionar como metáfora de la participación política o del activismo. Lo que sí está documentado es que, en algunas variedades del inglés afroestadounidense, woke se usa como participio pasado del verbo wake en lugar del estándar woken. Ese uso coloquial dio la base morfológica para que woke pasara a funcionar como adjetivo equivalente a awake («despierto»), y de ahí adquirió un sentido específicamente político.

2.2 Primeros usos registrados[editar]

El Oxford English Dictionary rastrea uno de los usos tempranos de woke con carga política y cultural en un artículo del New York Times Magazine de 1962, titulado «If You're Woke You Dig It», del novelista afroestadounidense William Melvin Kelley, en el que describía la apropiación de la jerga negra por parte de los beatniks blancos. Para esa época, el término ya significaba en ciertos círculos «estar bien informado» o «estar al tanto», especialmente de cuestiones raciales y culturales.[7]

Un antecedente musical notable es el del cantante de folk y blues Huddie Ledbetter, más conocido como Lead Belly, quien en 1938 grabó la canción «Scottsboro Boys», sobre nueve adolescentes y jóvenes negros acusados falsamente de violar a dos mujeres blancas en Alabama en 1931. En una introducción hablada incluida en la grabación, Lead Belly aconseja: «best stay woke, keep their eyes open» («mejor mantenerse despiertos, mantener los ojos abiertos»), en referencia a los peligros que enfrentaban los negros en aquel territorio. La crítica Aja Romano, del sitio Vox, interpreta ese pasaje como una muestra de la necesidad de los estadounidenses negros de estar atentos a las amenazas racialmente motivadas y a los peligros de la América blanca.[8]

En 1971, la obra de teatro Garvey Lives!, de Barry Beckham, incluyó la línea «He estado durmiendo toda mi vida. Y ahora que el señor Garvey me ha despertado, voy a mantenerme woke y voy a ayudar a despertar a otra gente negra». La frase evidencia que, a comienzos de la década de 1970, woke ya había adquirido connotaciones políticas ligadas a la conciencia negra y a la herencia de Marcus Garvey.

3. Popularización a través de la música y Black Lives Matter[editar]

3.1 «Master Teacher» y la cultura afroamericana[editar]

La popularización moderna del término woke está ligada a la canción «Master Teacher», incluida en el álbum New Amerykah Part One (2008) de la cantante de soul Erykah Badu, cuyo estribillo repite «I stay woke» («me mantengo despierta»).[9] La composición fue escrita en 2005 por la cantautora Georgia Anne Muldrow, quien estudió jazz en la Universidad de Nueva York y escuchó la expresión stay woke de boca de la saxofonista afroamericana Lakecia Benjamin. En su testimonio, Benjamin la utilizaba en un sentido literal —mantenerse despierta por cansancio o aburrimiento—, pero Muldrow la incorporó a la letra de la canción y la expresión fue adquiriendo un sentido más simbólico, vinculado a la búsqueda de conciencia y a la vigilancia frente al sometimiento.[10]

Según el diccionario Merriam-Webster, la expresión stay woke en la canción de Badu significa «consciente de sí misma, que cuestiona el paradigma dominante y lucha por algo mejor». Aunque en el contexto original de la canción no tenía una conexión específica con la justicia racial, el diccionario atribuye a su uso en la canción la posterior asociación del término con las luchas sociales.

3.2 Ferguson, #StayWoke y Black Lives Matter[editar]

El asesinato de Michael Brown en Ferguson, Misuri, en agosto de 2014, y las posteriores protestas del movimiento Black Lives Matter (BLM) convirtieron stay woke en un llamado a la conciencia sobre la brutalidad policial contra los afroestadounidenses. Las redes sociales, y en particular Black Twitter —la comunidad de usuarios afroestadounidenses de Twitter—, fueron el principal vehículo de difusión. El hashtag #StayWoke se volvió común y el término pasó a utilizarse cada vez más por personas que no eran afrodescendientes, a menudo para señalar su apoyo al movimiento.

