Afganistán
| Afganistán | |
|---|---|
| Emirato Islámico de Afganistán | |
| Capital y ciudad más grande | Kabul |
| Idiomas oficiales | Pastún y darí |
| Gentilicio | afgano, -na |
| Forma de gobierno | Emirato teocrático e islámico absolutista bajo una dictadura totalitaria |
| Emir | Haibatulá Ajundzadá |
| Primer ministro | Mohammad Hasan Akhund |
| Presidente de la Suprema Corte | Abdul Hakim Ishaqzai |
| Superficie | 652 864 km² (puesto 41) |
| Fronteras | 5 987 km |
| Costas | 0 km |
| Población (est. 2023) | 42 239 856 (puesto 36) |
| Densidad | 48,08 hab./km² |
| PIB (PPA, 2021) | USD 83 370 millones · per cápita USD 2 474 |
| PIB nominal (2021) | USD 19 938 millones · per cápita USD 511,79 |
| IDH (2023) | 0,496 (puesto 181, Bajo) |
| Moneda | Afgani afgano (AFN) |
| Huso horario | UTC+4:30 |
| Código ISO | 004 / AFG / AF |
| Prefijo telefónico | +93 |
1. Resumen[editar]
Afganistán es un país montañoso sin salida al mar ubicado en Asia del Sur. Su forma de gobierno es la de un emirato islámico teocrático basado en los principios del islam suní. Limita con Pakistán al sur y al este, con Irán al oeste, con Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán al norte, y con China al noreste a través del corredor de Waján. Su capital y ciudad más grande es Kabul, con una población estimada de 4,6 millones de personas.[1]
El país se denomina oficialmente Emirato Islámico de Afganistán desde la toma del poder por el movimiento talibán en agosto de 2021. No obstante, la mayor parte de la comunidad internacional sigue reconociendo oficialmente a la República Islámica de Afganistán como continuación del Estado afgano, y el régimen talibán no ha recibido reconocimiento amplio.[2] Afganistán es miembro de la ONU, pero su representación ante el organismo no corresponde al gobierno instalado en Kabul desde 2021.[3]
La particular situación geográfica de Afganistán lo ha convertido en un lugar de encuentro de imperios y civilizaciones, así como en un espacio de intercambio comercial y cultural. Destaca históricamente su conexión con la Ruta de la Seda. Este hecho, junto con su estructura tribal, ha dificultado la definición de Afganistán como Estado a lo largo de la historia. En este contexto, el territorio recibió tres denominaciones principales en su evolución: Ariana, nombre asociado al asentamiento de tribus arias en el II milenio a. C.; Jorasán, durante el medievo; y Afganistán en la Edad Moderna.[4]
El territorio que hoy ocupa Afganistán ha sido habitado desde la prehistoria y ha formado parte de numerosos imperios y reinos. A causa de las repetidas guerras e intervenciones de grandes potencias, se le conoce coloquialmente como el «cementerio de imperios», aunque también ha estado ocupado durante periodos prolongados.[5]
2. Etimología[editar]
El nombre Afganistán deriva directamente de la forma árabe Afġānistān, basada a su vez en una forma irania que significa «tierra de los afganos». Se compone de afghāni, gentilicio referido a los pastunes, y del sufijo persa -stan, que significa «país» o «tierra». Este sufijo aparece también en los nombres de otros países de Asia, como Pakistán, Tayikistán o Uzbekistán.[6]
Los pastunes comenzaron a utilizar el término «afgano» para identificarse a sí mismos, y con el tiempo el nombre se extendió al conjunto del territorio y de sus habitantes. En pastún y en darí, las dos lenguas oficiales del país, el nombre se escribe de forma similar: افغانستان.[7]
3. Geografía[editar]
Afganistán tiene una superficie de 652 864 km², lo que lo sitúa en el puesto 41 entre los países del mundo. No posee salida al mar. Su territorio es mayoritariamente montañoso, atravesado por la cordillera del Hindu Kush, que forma parte del sistema orográfico del Himalaya occidental.[8] Las zonas de menor altitud se encuentran al norte, en las llanuras próximas al río Amu Darya, y al suroeste, en las cuencas de los ríos Helmand y Farāh.[9]
El país tiene fronteras terrestres por un total de 5 987 km. Comparte 2 670 km de frontera con Pakistán, incluyendo la disputada línea Durand, 921 km con Irán, 804 km con Turkmenistán, 144 km con Uzbekistán, 1 357 km con Tayikistán y 91 km con China a través del corredor de Waján.[10] Este corredor, creado a finales del siglo XIX como espacio-tapón entre el Imperio ruso y la India británica, es una franja estrecha que conecta Afganistán con la frontera china.[11]
