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Arroba (símbolo)

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Arroba (@)
Signo @
Nombre Unicode COMMERCIAL AT
Punto de código U+0040 (decimal 64)
Origen del nombre Del árabe ar-rubʿ (الربع), «la cuarta parte»
Usos históricos Unidad de peso y de volumen en España, Portugal e Hispanoamérica; abreviatura comercial de precio unitario
Uso informático Separador entre usuario y dominio en las direcciones de correo electrónico, desde 1971
Quién lo eligió Ray Tomlinson, en 1971
Uso actual Prefijo de los nombres de usuario en redes sociales
Teclado AltGr + 2 (español de España) · AltGr + Q (español de Hispanoamérica) · ⌥ + 2 (Mac) · Alt + 64 (teclado numérico)

1. Resumen[editar]

La arroba (@) es un signo tipográfico que ha tenido dos vidas completamente distintas separadas por varios siglos.

En la primera fue una unidad de medida y una abreviatura comercial. En España, Portugal y toda Hispanoamérica, la arroba era una unidad de peso equivalente a la cuarta parte de un quintal —de ahí su nombre, tomado del árabe ar-rubʿ, «la cuarta parte»— y también una medida de volumen para el vino y el aceite. El signo @ se usaba en la correspondencia mercantil para expresar el precio por unidad.

En la segunda, y desde 1971, es el separador de las direcciones de correo electrónico. El ingeniero estadounidense Ray Tomlinson lo eligió por una razón puramente práctica: estaba en todos los teclados y no aparecía en ningún nombre de persona ni de empresa, de modo que no podía generar ambigüedad. Esa decisión de un ingeniero buscando un carácter que no molestara convirtió a un signo casi olvidado en uno de los más escritos del mundo.

Hoy tiene además una tercera función: prefijo de los nombres de usuario en las redes sociales, donde @nombre identifica una cuenta. Y en español ha sido, desde finales del siglo XX, uno de los recursos ensayados para el lenguaje inclusivo, con la oposición de la Real Academia Española.

2. El nombre[editar]

La palabra arroba procede del árabe hispánico ar-rubʿ (الربع), «la cuarta parte», en referencia a que la unidad equivalía a un cuarto de quintal. Es una de las muchas palabras del vocabulario español de pesos y medidas de origen árabe, junto a quintal, fanega o azumbre.

Conviene distinguir dos cosas que suelen confundirse: la palabra «arroba» nombra la unidad de medida, y sólo por extensión el signo que la representaba. El signo @ y la unidad arroba tienen historias que se cruzan pero no coinciden.

3. El origen del signo[editar]

No hay acuerdo sobre de dónde sale el trazo. Las tres hipótesis principales:

3.1 La ligadura latina[editar]

La explicación más antigua sostiene que @ es una ligadura de la preposición latina ad —«a», «hacia»— usada por los copistas medievales, en la que la d se cerraba sobre la a para ahorrar trazo. De ahí derivaría también su lectura inglesa como at.

3.2 El ánfora comercial[editar]

El profesor italiano Giorgio Stabile propuso que el signo representaba la ánfora, una unidad de capacidad del comercio mediterráneo. Su prueba es una carta de 1536 del mercader italiano Francesco Lapiun, que escribe: «donde una @ de vino, que es 1/13 de un barril, vale 70 u 80 ducados».

3.3 La Taula de Ariza (1448)[editar]

El investigador español Jorge Romance localizó el signo en la Taula de Ariza, un documento aragonés de 1448, casi un siglo anterior a la carta de Lapiun. Ese hallazgo desplaza hacia atrás la primera aparición documentada y complica la hipótesis del ánfora italiana como origen único.

4. La arroba como unidad de medida[editar]

Como unidad de peso, la arroba equivalía a la cuarta parte de un quintal, pero su valor exacto variaba de un reino a otro, un rasgo típico del sistema metrológico anterior a la unificación decimal:

Territorio Equivalencia En kilogramos
Castilla 30 libras 11,502 kg
Cataluña 32 libras 10,4 kg
Aragón 36 libras 12,5 kg

Se usaba además como medida de volumen para líquidos, sobre todo el vino y el aceite, con equivalencias también variables por región.

La unidad pasó a América con la colonización y allí sobrevivió más tiempo que en la península. En varios países hispanoamericanos —y muy especialmente en Brasil, donde la arroba de tradición portuguesa se sigue empleando— continúa en uso hoy en el comercio agropecuario: el ganado, el café y el algodón se cotizan por arrobas en mercados de Colombia, Ecuador, Perú y Brasil, donde la @ aparece impresa en las pizarras de precios con su sentido original y no con el informático.

Es una de las pocas unidades preméticas que ha sobrevivido a la implantación del sistema internacional en el uso cotidiano.

5. El uso comercial[editar]

Antes de la informática, @ se empleaba en la contabilidad y la correspondencia mercantil anglosajona con el valor de «a razón de»: 5 sacos @ 3 libras significaba cinco sacos a tres libras cada uno. Ese uso explica su nombre en inglés, commercial at, que es el que conserva oficialmente en Unicode, y explica también por qué el carácter estaba disponible en los teclados de las máquinas de escribir comerciales.