Un hito en la difusión fue el documental Stay Woke: The Black Lives Matter Movement, producido por BET, que se emitió en mayo de 2016 y llevó el término a una audiencia más amplia. En 2015, las búsquedas de woke en Google registraron un aumento notable, y en 2016 el canal MTV News incluyó la palabra en una lista de términos que los adolescentes debían conocer.

3.3 Expansión del significado[editar]

Aunque woke inicialmente se refería a la discriminación y los prejuicios raciales que afectan a los afroestadounidenses, con el tiempo pasó a ser utilizado por otros grupos activistas con causas diversas.[11] No existe una definición única y acordada, pero el término se asocia principalmente con ideas identitarias y raciales promovidas por el progresismo, como el privilegio blanco o las reparaciones por la esclavitud en Estados Unidos.

Según el analista Perry Bacon Jr., entre las ideas asociadas a «wokeness» figuran el rechazo del excepcionalismo estadounidense; la creencia de que Estados Unidos nunca ha sido una verdadera democracia; la convicción de que las personas de color sufren racismo sistémico e institucional; la idea de que las disparidades raciales en ciertas profesiones o industrias son evidencia automática de discriminación; la propuesta de desfinanciar o reformar radicalmente la policía; la afirmación de que las mujeres sufren sexismo sistémico; el derecho a identificarse con cualquier género o con ninguno; la crítica profunda al capitalismo estadounidense; y la idea de que la elección de Donald Trump no fue una aberración, sino un reflejo de los prejuicios raciales de amplios sectores de la población.[12]

El término se identificó crecientemente con la generación millennial y con la generación Z. La publicación francesa Les Echos incluyó a woke entre los términos adoptados por la generación Z que indican un «punto de inflexión social». En 2016, la American Dialect Society votó woke como término coloquial del año, y en 2017 la palabra se incorporó al Oxford English Dictionary. Para 2019, woke se utilizaba cada vez más con sentido irónico, como lo evidencian el libro Woke del comediante Andrew Doyle, escrito bajo el seudónimo de Titania McGrath, y el ensayo Anti-Woke del columnista Brendan O'Neill.

4. Uso como término peyorativo[editar]

4.1 Estados Unidos[editar]

A partir de 2019, opositores de los movimientos progresistas comenzaron a usar woke de manera sarcástica o burlona, con la connotación de que la «wokeness» era una forma insincera de activismo performativo.[13] El término se convirtió en un insulto frecuente entre conservadores y centristas estadounidenses, y pasó a formar parte de la estrategia electoral del Partido Republicano. En palabras de Perry Bacon Jr., la postura anti-woke conecta con una larga tradición de política de backlash (reacción) del Partido Republicano, que promueve el miedo blanco y conservador frente al activismo afroamericano y los cambios culturales.

Los republicanos estadounidenses utilizaron el término para criticar a los demócratas, mientras que algunos demócratas centristas lo usaron contra miembros más izquierdistas de su propio partido. En ambos casos, los críticos acusaban a los señalados de recurrir a la cultura de la cancelación para perjudicar las perspectivas laborales de quienes no eran considerados suficientemente woke.

Uno de los usos institucionales más conocidos es la ley Stop WOKE Act de Florida, que limita la discusión del racismo en las escuelas. El gobernador floridano Ron DeSantis[sin verificar] ha hecho del término un eje de su discurso, y describió a Florida como el lugar «donde lo woke va a morir». En ese estado se llevó a cabo además un programa de retiro de libros de autores LGBT y negros de las escuelas, impulsado por funcionarios locales y por particulares que se autodenominaban «cazadores de woke» (woke busters).[14]

El empresario Elon Musk popularizó la frase «woke mind virus» («virus mental woke») para referirse, desde posiciones cercanas a la derecha y al libertarismo, a lo que consideraba una amenaza ideológica contra la libertad de expresión y la razón. En 2021, Donald Trump afirmó que la administración de Joe Biden estaba «destruyendo» el país «con woke», y el senador republicano por Misuri Josh Hawley utilizó la expresión «woke mob» (turba woke) para acusar a sus críticos de intentar silenciarlo.