El clima de Afganistán es de tipo continental y semiárido. Los inviernos son fríos, especialmente en las zonas de montaña, y los veranos son calurosos en las llanuras. Las precipitaciones son escasas en la mayor parte del país y se concentran en los meses de invierno y primavera. Esta combinación hace que la agricultura dependa en gran medida del riego, un factor histórico de organización social y política en muchas regiones.[12]
Entre las principales ciudades, además de Kabul, se cuentan Kandahar, Herat, Mazar-i-Sharif, Jalalabad y Kunduz. La agricultura, el pastoreo y los flujos comerciales han definido históricamente la distribución de la población, concentrada sobre todo en los valles y en las cuencas fluviales.[13]
4. Historia[editar]
4.1 Antigüedad y época premusulmana[editar]
Los primeros rastros humanos en el actual Afganistán se remontan al Paleolítico Medio. Las excavaciones arqueológicas indican que había comunidades humanas hace al menos 50 000 años y que las comunidades agrícolas de la zona fueron de las primeras del mundo.[14]
El territorio fue un punto de encuentro de civilizaciones. Estuvo habitado por distintos pueblos, entre ellos pueblos iranios, que tuvieron una función importante en el desarrollo de las civilizaciones de Asia Central. Bajo la dinastía aqueménida, Afganistán fue conquistado por Ciro el Grande y dividido en satrapías por Darío I. La llamada pax iránica favoreció un periodo de estabilidad y contacto con la cultura persa.[15]
La conquista de Alejandro Magno en el año 331 a. C. provocó una simbiosis cultural entre Grecia, Irán y la India. Tras la muerte de Alejandro, el territorio fue dominado sucesivamente por los seléucidas, por la dinastía india de los Maurya y por el reino grecobactriano. A finales del siglo II a. C., nuevas migraciones iranias llevaron al predominio de la tribu kushana, que alcanzó su apogeo bajo Kujula Kadphises y la dinastía de Kanishka. Durante esta etapa, el territorio se volcó en gran medida hacia el budismo, como muestran conjuntos arquitectónicos como el Gran Santuario de Bamiyán.[16]
La influencia del Irán sasánida se impuso desde el siglo III d. C., con nuevas presiones de invasores hunos o heftalíes. El periodo premusulmán dejó una impronta duradera en el arte, la religión y las estructuras locales, aunque buena parte de esa herencia resultó destruida o transformada en siglos posteriores.[17]
4.2 Islam e invasión mongola[editar]
En el año 651, los ejércitos árabes vencieron a los sasánidas y comenzaron la ocupación del país. La conquista árabe no fue completa de inmediato: encontró una resistencia viva que hizo que la islamización fuese lenta. La región de Kabul no fue convertida hasta finales del siglo IX, y hasta el siglo XIII subsistieron numerosos principados, tanto vasallos como independientes.[18]
En el norte, los samaníes, de origen iranio, lograron la hegemonía. Los mercenarios turcos reclutados por ellos abrieron una nueva etapa. En 962, uno de ellos, Alp Tigin, se independizó en la región de Gazni. Sus sucesores, sobre todo Mahmud, extendieron el poder de la dinastía gaznávida hasta Isfahán y lanzaron expediciones contra la India. Gazni se convirtió en un centro cultural de primer orden, rival de Bagdad, donde brillaron autores como Ferdousí, considerado el poeta nacional de Irán.[19]
Los gaznávidas desaparecieron bajo el empuje de príncipes afganos, los guríes, que tomaron el poder. Desde entonces, afganos y turcos afganizados proporcionaron príncipes y mandos a las monarquías indomusulmanas. La civilización de los siglos XI y XII, comparable en algunos aspectos a la del Afganistán budista anterior, se hundió bajo la invasión de Gengis Kan, que asoló el país entre 1221 y 1222. A las devastaciones mongolas se sumaron las de Timur Lang, que se hizo coronar en Balj en 1370 y cuya campaña arruinó en gran parte el sistema de riego.[20]
En torno a Herat se desarrolló el renacimiento timúrida, iniciado con Sha Ruj Mirza y llevado a su cúspide por Husayn-i Bayqara junto con su ministro Mir Ali Sir Nawa'í. El Afganistán oriental, por su parte, vivió un renacer cuando el turco Babur se instaló en Kabul en 1504 y desde allí conquistó la India, donde fundó la dinastía de los grandes mogoles.[21] Al mismo tiempo, el Afganistán occidental pasó al dominio de los safávidas de Irán.
