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Yiya Murano

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Yiya Murano
Nombre de nacimientoMaría Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano
Otros nombresLa envenenadora de Monserrat
Nacimiento20 de mayo de 1930, Corrientes, Argentina
Fallecimiento26 de abril de 2014, Buenos Aires, Argentina
Causa de muerteSin causa confirmada públicamente
NacionalidadArgentina
OcupaciónPrestamista
CargosHomicidio y estafa
CondenaPrisión por tres homicidios
Pena efectiva16 años
Víctimas confirmadas3
Periodo de crímenesFebrero–marzo de 1979
ArmaCianuro
Fecha de detención27 de abril de 1979
SituaciónFallecida

1. Resumen[editar]

Yiya Murano (Corrientes, 20 de mayo de 1930–Buenos Aires, 26 de abril de 2014), cuyo nombre de nacimiento fue María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, fue una prestamista y asesina en serie argentina. Se la conoce sobre todo por el apodo de la envenenadora de Monserrat.

En 1979 fue acusada de al menos 120 cargos de homicidio y estafa. Finalmente fue condenada por tres homicidios. Cumplió dieciséis años de prisión, aunque algunos textos mencionan diez.[1] Su caso es considerado uno de los más famosos de la historia criminal argentina y fue recreado en libros, televisión, teatro y documentales.

Se la ha descrito como una asesina en serie organizada, motivada por el lucro, que usó la confianza doméstica como instrumento del crimen.[2]

2. Primeros años y vida personal[editar]

Nació en la ciudad de Corrientes el 20 de mayo de 1930. En 1953 contrajo matrimonio con el abogado Antonio Murano, con quien tuvo a su único hijo, Martín.

Tenía un hermano que fue oficial del Ejército Argentino y llegó a general; por esa razón se supone que no usaba su apellido de soltera en público.[3] Además era bisnieta del teniente general Donato Álvarez, militar que participó en la guerra de la Triple Alianza. Yiya hacía demostraciones públicas de ser católica practicante.

Su vida privada fue intensa y contrastaba con esa imagen. Mantenía con frecuencia relaciones extramatrimoniales y tuvo numerosos amantes. Según ella misma, se jactaba de haberse acostado con más de 250 hombres.[4] Algunos de esos amantes llegaron a encubrirla de buena fe cuando la Cámara de Apelaciones revocó una libertad concedida en primera instancia y ordenó su captura. Martín Murano declaró que su madre y la hermana de ella se cubrían mutuamente en sus aventuras extramatrimoniales y que ambas padecían un esnobismo y un materialismo extremos.

3. El esquema de préstamos[editar]

Yiya Murano operaba como prestamista. El mecanismo que la llevó a matar, según quedó establecido en el expediente, era simple: tomaba dinero de personas cercanas con la promesa de devolverlo con intereses muy convenientes. Cuando no podía pagar, la deuda se convertía en el móvil del homicidio.[5]

Las tres víctimas por las que fue condenada entraron en ese circuito:

  • Carmen Zulema «Mema» del Giorgio de Venturini, su prima segunda, tentada por las promesas de jugosos intereses, entregó primero una suma modesta. Tras el éxito de esa primera inversión, decidió realizar otra.
  • Nilda Adelina Gamba, su vecina y concubina del hermano de Antonio, hizo lo mismo.
  • Lelia Elida «Chicha» Formisano de Ayala, amiga de Nilda, también se sintió atraída y decidió invertir.

Yiya aumentaba de forma desmedida su amistad con las tres y, sobre todo, las visitaba con mayor frecuencia. Las coincidencias posteriores llamaron la atención de los investigadores: cuando una de ellas enfermaba de gravedad, Yiya solía aparecer cerca y ofrecerse a ayudar.

4. Los crímenes de 1979[editar]

4.1 Nilda Adelina Gamba[editar]

El sábado 10 de febrero de 1979, Nilda Gamba comenzó a sentir dolores agudos de estómago y náuseas. El médico que la atendió diagnosticó una intoxicación. Nilda recordó ante el facultativo haber tomado té con Yiya Murano esa misma tarde.

Yiya se ofreció a cuidarla. Durante la noche, su estado empeoró, entró en coma y falleció en la madrugada del domingo. Yiya buscó al doctor Denner, primer médico que la había atendido, para que firmara el certificado de defunción. El profesional se negó porque no había sido el último en atenderla. Yiya acudió entonces al médico de la cochería, quien aceptó el trámite a cambio de una propina. La causa de muerte asentada fue «paro cardíaco no traumático», fórmula que evitaba la autopsia.

