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Adrenocromo

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Adrenocromo
Compuesto químico natural derivado de la adrenalina
Fórmula molecular C9H9NO3
Nombre IUPAC 3-hidroxi-1-metil-2,3-dihidro-1H-indol-5,6-diona
Otros nombres adraxona, adrenalina rosa, carbazocromo
Masa molar 179,175 g/mol
Punto de descomposición 115–120 °C[sin verificar]
Densidad 3,264 g/cm³
LD50 128 mg/kg[sin verificar]

1. Resumen[editar]

El adrenocromo es un compuesto químico de fórmula molecular C9H9NO3 que se produce por la oxidación de la adrenalina, también llamada epinefrina. A pesar de la similitud del nombre, no está relacionado con el elemento químico cromo. En solución presenta color rosado y, si continúa oxidándose, forma compuestos de melanina de color marrón o negro.

El adrenocromo es conocido en química y farmacología por su historia dentro de la investigación psiquiátrica de mediados del siglo XX. Pequeños estudios realizados en las décadas de 1950 y 1960, con quince sujetos o menos, informaron que la sustancia podía desencadenar trastornos del pensamiento y desrealización. Los psiquiatras Abram Hoffer y Humphry Osmond desarrollaron la llamada «hipótesis del adrenocromo», que lo consideraba una sustancia neurotóxica relacionada con la esquizofrenia y proponía que megadosis de vitamina C y niacina podían reducir el adrenocromo cerebral. La hipótesis fue posteriormente abandonada por falta de confirmación y por problemas metodológicos señalados por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría en 1973.

En la cultura popular, el adrenocromo aparece en obras de Hunter S. Thompson, Anthony Burgess y Aldous Huxley. En tiempos recientes se convirtió en el centro de teorías conspirativas como QAnon y Pizzagate, que afirman falsamente que élites satánicas obtienen adrenocromo de la sangre de niños para usarlo como droga recreativa o elixir de juventud. En la práctica, el adrenocromo es sintetizado desde al menos 1952 y es vendido por empresas de biotecnología para investigación, sin estar catalogado como sustancia controlada.

2. Química[editar]

Químicamente, el adrenocromo pertenece al grupo de las indolquinonas. Su nombre IUPAC es 3-hidroxi-1-metil-2,3-dihidro-1H-indol-5,6-diona. La fórmula molecular es C9H9NO3, lo que corresponde a una masa molar de 179,175 g/mol. Su estructura incluye un núcleo indólico con dos grupos cetónicos en las posiciones 5 y 6 y un grupo hidroxilo en la posición 3.

Una de las confusiones más frecuentes es creer que el nombre proviene del elemento cromo. En realidad, el vocablo «adrenocromo» combina adreno-, por la adrenalina de la que deriva, con el sufijo -cromo, usado en química para compuestos coloreados. El término no indica presencia de cromo metálico en la molécula.

La semicarbazona del adrenocromo recibe el nombre de carbazocromo, denominación que aparece en contextos farmacológicos y de nomenclatura. En las fuentes de referencia se citan también los sinónimos adraxona y adrenalina rosa.

Un aspecto químico relevante es su tendencia a la polimerización. En solución, el adrenocromo es rosado. Si la oxidación continúa, se polimeriza y da lugar a compuestos de tipo melanina de color marrón o negro. Esta conversión es una de las razones por las que la sustancia resultó difícil de estudiar en preparaciones biológicas.

3. Síntesis y propiedades físicas[editar]

En el laboratorio, el adrenocromo puede obtenerse mediante la oxidación de la adrenalina. En el organismo (in vivo) la síntesis se produce por oxidación de la epinefrina. En preparaciones in vitro se emplea óxido de plata (Ag2O) como agente oxidante.[1]

Un procedimiento de síntesis descrito en la bibliografía consiste en preparar una suspensión de adrenalina en una solución acuosa, probablemente con trazas de ácido clorhídrico para disolverla, añadir óxido de plata o catecol oxidasa para efectuar la oxidación y filtrar la solución para separar el adrenocromo formado.[2] Este método no debe tomarse como una receta de laboratorio sin confirmación adicional, pues las descripciones históricas presentan variaciones según la fuente.

Entre sus propiedades físicas registradas se encuentran una densidad de 3,264 g/cm³ y un punto de descomposición en el rango de 115 a 120 °C. El valor de dosis letal media (LD50) que aparece en las fichas técnicas es de 128 mg/kg.[3] Estos datos provienen de fuentes enciclopédicas generales y conviene verificarlos en literatura especializada antes de utilizarlos para fines experimentales o regulatorios.