4.3 Dinastía Durrani, imperialismo extranjero y reformas[editar]
A principios del siglo XVIII, la decadencia de los mogoles y el debilitamiento de los safávidas permitieron el nacimiento de un Estado afgano. La rebelión y declaración de independencia de Mirwais Kan Hotak, jefe de la tribu ghilzai, en 1709, marcó ese inicio. Sin embargo, los ghilzai tuvieron que afrontar a Nader Shah, que conquistó Kandahar y Kabul en 1738.[22]
Un oficial de Nader Shah, Ahmad Khan, de la tribu de los abdalíes, se proclamó rey en Kandahar tras el asesinato de aquel en 1747 y fundó la dinastía Durrani, considerada la primera dinastía afgana independiente. Ahmad Shah Durrani intervino repetidamente en la India y formó un reino extenso pero inestable. Su sucesor, Timur Shah Durrani, trasladó la capital a Kabul y mantuvo la paz, pero tras su muerte sus hijos y jefes tribales se disputaron la sucesión.[23]
Dust Muhammad fue reconocido emir en Kabul en 1838 y fundó la dinastía Barakzai o Muhammadzai. Renunció a las provincias indias y se dedicó por entero al territorio, convertido en Estado-tapón entre el Imperio británico y el Imperio ruso dentro del llamado Gran Juego. Durante la primera guerra anglo-afgana (1839-1842), Dust Muhammad fue sustituido por Shuja Shah, pero una insurrección popular aniquiló al ejército británico en retirada y Dust Muhammad fue restablecido en el trono.[24]
La presión rusa sobre Asia Central llevó a la segunda guerra anglo-afgana en 1878. Abd al-Rahman Khan (1880-1901) hubo de aceptar las fronteras de la línea Durand en 1893, que dividió territorios pastunes entre Afganistán y la India británica. La línea Durand ha sido desde entonces fuente de tensiones entre Afganistán y Pakistán.[25]
4.4 Independencia y Reino de Afganistán[editar]
Los esfuerzos de Habib Allah Khan (1901-1919) y de Amanulá Khan (1919-1929) por sacar al país del aislamiento chocaron con la voluntad británica de mantener la hegemonía en la región. La tercera guerra anglo-afgana, llamada guerra de la independencia, condujo al pleno reconocimiento de la soberanía afgana mediante el armisticio de Rawalpindi el 8 de agosto de 1919 y el tratado de Kabul del 22 de noviembre de 1921.[26]
Amanulá Khan impulsó un programa de modernización: adoptó una constitución en 1922, un código administrativo en 1923, inició la instrucción femenina en 1924 y promulgó una nueva constitución en 1928. Viajó a Europa y se coronó rey, pero la reacción conservadora no tardó en llegar. Fue derrocado, y Habib Allah Kalakani, un caudillo de origen rural, ejerció durante unos meses una dictadura sangrienta. Mohammed Nadir Shah, pariente de Amanulá, eliminó al usurpador y se proclamó rey en 1929.[27]
Nadir Shah retomó las reformas con prudencia, pero fue asesinado en 1933. Le sucedió su hijo Mohammed Zahir Shah, de influencia francesa, quien incorporó al país a la Sociedad de las Naciones en 1934. En 1937 firmó el pacto de Sa'dabad con Turquía, Irán e Irak, pero mantuvo a Afganistán fuera de la Segunda Guerra Mundial.[28]
La partición de la India en 1947 reabrió el problema de la línea Durand. Zahir Shah reivindicó los territorios de los afganos que quedaron en el naciente Pakistán, en una disputa frecuentemente llamada cuestión del Pathanistán. La crisis se prolongó hasta 1963, cuando se firmó un acuerdo con Pakistán; casi al mismo tiempo se concertó otro con China. Resueltos en parte estos problemas exteriores, Zahir Shah impulsó una nueva constitución en 1964 y estimuló la escolarización femenina. La ayuda internacional, en la que participaban Alemania Occidental, Estados Unidos y sobre todo la Unión Soviética, empezó a ser más significativa.[29]
4.5 Revolución y guerra soviética[editar]
Tras las reformas de Zahir Shah, una crisis de modernización sacudió al país. En 1965 se creó el Partido Democrático del Pueblo, que en 1967 se dividió en dos facciones, Khalq y Parcham, enfrentadas violentamente. La inestabilidad política continuó, agravada por las malas cosechas de 1970 y 1971. El 16 y 17 de julio de 1973, un golpe de Estado militar dirigido por Sardar Muhammad Daud, primo y cuñado del rey, derrocó a Zahir Shah, quien partió al exilio en Roma, y proclamó la república.[30]
El autoritarismo del presidente Daud y el fracaso de la reforma agraria llevaron a su derrocamiento en abril de 1978 mediante la Revolución de Saur. El socialista Nur Muhammad Taraki asumió el poder, y en diciembre de 1978 se firmó un tratado de amistad y cooperación con la Unión Soviética que permitía a la URSS intervenir militarmente para «proteger el país». El 14 de septiembre de 1979, Taraki fue asesinado. Su sustituto, Hafizullah Amín, proclamó lealtad al Kremlin y al mismo tiempo adoptó medidas favorables al islam, pero en diciembre de 1979 fue derrocado y ejecutado durante la intervención militar soviética que instaló en el poder a Babrak Karmal.[31]
