Alemania nazi
| Alemania nazi | |
|---|---|
| Deutsches Reich (1933–1943) Großdeutsches Reich (1943–1945) | |
| Estado | Estado desaparecido |
| Capital | Berlín |
| Idioma oficial | Alemán |
| Forma de gobierno | Dictadura unitaria totalitaria unipartidista |
| Lema | Ein Volk, ein Reich, ein Führer «Un pueblo, un imperio, un líder» |
| Himnos | Deutschlandlied (primera estrofa) Horst-Wessel-Lied |
| Presidente | Paul von Hindenburg (1933–1934) Adolf Hitler (1934–1945) Karl Dönitz (1945) |
| Canciller | Adolf Hitler (1933–1945) Joseph Goebbels (1945) Lutz Schwerin von Krosigk (1945) |
| Legislatura | Reichstag |
| Moneda | Reichsmark (ℛℳ) |
| Superficie (1939) | 633 786 km² |
| Población (1939) | 79 376 000 hab. |
| Período histórico | Período de entreguerras y Segunda Guerra Mundial |
| Formación | 30 de enero de 1933 |
| Disolución | 8 de mayo de 1945 |
La Alemania nazi, también conocida como Alemania nacionalsocialista o Tercer Reich, es la denominación historiográfica común en español para el Estado alemán entre 1933 y 1945, bajo el gobierno del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) y de su máximo dirigente, Adolf Hitler. Oficialmente, el nombre del Estado continuó siendo Deutsches Reich («Reich alemán»), como lo había sido desde 1871; en 1943 pasó a llamarse Großdeutsches Reich («Gran Reich alemán»). El período se cerró con la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial y la capitulación incondicional de mayo de 1945.
1. Resumen[editar]
La Alemania nazi fue una dictadura totalitaria de partido único caracterizada por su política ultranacionalista, su racismo científico y su antisemitismo radical. El régimen eliminó a la oposición política, centralizó el poder en la figura de Hitler y transformó a Alemania en un Estado unitario de facto, aunque la República de Weimar no fue abolida formalmente y continuó existiendo desde el punto de vista jurídico hasta 1945.[1]
En el plano económico, el gobierno nazi combatió los efectos de la Gran Depresión mediante un fuerte gasto militar, el rearme secreto y grandes obras públicas, como la construcción de autopistas. El retorno de la estabilidad económica aumentó la popularidad del régimen. En el plano cultural y propagandístico, el Ministerio del Reich para la Ilustración Pública y Propaganda, encabezado por Joseph Goebbels, ejerció un control eficaz sobre el cine, la prensa, el arte y las manifestaciones públicas.
A partir de la segunda mitad de la década de 1930, Alemania desarrolló una política exterior cada vez más agresiva: en 1935 el Sarre se reincorporó mediante plebiscito; en 1936 Hitler remilitarizó Renania; en 1938 se anexionó Austria y los Sudetes; y en marzo de 1939 estableció el Protectorado de Bohemia y Moravia. El 1 de septiembre de 1939, la invasión alemana de Polonia inició la Segunda Guerra Mundial en Europa. Durante la guerra, Alemania y sus aliados del Eje llegaron a controlar gran parte del continente, pero a partir de 1943 el curso militar se volvió desfavorable. La rendición alemana en mayo de 1945 puso fin tanto al régimen nazi como a la guerra en Europa.
El genocidio constituyó una seña de identidad del régimen. El Holocausto —el asesinato sistemático de alrededor de seis millones de judíos—, junto con la persecución, el encarcelamiento y la eliminación de gitanos, personas con discapacidad, opositores y otros grupos considerados «indeseables», se ejecutó mediante campos de concentración, escuadrones móviles y campos de exterminio. Tras la derrota, los Aliados iniciaron una política de desnazificación y llevaron a los principales dirigentes nazis ante los juicios de Núremberg.
2. Etimología y nombres[editar]
El término «Tercer Reich» proviene del alemán Drittes Reich, expresión apropiada por la propaganda nazi del título del libro Das Dritte Reich de Arthur Moeller van den Bruck, publicado en 1923.[2] La palabra Reich alude a un dominio o extensión gobernada a nivel supranacional y suele traducirse como «imperio», aunque en español «Imperio alemán» se reserva por lo general a los períodos con káiser o emperador. En alemán, esa distinción se expresa con el término Kaiserreich.