4. Efectos cerebrales e hipótesis psiquiátrica[editar]

Durante las décadas de 1950 y 1960, varios estudios de escala pequeña, con quince sujetos de prueba o menos, informaron que el adrenocromo desencadenaba reacciones psicóticas como trastorno del pensamiento y desrealización. Los resultados, aunque llamativos, deben interpretarse con cautela por el reducido tamaño de las muestras y por las limitaciones propias de la psiquiatría experimental de la época.

Abram Hoffer y Humphry Osmond afirmaron que el adrenocromo era neurotóxico. En un artículo publicado en 1954 dentro de Journal of Mental Science, presentaron resultados que, según su interpretación, vinculaban la química de la adrenalina con el desarrollo de la esquizofrenia.[4] Los autores llamaron a esta formulación la «hipótesis del adrenocromo». Especulaban que ciertas megadosis de vitamina C y de niacina podían curar la esquizofrenia al reducir el adrenocromo cerebral.[5] Para Hoffer y Osmond, el tratamiento antioxidante impediría la formación de compuestos tóxicos derivados de la adrenalina.

La idea se inscribió en un movimiento más amplio, conocido después como medicina ortomolecular, que proponía tratar enfermedades psiquiátricas mediante la corrección de desequilibrios bioquímicos con nutrientes. La hipótesis del adrenocromo nunca llegó a consolidarse como teoría dominante y fue objeto de fuerte controversia desde sus primeras presentaciones.

5. La hipótesis del adrenocromo y su declive[editar]

De acuerdo con esa hipótesis, el adrenocromo se metaboliza a partir de dos sustancias posibles: el dihidroxi-indol o la adrenolutina. El dihidroxi-indol podría equilibrar los efectos ansiosos y depresivos de la adrenalina, reduciendo la tensión y la irritabilidad. Por el contrario, el procesamiento defectuoso del adrenocromo favorecería la generación de adrenolutina, una sustancia tóxica que se combinaría con el adrenocromo. La combinación adrenocromo-adrenolutina, según la propuesta de Hoffer y Osmond, resultaría de la interrupción de los procesos químicos habituales del cerebro y sería quizá responsable de la sintomatología de la esquizofrenia.[6]

La hipótesis resultó atractiva porque ofrecía una explicación bioquímica sencilla para un trastorno complejo. Sin embargo, los estudios de seguimiento no confirmaron los beneficios del tratamiento con niacina y vitamina C. En 1973, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría publicó un informe en el que señalaba fallas metodológicas en los trabajos de Hoffer sobre la niacina para la esquizofrenia.[7] Distintos ensayos posteriores realizados en Estados Unidos, Canadá y Australia tampoco hallaron beneficios de la terapia con megavitaminas.

En paralelo, el adrenocromo no pudo detectarse de manera consistente en personas con esquizofrenia, lo que debilitó la explicación central de la hipótesis. Como consecuencia, la teoría del adrenocromo en la esquizofrenia se desvaneció, a pesar de algunos indicios de que la sustancia podía tener efectos psicotomiméticos.

6. Reevaluación científica[editar]

A comienzos de la década de 2000, el interés científico por el adrenocromo experimentó una renovación parcial. Esto se debió al descubrimiento de que el compuesto puede producirse de manera normal como intermediario en la formación de neuromelanina, el pigmento cerebral presente en neuronas de ciertas regiones del sistema nervioso. El hallazgo fue significativo porque el adrenocromo se desintoxica al menos parcialmente por la glutatión-S-transferasa, una enzima implicada en la protección celular. Algunos estudios han encontrado defectos genéticos en el gen de esta enzima.[8]

Este enfoque difiere del viejo modelo psiquiátrico: ya no se trata de sostener que el adrenocromo causa esquizofrenia por una simple acumulación tóxica, sino de entender su papel dentro del metabolismo neuronal normal y de las variaciones genéticas que pueden alterar ese equilibrio. La investigación no devolvió al adrenocromo al lugar central que tuvo en los años cincuenta, pero sí permitió dejar de tratarlo como una simple curiosidad bioquímica.

El adrenocromo no es una sustancia controlada en el sentido de los tratados internacionales de fiscalización de drogas. Según la información disponible, puede adquirirse a empresas de biotecnología que lo producen mediante síntesis orgánica para fines de investigación. La síntesis química de adrenocromo documentada se remonta al menos a 1952.[9] Esto contradice directamente la idea conspirativa de que la única vía de obtención sea la extracción de tejidos humanos.