La intervención soviética intensificó la guerrilla interior, apoyada logísticamente por Pakistán, Estados Unidos y China. Unos 120 000 soldados soviéticos se establecieron en Afganistán. La resistencia afgana se dividió en siete partidos suníes con base en Peshawar y ocho partidos chiitas con base en Irán. Los partidos suníes recibieron armas de Estados Unidos a través de Pakistán, mientras que los chiitas administraban sobre todo la región central del Hazarajat.[32]
El Gobierno socialista promovió reformas: eliminó la usura, llevó a cabo una campaña de alfabetización, suprimió el cultivo del opio, legalizó los sindicatos, estableció un salario mínimo y rebajó los precios de productos básicos. En cuanto a los derechos de la mujer, abolió la dote, promovió la incorporación femenina al trabajo y a la educación, y el Decreto N.º 7 del 17 de octubre de 1978 otorgó a las mujeres iguales derechos que los varones. Sin embargo, estas reformas socavaron el orden tribal tradicional y provocaron oposición en las zonas rurales. El Gobierno reprimió duramente a los opositores, con miles de ejecuciones políticas.[33]
La guerra enfrentó a un ejército soviético pesado y poco motivado contra una guerrilla legitimada por el islam y el nacionalismo. El Gobierno y los soviéticos controlaban las grandes ciudades y los ejes de comunicación, mientras la resistencia dominaba el campo. Entre cuatro y cinco millones de refugiados se instalaron en Pakistán o Irán. Babrak Karmal, al frente del Estado desde diciembre de 1979 hasta 1986, no consiguió establecer el régimen socialista que pretendía. El partido comunista estaba dividido entre las facciones Khalq y Parcham.[34]
Estados Unidos, Arabia Saudita y Pakistán sostuvieron a la resistencia durante la década de 1980. El momento culminante de la ayuda estadounidense fue la entrega de misiles antiaéreos Stinger a la guerrilla en 1986. El nuevo liderazgo soviético de Mijaíl Gorbachov buscó salir del atolladero. Los acuerdos de Ginebra de 1988 fijaron el calendario de retirada de las tropas soviéticas, que abandonaron el país en febrero de 1989.[35]
4.6 Guerra civil y primer Emirato Islámico[editar]
Tras la retirada soviética, la guerra no terminó. El presidente Mohammed Najibulá lanzó en 1987 una política de «reconciliación nacional» y adoptó una constitución sin referencias comunistas. En 1990 el Partido Democrático del Pueblo cambió su nombre a Partido de la Patria. Sin embargo, la oposición armada no cedió y el régimen fue perdiendo apoyos. En 1992, los muyahidines tomaron el control del país y obligaron a Najibulá a abandonar el poder.[36]
Se formó entonces el Estado Islámico de Afganistán mediante los acuerdos de Peshawar. Un consejo presidido por Sibghatullah Mojaddedi asumió el gobierno provisional; Ahmad Shah Masud fue nombrado ministro de Defensa y Burhanuddin Rabbani ocupó la presidencia. Pronto se reprodujeron las rivalidades entre facciones y etnias. Gulbuddin Hekmatyar lanzó una gran ofensiva contra Kabul; los enfrentamientos causaron más de 2 000 muertos y provocaron el éxodo de parte de la población.[37]
En 1994, el movimiento talibán emergió con fuerza desde las regiones pastunes del sur. En 1996 tomó Kabul e instauró un régimen que denominó Emirato Islámico de Afganistán, basado en una interpretación estricta de la sharia. Su líder espiritual, el mulá Mohammed Omar, ejerció el poder de facto hasta 2001. El régimen talibán gobernó la mayor parte del país como un sistema totalitario, con restricciones severas a las mujeres y persecución de minorías religiosas y étnicas. Solo Pakistán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos reconocieron formalmente al gobierno talibán.[38]
4.7 República Islámica y retorno talibán[editar]
En 2001, en reacción a los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, una coalición internacional liderada por Washington invadió Afganistán y derrocó al régimen talibán. En diciembre de 2001 se formó un nuevo gobierno encabezado por Hamid Karzai, y el Consejo de Seguridad de la ONU creó la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad para ayudar a la nueva administración.[39]
Gran parte de los talibanes se reagrupó en Pakistán y comenzó una insurgencia que se prolongó durante las dos décadas siguientes. A pesar del envío de tropas internacionales, la reconstrucción del país avanzó con dificultad por la falta de inversión extranjera, la corrupción gubernamental y la persistencia de la violencia. La coalición internacional entrenó a las fuerzas de seguridad afganas y apoyó reformas en salud, educación, transporte y agricultura. Millones de refugiados fueron repatriados, aunque muchos volvieron a salir del país ante la inseguridad.[40]