4.2 Europa[editar]

El término se extendió más allá de Estados Unidos y fue adoptado por figuras de la derecha europea. En Francia, el fenómeno recibió el nombre de le wokisme y se utilizó para deslegitimar movimientos antirracistas y estudios universitarios emanados de la izquierda, especialmente durante la campaña presidencial francesa de 2022. Buena parte de la oposición al wokisme lo presentaba como una importación estadounidense incompatible con los valores republicanos franceses. El entonces ministro de Educación francés Jean-Michel Blanquer organizó una conferencia en la que argumentó que la ideología woke «conspira contra la grandeza de una civilización blanca europea» y constituye una «religión política antirrepublicana». El mismo político impulsó un laboratorio de ideas anti-woke.[15]

En Hungría, el político Balázs Orbán aseguró que su país «no renunciará a luchar contra la ideología woke». En Suiza, las juventudes del populista Partido Popular Suizo criticaron al banco UBS por sus políticas de diversidad, calificándolas de woke. En el Reino Unido, el periodista Steven Poole describió el término como una forma de ridiculizar el «liberalismo excesivamente justiciero».

4.3 América Latina y otras regiones[editar]

En América Latina, el debate anti-woke se articuló con las nuevas derechas y con una retórica de ruptura frente a lo que perciben como hegemonía progresista. Un estudio publicado en 2026 en la revista argentina Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación analiza la «narrativa anti-woke» y la disrupción política latinoamericana en los casos de Argentina y México, y sostiene que la impugnación de lo woke permitió a esas fuerzas construir una identidad de rebeldía frente al consenso progresista percibido.[16] El artículo describe el uso de una retórica provocadora como estrategia de comunicación capaz de generar ascenso electoral.

En Brasil, el diputado federal Kim Kataguiri[sin verificar] acusó al gobierno de Lula da Silva de promover una «agenda woke» a través de una propuesta que buscaba gravar plataformas de streaming y redes sociales, obligando además a un porcentaje de contenido producido por empresas brasileñas con capital y accionistas pertenecientes a «grupos identitarios».[17]

En India, el término se utiliza de manera peyorativa por activistas del hindutva y nacionalistas hindúes para referirse a los críticos del proyecto nacionalista hindú considerados anti-hindúes por organizaciones como el Rashtriya Swayamsevak Sangh. En Canadá, la derecha política lo emplea para desacreditar políticas o personas consideradas excesivamente progresistas; en 2023 un abogado de una organización conservadora de libertades civiles calificó de «wokeness» un curso obligatorio de formación profesional sobre historia de los pueblos indígenas.

5. El debate sobre la «derecha woke»[editar]

A mediados de la década de 2020, varios comentaristas comenzaron a hablar de una «derecha woke» (woke right) para describir a sectores de la extrema derecha que reproducen tácticas y actitudes atribuidas anteriormente a la izquierda. El comentarista conservador Rod Dreher y el escritor James A. Lindsay emplearon el término para caracterizar a ciertas posiciones de la derecha radical como un espejo de la extrema izquierda. El comentarista político Jonathan Chait describió al comentarista paleoconservador Patrick Buchanan como «padrino» de la derecha woke, por su crítica del liberalismo de la era de Obama que prefiguró el trumpismo.

El lingüista John McWhorter sostiene que la extensión semántica del término woke produjo un desplazamiento hacia un significado de «orientación conspirativa y punitiva hacia el cambio social», independientemente de la orientación izquierda-derecha. Gregory Conti y Aaron Sibarium argumentaron que el auge de la derecha woke y del anti-wokismo erosionó tabúes contra la intolerancia abierta e hizo que algunos conservadores se movieran «aún más a la derecha» en cuestiones de raza y género.

6. Capitalismo woke y woke-washing[editar]

A mediados de la década de 2010, el lenguaje ligado al «despertar» entró en los grandes medios y comenzó a usarse en el marketing. El término capitalismo woke fue acuñado por el escritor Ross Douthat para describir a las marcas que utilizaban mensajes políticamente progresistas como sustituto de una reforma genuina. Según la revista The Economist, el capitalismo woke incluye campañas publicitarias diseñadas para atraer a los millennials, que suelen tener posturas socialmente más liberales que las generaciones anteriores.