El compuesto se usa en investigación bioquímica, especialmente en estudios sobre oxidación de catecolaminas, formación de neuromelanina y mecanismos de toxicidad celular. No se encuentra aprobado como medicamento para uso psiquiátrico. Su derivado carbazocromo, en cambio, aparece en fuentes farmacológicas como agente hemostático, aunque su denominación y aplicaciones exactas varían según la farmacopea y el país.[10]

La presencia cultural del adrenocromo precedió por décadas a las conspiraciones virales. En su libro de 1954 The Doors of Perception, Aldous Huxley mencionó el descubrimiento y los supuestos efectos del adrenocromo, comparándolos con los síntomas de la intoxicación por mescalina, aunque Huxley no lo había consumido. La mención es temprana y muestra cómo la sustancia despertó curiosidad en círculos literarios.

El escritor estadounidense Hunter S. Thompson incluyó el adrenocromo en su libro de 1971 Fear and Loathing in Las Vegas, publicado en español como Miedo y asco en Las Vegas. La adaptación cinematográfica de 1998, también llamada Miedo y asco en Las Vegas, reprodujo la escena. En el comentario del DVD, el director Terry Gilliam reconoció que su interpretación y la de Thompson eran una exageración ficticia, y llegó a insistir en que la droga era completamente ficticia. Thompson también mencionó el adrenocromo en Fear and Loathing on the Campaign Trail '72, donde escribió que su recuerdo de una conversación era nebuloso por la ingestión masiva de alcohol, grasa de cerdo y cuarenta centímetros cúbicos de adrenocromo.[11]

Anthony Burgess mencionó la sustancia al comienzo de su novela de 1962 A Clockwork Orange. Los protagonistas beben leche mezclada con drogas y uno de los compuestos es llamado «drencrom», una contracción evidente de adrenocromo. La cita ha sido recogida por analistas culturales como un ejemplo de la temprana presencia del término en la ficción distópica.[12]

En 2008, la serie británica Lewis, derivada de Inspector Morse, presentó en su primer episodio una trama en la que se extraía una glándula suprarrenal de una víctima viva para obtener adrenocromo con fines de abuso. El episodio explotaba el imaginario de la sustancia como droga poderosa y escasa.

En la década de 2020, la serie de Netflix The Pentaverate, estrenada el 5 de mayo de 2022, mencionó el adrenocromo en su segundo capítulo. La serie, producida por Mike Myers, ridiculiza teorías conspirativas como los Illuminati y Pizzagate, y utiliza el adrenocromo como parte del repertorio de mitos que satiriza. En español, el título de la serie se ha difundido como El Pentavirato en plataformas de distribución.[13]

9. Teorías de conspiración[editar]

El adrenocromo se convirtió en un componente recurrente de varias teorías de conspiración contemporáneas, en especial QAnon y la teoría de Pizzagate. Dichas narrativas sostienen, sin evidencia, que una camarilla satánica viola y asesina a niños, y extrae adrenocromo de la sangre de sus víctimas para utilizarlo como droga recreativa o como elixir de la juventud. Las afirmaciones suelen equiparar este supuesto consumo con las transfusiones de sangre infantil y lo atribuyen a celebridades, políticos o élites de Hollywood.

Estas afirmaciones carecen de base química y logística. El adrenocromo se produce mediante síntesis orgánica desde al menos 1952, es vendido por empresas de biotecnología a cualquier persona interesada en usarlo para investigación y no es una sustancia controlada. No hay necesidad de extraerlo de personas vivas ni de sangre humana, y su perfil químico no coincide con el de un elixir de la juventud. Analistas de desinformación han señalado que la teoría del adrenocromo reactiva mitos antiguos como el libelo de sangre y el pánico satánico, adaptándolos a conversaciones de redes sociales.[14]

La cobertura periodística ha documentado la amplificación de la narrativa en plataformas como Facebook, donde se reactivó tras el tiroteo relacionado con Pizzagate. Informes de Wired y NBC News describen cómo la historia, inicialmente marginal, encontró espacios de difusión en comunidades conspirativas en línea.[15] Las versiones hispanohablantes circularon en YouTube, TikTok y Telegram, a menudo traducidas o adaptadas de foros estadounidenses.

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

En el mundo hispanohablante, el adrenocromo llegó principalmente a través de la difusión de QAnon y de traducciones de términos virales. No hay evidencia de que la sustancia tenga una tradición farmacológica o literaria local equivalente a la de los países anglófonos. Las menciones literarias en español proceden de traducciones de obras como Miedo y asco en Las Vegas y La naranja mecánica, donde el término se ha adaptado o mantenido según la edición.

Entre los materiales audiovisuales, la serie The Pentaverate está disponible con doblaje y subtítulos en español, y su segundo capítulo hace referencia directa al adrenocromo como parte de la sátira conspirativa. El título en español, El Pentavirato, es el que aparece en la interfaz de Netflix para América Latina.[16] La mención es breve y se inscribe en la parodia de conspiraciones como QAnon y Pizzagate.