En 2014, Estados Unidos y la OTAN declararon formalmente el fin de las operaciones de combate, aunque mantuvieron tropas de instrucción y asesoramiento. Las elecciones presidenciales de ese año dieron lugar a un gobierno de unidad encabezado por Ashraf Ghani, que asumió la presidencia en septiembre de 2014. La guerra, sin embargo, continuó. Desde 2001 hasta 2021, el conflicto causó más de 90 000 muertos directos, incluidos insurgentes, civiles afganos y fuerzas gubernamentales.[41]
El 8 de septiembre de 2021, el grupo talibán que había tomado el control del país declaró a Afganistán como Emirato Islámico y formó un nuevo gobierno. La denominación oficial República Islámica de Afganistán dejó de usarse en el país, aunque sigue presente en la práctica diplomática de numerosos Estados. La velocidad del colapso del gobierno de Ghani, ocurrido en agosto de 2021, sorprendió a muchos observadores internacionales.[42]
5. Gobierno y política[editar]
Afganistán se define desde 2021 como un emirato islámico. El emir es Haibatulá Ajundzadá, máxima autoridad del movimiento talibán. El gobierno provisional está presidido por Mohammad Hasan Akhund, y la Suprema Corte está encabezada por Abdul Hakim Ishaqzai. La estructura del Estado se organiza en torno a una interpretación de la sharia, con ministerios y órganos judiciales dominados por líderes talibanes, en su mayoría pastunes y varones. La Unión Europea criticó en 2021 la falta de diversidad del gobierno provisional.[43]
El régimen talibán no ha sido reconocido como gobierno legítimo por la mayoría de la comunidad internacional. Numerosos países y organismos multilaterales mantienen relaciones con el Estado afgano sin reconocer al gobierno de facto. Las sanciones internacionales, la congelación de activos afganos en el exterior y la suspensión de buena parte de la ayuda al desarrollo han condicionado la capacidad del nuevo gobierno para administrar servicios básicos.[44]
El sistema jurídico instaurado desde 2021 ha restringido de manera drástica los derechos de las mujeres, incluyendo el acceso a la educación secundaria y al trabajo. Ha reintroducido castigos corporales y ejecuciones públicas, y ha impuesto normas de vestimenta y movilidad. Organizaciones de derechos humanos han documentado estas restricciones, así como la persecución de opositores, disidentes y periodistas. Estas políticas han convertido a Afganistán en uno de los países con peor situación de derechos humanos del mundo, según organismos internacionales.[45]
6. Demografía[editar]
La población estimada de Afganistán en 2023 era de 42 239 856 habitantes, con una densidad cercana a los 48 habitantes por km². Se trata de una población joven y mayoritariamente rural, aunque la urbanización ha avanzado por la inseguridad y la migración interna. Kabul concentra la mayor proporción de población urbana, seguida de ciudades como Herat, Kandahar y Mazar-i-Sharif.[46]
La sociedad afgana es multiétnica. Los principales grupos son los pastunes, los tayikos, los hazaras, los uzbekos y los turcomanos. Las proporciones exactas de cada grupo son difíciles de precisar porque no existen censos recientes y completos, y la identidad étnica puede solaparse con la lengua y la religión.[47]
La religión predominante es el islam. La mayoría de la población es suní, y existe una minoría chiita significativa, sobre todo entre los hazaras. También hay pequeñas comunidades de otras confesiones. En el plano lingüístico, el pastún y el darí son idiomas oficiales; el darí funciona en la práctica como lengua franca en amplias zonas del país.[48]
7. Economía[editar]
La economía afgana es pequeña y muy dependiente de la ayuda exterior y de las remesas. En 2021, el PIB en paridad de poder adquisitivo era de aproximadamente 83 370 millones de dólares, con un PIB per cápita de cerca de 2 474 dólares. El PIB nominal era mucho menor: unos 19 938 millones de dólares, con un per cápita estimado en torno a 512 dólares.[49]
La pobreza es generalizada. El Índice de Desarrollo Humano de 2023 fue de 0,496, lo que situaba al país en el puesto 181 del mundo y en la categoría baja. La economía se ha sostenido históricamente en la agricultura, el comercio y la artesanía. El cultivo de adormidera y la producción de opio han tenido un peso considerable en las zonas rurales durante décadas, pese a prohibiciones periódicas.[50]
La retirada de la coalición internacional y la imposición de sanciones en 2021 produjeron una crisis económica severa. Los salarios públicos dejaron de pagarse con regularidad, el sistema bancario sufrió restricciones y el valor del afgani se desplomó en algunos periodos. La ayuda humanitaria de la ONU y de organizaciones no gubernamentales se convirtió en un sostén esencial para millones de personas.[51]