Las académicas culturales Akane Kanai y Rosalind Gill describieron el capitalismo woke como una tendencia «que se intensifica drásticamente» a incluir grupos históricamente marginados, sobre todo en términos de raza, género y religión, como mascotas publicitarias con un mensaje de empoderamiento destinado a señalizar valores progresistas. Desde su perspectiva, esa visibilidad omnipresente puede funcionar de dos maneras: por un lado, despolitiza la justicia social reduciéndola a una cuestión de confianza en uno mismo; por otro, amplifica una reacción adversa contra la igualdad de esas minorías, convertidas en símbolos tanto de las marcas como del propio sistema económico neoliberal. El término woke-washing se emplea de forma análoga al greenwashing, para denunciar a empresas que se presentan como socialmente conscientes sin modificar sus prácticas internas.

7. «Go woke, go broke»[editar]

7.1 Boicots y empresas[editar]

La expresión peyorativa go woke, go broke («si te vuelves woke, te arruinas») fue utilizada por grupos de la derecha política estadounidense para criticar y boicotear a empresas que apoyan públicamente políticas progresistas, como el empoderamiento de las mujeres, los derechos de las personas LGBT y la denominada teoría crítica de la raza. El argumento sostiene que el valor de las acciones y el rendimiento empresarial sufrirán inevitablemente a causa de la adopción de políticas identitarias de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Las opiniones sobre el impacto real de la frase son divergentes, y numerosos analistas advierten que los boicots por sí solos no explican las pérdidas de las compañías.

En 2023, empresas como Bud Light, Target y The Walt Disney Company sufrieron caídas de ventas y de valor bursátil tras boicots organizados por conservadores en respuesta a campañas promocionales con mensajes inclusivos. Disney, además, perdió suscriptores en su plataforma de streaming. Los expertos, sin embargo, destacaron que esas pérdidas no podían atribuirse únicamente a los boicots y que podían deberse a otras causas, como las propias reacciones de las compañías frente a los eventos.[18]

En 2024, empresas como Walmart, Lowe's y Harley-Davidson decidieron revertir sus políticas DEI ante la creciente amenaza de daños reputacionales y la presión de demandas judiciales, en un contexto marcado por la sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos que en junio de 2023 declaró inconstitucional la discriminación afirmativa en las admisiones universitarias. En 2025, Ford se sumó a esa tendencia de repliegue, según reportes de la prensa estadounidense.

7.2 Entretenimiento y videojuegos[editar]

El debate go woke, go broke se aplicó también a la industria del entretenimiento. Algunas películas etiquetadas como woke lograron éxito financiero, como Capitana Marvel y Barbie; otras, como The Marvels o Strange World, registraron fracasos de taquilla. En 2024, el CEO de Disney reconoció en una entrevista que la compañía había incluido mensajes progresistas en películas y anunció un cambio de estrategia, en medio de críticas de accionistas como Nelson Peltz.[19]

En la industria de los videojuegos, títulos como Concord y Suicide Squad: Kill the Justice League fueron acusados de ser woke por incluir diseños o historias considerados inclusivos. En contraste, juegos como Marvel's Spider-Man 2 y Baldur's Gate III obtuvieron éxito tanto financiero como comercial pese a recibir críticas similares de los sectores anti-woke.