Inicialmente, el uso de ordinales —Primer Reich, Segundo Reich y Tercer Reich— pretendía preparar el terreno para un tercer y definitivo Reich alemán. En ese proyecto se pensaba más en una restauración de la dinastía imperial que en la figura del Führer; los nazis, sin embargo, adoptaron con entusiasmo la expresión y se alejaron de su significado original.[3] El Primer Reich terminó identificándose con el Sacro Imperio Romano Germánico, mientras que el Segundo Reich correspondió al Imperio alemán nacido en 1871.
Otro término empleado con frecuencia por la propaganda fue «Reich de los Mil Años» (Tausendjähriges Reich), que vinculaba la idea de un Reich continuo al Sacro Imperio Romano. En español, «Tercer Reich» se mantiene como expresión fija, sin traducir la palabra Reich, a diferencia de las dos primeras etapas imperiales.
3. Antecedentes[editar]
Alemania fue conocida como República de Weimar entre 1919 y 1933, un régimen republicano semipresidencialista que enfrentó hiperinflación, extremismo político, violencia paramilitar y relaciones tensas con los vencedores de la Primera Guerra Mundial. El Tratado de Versalles impuso pagos de reparación que agravaron la crisis económica. Cuando el gobierno no cumplió con los pagos en enero de 1923, tropas francesas ocuparon zonas industriales de la región del Ruhr y se multiplicaron los disturbios civiles.
El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), conocido como Partido Nazi, fue fundado en 1920 como sucesor del Partido de los Trabajadores Alemanes (DAP), formado un año antes. Su plataforma incluía la destrucción de la República de Weimar, el rechazo del Tratado de Versalles, el antisemitismo radical y el antibolchevismo. Prometía un gobierno central fuerte, la ampliación del Lebensraum («espacio vital») para los pueblos germánicos y la limpieza racial mediante la supresión de los derechos de los judíos.[4]
La organización paramilitar del partido, las Sturmabteilung (SA), utilizó la violencia física para interrumpir reuniones rivales y atacar a opositores y a la población judía en las calles. Estos grupos de extrema derecha eran comunes en Baviera y fueron tolerados por el gobierno regional de Gustav Ritter von Kahr.
El colapso bursátil estadounidense del 24 de octubre de 1929 golpeó duramente a Alemania. Millones de personas quedaron sin trabajo y varios bancos importantes quebraron. Hitler y el NSDAP aprovecharon la emergencia para ganar apoyo electoral prometiendo fortalecer la economía y generar empleo. En las elecciones federales de julio de 1932, el Partido Nazi fue el mayor del Reichstag, con 230 escaños y el 37,4 por ciento del voto popular.
4. Toma del poder y eliminación de la oposición[editar]
Aunque en las elecciones generales de 1932 el NSDAP obtuvo la mayor parte del voto popular, no logró la mayoría absoluta. Hitler formó un gobierno de coalición de corta duración con el Partido Nacional del Pueblo Alemán. Bajo la presión de políticos, industriales y empresarios, el presidente Paul von Hindenburg nombró a Hitler canciller de Alemania el 30 de enero de 1933. El hecho se conoce como Machtergreifung («toma del poder»).
En la noche del 27 de febrero de 1933 se produjo el incendio del Reichstag. Marinus van der Lubbe, un comunista neerlandés, fue declarado culpable del incendio. Hitler proclamó que el ataque marcaba el inicio de un levantamiento comunista. El Decreto del Incendio del Reichstag, impuesto el 28 de febrero, suspendió la mayoría de las libertades civiles, incluidos los derechos de reunión y la libertad de prensa, y permitió detenciones indefinidas sin cargos. Las SA desataron una represión violenta contra los comunistas en todo el país y alrededor de 4.000 miembros del Partido Comunista de Alemania fueron detenidos.
En marzo de 1933 se aprobó la Ley Habilitante, una enmienda a la Constitución de Weimar que permitía a Hitler y a su gabinete aprobar leyes, incluso contrarias a la constitución, sin el consentimiento del presidente o del Reichstag. La ley obtuvo 444 votos contra 94. Al requerirse una mayoría de dos tercios, los nazis usaron tácticas de intimidación y las disposiciones del decreto para impedir la asistencia de varios diputados socialdemócratas; los comunistas ya habían sido proscritos. El 10 de mayo se confiscaron los activos de los socialdemócratas y el 22 de junio fueron prohibidos. El 21 de junio, las SA allanaron las oficinas del Partido Nacional del Pueblo Alemán, que se disolvió el 29 de junio. El 14 de julio de 1933, Alemania se convirtió en un Estado de partido único mediante una ley que declaraba al NSDAP como único partido legal.