8. Cultura y sociedad[editar]
La cultura afgana es el resultado de siglos de intercambios entre influencias iranias, turcas, indias e islámicas. La hospitalidad, el papel de la familia extensa y el peso de las estructuras tribales en las zonas rurales son rasgos sociales muy arraigados. La poesía en darí y pastún ocupa un lugar central; autores como Ferdousí, Rumi o Jami forman parte del canon cultural de la región.[52]
El patrimonio arqueológico y arquitectónico del país ha sufrido graves daños por las guerras. Los Budas de Bamiyán, destruidos por los talibanes en 2001, fueron uno de los ejemplos más visibles. A pesar de ello, Afganistán conserva sitios de gran valor, entre ellos el antiguo minarete de Yam y los restos de las ciudades de Herat, Balkh y Ghazni.[53]
La música, la danza y el cine afganos han experimentado periodos de censura y recomposición. La emisora Radio Televisión de Afganistán acumuló décadas de programación informativa y cultural, adaptada a los cambios políticos. Los desplazamientos forzados han generado una diáspora afgana muy amplia, con comunidades asentadas en Irán, Pakistán, Europa y América del Norte.[54]
9. Relaciones internacionales y presencia hispanoamericana[editar]
La relación de Afganistán con el mundo hispanohablante ha sido limitada en el plano diplomático, aunque no inexistente. España mantuvo una representación diplomática en Kabul durante la etapa de la República Islámica y contribuyó a la misión de la OTAN con tropas y programas de cooperación. Tras el retorno de los talibanes en 2021, varios países de habla hispana evacuaron a sus ciudadanos y colaboradores y suspendieron su presencia permanente en el país.[55]
En América Latina, la presencia afgana ha sido sobre todo indirecta: los países de la región han seguido el conflicto a través de las grandes agencias de prensa y de la cobertura internacional. México, Colombia, Argentina y Chile no han tenido participaciones militares significativas en Afganistán. Algunos países latinoamericanos han recibido a refugiados afganos mediante programas de reasentamiento, con cifras reducidas.[56]
En términos culturales, la recepción de Afganistán en el mundo hispanohablante ha estado marcada por la literatura de viajes, el periodismo de guerra y producciones audiovisuales internacionales. Ha predominado una imagen de país en conflicto, lo que ha limitado los intercambios turísticos, comerciales y académicos. La lejanía geográfica y la ausencia de vuelos directos refuerzan esta distancia.[57]
Afganistán sigue siendo un espacio de transición política y social. La historia del país, marcada por ocupaciones extranjeras, guerras civiles y regímenes de distinto signo, convive con una sociedad diversa y una fuerte identidad cultural. El futuro institucional del Emirato y el reconocimiento internacional del régimen instalado en Kabul permanecen, en 2026, entre las principales incógnitas de la política regional e internacional.[58]
La cifra corresponde a una estimación recogida por la CIA en el World Factbook; los censos y las proyecciones demográficas afganas tienen márgenes de error considerables por la inseguridad y la alta movilidad de la población. ↩︎
Varios Estados y organismos, entre ellos la Unión Europea y numerosos ministerios de relaciones exteriores, siguen empleando la denominación «República Islámica de Afganistán» en documentos oficiales. La situación jurídica del régimen talibán es objeto de debate en el derecho internacional. ↩︎
El asiento de Afganistán en la ONU permanece ocupado por representantes designados por el gobierno derrocado en 2021, lo que refleja la falta de consenso internacional sobre la legitimidad del nuevo régimen. ↩︎
Estas tres denominaciones aparecen recogidas en obras de referencia sobre la historia del país. No deben interpretarse como nombres sucesivos y excluyentes, sino como categorías territoriales y culturales usadas en distintas épocas y por distintas fuentes. ↩︎
El apodo «cementerio de imperios» es de origen popular y periodístico, no una categoría académica. Suele citarse en relación con las campañas fallidas de británicos, soviéticos y estadounidenses en la región. ↩︎
La etimología general no es controvertida, pero existen matices entre las fuentes: algunas subrayan el origen persa del sufijo y otras el uso árabe de la forma Afġānistān como préstamo. ↩︎
La escritura árabe-persa del nombre presenta variantes diacríticas menores según la fuente, sin cambio de significado. ↩︎
El Hindu Kush se extiende de suroeste a noreste y divide en buena medida el país entre las vertientes del norte y del sur. Algunas cumbres superan los 7 000 m, aunque las altitudes concretas varían según la fuente. ↩︎