Ese detalle —que estuviera en el teclado por razones contables— es lo que hizo posible su segunda vida.

6. El correo electrónico (1971)[editar]

En 1971, el ingeniero Ray Tomlinson, que trabajaba en la empresa BBN dentro del proyecto ARPANET, necesitaba un carácter para separar el nombre del usuario del nombre de la máquina en que estaba su buzón.

Eligió @ por dos motivos concretos: estaba en todos los teclados y no aparecía en ningún nombre propio de persona ni de empresa, de modo que no podía confundirse con parte del nombre del usuario. Su primera dirección de correo fue tomlinson@bbn-tenexa.

La decisión no se tomó pensando en el futuro de las comunicaciones: era una elección de ingeniería para evitar colisiones de sintaxis. Es probablemente el caso más citado de una decisión técnica menor con consecuencias culturales desproporcionadas.

Desde entonces, el formato usuario@proveedor es universal y la lectura del signo en español es sencillamente «arroba»: nombre arroba ejemplo punto com.

7. Codificación y escritura[editar]

En el código ASCII, la arroba ocupa el número 64. En Unicode es U+0040, con el nombre oficial COMMERCIAL AT.

Su introducción por teclado depende de la distribución, y esa variación es una fuente clásica de confusión entre usuarios de los dos lados del Atlántico:

Sistema y distribución Combinación
Windows, español de España AltGr + 2
Windows, español de Hispanoamérica AltGr + Q
Mac, español ⌥ + 2
Cualquier sistema Alt + 64 en el teclado numérico

8. Las redes sociales[editar]

Desde la generalización a finales de la década de 2000 de la red social entonces llamada Twitter y hoy X (red social), la arroba pasó a cumplir una función distinta de la del correo: prefijar nombres de usuario. En esa plataforma, en Telegram, en Instagram, en Threads y en YouTube, la forma @nombre identifica una cuenta y, escrita dentro de un mensaje, genera una mención que notifica a su titular.

El cambio de función es notable. En el correo, la @ separa dos partes de una dirección; en las redes, marca el comienzo de un identificador. En la práctica, esa segunda función ha acabado siendo la más visible para el público general, hasta el punto de que «tener arroba» se usa coloquialmente como sinónimo de tener cuenta en una red social.

9. La arroba en el lenguaje inclusivo[editar]

Desde finales del siglo XX se extendió en español el uso de la arroba para integrar en una sola grafía las terminaciones masculina y femenina: l@s alumn@s, tod@s. La idea aprovecha el parecido visual del signo con una a dentro de una o.

La Real Academia Española se ha pronunciado en contra, con tres argumentos:

  1. El masculino gramatical funciona como género no marcado en español para designar grupos mixtos, por lo que la duplicación sería innecesaria.
  2. El signo produce palabras impronunciables: l@s no se puede leer en voz alta.
  3. Los lectores de pantalla que usan las personas con discapacidad visual no procesan el carácter, lo que convierte el texto en inaccesible — una objeción de accesibilidad que se ha vuelto central en el debate.

Se han ensayado alternativas con x (todxs) y con e (todes), que afrontan objeciones parecidas salvo la última: la terminación en -e sí es pronunciable y ha tenido cierta implantación en el habla, sobre todo en Argentina.

El debate sigue abierto y desborda con mucho la cuestión tipográfica. Lo que sí puede afirmarse es un hecho de uso: la arroba inclusiva es hoy menos frecuente que hace una década en la escritura pública en español, desplazada en parte por la fórmula desdoblada (los alumnos y las alumnas) y en parte por la terminación en -e.

10. Los nombres del signo en otras lenguas[editar]

Fuera del ámbito hispano y anglosajón, la mayoría de las lenguas no tomó un nombre técnico sino una metáfora visual, casi siempre animal. Algunos ejemplos:

Lengua Nombre Significado
Danés y sueco snabel-a / snabela «a con trompa», caracol
Polaco małpa «mono», por la cola enroscada
Griego παπάκι (papaki) «patito»
Neerlandés apenstaartje «colita de mono»
Hebreo shtrudel «strudel», por la forma del pastel enrollado
Italiano chiocciola «caracol»

El contraste es revelador: el español conservó el nombre de la vieja unidad de medida y el inglés el del uso contable, mientras que la mayoría de las lenguas que no tenían ninguno de los dos usos previos bautizó el signo simplemente por su aspecto.

11. La arroba en el mundo hispanohablante[editar]

El caso español es singular precisamente porque la @ no llegó con internet. Cuando el correo electrónico se popularizó en los años noventa, la palabra arroba ya existía en español con un sentido perfectamente vivo: la unidad de peso con que se vendía el ganado, el aceite y el vino.

Eso produjo una situación que en otras lenguas no se dio: un mismo término designa simultáneamente una medida agraria en uso y un carácter informático, y el contexto es lo único que los distingue. Un ganadero colombiano que cotiza el novillo «a tanto la arroba» y un adolescente que pide «tu arroba» de Instagram usan la misma palabra para cosas sin relación entre sí.

Esa doble vida convive sin conflicto en buena parte de América Latina, y es la razón por la que el término se adoptó en español sin necesidad de inventar nada, mientras el danés tenía que hablar de una «a con trompa».