Un episodio particularmente ruidoso fue el de la consultora Sweet Baby Inc., especializada en asesoría narrativa para videojuegos. En octubre de 2023, un foro de internet la describió como parte de una «agenda woke» en el videojuego Alan Wake II, lo que derivó en una campaña de hostigamiento en línea. La polémica creció en enero de 2024, cuando un usuario de Steam creó un grupo de curadores que enumeraba los trabajos de Sweet Baby e invitaba a los jugadores a boicotear los proyectos en que participaba. En cuestión de semanas, la lista superó los 210 000 seguidores. Steam y Discord intervinieron después para moderar los contenidos, al considerar que buena parte del material bordeaba el discurso de odio.[20]

8. Traducción y uso en el mundo hispanohablante[editar]

El español no cuenta con un equivalente único y asentado de woke. La Real Academia Española, a través de su servicio de consultas, propuso el adjetivo «concienciado» como equivalente tradicional, aunque con un matiz más general. El diario argentino Clarín ha señalado que la adaptación más natural sería «progre», forma coloquial de «progresista» con fuerte carga ideológica en el mundo hispano. En España se han empleado el sustantivo «despiertismo» para referirse al movimiento y los adjetivos «despiertos» o, en tono despectivo, «despiertitos» para sus seguidores.[21]

En los medios de habla hispana, el anglicismo woke suele aparecer en cursiva o entrecomillado y con frecuencia va acompañado de explicaciones, pues muchos hablantes no reconocen su origen ni su carga política.

En los debates latinoamericanos, el término se volvió moneda corriente en las polémicas sobre corrección política, feminismo, derechos LGBT y las políticas de memoria. La prensa de la región lo usa tanto para describir el activismo progresista como para citar las posiciones anti-woke de las nuevas derechas. En Argentina, México y Brasil, «la batalla contra lo woke» se convirtió en un argumento recurrente de influencers, dirigentes y candidatos que buscan posicionarse como antisistema frente a lo que denominan «la agenda globalista».

9. Recepción académica y crítica[editar]

Dentro de la izquierda, woke no es un término unánimemente aceptado. Desde posiciones liberales, John McWhorter y otros analistas advierten que la palabra, ya de por sí imprecisa, puede convertirse en un comodín para estigmatizar toda defensa de los derechos civiles o de la igualdad de género.

En el ámbito académico, la imposibilidad de precisar qué significa exactamente woke ha sido ampliamente señalada.

Algunos investigadores del discurso advierten que la saturación del término puede despolitizarlo. Convertido en etiqueta, woke tiende a funcionar más como marcador de identidad política que como concepto descriptivo. De ahí que ciertos movimientos prefieran reivindicar directamente sus demandas —desfinanciar la policía, ampliar derechos reproductivos, reconocer la identidad de género— antes que autodenominarse woke.

10. Legado[editar]

El recorrido de woke desde la jerga afroamericana hasta el lenguaje político global es un caso representativo de cómo los términos circulan entre comunidades, son reapropiados por adversarios ideológicos y acaban adquiriendo sentidos contradictorios. Palabra originada en la experiencia de vigilancia racial, se volvió en menos de una década un objeto cultural disputado: para unos, una señal de sensibilidad moral; para otros, un insulto contra el progresismo que perciben como intolerante.

En los estudios culturales, la historia del término se cita como ejemplo de «acumulación semántica» y de producción de significantes políticos en redes sociales. La brevedad de la palabra facilitó su circulación como hashtag y luego como eslogan, y su polisemia le permitió funcionar a la vez como grito de movilización y como arma de ridiculización. Para 2025 y 2026, la aparición del sintagma «derecha woke» sugiere que el término sigue expandiéndose y que su carga política ya no se limita a la izquierda.

En el mundo hispanohablante, woke se ha consolidado como un anglicismo necesario para nombrar un fenómeno que no tiene traducción precisa. La discusión sobre su equivalente en español —«concienciado», «progre», «despierto», «despiertito»— revela que la cultura política del idioma todavía no ha estabilizado una forma propia. Como ocurrió antes con «políticamente correcto», la controversia no es solo lingüística: es una disputa sobre qué ideas pueden expresarse y quién tiene autoridad para definirlas.

La bibliografía disponible coincide en que el significado original —estar alerta frente al racismo— no ha desaparecido, sino que convive con los nuevos usos. El documental Stay Woke (2016), las referencias musicales desde Lead Belly hasta Erykah Badu y la memoria del movimiento Black Lives Matter mantienen viva la primera acepción del término, mientras el debate político contemporáneo sigue redefiniéndolo a diario.