5. Nazificación del Estado y consolidación política[editar]
El gabinete de Hitler utilizó el Decreto del Incendio del Reichstag y la Ley Habilitante para iniciar la Gleichschaltung («coordinación»), proceso que puso todos los aspectos de la vida bajo control del partido. Los estados federados que no estaban gobernados por nazis se vieron obligados a aceptar comisarios del Reich, con facultades para nombrar y destituir gobiernos locales, parlamentos estatales, funcionarios y jueces. De ese modo, Alemania se volvió un Estado unitario de facto.
Los parlamentos estatales y el Reichsrat fueron abolidos en enero de 1934 y todos los poderes se transfirieron al gobierno central. Todas las organizaciones civiles —agrícolas, voluntarias, deportivas— tuvieron su liderazgo reemplazado por simpatizantes o miembros del partido, o fueron disueltas. El 1 de mayo de 1933 el régimen declaró un «Día del Trabajo Nacional»; al día siguiente, las SA demolieron las oficinas sindicales y todos los sindicatos fueron obligados a disolverse. La Ley para la Restauración de la Función Pública, de abril de 1933, destituyó de sus puestos a maestros, profesores, jueces, magistrados y funcionarios judíos o sospechosos de falta de compromiso con el partido. Las iglesias cristianas fueron, en la práctica, las únicas instituciones apolíticas que quedaron fuera del control nazi.
El régimen abolió los símbolos de la República de Weimar, incluida la bandera tricolor negra, roja y dorada. Se restauró el tricolor imperial negro, blanco y rojo como una de las dos banderas oficiales, y la bandera con la esvástica del NSDAP se convirtió en la única bandera nacional en 1935. El himno del partido, «Horst-Wessel-Lied», se convirtió en segundo himno nacional.
Alemania seguía en una situación económica grave: seis millones de desempleados y un déficit comercial abrumador. A partir de 1934, mediante gasto deficitario, se emprendieron obras públicas que crearon 1,7 millones de nuevos puestos de trabajo solo hasta finales de ese año, y los salarios medios comenzaron a aumentar.
La cúpula de las SA siguió presionando para obtener mayor poder político y militar. En respuesta, Hitler utilizó a las SS y a la Gestapo para purgar al liderazgo de las SA. Ernst Röhm, jefe de Estado Mayor de las SA, y otros líderes, junto con varios adversarios políticos de Hitler —como Gregor Strasser y el excanciller Kurt von Schleicher—, fueron arrestados y fusilados. Hasta 200 personas murieron entre el 30 de junio y el 2 de julio de 1934, en la llamada Noche de los Cuchillos Largos.
El 2 de agosto de 1934 murió Hindenburg. El día anterior, el gabinete había promulgado la «Ley relativa a la oficina estatal más alta del Reich», que fusionaba las atribuciones de la presidencia con las de la cancillería tras la muerte del presidente. Hitler se convirtió así en jefe de Estado y de Gobierno, con el título de Führer und Reichskanzler («líder y canciller del Reich»). El 19 de agosto, el 90 por ciento del electorado aprobó la fusión de los cargos en un plebiscito. Los militares pasaron a prestar juramento de lealtad personal a Hitler, no al cargo de comandante supremo ni al Estado.
6. Economía, sociedad y propaganda[editar]
El régimen restauró la estabilidad económica mediante el rearme y el gasto público, al tiempo que impulsaba una propaganda que prometía paz y abundancia en un país unido, libre de marxistas y sin las limitaciones del Tratado de Versalles. Joseph Goebbels, ministro de Ilustración Pública y Propaganda, hizo un uso eficaz del cine, las manifestaciones masivas y la oratoria de Hitler para influir en la opinión pública.
