Amélie
| Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain | |
| Título original | |
| Dirección | Jean-Pierre Jeunet |
| Producción |
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| Guion |
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| Música | Yann Tiersen |
| Fotografía | Bruno Delbonnel |
| Montaje | Hervé Schneid |
| Protagonistas |
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| Distribución | UGC-Fox Distribution (Francia) / Manga Films ( |
| Estreno | 25 de abril de 2001 (Francia) |
| País | Francia / Alemania |
| Duración | 122 min |
| Presupuesto | 11,4 millones de euros |
| Recaudación | 174 millones de dólares |
1. Resumen[editar]
Amélie (conocida en francés como Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain) es una película de comedia romántica estrenada en 2001, dirigida por Jean-Pierre Jeunet y coproducida entre Francia y Alemania. La historia sigue a una joven camarera parisina que, tras descubrir un antiguo cofre escondido en su apartamento, decide dedicar su tiempo a mejorar discretamente la vida de quienes la rodean, mientras se enfrenta a su propio aislamiento y a una incipiente historia de amor con un peculiar coleccionista. El filme se distinguió por su estilo visual saturado, su narración caprichosa y la banda sonora compuesta por Yann Tiersen, y se convirtió en un éxito internacional de taquilla que revitalizó la imagen de Montmartre como destino turístico. Fue nominada a cinco premios Óscar y obtuvo múltiples galardones europeos, entre ellos el premio César a la mejor película.
2. Producción[editar]
2.1 Desarrollo y guion[editar]
Jean-Pierre Jeunet concibió la idea en 1974 como un cortometraje que nunca llegó a filmar. A finales de los años noventa, tras el desgaste personal de Alien: Resurrection (1997), el director decidió volver a un proyecto íntimo ambientado en el París que recordaba de su infancia.[1] El guion se escribió en colaboración con Guillaume Laurant, quien previamente había trabajado con Jeunet en anuncios publicitarios. Ambos se propusieron contar una historia alejada del realismo sucio que dominaba el cine francés contemporáneo, optando por un tono de fábula optimista y visualmente recargada.
Inicialmente el papel protagonista fue escrito para la actriz inglesa Emily Watson, que había impresionado a Jeunet en Breaking the Waves (1996). Sin embargo, la barrera del idioma y los conflictos de agenda hicieron que Watson abandonara el proyecto; después de ver el cartel publicitario de Venus Beauty Institute en las calles de París, Jeunet contactó a Audrey Tautou, quien aceptó el papel con apenas veintidós años.[2] El rodaje empezó el 2 de marzo de 2000[sin verificar] y se extendió durante aproximadamente dieciséis semanas.
2.2 Rodaje y diseño visual[editar]
La filmación tuvo lugar íntegramente en decorados y calles reales de París. El apartamento de Amélie se construyó en los estudios de Bry-sur-Marne, mientras que exteriores como el Café des Deux Moulins (situado en la rue Lepic) y la estación de metro de Abbesses se usaron sin intervenciones digitales mayores. El director de fotografía Bruno Delbonnel aplicó un proceso de corrección de color digital que en 2001 constituía una técnica pionera: el laboratorio Éclair manipuló químicamente los negativos para crear los tonos verdes y rojos que se convirtieron en seña de identidad del filme.[3]
La banda sonora se grabó a partir de composiciones ya existentes de Yann Tiersen (álbumes La Valse des Monstres, Rue des Cascades y Le Phare) y de algunas piezas nuevas escritas expresamente para el filme, como «La Valse d'Amélie». La música fue clave para atenuar los silencios de la protagonista y para reforzar la atmósfera de cuento de hadas.
3. Argumento[editar]
Amélie Poulain es una joven introvertida que trabaja como camarera en el bar Les Deux Moulins en Montmartre. Su infancia solitaria, marcada por la falsa creencia de su padre acerca de una dolencia cardíaca, la ha convertido en una soñadora que encuentra placer en los pequeños placeres sensoriales de la vida. El 31 de agosto de 1997, al escuchar por televisión la noticia de la muerte de la princesa Diana, descubre accidentalmente una caja metálica escondida en su baño que contiene los recuerdos infantiles de un antiguo inquilino del apartamento. Tras localizar al dueño y devolvérsela de forma anónima, Amélie se promete dedicar su tiempo a ayudar a los demás con métodos tan discretos como imaginativos: une a dos solitarios empedernidos, venga la dignidad de un empleado humillado y consuela a la portera de su edificio con una carta falsa de su marido desaparecido.
Paralelamente, conoce a Nino Quincampoix, un enigmático coleccionista de fotografías desechadas en los fotomatones del metro. Amélie se obsesiona con él pero, temerosa del contacto directo, inventa juegos de pistas y acertijos que deberá resolver para acercarse. A medida que la trama avanza, la joven deberá vencer su miedo a la intimidad para poder disfrutar, ella también, de la felicidad que reparte a los demás.
4. Personajes[editar]
Amélie Poulain (Audrey Tautou): protagonista de veintitrés años que vive sola en un piso de la calle de las Tres Hermanas y trabaja en el café Les Deux Moulins. Su característico peinado corto y sus ojos grandes se convirtieron en un icono cinematográfico.