El Amu Darya forma parte de la frontera septentrional con Tayikistán y Uzbekistán. El Helmand es el río más largo íntegramente afgano según la mayor parte de las referencias geográficas. ↩︎
Las longitudes de frontera son aproximaciones; las cifras exactas difieren ligeramente entre la CIA, la ONU y los institutos geográficos nacionales. ↩︎
El corredor de Waján fue establecido mediante acuerdos anglo-rusos y toma su nombre del río Waján que lo recorre. Es una de las zonas más aisladas y menos pobladas del país. ↩︎
Existen microclimas notables, como las estribaciones boscosas del este en Nangarhar o las zonas de altura del Hazarajat; las generalizaciones deben tomarse con cautela. ↩︎
La tasa de urbanización ha crecido con rapidez desde finales del siglo XX, impulsada por la inseguridad rural, la sequía y la migración interna. ↩︎
La datación de las primeras comunidades agrícolas sigue siendo objeto de revisión arqueológica; diversos yacimientos, como el de Mundigak, ofrecen secuencias estratigráficas de varios milenios. ↩︎
El texto clásico de las satrapías aqueménidas menciona varias divisiones administrativas del actual Afganistán, aunque los límites exactos de cada una no siempre son seguros. ↩︎
Los Budas de Bamiyán, esculpidos en el acantilado, fueron demolidos por el régimen talibán en 2001; la destrucción convirtió al sitio en un símbolo de la pérdida del patrimonio cultural. ↩︎
La sucesión de dominios entre kushanas, sasánidas y heftalíes no fue lineal; en muchas zonas coexistieron poderes locales con lealtades variables durante siglos. ↩︎
Las fuentes clásicas árabes y persas ofrecen fechas distintas para la conversión de las distintas regiones; 651 se refiere a los primeros avances árabes en el oeste del actual Afganistán. ↩︎
Ferdousí nació en el ámbito cultural persa; su tumba se encuentra en la actualidad en Irán, y su inclusión en la historia afgana responde a los vínculos culturales comunes del Gran Jorasán. ↩︎
La escala de la destrucción mongola en el actual Afganistán es difícil de precisar; las crónicas medievales tienden a exagerar las cifras, pero coinciden en la devastación de centros urbanos y agrícolas. ↩︎
Babur, fundador del Imperio mogol, era de ascendencia turcopersa y chaghatai; su vínculo con Kabul es central en sus memorias, el Baburnama. ↩︎
La dinastía hotaki gobernó brevemente partes de Persia tras la caída de los safávidas, lo que complica la narrativa de una «independencia afgana» exclusivamente defensiva. ↩︎
Ahmad Shah Durrani es reconocido como fundador del Afganistán moderno. Su reino incluía territorios que hoy pertenecen a Pakistán, Irán, India y Asia Central. ↩︎
La primera guerra anglo-afgana es célebre por la retirada del ejército británico desde Kabul en 1842, en la que perecieron la mayor parte de las tropas y civiles que la integraban. ↩︎
La línea Durand fue trazada por una comisión británica encabezada por Mortimer Durand. El gobierno afgano la ha considerado en distintas épocas una frontera impuesta o provisional. ↩︎
La fecha del 19 de agosto de 1919 corresponde al armisticio de Rawalpindi y es celebrada como día de la independencia. El tratado de Kabul de 1921 formalizó los acuerdos posteriores. ↩︎
El breve gobierno de Habib Allah Kalakani, conocido popularmente como Bacha-i Saqao, ha sido reinterpretado por algunos historiadores como un movimiento campesino contra las reformas urbanas, más que como simple usurpación. ↩︎
El pacto de Sa'dabad fue un acuerdo de no agresión y cooperación regional entre Afganistán, Turquía, Irán e Irak, firmado en el marco de las tensiones previas a la Segunda Guerra Mundial. ↩︎
El término «Pathanistán» no llegó a concretarse en un proyecto jurídico claro; designa sobre todo la aspiración de unificar a las poblaciones pastunes divididas por la frontera. ↩︎
Mohammed Daud Khan ya había sido primer ministro durante la década de 1950; su golpe contó con apoyo inicial de facciones de izquierda y de militares descontentos. ↩︎
La Revolución de Saur toma su nombre del mes del calendario persa en que se produjo. El asesinato de Taraki y la llegada de Amín son interpretados por algunos autores como una progresiva pérdida de control soviético sobre el partido afgano. ↩︎
La división entre partidos suníes y chiitas refleja la estructura religiosa y étnica del país. Los chiitas, mayoritariamente hazaras, sufrieron además la discriminación de otros grupos combatientes. ↩︎
Aunque las reformas de género del régimen socialista fueron reales, su aplicación fue desigual y se concentró sobre todo en las ciudades. Las cifras de participación femenina citadas por fuentes de la época son difíciles de verificar de forma independiente. ↩︎