El gobierno controlaba la expresión artística, promovía formas de arte específicas y prohibía o desalentaba otras. La educación se centró en el racismo científico, la política de población y la aptitud para el servicio militar. Se redujeron las oportunidades profesionales y educativas de las mujeres. La recreación y el turismo se organizaron mediante el programa Kraft durch Freude («Fuerza a través de la alegría»), y los Juegos Olímpicos de Verano de 1936 mostraron a Alemania en el escenario internacional.[5]
En los primeros años, Alemania no tenía aliados y su ejército seguía limitado por el Tratado de Versalles. Ya en febrero de 1933 Hitler anunció que el rearme debía comenzar, aunque de forma clandestina. El 17 de mayo de 1933 pronunció un discurso en el Reichstag en el que destacó su deseo de paz mundial y aceptó una oferta de desarme del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, siempre que las demás naciones europeas hicieran lo mismo. Cuando las demás potencias no aceptaron, Hitler retiró a Alemania de la Conferencia Mundial de Desarme y de la Sociedad de Naciones en octubre, alegando que las cláusulas de desarme eran injustas si se aplicaban solo a Alemania. En un referéndum celebrado en noviembre, el 95 por ciento de los votantes apoyó la retirada.
En 1934 Hitler comunicó a sus mandos militares que una guerra en el este debería comenzar en 1942. El Sarre, bajo supervisión de la Sociedad de Naciones desde el final de la Primera Guerra Mundial, votó en enero de 1935 por reincorporarse a Alemania. En marzo de 1935 Hitler anunció la creación de una fuerza aérea y la ampliación de la Reichswehr a 550.000 hombres. Gran Bretaña aceptó que Alemania construyera una flota naval mediante el Acuerdo Naval Anglo-Germano del 18 de junio de 1935.
Cuando la invasión italiana de Etiopía solo provocó protestas moderadas de británicos y franceses, Hitler utilizó el Tratado franco-soviético de asistencia mutua como pretexto y, el 7 de marzo de 1936, ordenó la entrada de 3.000 soldados en la zona desmilitarizada de Renania. Británicos y franceses consideraron que no valía la pena arriesgar una guerra para hacer cumplir el tratado. En las elecciones unipartidistas del 29 de marzo de 1936, los nazis recibieron un apoyo del 98,9 por ciento.
En 1936 Hitler firmó un Pacto Antikomintern con Japón y un acuerdo de no agresión con Benito Mussolini, quien pronto se refirió a un «Eje Roma-Berlín». Alemania envió suministros militares y asistencia a las fuerzas nacionalistas del general Francisco Franco durante la Guerra Civil Española, que comenzó en julio de 1936. La Legión Cóndor alemana incluía aviones, tripulaciones y una unidad de carros de combate. En 1937, los aviones de la Legión bombardearon la ciudad de Guernica.
7. Expansión territorial y camino a la guerra[editar]
A partir de 1938 la política exterior alemana se volvió abiertamente expansionista. En febrero de 1938 Hitler presionó al canciller austriaco Kurt Schuschnigg para que asegurara las fronteras de Alemania. Schuschnigg programó un plebiscito sobre la independencia de Austria para el 13 de marzo, pero Hitler le envió un ultimátum el 11 de marzo exigiéndole entregar todo el poder al Partido Nazi austriaco o enfrentar una invasión. Las tropas alemanas entraron en Austria al día siguiente, en la anexión conocida como Anschluss, y fueron recibidas con entusiasmo por buena parte de la población.
Checoslovaquia tenía una minoría alemana sustancial, concentrada sobre todo en los Sudetes. Bajo presión de grupos separatistas, el gobierno checoslovaco ofreció concesiones económicas, pero Hitler decidió incorporar los Sudetes y destruir por completo el país. Los mandos militares alemanes se opusieron, pues Alemania aún no estaba lista para una guerra. La crisis llevó a preparativos bélicos de Gran Bretaña, Francia y Checoslovaquia. Para evitar la guerra, el primer ministro británico Neville Chamberlain organizó reuniones que culminaron en el Acuerdo de Múnich, firmado el 29 de septiembre de 1938. El gobierno checoslovaco se vio obligado a aceptar la anexión de los Sudetes. Chamberlain fue recibido con vítores en Londres y declaró que el acuerdo traía «paz para nuestro tiempo».[6]
Polonia se apoderó de una franja de territorio cerca de Cieszyn el 2 de octubre de 1938, y Hungría obtuvo unos 12.000 km² a lo largo de su frontera norte mediante el Primer Arbitraje de Viena, en noviembre. El 15 de marzo de 1939, tras negociar con el presidente Emil Hácha, Hitler ocupó el resto de la mitad checa del país y creó el Protectorado de Bohemia y Moravia, un día después de la proclamación de la República Eslovaca en la mitad eslovaca. Los nazis se apoderaron de las reservas de divisas, materias primas, armas y aviones de Austria y Checoslovaquia, mientras el conglomerado Reichswerke Hermann Göring tomó el control de las instalaciones de acero y carbón en ambos países.