Nino Quincampoix (Mathieu Kassovitz): joven adulto que trabaja como empleado en un tren fantasma y en un sex shop. Colecciona fotografías rasgadas que la gente desecha en los fotomatones y las reconstruye como si se tratara de un puzzle.
Raphaël Poulain (Rufus): padre de Amélie, médico retirado e hipocondríaco que pasa los días construyendo un duende de jardín al que envía de viaje por el mundo gracias a una azafata amiga de su hija.
Raymond Dufayel (Serge Merlin): un anciano pintor que vive en el mismo edificio y padece osteogénesis imperfecta. Apodado «el hombre de cristal», pasa los años copiando el cuadro El almuerzo de los remeros de Renoir, y será el encargado de ayudar a Amélie a reconocer sus sentimientos.
Joseph (Dominique Pinon): cliente celoso y paranoico del café, que inspecciona continuamente a su exnovia Gina.
Lucien (Jamel Debbouze): joven dependiente del verdulero Collignon, humillado por este a diario y a quien Amélie dará una lección de ingenio vengativo.
5. Recepción y premios[editar]
5.1 Taquilla[editar]
En Francia, Amélie vendió 8,6 millones de localidades[sin verificar] en sus primeras semanas y permaneció en cartelera durante más de un año. A nivel internacional, se convirtió en la película francesa más vista en
Estados Unidos hasta aquel momento, con 33,2 millones de dólares[sin verificar]. La recaudación mundial superó los 174 millones de dólares, convirtiéndola en un éxito extraordinario para una producción europea de presupuesto modesto.
5.2 Crítica[editar]
La película dividió inicialmente a la crítica francesa: algunos la acusaron de mostrar un París edulcorado y acrítico, mientras que la prensa anglosajona la recibió como una bocanada de aire fresco tras los atentados del 11 de septiembre. Con los años, ha sido revaluada y ocupa lugares destacados en listas de las mejores comedias románticas de la historia. La revista Empire la situó en el puesto 26 de las mejores películas del siglo[sin verificar] en 2017.
5.3 Premios[editar]
En la edición de los premios César de 2002[sin verificar], Amélie obtuvo los cuatro galardones principales: mejor película, mejor director, mejor música y mejor decorado. En los premios del cine europeo del mismo año ganó 3 estatuillas[sin verificar], entre ellas mejor película. Recibió cinco nominaciones al Óscar: mejor película extranjera, mejor guion original, mejor fotografía, mejor dirección artística y mejor sonido, aunque no consiguió ninguno. Sí obtuvo, entre otros, el BAFTA al mejor guion original y el premio Goya a la mejor película europea.
6. Estreno y doblaje en español[editar]
El filme se estrenó en España a comienzos de octubre de 2001 con el título abreviado Amélie, distribuido por Manga Films. En Hispanoamérica la distribución estuvo a cargo de Miramax / UIP, estrenándose en cines mexicanos en 2002[sin verificar]. La película contó con doblaje al español neutro para el mercado latino. Las voces principales quedaron a cargo de un elenco cuyos actores de doblaje no están documentados de forma unánime: se ha señalado que la actriz Carla Castañeda pudo haber interpretado a Amélie en el doblaje mexicano, aunque la información sigue sin confirmación oficial. En España, el estudio de doblaje fue Sonoblok bajo la dirección de Rosa María Hernández, aunque las fuentes son contradictorias.
7. Legado[editar]
Amélie trascendió el circuito cinematográfico para convertirse en un fenómeno cultural. El Café des Deux Moulins empezó a recibir miles de turistas que buscaban la mesa donde trabajaba el personaje, y la rue Lepic se consolidó como parada obligatoria en las rutas por Montmartre. La melodía «Comptine d'un autre été» se popularizó como tono de piano recurrente en recitales escolares y redes sociales.
El estilo visual del filme influyó en la fotografía publicitaria y en videoclips, mientras que la imagen de Amélie —con su corte de pelo, sus zapatos bajos y su sonrisa pícara— inspiró modas y disfraces durante la década de 2000. La película también es citada como paradigma del llamado «cine del bienestar» y se ha discutido en seminarios de psicología positiva por la forma en que representa el altruismo y la soledad contemporánea.
En el ámbito hispanohablante, la cinta se emitió en numerosas ocasiones por cadenas de televisión abierta y de pago. El diálogo «Il est vraiment teubé» (él es realmente tonto) y la frase «Es el tiempo que pasas con tu rosa…» permanecen incrustados en la cultura popular de los fans latinos.
La obra ha generado además adaptaciones teatrales y musicales. En Broadway se estrenó un musical en 2017 con música de Daniel Messe y libreto de Craig Lucas, que sin embargo cerró antes de llegar a las grandes temporadas.
Jeunet solía comentar en entrevistas que la historia nació como una reacción al cinismo de la época y que quería reflejar un París «como el de los cuentos» y no el que conocían los sociólogos. ↩︎
Tautou declaró más tarde que el rodaje fue agotador pero mágico, ya que Jeunet le pedía repetir tomas hasta cincuenta veces para capturar la expresión exacta que buscaba. ↩︎
Delbonnel explicó que la saturación de verdes servía para evocar la melancolía y la esperanza al mismo tiempo, mientras que el rojo se reservaba para los momentos de calidez humana o sorpresa. ↩︎