Las estimaciones de muertos durante la guerra de 1978-1992 varían mucho. Algunas fuentes hablan de cientos de miles de afganos, sin contar los desplazamientos forzados. ↩︎
Los misiles Stinger han sido considerados por muchos analistas un elemento clave para neutralizar la superioridad aérea soviética, aunque el peso exacto de esta ayuda es objeto de debate. ↩︎
Najibulá se refugió en instalaciones de la ONU en Kabul, donde permaneció hasta su asesinato en 1996 tras la entrada de los talibanes en la ciudad. ↩︎
La llamada «batalla de Kabul» de 1992-1996 no fue un enfrentamiento único, sino una serie de asedios y bombardeos intermitentes entre facciones muyahidines. ↩︎
La interpretación talibán de la sharia incluía la prohibición del trabajo femenino fuera del hogar, el cierre de escuelas para niñas y la imposición de un código penal basado en castigos corporales. Amnistía Internacional y Human Rights Watch documentaron estas prácticas. ↩︎
La ISAF fue autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU en diciembre de 2001 y finalizó formalmente en 2014, cuando fue sustituida por la operación Apoyo Decidido. ↩︎
Los programas de reconstrucción produjeron avances medibles en educación y salud, pero su sostenibilidad fue puesta en duda por la dependencia del financiamiento externo. ↩︎
La cifra de 90 000 muertos procede de investigaciones académicas como las del Watson Institute de la Universidad Brown; otras fuentes ofrecen rangos distintos según los criterios. ↩︎
El 15 de agosto de 2021, las fuerzas talibanes entraron en Kabul y el presidente Ashraf Ghani abandonó el país. El control talibán se extendió a casi todo el territorio en pocas semanas. ↩︎
El gobierno anunciado el 7 de septiembre de 2021 es de carácter interino, según declaraciones del portavoz talibán. No existe una constitución vigente promulgada tras la toma del poder. ↩︎
La congelación de los activos del banco central afgano en el extranjero ha sido un punto central de disputa entre el régimen talibán y Occidente. Existen propuestas para liberar fondos con condiciones de transparencia. ↩︎
Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la misión de la ONU en Afganistán han publicado informes detallados sobre ejecuciones, desapariciones y violencia de género desde 2021. ↩︎
Las cifras oficiales de población son proyecciones, no resultados censales. El censo más reciente se ha retrasado en varias ocasiones por la guerra y las dificultades administrativas. ↩︎
Estimaciones de fuentes internacionales ubican a los pastunes en torno al 40-45 % de la población, a los tayikos en torno al 25-30 %, y a hazaras y uzbekos en porcentajes menores, pero estas cifras no son concluyentes. ↩︎
Suele citarse un porcentaje suní de aproximadamente el 80 % de la población, aunque la cifra exacta varía según la fuente y la metodología. ↩︎
Las cifras de PIB de 2021 son anteriores a la caída del gobierno republicano y reflejan una economía ya debilitada por la guerra y la pandemia. Las estimaciones posteriores a 2021 son más inciertas. ↩︎
Afganistán ha sido durante años el mayor productor mundial de opio. El régimen talibán de los años 1990 y el actual han anunciado prohibiciones, pero su aplicación y duración varían. ↩︎
Según Naciones Unidas, una parte importante de la población afgana ha requerido asistencia humanitaria desde 2021, en un contexto de sequía, inseguridad alimentaria y colapso parcial de los servicios. ↩︎
Rumi y Jami son figuras compartidas por las literaturas persa y afgana. Su adscripción nacional es motivo de debate simbólico entre Irán, Afganistán y Tayikistán. ↩︎
El minarete de Yam, en la provincia de Ghor, está inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, pero su acceso es difícil y su conservación limitada. ↩︎
La diáspora afgana en América Latina es escasa, pero creció a partir de los años 2000 con refugiados reasentados por programas humanitarios en países como Brasil, Argentina y México. ↩︎
España desplegó personal militar y civil en Afganistán desde 2002, principalmente en la provincia de Badghis dentro de la misión de la ISAF y luego en Apoyo Decidido. La embajada española suspendió sus operaciones en 2021. ↩︎
Los programas de reasentamiento de refugiados afganos en América Latina suelen coordinarse con ACNUR y con organizaciones de la sociedad civil, con cupos anuales pequeños y criterios de vulnerabilidad. ↩︎
La cobertura mediática en español sobre Afganistán se ha centrado de manera desproporcionada en la guerra, la situación de las mujeres y la crisis humanitaria, lo que configura una percepción parcial del país. ↩︎
Los intentos de algunos Estados y organismos de abrir canales de diálogo con el régimen talibán avanzan de forma intermitente, sin implicar reconocimiento formal. La situación puede cambiar con rapidez según las negociaciones y la evolución interna. ↩︎