En enero de 1934 Alemania había firmado un pacto de no agresión con Polonia. En marzo de 1939 Hitler exigió la devolución de la Ciudad Libre de Dánzig y del Corredor Polaco, franja que separaba Prusia Oriental del resto de Alemania. Los británicos anunciaron que acudirían en ayuda de Polonia si era atacada. Hitler, convencido de que no lo harían, ordenó preparar un plan de invasión para septiembre de 1939. El 23 de mayo expuso a sus generales que su objetivo no era solo apoderarse del corredor, sino expandir enormemente el territorio alemán hacia el este a expensas de Polonia.
Alemania reafirmó su alianza con Italia y firmó pactos de no agresión con Dinamarca, Estonia y Letonia, además de formalizar vínculos comerciales con Rumanía, Noruega y Suecia. En agosto de 1939, el canciller Joachim von Ribbentrop negoció con la Unión Soviética un pacto de no agresión —el Pacto Ribbentrop-Mólotov— que contenía protocolos secretos para dividir Polonia y los Estados bálticos en esferas de influencia alemanas y soviéticas.[7]
8. Segunda Guerra Mundial[editar]
8.1 Primeras campañas y conquista de Europa[editar]
Alemania invadió Polonia y capturó la Ciudad Libre de Dánzig el 1 de septiembre de 1939, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial en Europa. Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania dos días después. Polonia cayó rápidamente, mientras la Unión Soviética atacaba desde el este el 17 de septiembre. Reinhard Heydrich, jefe de la Sicherheitspolizei y del Sicherheitsdienst, ordenó el 21 de septiembre concentrar a los judíos polacos en ciudades con buenas conexiones ferroviarias, inicialmente con la intención de deportarlos más al este o posiblemente a Madagascar. Utilizando listas preparadas de antemano, unos 65.000 intelectuales, nobles, clérigos y profesores polacos fueron asesinados a finales de 1939 para destruir la identidad nacional polaca. Tras la Guerra de Invierno entre la Unión Soviética y Finlandia, hubo poca actividad en el frente occidental hasta mayo de 1940, período conocido como «guerra de broma».
El bloqueo británico a los envíos hacia Alemania redujo las importaciones en un 80 por ciento. Para proteger los embarques de mineral de hierro sueco, Hitler ordenó la invasión de Dinamarca y Noruega, iniciada el 9 de abril de 1940. Dinamarca cayó en menos de un día, y la mayor parte de Noruega fue ocupada a fines del mes.
En mayo de 1940, contra el consejo de muchos oficiales superiores, Hitler ordenó el ataque contra Francia y los Países Bajos. Alemania conquistó rápidamente Luxemburgo y los Países Bajos, superó a los Aliados en Bélgica y obligó a evacuar a muchas tropas británicas y francesas en Dunkerque. Francia se rindió el 22 de junio de 1940. La victoria aumentó la popularidad de Hitler y la euforia bélica en Alemania. En violación del Convenio de La Haya, se puso a trabajar a empresas industriales de los Países Bajos, Francia y Bélgica en la producción de material de guerra para Alemania. Se confiscaron miles de locomotoras, vagones, armas y materias primas como cobre, estaño, petróleo y níquel. La hambruna se extendió por varios países ocupados.
Las propuestas de paz de Hitler al nuevo primer ministro británico Winston Churchill fueron rechazadas en julio de 1940. El gran almirante Erich Raeder advirtió que la superioridad aérea era condición previa para una invasión exitosa de Gran Bretaña. Hitler ordenó ataques aéreos contra bases de la Real Fuerza Aérea (RAF) y estaciones de radar, así como ataques nocturnos sobre Londres, Plymouth y Coventry. La Luftwaffe no pudo derrotar a la RAF en la Batalla de Inglaterra, y a fines de octubre el plan de invasión fue pospuesto definitivamente. Varios historiadores consideran que el factor decisivo fue la superioridad de la Armada Real británica más que la acción de la RAF.