Un mes y medio antes, Nilda había estado tres días desaparecida. Se hizo la denuncia a la policía y, al forzar la puerta de su casa, la encontraron tirada en el piso, víctima de un coma diabético. Yiya había sido la última persona en verla antes de que se descompusiera. Ese episodio pudo ser un intento de envenenamiento fallido, pero también pudo tratarse efectivamente de un coma diabético.[6]

4.2 Lelia «Chicha» Formisano de Ayala[editar]

Días después, cuando debía devolver dinero a «Chicha» Formisano, Yiya fue a su casa a tomar el té y a tranquilizarla. Según la versión de Yiya, ambas convinieron en encontrarse esa misma noche para asistir al teatro. Cuando Yiya y otras personas fueron a buscarla, nadie respondió.

El 22 de febrero, los vecinos del edificio denunciaron a la policía que del departamento de «Chicha» salía un olor penetrante y que nadie contestaba el timbre. Al forzar la puerta encontraron el cadáver sentado frente al televisor. A su lado había restos de pescado, masas finas y una taza con un poco de té. Como en el caso anterior, el médico de la funeraria extendió un certificado que no obligaba a practicar autopsia: «infarto de miocardio no traumático».[7]

4.3 Carmen Zulema «Mema» del Giorgio de Venturini[editar]

El 24 de marzo, «Mema» del Giorgio Venturini sintió náuseas y un profundo malestar. Desfalleciente, se arrastró hacia el pasillo del edificio; presa del vértigo, perdió el equilibrio y cayó. Los vecinos oyeron el ruido y acudieron a socorrerla. En ese momento llegó Yiya Murano, quien preguntó a los vecinos si «Mema» había dicho algo antes de perder el conocimiento. Durante el traslado en ambulancia, la víctima falleció. Yiya le preguntó al médico si sería necesaria la autopsia.

Cuando Diana María Venturini, hija de «Mema», intentaba poner en orden las pertenencias de su madre, descubrió que faltaban unos pagarés que habían sido extendidos como garantía de los depósitos entregados a Yiya. Ante ese hallazgo, indagó al portero del edificio. El hombre recordó haberle dado a Yiya las llaves del departamento minutos después del incidente, con el supuesto fin de hacer unas llamadas a los familiares; esas llamadas nunca se hicieron.

Con esa información, Diana decidió hablar con la policía. El juez ordenó la exhumación de los cadáveres para realizar autopsias. En los cuerpos de Nilda y «Chicha», inhumados en tierra, el procedimiento no arrojó resultados decisivos: durante la descomposición, el cuerpo puede formar clorhidrato de cianuro, lo que impide establecer si la sustancia estaba allí por causas naturales o por haber sido ingerida en vida. En cambio, en el cadáver de «Mema» se determinó con exactitud que en sus vísceras había restos de cianuro alcalino. La muerte fue considerada envenenamiento.[8]

5. Detención y proceso judicial[editar]

La policía detuvo a Yiya Murano el 27 de abril de 1979 en su hogar de la calle México. En 1980 fue encontrada desmayada en la cárcel donde estaba presa; después le extirparon un tumor de la cabeza, según las fuentes argentinas.[9]

En junio de 1982, el juez de sentencia Ángel Mercardo la absolvió de todos los cargos por falta de pruebas y la dejó en libertad.

A mediados de 1985, la absolución fue revocada en segunda instancia, al considerarse que las pruebas sí eran suficientes. La condena coincidió temporalmente con el llamado Juicio a las Juntas, el proceso contra las juntas militares de la dictadura argentina. Yiya insistía en su inocencia con una frase que se volvió célebre: «Nunca invité a nadie a comer».[10]

6. Condena, prisión y liberación[editar]

Yiya Murano fue condenada por tres homicidios. La pena inicial fue reducida y se le aplicó la llamada ley dos por uno, que permitía contar el doble los días de prisión preventiva que excedieran de dos años.[11] En consecuencia, salió de prisión después de 16 años.[12]

Tras su liberación se supo que a los jueces que intervinieron en su puesta en libertad les había enviado, como señal de agradecimiento, una caja de bombones.[13]

Algunas versiones indican que, por su edad avanzada, completó la última parte de la condena en un centro geriátrico y no en una cárcel común.[14]

7. Fallecimiento[editar]

Durante sus últimos años residió en el barrio porteño de La Boca. Vivió en una residencia geriátrica y daba entrevistas para televisión cuando se emitían especiales que recordaban su caso.