Notas[editar]


  1. El término fue originado en el inglés afroestadounidense. Véase Aja Romano, «How being "woke" lost its meaning», Vox, 9 de octubre de 2020, y el artículo similar de The Economist de julio de 2021. ↩︎

  2. Para el uso despectivo, véase Perry Bacon Jr., «Why Attacking 'Cancel Culture' And 'Woke' People Is Becoming The GOP's New Political Strategy», FiveThirtyEight, 17 de marzo de 2021, y John McWhorter, «How 'Woke' Became an Insult», The New York Times, 17 de agosto de 2021. ↩︎

  3. El uso de «despiertitos» con tono despectivo fue documentado en el programa de radio «Más de uno» de Onda Cero, en diciembre de 2020, y en el diario español The Objective. ↩︎

  4. John McWhorter, «How 'Woke' Became an Insult», The New York Times, 17 de agosto de 2021. ↩︎

  5. Sobre los Wide Awakes, véase Jon Grinspan, «Young Men for War: The Wide Awakes and Lincoln's 1860 Presidential Campaign», The Journal of American History, vol. 96, n.º 2, 2009. ↩︎

  6. La cita figura en el libro de Marcus Garvey, The Philosophy and Opinions of Marcus Garvey, Or, Africa for the Africans, publicado originalmente en 1923. ↩︎

  7. La remisión al Oxford English Dictionary sobre el uso de 1962 aparece en Katherine Connor Martin, «New words notes June 2017», Oxford English Dictionary, 16 de junio de 2017. ↩︎

  8. Aja Romano, «A history of 'wokeness'», Vox, 9 de octubre de 2020. ↩︎

  9. La canción «Master Teacher» fue escrita por Georgia Anne Muldrow en 2005 y apareció en el disco de Erykah Badu New Amerykah Part One (4th World War), de 2008. ↩︎

  10. Sobre el origen de la expresión en la experiencia de Georgia Anne Muldrow y Lakecia Benjamin, véase Elujah C. Watson, «The Origin Of Woke: How Erykah Badu And Georgia Anne Muldrow Sparked The 'Stay Woke' Era», Okayplayer, 27 de febrero de 2018. ↩︎

  11. «How has the meaning of the word "woke" evolved?», The Economist, 30 de julio de 2021. ↩︎

  12. Perry Bacon Jr., «The Ideas That Are Reshaping The Democratic Party And America», FiveThirtyEight, 16 de marzo de 2021. ↩︎

  13. Sobre el activismo performativo, véase la nota de Benjamin Butterworth, «What does 'woke' actually mean, and why are some people so angry about it?», inews, 21 de enero de 2021. ↩︎

  14. Charles Bethea, «Why some Florida schools are removing books from their libraries», The New Yorker, 7 de febrero de 2023. ↩︎

  15. Sobre el debate francés del wokisme, véase los trabajos citados de Thomas Chatterton Williams en The Atlantic, febrero de 2023, y de M. Amer Meziane, publicado ese mismo año. ↩︎

  16. Eduardo Crivelli Minutti, Diana Karina Mantilla Gálvez y José Mario Minutti Sierra, «Rebeldía sin filtro. Las nuevas derechas, narrativa anti-woke y disrupción política latinoamericana en los casos de Argentina y México», Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación, n.º 301, abril de 2026. ↩︎

  17. El episodio fue reportado por Gazeta do Povo, columna Entrelinhas, el 14 de mayo de 2024. ↩︎

  18. «If US companies 'go woke', do they really go broke?», BBC News, 20 de junio de 2023. ↩︎

  19. Sobre la declaración del CEO de Disney, véase la nota de Infobae del 4 de abril de 2024. ↩︎

  20. El episodio de Sweet Baby Inc. fue cubierto por Game Developer, Wired, The Guardian y otros medios especializados en marzo de 2024. ↩︎

  21. La expresión «la banda de los despiertitos» se escuchó en el programa de Carlos Alsina en Onda Cero, el 25 de diciembre de 2020. ↩︎