En febrero de 1941 llegó a Libia el Afrika Korps para ayudar a Italia en la Campaña del Norte de África. El 6 de abril de 1941 Alemania lanzó la invasión de Yugoslavia y Grecia. Toda Yugoslavia y partes de Grecia se repartieron entre Alemania, Hungría, Italia y Bulgaria.
8.2 Invasión de la Unión Soviética y viraje de la guerra[editar]
El 22 de junio de 1941, rompiendo el Pacto Ribbentrop-Mólotov, alrededor de 3,8 millones de soldados del Eje atacaron a la Unión Soviética en la Operación Barbarroja. Además del objetivo declarado de adquirir Lebensraum, la ofensiva pretendía destruir a la Unión Soviética y apoderarse de sus recursos naturales. La invasión conquistó un área enorme, incluidos los Estados bálticos, Bielorrusia y Ucrania occidental. Tras la batalla de Smolensk, Hitler ordenó al Grupo de Ejércitos Centro detener su avance hacia Moscú para ayudar en los cercos de Leningrado y Kiev. Esa pausa dio al Ejército Rojo la oportunidad de movilizar nuevas reservas. La ofensiva sobre Moscú, reanudada en octubre de 1941, terminó desastrosamente en diciembre. El 7 de diciembre de 1941 Japón atacó Pearl Harbor; cuatro días después, Alemania declaró la guerra a Estados Unidos.
La comida escaseaba en las zonas ocupadas de la Unión Soviética y Polonia, en parte porque los ejércitos en retirada quemaban cosechas y buena parte del resto se enviaba al Reich. En Alemania las raciones se redujeron en 1942. Hermann Göring, como plenipotenciario del Plan de Cuatro Años, exigió mayores envíos de cereales desde Francia y de pescado desde Noruega.
Alemania y Europa dependían casi totalmente del petróleo importado. Para resolver la escasez, en junio de 1942 Alemania lanzó Fall Blau («Caso Azul»), una ofensiva contra los campos petrolíferos del Cáucaso. El Ejército Rojo lanzó una contraofensiva el 19 de noviembre y rodeó a las fuerzas del Eje en Stalingrado el 23 de noviembre. Göring aseguró a Hitler que el 6.º Ejército podría ser abastecido por aire, pero eso resultó inviable. La negativa de Hitler a autorizar una retirada provocó la muerte de unos 200.000 soldados alemanes y rumanos; de los 91.000 hombres que se rindieron en la ciudad el 31 de enero de 1943, solo 6.000 sobrevivientes regresaron a Alemania después de la guerra.
Las pérdidas siguieron aumentando tras Stalingrado, con una fuerte caída de la popularidad del partido y un deterioro de la moral. Las fuerzas soviéticas continuaron avanzando hacia el oeste después de la batalla de Kursk en el verano de 1943. A fines de 1943, Alemania había perdido la mayor parte de sus conquistas en el este. En el norte de África, el Afrika Korps de Erwin Rommel fue derrotado por las fuerzas británicas al mando de Bernard Montgomery en octubre de 1942, en la zona de El Alamein. Los Aliados desembarcaron en Sicilia en julio de 1943 y en Italia en septiembre. Mientras tanto, las flotas de bombarderos estadounidenses y británicos lanzaron operaciones masivas contra Alemania; muchos bombardeos apuntaron deliberadamente a objetivos civiles para quebrar la moral alemana. La producción aeronáutica alemana no pudo compensar las pérdidas, y la campaña aliada se volvió devastadora al atacar refinerías y fábricas de petróleo.
8.3 Derrota y capitulación[editar]
Los Aliados establecieron un frente en Francia con los desembarcos de Normandía del Día D. El 20 de julio de 1944, Hitler sobrevivió a un atentado; ordenó represalias brutales que produjeron 7.000 detenciones y la ejecución de más de 4.900 personas. La ofensiva de las Ardenas, entre diciembre de 1944 y enero de 1945, fue la última gran ofensiva alemana en el frente occidental. Las fuerzas soviéticas entraron en Alemania el 27 de enero de 1945.