Yiya Murano falleció el 26 de abril de 2014 en un geriátrico del barrio de Belgrano, en Buenos Aires. Su muerte pasó desapercibida en su momento para los medios; recién en 2016 su hijo Martín confirmó el deceso en una entrevista periodística.[15] Fue sepultada en el cementerio de la Chacarita con una versión acortada de su nombre.[16] Algunas fichas la clasifican como fallecida por alzhéimer, aunque los artículos de prensa hablan de demencia y de una muerte enigmática.[17]

El caso de Yiya Murano ha sido tratado en numerosos formatos en el mundo hispanohablante. La lista siguiente reúne las obras más citadas.

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8.1 Bibliografía[editar]

  • Martín Murano, hijo de Yiya, publicó en 1994 el libro Mi madre, Yiya Murano. Allí destaca la frialdad de su madre y una supuesta confesión de culpabilidad que ella le habría hecho.[18]
  • La escritora argentina Marisa Grinstein incluyó el caso en su libro Mujeres asesinas (2000), bajo el título «Yiya Murano, amiga».

8.2 Televisión[editar]

  • En 2006, el programa argentino Mujeres asesinas, de Canal 13, ficcionalizó los hechos en el episodio «Yiya Murano, envenenadora». La actriz Nacha Guevara interpretó a Yiya. Al final del episodio, la verdadera Yiya Murano apareció defendiendo su supuesta inocencia.
  • En la primera temporada de la adaptación colombiana de Mujeres asesinas, el caso fue recreado como «Mariela, la envenenadora», interpretado por Lorena Meritano.
  • En la segunda temporada de la adaptación mexicana, el episodio se tituló «Tita Garza, estafadora»; el papel principal estuvo a cargo de Patricia Reyes Spíndola.
  • El 11 de julio de 2017, la serie chilena Irreversible, conducida por Carlos Pinto, emitió un capítulo basado en los crímenes de Yiya Murano.
  • El 13 de noviembre de 2025 se estrenó en Flow (Argentina) la miniserie Yiya, exclusiva de ese servicio de Internet.[19]
  • En 2026 se estrenó en Netflix el documental «Yiya Murano - Muerte a la Hora del Té», dirigido por Alejandro Hartmann, con material de archivo, entrevistas y abordaje periodístico. La versión en inglés se tituló Yiya Murano: Death at Tea Time.[20]

8.3 Teatro[editar]

  • En marzo de 2016 se estrenó «Yiya, el Musical». El libreto es de Osvaldo Bazán, con música de Ale Sergi y dirección de Ricky Pashkus. Yiya fue interpretada por Karina K; su hijo, por Tomás Fonzi; su marido, por Patricio Contreras; su amante, por Fabián Gianola. Las tres víctimas fueron representadas por Tiki Lovera, Virginia Kaufmann e Iride Mockert.
  • En abril de 2025 se estrenó una versión cordobesa de la obra, con el mismo libreto y música, dirigida por Luciana Sgró Ruata y Alejandro Issidoros y producida por Teatro La Brújula. Laura Ortiz interpretó a Yiya; Daniela Fontanetto, Eleonora Metral y Ceci Matta a las amigas; Joaquín Torres al hijo; Gabriel Cambiasso al marido y Nelson Balmaceda al amante.

9. Legado[editar]

Yiya Murano quedó instalada en el imaginario criminal argentino como «la envenenadora de Monserrat», un apodo que resume los tres elementos centrales de su caso: el veneno, el espacio doméstico de la confianza femenina y el lucro como motor.

Su caso suele citarse como ejemplo de asesina en serie organizada y con motivación económica, a diferencia de los crímenes pasionales o de los homicidas impulsivos. El hecho de que usara el té y las masas finas como vehículo del cianuro, en un contexto de amistad y de confianza, contribuyó a que la historia resultara especialmente perturbadora.

A la vez, el expediente dejó al descubierto un problema institucional: la facilidad con que algunos médicos de funerarias firmaban certificados de defunción que evitaban la autopsia. En los tres casos, sólo la persistencia de los familiares y la intervención judicial permitieron reabrir la investigación.