En YouTube hispanohablante, algunos creadores han tratado el tema como parte de reportajes sobre mitos contemporáneos. Un ejemplo citado en fuentes sobre el asunto es el canal de un creador conocido como Rhecky News, que habló de la teoría del adrenocromo durante su cobertura de las conferencias de Menorca 2022–2023. Este tipo de contenido mezcla a menudo divulgación y entretenimiento, por lo que debe considerarse parte del ecosistema informativo sobre la leyenda y no una fuente científica.

En resumen, la presencia hispanohablante del adrenocromo se concentra en el debate sobre desinformación, en reseñas de cine y televisión, y en comunidades digitales que traducen narrativas conspirativas. No existe en la región un uso farmacológico extendido ni una escuela psiquiátrica local que haya defendido la hipótesis del adrenocromo como explicación de la esquizofrenia.

11. Notas[editar]


  1. La descripción de la síntesis in vitro con óxido de plata aparece en referencias de química de medicamentos y en fichas de identidad de la sustancia. Los detalles operativos varían entre manuales; por eso se recomienda cotejar procedimientos con una fuente especializada antes de reproducirlo. ↩︎

  2. La fuente utilizada indica que el método de preparación es «probablemente» una suspensión de adrenalina en solución acuosa con trazas de HCl; al no contar con una validación experimental independiente, se mantiene la advertencia. ↩︎

  3. Los valores de densidad, punto de descomposición y LD50 se han tomado de la ficha de compuesto disponible en una enciclopedia en línea. No reemplazan la verificación en Merck Index, CRC Handbook u otra base de datos toxicológica. ↩︎

  4. Hoffer, A., Osmond, H. y Smythies, J. publicaron «Schizophrenia: A New Approach. II. Result of a Year's Research» en Journal of Mental Science, vol. 100, 1954, pp. 29-45. ↩︎

  5. Hoffer y Osmond desarrollaron sus propuestas sobre vitamina C y niacina en publicaciones de la corriente ortomolecular, especialmente en The Hallucinogens y en la revista Orthomolecular Medicine. ↩︎

  6. La hipótesis bioquímica sobre dihidroxi-indol y adrenolutina se describió en los textos de Hoffer y Osmond y fue reproducida en revisiones posteriores sobre megavitaminas y esquizofrenia. ↩︎

  7. El informe del grupo de trabajo de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría sobre megavitaminas y terapia ortomolecular en psiquiatría fue encargado en 1973 y citado en literatura crítica posterior como hito del descrédito científico. ↩︎

  8. La relación entre adrenocromo, neuromelanina y glutatión-S-transferasa se ha planteado en reevaluaciones de la bioquímica del adrenocromo y no implica una rehabilitación de la hipótesis psiquiátrica original. ↩︎

  9. La fecha de 1952 se refiere a la disponibilidad documentada de síntesis orgánica de adrenocromo, no a un descubrimiento puntual. La cifra aparece en artículos explicativos sobre la conspiración y puede verificarse en literatura química de mediados del siglo XX. ↩︎

  10. El carbazocromo se menciona en contextos hemostáticos, pero las aprobaciones y nombres comerciales varían. No se debe asumir que este artículo avale un uso clínico concreto sin verificación farmacopea. ↩︎

  11. La cita de Thompson se localiza en el capítulo de abril de Fear and Loathing on the Campaign Trail '72, alrededor de la página 140. La versión española del pasaje puede variar según editorial. ↩︎

  12. En La naranja mecánica, el término aparece en la jerga de los personajes como parte de los «veshches» o drogas añadidas a la leche. La traducción exacta varía; en algunas ediciones se conserva «drencrom» y en otras se adapta. ↩︎

  13. La fecha de estreno de The Pentaverate se ha registrado como 5 de mayo de 2022. El título hispanoamericano puede comprobarse en la interfaz de Netflix, aunque el nombre local definitivo depende de la región. ↩︎

  14. La comparación con el libelo de sangre y el pánico satánico procede de análisis publicados en The New Republic y otros medios, que sitúan la narrativa del adrenocromo dentro de una larga genealogía de acusaciones antisemitas y de explotación infantil. ↩︎

  15. NBC News y Wired documentaron la difusión del mito en Facebook y su relación con páginas seguidoras de Pizzagate, sin encontrar evidencia de que el adrenocromo se extraiga de niños ni de que sea droga recreativa. ↩︎

  16. La disponibilidad de doblaje y subtítulos depende del catálogo y de la configuración regional de Netflix. La mención al adrenocromo corresponde al capítulo dos de la serie, que en español circula con el título El Pentavirato. ↩︎