La negativa de Hitler a admitir la derrota y su insistencia en luchar hasta el último hombre causaron muertes y destrucción adicionales en los últimos meses. A través del ministro de Justicia Otto Georg Thierack, ordenó someter a consejo de guerra a todo aquel que no estuviera dispuesto a combatir, y miles de personas fueron ejecutadas. Hitler ordenó también la destrucción del transporte, los puentes, la industria y otra infraestructura —un decreto de tierra arrasada—, pero el ministro de Armamento, Albert Speer, impidió que se cumpliera plenamente.
Durante la Batalla de Berlín, Hitler y su estado mayor vivieron en el búnker subterráneo de la Cancillería. El 30 de abril, con las tropas soviéticas a pocas cuadras, Hitler y su esposa Eva Braun se suicidaron. El 2 de mayo, el general Helmuth Weidling entregó incondicionalmente Berlín al general soviético Vasili Chuikov. El gran almirante Karl Dönitz asumió la presidencia del Reich y Joseph Goebbels fue nombrado canciller. Goebbels y su esposa Magda se suicidaron al día siguiente, después de asesinar a sus seis hijos. Entre el 4 y el 8 de mayo de 1945, la mayoría de las fuerzas armadas alemanas restantes se rindieron. El Instrumento de Rendición Alemán se firmó el 8 de mayo, marcando el fin del régimen nazi y de la Segunda Guerra Mundial en Europa.
En el tramo final de la guerra, las tasas de suicidio aumentaron en Alemania, especialmente en las zonas por donde avanzaba el Ejército Rojo. Entre soldados y personal del partido, el suicidio se consideraba a menudo una alternativa honorable a la rendición. En Demmin, más de mil personas de una población de unos 16.000 se suicidaron alrededor del 1 de mayo de 1945. Hubo suicidios masivos en Neubrandenburg, Stolp y Berlín, donde al menos 7.057 personas se suicidaron en 1945.
9. Política racial y Holocausto[editar]
El racismo, la eugenesia y el antisemitismo fueron rasgos ideológicos centrales del régimen nazi. Los nazis consideraban a los pueblos germánicos como la «raza superior», la rama más pura de la raza aria. La discriminación y persecución de judíos y gitanos comenzaron en serio tras la toma del poder. Los primeros campos de concentración, inicialmente destinados a presos políticos, se establecieron en marzo de 1933; Dachau abrió ese año como primer gran campo. Hasta el final de la guerra se crearon cientos de campos de distintos tamaños y funciones.
Desde abril de 1933 se dictaron decenas de medidas que definían el estatus de los judíos y sus derechos. Estas medidas culminaron en las Leyes de Núremberg de 1935, que privaron a los judíos de sus derechos básicos, les quitaron la ciudadanía, les prohibieron casarse con no judíos y los excluyeron de numerosas profesiones, como el derecho, la medicina o la educación. Los nazis declararon finalmente que los judíos no merecían permanecer entre los ciudadanos de la sociedad alemana.
El genocidio y los asesinatos en masa se convirtieron en señas de identidad del régimen. A partir de 1939, cientos de miles de ciudadanos alemanes con discapacidades mentales o físicas fueron asesinados en hospitales y asilos dentro del programa Aktion T4. Los escuadrones móviles de las Einsatzgruppen, que acompañaban a las fuerzas armadas en los territorios ocupados, llevaron a cabo matanzas en masa de millones de judíos y otras víctimas. Después de 1941, millones de personas más fueron encarceladas, exterminadas mediante trabajos forzados o asesinadas en campos de concentración y de exterminio. El genocidio de seis millones de judíos se conoce como Holocausto.
10. Colapso, ocupación y posguerra[editar]
Las estimaciones del total de muertos de guerra alemanes oscilan entre 5,5 y 6,9 millones de personas. Un estudio del historiador Rüdiger Overmans calcula en 5,3 millones los militares alemanes muertos y desaparecidos, incluidos 900.000 hombres reclutados fuera de las fronteras alemanas de 1937. Richard Overy estimó en 2014 que unos 353.000 civiles murieron en ataques aéreos aliados. Se suman alrededor de 300.000 alemanes, incluidos judíos, víctimas de la persecución política, racial y religiosa nazi, y 200.000 asesinados en el programa de eutanasia.[8] Los tribunales especiales Sondergerichte condenaron a muerte a unos 12.000 miembros de la resistencia alemana, y los tribunales civiles a otros 40.000. También se produjeron violaciones masivas de mujeres alemanas durante la ocupación.