La permanencia de Yiya Murano en la cultura popular argentina e hispanoamericana —libros, series, musicales y documentales— muestra que el caso no es recordado únicamente por el crimen, sino por lo que revela de la época: el mundo de los préstamos informales, las relaciones de vecindad y el contraste entre la imagen pública de una señora católica y su doble vida.[21]


  1. Algunas fichas biográficas dan diez años de prisión; la prensa argentina y la mayoría de las reconstrucciones del caso usan la cifra de dieciséis. ↩︎

  2. El término «asesina en serie organizada» se refiere a la planificación previa y a la motivación racional, a diferencia de los crímenes impulsivos o pasionales. ↩︎

  3. La explicación sobre el apellido de soltera proviene de crónicas periodísticas argentinas; se trata de una suposición, no de una declaración documentada de la propia Yiya. ↩︎

  4. La cifra de 250 amantes proviene de declaraciones de la propia Murano, por lo que debe tomarse como una afirmación suya y no como un dato verificado en sede judicial. ↩︎

  5. El perfil de prestamista informal es clave en el caso: las víctimas no eran desconocidas para ella, sino vecinas, parientes o amigas de confianza. ↩︎

  6. La crónica judicial deja abierto si el episodio anterior fue un intento de envenenamiento o una complicación real de la diabetes de Nilda Gamba. ↩︎

  7. En las crónicas argentinas se habla de «masas finas»; en inglés suele traducirse como petit fours. El detalle importa porque el cianuro pudo ser administrado tanto en el té como en la comida dulce. ↩︎

  8. La distinción entre cianuro alcalino y clorhidrato de cianuro fue central en el debate pericial. La defensa de Yiya Murano cuestionó las muestras y las conclusiones de los peritos, y sostuvo que la presencia de cianuro podía explicarse por el proceso de descomposición en los cuerpos inhumados en tierra. ↩︎

  9. Unas versiones afirman que la operación fue para extirparle un pulmón y otras hablan de un tumor de cabeza. La confusión puede deberse a la escasa documentación carcelaria de la época. ↩︎

  10. La frase apunta al método del crimen: si nunca invitaba a comer, argumentaba Yiya, no podía haber envenenado a nadie. La justicia no la interpretó así. ↩︎

  11. La ley 24.390, conocida como «dos por uno», permitía computar el doble de los días de prisión preventiva que excedieran de dos años. Fue un beneficio procesal muy discutido en Argentina. ↩︎

  12. El dato no es unánime. Algunas fichas dan diez años de prisión; los artículos de Infobae y Clarín usan la cifra de dieciséis. ↩︎

  13. La anécdota de la caja de bombones fue recogida por Clarín en 2005 y es citada con frecuencia como muestra de su estilo meticuloso y provocador. ↩︎

  14. Algunas versiones sostienen que fue trasladada a un centro de cuidado para ancianos para cumplir el resto de la pena debido a su edad avanzada; las crónicas argentinas no siempre distinguen entre ese periodo y la salida definitiva. ↩︎

  15. El fallecimiento no fue confirmado públicamente hasta noviembre de 2016, cuando su hijo Martín Murano lo declaró al sitio Big Bang! News. ↩︎

  16. La prensa argentina señaló que la inscripción funeraria no usa el nombre completo con el que se la conoció públicamente, sin explicar oficialmente el motivo. ↩︎

  17. La categorización por alzhéimer aparece en algunas fichas biográficas, pero no en las crónicas periodísticas. Algunas crónicas hablan de demencia y de circunstancias poco transparentes en sus últimos días. ↩︎

  18. El libro del hijo es una fuente de primera mano, pero también una obra implicada: Martín Murano construye su relato sobre la figura de una madre a la que describe como fría y materialista. Las confesiones que menciona no fueron presentadas formalmente en el expediente. ↩︎

  19. La fecha de estreno figura en los anuncios de Flow. La disponibilidad de la miniserie varía de un país hispanohablante a otro. ↩︎

  20. La fecha de estreno de 2026 y el título en español corresponden a la información difundida por Netflix; la versión en inglés se lanzó en Estados Unidos en abril de 2026. ↩︎

  21. El contraste entre la imagen pública y la doble vida fue subrayado por su hijo Martín y por la prensa; sin embargo, buena parte de lo que se conoce proviene de testimonios involucrados y de un expediente con prueba limitada. Por eso, algunas aristas del caso siguen abiertas a discusión. ↩︎