Tras la capitulación, los Aliados victoriosos iniciaron una política de desnazificación y sometieron a muchos líderes nazis supervivientes a juicio por crímenes de guerra en los juicios de Núremberg. Alemania quedó ocupada por las potencias vencedoras; el período nazi y el uso del término Reich terminaron con la derrota de mayo de 1945. La República de Weimar, que jurídicamente no había sido abolida, desapareció también de forma definitiva en ese contexto.
11. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La relación más directa del régimen nazi con el mundo hispanohablante se dio durante la Guerra Civil Española. La Alemania de Hitler intervino en favor del bando sublevado de Francisco Franco mediante envíos de suministros militares y de la Legión Cóndor. El bombardeo de Guernica en 1937, ejecutado por aviones de dicha legión, se convirtió en un símbolo internacional de los bombardeos contra población civil y quedó profundamente inscrito en la memoria histórica de España y de América Latina. Tras la victoria franquista en 1939, el régimen de Franco se mantuvo como aliado informal de la Alemania nazi.
En el ámbito hispanoamericano, la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto son parte del currículo escolar y de la historiografía regional. Numerosas obras escritas originalmente en alemán o en inglés sobre el nazismo, desde las memorias de sobrevivientes hasta los estudios de historia política y militar, han circulado ampliamente en traducción al español. El vocabulario español conserva la palabra «nazi» como término corriente, no solo para referirse al NSDAP sino también, por extensión, para describir posiciones políticas ultranacionalistas o autoritarias.
Después de 1945, varios exfuncionarios y oficiales del régimen emigraron clandestinamente a países del Cono Sur.[9] Los casos documentados han sido objeto de investigación judicial, de comisiones de la verdad y de una amplia producción periodística y literaria en español. En la memoria pública latinoamericana, la palabra «nazi» se asocia también con el impacto de la guerra en las comunidades de migrantes europeos y con el debate posterior sobre la recepción de refugiados y criminales de guerra.
La República de Weimar no fue abolida formalmente; el régimen nazi se apoyó en la Ley Habilitante y en el decreto posterior al incendio del Reichstag, de manera que la Constitución de Weimar continuó existiendo jurídicamente hasta 1945. ↩︎
Arthur Moeller van den Bruck buscó conciliar nacionalismo y justicia social, lo que algunos autores interpretan como un antecedente del nacionalsocialismo, aunque los nazis se alejaron de sus ideas originales al aplicar ambos conceptos. ↩︎
El término «Primer Reich» se identifica con el Sacro Imperio Romano Germánico y el «Segundo Reich» con el Imperio alemán de 1871. La propaganda nazi explotó esta numeración para presentar al régimen como culminación de la historia alemana. ↩︎
El Partido Nazi era uno de varios partidos de extrema derecha activos en la Alemania de entreguerras. La SA, su organización paramilitar, usó la violencia callejera contra organizaciones rivales y contra la población judía, especialmente en Baviera. ↩︎
El programa Kraft durch Freude se encargaba de organizar el turismo, las actividades recreativas y el ocio de los trabajadores, al tiempo que servía como instrumento de adoctrinamiento y de paz social. ↩︎
La frase «paz para nuestro tiempo» quedó asociada a Neville Chamberlain y al Acuerdo de Múnich; la decisión británica y francesa evitó temporalmente la guerra, pero no impidió la ocupación alemana del resto de Checoslovaquia en marzo de 1939. ↩︎
Los protocolos secretos del Pacto Ribbentrop-Mólotov dividieron Polonia y los Estados bálticos en esferas de influencia alemana y soviética. Su existencia fue negada por la Unión Soviética durante décadas. ↩︎
Las cifras de bajas alemanas varían según la fuente y la metodología. Los totales generales suelen combinar muertes militares, civiles, víctimas del Holocausto, asesinados por el régimen y fallecidos durante la huida o la expulsión. ↩︎
La llegada de exjerarcas y oficiales nazis a Sudamérica ha sido documentada por investigaciones judiciales y periodísticas, aunque las cifras exactas no gozan de consenso. El caso más conocido en el Cono Sur es el de Adolf Eichmann, capturado en Buenos Aires en 1960 y juzgado en Israel. ↩︎